Periodismo Interpretativo
Una ciencia falsa, la astrología
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14 años agoon
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LA REDACCIÓN
El devenir suele ser inatrapable para ningún plan eterno como el tiempo que lo trae sobre sus alas.
El mito, la creencia y lo desconocido, ha acompañado a los seres humanos desde la infancia de su conciencia.
Develar el destino, acercarlo a las premoniciones del presente, he ahí su más cara obsesión.
Muchos, a fin de intentar descifrar inútilmente el futuro y qué les tocará de él, ni siquiera viven el presente.
El ser humano siempre ha sentido enorme, a veces obsesiva, curiosidad por conocer el devenir y sus misterios.
La astrología, ciencia falsa, nacida en la superstición, primor de charlatanes, farsantes y aprovechados, intenta proveer a la gente dominada por el sentido común, de las caras previsiones ante lo oscuro y lo desconocido.
Hay gente tan atada a los efectos hipnóticos del horóscopo que ni siquiera da un paso hasta la calle sin consultar primero qué le dicen los “astros”.
Las predicciones astrológicas constituyen hoy una industria millonaria y de millonarios.
Cualquiera-y eso no lo saben los incautos- puede organizar una “carta astrológica” sobre cualquier papel e incluso pronosticarse lo que quiera para sí y para otros.
Lo cierto es que las constelaciones no proveen ninguna información sobre la suerte, buena o mala de la gente en este planeta o en cualquier otro. Esos son territorios de la ciencia futurista.
Pero hay la necesidad de creer no importa en qué con tal de darle algún sentido a la vida y de llenar vacíos e imprevisibles
No hay, por ejemplo doce sino trece constelaciones más o menos visibles en el cielo, como declara la astrología.
Hay que consignar, para ser exactos, la de presencia de Ofiusko, además de las conocidas.
Ese dato ya va destruyendo las formulaciones astrológicas más recurrentes.
Esta, la cifra de doce, es una de las bases fundamentales de la astrología para formular sus “predicciones personales”.
Ellas siguen ahí girando e ignorando por completo lo que ocurre en este planeta errante y azul en ocasiones, poblado por criaturas tan raras como las imaginan ellos en otras formaciones planetarias por descubrir.
La astrología, gritan, racionalistas, los científicos, es una falsa ciencia. Y están en lo cierto.
La prueba irrefutable consiste en leer unos cuantos horóscopos. Cada uno le dará a cada quien un “pronóstico” diferente. Segunda caída.
La posición de los astros no puede tener la más mínima influencia en los seres humanos.
Pero démosles a los astrólogos y charlatanes el beneficio de la duda.
Permitámosles nomás que demuestren lo que dicen con tanto énfasis y vehemencia. Toda ciencia es demostrativa.
¿Qué la astrología? La herencia de un pasado en el que creer en lo que fuera no era la excepción sino la regla.
Se sabe por ejemplo que la luna influye de manera determinante en las mareas terrestres, pero nada más. Al menos hasta que se demuestre lo opuesto.
Eso se ha demostrado mediante mediciones y cálculos bien precisos.
¿Qué mide, qué calcula, que teoría expone, qué ley sostiene la base argumental de astrólogos y charlatanes? Ninguna.
Para alivio de la astrología, la gente seguirá creyendo en lo que se le muestre con alguna seriedad actoral desde un medio masivo de esos dedicados a las fruslerías y la superficialidad calculadas. Y seguirá creyendo en lo que le dé la gana incluso en los políticos miserables y en sus políticas intolerables.
La ciencia, cartesiana y razonadora, sólo cree en el efecto demostrativo, en el término de los acontecimientos probables y comprobables y a partir de un marco teórico bien fundamentado.
En cambio, cuestiones como la astrología están sujetas, hay que insistir, a subjetividades como el grado de credibilidad del público y a través de qué medios masivos se viertan los datos, en la capacidad mimética del astrólogo y sus habilidades para convencer a quienes les interesa más creer que comprobar.
Lo importante sería establecer si una persona a la que se le ofrece una información no comprobable por ningún medio puede sentirse estafada y en tal sentido, irse a la justicia a reclamar.
No se conoce, empero, el primer caso, al menos reciente, de personas que al no producirse lo previsto por su astrólogo, lo demande por estafa, salvo a un tal Walter Mercado que ha vivido muy bien de ese negocio turbio.
Los que preparan horóscopos simplemente se centran en generalidades, nunca en cuestiones específicas de la gente.
Sin embargo, ya hay ese tipo de personas que ofrece consultas astrológicas a partir de problemas planteados de forma característica y bajo precisiones como el nombre del consultante, la edad, la hora y el día de su nacimiento.
A partir de ahí, el astrólogo o astróloga, que también suele ser llamado/a sico-astrólogo/a, va a producir un diagnóstico de tipo sicológico, con detalles en términos afectivos, futuro personal, negocios, suerte, relaciones.
La astrología no suele hacer énfasis, en cambio, en la indudable influencia de la Tierra-cambios climáticos a veces bruscos, niveles de altura, temperatura- sobre las personas:
O la del sol, que es fundamental.
Muchas personas que consultan a los astros a través de terceros, argumentan, para defenderse de críticas, que lo hacen como pasatiempo.
Otros jurarían que todo lo que leyeron o escucharon es la pura verdad sobre lo que ocurre en su vida. Siempre habrá algo o alguien en quien creer, aunque engañe y aunque cobre por ello.
Periodismo Interpretativo
Somalia vuelve a mirar de frente al hambre: miles de niños luchan por sobrevivir
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1 semana agoon
septiembre 27, 2026El cierre de centros de salud, la caída de la ayuda internacional, la sequía y el aumento del costo de los suministros agravan una crisis que golpea con especial dureza a la población infantil
Mogadiscio, Somalia.– Somalia vuelve a aproximarse peligrosamente a un escenario de hambre extrema. Hospitales saturados, niños con desnutrición severa, familias desplazadas y comunidades que han perdido prácticamente todo forman parte de una crisis humanitaria que se profundiza mientras disminuyen los recursos internacionales destinados a contenerla.
Uno de los rostros de esta emergencia es Shukri Mahad Mohamed, un niño de cuatro años que pesa apenas 4.5 kilos y recibe tratamiento por desnutrición aguda grave en el Hospital Daynile de Mogadiscio. Su madre, Madina Osman Hassan, de 22 años, permanece junto a él mientras el menor es alimentado mediante una sonda nasogástrica.
El caso de Shukri forma parte de una realidad que afecta a cientos de miles de menores. Según datos citados por Naciones Unidas, más de 493,000 niños han recibido atención por desnutrición aguda grave en Somalia, una condición que los coloca en riesgo de muerte.
Durante el primer semestre de 2026, los ingresos de niños en centros de estabilización por desnutrición aguda grave aumentaron 32 % respecto al mismo período del año anterior. Al mismo tiempo, más de 200 centros de salud y nutrición han cerrado debido a los recortes de financiación internacional.
Familias que entierran a sus hijos
En los campamentos de desplazados, la crisis se mide también en tumbas improvisadas.
Amina Abukar Tifu, de 26 años, llegó junto a su familia al asentamiento de Balow, en Burhakaba, después de abandonar su lugar de origen. Hace dos meses dio a luz estando anémicamente debilitada. Su bebé nació en condiciones precarias y murió poco después.
La familia lo enterró cerca de las chozas del campamento.
Amina relata que el hambre forma parte de la vida cotidiana y que tampoco cuentan con una vivienda adecuada para protegerse de las lluvias y el frío.
No es el único caso.
Otra residente del mismo campamento, Urtero Abdellahi, de 45 años, ha perdido a dos hijos a causa de la malnutrición. Uno tenía un año y el otro dos. Ahora intenta sacar adelante a otros siete menores, entre ellos un niño de cinco años que también presenta desnutrición grave.
El responsable del asentamiento, Abdi Adan, también perdió recientemente a un hijo de tres años.
“Nuestros hijos comen una vez al día”, relató al describir las condiciones en las que sobreviven las familias.
Seis millones padecen hambre aguda
Somalia tiene una población cercana a los 20 millones de habitantes y alrededor de seis millones, aproximadamente un tercio del país, padecen hambre aguda.
La capacidad de respuesta internacional resulta insuficiente: el Programa Mundial de Alimentos apenas puede asistir a una de cada diez personas que necesitan ayuda, debido principalmente a la falta de recursos.
Unicef advierte además que alrededor de 1.9 millones de niños se encuentran en riesgo de padecer desnutrición aguda.
En algunas zonas, solo el 5 % de los menores entre seis y 23 meses recibe la alimentación necesaria para desarrollarse adecuadamente.
La ayuda internacional se desploma
Uno de los factores que agrava la emergencia es la reducción drástica de los fondos destinados a Somalia.
Para 2026, Naciones Unidas había solicitado recursos equivalentes a unos US$852 millones, pero solo se había logrado financiar alrededor del 30.5 % de esa cantidad.
La diferencia resulta aún más dramática cuando se compara con 2022, año en que la cobertura del plan humanitario superó el 92 %.
La disminución de recursos ha obligado a cerrar establecimientos sanitarios y centros de nutrición, haciendo más difícil detectar tempranamente los casos de malnutrición.
Cuando algunos niños finalmente consiguen llegar a un hospital, lo hacen en condiciones mucho más graves.
Sequía, guerra y alimentos más caros
El hambre en Somalia no responde a una única causa.
A la reducción de la cooperación internacional se suman años de sequía, malas cosechas, desplazamientos internos, violencia armada e inestabilidad política.
El conflicto también encarece el traslado de alimentos y suministros médicos.
En Burhakaba, donde grupos vinculados a Al Shabab mantienen presencia en determinadas rutas, buena parte de la asistencia debe llegar por vía aérea.
Funcionarios de Unicef explican que transportar un kilo de ayuda desde Mogadiscio cuesta actualmente unos dos dólares y que los servicios aéreos se han encarecido alrededor de 40 % desde el año pasado.
En algunas comunidades rurales, el precio del agua se ha multiplicado por cuatro.
Un depósito de 200 litros que anteriormente costaba dos dólares puede alcanzar ahora los ocho.
Cientos de miles abandonan sus hogares
Las condiciones climáticas y la violencia han provocado también un enorme desplazamiento interno.
Solo durante 2026, unas 700,000 personas abandonaron sus lugares de residencia dentro de Somalia. De ellas, aproximadamente 500,000 lo hicieron directamente por la sequía, según datos del Consejo Noruego para los Refugiados.
Muchas terminan instalándose en campamentos improvisados construidos con ramas, telas y plásticos, donde el acceso a alimentos, agua potable y atención sanitaria sigue siendo limitado.
Ahora también preocupa el exceso de lluvia
Después de años marcados por la falta de agua, Somalia enfrenta una nueva amenaza: posibles inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño.
Las previsiones citadas por Naciones Unidas estiman que las lluvias podrían afectar hasta a tres millones de personas y provocar el desplazamiento de alrededor de dos millones.
La paradoja resulta especialmente dura para quienes abandonaron sus comunidades huyendo precisamente de la sequía y ahora podrían verse obligados a desplazarse nuevamente, esta vez por inundaciones.
Una crisis que puede volver a convertirse en hambruna
Somalia ya sufrió en 2011 la primera hambruna oficialmente declarada del siglo XXI.
Quince años después, organismos humanitarios vuelven a advertir que el peligro no ha desaparecido.
La combinación de desnutrición infantil, reducción de la financiación, cierre de centros sanitarios, desplazamientos, conflictos armados y fenómenos climáticos extremos mantiene al país en una situación de enorme fragilidad.
En los hospitales y campamentos, sin embargo, las grandes cifras terminan adquiriendo nombres concretos: niños como Shukri, madres como Amina y familias que se enfrentan cada día a una pregunta elemental: si habrá suficiente comida para llegar al día siguiente.
Informaciones tomada de Elpais.com
Periodismo Interpretativo
Los altos niveles de la espiritualidad se constituyen en un dique de contención de la vocación delincuencial.
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9 años agoon
marzo 21, 2018Por Elba García
La sociedad dominicana es amenazada por una descomposición social y ético moral que pone en peligro su integridad en todos los aspectos, principalmente porque el Estado no está en capacidad de preconizar y promover valores, sino anti-valores.
La posibilidad de contrarrestar en mayor medida el fenómeno de la descomposición social y moral descansa, principalmente, en el Estado porque cuenta con las herramientas para imponer un régimen de consecuencia y de hacer la inversión económica requerida para crear las oportunidades de empleos y disminuir la desigualdad, lo cual ataca una de las razones que más genera, por ejemplo, la delincuencia, como lo es la exclusión social.
Sin embargo, frente a la incapacidad del Estado para diseñar políticas públicas que priorice la inversión social, el papel protagónico para enfrentar el fenómeno recae en las organizaciones que trabajan y conectan con la gente, sobre todo en las comunidades más carenciadas del país, donde tiene nacimiento la vocación delincuencial.
El trabajo, por ejemplo, de las iglesias, tanto católica como protestante, juega un papel decisivo en muchos jóvenes para no caer en las garras de las bandas o de la vocación de una conducta al margen de la ley, porque proporcionan fortaleza espiritual que sin dudas se convierte en un dique de contención para impedir que entre a sus vidas una inclinación delincuencial.
Está más que demostrado que aquellas comunidades donde hay una mayor integración a las labores de las iglesias, sobresale una conducta apegada al respeto de la ley y de mejor convivencia social, donde ésta juega un papel importante en la formación que se adquiere a través de estas instancias.
La iglesia católica acaba de comprobar en un estudio que la Sierra es uno de los lugares donde menos delincuencia se produce, pero todo el mundo sabe que esos pueblos tienen un fuerte apegamiento a valores cristianos desde los tiempos coloniales, pese a que los niveles de pobreza y analfabetismo son muy altos, aunque no tan críticos como los de otras zonas del territorio nacional.
Sin embargo, otra razón para que tal vez la delincuencia no haya impactado tanto a los pueblos de la Sierra se debe a las remesas que reciben del exterior, principalmente de los Estados Unidos, lo cual se convierte en una válvula de escape para que no se desarrollo la vocación delincuencial.
Pero la revelación al respecto confirma que se hace más que necesario que el trabajo de las iglesias vaya más allá de los templos y toque el corazón de aquellos jóvenes excluidos y golpeados por el desempleo y el hambre y que en consecuencia no escojan el camino equivocado.
La mejor dosis que pueden recibir los jóvenes desorientados y con el solo camino de la delincuencia, el tráfico y consumo de drogas es la espiritual, la cual necesariamente tiene que estar revestida de un componente profundamente humano.
Esta sería una respuesta que siempre será necesaria y vital para el mejoramiento social, pero hará falta la refundación del Estado que para el restablecimiento de valores también cuente con la fuerza institucional pública y de ese modo incorporar otros elementos importantes como los medios de comunicación y el sistema educativo nacional, a fin de que el esfuerzo sea tan integral como el mal que nos aqueja.
Se impone una gran jornada nacional, pueblos por pueblos, para trabajar por una transformación total de aquel que ve la vida sólo desde la perspectiva del dinero, pero que ojalá se puedan incorporarse recursos a través del Estado para además crear empleos y mejorar las condiciones de vida de la gente.
Sólo de esa manera podría producirse una verdadera transformación social y convertir a la República Dominicana en una sociedad más habitable y humana, donde la delincuencia y la degeneración sea un fenómeno aislado y no general como pasa actualmente.
Periodismo Interpretativo
Será la frontera la excepción en corrupción en la República Dominicana?
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9 años agoon
marzo 7, 2018Por Elba García
La emigración haitiana, con implicaciones socio-económicas como prácticamente todas en el mundo de hoy, continuará aunque el Gobierno haya anunciado una serie de medidas en la frontera para evitar la entrada ilegal desde el vecino país.
La llegada masiva de haitianos ha creado una verdadera alarma nacional, sobre todo porque en opinión de muchos esta inmigración implica un aumento de la delincuencia y la promoción de una serie de enfermedades que son consustanciales a la pobreza y que afectan a pueblos como el haitiano.
El presidente de la República anunció un aumento de los militares que vigilan la zona fronteriza e incluso la medida habla de la incorporación de drones para monitoreal al haitiano hambriento que tiene como norte establecerse en el país.
La migración haitiana tiene un componente que forma parte de una cultura como la corrupción, ya que la entrada de éstos está determinada porque hay de por medio el pago de un peaje a los responsables de vigilar la frontera.
El hecho de que haya un elemento prácticamente cultural en el pueblo dominicano que motiva esa inmigración haitiana, permite colegir que es un problema no tan fácil, aunque no imposible, de detener.
Lo primero que habría que analizar es si el presidente de la República Dominicana, licenciado Danilo Medina, tiene moral para exigirles a sus subalternos lo que él y su Gobierno no pueden dar.
La pregunta que se impone es si podrán los militares de la frontera parar el cobro del peaje a los haitianos ilegales si quien se lo pide anda en lo mismo en otras instancias de la administración pública?
Realmente tiene moral un presidente involucrado en el caso Odebrecht y en otros escándalos para pedir que la frontera y los encargados de vigilarla sean éticos y decentes?
Podría el Gobierno pedir un cambio en la actitud de los militares que cuidan la frontera, mientras el presidente nombra como cónsul a un traficante con haitianos ilegales?
Se trata de un mensaje dual, porque con palabras se expresa preocupación por el fenómeno, pero con los hechos se promueve.
Es una doble moral que su fin no será otro que el fracaso.
El otro elemento es que la inmigración, incluida la haitiana, está motivada en el hambre y la pobreza y no hay muro que la detenga, no importa que sea físico, institucional o de cualquier otra índole.
Mientras los funcionarios hacen fiesta con los recursos públicos, los militares de la frontera harán lo mismo para permitir la entrada no sólo de haitianos ilegales, sino de todo lo demás, como drogas y el contrabando de mercancías.
Que nadie se llame a engaños con las palabras huecas del presidente Danilo Medina, experto en la simulación y la mentira.
