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El cambio climático fruto de la falta de planes en el país se convierte en una peligrosa amenaza para la existencia de la nación.
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3 años agoon
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Elba GarcíaEl cambio climático, acompañado de la falta de planes de los gobiernos dominicanos, parecen convertirse en su principal causa para que colapse la nación, mientras la politiquería toma cuerpo y cada día los ineptos intentan o se apropian de la administración pública.
Por Elba García
Los efectos del cambio climático han sido recibidos severamente por todos los países que conforman el planeta, pero los que cuentan con Estados que se caracterizan por la improvisación y en consecuencia por la falta de planes han sufrido mayor impacto por el fenómeno.
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Esta situación pudo ser valorada con el Covid-19, cuyas medidas para combatir la pandemia fueron muchas más precarias en algunas naciones que en otras, todo como resultado de la falta de planificación y por estar afectadas por el fenómeno de la improvisación, lo cual también se traduce en no tener las herramientas necesarias para combatir la enfermedad.
Aunque nadie estuvo exento del impacto destructivo del virus, el cual fue y ha sido el resultado del cambio climático, unos tuvieron mejores resultados que otros, así sea por contar con mayores recursos, incluido el económico, para adquirir con mayor rapidez y hasta monopolizar la compra de la vacuna.
Ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que el cambio climático es la mayor amenaza para la salud humana y llamó a las naciones a incluir este tema en el centro de negociaciones de la COP27.
Los expertos sostienen que el cambio climático es más mortal que el Covid y tanto o más que el cáncer, por lo que se impone calcular muy bien el impacto de éste en la salud si el mundo no actúa rápidamente para reducir las emisiones de carbono, lo cual es un reto para los investigadores.
Y todos los manejadores del tema estiman que la ecuación es compleja, por lo que se impone combinar los efectos del calentamiento global sobre la salud, desde los peligros inmediatos como el aumento de la temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos, hasta la escasez de alimento y agua a largo plazo, pasando por la contaminación del aire y el surgimiento de nuevas enfermedades.
El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Gutierres, acaba de decir en la apertura de la cumbre sobre el clima en Egipto, que ante el calentamiento global la humanidad debe cooperar o morir.
Ya se ha dicho que entre 2030 y 2050 se prevé que el cambio climático provocará cerca de 250 mil muertes adicionales por año debido a la desnutrición, malaria, diarrea y estrés térmico.
Sin embargo, esa estimación es considerada por expertos como inferior al balance real, en especial porque solo incluye ciertos factores, ya que el cambio climático es un multiplicador de amenazas.
Se ha establecido que el 70 por ciento de las muertes en el mundo son causadas por enfermedades que el calentamiento climático podría agravar, según el informe publicado este año por la IPCC, el panel climático de la ONU.
Un detalle que constituye un agravante es el hecho de que las temperaturas más cálidas también empujan a animales vectores de virus, como los mosquitos, a nuevas zonas, aumentando la contaminación de males existentes y el riesgo de propagación de otros nuevos.
Una muestra de esta valoración es que el período propicio para la transmisión del paludismo aumentó cerca de un tercio (32,1%) en partes de las Américas y 14% en África en la última década, comparado con el período 1951-1960.
Otro ejemplo es que el riesgo de transmisión de dengue aumentó 12% en el mundo, según Lancet Countdown, estudio anual realizado por expertos de 51 instituciones, incluida la OMS y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Otra preocupación con el cambio climático y el consecuente aumento de temperaturas es que favorece también la proliferación de bacterias en el agua que causan enfermedades.
Pero tal vez lo peor que ha traído consigo el cambio climático es que cerca de 100 millones más de personas sufrían inseguridad alimentaria grave en el 2020 comparado con el periodo 1981-2010, según Lancet Countdawn, que también señala que la sequia extrema ha aumentado casi un tercio en los últimos 50 años, lo que pone a cientos de millones de personas en peligro de inseguridad hídrica.
Según el estudio citado más arriba, las muertes asociadas al calor se han disparado 68% entre 2017 y 2021 comparado con 2000-2004.
La contaminación atmosférica ha contribuido con 3,3 millones de muertes en 2020, de los cuales 2,1 millones están directamente ligados a las emisiones de combustibles fósiles, según Lancet Countdown.
En el futuro, el calentamiento global podría matar más que el cáncer en algunas partes, especialmente los sitios más pobres, señaló una nueva plataforma de datos lanzada por el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) y Climate Impact Lab.
En el peor escenario, si no se reducen las emisiones de combustibles fósiles, el cambio climático podría aumentar la tasa de mortalidad en el mundo en 53 fallecimientos por 100.000 habitantes para 2100, aproximadamente el doble de la tasa actual de mortalidad por cáncer de pulmón.
Para la población mundial actual, representaría 4,2 millones de muertes adicionales por año, más que el saldo oficial de muertos por covid-19 en 2021.
Y esas proyecciones probablemente están por debajo de la realidad, señaló a AFP Hannah Hess, del Climate Impact Lab, porque no incluyen algunas amenazas como las enfermedades transmitidas por vectores.
La plataforma también hizo proyecciones para más de 24.000 en diferentes regiones de todo el mundo.
En el caso más extremo, en Dacca, capital de Bangladesh, las muertes ligadas al cambio climático hasta 2100 (132 por 100.000 habitantes por año), representa más del doble de la tasa de mortalidad actual del país por cáncer.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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1 día agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
