Análisis Noticiosos
Un Nuevo Instrumento de Lucha Política.
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13 años agoon
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LA REDACCIÓNPor José Cabral
Desde hace algunos años sobre la República Dominicana se ciernen serios y graves peligros que amenazan la integridad física y moral de toda la sociedad, a los de abajo y a los de arriba, a víctimas y victimarios, a gobernantes y gobernados.
Es un problema que descansa en una cadena de complicidad e impunidad que comienza en el propio Palacio Nacional, penetra a un amplio sector del empresariado, abarca a una buena parte de los medios de comunicación de masas y nadie sabe dónde termina porque se convierte en un cometa.
Ese flagelo tan complejo y preocupante que se puede observador en el tránsito vehicular, la irracionalidad ciudadana, la violencia, la delincuencia, el consumo y el tráfico de drogas en barrios, calles, centros de diversión y en la descomposición familiar, así como en la corrupción generalizada, constituye la causa del paso dado por un grupo numeroso de hombres y mujeres.
Cada día que pasa aumentan la crisis de valores, la falta de institucionalidad y la impunidad, lo que lleva al dominicano preocupado a que sienta que la República Dominicana se hace insalvable, que está al borde de la disolución.
Por todas estas razones un grupo de comerciantes, empresarios y profesionales del territorio nacional y el exterior llegaron a la convicción de que hay que canalizar las preocupaciones que causan estos peligros a través de un mecanismo de lucha política que llevará como nombre “Dominicanos por el Orgullo Nacional (DON), el cual fundamentará su accionar en la democracia participativa.
Muchas personas se preguntarán por qué crear una nueva organización y no sumarse a las ya existentes. Sencillamente porque a nuestro juicio todavía en la República Dominicana predominan una serie de valores culturales machistas, paternalistas, caudiliistas y jefistas, lo que genera que los creadores de los llamados partidos alternativos sean profundamente anti-democráticos y en tal virtud éstos se convierten en los candidatos eternos a la presidencia de la República.
Ir a un local de algunos de los partidos alternativos da la impresión de que son menos democráticos que los tradicionales, los cuales han sumido a la República Dominicana en la miseria y en una corrupción que amenaza con tragarse al país.
Un proyecto político anti-democrático constituye una retranca para acabar con el estado de cosas que hoy predomina en la tierra de Juan Pablo Duarte y Gregorio Luperón, en virtud de que esa forma de hacer política mata los sueños de los hombres y mujeres que buscan organizarse para detener el deterioro de la tierra que les vio nacer.
Somos de los que creen que la política se parece mucho al beisbol, dado que el joven prospecto que busca ocupar una posición regular en su equipo tiene que coger y batear mucha pelota, porque no bastaría que el aspirante sea hijo del dueño del conjunto.
De manera, que el que se considera muy bueno no tiene por qué temer enfrentarse a un buen pitcher y viceversa, ya que sus condiciones se constituyen en una garantía de que estaría en la alineación regular del equipo.
Así debe y tiene que ser la política, ya que si el que fundó el partido se considera con tantas condiciones debe sentirse seguro de que no lo derrotaría nadie, pero si así ocurriera, entonces ello se convierte en un elemento importante para construir una propuesta que acabe con la inequidad social y la carencia de la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.
La escogencia caprichosa de un candidato a cualquier posición electiva evita que se lleve lo mejor y en consecuencia ésto imposibilitaría el crecimiento cualitativo y cuantitativo de la propuesta que podría desplazar del poder a los tres partidos que echaron a Pedro entre el pozo, pero que en realidad no se trata de un pozo , sino de un pantano, cuya víctima es más bien las grandes mayorías nacionales.
Creemos en un proyecto político que permita la legitimación de la candidatura presidencial a través del sometimiento al escrutinio popular de todos los aspirantes, a fin de que sea el propio pueblo el que lo escoja, lo que constituye una garantía de una buena elección.
Esa sería una formula profundamente democrática, apoyada en la democracia participativa y en una metodología incluyente, en la que todos los miembros tienen la misma oportunidad y privilegio.
Dominicanos por Orgullo Nacional (DON) nace con la convicción de que a la mayor brevedad posible debe estructurarse un gran bloque nacional que permita a partir del año 2016 encaminar el país por un nuevo sendero de decencia y dignidad, en el que se acabe de una vez y por siempre la corrupción generalizada y la falta de seguridad nacional con la construcción de una nueva República Dominicana.
El próximo viernes un grupo de empresarios y profesionales dan el paso de construir una herramienta política ampliamente democrática y abierta a la unidad, sobre la base del respeto mutuo y el reconocimiento de la diversidad.
No importa que se sea de la izquierda o de la derecha, dado que sólo cuenta su condición de ciudadano dominicano sin deudas económicas o de sangre con el pueblo y que busca el rescate de la ética, la moral, el orgullo y la dignidad nacional.
Por José Cabral
El presidente Luis Abinader ha dejado claro que en él predomina más la torpeza que la razón, dado que promulgó la Ley 13-26 que saca del escenario electoral dominicano las candidaturas independientes ajustadas a la Constitución por la sentencia TC/0788/24.
Desde que conocí a Abinader cuando era un simple aspirante a la Presidencia de la República nunca observé nada que pudiera reflejar o significar las habilidades y la formación necesarias para dirigir el Estado dominicano.
Con esta nueva torpeza queda claro que el proyecto en el Congreso Nacional era un plan del partido más anti-democrático que tiene el país, el Revolucionario Moderno, el cual luego de llegar al poder sirve para muy poca cosa.
El presidente con la promulgación de la ley aprobada por los senadores y diputados deja claro que está con las peores causas y que su proyección desde la Presidencia tiene más de simulación que de vocación democrática.
La pregunta que se haría cualquier persona sensata es qué gana el presidente Abinader con promulgar y convertir en ley una propuesta que no hace otra cosa que dañar la democracia dominicana y que además lesiona la vida institucional de la nación.
Abinader ha querido conjuntamente con los tarados que conforman el Congreso Nacional extirpar las vías que pueden servir para mejorar la democracia nacional, la cual ya prácticamente no tiene legitimidad.
La verdad que no entiendo la razón por la que Abinader no ha logrado superar su torpeza en los años que lleva al frente del Estado dominicano, cuya sin razón ya se ha expresado en una multiplicidad de veces durante sus periodos de gobierno.
Sin embargo, hay un detalle que llama a la atención y es que quien fuera presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, permita que eso ocurra sin renunciar como Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, a menos de que su consejo haya sido que ese contrasentido fuera promulgado.
Ante la torpeza del presidente Abinader sólo queda la interposición de una acción directa de inconstitucionalidad ante el mismo Tribunal Constitucional para que por lógica jurídica predomine la jurisprudencia sentada por la alta corte.
Luis Abinader y su aberrante PRM deben recibir una lección de un profundo contenido político y social, ya que la sociedad no debe tolerar otra torpeza más en contra del deseo de cambio del ciudadano ante el comportamiento distorsionado de los partidos políticos.
Considero que con la promulgación de semejante disparate jurídico queda confirmado que se trata de una confrontación entre la política y el derecho, porque en los partidos pesa más el miedo que la vergüenza.
Análisis Noticiosos
«Una papa caliente» para Luis Abinader.
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2 semanas agoon
marzo 23, 2026Por José Cabral
No me queda la menor duda de que la partidocracia aprovecha todo su poder para lesionar la democracia, sobre todo cuando surgen vías que puedan mejorarla.
No hay motivo para no creer que es así, pero la aprobación en el Senado y puede decirse que también prácticamente en la Cámara de Diputados de un proyecto que busca sepultar las candidaturas independientes, confirma de lo que son capaces los partidos políticos.
Lo que espero es que inmediatamente esta travesura del Congreso Nacional termine su proceso en esta instancia del Estado, pase al Poder Ejecutivo para su observación o promulgación, cuya decisión, entonces, permitirá tener una idea más clara de qué tanto la irracionalidad se ha apropiado del Partido Revolucionario Moderno y de sus dirigentes y militantes.
La pregunta que me hago es si el presidente Abinader cometería la torpeza de adherirse al despropósito de los legisladores de prácticamente todos los partidos políticos, que su ceguera no les permite ver hasta dónde llega su facultad en el sistema democrático.
Todo esto lo digo en razón de que lo que hacen los diputados y senadores es romper con el orden institucional de la Nación y si para colmo Abinader, jefe del Estado dominicano, se suma a semejante travesura, entonces podría decirse que todo constitucionalmente hablando está perdido.
Naturalmente, habría que ver cuál es la asesoría que recibiría en esta materia de un hombre con una amplia trayectoria en asuntos jurídicos y que ahora funge como consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Jorge Subero Isa, expresidente de la Suprema Corte de Justicia.
No hay que saber tanto de derecho para entender que aún una persona como Subero Isa esté en favor o en contra de la sentencia emitida por el Tribunal Constitucional, la TC/0788/24, no puede haber otra decisión que respetarla para preservar el orden institucional y la supremacía de la constitución de la República.
El orden jurídico nacional se rige por el principio de legalidad y la decisión del Tribunal Constitucional se ajusta a lo que dispone el artículo 47 de la Ley 137-11 en lo concerniente a la interpretación de aquellas normas que violentan la carta magna, cuya ley orgánica se deriva del mandato de los artículos 184 y 185 de la ley de leyes del país.
De manera, que cualquier decisión del presidente de la República tiene que ser en el marco de lo que dispone la Constitución de la República, cuyas candidaturas independientes son el producto de lo consignado por el constituyente en el artículo 22 de la carta magna.
Al ser así, el presidente Abinader no puede tomar otra decisión que no sea observar lo aprobado por los senadores y diputados, porque de lo contrario ese proyecto tendría una muerte segura mediante una acción directa de inconstitucionalidad ante el propio TC.
Análisis Noticiosos
El pantano en que está sumergida la partidocracia.
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3 semanas agoon
marzo 16, 2026Por José Cabral.
La partidocracia dominicana está sumergida en un pantano de lodo que tiene profundas raíces culturales, cuya salvación no la puede proporcionar nadie, absolutamente nadie, porque luce algo difícil, por no decir imposible, ya que hay una famosa expresion aplicable a este caso que dice que: «árbol que nació torcido nadie lo endereza».
La figura del depredador está dentro del espíritu de los actores de la vida política partidaria de la nación, pero esa condición no es fruto del capricho de uno o dos de los que conforman la partidocracia, sino de prácticamente todos sus dirigentes y militantes, porque se trata de una visión de vida asociada con una explicación cultural, no de otra cosa.
Hay quienes justifican este comportamiento que hoy sumerge a los partidos políticos en el peor de los descréditos al atraso y la pobreza que ha caracterizado al país desde mucho antes de su nacimiento como república.
Sin embargo, la realidad es que, aunque esas consideraciones sean muy atendibles, porque ahí también entra la baja educación ciudadana, lo cierto es que en el país se ha desarrollado una visión de vida que lleva a la mayoría de la gente a sólo pensar en la adquisición de bienes materiales, aun aquellos que lo tienen todo, sin importar su procedencia.
En mi opinión, aparte de lo cultural, se suma la entrada salvaje del neoliberalismo que se ha llevado de paro los valores cívicos y morales y puede decirse que se ha robado al dominicano que ahora su princial meta es identificar la vía que le permita de forma más fácil y rápida acumular fortunas.
Yo he dicho en otras ocasiones que en el país la mayoría de los políticos quieren llegar al control del Estado para llevarse a sus bolsillos el dinero del patrimonio público, cuya principal desfachatez es que después de sus travesuras someter un proyecto de ley para atacar la corrupción.
Entonces, todo el que busca fortunas fáciles en el país tiene dos caminos para tenerlas y son el narcotráfico y la política que se ejerce a través de los partidos políticos, pequeños, medianos y grandes, cuyos dirigentes saben muy bien que cuando se prestan al juego de los que tienen mayor aceptación popular, no sólo reciben dinero de la Junta Central Electoral, sino también de la ocupación de un cargo público cuando se convierte en bisagra del que ha sido elegido para dirigir los destinos nacionales.
El problema es sumamente grave y preocupante y por esa razón a la partidocracia le importa muy poco el destino de la democracia nacional, sino buscar más dinero para el bolsillo de cúpula dirigencial, lo que explica que no respete el mandato constitucional del que se derivan las candidaturas independientes.
Por esta y otras muchas más razones sostengo que la derrota de la partidocracia en esta confrontación entre la política y el derecho va a depender de cómo se asuma la actitud del Congreso Nacional de anular una opción que no es caprichosa, sino que está consignada en la Constitución de la República, ley suprema de la nación.
Yo tengo la esperanza de que la partidocracia sea derrotada como ha ocurrido en la historia de la República Dominicana, en la que personajes con mucha sensibilidad patriótica se han armado de coraje y les han cortado las cabezas a férreas dictaduras que han retrasado el avance de la democracia nacional.
Todo el mundo sabe que, así como el doctor Joaquín Balaguer proclamaba que la Constitución no era más que un pedazo de papel, cuyo concepto aun prevalece en los nuevos actores de la vida política nacional, pero con la diferencia de que éstos simulan lo contrario, porque sencillamente el país es más de percepción que de realidad, sólo que a través de una doble cara.
Pero no se puede olvidar que, si bien la Constitución no es respetada, cuya comprobación se puede hacer con la gran cantidad de sentencias del Tribunal Constitucional no ejecutadas, las mismas siguen ahí y nadie podrá borrarlas.
Es bueno que se entienda que esa realidad de vender una percepción que no tiene nada que ver con la realidad, sólo perdurará hasta que el soberano, el pueblo dominicano, tolera las travesuras de la partidocracia que no respeta ley y que utiliza el Estado para aliarse con el bajo mundo y con los peores intereses de la nación.
