Opinión
La situación de Chávez y los desafíos del proceso bolivariano
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14 años agoon
El Comandante Chávez, desde la lógica del actual modelo de conducción del proceso revolucionario venezolano informado por sus médicos de la gravedad de su recaída- previó el peor de los desenlace y recomendó vehementemente su fórmula para darle continuidad: elecciones anticipadas (como establece la Constitución) y candidatura de Nicolás Maduro, actual vicepresidente.
Es claro que todos/as los/as que admiramos a Chávez, reconocemos su trascendencia y apreciamos sus aportes, seguimos desplegando energías y sentimientos vitales en favor de su recuperación a corto y mediano plazo.
Pero es claro también, que anunciada la insuficiencia pulmonar post-operatoria que lo afecta -aunque no necesariamente fatal pero si altamente riesgosa en su situación- debemos admitir la posibilidad de su inhabilitación para tomar posesión de su cargo en la fecha indicado o a breve plazo. Y habría que pensar ya en un próximo periodo constitucional sin Chávez como presidente de Venezuela.
Él lo pensó y lo sugirió así, situando su propuesta de continuidad del proceso en los términos señalados.
- Inminencia del relevo presidencial vía nuevos comicios.
Parece que ahora, o un poquito más tarde, llegará el instante de poner en marcha sus recomendaciones, sin mayores dilaciones, con el dolor que provoca el hecho de que él esté físicamente imposibilitado de ocupar la presidencia que volvió a ganar con un singular despliegue de heroísmo, luchando a contracorriente de su grave enfermedad, a plena conciencia de riesgos mayores como los que se les han presentado.
Y digo sin mayores dilaciones, o sin dilaciones mayores, porque el presente venezolano, paradójicamente, es bueno para volver a triunfar incluso con otra candidatura que represente la continuidad del proceso; aunque no sin riesgos de una relativa involución o un perjudicial estancamiento de las transformaciones emprendidas a consecuencia de mayores indecisiones en la necesaria radicalización de las mismas y de nuevos déficit frente a los nuevos retos de este periodo crucial.
No veo además puedo equivocarme- la necesidad de postergar por mucho tiempo esta inédita salida constitucional (recurriendo a la idea de una postergación sensible de la juramentación del comandante Chávez) en espera de una mejoría, que aun en el mejor de los casos podría dilatarse demasiado y ofrecer pretextos a la sedición ultraderechista-imperialista y dejar atrás el mejor momento para asestarle otra derrota político-electoral contundente a esas fuerzas.
Solo si la posibilidad de recuperación es a cortísimo plazo y el pronóstico médico es buenoaun en condiciones de trabajo estresante, tendría sentido una postergación de la juramentación y un descarte de las nuevas elecciones.
- La derecha puede y debe ser derrotada nuevamente.
Aprecio, que pese al agravamiento de su perversidad, esa oposición contra-revolucionaria está a la defensiva, con dos derrotas sucesivas trascendentes en su costillar y de frente a una expansión impetuosa de la solidaridad humana y política hacia el comandante Chávez, potenciadas por un inmenso sentimiento de compasión y reconocimiento que brota de la religiosidad popular venezolana.
Considero que si las elecciones anticipadas venezolanas se realizaran en el cortísimo plazo, aceptada la inhabilitación por este periodo del presidente Chávez, es muy posible, casi seguro, que Nicolás Maduro y el pueblo chavista triunfen; lo que a la vez invalidaría políticamente a ese candidato presidencial de las derechas para la contienda del 2019.
En esas circunstancias si Chávez sobrevive a esta gravedad, tendría más espacio para su recuperación y para influir a mediano plazo, liberado de la pesada carga estatal; algo mucho más difícil de lograr si se insiste en asignarles las responsabilidades y los trabajos más tensionantes.
Si no sobrevive lo que nadie que valore sus dimensiones humanas y políticas podría desear- el proceso estaría mucho más impelido, aunque contaría con tiempo para ello, a crear una dirección colectiva capaz de llenar ese enorme vacío; mientras la conciencia revolucionaria antiimperialista, anticapitalista y pro-socialista acumulada a escala nacional, tendría que hacer de contrapeso activo para impedir el estancamiento, la involución o degradación mayor del PSUV y del Estado; y, sobretodo, para frustrar la contrarrevolución burguesa-imperialista que se nutre de ellas.
Pondrían ser genuinas las aspiraciones no centradas en la candidatura de Nicolás Maduro, pueden ser ciertas o no la competencia al interior del poder chavista, pero de ninguna manera es oportuno ni útil para el proceso desplegarlas en un momento tan delicado; como tampoco le veo certeza a una posposición significativa del nuevo momento electoral.
Ahora Maduro, el PSUV, el Polo Patriótico y el pueblo chavista-bolivariano -repito- tienen una alta probabilidad de victoria.
El problema más grave y preocupante en perspectiva no es ese, aunque ciertamente hay que darle la respuesta acertada para resolverlo en favor de la continuidad del proceso bolivariano. Y se puede.
- Otro riesgo y un desafío de gran envergadura.
Hay otro de mayor envergadura, sino inminente como éste, de mucha gravedad a corto o mediano plazo.
Me refiero al riesgo de la involución-degradación interna, de un retraso mayor en el abordamiento de problemas imperiosos, de la profundización de déficits y situaciones que no resisten más postergaciones y que exigen respuestas superadoras en este periodo, para impedir que la amenaza de regresión política se convierta en cruel realidad.
Es cada vez más evidente que un freno a la necesaria radicalización, a la profundización del proceso bolivariano; un bloqueo a la socialización en grande de la economía y del poder, podría abrirle rutas al retroceso político en favor de EE.UU. y de las derechas.
Más aun, una involución-derechización interna, que distancien al nuevo gobierno del pueblo chavista y le sirva de caldo de cultivo al crecimiento de la oposición derechista cara a las próximas elecciones congresuales y cara a las presidenciales del 2019, sería fatal.
Es preciso reflexionar sobre esos riesgos y pensar en los antídotos posibles a partir de un nuevo posicionamiento y un nuevo accionar de las fuerzas revolucionarias que dentro del gran torrente bolivariano han planteado y están dispuestas a impulsar la profundización de la revolución; pensar en una nueva dinámica del propio pueblo enfrentado al gran capital que procura prolongar su existencia, restaurar su dominio político, arrasar con las grandes conquistas sociales, revertir la dinámica hacia la segunda independencia y los cambios estructurales producidos en ese hermano país y en otros del Continente.
- El viraje necesario propuesto por Chávez.
Es necesario tomar muy en serio el diagnóstico que recientemente hiciera el propio Comandante Chávez para fundamentar el SEGUNDO PLAN SOCIALISTA 2013-2019, acompañado de un vigoroso llamado a la crítica y autocrítica; citado y apuntalado por el intelectual venezolano Carlos Lanz en su brillante ensayo titulado:EL VIRAJE O GOLPE DE TIMON COMO PARTE DE LA LINEA DE NO RETORNO O IRREVERSABILIDAD DE LA TRANSICION SOCIALISTA. Transcribo las palabras de Chávez referidadas por Lanz, atención:
No nos llamemos a engaño: la formación socioeconómica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Éste es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo.
Este es un programa que busca traspasar la barrera del no retorno.
Para explicarlo con Antonio Gramsci, lo viejo debe terminar de morir definitivamente, para que el nacimiento de lo nuevo se manifieste en toda su plenitud.
La coherencia de este Programa de Gobierno responde a una línea de fuerza del todo decisiva:nosotros estamos obligados a traspasar la barrera del no retorno, a hacer irreversible el tránsitohacia el socialismo
:
Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo.Esto pasa por pulverizar completamente la forma de Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política.
- Nuevas postergaciones podrían ser fatales.
En mi opinión la prolongada y previa dilación de esos pasos abultaron la degeneración burocrática del Estado surgido de la Constitución bolivariana en el marco de la V República hasta llegar al nivel actual, en el que se torna imperiosa su superación a través de nuevos y profundos cambios estructurales que posibiliten una refundación institucional en armonía con una expansión del poder popular capaz de controlar las nuevas formas de gestión pública y de reducir progresivamente el peso del Estado y el manejo de la renta petrolera y su relación con el modelo productivo, traspasándolos a la sociedad más allá de las formidables inversiones realizadas.
Igual pienso que esa realidad ha determinado la pervivencia del capitalismo y del rentismo en grados ya inaceptables para avanzar hacia el socialismo, determinando a la vez la recuperación política de la derecha y su lento pero progresivo crecimiento electoral, reproducido por su base económica burguesa de sustentación y las relaciones de propiedad capitalistas prevalecientes.
Estos próximos años, pues, lucen decisivos y desafiantes para golpear a fondo la posibilidad del retroceso y arrancar de raíz las bases materiales y culturales de la contrarrevolución interna y externa. Pero es evidente que el actual Estado venezolano, más aun sin la conducción de Chávez, no estaría en condiciones de asumir ese desafío.
El viraje o golpe de timón de que nos habla Carlos Lanz en el referido ensayo, es a mi modo de ver imprescindible en los términos dramáticos anunciados por Chávez y en dirección a la invención de nuevas formas de gestión política. Y esto requiere no solo de una voluntad política fuerte e influyente, sino de la entrada en escena de todas las reservas revolucionarias de esa sociedad.
- Perspectivas inciertas y exigencias desafiantes.
En ese sentido, en el mejor de los casos, hay que esperar que el pueblo chavista acompañado de las corrientes políticas revolucionarias socialistas más consecuentes- sea menos permisivo con su sucesor que con el propio Chávez, lo que posibilitaría su conversión en factor más dinámico y presionante de las transformaciones necesarias contenidas en el Segundo Programa Socialista;necesarias para profundizar el tránsito y minimizar las derechas opositoras sustentadas y alimentadas por la gran burguesía transnacionalizada.
De todas maneras esa apuesta no es fácil de desplegar, por lo que es preciso contemplar la posibilidad de múltiples resistencias que prolonguen el status quo y retracen aun más las transformaciones hacia la radical supresión de la lógica del capital y el nacimiento de lo nuevo en toda su plenitud, y faciliten en consecuencia el viraje a la derecha y las amenazas francamente contra-revolucionarias.
Esto tendría no solo un costo político alto para el proceso hacia la revolución emprendido en Venezuela, sino también para la OLA DE CAMBIOS que ella contribuyó a catalizar en todo el Continente, como también para los planes integradores puestos en marcha.
En lo inmediato esto exige, además de la activación de todos los factores transformadores internos, la recomposición inmediata del liderazgo colectivo continental de avanzada frente a un eventual fortalecimiento de la supremacía de las posiciones de Brasil y otros componentes moderados y frente la contraofensiva imperialista que habrá de arreciarse, cargando sobre Rafael Correa y Evo Morales mayores responsabilidades desde la parte suramericana del ALBA en tanto a la necesaria radicalidad antiimperialista.
Exige, sobretodo, relanzar con vigor las luchas populares y la construcción de alternativas en toda nuestra América. Mover y remover las bases de las sociedades y debilitar los frenos que imponen los intereses e Estado.
- Nuevas luces.
En este nuevo contexto, de todas maneras no es saludable abrirle un espacio excesivo al escepticismo, pues hay que esperar que al compás de la agudización de la multi-crisis capitalista, dentro y fuera de nuestro Continente, se desaten nuevas indignaciones que faciliten la creación de nuevos sujetos revolucionarios. Esa tendencia está a la vista a escala mundial, sólo que falta una mayor intervención del factor conciencia-organización anticapitalista a tono con un mayor optimismo basado en la voluntad de revolucionarlo todo.
En ese plano en nuestra América sobresale positivamente la nueva situación colombiana, la cual luce cada vez más esperanzadora en la medida ha crecido la autoridad política de la insurgencia (FARC-EP, ELN ) en todo el país (y más allá) y emergen nuevos sujetos activos y nuevos actores políticos y sociales en las crecientes luchas civiles; acentuando las debilidades y las contradicciones internas del régimen, hegemonizando el anhelo de una paz justa y digna, prefigurando la conformación de un contra-poder alternativo más integral y de una nueva oposición con perspectivas de avances sustanciales y nuevas victorias. Entre esas fuerzas se destaca el MOVIMIENTO MARCHA PATRIÓTICA.
Aprecio que un viraje democrático y hacia la izquierda en Colombia complejo, duro, difícil, pero posible a mediano plazo- e incluso avances significativos en esa dirección, podrían convertirse en un nuevo dínamo de la OLEADA TRANSFORMADORA EN NUESTRO CONTINENTE, por lo que urge desplegar toda la solidaridad mundial posible -y hasta la imposible- a su favor.
Cierto: hay grandes dificultades en el panorama político de nuestra América en lucha por su emancipación definitiva. Pero no les será fácil a los imperialismos decadentes y en crisis mayor, especialmente a EE.UU., sofocar la rebeldía transformadora y apagar la luz de la nueva independencia y la nueva democracia camino al nuevo socialismo.
Por Rommel Santos Diaz
Adicionalmente, el Estatuto de Roma prevé la posibilidad de la rehabilitación. Según el artículo 110, la Corte deberá revisar todas las condenas de prisión cuando el recluso haya cumplido las dos terceras partes de la pena o 25 años de prisión en caso de cadena perpetua para determinar si esta puede reducirse.
En el punto anterior la CPI considera estos aspectos como si la persona hubiese asistido a la Corte con la localización de cualquier bien objeto de una multa, decomiso u órdenes de reparación que pudiesen beneficiar a la víctima.
La CPI también podrá tomar en consideración ¨otros factores indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba, que permitan determinar un cambio en las circunstancias suficientemente claro e importante como para justificar la reducción de la pena¨
Por consiguiente una cadena perpetua podría reducirse a 25 años de prisión en algunos casos. Si la CPI decide no reducir la sentencia de la persona después de la primera revisión, volverá a examinar la cuestión con la periodicidad y con arreglo a los criterios indicados en las Reglas de Procedimientos y Prueba.
Durante las negociaciones sobre las penas de la CPI, muchos Estados estuvieron a favor de la aplicación de la pena de muerte en los casos extremos. El numero de Estados con pena de muerte es poco menor que el de aquellos que no tienen pena de muerte.
No existe la oportunidad para rehabilitación alguna cuando se impone la pena de muerte. Por ende la cadena perpetua con la posibilidad de reducirla a 25 años, es un compromiso razonable entre la pena de muerte y la prisión máxima de 30 años.
Los Estados deberán recordar que el artículo 80 del Estatuto de Roma expresamente establece que el Estatuto no afecta la aplicación por parte de los Estados de aquellas penas prescritas por su propio derecho interno , ni afecta la ley de aquellos Estados que no impongan las penas prescritas en el Estatuto de Roma.
Los Estados Partes no deben imponer las mismas penas por los mismos delitos en su jurisdicción, ni deberán aplicar las condenas de prisión a no ser que voluntariamente lo quieran hacer. En este caso, los Estados podrán también especificar las condiciones bajo las cuales aceptarían a las personas condenadas, inclusive la condición de no aplicar la cadena perpetua.
Por consiguiente, los Estados Partes que cuenten con las disposiciones constitucionales que prohíban la imposición de la cadena perpetua solo necesitaran permitir la excepción de entregar a la persona a la CPI, pese a que tal persona pueda ser condenada a cadena perpetua.
Los Estados Partes del Estatuto de Roma deberán entregar a la persona acusada a la CPI cuando ésta así lo solicite, aún si existe la posibilidad de que dicha persona sea condenada a cadena perpetua.
En el caso de muchos Estados, la potestad de la CPI para imponer la cadena perpetua no necesitará la aplicación de medidas legislativas particulares. Sin embargo, en algunos Estados la constitución explícitamente prohíbe la extradición de una persona a un Estado donde se aplica esta pena , o que declara la cadena perpetua como un castigo cruel. Estos Estados cuentan con dos opciones:
- a) Establecer claramente, en la norma que implemente el Estatuto, la distinción entre la extradición de una persona a otro Estado y la entrega de una persona a la Corte Penal Internacional.
Algunos Estados podrán realizar esta distinción en su legislación, lo cual les permitiría entregar personas a la CPI aunque exista una restricción a la ¨extradicion¨de personas a tribunales que impongan la pena de cadena perpetua. Esto les permitiría mantenerla prohibición de extraditar a una persona a un tribunal extranjero, sin interferir con la habilidad de cooperar plenamente con la CPI.
- b) La reforma a la Constitución podría ser mínima, dirigida solo a la introducción de una excepción al principio. Podría especificarse que la cadena perpetua impuesta por la CPI de conformidad con el Estatuto de Roma para algunos de los crímenes allí enumerados no viola la Constitución.
Debería también mencionarse que el Estado puede entregar a la persona acusada a la CPI a pesar de que exista la posibilidad de la cadena perpetua. La enmienda constitucional podría también mencionar que la CPI puede reducir la condena después de 25 años, existiendo así la posibilidad de la rehabilitación.
Finalmente, la ventaja de una reforma constitucional que elimina cualquier posibilidad de un conflicto normativo, garantiza que los tribunales nacionales dicten sus fallos de conformidad con sus obligaciones legales establecidas en el Estatuto de Roma.
Luis Abinader enfrenta críticas por su incapacidad para frenar las ejecuciones extrajudiciales de la Policía Nacional, reflejando un temor a su poder.
- El texto denuncia ocho muertes de un tirón y 40 en un mes.
- Se acusa al presidente de conminar entregas, avalando de hecho ejecuciones extrajudiciales.
- La supuesta reforma policial es calificada de farsa para entretener y engañar.
Por Narciso Isa Conde
Ahora las ejecuciones judiciales o asesinatos policiales son por paquetes o ramilletes: ocho de un tirón… 40 en un mes y unos días.
El nuevo jefe, o da la orden, o la banda criminal interna tiene luz verde para tirar los cadáveres en las narices de los pobladores donde acribillan a los condenados ilegalmente a pena de muerte.
Abinader los conmina a entregarse para evitar que le vaya peor, autorizando en los hechos su ejecución.
Dicen, con razón, que Luis Abinader le tiene miedo a todo.
A Donald Trump, a Marco Rubio, a la CIA, a la DEA, a Netanyahu, al Mossad, al Comando Sur…
A los Vicini, los Rainieri, los Risek… a los bancos y las bancas, a sus ARS y AFP, y a todos los oligarcas más ricos que él…
A los granceros… a los magnates depredadores y explotadores y a los influencers de diferentes calibres y calañas…
A los López Pilarte y Miguel Gutiérrez.
A Hipólito, a Leonel y hasta el semi-acosado Danilo.
En este delicado tema de la perversión de la P.N. de sus matanzas, de sus prácticas y asociaciones mafiosas recurrentes… su estructura criminal y sus asesores israelí, estadounidense, chilenos, colombianos y españoles saben muy bien que Abinader le tiene miedo, y que la reforma es una farsa para entretener y un cuento para engañar.
En verdad, no le temen a ese allante.
Por ese miedo, Abinader es incapaz de dar una orden para cerrar categóricamente el tenebroso capítulo de las ejecuciones extrajudiciales.
Es incapaz de dar un zapatazo, de emplazar a los jefes policiales, de amenazarlos con castigos severos, para que detengan su horrible carrera delictiva. Carece de energía y valor para ponerlos en su sitio, aunque sea solo en ese punto.
Por el contrario, perdió autoridad y continúa apoyando y modernizando un cuerpo policial criminal, integrado por bandas especializadas en todos los delitos; dotándolo de nuevos equipos que mal usan, deterioran o se roban.
Esa cobardía permisiva y su ideología convierten al mandatario en cómplice de una institución cuyas entrañas están podridas.
El mal es estructural, sistémico, crónico. No cede con cirugía extirpadora de tumores. Desde hace décadas hizo metástasis.
Luis Abinader lo sabe y alimenta sus tumores y metástasis. Cada cambio de jefatura y cada reforma y cada plan de seguridad ciudadana, es eso.
La cultura despótica, criminal, delictiva… resiste “depuraciones” parciales. Ella se recompone fácilmente y se retroalimenta, siempre asociada a otras variantes de la corrupción de Estado, ya sea política, empresarial o narco-criminal.
En el interior de la Policía Nacional se recicla también la ideología autoritaria-neoliberal rodeada de un Estado y una sociedad civil en los que domina el criterio de que la gente vale por lo que consume, por las banalidades que disfruta y el dinero que posee.
Rebrota fácilmente en su seno el viejo caudillismo (Trujillo, Balaguer…), reencarnado y estimulado por los presidentes más recientes: Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y el propio Luis Abinader, el actual.
La P.N.es un cuerpo militar y se auto-protege con el manto del autoritarismo y el secretismo castrense.
Un cuerpo acostumbrado al abuso, la crueldad y el robo.
Más que interrogar, tortura; física y mentalmente.
Los mayores ingresos personales a nivel de alta oficialidad provienen de lo ilícito, sin que nadie los fiscalice: extorsión, soborno empresarial, complicidad con bandas civiles, protección de delincuentes de todas las calañas, narco-corrupción.
La policía no previene ni persuade, sino que mete miedo y reprime, y hasta le hace la guerra al pueblo, maltratando a civiles.
Atemoriza a presidentes cobardes y a congresistas perversos que la exhortan a ser más duros y más criminales.
Importantes sectores de la P.N. son insaciablemente adictos a esas inconductas inducidas por sus jefes y estimuladas por el modelo de actuación de la clase dominante-gobernante.
Por Oscar López Reyes
En su fuero eminentemente profesional, el periodista labora para empresas periodísticas, instituciones estatales y organizaciones de otras índoles, con la ética “como el zumbido al moscardón” y la dignidad sobre la mesa. En cualesquiera de esas órbitas, diáfanamente ha de mantener su compromiso con la libertad, la democracia y el bien común, sin manipular la verdad ni inquirir ventajas personales; sin erosionar confianzas ni confabularse con pestañas tenebrosas del poder político-económico.
Con unos y otros presidentes de la República he interactuado en 50 años, ya en entrevistas, tertulias y otros encuentros periodísticos y en quehaceres oficiales. Incumbentes de todos los gobiernos han requerido los servicios profesionales independientes de quien escribe, sin condicionamientos políticos en un clima de respeto. En todos he aceptado las propuestas de trabajo, menos en una regencia de ocho años.
7.- JOAQUÍN BALAGUER RICARDO (1 de septiembre de 1906, Bisonó, Santiago-14 de julio de 2002, Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 1960-1962, 1966-1978 y 1986-1996. Durante su administración 1966-1978, varios periodistas cayeron abatidos a balazos, y para abordarlo había que aprovechar circunstancias especiales, como su llegada al salón de Embajadores del Palacio Nacional para encabezar las reuniones de cada miércoles de la Comisión Nacional de Desarrollo, y al término tanto de las misas dominicales de la capilla de la Casa de Gobierno como en las inauguraciones de obras públicas.
En 1973 decidió presidir una rueda de prensa, en la mañana de cada jueves, y por lo general se exigía que, con antelación, presentaran las preguntas a ser formuladas que eran punzantes y con frecuencia respondía exaltado. Singularizó por la anarquía, por cuyas razones fue suspendida sin retorno. En su nuevo gobierno de 10 años (1986-1996), Joaquín Balaguer se mostró más receptivo con los periodistas. Por lo menos una vez a la semana yo lo entrevistaba durante sus caminatas, a las 6 de la tarde, por el parque Mirador Sur. Me entregó el Premio de los Jayces ‘72 como joven sobresaliente de 1992, en un acto en el Palacio Nacional, y en ese período laboré como encargado de relaciones públicas del Instituto para el Desarrollo del Suroeste (Indesur), con sede en Azua.
8.- ANTONIO GUZMÁN FERNÁNDEZ (12 de febrero de 1911, La Vega- 4 de julio de 1982, Santo Domingo). Administración gubernamental: 16 de agosto de 1978 – 4 de julio de 1982. A este modelo de accionar democrático y cambios, había que sacarle los datos con preguntas directas, durante inauguraciones y otras actividades, y sus informaciones más relevantes provenían de sus discursos.
Guzmán Fernández respondía con un lenguaje campechano, y se coronó con la gloria de que en su gestión se instalaron y desarrollaron las principales unidades de relaciones públicas gubernamentales. En el citado cuatrienio, conversé con él cuando yo fungía como encargado de relaciones públicas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI). Y en El Nuevo Diario profundicé en un análisis sobre las razones de su suicidio en su despacho del Palacio Nacional, el 4 de julio de 1982, entre la medianoche y la madrugada.
9.- JACOBO MAJLUTA AZAR (9 de octubre de 1934, Santo Domingo-2 de marzo de 1996, Tampa, Florida, Estados Unidos. Jefe de Estado en funciones: 4 de julio de 1982-16 de agosto de 1982, 43 días. Como vicepresidente constitucional, el 4 de julio de 1982 asumió la presidencia de la República tras el fallecimiento del presidente Antonio Guzmán Fernández, ambos electos para el período 1978-1982.
Platicamos periodísticamente en encuentros en su vieja residencia de la avenida Independencia número 555 (entre las calles Benito Monción y Socorro Sánchez) y su nueva residencia de Arroyo Hondo, con el auxilio y la compañía de Rafael Gamundi Cordero. Sobresalió por su afectividad y franqueza con los periodistas.
10.- SALVADOR JORGE BLANCO (5 de julio de 1926 -Santiago-26 de diciembre de 2010, Santo Domingo). Ciclo de su autoridad presidencial: 16 de agosto de 1982 y 16 de agosto de 1986. Este tercer presidente de la República del PRD tomaba asiento en su despacho del Palacio Nacional a las 7 de la mañana, a la misma hora en que este servidor comenzaba a laborar como periodista del Departamento de Prensa de la sede presidencial. En esa condición asiduamente tomaba notas de declaraciones oficiales en actos a los que no tenían acceso los periodistas que cubrían la fuente palaciega. Luego me designaron director de relaciones públicas de los ministerios de Relaciones Exteriores e Industria y Comercio.
Jorge Blanco contestaba preguntas de los reporteros en actos especiales, como en la presentación de credenciales de diplomáticos y encuentros sociales. Cada jueves conversaba con ellos al término de las Audiencias Populares, organizadas en el hoy salón Hermanas Mirabal de la primera planta del Palacio Nacional y en gobernaciones de distintos pueblos. Dos veces lo visité cuando estuvo recluido –en un ambiente cuasi solitario- en la desaparecida cárcel preventiva del ensanche La Fe y publiqué crónicas sobre su internamiento en la clínica Gómez Patiño y su salida del país con fines de salud.
11.- LEONEL FERNÁNDEZ REYNA (26 de diciembre de 1953, Santo Domingo). Lapsos como regente del Poder Ejecutivo: 1996-2000 y 2004-2012. Catedrático y filosófico de la comunicación en las aulas universitarias y en el diario existir, resaltaba que no se peleaba con sacerdotes ni periodistas. En esa línea, confraternizó y ayudó a una legión de estos últimos.
Compañeros en la escuela de comunicación social de la Universidad Dominicana O&M y los encuentros con el teórico Jimmy Sierra, solidarios en los avatares del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y cercanos de oficinas en la calle El Conde, Fernández Reyna me llamó como asesor de comunicación de los consejos consultivos de los dominicanos en el exterior, con asiento en el Palacio Nacional, y luego como secretario del consejo de administración de Certv/RTVD, honoríficamente durante tres años, cuando presenté renuncia.
12.- HIPÓLITO MEJÍA DOMÍNGUEZ (22 de febrero de 1941, Gurabo, Santiago). Mandato presidencial: 2000-2004. Hablaba con franqueza y sin contención con los periodistas hasta tres veces en un solo día. Responsable y valiente, se caracterizó por ser locuaz y jocoso, y espontáneamente me otorgó -el 5 de abril de 2003- la condecoración de la Medalla Presidencial al Mérito Civil, en una ceremonia celebrada en el Palacio Nacional.
Tras ser designados por Hipólito Mejía, Manuel (Chiqui) Troncoso Cuesta, presidente y gerente general, y Luis Martínez como subgerente del Banco Nacional de la Vivienda (BNV), me encargaron de las relaciones públicas de esa institución, en el 2001.
13.- DANILO MEDINA SÁNCHEZ (10 de noviembre de 1951, Arroyo Cano, San Juan). Mandato presidencial: 2012-2020. Ha sido el más huidizo, apagado e insulso de los presidentes de la República, y apenas abrió los brazos para hacer buenas migas e intimar con una camada de buenos allegados redactores élites y comentaristas. Mis relaciones en la gobernanza de Medina Sánchez no pasaron de un simple saludo y una mirada furtiva.
Cinco viejos camaradas del Partido Comunista de la República Dominicana (Pacoredo), entre ellos dos sometidos actualmente a la Justicia por corrupción, no pudieron convencerme para que junto a ellos me integrara a la campaña electoral de Medina Sánchez, y no acepté trabajar en el gobierno durante su mandato de ocho años. ¡Presidente, la afectividad, presidente!, encabezaban los artículos publicados en el vespertino El Nacional, como advertencia.
14.- LUIS ABINADER CORONA (12 de julio de 1967, en Santo Domingo). Mandatos presidenciales: 2020-2024 y 2024-2028. En el 2020 innovó con un nuevo estilo de suministrar informaciones: el Twitter, ahora X. Prosiguió, desde el 28 de agosto de 2023, con LA Semanal con la Prensa, en el salón de las Cariátides del Palacio Nacional, transmitida en vivo por la plataforma de streaming YouTube. Se enquistó en el espacio de diálogo gubernamental más innovador, abierto entre formalidades protocolares y bromas, así como dinámico en la generación de noticias preeminentes.
Con Abinader Corona he mantenido nexos académicos y familiares por cuatro décadas, y en estos 6 años de su gobierno he sido director de comunicación de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (Digecog) y la Contraloría General de la República, para sumar 42 años de servicios a instituciones del Estado.
Sinopsis. En el Palacio Nacional (dos veces) y en un palacio judicial, en la Cancillería, un banco estatal, Radiotelevisión Dominicana, Industria y Comercio, en la Contraloría, el Indrhi, el Consejo Nacional de Fronteras, Indesur y Digecog conocí y platiqué con jefes de Estado y estas instituciones me obsequiaron múltiples ofrendas: vida, participación en eventos históricos, tener acceso a informaciones privilegiadas, aprendizajes y experiencias para el crecimiento personal, amistades, honores y agasajos. Y me abrieron pétalos para escribir sobre políticas públicas, transformaciones en el Estado y memoriales históricos.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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