Opinión
La inmunidad de altos funcionarios
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LA REDACCIÓNPor Rommel Santos Diaz
A fin de garantizar el desarrollo de sus actividades, determinados funcionarios estatales gozan de una prerrogativa por medio de la cual no puede ser sometido a un proceso penal si previamente el Congreso, u otra instancia no otorga su autorización.
La inmunidad, como lo ha señalado la doctrina, es una institución que fue establecida con un objetivo concreto, cual es el de poner freno a las intenciones políticas de interrumpir el normal desarrollo de las actividades de una importante autoridad pública.
De acuerdo al Estatuto de Roma, esta prerrogativa de los altos funcionarios no constituye un impedimento para que pueda juzgarse a estas personas. Así lo establece el Art. 27 del Estatuto de Roma.
El artículo 27 del Estatuto de Roma establece que el mismo será aplicable por igual a todos sin distinción alguna basada en el cargo oficial.
En particular el cargo oficial, el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de Gobierno , miembro de un gobierno, en ningún caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per se motivo para reducir la pena.
Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales que conlleven el cargo oficial de una persona, con arreglo al derecho interno o al derecho internacional, no obstan para que la Corte Penal Internacional ejerza su competencia sobre ella.
La prerrogativa de la inmunidad se encuentra prevista en algunos casos en las normas constitucionales o en las leyes. En este último caso, cualquier posible contradicción con el Estatuto de Roma puede solucionarse con la reforma de la legislación respectiva.
Sin embargo, cuando la inmunidad se encuentra prevista en la constitución el asunto se complica, ya que por su naturaleza , es una norma que exige para su modificación un proceso más rígido.
Opinión
Treinta años de leyes. Casi dos generaciones esperando.
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7 horas agoon
septiembre 16, 2026Dr. Isaías Ramos
Durante casi treinta años, la República Dominicana ha recibido una advertencia tras otra sobre la calidad de su educación y la formación de sus ciudadanos.
Han cambiado gobiernos, programas, funcionarios y discursos.
Lo que demasiado poco ha cambiado son los resultados.
Cada vez que llega una nueva evaluación repetimos el mismo ritual: alarma, titulares, explicaciones, promesas. Después pasa la noticia y continuamos.
Así llevamos demasiado tiempo.
La Ley General de Educación 66-97 definió con extraordinaria claridad el ciudadano que debía formar la escuela dominicana.
Su artículo 5 ordena formar personas libres, críticas y creativas; ciudadanos amantes de su familia y de su patria, conscientes de sus deberes, derechos y libertades, con profundo sentido de responsabilidad y respeto a la dignidad humana. También manda fortalecer la identidad nacional y educar en valores morales y éticos, solidaridad, trabajo productivo y servicio comunitario.
Desde 2010, la Constitución reforzó ese mandato: formación social y cívica, enseñanza constitucional, valores patrios y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes.
El mandato nunca faltó.
Después llegaron las advertencias.
El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, ha mostrado reiteradamente graves dificultades de nuestros jóvenes para comprender, razonar y aplicar conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias.
El Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana, ICCS, reveló profundas debilidades en conocimientos y competencias cívicas.
Nuestras propias Pruebas Nacionales también han mostrado desempeños modestos al concluir la secundaria.
Y la Encuesta de Cultura Democrática volvió a encender alarmas sobre dimensiones esenciales de nuestra cultura ciudadana.
No fueron hechos aislados.
Fueron advertencias acumuladas durante años.
Es justo reconocer avances. Entre PISA 2018 y 2022 el país mejoró significativamente en matemáticas, lectura y ciencias. Pero en 2025 esos avances no continuaron: los resultados fueron estadísticamente similares a los de 2022.
Después de mejorar, nos estancamos.
Y ahí surge la pregunta que la nación merece responder:
¿cómo es posible que, después de tantos diagnósticos, no hayamos tenido la voluntad política, la determinación institucional y la continuidad necesarias para implementar plenamente los fines educativos que nosotros mismos convertimos en ley y mandato constitucional?
No faltaron normas.
No faltaron pruebas.
No faltaron diagnósticos.
Faltaron voluntad política, determinación institucional y continuidad para convertir la educación y la formación ciudadana en una verdadera causa nacional.
Y eso tiene un costo humano.
Ya no hablamos solamente de porcentajes y rankings.
Hablamos de casi dos generaciones de dominicanos que atravesaron el sistema mientras sabíamos que no estábamos formando las competencias académicas y ciudadanas que necesitaban para dirigir sus vidas y, algún día, conducir la República.
¿Quién responde por ellos?
¿Dónde está el gran programa nacional para recuperar y fortalecer a quienes ya salieron de las aulas con brechas académicas y cívicas que el propio sistema había identificado?
En 2025, el Consejo Nacional de Educación aprobó la Ordenanza 02-2025 para incorporar explícitamente la Educación Moral, Cívica y Ética Ciudadana. Hoy vuelve a discutirse legislativamente la obligatoriedad de esa formación.
Bienvenidas sean esas iniciativas.
Pero debemos hacernos una pregunta más profunda:
¿cuántas veces tendremos que escribir la misma obligación antes de convertirla en conducta?
Porque el verdadero problema dominicano no parece ser la ausencia de normas, sino la distancia entre lo que proclamamos y lo que cumplimos.
Ahí la calle compite contra el aula.
Le enseñamos al niño a respetar la ley, pero observa que violarla puede no tener consecuencias.
Le hablamos de mérito mientras contempla favoritismo.
Le exigimos puntualidad mientras normalizamos la impuntualidad.
Le hablamos de responsabilidad mientras ve autoridades incumplir sus propias reglas.
Y debemos comprender algo esencial:
cada autoridad también educa.
Cuando quien ejerce poder incumple una norma sin consecuencias, está impartiendo una clase de educación cívica en sentido contrario.
Por eso no necesitamos simplemente otra asignatura.
Necesitamos una Revolución Cívica que abarque escuela, familia, iglesias, comunidad, empresa y Estado; que alcance también a quienes ya dejaron las aulas; que convierta el cumplimiento en hábito, el mérito en estímulo, el buen ejemplo en norma y la responsabilidad en valor nacional.
No se trata de buscar culpables eternos.
Se trata de asumir una responsabilidad histórica y corregir el rumbo.
Porque ninguna Constitución puede proteger una República cuyos ciudadanos aprenden a ignorarla.
Casi dos generaciones han atravesado ya este proceso.
Y serán esas mismas generaciones las que, tarde o temprano, recibirán la conducción del país.
Todavía estamos a tiempo de cambiar la enseñanza.
Pero el tiempo no es infinito.
La pregunta que debemos responder como nación es ésta:
¿seguiremos administrando el deterioro, o tendremos finalmente el carácter, la voluntad, la determinación y la fidelidad a nuestra Constitución necesarios para formar ciudadanos capaces de construir, respetar y defender la República que prometimos ser?
Por Oscar López Reyes
Demetrio, Higinio y Marcelo, exfuncionarios estatales imbuidos de un hinchado poder político, no prestaron oídos del precavido refrán: “A chica boca, chica sopa” y, cual volcán, cada uno por su lado se arrojó -como si tuvieran en misiones espaciales en diferentes temporadas y universos cósmicos- a hostigar y a perseguir a un periodista respetuoso y cumplidor. La maledicencia, agazapada en villanías, les hizo olvidar que para participar en foros había que tener los bozos limpios.
Ninguno de los tres judicializables estuvo en la mirilla del tranquilo Gael Otero, a quien jamás dejaron de incordiarlo inmisericordemente, sin motivo aparente. Empero, sin este reportero/articulista buscarlos, en sus manos se posaron -como si fueran enviados por un molesto extraterrestre- datos incriminatorios sobre sus acosadores, que lo dejaron perplejo. ¿Cuál fue su reacción?
Los hechos y personajes a ser descritos son reales, ocurridos en Santo Domingo, República Dominicana, en años recientes, aunque sus protagonistas pudieran llamarse Piernavieja (abogado), Pieldelobo (administrador de empresas) y Viejobueno (ingeniero). Sus verdaderos patronímicos son Demetrio Gabilondo, Higinio Quintana y Marcelo Mosquera, el trío diabólico que, visiblemente con el sistema límbico y el tronco encefálico dislocados, asediaron y se pusieron a la caza de Gael, como si fuera un ladrón. ”El cazador cazado”, ¡qué ironía!
Primero. Demetrio: en el examen de tesis de grado, un miembro del jurado al estudiante de periodismo Gael le asignó 98 y otro 95, que ponderaron la metodología en el abordaje, la capacidad investigativa y el pensamiento crítico. El tercer juez docente, Demetrio, emitió su veredicto sin consultar a sus dos colegas: un 40. Cuando el ya graduado aspiró a ser maestro, en un examen le colocó un 0 y en el año que presentó un proyecto para crear una unidad académica en la universidad estatal, lo boicoteó, a la clara. Posteriormente, este abogado lo importunaba en reuniones de las lides gremiales. ¿Y por qué…?, se preguntaba Gael.
Sorpresa: Un domingo en la mañana, mientras Gael chequeaba su agenda en la redacción del periódico Hoy, su director Virgilio Alcántara le entregó un documento que había recibido, con acusaciones comprometedoras contra Demetrio. Le instruyó enfáticamente para que profundizara en la investigación. Si no inquirí estos papeles, si este caballero me ha pisoteado insistentemente -reflexionó Gael- y ahora tengo esta encomienda del director del matutino, por qué no hacer mi trabajo y focalizar el tema con superficialidad.
La indagatoria duró más de una semana, y los hallazgos encontrados fueron demoledores. Escribió tres amplios reportajes y el director del rotativo los publicó en tres primeras páginas. El escándalo no pudo ser más vergonzoso, en el pico de la gravedad. El consejo directivo de la institución donde laboraba el jurista sesionó de emergencia, con el documento original y los reportajes en la mesa. La cancelación de Demetrio fue inevitable. ¡Vaya!
Marcelo: En los años 2018-19, a Gael pretendió trazarle pautas, sin ser su jefe; humillarlo e imponérsele, sin razón, en el organismo gubernamental en la cual ambos ofrecían sus servicios profesionales. Narcisista indecoroso y arrogante, Marcelo escudriñaba fallas en el accionar de Gael, para reportarlo ante la máxima autoridad. Cuando este difundía algún texto periodístico, lo separaba, subrayaba puntos específicos y lo llevaba al mando superior, su amigo de muchos años, con recomendaciones despiadadas. Jamás aceptó conciliación, aun comprobándose que incurría en irrefutables conflictos de intereses.
Asombro: Un colega y amigo del periodista Gael sintió estupor al enterarse del drama –a través de un tercero- y decidió rastrear las andanzas de Marcelo en la administración pública, así como sus actuales relaciones y comportamiento. Descubrió que como director administrativo-financiero hacía negocios con otras instituciones públicas. Siendo así, la única alternativa de la alta gerencia fue su despido. ¡Qué pena! ¿Acaso funge ahora con las mismas funciones en otra dependencia estatal?
Higinio: Después que, con el tráfico de influencia política, truculentamente este ingeniero se enriqueció con la adjudicación de contratos a sobreprecios –y con desvíos de fondos públicos desde un organismo público hacia una corporación en la cual era un testaferro- fuera del gobierno –¡Qué viva Odebrecht!- se dedica actualmente a querer socavar las imágenes de personas honradas, desde un digital en el cual se proclama, sin asearse los colmillos, “comunicador”. ¡Qué tupé!
Espanto: El legajo de documentos acumulados por indignados de organizaciones de interés social sirvió para instrumentar un expediente, depositado en la Procuraduría General de la República para que se añadiera a otro más grande divulgado públicamente, vinculada a la gestión 2012-1016. En una cama supercómoda, el imputado Higinio languidece, dando sus últimos suspiros, y pocos saben que fue por su doble osadía: sustraer, usurpar como “comunicador” y atacar para aparentar… ¡Desvergonzado!, ¿sí o no?
Demetrio, Higinio y Marcelo vituperaban a Gael sin conocer sus facultades divinas: cada vez que este emprendía un proyecto y otros hacían lo mismo, avanzaba con tanta prontitud que los paños y lienzos de sus competidores eran tirados en barrancos. Idénticamente, meses después de que un elocuente lo encaraba con alevosía, ese alevoso moría súbitamente, como aconteció con dos de los tres judicializables. El otro de similar estirpe quedó entrampado en la peor hoguera, porque sufre más que Juana de Arco.
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El autor: periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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13 de septiembre de 2026
Opinión
¡Derrotar la recolonización, recuperar soberanía y relanzar la revolución bolivariana!
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8 horas agoon
septiembre 16, 2026EEUU e Israel habrían intervenido Venezuela, imponiendo un protectorado y saqueando recursos. La resistencia chavista busca revertir esta situación.
- El 3 de enero se reportaron bombardeos en Caracas y secuestro de Nicolás Maduro.
- El texto atribuye más de 100 muertos y grandes daños materiales a la ofensiva.
- Se menciona control estadounidense sobre Caracas, La Guaira y el aeropuerto de Maiquetía.
Por Narciso Isa Conde
Después del fracaso del golpe de Estado contra Chávez en el 2002, el Complejo Militar-Industrial-Financiero-Digital-Minero de EEUU, el PENTÁGONO la Casa Blanca, en estrecha alianza con el sionismo israelí, optaron por preparar un golpe de Estado Estratégico que le permitiera imponer una especie de PROTECTORADO o COLONIAJE MODERNO, aplicar una agenda re-colonizadora y usurpar su petróleo, oro, tierras raras, fuentes de agua y biodiversidad.
Las garras mortales de ese proyecto contrarrevolucionario -preparado pacientemente, aprovechando debilidades y errores significativos del proceso bolivariano- se desplegaron con gran intensidad el 3 de enero del año en curso, mediante bombardeos en Caracas, invasión relámpago del Comando Sur y secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores; con un balance de más de 100 muertos, entre ellos más de 30 internacionalistas cubanos de la escolta presidencial y grandes daños materiales.
Previamente, en el contexto de un cruel, prolongado y endurecido bloqueo comercial, de los embargos de las cuentas venezolanas en dólares y las reservas de oro depositados en bancos occidentales y los efectos emocionantes de la guerra hibrida desatada por la CIA, el Mosaad y el Pentágono, se puso en ejecución un plan de penetración, capturas de informaciones sensibles, cooptación y neutralización de funcionarios civiles y militares y dirigentes políticos chavistas de alto nivel, que posibilitó inducir vergonzosas claudicaciones y finalmente consumar la “traición de estado”.
La agresión imperialista consumó sus propósitos desestabilizadores del proceso bolivariano sin contrapartida resistente, patriótica-popular, de significación.
Los dos terremotos consecutivos posteriores, de sospechosa configuración y trágicas consecuencias, evidentemente fueron manipulados por EEUU y el sionismo israelí, para consumar una segunda invasión militar, controlar militarmente Caracas, tutelar los puestos de mando institucionales del poder estatal central, y controlar el Puerto de La Guaira, el principal del país y el aeropuerto de Maiquetía, el más importante de la Nación.
Todo eso, a su vez, -y muchos otros factores todavía difíciles de identificar- ha facilitado temporalmente el ominoso secuestro de grandes reservas petroleras venezolanas, al compás de la profundización de un plan recolonizador de esa nación hermana, con un impacto ultra conservador en toda Nuestra América y en el Hemisferio Occidental.
Este hemisferio, y especialmente América Latina y el Caribe, está sometido a la implacable Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU-Corolario Trump.
Una estrategia político-militar destinada a tratar restablecer, con las reservas opresoras y agresivas de un imperio decadente, el control político y militar de EEUU y las potencias de la OTAN sobre esta parte del mundo, e imponer una nueva fase de colonización-anexión de territorio
Al asalto del petróleo en Venezuela le sucederá la apropiación rapaz de sus tierras raras, su gas natural, su oro, sus minerales sensibles, su agua y su biodiversidad; válida esa vocación de saqueo imperialista para todas nuestras naciones.
· UN CUENTO DE CAMINO.
A quienes, con ligereza, esgrimen la vigencia formal de los contratos con terceros, la Constitución y las leyes bolivariana y sus valiosas derivadas institucionales, para justificar o tolerar lo que se ha llamado una “estrategia prudente” o un “recurso táctico de moderación” para preservar y reservar poder institucional, hay que decirles que ese es un cuento de camina para justificar una bochornosa claudicación.
En verdad eso no otorga fuerza decisiva o determinante para regir un Estado intervenido y tutelado por un Protectorado Yanqui. Es un caramelo envenenado
Acontece lo mismo con la ilegalidad del robo petrolero y la validez formal de los contratos petroleros a favor de Rusia y de China, y también de todo lo que ayudó a rehabilitar la cooperación iraní, que tanto irritó el poder estadounidense.
Estamos realmente frente a un cuadro venezolano de transición contrarrevolucionaria neocolonial (intervenida y controlada militarmente por EEUU e Israel), que es necesario revertir con el protagonismo del chavismo popular consecuente a los compases del desplome creciente y acelerado de la confianza y la popularidad de la farsa montada alrededor de la supuesta continuidad del chavismo.
Ya las encuestas y las palpitaciones en calles, evidencian la profunda caída del apoyo relativo inicial a tutores y traidores, favorecidos inicialmente por el engaño de la mafia digital y mediática, el acumulado de estigmatizaciones y las inconsecuencias de no pocos de los que ejercían funciones ejecutivas, despreciando anhelos populares.
Eso y el rebrote de la siembra de soberanía en las bases de la sociedad venezolana, tiende a crear un ambiente favorable a la recomposición de las fuerzas revolucionarias y el liderazgo nacional-popular transformador. Ese esfuerzo debe continuarse, aunque por el momento incluya en el espectro crítico necesario a “mansos y cimarrones.”
Ahora bien, la única manera de restaurar el valor real de todo lo que se conquistó e institucionalizó bolivarianamente, es si mediante esos factores pendientes de reconstruir, se derrota la contrarrevolución imperialista impuesta por la fuerza y la traición, aprovechando los errores e inconsecuencias en el ejercicio del poder estatal.
Eso es algo posible de lograr en el contexto de la acelerada decadencia y profundas debilidades que erosionan la superpotencia que protagoniza la recolonización y el retroceso; sensiblemente derrotada junto a Israel en el Medio Oriente, diezmado su poderío y el de la OTAN en el Este europeo, y echada a menos con la emergencia de un nuevo orden mundial multipolar.
Tal reto exige de un gran viraje y nuevos liderazgos y, sobre todo de una actitud más consistente y determinante de las fuerzas diferenciadas y /o enfrentadas a los desafueros del sistema imperialista occidental y su impronta destructivas…sean Estados, partidos o movimiento sociales o políticos soberanos
Esto es válido para toda nuestra América, en medio de un panorama continental cargado de nuevas crisis y nuevas modalidades de fascismo y atlantismo imperialista, que es preciso enfrentar y derrotar sin contemplaciones
Nuestro compromiso es contribuir a ese viraje y a la derrota de la impronta destructiva de quienes se resisten a aceptar que ya de ninguna manera pueden ser los dueños del mundo.
Pero, en términos colectivo, eso exige ver más allá de la crueldad y perversidad del enemigo imperialista y sus socios en todas esas suciedades, y examinar las limitaciones, errores, e inconsecuencias propias y de las fuerzas que han actuado como alternativa a las derechas tradicionales y las nuevas derechas.
· LECCIONES DE LA DERROTA EN VENEZUELA.
Hace daño cerrar los ojos.
No es posible avanzar sin pensamiento crítico.
Los reveses tienen causas.
Las derrotas también.
Es preciso pensar en los factores que las facilitaron en Venezuela y más allá.
Las reglas del liberalismo capitalista no deben ser las del proyecto soberano y socialista.
El imperialismo se opone y trata de destruir todo proceso que implique soberanía, autodeterminación, democracia participativa, defensa del patrimonio público y natural de un país e intenciones socialistas.
El proceso bolivariano asumió muchos de esos atributos, incluso proyectos socializantes como la COMUNAS POPULARES
Por eso EEUU, y todo el imperialismo occidental, se propusieron destruirlo.
Pero también la dirección del PSUV y del Estado bolivariano, con sus concesiones al gran capital privado, con su burocratización, con su actitud permisiva de una persistente y creciente corrupción estatal y fuerte clientelismo, se distanciaron de sectores populares.
Perdieron bastante autoridad política y moral con las modalidades de privilegios y ventajismos que establecieron para formar la llamada boliburguesía; acompañadas de ceder a presiones neoliberales en materia de mercado, incentivos y respeto a una parte importante de la oligarquía capitalista internacional y las injerencias extranjeras.
Debilitaron la confianza de una parte del pensamiento de izquierda y fortalecieron las derechas políticas al optar sobre todo por estatizar más en lugar de socializar, accediendo a la vez a hacerle concesiones a la oligarquía capitalista y sus instrumentos políticos.
Es claro que el sistema tradicional de partidos y las nuevas derechas se sustentaron y volvieron a crecer son el apoyo impune del gran capital local y transnacional.
Con esos desvíos y desaciertos, reforzando en la práctica unos mecanismos electorales más liberales-representativos, que propios de una democracia popular y socialista; aceptando a la vez una contrapartida electoral financiada por el gran capital e instrumentada por EEUU y su poderío mediático, se metieron no pocas veces en las patas de los caballos.
Esto no lo digo yo ahora, sino que lo plantee francamente, de diferentes maneras y muchas veces, y me costó no pocos desacuerdos y sinsabores, sin jamás optar por debilitar nuestra indeclinable solidaridad antiimperialista para con la Venezuela bolivariana y chavista.
Situaciones peores se han dado en América Latina y el Caribe, en otros países y en otros partidos y gobiernos del denominado y variado abanico del progresismo continental ¡Con más razón para la reflexión crítica y al aprendizaje a fondo de sus aleccionadoras enseñanzas!
Esto, claro está, no justifica las reacciones y agresiones del imperialismo estadounidense y del terrorismo sionismo a nivel continental y mundial; no exculpa a sus derechas y ultraderechas de su insaciable perversidad. Pero ciertamente ha facilitado los designios imperialistas y neofascistas, en tanto por esa debilidades e inconsecuencias, los procesos reformadores o revolucionarios se han tornado inconsistentes y vulnerables.
Es urgente reflexionar seriamente, rescatar el pensamiento crítico, ajustar cuentas con la realidad y rectificar todo lo que haya que rectificar, para cambiar en el quehacer transformador, todo lo que es necesario cambiar para triunfar.
¡Es urgente continentalizar e internacionalizar la unidad y solidaridad anti imperialista anti sistémica!
