Opinión
Zika, Yerbicidas, pepticidas y otras quinientas
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11 años agoon
Por Narciso Isa Conde
El zika-virus hizo sus primeras apariciones a finales de la década de los 40 y principio de los 50, transmitido por el mismo mosquito del “dengue” y la “chicunguya”: el aede aegyipti.
Por muchos años, incluso en días pasados, se le consideró solo capaz de inducir a una enfermedad, suave, leve, manejable y con menos impactos negativos que las otras dos; lo que no excluye mutaciones más agresivas y daños mayores a causa de tratamientos defectuosos o tardíos.
De repente, después de detectar su reactivación en Brasil, El Salvador y EEUU, sin razón demostrada, todavía sin pruebas científicas que lo avalen, a este virus se le culpa -mediante una intensa campaña mediática mundial- del nacimiento de bebes con cabezas muy pequeñas (microcefalia), cerebros dañados y otras enfermedades neurológicas; incluido el síndrome de Guillain-Barré (enfermedad del sistema nervioso que se traduce en debilidad muscular y parálisis progresiva).
En este caso -sin negar la posibilidad de su acción directa contra el sistema nervioso en una fase de la evolución del ataque viral o su asociación con otros factores con parecidos resultados- hay que advertir de que el tema del zika-virus esté siendo sometido a manejos tramposos a cargo de inescrupulosas transnacionales y de gobiernos irresponsables, atribuyéndole lo propio y lo ajeno, incluidos daños mayores de los que provoca o de los que no solo él podría causar.
Así lo han demostrado importantísimas investigaciones relacionadas con otros virus como el VIH, West Nile, Gripe Porcina, SARS, Ébola..… con las que se ha descubierto haberles endilgado enfermedades graves y muertes que responden a otras causas o a combinaciones con otros factores presentes en los conglomerados afectados.
BRASIL COMO CENTRO DEL CASO ZIKA
Brasil se ha convertido ahora en el centro y referente fundamental de los “graves daños” atribuidos exclusivamente al zika-virus.
Sin embargo, se ha podido constatar que allí un número sensible de madres embarazadas que han parido bebes micro-cefálicos, no han sido previamente afectadas por el zika ni por ningún otro virus.
Pero hay más.
En Brasil, precisamente en las zonas donde se dice abundan los casos de infectados/as por el zika, se están dando las siguientes situaciones de acuerdo al reportaje titulado “DEBATE SOBRE ZIKA: EL FRAUDE Y LA OPERACIÓN ENCUBIERTA CONTINÚAN” del periodista investigador Jon Rappoport, basado en aportes científicos de investigadores como Jim Stone, Khaty Ford, Jim West, Martin Maloney y Claus Jensen.*
Atención a estos 6 factores:
1.-Uso exagerado de pecticidas, plaguicidas y yerbicidas con componentes como la ATRAZINA-METABOLITO y METALACLOR, que se ha confirmado dañan el sistema nervioso; provocando incluso microcefalia en los bebes de las mujeres embarazadas expuestas a esos venenos. La MUFARN, MONSANTO; FML, NORTOX Y ADAMA, responsables de esos daños, han sido demandadas ante los tribunales brasileños, todas carentes de permisos para emplear esos productos en sus países de origen.
2.-Distribución y aplicación masiva en el 2014 a todas las mujeres embarazadas de dos vacunas TdaP contra la influeza,por decisión del Ministerio de Salud de Brasil; comprobándose posteriormente una alta incidencia de microcefalia. Dichas vacunas, por demás, no fueron, sometidas previamente a pruebas en seres humanos.
3.-El magnate estadounidense Bill Gate financió a la empresa OXITTEE para crear un mosquito mediante técnica deingeniería genética que fue liberado por primera vez en Brasil para supuestamente contrarrestar al mosquito transmisor del dengue, la chicunguya y el zika; generando un efecto contrario y registrándose altos niveles de dengue en las zonas de su aplicación.
4.-Gran cantidad de aerosoles, con componentes como el ORNAFOSFATO, que causan daños irreparables al sistema nervioso, han sido distribuidos a mujeres embarazadas para contrarrestar los mosquitos.
5.-Años después de ser introducidos los llamados transgénico en la vida vegetal y animal, las hormonas y fármacos veterinarios, no sometidos a pruebas de largo aliento con el debido rigor científico, se han podido comprobar los enormes estragos que han causado a la salud del planeta y sus seres vivientes. El campo brasileño también es testigo de esa manera de burlar la ciencia en interés de acumular riquezas.
6.- A todo eso se unen la desnutrición, la insalubridad, la “pobreza demoledora” y la “feminización brutal de la pobreza” que le sirve de caldo de cultivo a todas estas terribles agresiones contra los seres humanos, el medio ambiente y la vida planetaria.
LA OMS: PRUDENCIA, DIPLOMACIA Y PREVENCIÓN CORTA DE MIRAS
La relación directa entre el Zika y la microcefalia es “fuertemente sospechosa pero no ha sido probada científicamente”, confirmó la directora de la OMS, Margaret Chan.
Chan dijo que “los casos de microcefalia y otros desórdenes neurológicos por sí mismos, por su gravedad y por la carga que conllevan para las familias constituyen una amenaza por sí sola y por eso he aceptado la recomendación del Comité (de emergencias de la OMS)” **.
El propio Comité de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que promovió la idea de declarar el estado de alerta y emergencia mundial, ha reaccionado con bastante prudencia y cierta diplomacia frente a las culpas atribuidas recientemente al zika-virus, recomendando estandarizar y mejorar “la vigilancia” de los casos de microcefalia y síndrome Guillain-Barré (especialmente en la zonas de transmisión conocidas del virus zika), y activar la “investigación de la etiología” (causas) en las situaciones y los conglomerados humanos donde aparecen asociados esos problemas, para así determinar si hay relación de causalidad entre ese virus y otros factores o co-factores en esas afecciones neurológicas.***
El referido Comité señaló además que a “falta de otra explicación para esos conglomerados” es importante “tomar medidas enérgicas a fin de reducir el número de casos de infección por el virus del Zika, en particular en las embarazadas mujeres en edad fértil”, pasándole por arriba, ignorando o menospreciando otras explicaciones y causas ya estudiadas y publicadas.
Sin embargo, pese a que posiblemente la OMS no haya tenido tiempo,, no haya querido, o no haya considerado prioritario examinar detenidamente el conjunto de factores o co-factores diferentes al zika-virus que pueden causar esas enfermedades neurológicas y esas deformaciones congénitas, los datos ofrecidos por los investigadores mencionados son demasiado precisos, contundentes y preocupantes para ser obviados.
Buena parte de las medidas preventivas recomendadas por la OMS frente a la “falta de otras explicaciones” son válidas en sentido general, pero de todas maneras es imperioso abordar a más profundidad este tema, intensificar y ampliar las investigaciones científicas con todo el rigor que la gravedad de los hechos y casos amerita; incluyendo la problemática específica de las mujeres y las deudas sociales y culturales históricas del sistema para con ellas (“educación sexual, acceso a servicios y a insumos anticonceptivos y la despenalización del aborto o el acceso a él para aquellas que así lo decida”)****.
El principio de que “no existe una sola causa para una enfermedad” debe ser respetado y, por tanto, hay que asumir el tema con seriedad, sin ignorar los resultados de investigaciones hechas por otras entidades y actores en esa y otras situaciones parecidas; y sin obviar el necesario enfoque de género, esta vez agredido con el insistente llamado unilateral a las mujeres a no embarazarse como si para la gestación del nuevo ser no fuera imprescindible la pareja; y agredido también con el silencio sobre el derecho al aborto en tales situaciones.
NO ES LA PRIMERA VEZ: EL MAL ES SISTÉMICO
No es la primera vez, reiteramos, que se asume el tema de las epidemias y pandemias virales con alarmas y recomendaciones generales muy tradicionales, atribuyéndole daños no propios para encubrir prácticas inescrupulosas y realidades sociales dramáticas responsables de enfermedades graves, secuelas dramáticas y de muertes inducidas por el afán de lucro en el capítulo de la salud y la corrupción incontenible en el contexto de un capitalismo decadente y putrefacto.
La hipocresía y el oportunismo fríamente calculado asoman frecuentemente en medio de las expresiones teatrales de los agentes de la muerte al servicio del gran capital, reproducido y amplificado por un coro mediático apabullante que persigue sembrar y multiplicar el miedo y reducir la capacidad de pensar.
Presidentes, Ministros, funcionarios, corporaciones criminales cierran fila y anuncian cruzadas antivirus y anti-mosquitos encubridoras de otros males e impactos negativos; ocultando la multiplicidad de sujetos y causas de las enfermedades derivadas, conexas o no, provocadas casi siempre por su perversa gestión política, económica y social, por empresas y funcionarios inescrupulosos, por la conversión de la salud en negocio, por el afán de lucro a costa de la salud humana y por los trágicos empobrecimientos que generan las políticas públicas neoliberales y el creciente predominio de lo privado sobre lo social.
Y tras la trampa, el negocio, las distorsiones en las historias de los virus, los encubrimientos, las operaciones camuflajadas y los “inventos” comerciales inseguros, vienen las VACUNAS Y RECETAS SALVADORAS que rebozan sus arcas repletas y abren nuevas alcancías gigantes y nuevas degradaciones físicas y mentales.
El poder concentrado y súper-enriquecido genera el caos y las tragedias, como lo hace con sus guerras y las especulaciones financieras, al tiempo que sus consorcios aparecen como “salvadores” de sociedades colmadas de basura, desperdicios tóxicos, bacterias, virus, heces fecales, venenos, aguas contaminadas, corruptelas, desnutrición, hambre, inequidades, desigualdades, ignorancias y exclusión social. Y la historia se sigue repitiendo en trágica espiral.
Opinión
Investigación y enjuiciamiento de la Corte Penal Internacional
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7 horas agoon
agosto 27, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una investigación a menos que determine que no existe fundamento razonable para proceder a ella con arreglo en cuenta las siguientes circunstancias:
- a)La información de que dispone constituye fundamento razonable para creer que se ha cometido o se está cometiendo un crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional;
- b)La causa es o sería admisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma;
- c)Existen razones sustanciales para creer que, aun teniendo en cuenta la gravedad del crimen y los intereses de las víctimas, una investigación no redundaría en interés de la justicia.
El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable para proceder a la investigación y la determinación se basará únicamente en lo señalado anteriormente, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.
Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento ya que:
- a)No existe una base suficiente de hecho o de derecho para pedir una orden de detención o de comparecencia de conformidad con el artículo 58 del Estatuto de Roma;
- b)La causa es inadmisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma ; o
- c)El enjuiciamiento no redundaría en interés de la justicia, teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y la edad o enfermedad del presunto autor y su participación en el presunto crimen, notificará su conclusión motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Estado que haya remitido el asunto de conformidad con el artículo 14 del Estatuto o al Consejo de Seguridad si se trata de un caso previsto en el artículo 13 del Estatuto de Roma.
Por otro lado, a petición del Estado que haya remitido el asunto con arreglo al artículo 14 del Estatuto de Roma o del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 13, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá examinar la decisión del Fiscal de no proceder a la investigación de conformidad con este mismo artículo y pedir al Fiscal que reconsidere esa decisión.
Además la Sala de Cuestiones Preliminares podrá, de oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a la investigación si dicha decisión se basará únicamente en el párrafo 1 c) o 2 c) del artículo 13 del Estatuto de Roma. En este caso, la decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es confirmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.
Finalmente, el Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.
Por Isaías Ramos
Mil doscientos millones de pesos para señalización turística. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados.
No son partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables. Pero sí revelan algo más profundo: qué problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cuáles continúan esperando.
La pregunta es inevitable:
¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?
La República Dominicana ha crecido. Negarlo sería absurdo. Han aumentado el turismo, la inversión extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante más de tres décadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroeconómica pudiera sustituir el bienestar de una familia.
Nuestra Constitución establece otra jerarquía. El artículo 8 dispone que la función esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El artículo 217 ordena orientar el régimen económico hacia el desarrollo humano.
La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía. Coloca la economía al servicio del ciudadano.
El crecimiento es un medio, no el fin de la República. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educación y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.
El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusión. Extraemos minerales, pero también obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura pública. Eso puede ser legítimo y necesario. La pregunta es qué recibe la nación a cambio.
Las playas muestran esa contradicción con claridad. El artículo 15 de la Constitución las reconoce como bienes de dominio público y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.
La empresa construyó el hotel.
Pero no construyó el mar.
No creó la playa.
No produjo el paisaje.
Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar quién captura la renta, quién asume los costos y qué pierde la nación.
El turismo no es enemigo del país. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversión que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades más prósperas.
No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo.
No queremos menos inversión. Queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible.
No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acuíferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la pérdida de nuestro patrimonio. Ninguna nación puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generación a costa de la siguiente.
El Estado no está ausente. Está selectivamente presente.
Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educación, salud, seguridad, saneamiento y servicios públicos dignos.
Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democrático de derecho.
No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversión y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el éxito nacional no solo por cuánto crece la economía, sino por cómo crece, quién recibe sus beneficios, quién asume sus costos y qué deja en el país.
Eso exige proteger el acceso público a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribución fiscal; y someter las grandes decisiones al interés general.
Pero la transformación no corresponde únicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.
La República Dominicana necesita más que corregir políticas aisladas. Necesita un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante décadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.
Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas prósperas. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una economía al servicio de una nación.
Debemos reconocer una verdad incómoda: hemos sido mucho más persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.
Es tiempo de recuperar la jerarquía constitucional:
Primero la persona.
Primero su dignidad.
Primero el bien común.
Y entonces el mercado, la inversión y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.
Al final, la historia no nos preguntará cuánto creció la economía. Nos preguntará qué país dejamos.
Entonces tendremos que responder:
¿De qué sirvió crecer si, mientras crecíamos, fuimos perdiendo aquello que pertenecía a todos?
Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opción.
Opinión
Ganaba 100 pesos mensuales (1973-76) y me sobraba dinero
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7 horas agoon
agosto 27, 2026Por Oscar López Reyes
En 1976, en Barahona yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación- cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.
Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.
En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados- para el aseo defecatorio.
Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos -en forma giratoria- que se ramificaban desde el suelo.
Entre 1973-1976 en colmados y almacenes –no existían supermercados- se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.
A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.
Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.
Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).
A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos- ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno- le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.
En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.
Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).
¡Ah, consumismo y lujos!
¡Uy, prima del dólar!
¡Guau, globalización!
Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.
El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.
Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.
El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.
Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado -el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo- por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida Balaguer!
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
