Análisis Noticiosos
Un Nuevo Instrumento de Lucha Política.
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14 años agoon
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LA REDACCIÓNPor José Cabral
Desde hace algunos años sobre la República Dominicana se ciernen serios y graves peligros que amenazan la integridad física y moral de toda la sociedad, a los de abajo y a los de arriba, a víctimas y victimarios, a gobernantes y gobernados.
Es un problema que descansa en una cadena de complicidad e impunidad que comienza en el propio Palacio Nacional, penetra a un amplio sector del empresariado, abarca a una buena parte de los medios de comunicación de masas y nadie sabe dónde termina porque se convierte en un cometa.
Ese flagelo tan complejo y preocupante que se puede observador en el tránsito vehicular, la irracionalidad ciudadana, la violencia, la delincuencia, el consumo y el tráfico de drogas en barrios, calles, centros de diversión y en la descomposición familiar, así como en la corrupción generalizada, constituye la causa del paso dado por un grupo numeroso de hombres y mujeres.
Cada día que pasa aumentan la crisis de valores, la falta de institucionalidad y la impunidad, lo que lleva al dominicano preocupado a que sienta que la República Dominicana se hace insalvable, que está al borde de la disolución.
Por todas estas razones un grupo de comerciantes, empresarios y profesionales del territorio nacional y el exterior llegaron a la convicción de que hay que canalizar las preocupaciones que causan estos peligros a través de un mecanismo de lucha política que llevará como nombre “Dominicanos por el Orgullo Nacional (DON), el cual fundamentará su accionar en la democracia participativa.
Muchas personas se preguntarán por qué crear una nueva organización y no sumarse a las ya existentes. Sencillamente porque a nuestro juicio todavía en la República Dominicana predominan una serie de valores culturales machistas, paternalistas, caudiliistas y jefistas, lo que genera que los creadores de los llamados partidos alternativos sean profundamente anti-democráticos y en tal virtud éstos se convierten en los candidatos eternos a la presidencia de la República.
Ir a un local de algunos de los partidos alternativos da la impresión de que son menos democráticos que los tradicionales, los cuales han sumido a la República Dominicana en la miseria y en una corrupción que amenaza con tragarse al país.
Un proyecto político anti-democrático constituye una retranca para acabar con el estado de cosas que hoy predomina en la tierra de Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón, en virtud de que esa forma de hacer política mata los sueños de los hombres y mujeres que buscan organizarse para detener el deterioro de la tierra que les vio nacer.
Somos de los que creen que la política se parece mucho al beisbol, dado que el joven prospecto que busca ocupar una posición regular en su equipo tiene que coger y batear mucha pelota, porque no bastaría que el aspirante sea hijo del dueño del conjunto.
De manera, que el que se considera muy bueno no tiene por qué temer enfrentarse a un buen pitcher y viceversa, ya que sus condiciones se constituyen en una garantía de que estaría en la alineación regular del equipo.
Así debe y tiene que ser la política, ya que si el que fundó el partido se considera con tantas condiciones debe sentirse seguro de que no lo derrotaría nadie, pero si así ocurriera, entonces ello se convierte en un elemento importante para construir una propuesta que acabe con la inequidad social y la carencia de la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.
La escogencia caprichosa de un candidato a cualquier posición electiva evita que se lleve lo mejor y en consecuencia ésto imposibilitaría el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la propuesta que podría desplazar del poder a los tres partidos que echaron a Pedro entre el pozo, pero que en realidad no se trata de un pozo , sino de un pantano, cuya víctima es más bien las grandes mayorías nacionales.
Creemos en un proyecto político que permita la legitimación de la candidatura presidencial a través del sometimiento al escrutinio popular de todos los aspirantes, a fin de que sea el propio pueblo el que lo escoja, lo que constituye una garantía de una buena elección.
Esa sería una formula profundamente democrática, apoyada en la democracia participativa y en una metodología incluyente, en la que todos los miembros tienen la misma oportunidad y privilegio.
Dominicanos por Orgullo Nacional (DON) nace con la convicción de que a la mayor brevedad posible debe estructurarse un gran bloque nacional que permita a partir del año 2016 encaminar el país por un nuevo sendero de decencia y dignidad, en el que se acabe de una vez y por siempre la corrupción generalizada y la falta de seguridad nacional con la construcción de una nueva República Dominicana.
El próximo viernes un grupo de empresarios y profesionales dan el paso de construir una herramienta política ampliamente democrática y abierta a la unidad, sobre la base del respeto mutuo y el reconocimiento de la diversidad.
No importa que se sea de la izquierda o de la derecha, dado que sólo cuenta su condición de ciudadano dominicano sin deudas económicas o de sangre con el pueblo y que busca el rescate de la ética, la moral, el orgullo y la dignidad nacional.
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
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6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
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2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
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3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.
