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Opinión

Verse en el espejo de Brasil

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Por Narciso Isa Conde

En la medida que el sistema capitalista-imperialista occidental se torna más insostenible social y ambientalmente…en la medida se desacreditan sus agentes políticos durante su ejercicio como partidocracia estatal-gubernamental…

En la medida que las brutales desigualdades socioeconómicas evidencian la responsabilidad de las elites capitalistas en los procesos de empobrecimiento de la humanidad y el planeta…

En la medida la contrapartida popular cargada de indignación y expresada en rebeldías político-sociales se traducen en recurrentes crisis de gobernabilidad….en la medida todo eso expresa en una multi-crisis crónica y una fuerte tendencia a la decadencia de la civilización burguesa y la pérdida de hegemonía de EEU

 Agresividad, degradación y endurecimiento

En esa misma medida el capitalismo y sus promotores más sistémicos y voraces  imponen y endurecen la recolonización neoliberal, derechizan el abanico partidista, sobre-explotan, excluyen, y saquean con más intensidad.

Se gansterizan y pentagonizan, y recurren- dentro de su esquema de guerra global infinita- a las nuevas guerras de reconquista,  a la violencia y al despotismo.

Colocan, además, en lugar relevante de su agenda los fundamentalismos religiosos y la cultura patriarcal-machista.

Reprueban la libertad de opción sexual y se recrudece la homofobia.

Refuerzan la dictadura  del adulto varón contra niños/as, adolescentes, jóvenes y adultos mayores;  y optan apasionadamente por la supremacía blanca, coloniaje, racismo y xenofobia.

En ese contexto amalgaman todo esto con la política y la comunicación alienante…

Neofascismo del siglo XXI y alternativa

Y así rebrota el neofascismo actual como engendro de la dinámica perversa del capital y  de su crisis  múltiple e integral, estrechamente relacionada con su declive como sistema de dominación.

Un fenómeno global que sigue creciendo en tanto expresión de la decadencia agresiva de un prolongado reinado, el cual se está degradando y debilitando, con brotes de masas fanatizadas e   irrupciones coyunturales muy violentas, entre otros países, en EEUU, Perú, Brasil y Europa Occidental.

Un fenómeno de actualidad que se expande dada las debilidades esenciales de sus contrapartidas políticas.

El  reciente reventón violento de ese fenómeno  en Brasil, en ocasión de la victoria de Lula y del PT, prendió las alarmas. Obligatoriamente hay que verse en ese espejo: hasta  promotores de los diversos componentes de la ideología neofascista, en actitud de suprema hipocresía, han tenido que distanciarse de esos hechos y condenarlos

Ese engendro neo-fascista está presente en toda la región latino-caribeña, sin excluir nuestra República Dominicana, donde el racismo anti haitiano impregna gran parte sistema de partidos y gobierno, y donde el dogma religioso se funde con el Estado, con la gestión política cotidiana (incluida la del presidente Luis Abinader), con los procesos educativos públicos y privados, y gran parte de la  producción mediática-propagandística, augurando densos nubarrones.

Los violentos acontecimientos de Brasil, al tornarse tan grotescos y afines a una conjura golpista, ha puesto en apuros a las fuerzas ultraconservadoras que están transitando por caminos facistoides; viéndose obligadas en consecuencia a distanciarse formalmente de los protagonistas de los mismos, dado el enorme repudio que han concitado el neofascismo brasileño a nivel continental.

Aquí  no ha faltado el despliegue de simulaciones o de silencios en casi todo el espectro conservador y en casi todos los sembradores de odio neofascista, con sede en el Palacio Nacional, Congreso, cúpulas partidistas, eclesiales y empresariales.

Bolsonaristas y trumpistas vergonzantes aparecen condenando o evadiendo el apoyo a sus modelos y referentes. Señal de una pusilanimidad que los condena a la derrota.

La lección brasileña, como la masacre en Perú a cargo de fuerzas parecidas, no dejan dudas de que el tema  no puede ser descuidado por más tiempo.

Dejar que avance y logre manipular  una parte significativa de las sociedades, sin atacar sus raíces ideológicas y aislar sus cabezas, tiene un enorme costo político.

Por tanto, el curso actual de la crisis global y sus trágicas derivadas  imponen la necesidad librar una batalla de ideas de alto calibre que posibilite desmontar las fuentes  que nutren y permiten potenciar el pensamiento neofascista y sus bases culturales de larga tradición; incorporadas al quehacer político cotidiano de los diversos agentes de una dominación capitalista significativamente agrietada por la peor crisis de su historia.

Existen aportaciones teóricas y diseños de políticas públicas capaces de erosionar el conjunto alienaciones históricas derivadas incluso de formaciones económicas-sociales anteriores,  a las que desesperadamente estás apelando el sistema capitalista-imperialista occidental y fuerzas asociadas, para  prolongar a cualquier precio su maltrecho reinado. ¡No hay razones para vacilar!

En perspectiva la alternativa deberá ser definidamente antiimperialista, anticapitalista, feminista, ecológica, laica, anti-racista… o será frustrada por el avance del fascismo en expansión.

Y si  a la suma de esos factores adversos y discriminaciones cooptadas se le suman a una opresión clasista cada vez más despótica, el producto no es otro que un nuevo fascismo propio de la postmodernidad y con aliento digital mercadológico; y necesariamente  la alternativa que lo liquide equivale a un nuevo socialismo, fruto de una ruptura y una nueva creación a cargo de todas las rebeldías contra todas las opresiones.

jpm-am

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Opinión

Latinoamérica quiere paz

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Por Nelson Encarnación

Las décadas de 1960, 1970 y parte de 1980 caracterizaron a América Latina por la conflictividad social y política, una de cuyas consecuencias esenciales y más directas fueron regímenes militares, ampliamente criminales y violadores de todos los derechos y libertades ciudadanas

Como respuesta a esa realidad de la Guerra Fría, cuando los Estados Unidos se impuso la estrategia de plagar el continente de dictaduras y miseria—Simón Bolívar lo advirtió hace 200 años—en varios países de la región surgieron y se afianzaron grupos guerrilleros para luchar contra aquella ignominia.

Es así como se forman guerrillas, tanto rurales como urbanas, en Argentina, Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Perú, Uruguay y hasta “Los Macheteros” en Puerto Rico.

Nuestro país, que no tenía propiamente una dictadura, sino un despotismo ilustrado, no estuvo exento de los conflictos signados por la Guerra Fría, produciéndose internamente una cruenta confrontación entre las fuerzas del Estado y las organizaciones que luchaban contra el estado de cosas existente.

Sin embargo, cuando fueron cayendo en fila las dictaduras y la mayoría de los países de nuestra región entraron en la senda democrática, al mismo tiempo fueron desapareciendo las guerrillas, una de las cuales—la nicaragüense del Frente Sandinista—había derrocado la dictadura en 1979, y la de El Salvador, encarnada en el Frente Farabundo Martí, pactó el fin de las hostilidades.

Por su parte, Colombia fue el más intenso en la proliferación de grupos armados, operando al mismo tiempo, desde mediados de 1960 y principio de 1970, cuatro guerrillas: FARC, ELN, EPL y M-19, de las cuales desaparecieron EPL y M-19, mientras FARC y ELN, probablemente, perdieron orientación histórica.

Tras ese proceso, América Latina se ha consagrado como una zona de paz en la que sus habitantes luchan por la democracia económica que les permita disfrutar de los bienes materiales en tranquilidad y sin sobresaltos.

Un continente de paz no tiene razones para involucrarse, de ninguna forma, en el conflicto Rusia-Ucrania, por lo que fue más que contundente el rechazo de varios gobernantes a la sugerencia de la jefa del Comando Sur estadounidense para que la región cedan al ejército ucraniano el armamento ruso que tienen sus fuerzas armadas.

Los presidentes de Argentina, Brasil y Colombia han sido tajantes al afirmar que Latinoamérica no tiene que involucrarse en la guerra, a menos que sea para buscar la paz.

Lo sugerido por la generala Richardson sería meternos indirectamente en la guerra, una jugada peligrosa.

Cada latinoamericano tiene el deber de apoyar la conservación de la paz en esta región, pues carecemos de motivos para hacerles el juego de guerra a Estados Unidos y la Unión Europea. ¡Allá ellos con su estrategia!

Nelsonencar10@gmail.com

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Opinión

El presidente dominicano en la Celac

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Por Narciso Isa Conde

Abinader ha sido persistente en el apoyo tanto a Moises como a Henry, ambos repudiados por el pueblo haitiano al punto de exigir su destitución en manifestaciones multitudinaria 

Luis Abinader, titular del poder ejecutivo de nuestra República Dominicana, le propuso sin ruborizarse a la reciente reunión de CELAC realizada en Argentina, defender la soberanía de los países de la región latino-caribeña; y lo más cínico de esa parte de su discurso es que lo hizo en representación de un país que está totalmente subordinado a EE.UU, con la desvergonzada complacencia del Gobierno que él mismo preside.

Sin dudas es curiosamente trágico observar a una especie de gobernador de una neo-colonia caribeña hablar de esa manera, en plena era de la post modernidad imperial. Pero…!Cosas veredes!, es preciso exclamar.

Porque hay que decir sin temor a equívocos que nuestro Estado está intervenido por la USAID y por el Comando Sur. La CIA, a su vez, controla la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), la DEA a la Dirección Nacional Contra la Drogas (DNCD), las Fuerzas Armada están tutelas por el Grupo de Asesores Militares de EEUU (MAAG), la reforma policial la financia la USAID y la dirigen el FBI y la Policía Nacional Colombiana y Carabineros chileno; mientras la economía dominicana, endeudada hasta niveles peligrosos, la fiscalizan el FMI y el BM, dentro de la camisa de fuerza neoliberal y el impulso a las nuevas privatizaciones del patrimonio nacional, vía APPS y FIDEICOMISOS.

En ese contexto, «soberanamente», por órdenes de Trump. Pompeo y Biden, el gobierno del empresario Luis Abinader, controlado por las elites capitalistas que él ha colocado en posiciones ejecutivas de alto vuelo, apoyó sin contemplaciones a Guaido, ingresó descaradamente al desaparecido al Grupo de Lima e hizo causa común con esa entidad y con la OEA}; además guardó y guarda silencio frente a los criminales embargos de EEUU a Cuba y Venezuela, se suma a las agresiones a Nicaragua, promueve febrilmente la intervención militar a Haití, se pliega a la “guerra global infinita” desplegada por el Pentágono contra países soberanos, y apoya enfáticamente la guerra de la OTAN contra Rusia.

En otro vertiente de la política continental, en esa misma reunión de la CELAC, hablando precisamente de democracia, consideró a la OEA como uno de los «bastiones” de las conquistas democráticas» de la región, condenó el intento de golpe a Lula porque no podía hacer otra cosa sin pagar un alto costo político; aunque ciertamente en materia de racismo, negación de derechos a las mujeres, machismo, homofobia, Estado y política empapados de religión (neofascismo en fin de cuentas), él y su PRM están comenzando a trillar la ruta de Bolsonaro, en competencia con el resto del espectro político ultraconservador y abrazado al racismo anti-haitiano..

Su particular concepción de la democracia -impregnada de las características de la plutocracia y partidocracia dominicanas- lo llevó en esta ocasión a guardar silencio sobre el golpe a Pedro Castillo y a la masacre que se está ejecutando en Perú, acompañada del pedido de intervención militar a la “comunidad internacional” tutelada por EEUU de la Vicepresidenta golpista.

Igual en ese escenario continuó su bochornosa cruzada a favor de la invasión militar imperialista en Haití para apoyar el bandidaje del Presidente Adrian Henry, pupilo de EEUU y heredero del régimen mafioso de Jovenel Moises, que inició Martelly con respaldo gringo.

Abinader ha sido persistente en el apoyo tanto a Moises como a Henry, ambos repudiados por el pueblo haitiano al punto de exigir su destitución en manifestaciones multitudinaria

Hay que recordar que en su oportunidad el «demócrata» Abinader tampoco dijo nada del golpe en Bolivia, promovido por el magnate de los carros Tesla y de la industria espacial, Elon MusK; responsabilidad criminal confesada por el propio Musk.

Asumir la definición de democracia y hacer lo que hace y apoya Mr. Abinader contra la migración haitiana y sus descendientes dominicanos/as, es tan mentiroso como hablar de soberanía y presidir un régimen político re-colonizado por el Coloso del Norte; al tiempo de detentar una presidencia favorecida por el neofascista Trump y por el impresentable capo de la CIA, Pompeo. ¡Ahora bendecida por el guerrerista Joe Biden!

En resumen, Abinader participó en una CELAC en crisis, procurando desplegar su vocación por la simulación y el cinismo, dentro de un ejercicio mediocre de la disciplina teatral. Es, por tanto, imposible de considerar veraz cualquier otra valoración o interpretación de su discurso.

 

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Opinión

La otra realidad…

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Por Isaías Ramos

El informe realizado por el Banco Central RD donde con bombas y platillos anuncia el logro del crecimiento del PIB en un 4.9% en el 2022, nos da la sensación de que comenzamos a vivir en una distopia  de lo absurdo, cuando esté informe se refiere a los “fuertes fundamentos macroeconómicos”, “ a la implementación oportuna y prudente, conforme lo demandaban los acontecimientos y circunstancias, de las decisiones de políticas económicas tanto monetarias como fiscales, así como al clima de paz y transparencia y seguridad jurídica, han sido determinantes para mantener la estabilidad económica y flujo de inversiones en el país, local y extranjera” concluyó la cita.

Es interesante saber a qué país es que describe este informe. Es denigrante conocer datos de una institución que está llamada a mantener una economía sana para todos los dominicanos se preste a brindar un noticia que resulta una bofetada a los mortales de este pueblo. Hablan de per capita de $10,700 dólares cuando una gran parte de la población apenas percibe sueldos que no sobrepasan los $2,500 dólares anuales o que tenemos una deuda per capita que sobrepasa los $5,000 dólares por habitante.

Este es un informe complaciente para una clase política que ha hundido a este país en un endeudamiento como nunca visto. Lo que no habla estos datos es que han logrado mantener esa estabilidad económica en base a un endeudamiento insostenible que a mediano y largo plazo traerá más miseria, hambre, esclavitud y opresión a la mayoría de la población.

Son tan descarados que presentan ese informe como si esto representase algo positivo a los mortales de este pueblo. Cuando los que han hecho en estas últimas dos décadas es pasar de una deuda per cápita de $515 dólares en el 1996 a $5,300 dólares en 2021.

Este gobierno terminará sus 4 años con algunos récords catastróficos para el pueblo dominicano: 1ro. el mayor endeudamiento, 2do. el mayor desperdicio de los recursos de pueblo en “subsidios” no focalizados como son el combustible y eléctrico, 3ro. con la más baja inversión de capital de la infraestructura en servicio básicos y esenciales que requiere la población.

Son grandes expertos en contabilizar el crecimiento económico en sectores de turismo y zonas francas que lo único que brindan son sueldos de miseria a sus trabajadores y, sin embargo, no tienen en cuenta las carencias de agua potable, servicios de cloaca, brindar un servicio de energía sostenible, la salud de nuestros niños y menos la de los adultos y envejecientes, la calidad de la educación ni aquello que hace la vida de los ciudadanos más digna.

En el proyecto de nación que el Frente Cívico y Social y nuestra propia Constitución contempla no tiene que ver absolutamente nada a este neoliberalismo salvaje que esta clase política implementa por mandato de sus amos. Hablamos de un capitalismo coordinado como lo implementó la Europa de la post guerra, los Estados Unidos post gran depresión y y los tigres del sudoeste asiático, donde el objetivo de las inversiones no sea de índole especulativo y empresas extractivas que van en contra del interés público, sino la creación de riqueza poniendo delante el interés nacional y la garantía efectiva del Estado de invertir en los servicios públicos inmensurables como son la salud, educación, agua potable, electricidad, servicio de cloacas y viviendas dignas acorde a los derechos económicos y sociales establecidos en nuestra Constitución. Esta es la única vía para salir de esta miseria a la que nos pretenden perpetuar la clase política y económica dominante.

DESPIERTA RD!

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