Opinión
Amín Abel o la ternura del acero
Published
12 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Acero y ternura desde el compromiso con la ciencia, la revolución y la emancipación de la humanidad. Con la patria chica, con la patria grande y con la ejemplar pelea de sus ancestros palestinos. Con el socialismo y el ideal comunista, con sus utopías como sueños realizables.
Desde un ser bondadoso y un talento excepcional, intensamente cultivado.
Tierno en la amistad y en su condición humana. Recio en sus convicciones revolucionarias. Modesto y austero en lo personal, e inmensamente pródigo en el despliegue de audacia, arrojo y valor como ser social.
- En “La SALLE”.
“Turquitos” los dos, nos conocimos en la niñez: en el quinto año del Colegio “La Salle”. Amín era casi de mi edad: a penas yo le llevaba una semana. Era el más joven y pequeño del curso (AA), el número uno, el mejor estudiante, el más integral de todos por el dominio sobresaliente de todas las disciplinas (incluido el dibujo, el inglés, el francés…), extremadamente talentoso y con una capacidad de asimilación impresionante.
Amín, “vejiguita” -como cariñosamente le decíamos (no recuerdo por qué)- era, además, el alumno más querido por profesores y condiscípulos. No recuerdo de nadie que hubiera tenido una bronca con él. Emanaba tranquilidad de espíritu, alegría apacible, camaradería sincera y, sobretodo, capacidad de amar a los suyos y a los demás.
Conocí a su padre Mahoma, del que brotaba un energía y un firmeza especial; a su madre, cariñosa y perspicaz, a sus hermanos: Jalim, Faisal, Abdhala, Musa… y pude apreciar que la forja familiar tuvo mucho que ver con sus virtudes, las cuales el medio social, su dedicación, su formación y el periodo histórico se encargaron de potenciar y pulir.
- Reencuentro en la lucha y en la UASD.
Compartí con él en La Salle el mismo curso, hasta graduarnos de bachilleres e ingresar a la Universidad de Santo Domingo a facultades distintas (Ingeniería él, Medicina yo), donde luego nos reencontramos mas de cerca en los días de la joven Federación de Estudiantes Dominicano (FED), del combate por la Autonomía y el Fuero, del accionar de la Agrupación Política 14 de Junio en el seno de nuestra sociedad, de las simpatías por la naciente Revolución Cubana, del periódico y del grupo estudiantil FRAGUA, de nuestra participación en la dirección de la FED y de la primera oleada revolucionaria continental en la segunda mitad de siglo XX.
Amín era tremendamente discreto. Tenía magníficas condiciones de conspirador. En verdad, pese que ya entonces repudiábamos la tiranía trujilllista y admirábamos secretamente la valentía de nuestro profesor de literatura Rafael Sánchez Sainllent (asesinado en la cárcel por Ramfis y sus sabuesos a raíz del ajusticiamiento del tirano), no le conocía vocación política mientras cursamos la secundaria.
Fue una grata sorpresa su irrupción pública en la militancia revolucionaria al inicio de la vida universitaria, destacándose como militante ejemplar, “cuadro” de primera línea, estudiante “Suma Cum Laude” y dirigente del alto vuelo; siempre exhibiendo su espléndida modestia y su espíritu unitario, no muy comunes cuando comenzaron a desatarse las pasiones sectarias y las competencias inter-grupales.
En febrero de 1962 pasé a los filas del PSP impactado por las ideas Marx, Engels y Lenin. Amin permaneció entonces en el 14 de junio. En la guerra de abril el PSP se transformó en PCD.
Después de la guerra, Amín Abel se incorporó al MPD. Y, sin embargo, nunca sentí que las diferencias entre nuestras organizaciones afectaran la amistad, el cariño y el respeto que nos teníamos.
- Estudiar y luchar, revolución nacional y reforma universitaria.
Amín siempre fue así: un ser humano sensible y generoso, un estudiante brillante, el primero de su promoción; y siempre fue un luchador ejemplar. Encarnó aquella hermosa consigna: ¡Estudiar y Luchar!, tan necesaria su reivindicación en este periodo de lucha.
Amín militó en grande en las ideas del Manifiesto de Córdoba condensadas en la frase “reforma universitaria y revolución popular”, tan imperiosa su asunción en estos tiempos confusos; afectado el movimiento estudiantil y las fuerzas políticas revolucionarias del presente por sucesivas renegaciones, traiciones y acomodos, producto de la creencia en la falacia del “fin de la historia”, del impacto de los nuevos reformismos y del posibilismo oportunista e infecundo prohijados por el neoliberalismo; afectados también nuestro movimiento por reveses, errores y desfases.
El ejemplo de Amín Abel, en tales circunstancias, es un legado maravilloso que hay que proyectar en el presente y hacia el futuro. Sus ideas por igual.
Son guías, pautas, referencias… que hay que actualizar, enriquecer, recrear… en el contexto de un capitalismo, un imperialismo y una sociedad, que no por diferentes en muchos aspectos, ha dejado de ser, más que iguales, peores en cuestiones esenciales: más crueles, más destructivos, más injusta.
Son luces a potenciar.
- Su libro.
Entre ese legado está su libro “AMERICA LATINA BUSCA SU CAMINO” (466 aniversario de la UASD, Editora Universitaria), que las nuevas generaciones deben estudiar y debatir, siempre en relación con el presente que les ha tocado vivir y con el futuro que debemos construir; siempre examinando a profundidad los cambios acaecidos.
Dentro de su obra escrita hay reflexiones que nos convocan al debate sobre lo acontecido y sobre el porvenir: sobretodo porque se inscriben dentro de las primeros esfuerzos y las primeras herejías revolucionarias dirigidas a romper dogmas y seguidísimos.
Aquilatemos, por ejemplo, el valor de estas tres singulares expresiones contenidas en ese texto:
- “Ahora, después de 12 Años de amargas y gloriosas experiencias nos damos cuenta que hacer una revolución no es una cosa tan fácil como parecía al principio; que no basta con levantar el foco guerrillero para triunfar, sino que las guerras revolucionarias tienen sus leyes específicas que corresponden a la realidad socioeconómica y política de cada país; que aprenderse de memoria las obras de los clásicos marxistas y las historias de las revoluciones cubana, rusa o china no dan la línea política concreta a aplicar en nuestros países y que hasta el pensamiento de Mao Tse Tung -que es el marxismo leninismo de nuestra época y que es una guía correcta- particularmente para los países coloniales y semi-coloniales tiene que ser interpretado a la luz de nuestra realidad concreta.” (Pág. 61)
- “En estos problemas estratégicos el pensamiento marxista latinoamericano ha estado dominado por la línea tradicional. La revolución cubana le hizo una crítica practica –es decir, con los hechos- pero no pudo determinar las causas que los produjeron, con lo cual su crítica se quedó en el marco del idealismo que los llevo al desprecio de la política y a los teóricos.” (Pág. 74)
- “Las tradiciones históricas, políticas, culturales, etc no despertaron ningún interés en los teóricos marxistas tradicionales de Latinoamérica. Antes bien las despreciaron por que llevaban las acciones y los hechos de un movimiento dirigido por la burguesía. “(Pág.79)
En estas líneas se siente el trascendente y valioso esfuerzo por rebelarse contra el euro-centrismo presente en la impronta marxista-dogmática de esos tiempos.
Ese desafío, trillado con fuerza en las últimas décadas por el renacer y desarrollo del marxismo latino-caribeño, sigue presente con nuevas exigencias.
Se trata de asumir el acervo científico universal conectado a nuestra historia, a nuestras culturas, a nuestras formaciones sociales y a su evolución, a las características de las imposiciones políticas, a los impactos de la colonización, el neocolonialismo y la recolonización neoliberal sobre nuestras sociedades y sobre las elaboraciones ideológicas de diversos signos.
Se trata de crear teoría propia y políticas propias sobre y frente a un capitalismo, un sistema político-institucional y una clase dominante-gobernante muy concretos/as, inmersos/as en la dependencia, condicionados/as por arritmias históricas y por las superposiciones de modos de producción y fuertes lastres de formaciones y culturas políticas injertadas, e impactado en el presente de la peor manera por la neo-liberalización y globalización del capital.
- Semilla que germina.
Por eso en estos días recordé a Amín, a Asdrúbal Domínguez y a Orlando… al leer el discurso de la joven revolucionaria Camila Vallejo, nueva presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FETCH) y conocer del movimiento estudiantil que representa.
Porque ella y los/as demás, sin abandonar la radicalidad revolucionaria, retomando la idea del vinculo de la “reforma universitaria con la revolución popular” (en plena era neoliberal del capitalismo y en uno de sus países pioneros de ese modelo funesto), asumiendo la rebeldía frente al proceso de conversión de la universidad en mercancía y abrazándose a un anticapitalismo renovado y un accionar revolucionario innovador, rescató, refrescó y enriqueció la combatividad de nuestros tiempos; a la vez de abordar temas cruciales como la opresión de género, el vinculo entre nueva sociedad y nuevo sistema de enseñanza y la insumisión frente al proceso de conversión de los egresados de la universidad pública cuasi-privatizada en entes del mercado, sin compromisos con la sociedad trabajadora, empobrecida y excluida.
Se trató de un recuerdo alegre, al evidenciarse que aquella siembra ha procreado nuevos valores, que las semillas germinaron en espigas, flores y frutos… de la estirpe de Camila.
A Orlando, Amín, Asdrúbal y a todos/as los/as luchadores de mi generación me unen recuerdos imborrables y sentimientos de admiración y respeto realmente profundos e inconmovibles.
Por eso, antes de finalizar, quiero hablarles de mi último encuentro físico con Amin y del sello que dejó en mi alma:
“Fue en esta universidad, frente a la Facultad de Medicina (Edificio Defilló). Ambos andábamos de paso, en esas correrías y contactos furtivos propios de una prolongada y riesgosa clandestinidad cargada de activismo.”
“Nos abrazamos, preguntamos por amigos y familiares, e hicimos breves, comentarios políticos, y luego le dije: “Bere-Bere” (otro “mote” alusivo a su valentía y arrojo, inspirado en el ejemplo de unas de las corriente más combativa entre los luchadores árabes): cuídese, que donde nos agarren, nos matan. Tengo informaciones precisas de que estamos en la misma lista de los condenados a muerte por este régimen, cuídese mucho”. “Si, lo se” -me respondió- “estoy moviéndome con cautela”. Nos despedimos con el cariño de siempre.”
“A los dos meses, aproximadamente, lo asesinaron. Nunca mas pudimos abrazarnos como entonces, pero les confieso que desde entonces Amin siempre ha estado presente en mi mente y en mi corazón, como lo estarán de por vida los /as jóvenes que decidan “ser como él”, con las debidas adecuaciones a los nuevos tiempos.
Homenaje a los 41 años de su asesinato, reiterado en este 44 aniversario.
24-09- 2011, 23-09-2014, SD-RD ¡Hasta la victoria siempre!
Opinión
Crímenes de lesa humanidad y los daños al medio ambiente (2 de 2)
Published
4 días agoon
abril 1, 2026
Por Rommel Santos Díaz
El artículo 7 del Estatuto de Roma también tipifica como crimen la persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en el párrafo 3, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier acto mencionado en el referido párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional.
El acto de persecución se define como ¨la privación intencional y grave de derechos fundamentales en contravención del derecho internacional en razón de la identidad del grupo o de la colectividad¨.
Un grupo o colectividad puede verse potencialmente privado de diversos derechos fundamentales como consecuencia de daños ambientales, la explotación ilegal de recursos naturales y la confiscación ilegal de tierras, entre ellos el derecho a la vida, el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, el derecho a la integridad física, el derecho a la salud física y mental, el derecho a un suministro adecuado de alimentos y agua, entre otros derechos fundamentales.
Reviste especial importancia adoptar un enfoque interseccionales en materia de persecución en el contexto ambiental, pues pueda que se cometa un acto de persecución por medio de daños ambientales o que resulte en dichos daños por razones múltiples o interseccionales, entre ellas razones de género, políticas , raciales, étnicas, culturales, religiosas o de otro tipo que se consideran universalmente inadmisibles de conformidad con el derecho internacional.
A diferencia de otros crímenes de lesa humanidad, la persecución exige algún tipo de prueba de intención de discriminación. El autor hace daño a la víctima porque considera que pertenece a un determinado grupo o colectividad.
La intención puede inferirse del comportamiento general del autor, asi como de las circunstancias en las que se cometió el crimen. En ese sentido verter productos químicos tóxicos en un río del que dependía un determinado Pueblo Indígena para obtener alimentos y agua no constituirá un crimen de lesa humanidad consistente en persecución.
Sin embargo, el acto de contaminación señalado anteriormente constituye persecución si el autor hubiera optado por contaminar ese río concreto con intención de privar a ese Pueblo Indígena en particular de sus derechos fundamentales.
Cabe destacar que el artículo 7, párrafo 1 K) del Estatuto de Roma tipifica como crímenes otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.
En vista del lugar central que ocupa el medio ambiente en la vida social, cultural, religiosa y espiritual de muchas personas, en particular de los miembros de Pueblos Indígenas, los daños ambientales, la explotación ilegal de de recursos naturales y la confiscación ilegal de tierras pueden a menudo ser fuente de gran sufrimiento físico o mental, incluso cuando no constituyen uno de los demás crímenes de lesa humanidad enumerados en el artículo 7 del Estatuto de Roma.
Finalmente, mientras el causante del sufrimiento fuera consciente de que en el curso normal de los acontecimientos tendría lugar ese daño, tales actos podrían calificarse de crímenes de lesa humanidad o actos inhumanos de otro tipo.
Ni autoelogio oficial ni amnesia opositora
Por Isaías Ramos
Esta Semana Santa encuentra al país en medio de una incertidumbre internacional real y de una incertidumbre interna todavía más vieja: la de una clase política que, cuando el pueblo necesita verdad, vuelve a ofrecer relato. Luis Abinader habló de cambiar la “cultura de corrupción” por una de transparencia. Leonel Fernández dijo que los precios venían subiendo por la ineficiencia del PRM. Danilo Medina exigió un plan frente a la crisis derivada de la guerra con Irán y reclamó austeridad porque al pueblo no se le puede pedir todo el sacrificio mientras el Gobierno no se sacrifica en nada.
Los tres quieren ocupar la tribuna moral del momento. Pero, vistos con serenidad, los tres revelan el mismo problema: el oficialismo quiere absolverse y la oposición tradicional quiere amnistiarse.
Uno habla de transparencia desde el poder. Los otros hablan de crisis como si no hubieran dejado, durante años, buena parte del endeudamiento, del privilegio y de la fragilidad estructural que hoy vuelve tan vulnerable a la República Dominicana. No estamos viendo una disputa entre verdad y mentira. Estamos viendo, demasiadas veces, una competencia entre autoelogio y amnesia. Y el pueblo ya no debería seguir dejándose encerrar en esa falsa alternativa.
Por eso hay que decirlo sin rodeos: la corrupción no se apaga con palabras. No se derrota con congresos partidarios sobre ética. No se derrota con discursos de transparencia. No se derrota con opositores que descubren el dolor popular solo cuando no gobiernan.
La corrupción empieza a retroceder cuando un país instala educación, concientización y disciplina, de manera coherente, persistente y consistente; y, por último, consecuencias reales para quien viola la ley y el orden. Sin esa secuencia, todo discurso moral corre el riesgo de convertirse en propaganda. Y cuando la mora judicial en casos de presunta corrupción supera el 80%, la prédica ética sin consecuencia se parece demasiado a una cultura de favoritos protegidos y de impunidad administrada.
La verdad completa empieza por las finanzas públicas. Según el Presupuesto Consolidado del SPNF 2026, la Administración Central proyecta RD$1,342,258.2 millones en ingresos, RD$324,257.1 millones en intereses de la deuda y RD$121,192.6 millones en aplicaciones financieras. Traducido al lenguaje del ciudadano: entre 32.8 y 33.2 pesos de cada 100 que ingresan al Estado ya están comprometidos por intereses y amortización/aplicaciones de deuda. Esa no es una opinión. Es una señal de alarma fiscal. Y esa carga no cayó del cielo.
Es el resultado acumulado de años de endeudamiento bajo las administraciones de las mismas fuerzas políticas que hoy se disputan el relato nacional, sin haber explicado con el debido detalle y con la debida seriedad en qué se invirtió cada peso tomado a nombre del pueblo dominicano, qué problema resolvió y qué resultado concreto dejó para el país.
Con una carga así, la austeridad que demandan las circunstancias no debe empezar por el bolsillo exhausto del ciudadano común. Debe empezar por el privilegio enquistado del poder: gasto público innecesario, subsidios no auditables, gastos tributarios injustificados, recursos blindados a partidos, salarios estatales desproporcionados y rentas protegidas por décadas de un Estado complaciente. Solo después de esa cirugía arriba puede pedírsele al país un sacrificio adicional con autoridad moral. Lo contrario no es disciplina: es crueldad administrativa.
Y hay una coincidencia todavía más grave entre oficialismo y oposición tradicional: cuando se trató de cerrar el sistema político para protegerse entre sí, convergieron. La Constitución reconoce, en su artículo 22, el derecho de ciudadanía a elegir y ser elegible. Sin embargo, tras la sentencia TC/0788/24, el Congreso no reguló las candidaturas independientes: optó por suprimirlas. Diario Libre reportó que legisladores del PRM, PLD, Fuerza del Pueblo, PRSC y otras fuerzas se pusieron inusualmente de acuerdo para aprobar esa eliminación. Ahí no hubo rivalidad real. Hubo defensa corporativa del sistema cerrado.
Eso debe entenderlo bien el pueblo dominicano. No se trata solo de una discusión técnica. Se trata de si el ciudadano conserva o pierde espacios reales para competir fuera del oligopolio partidario. Se trata de si las grandes maquinarias pueden seguir repartiéndose la cancha mientras le dicen al país que su libertad política consiste en escoger siempre entre los mismos administradores del mismo sistema. Esa es la lógica que el pueblo ya no debería aceptar: el viejo libreto del dominicano súbdito. Pedagogía moral para abajo, comodidad política para arriba; sacrificio para el ciudadano, excepción para el privilegiado; deber para el pueblo, impunidad para el poder.
Esta Semana Santa debería servir para discernir el bien del mal en la vida pública. El bien no está en el gobernante que se felicita mientras preserva demasiadas excepciones. El bien no está en el opositor que denuncia el presente como si no hubiese pasado años incubando parte de lo que ahora critica. El bien político, en esta hora, está en algo mucho más exigente: verdad fiscal, austeridad arriba, protección de los más vulnerables, defensa de la Constitución y un régimen de consecuencias real.
La República Dominicana sí puede soportar tiempos duros. Lo que ya no debería seguir soportando es la incoherencia de quienes le piden deber mientras administran privilegio, opacidad e impunidad selectiva. Si de verdad vienen sacrificios, el primer recorte debe hacerse arriba. Y la primera disciplina debe imponerse al poder.
Solo entonces el esfuerzo nacional dejará de parecer abuso
y podrá empezar a parecerse a un pacto republicano.
Por Oscar López Reyes
Con sus resabios personales en la creencia de ser el rey de la selva, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha roto el pecho de la humanidad, a la que mantiene en ascuas y causándole una dolencia inconmensurable. Perpetra una hecatombe en el salvajismo a guisa de la confrontación con las supremas instancias institucionales de su país y de su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto a Rusia, China, Francia y Reino Unido. ¡Caray …!
Detrás del apoderamiento geoestratégico del Golfo Pérsico, que concentra el más gigantesco volumen de petróleo y gas del globo terráqueo, y el control del estrecho de Ormuz, Estados Unidos está apelando a su corpulencia convencional y tecnológica, desestabilizando, como un tobogán, la economía, los ecosistemas y la salud humana universal.
Las tormentas de fuego son parecidas a un Armagedón y cumplen una profecía bíblica. En el empeño imperialista/hegemónico de la superpotencia de Norteamérica y expansionista territorial del sionismo de Israel, se han intensificado los bombardeos aéreos en Irán y el Golfo Pérsico, destrozado edificios, hospitales, escuelas, cuarteles y bases castrenses, centrales nucleares y otras infraestructuras militares, industriales y urbanísticas.
El saldo ha sido de miles de muertos y heridos, hambrunas y desplazamientos poblacionales, que tiemblan en el ensordecedor zumbido de las cargas explosivas. Aunque cuentan con armas nucleares, Estados Unidos e Israel también matan persiguiendo detener el proyecto de bombas atómicas emprendido por Irán.
Por esta conflagración bélica ha sido apretado el botón de pánico energético, acelerado la volatilidad económico-financiera internacional -con la consiguiente avalancha inflacionaria-, los daños medioambientales y el estrés postraumático crónico, cocidos por el mal olor cadavérico, el calor de los escombros en llamas y la diseminación en la atmósfera de fardos de pólvoras y sustancias nocivas.
En anclas parecidas, el influyente humorista gráfico de diarios de España Antonio Fraguas de Pablo (Forges, 1942-2018) tiró un alarido expresivo: “No hay guerras justas y guerras injustas: solo hay malditas guerras”, apropiado para ser repetido en esta época.
¡Oh guerras! De veras, estas han sido gestadas por desarmonías espirituales individuales, el ensanchamiento de negocios en la codicia económica, las rivalidades por apoderarse de recursos naturales, franjas fronterizas y por geoestrategias en la desconfianza, las demandas de seguridad ante amenazas y los fracasos diplomáticos.
En la escalada guerrera de Estados Unidos e Israel contra Irán (iniciada el 28-2-2026), el primer complejo militar fabricante y exportador de armas está de pláceme, cual festines carnívoros de perros y gatos, alacranes y buitres, y ratas y leones. Los cielos, mares y tierras retumban saturados de drones suicidas y sistemas anti-drones, misiles balísticos de largo alcance y aviones bombarderos ultramodernos, con toques de sirenas para huir despavoridamente hacia los refugios.
En este escenario de acometidas, el presidente Donald Trump (Taco) y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (Bibi) traen a la memoria las atrocidades del nazi autoritario de Alemania Adolfo Hitler, por aquello de “El veneno de la sangre”, y la crueldad.
Y, en ese hábitat, han detonado esos dos osados que, con vértebras que flechan lutos, se engullen un elefante africano sin obedecer las normas jurídicas, éticas y de salubridad; sin arrojar gases del estómago ni dar señales de sonrojo. La catástrofe de Trump desde la Casa Blanca y Netanyahu desde Beit HaNassi (Casa del Presidente), convoca a glosar las odas del poeta español Vicente Aleixandre (1898-1984), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1977:
“…Suena en las calles /Todas las casas gritan/… y de esa ventana rota sale un grito de muerte/Seguís. De ese hueco sin puerta/sale una sangre y grita/ Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados/gritan. Son niños que murieron/Por la ciudad gritando/…un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba/No lo miréis: sentido/Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas/”.
Incontestablemente, la guerra del 2026 está engordando el mercantilismo de las herramientas de muerte, en el batir de récords de ventas de las compañías armamentistas enclavadas en una nación que pregona defender la vida y los derechos humanos. El Pentágono está pidiendo cuadruplicar la producción de esos artefactos para reponer los arsenales y sustentar los enfrentamientos, en tanto que Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics y Boeing han suscrito contratos sin precedentes, con encapié en la tecnología aeroespacial, como los misiles de precisión.
La carrera belicista se acrecienta colosalmente, sin contención de naciones capitalistas ni socialistas. En 2025, el gasto militar mundial ascendió a unos 2,63 billones de dólares, que equivale a un incremento del 2,5%, comparado con el año anterior. Ese presupuesto está liderado por Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido, India, Arabia Saudita, Japón, Ucrania, Francia, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.
A riendas sueltas, las superpotencias acumulan un arsenal nuclear que cifra 9,745 ojivas, conforme con el último monitoreo de la Prohibición de Armas Nucleares. Ellas son un riesgo a gran escala por su utilización ante una situación de presión, un error de cálculo o un accidente, con lo cual serían aniquiladas más de 5 mil millones de personas, especies animales y vegetales. Ese cataclismo radioactivo destruiría la civilización humana.
En contraste con la prosperidad en la venta de armas de fuego, se disparan los precios del petróleo y el gas, los mercados financieros sobrellevan una recia perturbación, particularmente con la caída de las cotizaciones bursátiles, y los ciudadanos estadounidenses se ven compelidos a pagar un costo calculado en más de 890 millones de dólares diarios.
Esa tirantez marcial causa estragos financieros, y revive la teoría de los conflictos sociales y políticos, expuesta por el filósofo y revolucionario alemán Carlos Marx (1818-1883) en su obra «Contribución a la crítica de la economía política» (1859), cuando aún no proliferaban instalaciones atómicas.
El fundador del socialismo científico postula que los conflictos sociopolíticos no son casuales, sino que nacen de la infraestructura económica (relaciones de producción) que, a su vez, cimienta y levanta la superestructura jurídica y política. Plantea que, por la pugna en torno a recursos limitados, la sociedad está inmersa en una discrepancia perpetua (pobreza, discriminación, violencia doméstica, guerras y revoluciones), y que el orden social se sustenta en la dominación y el poder, y no en el consenso y la conformidad.
En esa coordenada, opinamos, el armamentismo alimenta el planteamiento marxista-leninista de que la lucha armada encarna el medio esencial para conquistar y mantener el poder político. La anterior premisa de Carlos Marx se complementa con la famosa frase acuñada, el 7 de agosto de 1927 y reafirmada en 1938, por el líder de la revolución (1949) y presidente de la República Popular China (1949-1976), Mao Tse Tung: «El poder político nace del cañón de un arma», o sea, «del fusil».
La inversión monetaria para la defensa y para neutralizar capacidades militares luce que seguirá en marcha, para que por calles y avenidas veamos transitar, lentamente, más carros fúnebres con seres humanos devorados, sin bombas y con flores; más guirnaldas sin arder en mañanas, tardes ni noches de hogueras, pero sin pólvora, y llevados hasta cementerios, sin fuego ni sangre y dejados en tumbas frías.
En su cancionero y romancero de ausencias, el poeta y dramaturgo Miguel Hernández (1910-1942), comprometido con la Guerra Civil Española, esparció su lírica contra las hostilidades en la hoguera: “Tristes guerras/si no es amor la empresa/Tristes, tristes/Tristes armas/si no son las palabras/Tristes, tristes/Tristes hombres/si no mueren de amores/Tristes, tristes”.
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El autor: Periodista, escritor y catedrático.
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