Análisis Noticiosos
Una Planificada Impunidad.
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14 años agoon
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LA REDACCIÓNPor José Cabral
La Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia se declaró incompetente para conocer la solicitud del procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, para reabrir el expediente presentado en contra del senador y hombre de extrema confianza del expresidente Leonel Fernández, Félix Bautista.
El caso de Bautista es el más escandaloso de las últimas décadas, quien pasó de ser un simple sastre e ingeniero graduado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo luego de la falsificación de una tesis, a un poderoso hombre de negocios que maneja miles de millones de dólares.
A propósito de la decisión de Domínguez Brito, abogados vinculados al gobierno corrupto de Fernández, como el doctor Mario Vinicio Castillo, mejor conocido como Vincho, han denunciado que el trasfondo de la petición para que se procese a Bautista es enjuiciar al exmandatario.
Decía Vincho que enjuiciar a Bautista es hacerlo en contra de Leonel, es decir, es como procesar al exmandatario, lo que avala lo que mucha gente supone que ambos son socios o que el senador es una especie de testaferro del líder del Partido de la Liberación Dominicana.
Y todo parece ser así, si partimos del hecho de que muchas de las obras en el país y en Haití sólo pudieron llegar a Bautista si eran diligenciadas por el propio Leonel, quien en algún momento se verá compelido a dar una explicación al pueblo dominicano.
La impunidad que ha logrado hasta ahora Félix Bautista está íntimamente asociada a todo un plan de Leonel, el cual comenzó con la decisión de llevar a su socio como candidato a senador por San Juan de la Maguana para cuyo propósito se hizo una alta inversión económica de recursos provenientes del Estado.
La premeditada impunidad continuó con la conformación de las llamadas altas cortes, principalmente la Suprema Corte de Justicia, cuyo presidente Mariano Germán fungió de abogado del hombre que el rumor público señala como el que posee la más grande fortuna de los ex-funcionarios leonelistas, sobre la base de la sobrevaluación de obras públicas.
De modo, que los tentáculos de Leonel en la Suprema Corte de Justicia hace prácticamente difícil, por no decir imposible, el enjuiciamiento de su consorte Félix Bautista, pero aún así amplios sectores de la vida nacional esperan que el presidente del alto tribunal se inhiba de conocer cualquier proceso en contra del legislador por conflictos de intereses.
En lo que respecta al presidente Danilo Medina,éste no ha dicho esta boca es mía tras pedir algunos días para conocer con más detalles los casos de Bautista y las escandalosas pensiones en la Supeintendencia de Bancos.
Cualquiera diría que es Danilo quien está atrapado en las largas redes de corrupción de Leonel, pero realmente se trata de una trampa en contra de la República Dominicana, cuyos ciudadanos están obligados a pagar los platos rotos de los corruptos a través de las llamadas reformas fiscales, promovidas por el Fondo Monetario Internacional, la cual protege a los que van al Estado a llevarse en sus bolsillos los recursos que debían invertirse en salud, educación y en el aumento de la producción y la productividad en la República Dominicana.
Con mucha razón dice Félix Bautista que él duerme tranquilo, porque se trata de una planificada impunidad manejada a través de la senaduría de San Juan de la Maguana, la cual está dotada de inmunidad, y los tentáculos del gobierno de Leonel en la Suprema Corte de Justicia, el Consejo Nacional de la Magistratura y el Congreso Nacional.
A la hora que esta realidad se refleje en el pleno de la Suprema Corte de Justicia, a cuya instancia ha sido remitida la solicitud del procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, quien hoy no hubiera estado en esa posición si el presidente Medina hubiera detectado sus intenciones, las cuales parecen estar motivadas por razones que van mucho más allá del deseo de hacer justicia, quedará definitivamente develada la planificada impunidad de los allegados al expresidente Leonel Fernández e incluso se comprenderá mejor la declaración del presidente Medina en los Estados Unidos en la que dejaba lo suficientemente claro que él no perseguirá a nadie y al propio tiempo prácticamente remitió los casos de corrupción a los tribunales competentes, cuyo control lo tiene el alto tribunal, manejado por los que cometieron el delito.
Por José Cabral
Los estudios de los fenómenos sociales ocurridos en la sociedad dominicana indican con toda claridad que adoleció del desarrollo de la fuerza productiva, lo que, naturalmente, genera una falta de conciencia social.
Este el fundamento de los que muchos sostienen, incluido yo, de que el sector empresarial amuela cuchillos para su propia garganta, porque no representa un foco de presión para que las cosas se hagan con el propósito de preservar sus intereses.
Pero es que esa conducta se deriva del hecho de que los que se suponen que deben procurar fortalecer el Estado mediante el combate de todas las distorsiones que sufre el sistema, lo que hacen es sumarse a las acciones que le quitan legalidad y legitimidad.
Yo he dicho y lo reitero en este artículo que el sector empresarial se ha sumado a la cadena de complicidad que comienza en el Palacio Nacional, entra a los medios de comunicación social y luego se convierta en un cometa, porque nadie sabe dónde termina, ya que todo el que se hace llamar inversionista no busca otra cosa que mediante una vocación mafiosa acumular fortunas sobre la base de la sombra del Estado.
Lo que pasa, según entiendo, es que ellos como son parte de lo que en sociología política se le llama clase social entre sí, les importa poco la desnaturalización del rol del Estado, aunque al final de la jornada sean los principales afectados porque son los que más tienen que perder frente a una revolución social.
El problema tiene una grave complejidad, ya que al no existir una clase social para sí, consciente de su papel, difícilmente tengan la iniciativa de exigir controles, como por ejemplo, del gasto público, sobre todo si el sector empresarial se suma en complicidad a la corrupción que se promueve o es auspiciada por el sector oficial.
De manera, que resulta un problema con raíces muy profundos que solucionarlo resulta bastante difícil, porque además no se entiende la explicación del fenómeno.
En países pobres y con bajos niveles de institucionalidad, como el dominicano, el llamado empresario se suma a la fiesta de la corrupción, lo que constituye una razón para crear disgusto social y las condiciones para que se produzca una explosión social.
El llamado empresario dominicano, tanto el colocado en la pequeña, mediana o grandes empresas persigue más que seguridad jurídica y paz social y la satisfacción de necesidades sociales, que se le incorpore al contrabando, que se le entregue propiedades públicas y ser favorecidos por todas las travesuras del que tiene el control del Estado.
Sin embargo, la pregunta que me hago es si ciertamente en el país existe alguna propuesta para institucionalizar la nación, al margen del amor por el dinero y las cosas materiales, no importa su procedencia, pues penosamente tengo que decir que ese es un sueño utópico por el momento.
Sigo pensando que sólo un Estado que promueva valores más que antivalores podría ser la panacea a un mal integral que no permite que la gente haga una reflexión profunda y realista y actúe de modo diferente frente a un fenómeno que puede llevar al abismo a la sociedad dominicana.
Por José Cabral
Observo con mucha preocupación el afán desmedido del Partido Revolucionario Moderno (PRM) por mantenerse en el poder cuando su obra de gobierno es tan pobre que no es comparable con ningún otro por malo que haya sido.
Lo digo por lo que veo que ocurre en Santiago y en todo el territorio nacional, donde el deterioro de los servicios públicos es tan preocupante que cualquiera se larga del país para no volver jamás.
No hay prácticamente servicio de agua potable, ni siquiera para descargar los baños de las casas y los negocios, lo que llena de bacterias los hogares y se propagan las enfermedades, sobre todo las infecto-contagiosas.
El servicio de energía eléctrica no puede ser peor, cuya distribuidora del Norte, EDENORTE y las demás Edes, se la pasan en confabulación con PROTECOM estafando a los usuarios con facturaciones falsas, inventadas y con medidores “arreglados” para buscar cubrir sus déficits con el engaño al ciudadano.
Ahora también se agrega que la recogida de basura en el municipio de Santiago es prácticamente nula, entonces, repito la pregunta, para qué el PRM quiere preservar el poder.
El gran problema de este partido es que no entiende de planificación ni de programar una gestión pública a corto, mediano y largo plazo.
No es que los demás partidos del sistema no tengan la misma visión y comportamiento, pero pienso que lo que ocurre con el PRM ya llega al colmo de la incapacidad para dirigir el país.
El sufrimiento de los dominicanos por la irresponsabilidad de los que van al Estado, principalmente a resolver sus problemas personales, no parece tener fin, ya que aquellos que ya pasaron por la administración pública tienen ojos para ver la irresponsabilidad y la vocación por la corrupción de los que ostentan hoy el poder, pero al final de cuentas todo se trata de una doble moral.
Sin embargo, creo que lo del PRM ya no tiene madre, para utilizar una expresión muy popular de la República Dominicana, por lo que cuando llegue al final de su gobierno es muy poco lo que va a quedar.
En conclusión, el PRM es una verdadera desgracia nacional, máxime porque ahora los dominicanos no tienen derechos ni para disfrutar de un buen servicio de agua potable y energía eléctrica, pero la incapacidad abarca todo lo demás, porque se trata de una deficiencia integral, general.
¡Qué desastre!.
Por José Cabral
Estuvo profundamente convencido de que el presidente Luis Abinader observaría la Ley 13-26 que persigue anular una jurisprudencia sentada por el Tribunal Constitucional sobre las candidaturas independientes.
Sin embargo, me equivoqué porque Abinader escogió la vía de la promulgación de lo que muy bien se puede calificar como un adefesio jurídico.
Pero hay otro elemento que me provoca muchas dudas y me refiero a cuál ha sido el papel jugado en este caso por el expresidente de la Suprema Corte de Justicia y quien ahora funge como consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Jorge Subero Isa.
La pregunta surge porque después de la promulgación sigue la publicación en la gaceta oficial de la nueva ley que pone en tela de juicio todo el sistema legal e institucional del país y precisamente ese último paso recae sobre Subero Isa.
Entonces, se impone preguntarse que si independientemente de que Subero Isa no haya compartido la sentencia TC/0788/24 y que incluso se oponga a las candidaturas independientes, tiene acaso otra opción que no sea respetar la jurisprudencia sentada en esta materia por la alta corte, sobre todo por tratarse de un jurisconsulto que nadie pone en tela de juicio su gran formación jurídica.
Considero que Subero Isa si por alguna razón tiene que cumplir con la decisión tomada por Abinader, la cual parece ser parte de un plan del PRM, entonces lo menos que puede ocurrir es que presente su renuncia de la posición de consultor jurídico del Poder Ejecutivo.
Cualquier decisión que no se corresponda con respetar lo que ha sido su trayectoria como hombre de ley, coloca a Subero Isa en una contradicción que impacta muy negativamente el respeto que se ha ganado en el entorno de la justicia dominicana.
Subero Isa es uno de los mejores presidentes de la Suprema Corte de Justicia que ha tenido el país, pero no luce como razonable que juegue algún papel para atacar una jurisprudencia que cumple con todos los requerimientos del derecho constitucional moderno o del neo-constitucionalismo.
Todavía me asalta la duda si Subero Isa se ha sumado a un plan que en todo caso debe ser político para poner en cuestionamiento el proceso de constitucionalización del derecho en la República Dominicana, cuyos fines es preservar y promover los derechos fundamentales.
La verdad que me gustaría saber a ciencia cierta cuál es la posición de Subero Isa frente a la torpeza cometida por Luis Abinader, sin que haya una razón lógica que la explique.
