Análisis Noticiosos
Venezuela sin la magia de Chávez
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13 años agoon
Por Juan Bolívar Díaz
Venezuela no será la misma sin su carisma y conexión popular
Sin el carisma y la conexión popular de Hugo Chávez Venezuela no será la misma y sus líderes tendrán que transar para contener el desbordamiento de pasiones y odios, garantizar la gobernabilidad de una sociedad que ha quedado profundamente escindida como consecuencia del estrecho resultado de las elecciones del pasado domingo, y enfrentar el deterioro de los indicadores económicos.La juramentación de Nicolás Maduro como nuevo presidente es un hecho casi imposible de revertir por más que se empeñe la oposición, a menos que aboquen a esa nación a una ruptura institucional con el desconocimiento del veredicto electoral, lo que implicaría graves riesgos de violencia, además de retroceso a una etapa superada.
La elección del domingo arrojó un balance más estrecho de lo esperado, pero no se han aportado las mínimas pruebas de que estuvieran viciadas por los fraudes del pasado. El sistema instituido, mediante el voto electrónico, permitió una computación automática, y se cumplió con la normativa de auditar el 54 por ciento de las urnas, sin que encontraran indicios de fraude. A pesar de ello el Consejo Nacional Electoral tuvo el acierto de disponer la auditoría del total, atendiendo una demanda que el candidato opositor Henrique Capriles había convertido en fundamental para aceptar el veredicto.
Si no encontraron fraude en el 54 por ciento parece lógico esperar que tampoco aparecerá en el 46. Todas las encuestas y las expectativas apuntaban a la elección de Maduro, como el último triunfo electoral de Chávez, su voluntad final que es casi imposible que pueda repetirse. Si los comicios hubiesen sido dos o tres meses después, a lo mejor Capriles sería el presidente. En los seis meses que mediaron entre la reelección de Chávez en octubre y la votación del día 14, el partido gobernante perdió 615 mil votos, pasando del 55.07 al 50.78 por ciento, es decir 4.29 por ciento menos.
La prolongada agonía del líder de la revolución bolivariana, con la incertidumbre a que se sometió a los venezolanos por la poca transparencia, contribuyó a deteriorar la economía, con una devaluación de más del 40 por ciento, factores que deben haber influido la reducción del margen de victoria. La maquinaria política gubernamental no pudo tener la misma dinámica, faltándole el líder que ganó unas siete votaciones con amplísimos márgenes. Claro que ayudados por los usos y abusos del poder, que no son exclusivos del chavismo ni de los venezolanos, como aquí, para no ir más lejos. No hay dudas de que son expresión de una democracia adolescente.
La diferencia de casi dos puntos entre los contendores divide a Venezuela en casi dos mitades y multiplica las pasiones y confrontaciones. Pero es cuatro veces el 0.5 por ciento con que Felipe Calderón superó a López Obrador en México en el 2006, allí también con la ayuda del poder político y una grosera manipulación televisiva y empresarial. Y se le reconoció y gobernó seis años.
Queda claro que Venezuela no será la misma sin la magia de Chávez, quien le ganaba elecciones con diferencia de dos dígitos, a un frente único de oposición política, junto a los poderes tradicionales: empresariado, Iglesia, casi todos los medios de comunicación, Estados Unidos y hasta el sindicalismo.
No se debe subestimar a Maduro porque no tenga títulos universitarios, pues tampoco los tuvo Lula da Silva, y concluyó con altísimo éxito y aprobación. Pero hereda una situación política, económica y social sumamente complicada. Está obligado a transar, ojalá que sin revertir los aportes redistributivos del chavismo. Como siempre, detrás de un caudillo fuerte viene una dispersión. Y en lo inmediato la situación económica apremia.
Por aquí deberemos prepararnos para vivir sin el financiamiento de Petrocaribe que al concluir 2012 acumulaba más de tres mil millones de dólares, sin contar los 650 millones de dólares adicionales incluidos en el presupuesto nacional de este año, alrededor del 15 por ciento del déficit de la cuenta corriente de nuestra balanza de pagos del año pasado. Maduro tendrá que recortar gastos y erogaciones, y seguramente comenzará por donde menos le duela a los venezolanos.
Artículo publicado originalmente en el periódico HOY.
Análisis Noticiosos
El Clientelismo y la Instrumentalización Económica del Elector y Electora.
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3 días agoon
julio 1, 2026Por Robinson Lebrón Céspedes.
La mercantilización del sufragio: Compra de votos y pérdida de autonomía.
A pesar del blindaje garantista introducido por la reforma constitucional de 2010 y la modernización logística de la Junta Central Electoral (JCE), el mercado electoral dominicano durante el periodo 2006-2026 ha seguido condicionado por la persistencia del clientelismo sistémico. La práctica de la compra directa e indirecta de votos en las inmediaciones de los recintos electorales comúnmente operada a través de las denominadas «casas de campaña» informales o logísticas partidarias de último minuto constituye una de las agresiones más severas a la dignidad humana.
Desde una perspectiva ética y sociológica, la transacción monetaria o el intercambio del voto por bienes materiales (como raciones de alimentos, materiales de construcción o promesas de empleo público) despoja al ciudadano de su condición de agente político libre y deliberativo. Este fenómeno genera una «mercantilización del sufragio», donde el votante es percibido por las élites partidarias no como un depositario de la soberanía nacional, sino como un recurso transaccional cuantificable. La autonomía moral del individuo núcleo esencial de la dignidad según la doctrina constitucional queda subordinada a la coacción de sus necesidades materiales básicas, viciando el consentimiento político y erosionando la legitimidad moral de la representación democrática. El uso político-electoral del gasto social estatal.
La instrumentalización de los programas de asistencia social del Estado representa otra vulneración estructural a la dignidad de los sectores más vulnerables de la sociedad dominicana. Durante las últimas dos décadas, y a pesar de la introducción de legislaciones restrictivas como la Ley No. 33-18 de Partidos Políticos y la Ley No. 20-23 Orgánica del Régimen Electoral, la frontera entre la acción institucional del Gobierno y la promoción de las candidaturas oficialistas ha sido históricamente difusa.
El condicionamiento implícito o explícito de subsidios condicionados, tarjetas de ayuda social, programas de transferencias monetarias y planes de empleo coyunturales durante los meses previos a los comicios electorales lesiona gravemente la dignidad ciudadana. Al utilizar los recursos públicos —que constituyen un derecho colectivo— como un mecanismo de chantaje o de inducción del voto, el aparato político instrumentaliza la pobreza. Esta práctica reduce al ciudadano a una condición de dependencia y subordinación psicológica ante el gobernante de turno, transformando lo que constitucionalmente debe ser un ejercicio de libertad soberana en un acto de supervivencia económica forzada.
Desigualdad en el financiamiento y la exclusión de candidaturas idóneas.
La dignidad humana, en su vertiente política, no solo ampara el derecho a elegir en libertad, sino también el derecho a ser elegido en condiciones de equidad e igualdad de oportunidades (artículo 39 de la Constitución). Sin embargo, el ecosistema electoral dominicano ha operado bajo una profunda distorsión provocada por el alto costo de las campañas políticas y la insuficiencia de los mecanismos de fiscalización del financiamiento privado.
La irrupción de capitales no transparentes y el desborde de los topes de gastos permitidos por la ley generan una plutocratización fáctica de la política. Aquellos ciudadanos e intelectuales idóneos que aspiran a puestos de elección popular, pero que carecen de grandes fortunas personales, el patrocinio corporativo o el acceso a redes clientelares, quedan excluidos de facto de la competencia electoral. Esta asimetría económica no solo vulnera el derecho a la igualdad de los aspirantes, sino que limita la libertad de opción de los electores, quienes ven reducida su oferta política a opciones validadas por el poder económico y no por el mérito programático, consolidando una democracia de exclusión que lesiona la dignidad del debate público.
Las prácticas de clientelismo, la instrumentalización de los programas sociales y la desigualdad en el financiamiento electoral representan desafíos estructurales para la democracia dominicana, al comprometer la dignidad humana y la libertad del sufragio. Superar estas distorsiones requiere fortalecer la transparencia, la fiscalización y la educación cívica, garantizando procesos electorales más equitativos y respetuosos de los principios constitucionales y del Estado social y democrático de derecho.
Robinson Jesús Lebrón Céspedes.
Abogado y Docente Universitario.
Análisis Noticiosos
Irresponsabilidad del Estado ante la posible ocurrencia de un terremoto en Santiago.
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5 días agoon
junio 29, 2026Por José Cabral
La indignación del ciudadano dominicano no tiene otra razón de ser que la irresponsabilidad, la negligencia y la complicidad de las autoridades edilicias de Santiago y de todo el Estado ante la posibilidad de que el país pueda ser afectado por un terremoto que supere los siete grados como ha ocurrido en Venezuela.
Ya Santiago muchas décadas atrás fue víctima de un fenómeno natural que prácticamente borró del mapa a la segunda ciudad en importancia del país.
Sin embargo, por las propias características de una ciudad que ya representa una gran metrópolis como lo es Santiago, sus residentes están expuestos a un gran peligro, a una tragedia nacional de magnitudes insospechadas.
Los grandes terremotos son cíclicos, ya que hay expertos que sostienen que se producen cada 60 ó 70 años, el cual no debe ser el punto de referencia para que las autoridades tomen las medidas pertinentes, no para que no ocurran, sino para que los daños no sean tan cuantiosos, sobre todo en lo que respecta a pérdida de vidas humanas.
Pero como el asunto tiene su base en una cultura como la improvisación y la falta de planificación estratégica de las autoridades que gobiernan el país, no sólo de las actuales, sino también de las pasadas, en Santiago, cuyo suelo no es recoso, han permitido la construcción de grandes torres que representan una gran amenaza ante la ocurrencia de este tipo de fenómeno natural.
Lo peor de todo es que nada les sirve de escarmiento y sólo el problema se aborda cuando surge una tragedia, como la que ha afectado a Venezuela, la cual luce que esperan tanto las autoridades municipales como las nacionales.
Un ejemplo de la irresponsabilidad y cómo opera el tráfico de influencia es que, por la propia naturaleza del tipo de suelo de Santiago, la ciudad tenia prohibida la construcción de edificios que superaran las cuatro plantas, pero de unos años para acá ha tolerado el levantamiento de altas torres en lugares como “La Trinitaria”, donde algunas alcanzan hasta casi los 30 pisos.
El tema ha sido puesto sobre el tapete ante los terremotos y la gran tragedia que se ha producido en Venezuela por causas parecidas a las que se concretan en Santiago, donde la llamada falla de la zona Septentrional atraviesa la cordillera del mismo nombre, cuyo desplazamiento horizontal parte del límite de la que se conocen como las placas de Norteamérica y del Caribe.
Esta falla atraviesa el norte del país por unos 228 kilómetros desde la bahía de Manzanillo en Montecristi y llega hasta la de Samaná, la cual tiene una gran cercanía a centros urbanos como Santiago y Puerto Plata, la cual es considerada la más peligrosa y con mayor potencial para generar grandes sismos en la región.
Lo más grave del asunto es que hay personas que se les ha ocurrido construir viviendas hasta en la falda de la Cordillera Septentrional, cuyo peligro tiene mucho que ver con la tolerancia, la ignorancia, pero sobre todo con la irresponsabilidad de las autoridades.
A Dios que reparta suerte.
Análisis Noticiosos
Alofoke y la cualquierización de la política.
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1 semana agoon
junio 24, 2026Por Antonio Salcedo
El descredito de los partidos políticos en la República Dominicana ya deja la sensación de que en el 2028 cualquier cosa puede ocurrir.
Pero el hecho de que cualquiera se pueda encamarar en el poder es un fenómeno que ya ha ocurrido en más de una ocasión en el país y en otras naciones del hemisferio.
La República Dominicana ya ha tenido que soportar a varios presidentes que definitivamente no tienen bien puestas sus cabezas.
La cualquierización de que hablo podría representar un gran peligro para la nación, porque ello podría traer consigo una debacle nacional, tal vez el abismo total del país.
Sin embargo, a pesar de la fuerza que toma el fenómeno de que alguien venga desde fuera de la política tradicional y se encaramarse en el poder, es una posibilidad muy real, pero no luce que el país pueda fijarse en una figura vulgar y estrafalaria como Alofoque.
Aunque, repito, cualquier cosa puede ocurrir, ya que cuando una sociedad entra en crisis puede producirse lo que nadie se imagina.
No obstante, no me luce que Alofoke pueda capitalizar la crisis que impacta a los partidos políticos, porque muy difícilmente una figura de las redes sociales con las características de este personaje pueda tener éxito político.
De lo que sí hay que estar consciente es que en la República Dominicana las travesuras de los actores de la clase política no van a dejar nada bueno.
Pero me ratifico en la idea de que no será un Alofoke, un personaje de muy mala procedencia y con una pobre formación, quien capitalice la decepción del ciudadano con la partidocracia.
El tiempo hablará.
