Aunque los ciberataques son un arma de los delincuentes que se refugian en la tecnología y que sus cañones pueden estar dirigidos a destruir medios digitales de izquierda o de derecha y también independientes, lo cual constituye uno de los grandes retos del periodismo libre y no dependiente de los grupos económicos y de la politiquería, La República ha sobrevivido a los mismos y se puede asegurar que esa no será la razón de ser de su desaparición.
La República ha pretendido desde su nacimiento apoyarse en una política informativa en el contexto de los valores cívicos y democráticos que permitan el desarrollo institucional de los países latinoamericanos, principales victimas de los grupos económicos que no tienen piedad y que buscan aumentar sus fortunas sobre la base de la avaricia y de los principios que rigen el neoliberalismo.
La República ha hecho una cuantiosa inversión económica para cimentar una estructura que incluye un edificio propio en el Centro Histórico de Santiago, espacio donde se han concebido los proyectos económicos y políticos neoliberales y más conservadores del país.
El centro de operación de La República está muy cerca de la sede del Poder Ejecutivo, la gobernación provincial, la Catedral Santiago Apóstol, donde descansan los restos de figuras tan tenebrosas de la historia nacional, como Ulises Heroux, entre otros.
Además, la localización de La República está en la calle Restauración, la cual es considerada la verdadera independencia nacional, cuyo primer presidente fue José Antonio Salcedo y esta importante calle hace esquina con la 30 de Marzo, batalla de un gran valor en la lucha por liberar a los dominicanos del yugo haitiano.
La República opera frente a una de las instituciones creadas por el grupo económico más poderoso que tenía el país, como es la Asociación para el Desarrollo, la cual parió varios presidentes de la nación, entre los que están Antonio Guzmán Fernández y Salvador Jorge Blanco, ambos con su oficina y residencia en el Centro Histórico de Santiago.
En el Centro Histórico de Santiago también tuvieron sus residencias personajes como el doctor Joaquín Balaguer, cuya vivienda estuvo ubicada en la calle Máximo Gómez esquina general López y posteriormente bautizada como avenida Antonio Guzmán Fernández, mientras que a muy poca distancia de ahí está donde vive la familia de Lilís, es decir, en una esquina posterior, en la Restauración esquina la avenida que lleva el nombre del mandatario que terminó su vida mediante el suicidio.
En la misma zona, a solo esquinas de distancias, vivieron otros hombres importantes del país como Rafael Estrella Ureña, cuya vivienda está en la calle Independencia esquina Jacuba y varias casas más abajo vivió Héctor García Godoy. En el área también tuvo sus inicios en la política Rafael Bonnely Fondeur, expresidente de la República.
En la misma calle Restauración 142, prácticamente al lado de la ubicación del periódico La República, fue la casa donde vivió Francisco Augusto Lora, quien fuera vicepresidente con Joaquín Balaguer durante varios períodos y que era un representante fiel de los grupos económicos que desarrollaron planes para crear grandes proyectos empresariales del país.
En la misma área, es decir, en la calle Máximo Gómez, donde ahora opera la tienda La Sirena, funcionó el periódico La Información, en el cual había laborado durante muchos años el expresidente Joaquín Balaguer y el cual fue la voz del grupo económico del país.
En esa misma calle fue donde inició sus operaciones la Universidad Católica Madre y Maestra (PCMM), un proyecto de control ideológico creado por al Episcopado Dominicano y la Asociación para el Desarrollo (APEDI), cuya iniciativa se extendió al sector financiero con la creación del Banco Popular Dominicano, el primero a nivel privado que surge en el país, la Asociación Cibao de Ahorros y Prestamos y Banco Fondesa, así como el Instituto Superior de Agricultura (ISA), entre otras instituciones de un gran poder económico y político.
El Centro Histórico de Santiago fue también el escenario en el que se movieron figuras de la talla de Ulises Francisco Espaillat, Beningno Filomeno de Rojas y Pedro Francisco Bonó y de otras tanto nacionales como internacionales, como el puertorriqueño Pedro Albizu Campos.
En el Centro Histórico de Santiago vivieron durante su infancia los empresarios Carlucho y José Armando Bermúdez (POPY), cuya casa materna estuvo en la calle España, frente a donde estaban las oficinas principales de la licorería que fabricaba el ron Bermúdez, propiedad de esta tradicional familia.
Un poco hacia el sur está la casa materna de la familia Haché y un poco más hacia arriba está la vivienda de José María Cabral y Báez y donde vivió su hijo Marcos Cabral Bermúdez, hermano de José María, a quien se le atribuye ser la cabeza de la oligarquía dominicana e ideólogo del golpe de Estado en contra del gobierno del profesor Juan Bosch.
En esa casa de la calle Del Sol de Santiago fue donde contrajo matrimonio la matrona de la familia Vicini, Amelia Cabral Bermúdez, hermana de los dos mencionados anteriormente y de Auristela Cabral Bermúdez, madre de Donald Reed Cabral y de Robert Reed Cabral, cuyo nombre lleva el hospital infantil de la capital dominicana.
En el Centro Histórico de Santiago fue el lugar de operación de Mario Fermín Cabral, hermano de José María Cabral y Báez, cuya parte de su vida es narrada en la novela la Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, padre del gran poeta nacional Manuel del Cabral.
La historia a este respecto se hace interminable, pero la realidad es que no es por una casualidad que el periódico La República opera desde este lugar, donde se han fraguado la mayoría de los proyectos políticos y económicos del país, incluida la formación de las Aguilas Cibaeñas, que tuvo lugar en el Hotel Mercedes, el cual se cae a pedazos a pesar de ser un patrimonio cultural por ser el primero que se construye en el país en el año 1929.
Tal vez pueda ser posible a través del proyecto comunicacional que encabeza La República que se pueda desde el mismo escenario reescribir la historia para que en el país surja un proyecto político democratizador y que sin lesionar los logros alcanzados en los aspectos económicos contribuir para reconstruir una sociedad más institucional y democrática.