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«I, Frankenstein», más sensual, sin tornillos y con mejor físico

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showimage (4)LOS ÁNGELES. Con una versión de Frankenstein mucho más sensual, sin tornillos y mejor físico, al estilo de los mejores superhéroes, Aaron Eckhart trae al cine la nueva película ‘I, Frankenstein’ con monstruosos efectos especiales y un personaje que lo muestra 200 años después de la historia que todos conocemos… más vivo que nunca.

P. Una de las más famosas cualidades de Frankenstein es que no le tiene miedo a nada ¿En tu caso es igual?

R. Veamos… ¿A qué le tengo miedo? Por lo general, le tengo pánico a las mujeres.

P. Es algo inusual para un actor que trabajó con las mujeres más famosas de Hollywood… y a los 45 años sigue soltero ¿No crees para nada en el matrimonio?

R. No, es un superpoder que tengo: puedo seguir soltero, sin casarme…. (Risas) No sé, nunca quise casarme. A lo mejor algún día lo haga y tenga hijos. Pero así estoy feliz, saliendo y conociendo más mujeres.

P. ¿La falta de un matrimonio, sin la presión de tener que mantener una familia buscando un trabajo más estable, también ayudó en las primeras épocas en que recién empezabas como actor?

R. Ah, sí, claro, por el miedo a no volver a trabajar, de no ganar lo suficiente, los rechazos… La mayoría de mis amigos que eran buenos actores nunca pudieron vivir de la actuación y eso da miedo, porque te la pasas preocupándote por lo que vas a hacer después. Muchos se casan y tienen la clásica conversación con sus esposas, empiezan a tener hijos y ya no pueden seguir soñando, necesitan salir a conseguir un trabajo más seguro. Y eso, a mí siempre me dio miedo.

P. ¿Y cómo resultaron esos primeros pasos, en un mundo tan competitivo?

R. Bueno… Yo había tomado clases de actuación y cuando tuve mi título de cine, aunque todos querían mudarse a Los Angeles yo dije «No, no, voy a ir a Nueva York, quiero hacer teatro y seguir estudiando allá». Me pareció un lugar mucho más serio y más duro, pero quería que me costara más. Y estoy contento de haberlo hecho, porque la pasé muy bien así.

P. ¿Algún actor en particular te inspiró a dedicarte a la actuación?

R. Sí, el primero fue Cary Grant, su simpleza, sin ningún esfuerzo y su buen humor, por la actuación tan eficiente, sin demasiado esfuerzo… Y después, habiendo crecido en los años 70, me gustaban todos desde (Robert) Redford hasta (Paul) Newman y Steve McQueen. Al día de hoy, todavía me gusta ese estilo de cine. Admiro a los grandes actores y todavía aspiro a ser como ellos.

P. ¿Y cuál fue ese primer paso que te llevó a decidirte por ser como ellos?

R. La primera obra de teatro que hice a los 14 años. Me gustó tanto que quise seguir actuando. A esa edad, a los 14, supe que iba a ser actor. Claro que no tuve éxito por años… pero es algo en que me incliné naturalmente.

P. ¿Qué otros trabajos tuviste antes de poder vivir de la actuación?

R. Ah, yo hice de todo, desde armar bolsas en un supermercado, también fui carpintero, pinté casas. ¿Qué es lo que no hice? Trabajé en restaurantes, hice toda la clase de trabajos que escuchas que hicieron otros actores.

P. ¿Es cierto que en un principio también querías vivir de la música, componiendo canciones?

R. Sí, eso fue lo primero que quise hacer. Es lo que pensaba que podía ser. Sí.

P. ¿Y qué pasó? ¿Por qué no seguiste ‘ese’ sueño?

R. Tuve demasiado miedo, justo ahora que hablamos del tema. Es algo tan vulnerable… no tuve suficientes agallas. Hay gente que quiere ser actor y no lo intenta porque no tiene las agallas para hacerlo. Y yo no tuve las agallas para ser compositor. No creí lo suficiente en mí y lo lamento bastante.

P. ¿Significa que en algún cajón hay guardadas canciones secretas que no conocemos como una verdadera creación del Dr. Frankenstein?

R. (Risas) Ah, sí, tengo muchísimas canciones que nunca antes escuchaste. Muchísimas.

Así como Dr. Frankenstein creó en un laboratorio al monstruo más famoso del cine, en la misma ciudad californiana de Cupertino donde Steve Jobs creo al monstruo de Apple, nació Aaron Eckhart, el 12 de Marzo de 1968. El padre, James Conrad Eckhart, también se dedicaba a la computación, mientras la madre Mary escribía libros infantiles. Y fue por el trabajo del padre, que vivieron por un tiempo en Inglaterra, en aquella época en que Aaron tuvo su primera experiencia adolescente con la actuación. A los 17, se fue de viaje, por Australia y Francia, hasta que entró en la Universidad de cine de Hawaii en 1988.

Y ya había cumplido los 26, cuando decidió cumplir aquel sueño de trabajar en Nueva York. Al principio apenas consiguió un puesto como extra en la serie ‘Beverly Hills 90210’, pero siguió insistiendo hasta que Neil LaBute le ofreció hacer en cine la adaptación de la obra de teatro ‘In The Company of Men’ que ganó el premio Mejor Primera Película en el festival de críticos de Nueva York, mientras Aaron también era reconocido con el Mejor Debut en los Independent Spirit Award.

Oliver Stone, después lo contrató para ‘Any Given Sunday’ y Steven Soderbergh le dio la gran oportunidad de acompañar a Julia Roberts en el Oscar de ‘Erin Brockovich’. También fue la contrafigura de Jack Nicholson en ‘The Pledge’ y de Ben Affleck en ‘Paycheck’, antes de consagrarse con su propio éxito en ‘Thank You for Smoking’, con la nominación al Globo de Oro. En cierta forma, ya había interpretado otro estilo de monstruo en el personaje de Harvey Dent y Two-Face de la película de Batman ‘The Dark Knight’, pero ahora vuelve con otro estilo de cicatrices en la nueva versión de ‘I, Frankenstein’.

P. ¿Si Frankenstein es tan famoso por sus cicatrices, en tu caso la actuación dejó alguna cicatriz después de haber trabajado tantos años en Hollywood?

R. Ah, sí, seguro, seguro, seguro. Tengo muchas cicatrices por haber tratado de hacer algo bueno que no le gusta a la gente. Sí, definitivamente. Hay muchas de esas. Es como el jugador de fútbol que no logra marcar un gol en el último minuto y lo perturba por el resto de su vida. Sí, definitivamente, tengo muchas cicatrices por dentro.

P. ¿Y alguna vez te vestiste como Frankenstein en alguna fiesta de disfraces o Halloween?

R. (Ríe) Es una pregunta interesante… a lo mejor cuando era más chico, sí, seguramente. Hace tiempo que no me disfrazo, porque no tengo hijos. Las fiestas de disfraces siempre me dan miedo porque espero hasta el último minuto cuando los negocios ya están cerrados y no voy a fiestas así en Halloween.

P. ¿Cuáles son tus primeros recuerdos de Frankenstein?

R. ¿Lo primero que me acuerdo de Frankenstein en general? Me acuerdo de haber leído el libro una y otra vez. Y también me acuerdo lo primero que básicamente conocemos todos, un Frankenstein con cabeza cuadrada y tornillos en el cuello, altísimo. Y mi versión es diferente, porque es mucho más humano, mucho más accesible, más activo, es un luchador que también piensa mucho más.

P. ¿Frankenstein es una mala persona?

R. No, no, no, para nada. Todo lo contrario, es una buena persona. Lo que pasa es que lo creó un padre que lo apartó por completo, pero todo lo que él quiere es sentirse amado. Quiere formar parte de la sociedad en que vive y por su apariencia, la gente no lo permite. Pero él es muy inteligente, habla muy bien y en cierta forma tiene su ternura, tiene sensibilidad.

Frankenstein debe ser el personaje que más películas tiene en Hollywood, pero nunca antes se lo vio así. Todavía vivo, 200 años después de haber sido creado, con su inmortalidad en ‘I, Frankenstein’, se lo ve mucho más humano, en medio de una guerra contra demonios donde él es el nuevo superhéroe que puede salvar a la humanidad.

P. ¿Cómo fue que aceptaste el desafío de interpretar una nueva versión de Frankenstein?

R. Cuando leí el guion me pareció grandioso, porque trata sobre un hombre que busca un propósito en la vida. Y sentí que podía identificarme con esa situación de Frankenstein, por eso quise hacer la película.

P. En la película hay una frase que dice «Solo se puede ser monstruo si te comportas como tal» ¿Se puede aplicar la misma frase a la vida real?

R. Sí, porque podemos controlar nuestras emociones y nuestro comportamiento. Sí, claro. Depende también la definición de un monstruo. En este caso, él tiene sus cicatrices, no se ve como otras personas. Pero emocionalmente, ser un monstruo hoy, también significa tener una personalidad horrible, una personalidad descontrolada. Y es lo que muchos también tratamos de evitar, tratando de mantener alguna esencia de la bondad en medio de este mundo que vivimos donde cualquiera quiere cortarte el cuello. Es el gran truco de la vida.

P. ¿Y hay bastantes monstruos en la vida real Hollywood?

R. Supongo que ciertas personas muestran ciertas características monstruosas. Y yo también. A cualquiera puede pasarle, en esos momentos de demasiada presión o expectativas, la personalidad del monstruo puede aparecer muy fácilmente.

P. ¿La palabra monstruo hoy en día también se usa como algo grandioso y muy bueno?

R. Absolutamente, pero la palabra monstruo se volvió un sinónimo de lo diabólico y por suerte no es el caso de nuestra película, donde Adam, el monstruo Frankenstein es una buena persona que todavía no encontró su propósito en esta vida. Y supongo que esa, es su maldición.

P. El nombre de tu personaje es Adam, pero a Frankenstein siempre lo llamamos Frankenstein. Al menos yo, no me acuerdo de haber escuchado nunca el nombre de Adam…

R. Hay una referencia en el libro de Mary Shelley, pero él nunca tuvo nombre. El padre se llamaba Víctor Frankenstein y obviamente ese es su apellido y por eso lo llamaron el Monstruo Frankenstein.

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«Amo mis cicatrices por esa razón»: Angelina Jolie habla sobre su mastectomía

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Santo Domingo, R.D.-La actriz estadounidense Angelina Jolie reivindicó públicamente las cicatrices que le dejó la doble mastectomía preventiva a la que se sometió en 2013, asociándolas directamente a su supervivencia y a su maternidad.

«Mis cicatrices son una elección, una elección que hice para quedarme en este mundo el mayor tiempo posible con mis hijos, y amo mis cicatrices por esa razón», dijo en una entrevista con France Inter, señalando que siempre le han «interesado más las cicatrices y la vida que llevan las personas» que «la idea perfecta de una vida sin cicatrices».

Jolie es portadora de una mutación del gen BRCA, asociada al cáncer de mama y de ovario y recordó que su madre y su abuela murieron por esta enfermedad. En este sentido, subrayó que se siente agradecida de «haber tenido la oportunidad» de optar por la cirugía.

Al mismo tiempo, destacó la importancia de hablar sobre esto, no solo por el cáncer en sí, sino también por «la solidaridad entre las mujeres». «La forma cómo afrontamos juntas las dificultades de la vida y encontramos un camino hacia adelante«, expresó.

La actriz, ganadora del Oscar, es protagonista del próximo filme de Alice Winocour, ‘Coutures’, una película francesa que llegará a los cines el 18 de febrero. En el largometraje, Jolie interpreta a Maxine Walker, una directora de cine que descubre que tiene cáncer de mama durante un rodaje sobre la Semana de la Moda de París.

Para Jolie el cine francés profundiza más en las emociones que el cine estadounidense, por lo que, según afirma, logró abrirse y mostrarse vulnerable frente a la cámara y en gran parte gracias a la dirección de Winocour.

«Cuando te abres emocionalmente, incluso físicamente, hay menos refinamiento, menos acabados perfectos y limpios», dijo, reconociendo que trabajar sin «ese filtro tradicional» le permitio apreciar Las sutilezas de la vida y sus textura.

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Fátima Bosch, actual Miss Universo, llegará este 26 de enero a República Dominicana

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Santo Domingo, R.D.-Miss Universo 2025 Fátima Bosch llegará este lunes 26 de enero a la República Dominicana, donde desarrollará una agenda institucional, social y cultural centrada en la promoción de la concienciación sobre el autismo, como parte de una visita que coincide con la conmemoración del 70 aniversario de la organización Miss República Dominicana.

La soberana universal arribará al país por el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA) en un vuelo de la aerolínea Arajet, programado para las 3:00 de la tarde. Será recibida por la directora nacional de Miss República Dominicana, Magalis Febles, junto a la actual Miss República Dominicana Universo, Jennifer Ventura.

Durante su estadía, que se extenderá hasta el martes 3 de febrero, Bosch desarrollará una agenda enfocada en el impacto social, la educación inclusiva y la sensibilización sobre el espectro autista, además de actividades culturales y protocolares que forman parte de la programación conmemorativa del 70 aniversario de la organización Miss República Dominicana.

Actividadades

Uno de los eventos principales será su participación como voluntaria en el Foro Motivacional sobre Autismo, TDA y Dislexia, que se celebrará el jueves 29 de enero a las 9:00 de la mañana en el Aula Magna de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). El encuentro, de acceso gratuito, contará con la participación de médicos, especialistas y profesionales nacionales e internacionales, y se realizará en coordinación con Azul Podcast, la Facultad de Medicina y la Rectoría de la UASD, encabezada por el maestro Editrudis Beltrán.

En el marco de su agenda social y cultural, Fátima Bosch será invitada de honor al desfile de la colección primavera-verano de la reconocida diseñadora dominicana Giannina Azar, que tendrá lugar en el hotel Kimpton Las Mercedes.

La visita de Fátima Bosch se enmarca en las actividades conmemorativas por el 70 aniversario de Miss República Dominicana, organización que durante siete décadas ha proyectado la imagen del país en escenarios internacionales y ha evolucionado como una plataforma de impacto social, cultural y educativo.

Antes de su llegada, la soberana universal expresó su interés en conocer la cultura dominicana, su música tradicional, su riqueza natural y la calidez de su gente, destacando el valor de conectar la belleza con el compromiso social y las causas humanitarias.

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Marielena Dávila le responde a su padre, Guillermo Dávila: pasé décadas intentando sanar la relación

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Santo Domingo, R.D.-Luego de la entrevista que el actor venezolano Guillermo Dávila ofreció al programa de televisión peruano «El valor de la verdad» sobre el distanciamiento que mantiene de Marielena Dávila, la hija que tuvo con la presentadora Chiquinquirá Delgado, la actriz de 33 años respondió a las declaraciones de su padre.

“Mi hija está brava ya conmigo, pero ya de grande”, expresó el artista, quien explicó que no tiene contacto con su hija desde hace 8 años, tras descubrir la existencia de su hijo en Perú, a quien inicialmente no quiso reconocer.

A esto, Marielena reaccionó con una extensa carta pública donde negó que su hermano haya sido la razón de su alejamiento, además afirmó que sufría abuso emocional con su padre, con quien intentó tener una relación saludable durante décadas.

carta de Marielena Dávila

MI VERDAD

He guardado silencio durante muchos años, porque nunca me ha interesado herir a nadie aún cuando me hirieron a mí primero. Me sorprende ver a un padre hablando despectivamente de su propia hija y que aún así algunos lo defiendan. Siempre pensé que, sin importar cualquier problema personal, en público nos cuidábamos mutuamente. Eso hice durante años, pero ya que se dijeron cosas que no son ciertas, aquí les cuento mi verdad.

Primero, desde niña mi sueño más grande fue tener una relación paternal sana. No tenerla ha sido el camino más duro que me ha tocado caminar. La presencia física, un momento, o una foto, no significan nada si detrás de eso hay abuso emocional, malos tratos, rechazo, y manipulación.

Segundo, sí es cierto que ya no tengo una relación paternal. Lo que no se mencionó, fueron las décadas que pasé intentando sanar la relación. Rogando por una conversación, y si no se podía en persona, lo intentaba por llamada, y si no, por mensaje de texto, y si no, escribía cartas. Pasé toda mi vida intentando arreglar algo que yo no rompí. Hasta que entendí que una relación es de dos, y que necesita de dos personas dispuestas a hacerla sana. Entendí que la única manera de sostener la relación era aceptando abuso emocional, y eso no es amor. La distancia no tiene nada que ver con castigar a nadie, y tiene todo que ver con protegerme a mí. Al fin dejé de vivir con miedo, dejé de sobrevivir, y empecé a vivir, a florecer.

Tercero, yo jamás sería capaz de alejarme por la existencia de otros hijos. A mí también se me negó la verdad de otros hijos durante muchos años. Una de esas veces me enteré leyendo el periódico cuando yo era adolescente. Siempre quise que ninguno de ellos sufriera, y que recibieran el amor, la protección y el reconocimiento que merecen. Que todos pudiesen construir vidas sanas y felices lejos de cualquier dolor paternal. No me sorprende que se haya hablado negativamente de mí, eso dice todo de quien lo dice y nada de mí. Hay personas que no son capaces de enfrentarse a sí mismas, y prefieren desacreditar a otros en vez de asumir sus responsabilidades. Todos cometemos errores, pero existen personas que prefieren perderte, que reconocer el daño que te han hecho. Y al final del día, uno cosecha lo que siembra.

Los padres que han ejercido dinámicas emocionales dañinas pierden la relación con sus hijos adultos porque no son capaces de validar el dolor de sus hijos, de escuchar con honestidad, ni de responsabilizarse por cómo los hirieron. Esto nunca se trató de pasar factura eternamente. Yo sí quería una relación, pero sana. Y nunca pedí gran cosa, solo un reconocimiento del dolor causado, y una promesa de ser mejor en el presente. Eso nunca llegó, y está bien. Ya no me duele, y ya no lo necesito.

La paternidad no se define por un título, sino por el amor, la protección, y la reciprocidad. Los hijos no se alejan de vínculos amorosos, se alejan cuando permanecer implica seguir siendo lastimados. Es profundamente injusto que, siendo yo quien vivió el daño, el peso y la responsabilidad de las acciones de otros recaigan sobre mí. No me corresponde cargar con las consecuencias de decisiones y conductas que no fueron mías. Esto no es un capricho ni una reacción pasajera. Tras décadas de dolor, no existe ni existirá reconciliación. Parte de sanar es proteger a la familia que estoy construyendo y a mis futuros hijos de vivir lo que yo viví.

Estoy muy orgullosa de haber sanado y de la paz que he logrado después de décadas de trabajo interno. Ya no guardo rencor, y perdoné absolutamente todo hace mucho tiempo. La vida es más bonita y más ligera así. Pero perdonar todo lo sucedido en el pasado no significa aceptar malos tratos en tiempo presente. A veces la decisión más adulta es dejar de intentar salvar un vínculo en el que constantemente tienes que traicionarte. Eso aplica a relaciones románticas, amistosas, y familiares.

Los detalles que comparto son solo para aclarar situaciones que ya son públicas, y yo quería dar mi parte de la historia. Hay muchas otras situaciones que fueron las reales razones de la distancia, tantas cosas que yo pudiese contar, pero no me interesa herir a nadie, en lo absoluto. De todo corazón deseo que todas las partes involucradas tengan salud, felicidad, éxitos, y respeto. Me gustaría pedir lo mismo para mí, aunque sé que posiblemente se seguirán diciendo cosas que no son ciertas sobre mí.

Con mi madre siempre voy a estar agradecida por protegerme, y por sacarme adelante como tantas otras mujeres que luchan por sus hijos. Mi madre jamás me habló mal de nadie, yo crecí y solita me di cuenta de todo. Mi mamá es mi héroe, y es la mujer más increíble y trabajadora que he conocido en mi vida. Sé que muchas mujeres, esposas, e hijas han vivido la misma historia, que me entienden, y que se sienten igual que yo.

Un padre es el primer amor de una hija, y durante muchos años creí que yo no era merecedora de recibir amor. Pasé muchos años sin ningún tipo de autoestima ni amor propio. Me tomó décadas de terapia aprender a amarme, en muchos momentos cuestioné incluso por qué llegué a nacer. Fueron los años más oscuros de mi vida, pero ya quedaron atrás. Al contar mi historia, espero poder ayudar a personas que han vivido situaciones similares, que sepan que no están solas, y que si hay luz al final del túnel.

Si la niña que fui pudiese verme hoy no lo creería. Por sobre todas las cosas estoy orgullosa de saber que el trauma generacional termina conmigo, porque aunque lo heredé, estoy aprendiendo a no repetirlo. Y ese logro silencioso es el orgullo personal más grande y más importante de mi vida. Saber que aunque recibí tanta oscuridad, yo sí fui lo suficientemente valiente como para convertirla en crecimiento, y luz. Después de sufrir durante décadas, ahora me merezco ser feliz.

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