Periodismo Interpretativo
Una Candidatura que no Cala
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11 años agoon
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José CabralPor José Cabral
La candidatura presidencial de Luís Abinader definitivamente no cala en el gusto del votante, ya sea por la forma en que se ha manejado o tal vez porque no tiene el ángel que demanda una propuesta como la del Partido Revolucionario Moderno.
El estancamiento de Abinader, siempre de acuerdo a las encuestas, tiene su explicación en que además de tener una figura carente de una gran atracción popular, el PRM ha cometido errores muy graves, sobre todo con sus aliados, durante el proceso electoral.
El PRM decidió sacar del escenario al ala más liberal de su frente de oposición para abrazarse a la parte más corrompida y desacreditada de la política nacional, lo cual le ha restado credibilidad a la candidatura de Luís Abinader.
Las propuestas más democráticas y liberales ya no están en la línea programática de Abinader porque fueron excluidas desde que se produjo la alianza con el Partido Reformista Social Cristiana que se alzó con una buena parte de las candidaturas a los ayuntamientos y al Congreso Nacional.
Sin embargo, lo peor de todo fue la forma en que se manejó el candidato luego de ser escogido en la convención del PRM, porque a partir de ese momento se convirtió en una especie de emperador que hasta para verlo es más difícil que al propio presidente de la República.
Otra decisión equivocada de Abinader fue trazarse un plan para sacar del escenario electoral a la Convergencia por un Mejor País, ya sea porque creaba recelos entre los sectores más conservadores a lo interno del Partido Revolucionario Moderno o porque no le interesaba que cuestiones como la Constituyente fuera tema de campaña en el actual proceso.
Sea por la razón que sea el candidato del PRM creo machas dudas en torno a la sinceridad de los cambios que plantea en la sociedad dominicana, porque sin llegar traiciona y maltrata a la parte más liberal o democrática de su coalición, ¿qué podría esperarse cuando éste llegue al Palacio Nacional?
Otro elemento que ha generado muchas dudas fue la forma como se repartieron la mayoría de las candidaturas, ya que los escogidos fueron aquellos que más recursos económicos tienen, lo cual sepultó lo poquito bueno que podía exhibir el PRM, dado que hoy los candidatos de la oposición son en su mayoría vividores y corruptos e incluso sicarios, lo cual envía el mensaje de que a partir de esa escogencia Abinader no puede hablar de adecentamiento de la vida nacional.
Hoy resultados de esos errores comienzan a dejar sus frutos con las mediciones hechas por las encuestas, ya que la lucha por candidaturas ha llegado tan lejos que hasta un ex-rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fue asesinado por gente de la misma coalición de oposición.
El descaro ha llegado tan lejos en muchos de los promotores de Luís Abinader que califican como fundamentalistas éticos a todos aquellos que se oponían a que las candidaturas a los ayuntamientos y al Congreso Nacional fueron ocupadas sólo por bandoleros, sicarios, riferos y empresarios del transporte.
Las consecuencias de estos errores de Abinader no sólo tendrán una repercusión durante la presente campaña electoral, sino durante toda su futura lucha por alcanzar la presidencia de la República.
La lección aprendida por los sectores más progresistas y liberales es que en perredeístas, reformistas, perremeístas y peledeístas no se puede creer porque ya han desarrollado una cultura de hacer política fundamentada en la mentira, la simulación y el engaño.
Por estas y otras razones no sabemos qué será mejor para el pueblo dominicano, si seguir por el camino desastroso de Danilo Medina o llevar al Palacio Nacional a una oposición con los mismos vicios y distorsiones que los oficialistas.
Periodismo Interpretativo
Intrant incauta seis vehículos durante operativo de fiscalización en Santo Domingo Este
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4 días agoon
octubre 23, 2026Cinco de los conductores eran ciudadanos haitianos que no tenían licencia de conducir, mientras que el sexto, de nacionalidad dominicana, circulaba con el documento vencido desde hacía más de un año.
Santo Domingo, República Dominicana.– El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), en coordinación con la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), retuvo seis vehículos durante una jornada de inspección realizada en Ciudad Juan Bosch, municipio Santo Domingo Este, por incumplimiento de las disposiciones legales que regulan la circulación y los servicios de transporte.
De acuerdo con las informaciones ofrecidas por las autoridades, cinco de los vehículos eran conducidos por ciudadanos haitianos que no portaban licencia de conducir, mientras que el sexto estaba bajo la responsabilidad de un dominicano cuyo permiso tenía más de un año de vencimiento.
Las intervenciones estuvieron dirigidas a verificar que los conductores contaran con la documentación correspondiente y cumplieran los requisitos establecidos en la legislación dominicana sobre tránsito y seguridad vial.
Multas podrían alcanzar los RD$50,000
El Intrant informó que las infracciones detectadas pueden dar lugar a sanciones económicas de entre RD$10,000 y RD$50,000, equivalentes a uno y cinco salarios mínimos de referencia, dependiendo de la falta cometida.
Los seis vehículos fueron trasladados a la sede central de la institución, donde permanecerán retenidos hasta que sus propietarios cumplan con los procedimientos administrativos establecidos.
Para gestionar la devolución, los responsables deberán presentar la matrícula o el acto de venta que demuestre la titularidad y acreditar el pago de las multas correspondientes.
En los casos relacionados con los conductores haitianos que carecían de licencia, la entidad indicó que los propietarios deberán presentarse acompañados de un conductor dominicano con licencia vigente, quien podrá retirar el vehículo.
Autoridades reforzarán la vigilancia del transporte
La jornada de inspección estuvo encabezada por la Dirección de Supervisión y Control de Sanciones del Intrant, bajo la responsabilidad de Cristian Muñoz, con el apoyo de agentes de la Digesett.
El organismo recordó que la Ley 63-17, sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, establece obligaciones que deben cumplir todas las personas que conduzcan vehículos en territorio dominicano, sin distinción de nacionalidad.
Entre los requisitos fundamentales figura disponer de una licencia válida y vigente, además de cumplir con la documentación exigida para la circulación y, cuando corresponda, para ofrecer servicios de transporte.
Cumplimiento de la ley y seguridad vial
Las autoridades señalaron que estas acciones forman parte de los esfuerzos encaminados a reducir las infracciones de tránsito, fortalecer los mecanismos de supervisión y promover una circulación más segura.
Asimismo, reiteraron que continuarán desarrollando operativos en diferentes localidades del territorio nacional para identificar irregularidades y aplicar las medidas previstas en la legislación vigente.
El Intrant exhortó a los propietarios de vehículos y conductores a mantener actualizados sus documentos y respetar las disposiciones legales, a fin de evitar sanciones y contribuir a la prevención de accidentes de tránsito.
Fuente: Diario Libre e informaciones del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), 23 de octubre de 2026.
Periodismo Interpretativo
Somalia vuelve a mirar de frente al hambre: miles de niños luchan por sobrevivir
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1 mes agoon
septiembre 27, 2026El cierre de centros de salud, la caída de la ayuda internacional, la sequía y el aumento del costo de los suministros agravan una crisis que golpea con especial dureza a la población infantil
Mogadiscio, Somalia.– Somalia vuelve a aproximarse peligrosamente a un escenario de hambre extrema. Hospitales saturados, niños con desnutrición severa, familias desplazadas y comunidades que han perdido prácticamente todo forman parte de una crisis humanitaria que se profundiza mientras disminuyen los recursos internacionales destinados a contenerla.
Uno de los rostros de esta emergencia es Shukri Mahad Mohamed, un niño de cuatro años que pesa apenas 4.5 kilos y recibe tratamiento por desnutrición aguda grave en el Hospital Daynile de Mogadiscio. Su madre, Madina Osman Hassan, de 22 años, permanece junto a él mientras el menor es alimentado mediante una sonda nasogástrica.
El caso de Shukri forma parte de una realidad que afecta a cientos de miles de menores. Según datos citados por Naciones Unidas, más de 493,000 niños han recibido atención por desnutrición aguda grave en Somalia, una condición que los coloca en riesgo de muerte.
Durante el primer semestre de 2026, los ingresos de niños en centros de estabilización por desnutrición aguda grave aumentaron 32 % respecto al mismo período del año anterior. Al mismo tiempo, más de 200 centros de salud y nutrición han cerrado debido a los recortes de financiación internacional.
Familias que entierran a sus hijos
En los campamentos de desplazados, la crisis se mide también en tumbas improvisadas.
Amina Abukar Tifu, de 26 años, llegó junto a su familia al asentamiento de Balow, en Burhakaba, después de abandonar su lugar de origen. Hace dos meses dio a luz estando anémicamente debilitada. Su bebé nació en condiciones precarias y murió poco después.
La familia lo enterró cerca de las chozas del campamento.
Amina relata que el hambre forma parte de la vida cotidiana y que tampoco cuentan con una vivienda adecuada para protegerse de las lluvias y el frío.
No es el único caso.
Otra residente del mismo campamento, Urtero Abdellahi, de 45 años, ha perdido a dos hijos a causa de la malnutrición. Uno tenía un año y el otro dos. Ahora intenta sacar adelante a otros siete menores, entre ellos un niño de cinco años que también presenta desnutrición grave.
El responsable del asentamiento, Abdi Adan, también perdió recientemente a un hijo de tres años.
“Nuestros hijos comen una vez al día”, relató al describir las condiciones en las que sobreviven las familias.
Seis millones padecen hambre aguda
Somalia tiene una población cercana a los 20 millones de habitantes y alrededor de seis millones, aproximadamente un tercio del país, padecen hambre aguda.
La capacidad de respuesta internacional resulta insuficiente: el Programa Mundial de Alimentos apenas puede asistir a una de cada diez personas que necesitan ayuda, debido principalmente a la falta de recursos.
Unicef advierte además que alrededor de 1.9 millones de niños se encuentran en riesgo de padecer desnutrición aguda.
En algunas zonas, solo el 5 % de los menores entre seis y 23 meses recibe la alimentación necesaria para desarrollarse adecuadamente.
La ayuda internacional se desploma
Uno de los factores que agrava la emergencia es la reducción drástica de los fondos destinados a Somalia.
Para 2026, Naciones Unidas había solicitado recursos equivalentes a unos US$852 millones, pero solo se había logrado financiar alrededor del 30.5 % de esa cantidad.
La diferencia resulta aún más dramática cuando se compara con 2022, año en que la cobertura del plan humanitario superó el 92 %.
La disminución de recursos ha obligado a cerrar establecimientos sanitarios y centros de nutrición, haciendo más difícil detectar tempranamente los casos de malnutrición.
Cuando algunos niños finalmente consiguen llegar a un hospital, lo hacen en condiciones mucho más graves.
Sequía, guerra y alimentos más caros
El hambre en Somalia no responde a una única causa.
A la reducción de la cooperación internacional se suman años de sequía, malas cosechas, desplazamientos internos, violencia armada e inestabilidad política.
El conflicto también encarece el traslado de alimentos y suministros médicos.
En Burhakaba, donde grupos vinculados a Al Shabab mantienen presencia en determinadas rutas, buena parte de la asistencia debe llegar por vía aérea.
Funcionarios de Unicef explican que transportar un kilo de ayuda desde Mogadiscio cuesta actualmente unos dos dólares y que los servicios aéreos se han encarecido alrededor de 40 % desde el año pasado.
En algunas comunidades rurales, el precio del agua se ha multiplicado por cuatro.
Un depósito de 200 litros que anteriormente costaba dos dólares puede alcanzar ahora los ocho.
Cientos de miles abandonan sus hogares
Las condiciones climáticas y la violencia han provocado también un enorme desplazamiento interno.
Solo durante 2026, unas 700,000 personas abandonaron sus lugares de residencia dentro de Somalia. De ellas, aproximadamente 500,000 lo hicieron directamente por la sequía, según datos del Consejo Noruego para los Refugiados.
Muchas terminan instalándose en campamentos improvisados construidos con ramas, telas y plásticos, donde el acceso a alimentos, agua potable y atención sanitaria sigue siendo limitado.
Ahora también preocupa el exceso de lluvia
Después de años marcados por la falta de agua, Somalia enfrenta una nueva amenaza: posibles inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño.
Las previsiones citadas por Naciones Unidas estiman que las lluvias podrían afectar hasta a tres millones de personas y provocar el desplazamiento de alrededor de dos millones.
La paradoja resulta especialmente dura para quienes abandonaron sus comunidades huyendo precisamente de la sequía y ahora podrían verse obligados a desplazarse nuevamente, esta vez por inundaciones.
Una crisis que puede volver a convertirse en hambruna
Somalia ya sufrió en 2011 la primera hambruna oficialmente declarada del siglo XXI.
Quince años después, organismos humanitarios vuelven a advertir que el peligro no ha desaparecido.
La combinación de desnutrición infantil, reducción de la financiación, cierre de centros sanitarios, desplazamientos, conflictos armados y fenómenos climáticos extremos mantiene al país en una situación de enorme fragilidad.
En los hospitales y campamentos, sin embargo, las grandes cifras terminan adquiriendo nombres concretos: niños como Shukri, madres como Amina y familias que se enfrentan cada día a una pregunta elemental: si habrá suficiente comida para llegar al día siguiente.
Informaciones tomada de Elpais.com
Periodismo Interpretativo
Los altos niveles de la espiritualidad se constituyen en un dique de contención de la vocación delincuencial.
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9 años agoon
marzo 21, 2018Por Elba García
La sociedad dominicana es amenazada por una descomposición social y ético moral que pone en peligro su integridad en todos los aspectos, principalmente porque el Estado no está en capacidad de preconizar y promover valores, sino anti-valores.
La posibilidad de contrarrestar en mayor medida el fenómeno de la descomposición social y moral descansa, principalmente, en el Estado porque cuenta con las herramientas para imponer un régimen de consecuencia y de hacer la inversión económica requerida para crear las oportunidades de empleos y disminuir la desigualdad, lo cual ataca una de las razones que más genera, por ejemplo, la delincuencia, como lo es la exclusión social.
Sin embargo, frente a la incapacidad del Estado para diseñar políticas públicas que priorice la inversión social, el papel protagónico para enfrentar el fenómeno recae en las organizaciones que trabajan y conectan con la gente, sobre todo en las comunidades más carenciadas del país, donde tiene nacimiento la vocación delincuencial.
El trabajo, por ejemplo, de las iglesias, tanto católica como protestante, juega un papel decisivo en muchos jóvenes para no caer en las garras de las bandas o de la vocación de una conducta al margen de la ley, porque proporcionan fortaleza espiritual que sin dudas se convierte en un dique de contención para impedir que entre a sus vidas una inclinación delincuencial.
Está más que demostrado que aquellas comunidades donde hay una mayor integración a las labores de las iglesias, sobresale una conducta apegada al respeto de la ley y de mejor convivencia social, donde ésta juega un papel importante en la formación que se adquiere a través de estas instancias.
La iglesia católica acaba de comprobar en un estudio que la Sierra es uno de los lugares donde menos delincuencia se produce, pero todo el mundo sabe que esos pueblos tienen un fuerte apegamiento a valores cristianos desde los tiempos coloniales, pese a que los niveles de pobreza y analfabetismo son muy altos, aunque no tan críticos como los de otras zonas del territorio nacional.
Sin embargo, otra razón para que tal vez la delincuencia no haya impactado tanto a los pueblos de la Sierra se debe a las remesas que reciben del exterior, principalmente de los Estados Unidos, lo cual se convierte en una válvula de escape para que no se desarrollo la vocación delincuencial.
Pero la revelación al respecto confirma que se hace más que necesario que el trabajo de las iglesias vaya más allá de los templos y toque el corazón de aquellos jóvenes excluidos y golpeados por el desempleo y el hambre y que en consecuencia no escojan el camino equivocado.
La mejor dosis que pueden recibir los jóvenes desorientados y con el solo camino de la delincuencia, el tráfico y consumo de drogas es la espiritual, la cual necesariamente tiene que estar revestida de un componente profundamente humano.
Esta sería una respuesta que siempre será necesaria y vital para el mejoramiento social, pero hará falta la refundación del Estado que para el restablecimiento de valores también cuente con la fuerza institucional pública y de ese modo incorporar otros elementos importantes como los medios de comunicación y el sistema educativo nacional, a fin de que el esfuerzo sea tan integral como el mal que nos aqueja.
Se impone una gran jornada nacional, pueblos por pueblos, para trabajar por una transformación total de aquel que ve la vida sólo desde la perspectiva del dinero, pero que ojalá se puedan incorporarse recursos a través del Estado para además crear empleos y mejorar las condiciones de vida de la gente.
Sólo de esa manera podría producirse una verdadera transformación social y convertir a la República Dominicana en una sociedad más habitable y humana, donde la delincuencia y la degeneración sea un fenómeno aislado y no general como pasa actualmente.
