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Opinión

Un nuevo concepto de proletariado

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Por Narciso Isa conde

Hoy voy a teorizar un poco, acompañado de un camarada y amigo muy apreciado, Jorge Beinstein*, sobre unos de los temas cruciales para las izquierdas anticapitalistas y las fuerzas transformadoras de esto tiempos.

Debo recordar que desde hace unas tres décadas vengo insistiendo en la necesidad de reformular a escala internacional, y muy particularmente en nuestra América, lo del sujeto social de las transformaciones revolucionarias en estas sociedades y a la luz de los cambios acaecidos el interior del sistema capitalista-imperialista mundial.

Este idea, compartida en aquellos tiempo con otro gran camarada, Kiva Maidanik** -un historiador y latinoamericanista soviético excepcionalmente anti-dogmático (ya fallecido)- la entendí mucho más imperiosa de abordar y enriquecer al compás de las restructuraciones económicas, sociales y culturales impuestas por la estrategia global neo-conservadora o neoliberal impuesta por las cúpulas del capital transnacional y sus grandes potencias, y en el marco de las mutaciones del capitalismo imperialista a modalidades mucho más parasitarias, especulativas, saqueadoras, excluyentes, militarizadas y destructivas.

En el herético  Partido Comunista Dominicano-PCD, y luego en la Fuerza de la Revolución-FR, hicimos enormes esfuerzos para desarrollar esas ideas, siempre con un significativo nivel de resistencia generada por la visión tradicional enraizada en el “disco duro” de no pocos cuadros y militantes forjados bajo interpretaciones dogmáticas del marxismo, del leninismo y del trotskismo euro-céntricos y de las derivadas maoístas en el contexto de los capitalismos e imperialismos entonces vigentes.

En el inicio y despliegue, primero de la crisis estructural del capitalismo de finales del siglo XX, con su consiguiente recetario neoliberal, y luego en el marco del impacto de la caótica y progresiva decadencia de la civilización capitalista generada por esa voraz impronta de las elites capitalistas en lo que va del siglo XXI, este tema exige más que antes respuestas conceptuales urgentes en vista de las impetuosas y reiteradas resistencias relativamente espontaneas de un gran abanico social a las atrocidades generadas por el afán de sobrevivencia y perpetuidad caótica del gran capital; siempre a contracorriente de los intereses de la humanidad y de la vida planetaria, apuntando a la conformación de ese nuevo concepto de proletariado y exigiendo nuevas definiciones sobre el rol de la organización y la conciencia transformadora en el curso de sus combates .

  • ¡ATENCIÓN A JORGE BEINSTEIN!

Jorge Beinstein nos habla en estos términos de este problema crucial:

“ Necesitamos ahora un concepto de proletariado que identifique al sujeto potencial del proceso de superación del capitalismo en su etapa decadente y globalizada donde el parasitismo es el centro del proceso de reproducción (la etapa de la hegemonía industrial y productiva en general ha quedado enterrada en el pasado), donde dicha reproducción despliega fuerzas destructivas que amenazan a la existencia humana (el capitalismo del siglo XXI entendido como sistema de autodestrucción a escala planetaria). Ya a mediados de los años 1980 Ernest Mandel pronosticaba la nueva disyuntiva sucesora de la formulación realizada por Rosa Luxemburgo a comienzos del siglo XX, “el dilema ya no es – señalaba Mandel- socialismo o barbarie sino socialismo o muerte”.

“Dicho concepto debe servir para señalar a la masa social universal que para sobrevivir, para superar la acumulación de desastres en curso necesita destruir al capitalismo, a la que la dinámica del sistema empuja a convertirse en negadora absoluta de la civilización burguesa o en caso contrario pasar a ser una masa multiforme, gelatinosa de subhumanos.

“Se trata de un espacio plural abarcando a diversas categorías sociales: obreros industriales, trabajadores de la agricultura y el comercio, pequeños campesinos, artesanos, pequeños comerciantes, microempresarios industriales, etc., a pobres e indigentes en general como por ejemplo la población de aproximadamente mil millones de personas clasificada por la OIT como la que sobrevivía en 2012 con un ingreso de 1,90 dólares diarios o menos (medido a paridad de poder adquisitivo – PPA- del año 2011), a la que es necesario agregar la franja siguiente sobreviviendo con un techo de 3,10 dólares diarios medido de igual manera.”

“Evidentemente el concepto de proletariado no cubre a la totalidad de los asalariados ya que es necesario excluir a los asalariados de clase alta y media-alta como los gerentes de bancos, de empresas de diverso tipo, técnicos de alto nivel, altos funcionarios del Estado, etc. que tanto en los países centrales como en los periféricos integran el área de las elites dominantes y sus círculos de servidores privilegiados.”

Quedan entonces excluidas diversas capas de asalariados y deben ser incluidas otras de no asalariados. A estos cortes según niveles de ingresos y localización en el sistema se agregan numerosas especificidades regionales, nacionales y locales, étnicas, etc. Se trata entonces de la “masa sufriente“ que señalaba el joven Marx pero en la condiciones del siglo XXI y que comienza a pensar en la medida en que pelea por su dignidad, desde su lugar concreto, desde sus herencias e innovaciones culturales, buscando afirmar su identidad solo posible si se embarca en la tarea de destrucción del infierno capitalista.”

“ Masa sufriente-pensante que puede ser potenciada en su proceso auto-emancipador con el ingreso a sus filas de la masa pensante que sufre, se rebela contra la injusticia, masa pensante-sufriente que se humaniza realmente a condición de no reivindicar la letra del discurso demagógico democrático del sistema para contraponerlo con su práctica siniestra (“desgarramiento” inútil) sino que rechaza de manera absoluta a esa alternativa civilizatoria buscando destruirla mediante la lucha revolucionaria, fusionándose con la autopráxis liberadora del proletariado. Dialogar y combatir, todo al mismo tiempo.”

“De todos modos no existe una frontera prolija, perfectamente delimitada entre el proletariado y el resto, aparecen más bien fronteras borrosas que van siendo atravesadas de manera desordenada al ritmo de la decadencia sistémica por estratos superiores que se empobrecen. Esto ocurre hoy en los países centrales pero también en los periféricos donde las clases medias son acorraladas por los programas de ajuste.”

“La insurgencia global se presenta entonces como una posibilidad concreta derivada de la necesidad de sobrevivir al desastre en curso y de la existencia del sujeto proletario. El comunismo renovado, desprovisto de sus viejas trabas castradoras constituye el horizonte pos-capitalista accesible recorriendo los caminos de las transiciones socialistas: revolución de la pluralidad creadora, conquista de la libertad, desborde multicultural de miles de millones de seres humanos destruyendo la cárceles del capitalismo.” (¿Por qué socialismo? -Libro publicado en Venezuela y Euskal Herria con ensayos de Iñaki Gil de San Vicente, Jorge Beinstein y Chris Gilbert  Y Albert Einstein por las editoriales Trinchera y Botxe/2016).

  • EN EL PATIO CRIOLLO HAY SEÑALES DE QUE POR AHÍ ANDAN LAS COSAS.

Nuestro país -pequeño eslabón de un sistema en el que se gesta y expande ese sujeto social, o amalgama de sujetos sociales con potencialidad revolucionaria- no deja de ser un mini-laboratorio de esa realidad global que precisa de nuevas conceptualizaciones con sus especificidades en este territorio colonizado y constantemente recolonizado por el poder transnacional del capitalismo-imperialismo de estos tiempos.

Aquí, en los procesos de indignación-movilización de las últimos años, no han sido extrañas las confluencias de la “masa sufriente pensante” y la “masa pensante que sufre”, de la diversidad popular y sectores de capas medias que combinan asalariados/as industriales, agrícolas, de empresas de servicios públicos y privados, semi-proletarios,  sin trabajo, chiriperos, trabajadores por cuenta propia, pequeños  empresarios, profesionistas, jóvenes y mujeres del pueblo, excluidos/as sociales por causas diversas, poblaciones directamente afectadas por la degradación o amenaza de degradación ambiental, sectores sociales diversos asqueados por la gansterización del Estado y por las elites capitalistas, y empresarios medios ahogados por la usura y la ofensiva neoliberal.

Algo que ha tenido singulares, aunque variadas, expresiones en las luchas medio-ambientales, en los movimientos anti-corrupción y en diversas modalidades protestas sociales (Mina de Blanco en Bonao, Cementera de los Haitises, FALCONDO, BARRICK GOLD…Loma Miranda-Parque Nacional, 4% para la educación, paros territoriales, cadenas humanas, Justicia Global…) y que ahora convergen con el reclamo común del fin de la impunidad y variadas demandas negadas por el poder constituido en el espectacular torrente de MARCHA VERDE, donde ese nuevo sujeto social-popular y otros que concurren o coinciden temporalmente conforman un nueva fase de indignación-movilización de una gran parte del pueblo dominicano.

Esto indica que la transformación posible depende de la conciencia y organización que progresivamente alcance ese conglomerado en ascenso, y muy especialmente el bloque popular que integran “la masa sufriente pensante” acompañada de “la masa pensante que sufre”, junto a las redes de activistas y militantes anticapitalistas llamados/as a jugar, a partir de la asunción de todas las liberaciones enfrentadas al sistema de dominación, un rol significativo que articule pensamiento transformador y acción capaz de desbordar las murallas o cárceles del sistema.

Esto siempre impregnado del desafío de la rebelión global de los/as excluidos/as oprimidos/as, discriminados/as y echados/as a menos… en un mundo bajo el mando de un poder elitista altamente parasitario y destructivo.

Tal tema resulta, pues, un reto insoslayable para los marxistas-revolucionarios que seguimos considerando al socialismo científico -junto a todo lo nuevo que lo enriquece y complementa- como teoría matriz imprescindible para conocer el mundo actual, articular todas las rebeldías anti-sistema y transformarlo en una dirección  que le permita a la humanidad liberarse de esas lacras y sobrevivir dignamente. ¡Que seguimos comprometido a renovarlo, enriquecerlo y desarrollarlo como guía para la acción subversiva y creadora!

*JORGE BEINSTEIN: economista argentino, investigador, experto en prospectiva, militante marxista revolucionario.

**Kiva Maidanik, miembro de la Academia de Ciencias de la URSS, estudioso de la guerra civil española, del proceso latino-caribeño y la revolución china

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Opinión

EL PUEBLO DOMINICANO NO PUEDE SEGUIR PAGANDO EL FRACASO ELÉCTRICO

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Tres décadas de sacrificios, miles de millones de dólares y una deuda social que exige transparencia, justicia y soluciones definitivas.

Dr. Isaias Ramos

La indignación ante las elevadas tarifas eléctricas y la poca confiabilidad del servicio no es pasajera. Es el cansancio acumulado de una nación que lleva décadas pagando demasiado por resultados insuficientes.

Desde la capitalización de finales de los años noventa, el Estado ha destinado recursos extraordinarios a sostener un sistema que todavía no alcanza la eficiencia prometida.

Según registros fiscales del Banco Central, los subsidios eléctricos acumulados entre 2021 y 2025 equivalieron aproximadamente a 6,800 millones de dólares corrientes, convirtiendo las partidas anuales a las tasas de cambio correspondientes.

Y 2026 confirma la urgencia: según reportes publicados en octubre, las transferencias a las distribuidoras alcanzaban RD$88,316.8 millones, equivalentes al 92.8 % del presupuesto ajustado para subsidios eléctricos. Si persiste el ritmo observado, los desembolsos podrían superar los RD$117,000 millones al finalizar el año.

¡Una magnitud que debería estremecer nuestra conciencia nacional!

¿Qué habría ocurrido si una parte sustancial de ese esfuerzo fiscal hubiese podido convertirse, mediante una transición planificada, en inversiones energéticas permanentes?

La prioridad pudo estar en energía solar, eólica, almacenamiento, generación distribuida y redes inteligentes. También pudieron evaluarse inversiones complementarias en generación firme de propiedad estatal, con capacidad comparable a proyectos como Punta Catalina.

Lo fundamental no es multiplicar centrales sin planificación, sino construir una matriz diversificada y competitiva. Cada inversión debe justificarse mediante costos, confiabilidad, seguridad energética, impacto ambiental y sostenibilidad fiscal.

Semejante transformación exige voluntad política, planificación rigurosa y un compromiso auténtico de liberar al pueblo dominicano de la pobreza energética. También requiere subsidios focalizados, transparentes y auditados que protejan a quienes realmente los necesitan.

¿Qué proporción de los subsidios responde a la protección social y la estabilización tarifaria, y cuánto de su magnitud está determinado por costos excesivos de abastecimiento, pérdidas y deficiencias operativas?

¿Cómo hemos sostenido durante décadas un modelo que consume recursos del presente y compromete el futuro, sin conseguir una transformación estructural suficiente?

Y la pregunta más trascendental: ¿cuánto de ese sacrificio fiscal, económico y social hemos convertido realmente en patrimonio energético, capacidad productiva y soluciones permanentes para las futuras generaciones?

Porque el verdadero costo trasciende los dólares: inversiones que no llegaron, empleos que no se crearon y servicios esenciales que pudieron recibir mayores recursos.

¡Esa es la deuda social del sistema eléctrico dominicano!

Sin embargo, al explicar el déficit suele destacarse el robo de electricidad, como si las pérdidas contables constituyeran una acusación colectiva contra los consumidores.

El fraude existe y debe perseguirse. Pero no explica por sí solo todas las diferencias energéticas y financieras.

En febrero de 2015, las facultades de Ingeniería y Arquitectura y de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo presentaron Nuevo Modelo para el Sistema Eléctrico Dominicano.

Su análisis advertía que el elevado costo de compra podía pesar incluso más que las pérdidas de distribución. Comparó un precio promedio de 13.85 centavos de dólar por kilovatio hora con un costo razonable estimado de 9.62 centavos. Sus simulaciones indicaban que reducir las pérdidas al 20 % podía resultar insuficiente mientras persistieran aquellos precios.

La solución no era solamente cobrar mejor. Era también comprar mejor.

En abril de 2025, el Instituto de Energía de la UASD estimó que, con precios ajustados a costos reales y una tasa interna de retorno del 10 %, el abastecimiento de 2023 habría podido costar US$544.93 millones menos, sin reducir adicionalmente las pérdidas.

Es una simulación, no un sobrepago auditado. Pero su magnitud exige verificación independiente.

El 9 de octubre de 2026, Diario Libre informó que un estudio presentado por la Asociación de Distribuidoras de Energía Eléctrica Latinoamericanas (Adelat) situaba las pérdidas dominicanas en un 30 % y recomendaba mejorar su clasificación, trazabilidad y auditorías de balances energéticos.

Estas recomendaciones coinciden en aspectos fundamentales con una exigencia que hemos sostenido durante años: una auditoría independiente e integral del sistema eléctrico.

¿Cuánta energía se inyectó, cuánto se perdió en transmisión, cuánto recibió cada distribuidora y cuánto se perdió en sus redes? Las pérdidas técnicas, los consumos no medidos y las facturas impagadas requieren verificaciones diferentes.

La política energética debe dejar de administrarse como una emergencia permanente y convertirse en una verdadera política de Estado.

La ruta comienza por auditar los balances energéticos y financieros. Continúa con la revisión competitiva de los contratos y la corrección de las pérdidas verificadas, mientras se ejecuta un plan plurianual de inversiones y protección social, con metas y responsables definidos.

Sus resultados deben publicarse anualmente: pérdidas por distribuidora, costos de compra, facturación y cobro, continuidad del servicio, subsidio por kilovatio hora y cumplimiento de inversiones.

Quien cometa fraude debe responder ante la ley. Quien administre recursos públicos, también debe rendir cuentas.

El pueblo dominicano merece electricidad confiable, tarifas sostenibles y un sistema que construya futuro, en lugar de perpetuar déficits.

Antes de exigirle otro sacrificio, hay que ofrecerle la verdad completa.

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Opinión

Siete amenazas destructivas de IA (2 de 6)

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Por Oscar López Reyes

Tecnooligarcas y otros expertos conocedores de los riesgos potenciales de una catástrofe alimentada por la Inteligencia Artificial (IA), encienden la alarma –hecha con seguridad en palabras firmes y sin acústica estridente- rememorando accidentes nucleares y radiológicos. Esos altavoces advierten que el acelerado adelanto de este campo de la informática posee el poderío para destruir a la humanidad. ¡Sobrecogedor!, ¿verdad? ¿Usted puede creerlo?

El lado oscuro y las amenazas de la IA no han sido comprendidas por su espectacular auge en la investigación y el desarrollo, que han transformado a la sociedad e impulsado mejoras en las esferas más dispares. Más se realzan, en el espejismo de sus sofisticados algoritmos, sus aportes a la educación, la salud, la economía y la alimentación que el horizonte de sus vértigos.

Los avances y novedades, en artilugios omnipresentes y el miedo exteriorizado en privado por sus artífices, embelesan en las entretelas de códigos, redes de cables y centros de datos invisibles, sumidos los usuarios en el desconocimiento del Pacto Digital Global, que busca la regulación y gobernanza de la IA, a fin de fomentar la tecnología distribuida equitativa y garantizar la supervivencia humana.

Este lapso espacial se atiborra de una creciente preocupación universal por las imparables zancadas de la llamada IA Agéntica, sistema autónomo capaz de actuar sin intervención humana. Por su inseguridad, líderes tecnológicos con poder fáctico global y organismos multilaterales están reclamando que le pongan límites.

Esos clamores contrarios son más potentes en la progresión del tiempo, en que las armas son fabricadas con IA.

1.- Una inteligencia artificial sin control y en manos equivocadas sería “sin duda lo suficientemente poderosa como para provocar acontecimientos que causarían mil millones de muertes”. “Estos son riesgos reales”, que debería ser “la principal prioridad del mundo”. Bill Gates, cofundador de Microsoft.

2.- Existe entre un 10% y un 20% de probabilidad de que la IA termine destruyendo a la humanidad. No existe un “botón de alto” efectivo ante la vorágine de la competencia global”, y el riesgo real de que “robots asesinos” acaben con la humanidad”, por lo que exigió “un freno al desarrollo tecnológico”. Elon Musk, fundador de SpaceX.

3.- “Quienes están construyendo la IA creen sinceramente que podría matarnos a todos antes de que acabe la década”. “La IA puede matarnos antes de 2030”, por lo que decidió abandonar la industria de la inteligencia artificial. Jacob Coxon, investigador especializado de Anthropic.

4.- “¿Quién deberá controlar las decisiones de vida o muerte: el ser humano o la máquina?”. La humanidad podría perder el control del futuro si la IA avanza más rápido de lo que se comprende, y sin supervisión. Tenemos que evitar que la IA sustituya la capacidad de elección humana. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI.

5.- La acción autónoma de los agentes de la IA es una de las principales amenazas y podrían desarrollar “La capacidad de establecer una conexión individual y persuadir a los seres humanos para que actúen de formas que les convengan a ellos”. Yoshua Bengio (Canadá), Premio Turing de 2018, o Nobel de Informática.

6.- Las posibles fallas de los sistemas de la IA plantean riesgos sin precedentes para derechos fundamentales, servicios esenciales e instituciones democráticas, que podrían alcanzar a las próximas generaciones. Volker Turk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

7.- “Esto es algo que avanza muy rápido en manos privadas y, si no nos ponemos en ello, creo que puede ser peligroso”. Barack Obama, presidente de Estados Unidos 2009-2017.

Usualmente, magnates y especialistas exponen con muchas reservas, sin detalles explicativos, aparentemente para no asustar.

En esa tesitura, ¿cuáles son esas siete amenazas catastróficas o 7D de la IA?

Voy a exponer y a clasificar en 7 las contingencias existenciales, que denominaré las 7D, que entrañan quebrantamientos legales y éticos:

1.- Descontrol y vulnerabilidad humana: Delegar en un algoritmo o robot decisiones y actuaciones críticas (familiares, sanitarias, educativas y laborales) implica una pérdida de control, porque suprime la interacción humana y afectiva, y se da riendas sueltas a sesgos graves y a dispositivos asesinos. En 2026, enjambres de agentes de AI se han introducido, sin autorización, en plataformas de Hugging Face, Artifactory y ExploitGym, intercambiaron cientos de miles de mensajes y sustrajeron credenciales y datos.

2.- Desatar armas biológicas: La IA modifica y optimiza la capacidad de contagios y la letalidad de los patólogos existentes e incrementa el diseño de armas químicas y biológicas (virus, bacterias y toxinas). A través de aerosoles, agua, alimentos y vectores animales, son propagadas silenciosamente enfermedades altamente contagiosas con efectos progresivos. Malévolos y ejércitos recurren a la peste bubónica o negra (en estos momentos existe una alerta en Rusia, con la inexplicable el fallecimiento de una científica), cólera, ántrax, gas sarín y ébola para provocar crisis económica/financieras, caos y muertes.

3.- Desencadenar apocalipsis nuclear:

Creciente y fidedigno se encumbra la posibilidad de que se apresuren ataques cibernéticos o genocidios automatizados, detonados principalmente por la incorporación de algoritmos vanguardistas y armas autónomas letales, que disminuye el tiempo de reacción humano. Estados Unidos, China, Rusia e Israel han diseñado plataformas letales completamente autónomas; drones, misiles inteligentes y softwares de guerra basados en IA, que facilita su proliferación fuera del dominio estatal.

4.- Desplome de infraestructuras críticas. Los riesgos y la vulnerabilidad de los sistemas financieros, instalaciones industriales, redes eléctricas, acueductos, centros médicos y educativos son mucho más factibles ahora con aparatos hiperrevolucionarios. Y son susceptibles de sustracción de datos sensibles, de virus informáticos y hackeos mutables. Además de estos sabotajes, pueden colapsar por incapacidad profesional, errores operativos sistémicos o fallas en el diseño de modelos algorítmicos.

5.- Desinformación a gran escala. La imagen y la confianza pública de entes con presencia relevante en la sociedad son propensas a ser objetivo de campañas de mentiras y distorsiones, como la variación de fotos, audios o videos reales, que persiguen la desestabilización de gobiernos, corporaciones privadas y figuras públicas, así como aniquilar disidencias. Durante la pandemia del Covid-19, por WhatsApp, Facebook y Telegram se difundieron falsedades sobre el virus y las vacunas, que disminuyeron significativamente la tasa de vacunación.

6.- Desequilibrio medioambiental. Críticos y urgentes son los riesgos por el desorbitado consumo de electricidad, agua y minerales, como las tierras raras y residuos, que requiere la inteligencia artificial, como la fabricación de chips y hardware, y la operatividad de servidores y centros de datos. Una solicitud a un chatbot necesita hasta diez veces más electricidad que una búsqueda tradicional en internet; Microsoft incrementó, en un año, el consumo de agua en un 34% y Google aumentó, en cinco años, el 48% en sus emisiones de gases de efecto invernadero.

7.- Depositario de poder excesivo. Para la paz, la seguridad y la democracia encierra un compromiso con la fragilidad que el control tecnológico, el conocimiento, la cultura global y decisiones clave estén monopolizadas por un puñado de corporaciones privadas, regenteadas por empresarios que solo piensan en el dinero y en ser los primeros en las competencias, con lo cual se busca anular el pensamiento crítico y la diversidad de ideas.

A las siete amenazas más catastróficas o existenciales se suman otras siete D asociadas a la IA: 1) Desplazar laboralmente, 2) Desdeñar la privacidad, 3) Despojar la propiedad intelectual, 4) Defraudar cibernéticamente, 4) Despreciar la transparencia, 5) Depender digitalmente, 6) Desfiguración algorítmica, y 7) Descodificar impredeciblemente.

¿Y cuáles medidas se proponen para la alfabetización digital, la ética, la regulación jurídica y la gobernanza global?

Existe el Pacto Digital Global, aprobado por los Estados miembros de las Naciones Unidas. Se sintetiza en siete puntos.

1.- Panel científico internacional independiente sobre IA: Crear un grupo de expertos para emitir informes periódicos sobre los riesgos y avances de la tecnología.

2.- Diálogo político bianual: Establecer un espacio de conversación dentro de la ONU para alinear las políticas de los países.

3.- Intercambio de normas sobre IA: Fomentar estándares técnicos comunes y interoperables a nivel mundial.

4.- Red de creación de capacidad: Ayudar a los países en desarrollo a adquirir recursos y conocimientos tecnológicos.

5.- Fondo mundial para la IA: Impulsar la financiación internacional para proyectos y reducir la brecha digital.

6.- Marco de datos global: Ordenar y regular el uso de datos para entrenar modelos de forma transparente y justa.

7.- Oficina de IA en la Secretaría de la ONU: Instituir una pequeña oficina de apoyo dentro de la secretaría general para coordinar las acciones.

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Referencias bibliográficas:

1.- El imperio de la IA: Sam Altman y su carrera por dominar al mundo, Karen Hao, Ediciones Península, Barcelona, España, 2025.

2.- Atlas de IA: Poder, política y costes planetarios de la inteligencia artificial, Kate Crawford, Ediciones, Barcelona, España, 2023.

3.- Ciberseguridad paso a paso: Diseña tu estrategia, María Ángeles Caballero Velasco, Laura Baus Lerma y Diego Cilleros Serrano, Ediciones Anaya Multimedia, Madrid, España, 2023.

4.- Lánzate a la IA. Despierta tus superpoderes, Arturo Fuentes Calle, Editorial Marcombo, Barcelona, España, 2026.

5.- Plataformas Android: Wear, TV, Auto y Google Play Games, Jesús Tomás Gironés, Vicente Carbonell, Gonzalo Puga y Jaime Lloret, coedición de Alfaomega y Marcombo, Barcelona, España, 2019 (4ª edición).

6.- Algoritmos para la vida cotidiana: La ciencia de la informática aplicada a las decisiones humanas, Brian Christian y Tom Griffiths, Teell Editorial, Madrid, España, España, 2017.

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Autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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Opinión

La  Corte Penal Internacional y la oportunidad de proceder a una investigación

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Por Rommel Santos Diaz

De conformidad con el Estatuto de Roma cuando el Fiscal de la Corte Penal Internacional considere que se presenta una oportunidad única de proceder a una investigación, que tal vez no se repita a los fines de un juicio, de recibir el testimonio o la declaración de un testigo o de examinar, reunir o verificar pruebas, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.

La Sala de Cuestiones Preliminares, a petición del Fiscal, podrá adoptar las medidas que sean necesarias para velar por la eficiencia e integridad de las actuaciones  y, en particular, proteger los derechos de la defensa.

El Estatuto de Roma establece que a menos que la Sala de Cuestiones Preliminares ordene otra cosa, el Fiscal proporcionará la información correspondiente a la persona que ha sido detenida o que ha comparecido en virtud de una citación en relación con la investigación a que se refiere el  artículo 56, a fin de que pueda ser oída.

Otras medidas a que hace referencia el Estatuto de Roma podrán ser consistir en formular recomendaciones o dictar ordenanzas respecto del procedimiento que habrá de seguirse, ordenar que quede constancia de las actuaciones y  nombrar a un experto para que preste asistencia.

Se podrá autorizar al abogado defensor del detenido  o de quien ha comparecido ante la Corte Penal Internacional en virtud de una citación a que participe o, en caso de que aún no se hayan producido esa detención o comparecencia  o no se haya designado abogado, a nombrar otro para que comparezca y represente los intereses de la defensa.

Siguiendo el procedimiento anterior, también se podrá encomendar a uno de sus miembros o, de ser necesario,  a otro magistrado de la Sección de Cuestiones Preliminares o la Sección de Primera Instancia que formule recomendaciones o dicte ordenanzas respecto de la reunión y preservación de las pruebas o del interrogatorio de personas. Así mismo se deberán tomar todas las medidas que sean necesarias para reunir o preservar las pruebas.

La Sala de Cuestiones Preliminares cuando considere que el Fiscal no ha solicitado medidas previstas en el artículo 56 del Estatuto de Roma que, a su juicio, sean esenciales para la defensa en juicio, le consultará si se justificaba no haberlas solicitado. La Sala podrá adoptar de oficio esas medidas si, tras la consulta, llegare a la conclusión de que no había justificación para no solicitarlas.

El Fiscal podrá proceder a apelar de la decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares de actuar de oficio con arreglo a lo expuesto anteriormente. La apelación se sustanciará en un procedimiento sumario.

Finalmente, la admisibilidad o la forma en que quedara constancia de las pruebas reunidas o preservadas para el juicio de conformidad con el presente artículo se regirá en el juicio por lo dispuesto en el artículo 69 del Estatuto de Roma y la Sala de Primera Instancia decidirá cómo ha de ponderar esas pruebas.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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