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Opinión

Hasta el comandante Fidel Castro fue engañado por el simulador Leonel Fernández, Y…a Bosch, ni se diga.

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Por Miguel Espaillat G.
*Primera parte de dos.
En marzo de 2009, el comandante Fidel Castro publicó una más de sus reflexiones, en la que hizo positivas alusiones a Leonel Fernández:
“Conmigo habló de sus primeros esfuerzos por incrementar la capacidad de generar electricidad con mucho menos consumo de fuel oíl, cuyos precios crecían rápidamente”.
“Tuvo la suerte de que su madre seguía de cerca los problemas de su patria, y le trasmitía opiniones y criterios revolucionarios que lo condicionaron para los nuevos tiempos que vivía el pueblo dominicano”.
“Por vías diferentes a las mías llegó a criterios propios, que determinaron su actitud ante situaciones que eran parecidas, y a la vez muy diferentes, a las que yo viví 23 años antes en Cuba”.
“Donde la conversación con Leonel adquiere su mayor dimensión es cuando entra en el tema del costo de la actual crisis. A partir de ese instante, su mente no cesa un minuto de elaborar razonamientos, para expresar con cifras exactas cada uno de los capítulos principales del costo de la actual crisis”.
En este caso se limita a lo que la crisis cuesta en Estados Unidos. Comienza el cálculo de lo que a su vez cuesta a los países de Europa, primero a los de la eurozona, que son apoyados por el Banco Central europeo, después los de todos los países del Este Europeo y por último Gran Bretaña y Suecia.
Sin detenerse – continua Fidel – Leonel pasa a revisar los costos en los países del resto del mundo. Hace comparaciones entre el PIB de Estados Unidos y las demás naciones. Los suma todos. Calcula los déficits planteados en cada una de ellas.
Pasa a calcular los préstamos que llevan a cabo los bancos para sostener la producción de cada una de las empresas productivas, las veces que prestan el dinero depositado en los bancos, las sumas del total de préstamos generadores de derivados tóxicos, y el ascenso a cifras que equivalen a cientos de trillones de dólares.  La especulación financiera impera por doquier, afirma Leonel.
«En la especulación actúan personas que no producen. Alguien vende un petróleo que no produce y alguien compra un petróleo que no piensa consumir. Ocurre lo mismo con los alimentos.  Así ocurre con todo.  La hipoteca se convierte en un título que se comercializa en el mercado, sin que el dueño de la casa lo sepa. Puede perder su vivienda en virtud de una operación que se realiza en un país distante. El neoliberalismo se desmorona por sí mismo. Volver a los principios del keynesianismo no resuelve la crisis actual. Eso implica la búsqueda de nuevas ideas”.
El Comandante sigue comentando la conversación.  Leonel sabe que las cifras son abrumadoras, le preocupa la necesidad de que tales sumas sean comprendidas aunque parezcan absurdas y promete seguir suministrando datos.
Yo definiría la tesis de Leonel tal como él ve las cosas: “el capitalismo es un sistema que suda toxinas venenosas por todos los poros”.
Con la pasión con que su voz se escucha, deduzco que los yanquis maldecirán la aritmética que le enseñaron a Leonel en Nueva York, cuando aprendió a leer y escribir.
Enarbola con fuerza la idea, de que en los fondos sociales de los países de América Latina, los descuentos de los salarios reales de los trabajadores constituyen una fuente de capital que, manejado por el Estado, acumula recursos que no pierden valor, por cuanto éste crece cada año que invertidos en viviendas y otros servicios decisivos de la población, descontando una parte real del trabajo vivo que se invierte cada año en ellos, el valor de tales fondos crecería continuamente.
Tal vez de este modo se comprende mejor mi interés en conversar con Leonel a la luz de los tiempos actuales.
Comprendo la angustia de Leonel cuando medita seriamente sobre el costo de la crisis – expresó Fidel- “La propia sociedad que ha impulsado al sistema capitalista desarrollado no sabe ahora cómo enfrentar el problema”.
“Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban”
Como vemos, en ese encuentro Leonel impresionó al Comandante teorizándole como todo un simulador, dejando la impronta de ser un revolucionario a ojos vista.
Todas estas declaraciones del Comandante, ensalzando al político de marras, ocasionaron sorpresa e indignación, a quienes conocíamos las simulaciones y al pueblo que sufría el gobierno del  simulador,  quien, mientras su país se caía a pedazos por su mala admistracción, recorría el mundo derrochando el dinero de su pueblo, dizque dando cátedras magistrales a los demás gobernantes del planeta sobre cómo arreglar el mundo.
Hoy, 3años y 7 meses después de aquel encuentro, al dejar el Dr. Fernández la dirección del Estado, ha quedado al descubierto, todo lo que este era  en realidad: un simulador y depredador del erario, además de vulgar neoliberal, que no tuvo ningún escrúpulo, sin el mínimo patriotismo al entregar a la voracidad del capital foráneo los recursos naturales de su patria, tal como es el caso del contrato- estafa firmando con la Barrick Gold, para la extracción del oro y otros metales preciosos contenidos en la cadena de montañas de la Cordillera Central de la isla.
La falsedad del personaje en cuestión, sin lugar a dudas ha quedado demostrada, al develarse al país y al mundo  que sus gobiernos, en especial el correspondiente al cuatrienio 2008-2012 fue valorado con los peores indicadores de desarrollo humano, ubicándonos los cálculos correspondientes, como uno de los países más corrupto del globo, con más despilfarro de los recursos, con mas desvío de fondos públicos, con más deficiencia institucional, con menos credibilidad policiaca; el tercero con rango de inequidad, y el de peor calidad de los servicios públicos ofertados, con significativa deficiencia en educación y altísima reducción de la inversión en la agropecuaria, la salud, la vivienda, y en las pequeñas y medianas empresas, para darle prioridad a las megas obras no prioritarias, construidas con préstamos leoninos y sobrevaluadas.
Leonel, como ya han establecido muchos articulistas, ha dejado un país quebrado  y endeudado hasta el topete, conuna administración pública corrupta, envilecida, incompetente y soberbia, como nunca antes había ocurrido.
El  comandante ya debe tener conocimiento de todo este desmadre, porque lo sabemos un hombre bien informado, por lo que, además de lo anterior, también sabrá de  los patrimonios inmensos con que han quedado los miembros del Comité Político y Central del PLD y en especial de la fortuna  personal de Leonel Fernández, de su esposa  Margarita  y de su íntimo Felix Bautista, todos, otrora pobres de solemnidad.
 
Por la misma razón de hombre  informado, el comandante estará enterado de todas las alianzas de Leonel y su grupo, con los sectores más recalcitrantes y mafiosos del país y del mundo, ya sean estos narcotraficantes o gobernantes neoliberales  o empresarios de la misma calaña. Por igual, le habrán  llegado las noticias, de todas las diabluras implementadas por el exgobernante y su grupo, para quedarse en el poder, aunque sea para ejercerlo detrás del trono, y de todo lo que significará para el pueblo la reforma fiscal, con que se pretende  cubrir el gran déficit de más de 200 mil millones dejados por el gran simulador en sus años de gobierno.
En este espectáculo de civilización neoliberal, Leonel Fernández nos ha brindado la escena de que ha sido admirado por personalidades como Mario Vargas Llosa, Gustavo Cisneros, José Maria Aznar, Carlos Slim, profesor Ekhlief Tarawneh, presidente de la Universidad de Jordania (UJ), quien anunció la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos en la UJ, con el nombre de Leonel Fernández; Kenneth N. Frankel gerente general de la Barrick Gold y presidente del «Consejo canadiense de las Américas», entidad que lo ha nombrado el estadista del año.  Pero además tiene respeto, admiración y amistad con Álvaro Uribe, Juan Carlos, rey de España, y con muchísimas otras personalidades del mundo del jet set internacional de la política neoliberal, de  los negocios, de la intelectualidad y hasta con miembros destacados del Club Bilderberg.
 
Además de todas estas personalidades del exterior, en la Republica Dominicana,  el Dr. Fernández tiene un ejército que lo  defiende a capa y espada, entre los cuales están todos los opulentos funcionarios y “honorables” senadores y diputados enriquecidos a vapor en los gobiernos presididos por ese exgobernante:
 
“Leonel Fernández – dicen sus acólitos – es un hombre digno, excepcional,  con la frente en alto frente al sol; no como los cobardes y resentidos que atacan a un hombre cuyos aportes al engrandecimiento de la nacionalidad dominicana, están inscritos en todos y cada uno de los rincones del país, y con los cuales su persona reivindica la generación post-Trujillo”
“Leonel Fernández – dicen sus protegidos – se identifica con los ideales de nación y de patria, que concibieron y soñaron los padres de nuestra nacionalidad; Duarte, Sánchez y Mella. Él es un abanderado contra la corrupción, de honradez probada, con gran capacidad de trabajo y liderazgo; defensor de la solidaridad y el progresos de los pueblos pequeños y pobres del mundo, contra quien, se pretende lanzar un velo de infamia” (termina la cita).
Lo extraño de este caso, en  esta sociedad de espectáculos políticos  imperialistas y neoliberales, es que el Comandante Fidel Castro Ruz, un zorro con tanto conocimiento de la conducta humana, no haya en su tiempo, descubierto que en el fondo este Leonel  era un farsante, cuando las señales para ello eran claras y precisas con rango contundentes, cuando otros con menos mundo en esas lides ya lo advertían. Es el caso de Narciso Isa Conde y de quien subscribe este artículo.
Por no estar de acuerdo con las opiniones vertidas por el Comandante en aquella  reflexión ya referida, el dirigente político Isa Conde y quien subscribe escribimos sendos artículos para refutar  esos desafortunados criterios que sobre Leonel había expresado el dirigente cubano.
Como expuse anteriormente, 3años y 7 meses después de la publicación de aquella apología del Comandante a Fernández, por la contradicción ya evidente entre lo que  él planteó,  y lo que ha devenido en ser su apologado, queda claro que el inmenso Fidel  Castro Ruz, erró en sus juicios a favor del ente que ha dejado a la Republica Dominicana en la ruina  económica y en profunda crisis social, semejante en todos sus aspectos, a la creada por Batista en la Cuba posterior a la revolución de 1959, situación que por aberrante, llevó a la sublevación del pueblo de Martí, encabezada esta sublevación, precisamente  por el líder que hoy, por ironías de la vida,  elogia al farsante y cínico hombre, autor del mayor descalabro que ha tenido la patria de los dominicanos en toda su historia.
En este momento, traigo a colación estas reflexiones, porque escribir este artículo exponiendo la contradicción aludida, paradójicamente,  responde a las enseñanzas que hemos asimilado del Comandante: aprender a pensar por nosotros mismos y tener la valentía para expresar nuestras opiniones con altura.
En esa dinámica, no creo que el Comandante tenga reparos para aceptar su yerro, respecto a la imagen de mérito que él tenía de Leonel Fernández, al contrastar lo dicho por él,  con los hechos abominables que hoy se conocen de su defendido.
Considero importante publicar  estas reflexiones, porque entiendo que pueden ayudar a enriquecer las discusiones que se dan entre los  revolucionarios en torno a los fenómenos conductuales de los llamados “lideres” que presentándose a los pueblos como sus salvadores, al final devienen en ser, no más que delincuentes comunes, con una inmensa capacidad para simular que son honorables señores.
Estas reflexiones, una vez depuradas pueden servir de enseñanzas en la comprensión  de los procesos de cambios  sociales que estamos viviendo y como referente a la práctica revolucionaria que necesariamente  tendremos que asumir para darle solución a la problemática social, económica, política y hasta ecológica, que tiene a este mundo en un abismo.
Referencia: Reflexión aludida de Fidel Castro
Mi encuentro con Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana.    
http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art92.html

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Opinión

La semana en que la patria debe escoger su camino

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Por Isaías Ramos

Esta no será una semana legislativa cualquiera. La República Dominicana enfrenta una decisión capaz de marcar nuestra convivencia democrática: corregir las disposiciones cuestionadas del Código Penal para armonizarlas con la Constitución o mantener normas susceptibles de infundir temor, inhibir la denuncia ciudadana y restringir derechos fundamentales. Esta semana no se discute solamente un Código: se decide si el poder obedecerá a la Constitución.

Muchos dominicanos todavía creen que la llamada “ley mordaza” solo afectaría a periodistas y comunicadores. Ese es un grave error. Cuando expresiones, denuncias o cuestionamientos de interés público pueden convertirse en fuente de persecución penal, el miedo no permanece encerrado en una cabina de radio. Alcanza al ciudadano que denuncia corrupción, a la madre que reclama justicia, al comunitario que protege su río, al profesional que fiscaliza una decisión pública y al joven que expresa su inconformidad en las redes sociales.

En este Código Penal no puede quedar ni un solo artículo que riña con la Constitución, amenace los derechos y libertades del pueblo o cierre el camino hacia el Estado social y democrático de derecho que la Carta Magna nos ordena construir. No se trata de defender privilegios ni de conceder impunidad para difamar, sino de impedir que el poder penal del Estado sea utilizado para intimidar la crítica legítima, castigar la denuncia de interés público o colocar a los funcionarios fuera del escrutinio ciudadano.

Frente a nosotros aparecen dos caminos. El primero es el de la Constitución: dignidad humana, libertad, justicia, seguridad jurídica y construcción efectiva de un Estado social y democrático de derecho que aún sigue siendo una promesa pendiente para millones de dominicanos. Es el camino hacia una patria donde nuestros hijos puedan crecer, expresarse, trabajar y formar sus familias sin sentir que deben abandonarla para vivir con dignidad; el camino de la confianza, la estabilidad, la paz y el sosiego.

El segundo es el de la arbitrariedad revestida de legalidad: una sociedad donde las personas comiencen a medir sus palabras y guardar silencio ante los abusos por temor a las consecuencias. No afirmamos que una sola ley provocará automáticamente el derrumbe de la democracia ni un éxodo inmediato. La advertencia es más seria.

Las naciones comienzan a extraviar su rumbo cuando normalizan pequeñas renuncias a la libertad; cuando la autocensura debilita la fiscalización ciudadana; cuando esa debilidad facilita la arbitrariedad; y cuando la arbitrariedad destruye lentamente la confianza en las instituciones y en el porvenir.

El pueblo dominicano debe mirarse en el espejo de otras naciones que ignoraron las primeras señales y terminaron pagando un precio devastador. Los países no pierden sus libertades ni expulsan a su población de un día para otro. El deterioro suele comenzar con pequeñas restricciones, excepciones aparentemente justificadas y silencios que la sociedad acepta hasta convertirlos en normalidad. Los pueblos sabios aprenden de esos procesos y actúan antes de que sea demasiado tarde.

Ningún país se vacía por una sola medida. Primero se marchan quienes todavía poseen preparación, recursos o redes para comenzar de nuevo. Después queda una nación debilitada por la pérdida de sus jóvenes, profesionales, emprendedores y familias productivas.

Porque el éxodo no comienza en el aeropuerto. Comienza cuando un joven deja de creer que podrá construir su vida en su propia patria; cuando un profesional entiende que su preparación no le garantiza libertad, seguridad ni oportunidades; y cuando unos padres concluyen dolorosamente que deben alejar a sus hijos del país que aman para ofrecerles el futuro que ya no logran imaginar dentro de él.

La República Dominicana no tiene que escoger entre combatir la delincuencia y preservar la libertad. Un Código Penal moderno debe proteger a las víctimas, sancionar con firmeza al criminal y asegurar que ningún ciudadano pueda ser intimidado por denunciar, fiscalizar, reclamar, protestar pacíficamente o disentir. Un Estado que sacrifica las libertades en nombre del orden pone en peligro tanto la libertad como el verdadero orden democrático.

La decisión formal corresponde al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo. Pero la responsabilidad histórica también pertenece al pueblo dominicano. ¿Permaneceremos unidos y vigilantes en defensa de la Constitución, o permitiremos que la división, la distracción y la manipulación nos conviertan en espectadores de la reducción de nuestros derechos? Cuando la ciudadanía guarda silencio, el poder pierde sus límites y la Constitución se queda sin defensores.

No debemos esperar un milagro. Debemos exigir sabiduría, prudencia y responsabilidad constitucional. Los congresistas y el presidente de la República juraron respetar y hacer respetar la Constitución. Este es el momento de honrar ese juramento: escuchar las advertencias, corregir toda disposición incompatible con las libertades públicas y entregar al país un Código Penal justo, moderno y firme contra el crimen, pero incapaz de ser utilizado contra la ciudadanía.

Desde el Frente Cívico y Social hacemos un llamado solemne al Congreso Nacional y al Poder Ejecutivo para que se coloquen del lado de la Constitución y honren el juramento que hicieron ante Dios y ante el pueblo de cumplirla y hacerla cumplir. Convocamos también a la ciudadanía a permanecer atenta, unida y vigilante ante cualquier intento de vulnerar sus derechos y libertades.

Esta semana la patria deberá escoger su camino: el de la Constitución o el de la intimidación; el de la confianza o el del miedo; el de la ciudadanía libre o el del silencio impuesto. El Congreso tendrá la votación y el Ejecutivo asumirá su responsabilidad. Pero el pueblo conservará siempre el deber de defender, pacífica y democráticamente, aquello que ningún poder puede legítimamente arrebatarle.

Cuando una nación debe escoger entre el miedo y la Constitución, un pueblo digno no vacila: se une, levanta su voz y defiende la libertad.

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Opinión

Los directores de diarios, ¿quiénes son?

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Por Oscar López Reyes

Bienvenido Álvarez Vega alborea como un adalid del periodismo y un portaestandarte en la dirección de dos relevantes diarios impresos. Para esa función cualifica, profesionalmente, por su formación académica en comunicación, su olfato noticioso agudo y saber periodístico; su rigor en la selección y verificación de la información, y su reconocida honestidad y credibilidad, que anclan como clave.

Bienvenido Álvarez Vega, Premio Nacional de Periodismo, igual que Miguel Franjul, director de Listín Diario, y Aníbal de Castro, director de Diario Libre, quienes acoplan la trilogía de los decanos de los diarios impresos del país. Son respetados por sus trayectorias, y porque saben diferenciar, meridianamente, la especulación y el relato de actualidad e interés colectivo, en su texto y contexto.

Ellos y los otros directores de diarios son reputados porque saben escuchar, guiar en el trabajo en equipo contrarreloj y delegar, e inspirar a sus colegas de labores en las salas de redacción; conocen perfectamente las exigencias de las audiencias, el modelo del negocio de una publicación y cómo adaptar los contenidos en la transición digital de los diarios, sin apartarse de su identidad de la publicación. La experiencia, sin improvisación, enseña a la gestión mediática y a cómo abordar, apropiadamente, la ética periodística.

El retiro de Álvarez Vega de la dirección del matutino Hoy coincidió con solicitudes de alumnos de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Dominicana O&M que, con frecuencia, me preguntan si tengo relación con el director de X diario, porque quieren mi ayuda para realizar su pasantía. Les contesto que sí, que con todos los directores y que tengo el privilegio de ser un periodista de interludio, y a seguidas exclaman: ¡Qué! Sí -les respondo- porque en 50 años he trabajado con todos ellos (veteranos) y con los jóvenes, como ustedes. Y -para mi sorpresa- indagan quiénes y cómo son ellos.

Para no seguir desgañitándome con respuestas rápidas, y muchas veces mutiladas, preparé un breve prontuario de cada uno de los principales ejecutivos de rotativos, que prefiero compartir con los estudiantes de las otras ocho escuelas universitarias de comunicación social de República Dominicana, y con lectores de esas antiguas gacetas.

1.- Miguel Franjul, director de Listín Diario. Estudió en el Instituto Dominicano de Periodismo (IDP) e ingresó como reportero del Listín Diario en 1968, a los 17 años de edad. También ha sido director de La Información (Santiago), La Nación y Diario@Diario. Es autor de cinco libros. Siendo subdirector de Hoy, me empleó como redactor de ese matutino y a numerosos alumnos ha acogido como pasantes, con una simple solicitud.

2.- Aníbal de Castro, director de Diario Libre. Cambió los estudios de sacerdote en el Seminario Misionero por los de periodismo en la UASD y Estudios de Desarrollo en la Universidad de East Anglia, Londres, en 1979. Laboró para El Nacional, HIN y como jefe de redacción y director de Última Hora. Fue fundador del primer impreso gratuito del país: Diario Libre, así como de la revista Rumbo; embajador en Washington, el Reino Unido, España, Bélgica y jefe de la Misión ante la Unión Europea. Por más de diez años publicó mis artículos de opinión en Última Hora y compartimos la dirección del Instituto de Previsión y Protección del Periodista (IPPP).

3.- Bienvenido Álvarez Vega, director de Hoy. Estudió periodismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y laboró como periodista para Radio Ahora, El Nacional, La Noticia, Radio Comercial, Radio Popular y director-fundador de El Siglo, el primer periódico digital del país. El protestantismo ha moldeado su ejercicio profesional y su vida. Compartimos como redactores del matutino El Sol, en 1978, y en la década de 1980 laboré bajo su dirección en el Hoy.

4.- Persio Maldonado, director de El Nuevo Diario. Desde mediados de la década de 1970 se inició en el área administrativa en el matutino El Sol y en 1981 junto a un grupo de periodistas fundó El Nuevo Diario. Se licenció en Ciencias Políticas en la UASD y Derecho en la Universidad Interamericana. Funge como presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios y coproductor del programa Matinal, Canal 5, Telemicro. Juntos laboramos en El Sol y El Nuevo Diario.

5.- Bolívar Díaz Gómez, director de El Nacional. En 1968 se inició en el periodismo como corresponsal de El Nacional en Santiago y luego en la redacción central de la capital y en la revista Ahora. En 1988 fue designado subdirector de El Nacional y a los 27 años ascendido a director, en sustitución de Radhamés Gómez Pepín, fallecido el 26 de octubre de 2015. Desde el 2018, cada martes en ese rotativo me publica la columna Libre Pensar.

6.- Nelson Rodríguez, director de El Caribe. Locutor desde 1972, en Santiago, y en 1977-1980 en el área de producción de El Sol. Laboró como reportero, jefe de redacción y otras funciones ejecutivas en El Nuevo Diario, El Siglo, Última Hora, Diario Libre, la revista Rumbo, Grupo Cinco y la Junta Central Electoral. En 1977-1978 ocupó la secretaría general del Sindicato de Trabajadores de la Editora El País o El Sol, en el cual le acompañé como miembro de la directiva de ese gremio.

7.- José P. Monegro, director de El Día. Inició sus estudios de periodismo en la UASD y terminó en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). Por 11 años fue reportero de Listín Diario y corresponsal de la agencia norteamericana Asocciated Press (AP). Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Ahora y subdirector de El Día, bajo la dirección de Rafael Molina Morillo, a quien sustituyó.

8.- Ingrid González Rodríguez, directora interina de La Información. Licenciada en Educación en la PUCMM, y especializada en técnicas pedagógicas aplicadas a la Educación Superior en la Universidad UTESA. Desde 1996 ha publicado la columna diaria Reflejos, dedicada a tópicos de filosofía, arte, literatura y viajes, en la faceta del periodismo cultural. Escribió para el periódico Centenario y fue consorte del doctor Príamo Rodríguez Castillo, presidente de La Información y de Utesa. A ella me ha unido la literatura.

Similares improntas fueron estampadas por verdaderos periodistas, icónicos en la dirección de diarios, como Rafael Herrera, Francisco Comarazamy, Germán Emilio Ornes y su hijo Antonio Emilio Ornes, Mario Álvarez Dugan, Freddy Gatón Arce, Rafael Molina Morillo, Radhamés Gómez Pepín, Virgilio Alcántara, los hermanos Silvio y Emilio Herasme Peña, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Juan Bolívar Díaz, Antonio Gil, Pedro Caro, Miguel Angel Prestol, Félix Reyna, Mozart Deláncer, Eulalio Almonte Rubiera, Osvaldo Santana, Víctor Manuel Tejada, Ruddy González, Huchi Lora, Juan Manuel García y Manuel Quiroz.

Las publicaciones dirigidas por intelectuales o científicos no periodistas se han caracterizado por la opacidad en el desface informativo y editorial, y terminan en el naufragio, en tanto que los economistas designados como editores económicos se han deslizado, escurridizos, hacia el precipicio más insondable.

Como podemos observar, sin microscopios ni lupas, el director de un diario que sea un periodista profesional experimentado en el reporterismo de calles y fuentes oficiales, evita disgustos no revelados y conflictos con editores y otros miembros de la redacción, que se siente menospreciados por la ausencia de ascensos.

En esta época de desinformación, superficialidades, falsas noticias y manipulaciones/distorsiones expresamente interesadas, el periodista en la dirección de un diario -y no un experto o doctor que pocos entienden por su incorregible exceso de tecnicismos- asegura la aplicación rigurosa de la ética y la independencia informativa por encima de las coacciones comerciales y políticas. En el reverso, el medio tira por la borda el derecho a la información y renuncia a ser un contrapoder, porque se vuelve un artefacto insulso y sin prestigio.

……………………………………..

El autor: Expresidente Colegio Dominicano de Periodistas (CDP)/Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD) y presidente Asoc. de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep).

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Opinión

Clase, código y modificaciones

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Por Narciso Isa Conde

La dramática situación política, económica, social y cultural en que despliega su existencia laboral y familiar la clase trabajadora dominicana la emplaza a potenciar su indignación soterrada y a convertirla en movilización y rebeldía a nivel territorial.

Es pertinente exigir un nuevo código laboral que incluya la conexión del salario mínimo con el costo de la Canasta Básica Familiar y la “indexación automática” a tono con los niveles de inflación: a mayor incremento de los precios de mercancías y servicios, igual aumento del salario.

En materia de reformas estructurales, hay que desprivatizar los servicios de salud, garantizándole al pueblo trabajador y a sus familias un servicio de salud pública de calidad y universal, que haga innecesario la existencia de las ARS privadas.

Crear un sistema público de pensiones que supere las parasitarias AFP privadas y garantice a la población trabajadora pensiones dignas y retiro con calidad de vida. El sistema educativo debe ser público y de calidad.

Hay que ampliar el mercado interno, aumentar la producción con más valor agregado y apoyar consistentemente a las MIPYMES como principales empleadoras.

En este país el régimen empresarial es casi policial, lo que explica un alto grado de anulación de la libertad sindical. Existen centrales famélicas y pocos sindicatos, la mayoría con dirigentes dóciles. La clase trabajadora está forzada a luchar en el territorio, fuera de fábricas y de sus centros de trabajo.

La tripleta negociadora es espuria y pro patronal: Gobierno, CONEP y centrales, lo que determina que el Código sea bloqueado por el interés empresarial de tumbar la cesantía e introducir nuevas cláusulas a su favor, con el pretexto de la modernización.

Con la ayuda de este gobierno empresarial, del Congreso corrupto y de un sindicalismo débil y esencialmente dócil, van de robo. El gobierno, a pesar de prometer aprobar el Código con lo ya consensuado, no lo ha hecho. El poder empresarial se lo ha impedido.

La cesantía es el único desacuerdo entre ellos. El costo de eliminarla determina que sindicalistas dóciles y gobierno rechacen eliminarla. El Código sigue bloqueado.

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