Opinión
Una “salida del callejón” para quedarnos en el lodazal
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9 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La dictadura mafiosa del PLD cerró la vía institucional y la ruta electoral democrática. Lo hizo en el 2008, en el 2012 y en el 2016.
Y tiene el propósito de hacerlo en el 2020, contando además con una oposición electoralista colmada de podredumbre y sin bagaje para confrontarse con este régimen perverso.
Las elecciones del 20-20, con el PLD controlando todos los poderes del Estado, incluido el electoral -amalgamado además con el poder permanente de la lumpen burguesía y del generalato delincuente- son una gran trampa, que solo los que privan en sublimes tontos o se comportan como social-pendejos (porque ni a socialdemócratas llegan), pueden presentarlas como una gran oportunidad para cambiar el rumbo del país, bautizando el año de su concreción como “el año del cambio”.
• Un atrevimiento indignante e inaceptable de AlPaís.
Ilusoria “oportunidad democrática”, que para ser provechosa –según el jefe político de Alianza País- amerita que Marcha Verde, potencial factor de negación del partidismo tradicional corrupto (oficialista y “opositor”), converja, sin reventar, con el llamado frente “opositor”, también plagado de la delincuencia política y empresarial que ha desgobernado el país en los últimos 50 años: PRSC, PQD, PRD-PRM, PUN…
Si Guillermo Moreno se siente bien junto a Quique Atún, Rogelio Genao, Hipólito Mejía, Wessin Chávez, Pacheco…yo le deseo que le vaya bien con toda esa basura política.
Pero no puedo callar ante el atrevimiento que significa proponer que Marcha Verde, la nueva esperanza de este pueblo, converja con esa parte del lodazal que estamos combatiendo.
Y que a la vez se promueva la ilusión de que esa suma que resta tanto –que de paso liquidaría al formidable movimiento verde- es capaz de sacar del gobierno a la mafia pelediana en unos comicios que ella misma está montando con toda la malicia y tramposería que le caracteriza.
• Ese giro duró muy poco.
Hace pocas semanas escuché a Guillermo Moreno decir que el PLD había cerrado todas las vías institucionales para su desplazamiento.
Esto parecía ser un loable esfuerzo por sintonizarse con una gran parte de esta sociedad, que en el combate contra la impunidad está arribando a la conclusión de que el fin de la misma es inseparable del fin de este sistema y del gobierno de turno, montado sobre esta institucionalidad y sus viciadas reglas de juego; algo a todas luces inalcanzable a través de unas elecciones corrompidas y pervertidas.
El reculón de Guillermo, sin embargo, no tardó en producirse.
Curiosamente se anuncia cuando marcha verde se apresta a debatir y a construir el programa por el fin de la impunidad, esto es, a reflexionar y trazar pautas sobre las transformaciones imprescindibles para romper el bloqueo institucional vigente.
Tiene un fuerte olor a intento de obstrucción de ese avance al tenor de un conciliábulo partidista de baja monta.
Coincide Guillermo y se sitúa así del lado de una oposición desacreditada, corrompida o asociada a los corruptos, la cual pretende utilizar a Marcha Verde como manto encubridor de sus inmundicias y como tabla de salvación; después de haber perdido toda credibilidad y luego de ver reducido al mínimo su poder convocatoria, como lo evidencian los hechos y las encuestas.
Alianza País, a través de su principal portavoz, se sumó al discurso conservador, abrazando de paso su principal portavoz el sueño egocéntrico, abundante en los escenarios de la politiquería tradicional, de ser al mismo tiempo el candidato presidencial de las corrompidas derechas opositoras y del pueblo verde, única garantía –según su peculiar parecer- de una “precisa direccionalidad política” de las luchas actuales.
En verdad Guillermo, al proponer esa “convergencia” y hacerlo de esa manera, se hizo un trajecito a su medida. La tentación de montarse sobre el brioso potro verde lo traicionó, precipitándose a resucitar su medular electoralismo y su apego al sistema en un contexto inapropiado.
• Marcha Verde, la política y los políticos.
Ese propósito requiere reducir a Marcha Verde a un movimiento de presión que sirva a los propósitos electoreros de una parte de un sistema de partidos desacreditado por sus propias culpas e innumerables fechorías.
Esa pretensión la promueven también los voceros e ideólogos del PRM en compañía del abanico opositor, procurando salvarse de una decadencia inexorable.
No falta aquello de jugar el papel de los caballitos de Troya.
Y no se trata de “negar la política” en general ni “el papel de los partidos” desde Marcha Verde, pero sí de rechazar la política perversa asumida por décadas, a esos partidos sinvergüenzas (en especial a sus cúpulas) y a las instituciones que controlan o usan para recibir privilegios y negociar lo que no es suyo. Su desplome favorece la democracia real.
En este país hay poca cosa más política que luchar contra una impunidad y una corrupción que son sistémicas, estructurales, pervertidoras de todas las políticas e instituciones públicas.
Marcha Verde-MV tiende a ser un movimiento social politizado, o político-social y multi-cultural; diverso, no partidista, con corrientes políticas en su interior, independiente y alternativo a los pestilentes partidos tradicionales…y lo acertado es desarrollar y consolidar esa tendencia y dotarla de un fuerte contenido transformador al compás de la radicalización del pueblo maltratado, abusado, oprimido y reprimido. Algo que poco a poco se está produciendo.
Y MV tiene fuerza y mística para derrotar tanto a los que la quieren matar con odios como a los que pretenden hacer lo mismo con besos envenenados.
• La vía democrática del cambio.
La vía democrática del cambio, de las necesarias transformaciones estructurales, del fin de la impunidad, del fin del sistema de corrupción impune, del fin del gobierno y la dictadura morada, es extra-institucional.
No es electoral en primera instancia ni este marco institucional, no son las elecciones del 2020.
Primero hay que desplazar este gobierno y hacer colapsar estas instituciones podridas por la vía de la democracia de calle y la creación de un poder paralelo; de un poder constituyente capaz de echar abajo el poder constituido y construir una nueva institucionalidad sobre nuevas bases constitucionales.
La democracia de calle se ejerce al calor de movilizaciones multitudinarias y paralizaciones contundentes que posibiliten crear una crisis de gobernabilidad, producir la ruptura necesaria e iniciar una transición bajo un gobierno provisional de corta duración, comprometido con el fin de la impunidad y la convocatoria de una Asamblea Constituyente Popular y Soberana; que redefina nuestro proyecto de Nación y sociedad en los contenidos de una Constitución que reemplace la del 2010, la cual ha servido de plataforma a esta dictadura mafiosa.
Es a ese gobierno provisional, transitorio, que le correspondería convocar nuevas elecciones, apoyadas en la nueva Constitución y un sistema electoral realmente democrático.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes.
Por Rosario Espinal
A pesar del triunfo de Lula en Brasil, es evidente el avance de la ultraderecha en el mundo. Las causas son diversas, pero hay elementos en común: el hartazgo de muchas personas con lo existente y la búsqueda de chivos expiatorios para distraer la atención de los problemas de fondo.
Los chivos expiatorios permiten culpar a alguien (usualmente a un grupo vulnerable) de los males sentidos; males que muchos no comprenden y que unos pocos explican a su conveniencia para consumo masivo. De ahí que la ultraderecha se sustente en culpar a los inmigrantes, los gais, los trans, las mujeres, los ambientalistas, etc.
Ellos, según la agitación constante de la ultraderecha, son culpables del desempleo, del gasto en servicios públicos, de la delincuencia, de la pérdida de valores, del colapso de la familia tradicional, etc.
¿Qué hay realmente en el trasfondo? Sociedades que no han podido ofrecer el bienestar prometido a amplios segmentos de la ciudadanía.
En regímenes autoritarios no hay que inventar muchos cuentos porque las fuerzas represivas impiden o sofocan los brotes de insatisfacción. En sociedades con ciertas libertades públicas hay que identificar culpables para el desquite. De ahí que el auge de la ultraderecha se exprese actualmente en democracias longevas.
En el caso específico de las sociedades capitalistas hay un mal de fondo: la promesa de prosperidad que cundió por el mundo desde la década de 1980, bajo las premisas del neoliberalismo y la globalización, desencadenaron expectativas de bienestar para una gran parte de la población mundial que no se han concretado.
Tres factores claves lo han impedido:
Primero, el neoliberalismo con sus políticas de bajos impuestos al capital y la desregulación empresarial ha producido una gran desigualdad en la distribución de la riqueza: los que más tienen, tienen muchísimo más que los demás.
Segundo, la dificultad para desmontar servicios públicos establecidos después de la Gran Depresión. Si eliminan servicios hay más desigualdad y descontento. Si los mantienen, los gobiernos enfrentan mayores déficits fiscales porque han bajado los impuestos a los ricos o les perdonan la evasión.
Tercero, la inflación pospandémica, agravada por la guerra contra Ucrania y contra Irán aumenta los costos de la energía, devastador en el mundo.
Las protestas que proliferan actualmente, sea por la vivienda, el deterioro de la educación, el costo de la vida, o la corrupción reflejan el descontento. Ahí prolifera la ultraderecha con su recetario de chivos expiatorios (simples y claros) que mucha gente asume como explicación de sus males. El sistema en su último cuplé.
Los gobiernos de ultraderecha podrán expulsar inmigrantes, quitar derechos y mandar las mujeres a cocinar y fregar, pero no ofrecerán solución a lo que realmente está causando malestar a muchas personas: la discrepancia entre el bienestar prometido y deseado, y las precariedades económicas existentes. Esta discrepancia se presenta a través del mundo.
Cuando los gobiernos de ultraderecha arrasen con muchas de las conquistas de los últimos 70 años, dejarán detrás sociedades más desiguales y convulsas, sobre las que habrá que forjar valores de solidaridad y justicia, si es que la humanidad no ha sido vencida por los humanoides de la inteligencia artificial.
Por Miguel Guerrero
El problema eléctrico sólo se resuelve tomando al toro por los cuernos. Lo primero es reconocer que la presencia del Estado en el negocio es el principal escollo en la búsqueda de una solución a la crisis energética y su grave impacto en la economía nacional, el sosiego familiar, la estabilidad de los negocios, grandes, medianos y pequeños, y todo cuanto anhelamos con proyección al futuro.
Sin ánimo de enjuiciar la labor del actual gobierno, lo cierto es que la CDEEE es parte del problema. Para esta fecha se suponía que su papel habría dejado de ser determinante y que el Gobierno aceptaría su rol de regulador, fortaleciendo las instituciones públicas llamadas por ley a pautar las reglas del negocio. En lugar de afianzar esta irrenunciable y fundamental responsabilidad, la corporación estatal ha continuado asumiendo funciones propias de una rectoría del sector que no le corresponde.
En la medida en que ese papel se incrementa desciende el de la superintendencia y de la Comisión de Energía, supuesta esta última a pautar las políticas del sector. En un sistema bien estructurado, la CDEEE sería apenas otro agente del sector, no el ostentador de un liderazgo que no es suyo. Por esa distorsión, el sistema no funciona adecuadamente y la mejor demostración de ello son los apagones y el alza de las tarifas, que tienen al garete a la población y estrangulado a los sectores productivos.
Los gobiernos han evidenciado, además, su incapacidad para liderar el sector, se vieron obligados a recurrir a organismos internacionales en la búsqueda de una salida, después de interminables promesas de solución con plantas que nadie ha visto. Admito que es una decisión difícil para un Gobierno, pero a menos que no se delimiten claramente los roles, el sector eléctrico seguirá dando tumbos.
Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma establece que la Secretaría de la Corte Penal Internacional , sin perjuicio de las funciones y atribuciones del Fiscal de conformidad con lo dispuesto en el artículo 42 del estatuto de referencia, estará encargada de los aspectos no judiciales de la administración de la Corte Penal Internacional y de prestarle servicios.
De conformidad con el Estatuto de la Corte Penal Internacional la Secretaría será dirigida por el Secretario, que será el principal funcionario administrativo de la Corte. El Secretario ejercerá sus funciones bajo la autoridad del Presidente de la CPI.
El Estatuto de la Corte Penal Internacional señala, además, que el Secretario y el Secretario Adjunto deberán ser personas que gocen de consideración moral y tener un alto nivel de competencia y un excelente conocimiento y dominio de al menos uno de los idiomas de trabajo de la Corte.
El Estatuto de Roma también establece que los magistrados elegirán al Secretario de la Corte Penal Internacional en votación secreta por mayoría absoluta y teniendo en cuenta las recomendaciones de la Asamblea de los Estados Partes. De ser necesario elegirán por recomendación del Secretario y con arreglo al mismo procedimiento, un Secretario Adjunto.
En cuanto al procedimiento de elección del Secretario de la Corte Penal Internacional, el Estatuto de Roma establece que el mismo será elegido por un periodo de cinco años en régimen de de dejación exclusiva y podrá ser reelegido una sola vez. El Secretario Adjunto será elegido por un periodo de cinco años, o por uno más breve, si así lo deciden los magistrados por mayoría absoluta en el entendimiento de que prestara sus servicios según será necesario.
Finalmente, el Secretario establecerá una Dependencia de Víctimas y Testigos dentro de la Secretaria. Esta Dependencia, en consulta con la Fiscalía, adoptará medidas de protección y dispositivos de seguridad y prestará asesoramiento y otro tipo de asistencia a testigos y víctimas que comparezcan ante la CPI, y a otras personas que estén peligro en razón del testimonio prestado . La Dependencia contara con personal especializado para atender a las víctimas de traumas, incluidos los relacionados con delitos de violencia sexual.
Rommelsantosdiaz@gmailcom
