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Opinión

Fórmula Milei: un recurso del capitalismo decadente

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Por Narciso Isa Conde

La fórmula MILEI fue diseñada y aplicada por sectores del gran capital imperialista occidental y argentino en las recientes elecciones nacionales de Argentina.

Esta fórmula es más radical que el neofascismo de Bolsonaro, Bukele y otros parecidos. Mas ultraconservadora que el proceder de los Macri, Noboa, Piñera…pero revestida de un populismo contrario a la partidocracia altamente pervertida, a la corruptela institucional y al parasitismo estatal.

Una de sus fuentes potenciales de popularidad es su crítica radical, absolutamente justa, a los políticos ladrones y al estatismo corrompido; presentes en todos los gobiernos de derecha y centro-derecha, y en una parte importante de los llamados progresistas.

Su blanco de ataque fundamental es la diversidad del progresismo y de las izquierdas, principalmente sus modalidades independientes de EEUU.

Esa fórmula de neofascismo, combinado con populismo conservador, presenta la corrupción de los políticos y del estado como la única causa de las desigualdades y el empobrecimiento; encubriendo de paso las culpas de la gran propiedad capitalista, de la explotación asalariada, de la sobre explotación y la exclusión social.

Oculta cuidadosamente la responsabilidad de monopolios y oligopolios capitalistas en todos los males acumulados a nivel del llamado tercer mundo y en las sociedades centrales del sistema imperialista.

Emplea a su favor la manipulación religiosa de la política, la ideología patriarcal y los prejuicios conservadores de todo tipo.

Promueve un falso nacionalismo, que no tiene nada de antimperialismo ni de propuesta de autodeterminación nacional y continental. Y si mucho de nazi fascismo.

La médula de su propuesta es la apropiación completa del poder por las grandes empresas privadas, a ser liberadas de impuestos, aranceles y regulaciones.

Propugna por el reino absoluto de la propiedad privada capitalista, ofertando -bajo la presión de su progresiva decadencia y su degradación ética extrema- la posibilidad de humanizarla.

Nada hablan sus portavoces de la concentración de la propiedad capitalista en el país y en el mundo.

Tampoco de la gansterización integral del capitalismo imperialista y de los capitales locales subordinados a él.

No dicen como detener y revertir ese curso hacia la degradación de las sociedades del centro y de la periferia del sistema, sin recurrir a la expropiación de los grandes capitales; porque se trata de una misión imprescindible, pero imposible de alcanzar sin enfrentarse a la dominación capitalista.

De hecho, asumen como irreversible la privatización ejecutada, empujándola a estadios mucho más perniciosos, en tanto apelan al capitalismo como único modelo de apropiación y gestión económica de la sociedad.

La diversidad de las familias, de las etnias y los fenotipos humanos, la lucha de clases, la concentración de la propiedad y la manipulación de la opresión patriarcal, son ignoradas a la hora de relacionar libertad con diversidad para crear democracia.

Cierto que los políticos de las llamadas democracias representativas han devenido en una plaga a sancionar y erradicar drásticamente; y es verdad también que de esa plaga no han estado libres ciertos progresismos falsamente calificados por Milei y sus imitadores de “socialista” y de “izquierda”.

Esa distorsión, como la de identificar estatismo e hipertrofia del estado con izquierda y socialismo, persigue desacreditar esos calificativos mal empleados, para obstaculizar las nuevas propuestas sobre la necesidad de socializar la economía, la gran propiedad y del poder, como alternativas superadoras del capitalismo imperante.

La lógica neofascista es la de reducir el estado en lo social y fortalecerlo en lo policial-militar, privatizando lo público y extendiendo la propiedad y la iniciativa privada hacia la apropiación de los recursos de la Madre Tierra. Y eso, por más vuelta que se le dé, genera más capitalismo y, sin dudas, un capitalismo cada vez más corruptor, excluyente y represivo.

Observen lo acontecido alrededor de las protestas y de la primera huelga general en Argentina, lo que no justifica el respaldo incondicional al peronismo corrupto.

Cierto, repito, que esa denominada “clase política” y su partidocracia pervertida conforman una plaga despreciable. Pero más cierto es que no es la única plaga en el contexto de un modo de producción y distribución centrado en reproducir el capital y obtener cada vez más ganancias; portador, además, de fuertes componentes opresivos heredados de formaciones económicas-sociales y culturas dominantes en el pasado. Agregada a todo esto, la cultura propia, terriblemente clasista desde su origen.

Eso no es cambio, y si lo fuera, es peor que las anteriores modalidades del neo-conservadurismo.

GLOBOS DE ENSAYO EN RD Y MÁS ALLÁ.

Aquí, y en muchos países del continente, la cultura patriarcal, la homofobia, la xenofobia, el endiosamiento de la propiedad privada y del mercado, la colonialidad racista, la religiosidad fundamentalista y la dictadura de los adultos masculinos… siguen siendo intensamente incorporadas al funcionamiento del capitalismo neoliberal y están influyendo bastante sobre el sistema de partidos y la conciencia colectiva.

Ese fenómeno ha potenciado la explotación y sobre explotación capitalista a nivel mundial, regional y nacional, y ha facilitado la gansterización del capitalismo; combinando métodos legales con ilegales, todos conducentes a dominaciones y opresiones ilegitimas.

Ese ha sido el prólogo de las fórmulas tipo Bolsonaro, Bukele, Milei, Noboa… cada una adaptadas a las particularidades nacionales y aplicadas con intensidades variadas y grados diversos,

Es montándose sobre el sistema de la propiedad capitalista y prometiendo su ampliación, democratización y humanización, que procuran imponer y desplegar ese tipo de fórmulas.

Es coexistiendo y atizando esas culturas enajenantes, y usando sus instituciones supuestamente representativas, que procuran crear instrumentos para imponer nuevas fórmulas fascistoides, en el marco de un neoliberalismo severo y luego de haber descartado o relegado al keynesianismo y la socialdemocracia-

Las altas dosis de populismo incorporadas no logran ocultar por mucho tiempo que se trata de un ultra-neoliberalismo irremediablemente empobrecedor, desnacionalizador y represivo; en el que el estado tiende a achicarse aún más en lo económico-social para ceder totalmente su lugar a la propiedad privada y al mercado, mientras abulta sus cuerpos policiales y militares.

El nacionalismo se esgrime frente a falsos enemigos, exculpando al verdadero.

La propuesta incluye la más alta dosis demagógica de la historia del capitalismo, ofertando fantasiosamente una libertad sin límite, basada en la desregulación social y el sálvese quien pueda, enarbolando las falacias del libre mercado y la libertad de empresas.

Algunos de sus portavoces proclaman sin rubor que “quien no trabaje que no coma”, y lo hacen en un marco que promete incorporar la cuarta revolución tecnológica sin reducir jornadas de trabajo y aumentando la productividad para aumentar las ganancias.

Falacias sobre falacias y engaños tras engaños.

Nos prometen propiedades y empleos a granel. Millones de empleos en plazos cortos, a cambio de liberación de impuestos a los propietarios del capital, viejos y nuevos.

Anuncian demagógicamente numerosas inversiones sociales aún dentro de la perspectiva de disponer de menos ingresos, en vista la prometida eliminación de impuestos a las empresas, ampliando la esclavitud asalariada al ritmo que quieran o puedan hacerlos su contratante.

Sobresale el hecho de que ese engendro no solo rechaza el estatismo burocrático poco eficaz, sino todas las modalidades de propiedad social o colectiva y democracia directa, lo que devela que su misión fundamental es impedir que la posibilidad de superar el capitalismo prospere.

Ese invento es de factura imperial. El mismo está destinado a evitar que en ciertos periodos la indignación frente a los desafueros de un orden capitalista decadente y sumamente cruel, se conviertan en conciencia y organización anticapitalista y antiimperialista a favor del nuevo socialismo.

En el caso dominicano eso explica, que siendo el régimen de Abinader en lo esencial más de los mismo en cuanto a sistema de partidos, le haya tenido que abrir tanta cancha al coctel de ideologías que podrían ayudar a crear progresivamente una formula tipo Milei y sus estructuras de apoyo. Ese fenómeno se expresa de igual forma en el marco de regímenes parecidos de la región latino-caribeña.

El neofascismo es un producto en crecimiento en medio de la multi crisis global de capitalismo.

El culto al dinero y al negocio, la violencia de género, la religiosidad fundamentalista y el racismo, han repuntado en el pensamiento dominante y en el proceder de sectores politizados de la sociedad.

La versión dominicana de racismo es fundamentalmente anti-haitiana. El terreno ganado por todas las fuentes que aquí podrían nutrir fórmulas de ese tipo -reforzada además esa ruta por la perspectiva de un posible desfonde del reinado Abinader-PRM a mediano plazo- ha tentado a los ideólogos y fabricantes de fórmulas concentradas en la continuidad del capitalismo decadente, a comenzar a estructurar sus globos de ensayo.

En eso están importantes centros de poder, sustentando y estimulando pastores, políticos de grupos que llaman emergente o alternativos, candidatos presidenciales de partidos “minoritarios”, comunicadores, empresarios…

Incluso algunos de ellos tienen licencia para en ciertos temas colocarse a la izquierda de un progresismo criollo ambivalente y fofo, y cuentan con luz verde para atacar ferozmente a los partidos y a los políticos; tienen libertad para entrarle a Abinader, a la narco-política y al negociazo de los capos políticos, militares y empresarios en la frontera…

Pero todo eso sin derecho a atacar el capitalismo y el imperialismo que engendra todos los monstruos y aplastan la soberanía de las dos repúblicas de esta isla caribeña.

Sin referirse a los roles nefastos de los 10 mega millonarios dominicanos seleccionados por la revista Forbes.

Sin cuestionar las funciones corporativas del empresariado: CONEP, AIRD, Cámaras Minera y de Comercio…ni el intervencionismo de la USAID-CIA, del Comando Sur del Pentágono, la DEA, el FBI y la OEA…

Sin enfrentar a los TRUMP y los BIDEN, ni a los Bolsonaro ni a los Milei…

Obviando los peligros del neofascismo a nivel global y sus antecedentes, incluso el relevante detalle de la asesoría de Milei a figuras funestas de la dictadura fascista argentina.

Sin condenar las horripilantes guerras imperialistas.

Sin tocar el latifundio, ni la gran propiedad capitalista, ni la usura de la banca privada, ni los graves delitos empresariales.

Atacando a posteriori los partidos a que pertenecieron pocos años antes y alquilando o formando otros iguales o peores.

Apoyando la permanencia de una policía criminal.

Junto a los negocios y al fundamentalismo de “Batalla de la Fe” y otras sectas made in usa.

Junto y estimulando las herencias perniciosas de Trujillo y Balaguer.

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La  rehabilitación en el Estatuto de Roma

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Por Rommel Santos Diaz

Adicionalmente, el Estatuto de Roma prevé la posibilidad de la rehabilitación. Según el artículo 110, la Corte deberá  revisar todas las condenas de prisión cuando el recluso  haya cumplido las dos terceras partes  de la pena o 25 años de prisión en caso de cadena perpetua para determinar si esta puede reducirse.

En el punto anterior la CPI  considera estos aspectos como si la persona hubiese asistido  a la Corte con la localización de cualquier bien objeto de una multa, decomiso u órdenes de reparación que pudiesen beneficiar a la víctima.

La CPI también podrá tomar en consideración  ¨otros factores indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba, que permitan determinar un cambio en las circunstancias suficientemente claro  e importante como para justificar la reducción de la pena¨

Por consiguiente una cadena perpetua  podría reducirse  a 25 años de prisión en algunos casos. Si la CPI decide no reducir la sentencia de la persona después de la primera revisión, volverá a examinar la cuestión con la periodicidad y con arreglo  a los criterios indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba.

Durante las negociaciones sobre las penas de la CPI, muchos Estados estuvieron a favor de la aplicación de la pena de muerte en los casos extremos. El numero de Estados con pena de muerte  es poco menor que el de aquellos que no tienen pena de muerte.

No existe la oportunidad  para rehabilitación alguna cuando se impone la pena de muerte. Por ende la cadena perpetua con la posibilidad de reducirla a 25 años, es un compromiso  razonable entre la pena de muerte y la prisión máxima de 30 años.

Los Estados deberán recordar que el artículo 80 del Estatuto de Roma expresamente establece que el Estatuto no afecta la aplicación por parte de los Estados de aquellas penas prescritas por su propio derecho interno , ni afecta la ley de aquellos Estados  que no impongan las penas prescritas en el Estatuto de Roma.

Los Estados Partes no deben imponer las mismas penas por los mismos delitos en su jurisdicción, ni deberán aplicar las condenas de prisión  a no ser que voluntariamente lo quieran hacer. En este caso, los Estados podrán también especificar las condiciones bajo las cuales  aceptarían a las personas condenadas, inclusive la condición de no aplicar la cadena perpetua.

Por consiguiente, los Estados Partes que cuenten con las disposiciones constitucionales que prohíban la imposición de la cadena perpetua  solo necesitaran permitir la excepción de entregar a la persona a la CPI, pese a que tal persona pueda ser condenada a cadena perpetua.

Los Estados Partes del Estatuto de Roma deberán entregar a la persona acusada a la CPI cuando ésta así lo solicite, aún si existe la posibilidad de que dicha persona sea condenada a cadena perpetua.

En el caso de muchos Estados, la potestad de la CPI para imponer la cadena perpetua no necesitará la aplicación de medidas legislativas particulares. Sin embargo, en algunos Estados la constitución explícitamente prohíbe la extradición de una persona a un Estado  donde se aplica esta pena , o que declara la cadena perpetua como un castigo cruel. Estos Estados cuentan con dos opciones:

  1. a) Establecer claramente, en la norma que implemente el Estatuto, la distinción entre la extradición de una persona a otro Estado y la  entrega de una persona a la Corte Penal Internacional.

Algunos Estados podrán realizar esta distinción en su legislación, lo cual les permitiría entregar personas a la CPI aunque exista una restricción  a la ¨extradicion¨de personas a tribunales que impongan la pena de cadena perpetua. Esto les permitiría mantenerla prohibición de extraditar a una persona a un tribunal extranjero, sin interferir con la habilidad de cooperar plenamente con la CPI.

  1. b) La reforma a la Constitución podría ser mínima, dirigida solo a la introducción de una excepción al principio. Podría especificarse que la cadena perpetua impuesta por la CPI de conformidad con el Estatuto de Roma para algunos de los crímenes allí enumerados no viola la Constitución.

Debería también mencionarse  que el Estado puede entregar a la persona acusada a la CPI a pesar de que exista la posibilidad de la cadena perpetua. La enmienda constitucional  podría también mencionar que la CPI puede reducir la condena  después de 25 años, existiendo así la posibilidad de la rehabilitación.

Finalmente, la ventaja de una  reforma constitucional que elimina cualquier posibilidad de un conflicto normativo, garantiza que los tribunales nacionales dicten sus fallos de conformidad con sus obligaciones legales establecidas en el Estatuto de Roma.

Rommelsntosdiaz@gmail.com

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Opinión

La P.N. y los miedos de Abinader

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Luis Abinader enfrenta críticas por su incapacidad para frenar las ejecuciones extrajudiciales de la Policía Nacional, reflejando un temor a su poder.

  • El texto denuncia ocho muertes de un tirón y 40 en un mes.
  • Se acusa al presidente de conminar entregas, avalando de hecho ejecuciones extrajudiciales.
  • La supuesta reforma policial es calificada de farsa para entretener y engañar.

Por Narciso Isa Conde

Ahora las ejecuciones judiciales o asesinatos policiales son por paquetes o ramilletes: ocho de un tirón… 40 en un mes y unos días.

El nuevo jefe, o da la orden, o la banda criminal interna tiene luz verde para tirar los cadáveres en las narices de los pobladores donde acribillan a los condenados ilegalmente a pena de muerte.

Abinader los conmina a entregarse para evitar que le vaya peor, autorizando en los hechos su ejecución.

Dicen, con razón, que Luis Abinader le tiene miedo a todo.

A Donald Trump, a Marco Rubio, a la CIA, a la DEA, a Netanyahu, al Mossad, al Comando Sur…

A los Vicini, los Rainieri, los Risek… a los bancos y las bancas, a sus ARS y AFP, y a todos los oligarcas más ricos que él…

A los granceros… a los magnates depredadores y explotadores y a los influencers de diferentes calibres y calañas…

A los López Pilarte y Miguel Gutiérrez.

 A Hipólito, a Leonel y hasta el semi-acosado Danilo.

En este delicado tema de la perversión de la P.N. de sus matanzas, de sus prácticas y asociaciones mafiosas recurrentes… su estructura criminal y sus asesores israelí, estadounidense, chilenos, colombianos y españoles saben muy bien que Abinader le tiene miedo, y que la reforma es una farsa para entretener y un cuento para engañar.

En verdad, no le temen a ese allante.

Por ese miedo, Abinader es incapaz de dar una orden para cerrar categóricamente el tenebroso capítulo de las ejecuciones extrajudiciales.

 Es incapaz de dar un zapatazo, de emplazar a los jefes policiales, de amenazarlos con castigos severos, para que detengan su horrible carrera delictiva. Carece de energía y valor para ponerlos en su sitio, aunque sea solo en ese punto.

 Por el contrario, perdió autoridad y continúa apoyando y modernizando un cuerpo policial criminal, integrado por bandas especializadas en todos los delitos; dotándolo de nuevos equipos que mal usan, deterioran o se roban.

Esa cobardía permisiva y su ideología convierten al mandatario en cómplice de una institución cuyas entrañas están podridas.

El mal es estructural, sistémico, crónico. No cede con cirugía extirpadora de tumores. Desde hace décadas hizo metástasis.

Luis Abinader lo sabe y alimenta sus tumores y metástasis. Cada cambio de jefatura y cada reforma y cada plan de seguridad ciudadana, es eso.

La cultura despótica, criminal, delictiva… resiste “depuraciones” parciales. Ella se recompone fácilmente y se retroalimenta, siempre asociada a otras variantes de la corrupción de Estado, ya sea política, empresarial o narco-criminal.

En el interior de la Policía Nacional se recicla también la ideología autoritaria-neoliberal rodeada de un Estado y una sociedad civil en los que domina el criterio de que la gente vale por lo que consume, por las banalidades que disfruta y el dinero que posee.

Rebrota fácilmente en su seno el viejo caudillismo (Trujillo, Balaguer…), reencarnado y estimulado por los presidentes más recientes: Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y el propio Luis Abinader, el actual.

La P.N.es un cuerpo militar y se auto-protege con el manto del autoritarismo y el secretismo castrense.

Un cuerpo acostumbrado al abuso, la crueldad y el robo.

Más que interrogar, tortura; física y mentalmente.

Los mayores ingresos personales a nivel de alta oficialidad provienen de lo ilícito, sin que nadie los fiscalice: extorsión, soborno empresarial, complicidad con bandas civiles, protección de delincuentes de todas las calañas, narco-corrupción.

La policía no previene ni persuade, sino que mete miedo y reprime, y hasta le hace la guerra al pueblo, maltratando a civiles.

Atemoriza a presidentes cobardes y a congresistas perversos que la exhortan a ser más duros y más criminales.

Importantes sectores de la P.N. son insaciablemente adictos a esas inconductas inducidas por sus jefes y estimuladas por el modelo de actuación de la clase dominante-gobernante.

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Opinión

Experiencias con 14 presidentes (2 de 2)

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Por Oscar López Reyes

En su fuero eminentemente profesional, el periodista labora para empresas periodísticas, instituciones estatales y organizaciones de otras índoles, con la ética “como el zumbido al moscardón” y la dignidad sobre la mesa. En cualesquiera de esas órbitas, diáfanamente ha de mantener su compromiso con la libertad, la democracia y el bien común, sin manipular la verdad ni inquirir ventajas personales; sin erosionar confianzas ni confabularse con pestañas tenebrosas del poder político-económico.

Con unos y otros presidentes de la República he interactuado en 50 años, ya en entrevistas, tertulias y otros encuentros periodísticos y en quehaceres oficiales. Incumbentes de todos los gobiernos han requerido los servicios profesionales independientes de quien escribe, sin condicionamientos políticos en un clima de respeto. En todos he aceptado las propuestas de trabajo, menos en una regencia de ocho años.

7.- JOAQUÍN BALAGUER RICARDO (1 de septiembre de 1906, Bisonó, Santiago-14 de julio de 2002, Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 1960-1962, 1966-1978 y 1986-1996. Durante su administración 1966-1978, varios periodistas cayeron abatidos a balazos, y para abordarlo había que aprovechar circunstancias especiales, como su llegada al salón de Embajadores del Palacio Nacional para encabezar las reuniones de cada miércoles de la Comisión Nacional de Desarrollo, y al término tanto de las misas dominicales de la capilla de la Casa de Gobierno como en las inauguraciones de obras públicas.

En 1973 decidió presidir una rueda de prensa, en la mañana de cada jueves, y por lo general se exigía que, con antelación, presentaran las preguntas a ser formuladas que eran punzantes y con frecuencia respondía exaltado. Singularizó por la anarquía, por cuyas razones fue suspendida sin retorno. En su nuevo gobierno de 10 años (1986-1996), Joaquín Balaguer se mostró más receptivo con los periodistas. Por lo menos una vez a la semana yo lo entrevistaba durante sus caminatas, a las 6 de la tarde, por el parque Mirador Sur. Me entregó el Premio de los Jayces ‘72 como joven sobresaliente de 1992, en un acto en el Palacio Nacional, y en ese período laboré como encargado de relaciones públicas del Instituto para el Desarrollo del Suroeste (Indesur), con sede en Azua.

8.- ANTONIO GUZMÁN FERNÁNDEZ (12 de febrero de 1911, La Vega- 4 de julio de 1982, Santo Domingo). Administración gubernamental: 16 de agosto de 1978 – 4 de julio de 1982. A este modelo de accionar democrático y cambios, había que sacarle los datos con preguntas directas, durante inauguraciones y otras actividades, y sus informaciones más relevantes provenían de sus discursos.

Guzmán Fernández respondía con un lenguaje campechano, y se coronó con la gloria de que en su gestión se instalaron y desarrollaron las principales unidades de relaciones públicas gubernamentales. En el citado cuatrienio, conversé con él cuando yo fungía como encargado de relaciones públicas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI). Y en El Nuevo Diario profundicé en un análisis sobre las razones de su suicidio en su despacho del Palacio Nacional, el 4 de julio de 1982, entre la medianoche y la madrugada.

9.- JACOBO MAJLUTA AZAR (9 de octubre de 1934, Santo Domingo-2 de marzo de 1996, Tampa, Florida, Estados Unidos. Jefe de Estado en funciones: 4 de julio de 1982-16 de agosto de 1982, 43 días. Como vicepresidente constitucional, el 4 de julio de 1982 asumió la presidencia de la República tras el fallecimiento del presidente Antonio Guzmán Fernández, ambos electos para el período 1978-1982.

Platicamos periodísticamente en encuentros en su vieja residencia de la avenida Independencia número 555 (entre las calles Benito Monción y Socorro Sánchez) y su nueva residencia de Arroyo Hondo, con el auxilio y la compañía de Rafael Gamundi Cordero. Sobresalió por su afectividad y franqueza con los periodistas.

10.- SALVADOR JORGE BLANCO (5 de julio de 1926 -Santiago-26 de diciembre de 2010, Santo Domingo). Ciclo de su autoridad presidencial: 16 de agosto de 1982 y 16 de agosto de 1986. Este tercer presidente de la República del PRD tomaba asiento en su despacho del Palacio Nacional a las 7 de la mañana, a la misma hora en que este servidor comenzaba a laborar como periodista del Departamento de Prensa de la sede presidencial. En esa condición asiduamente tomaba notas de declaraciones oficiales en actos a los que no tenían acceso los periodistas que cubrían la fuente palaciega. Luego me designaron director de relaciones públicas de los ministerios de Relaciones Exteriores e Industria y Comercio.

Jorge Blanco contestaba preguntas de los reporteros en actos especiales, como en la presentación de credenciales de diplomáticos y encuentros sociales. Cada jueves conversaba con ellos al término de las Audiencias Populares, organizadas en el hoy salón Hermanas Mirabal de la primera planta del Palacio Nacional y en gobernaciones de distintos pueblos. Dos veces lo visité cuando estuvo recluido –en un ambiente cuasi solitario- en la desaparecida cárcel preventiva del ensanche La Fe y publiqué crónicas sobre su internamiento en la clínica Gómez Patiño y su salida del país con fines de salud.

11.- LEONEL FERNÁNDEZ REYNA (26 de diciembre de 1953, Santo Domingo). Lapsos como regente del Poder Ejecutivo: 1996-2000 y 2004-2012. Catedrático y filosófico de la comunicación en las aulas universitarias y en el diario existir, resaltaba que no se peleaba con sacerdotes ni periodistas. En esa línea, confraternizó y ayudó a una legión de estos últimos.

Compañeros en la escuela de comunicación social de la Universidad Dominicana O&M y los encuentros con el teórico Jimmy Sierra, solidarios en los avatares del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y cercanos de oficinas en la calle El Conde, Fernández Reyna me llamó como asesor de comunicación de los consejos consultivos de los dominicanos en el exterior, con asiento en el Palacio Nacional, y luego como secretario del consejo de administración de Certv/RTVD, honoríficamente durante tres años, cuando presenté renuncia.

12.- HIPÓLITO MEJÍA DOMÍNGUEZ (22 de febrero de 1941, Gurabo, Santiago). Mandato presidencial: 2000-2004. Hablaba con franqueza y sin contención con los periodistas hasta tres veces en un solo día. Responsable y valiente, se caracterizó por ser locuaz y jocoso, y espontáneamente me otorgó -el 5 de abril de 2003- la condecoración de la Medalla Presidencial al Mérito Civil, en una ceremonia celebrada en el Palacio Nacional.

Tras ser designados por Hipólito Mejía, Manuel (Chiqui) Troncoso Cuesta, presidente y gerente general, y Luis Martínez como subgerente del Banco Nacional de la Vivienda (BNV), me encargaron de las relaciones públicas de esa institución, en el 2001.

13.- DANILO MEDINA SÁNCHEZ (10 de noviembre de 1951, Arroyo Cano, San Juan). Mandato presidencial: 2012-2020. Ha sido el más huidizo, apagado e insulso de los presidentes de la República, y apenas abrió los brazos para hacer buenas migas e intimar con una camada de buenos allegados redactores élites y comentaristas. Mis relaciones en la gobernanza de Medina Sánchez no pasaron de un simple saludo y una mirada furtiva.

Cinco viejos camaradas del Partido Comunista de la República Dominicana (Pacoredo), entre ellos dos sometidos actualmente a la Justicia por corrupción, no pudieron convencerme para que junto a ellos me integrara a la campaña electoral de Medina Sánchez, y no acepté trabajar en el gobierno durante su mandato de ocho años. ¡Presidente, la afectividad, presidente!, encabezaban los artículos publicados en el vespertino El Nacional, como advertencia.

14.- LUIS ABINADER CORONA (12 de julio de 1967, en Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 2020-2024 y 2024-2028. En el 2020 innovó con un nuevo estilo de suministrar informaciones: el Twitter, ahora X. Prosiguió, desde el 28 de agosto de 2023, con LA Semanal con la Prensa, en el salón de las Cariátides del Palacio Nacional, transmitida en vivo por la plataforma de streaming YouTube. Se enquistó en el espacio de diálogo gubernamental más innovador, abierto entre formalidades protocolares y bromas, así como dinámico en la generación de noticias preeminentes.

Con Abinader Corona he mantenido nexos académicos y familiares por cuatro décadas, y en estos 6 años de su gobierno he sido director de comunicación de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog) y la Contraloría General de la República, para sumar 42 años de servicios a instituciones del Estado.

Sinopsis. En el Palacio Nacional (dos veces) y en un palacio judicial, en la Cancillería, un banco estatal, Radiotelevisión Dominicana, Industria y Comercio, en la Contraloría, el Indrhi, el Consejo Nacional de Fronteras, Indesur y Digecog conocí y platiqué con jefes de Estado y estas instituciones me obsequiaron múltiples ofrendas: vida, participación en eventos históricos, tener acceso a informaciones privilegiadas, aprendizajes y experiencias para el crecimiento personal, amistades, honores y agasajos. Y me abrieron pétalos para escribir sobre políticas públicas, transformaciones en el Estado y memoriales históricos.

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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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