Opinión
CHAVEZ ENVENENADO Y MADURO RAPTADO
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10 meses agoon
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LA REDACCIÓNPor Oscar López Reyes
El nuevo socialismo del siglo XXI en Venezuela ha gruñido con enfado y estragos, en un drama y una tragedia repulsiva: por las penurias, casi ocho millones de sus nativos se han desplazado forzosamente a países de América Latina; el expresidente Hugo Chávez fue envenenado con una sustancia que induce al cáncer y el expresidente Nicolás Maduro ha sido raptado ilegalmente y trasladado a Estados Unidos, en un hecho sin precedentes en la historia contemporánea. La Agencia Central de Inteligencia (CIA), siniestra, se anota otro resonante éxito en operativos encubiertos, y Venezuela bulle en la incertidumbre.
La noche del día 2 y la madrugada del día 3 de enero de 2026, el poderío militar de Estados Unidos bramó brutalmente, en un despliegue interventor violatorio del derecho internacional, admitiendo su presidente Donald J. Trump que fue para administrar a Venezuela y acondicionar la llegada de compañías petroleras norteamericanas.
La ley de la fuerza -con la Delta a la cabeza- de la primera superpotencia imperial se abalanzó contra Venezuela, sin miramiento de los sagrados principios de soberanía nacional, y también contra la arrogancia ilegítima y anti-democrática (el arrebato del triunfo electoral del desgastado y derechista ultraconservador Edmundo González Urrutia), que con el simbolismo del progresismo ha desgarrado a la Patria de Simón Bolívar.
Desde el período de la Guerra Fría (1947-1991), la CIA ha usado la planificación y ejecución de acciones con la compra secretos y penetra a lugares recónditos en conflictos basada en datos suministrados por soplones, que obran por monedas, para ocupar cargos en el Estado, por repugnancia, insatisfacciones, inseguridades, desamores y venganza. “La traición nunca viene de un enemigo”, reza la frase atribuida a personajes de ficción, como Michael Corleone de El Padrino.
Al prometedor presidente revolucionario Hugo Chávez le administraron “un veneno radioactivo“, que “causa enfermedades crónicas y desarrolla diferentes formas de cáncer”, y que habría sido experimentado por Estados Unidos para liquidar a líderes civiles y militares y “para contaminar franjas de tierra enemiga o para utilizar contra bases militares”.
Fallecido el 5 de marzo de 2013, Chávez habría sido envenenado por la antigua directora -2011 y 2013- de la Oficina Nacional del Tesoro y la secretaría del Fondo de Desarrollo (Fonden) que, a la vez, era su enfermera personal, Claudia Patricia Díaz Guillén, esposa de Adrian José Velásquez Figueroa, quien dirigía el servicio de seguridad del expresidente de Venezuela. Ambos abandonaron esa Nación, con la ayuda de los gringos.
La creación del fármaco fue obra del Gobierno de Estados Unidos, vía el Departamento de Investigaciones de Cáncer en las instalaciones del Fuerte Detrick, en Frederick, Maryland, según reveló – el 6 de agosto de 2022- durante una conferencia de prensa Igor Kirilov, jefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de las Fuerzas Armadas de Rusia.
Otras dos fuentes refuerzan la denuncia: Jeremy Bigwood, periodista investigador, sostuvo que “Hay muchos agentes que causan cáncer que fueron convertidos en armas por Estados Unidos en Fuerte Detrick, el Arsenal de Edgwood y otras bases militares y centros del Departamento de Energía. Por ejemplo: microtoxinas (de hongos tóxicos) fueron convertidas en armas. Las micotoxinas T2 pueden producir necrosis en el tejido que penetran y se convierte en cáncer cuando no son inmediatamente letales”.
Igualmente, exámenes forenses y testimonios de médicos cubanos que trataron a Chávez corroboraron la relación causa-efecto entre la muerte del presidente venezolano y expertos rusos que hallaron en Ucrania evidencias de que durante años fueron realizados ensayos de fármacos para las grandes transnacionales farmacéuticas, con posibles efectos secundarios peligrosos en humanos y que Chávez fue envenenado con una sustancia capaz de causar cáncer.
El continuador de Chávez, el presidente Nicolás Maduro, el retador del neocolonialismo, ahora bajo arresto en Estados Unidos, ¿será doblegado, con intimidaciones y presiones físicas y psicológicas, y la propuesta de una pena reducida -en caso de ser hallado culpable de las acusaciones que le formulan- para que involucre en delitos penales internacionales a Diosdado Cabello (el líder militar venezolano), a la sufrida y solidaria Cuba de José Martí y Fidel Castro, y a otras naciones?
Acaso a Maduro ¿le administrarán otro fármaco del Centro de Guerra Biológica del Pentágono, para el segundo magnicidio venezolano? Lo más probable es que no, pero sí que sea humillado como Manuel Antonio Noriega (presidente de facto de Panamá entre 1983 y 1989), quien fue capturado por tropas estadounidenses que invadieron a esa nación en diciembre de 1989. Durante 17 años estuvo recluido en una ergástula federal de Miami, purgando una sentencia por tráfico de drogas, lavado de dinero y nexos con el crimen organizado.
En 2010, Noriega fue extraditado a Francia, donde cumplió otro castigo de siete años de prisión por delitos de narcotráfico. En diciembre de 2011 fue devuelto a Panamá, donde murió a los 83 años, cumpliendo otra sentencia de 60 años, por asesinatos y desapariciones durante su gobierno.
¿Cuál será la próxima intervención militar de Mr. Donald J. Trump en otro territorio soberano, vulnerando tratados y principios generales para la convivencia global?
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El autor: Periodista, escritor, académico, gremialista y articulista de El Nacional y decenas de medios digitales.
Opinión
La sentencia de prisión y la fiscalización de la ejecución de las condenas
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1 hora agoon
octubre 28, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma establece que una vez el Estado designado acepta ejecutar la condena de la Corte Penal Internacional, esta pena será inalterable. Salvo algunas condiciones previamente detalladas por el Estatuto, el Estado no puede modificar la condena ex oficio.
Sin embargo, en el caso de que surjan nuevas circunstancias que no existieren en el momento de aceptar la ejecución y que afectan sustancialmente los términos o duración de la pena, el Estado deberá notificar a la Corte para que esta revise la situación y, de ser necesario, transferir a la persona condenada a otro Estado.
También permite que la Corte Penal Internacional transfiera a la persona condenada a otro Estado en cualquier momento que lo considere necesario.
En resumen, se podría determinar que la ejecución de la pena de prisión es inalterable para el Estado Parte que acepta la persona condenada y esta sujeta a ser modificada solo por la Corte Penal Internacional, o consultando con la Corte de conformidad con el Estatuto de Roma.
Con relación a la fiscalización de la ejecución de las condenas y las condiciones de detención el Estatuto de Roma claramente establece que la CPI tiene primacía y es el ente con la autoridad para tomar decisiones significativas relacionadas con la ejecución de una condena.
El Estatuto también dispone que las condiciones de detención deberán regirse por el derecho interno del Estado que ejecute la condena y ¨deberá ser conforme con los estándares de los tratados internacionales sobre el tratamiento de los privados de liberta¨¨.Adicionalmente, las condiciones no podrán ni mas ni menos favorables que aquellas de los condenados nacionales.
El Estatuto de Roma confirma que la Corte Penal Internacional esta a cargo de supervisar los términos de detención, declarando inequívocamente que ¨las comunicaciones entre la persona condenada y la CPI deberán ser procuradas y confidenciales¨. El Estado deberá permitir la comunicación entre el condenado y la Corte con el fin de asegurar la implementación de esta obligación.
Opinión
Socialdemócrata Lula derrotó al neofascismo y retuvo la presidencia de Brasil
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1 hora agoon
octubre 28, 2026Lula retiene la presidencia de Brasil, derrotando al neofascismo bolsonarista y al trumpismo, en un triunfo clave para la socialdemocracia.
- Lula obtuvo 51.7% frente a 48.2%, con ventaja final de 3.5 puntos.
- El bolsonarismo llegó primero en la primera vuelta y logró amplia mayoría en gobernaciones y Congreso.
- La movilización antifascista de la segunda vuelta impulsó denuncias sobre asesinatos, robos y fechorías del clan Bolsonaro.
“La reelección de Lula es un golpe importante al neofascismo bolsonarista para enfrentar y resquebrajar su cerco institucional y la influencia en los poderes fácticos, si se sabe emplear.”
Lula y el PT conquistaron de nuevo la presidencia de Brasil con una ventaja de 3.5%, en una votación final de 51.7% a 48.2% frente al neofascista Flavio Bolsonaro y al propio Donald Trump, que no ocultó la injerencia descarada del poder imperialista estadounidense.
Venció el liderazgo socialdemocracia petista al clan neofascista-bolsonarista y al trumpismo en las elecciones brasileñas 2026
Es un éxito coyuntural de gran significación por lo que implicaría Brasil, sus enormes riquezas naturales y su fuerza militar-industrial en poder de los Donald Trump, Marcos Rubio, los Elon Musk, Bolsonaro y el Complejo Militar-Industrial-Financiero- Digital-Minero-estadounidense.
El calificativo de bolsonarista al neofascismo brasileño no es un estigma, ni tampoco una calumnia, es algo bien ganado por ese clan familiar perteneciente a una de las variantes del fascismo moderno.
PROPÓSITOS NEOFASCISTA PARA BRASIL.
Recordemos sus pretensiones fatales para Brasil y para nuestra América y las más recientes denuncias sobre la criminalidad del bolsonarismo durante la gestión de Jair y más recientemente en Río Janeiro y los Estados que controla. Veamos:
· Privatización de Petrobras y de todas las empresas públicas y de propiedad social. Entrega del petróleo, las tierras raras y los minerales críticos a EEUU.
· Apropiación de la Amazonía por el gran capital…devastación ecológica
· Incremento de la jornada de trabajo, salarios de miseria, concentración del ingreso y la propiedad.
· Política Exterior alineada con la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU.2025, participación en el Escudo de las Américas y en la Coalición Militar continental.
· Complicidad con el estrangulamiento y la eventual invasión a Cuba, con la agresión a México y Nicaragua.
· Alianza continental neofascista, con Milei, Bukele, Kast, Noboa…con las derechas tipo Abinader, Murillo, Delcy…
· Represalias contra Lula y acoso criminal al PT y movimientos sociales contestatarios.
· Distanciamiento o trabajo de quinta columna dentro de los BRICs
· Paramilitarismo miliciano e incremento de la criminalidad policial y de las asociaciones delictivas del clan bolsonaro con la narco-corrupción y el sicariato cívico-policial.
· Incremento del racismo, el laicismo en la educación, del machismo, la homofobia y aplastamiento de la libertad de orientación sexual.
· Adoctrinamiento fascista de la PN y las FFAA.
OLEADA ANTIFASCISTA Y NUEVOS RETOS
La imperiosa necesidad de impedir esos designios ominosos motivó una oleada popular antifascista en los albores de la segunda vuelta y esto, junto a la decisión de Lula y el PT de no dejarse derrotar y no permitir que el bolsonarismo neofascista asaltara el poder ejecutivo y con ello controlara todos los poderes del Estado, por fin, estimuló un torrente de denuncias de los asesinatos, fechorías y robos a cargo del clan familiar Bolsonaro.
El fascismo es un hueso duro de roer hasta que se le da en el epiplón y de múltiples maneras, y pienso que pudo consolidarse y crecer hasta la segunda vuelta de los comicios del 2026, porque no se enfrentó con la radicalidad necesaria.
Avanzó en primera vuelta al primer lugar y logró una mayoría amplia en las gobernaciones y en el Congreso. Pero en segunda vuelta ganó Lula sin que el bolsonarismo pudiera arrebatarle el triunfo.
Un golpe importante para enfrentar el cerco institucional y la influencia en los poderes fácticos, si se sabe emplear.
Ese triunfo mantendría un valor significativo si en el contexto adverso que lo rodea, Lula y el PT se deciden usar la presidencia, el poder ejecutivo, para rescatar, con el pueblo movilizado, las condiciones necesarias para poder gobernar sin las trabas ya impuestas y si logran hacerlo sin las inconsecuencias del pasado.
Incluso tendría un valor extraordinario sobre todo si ahora las masas del PT no se desmovilizan.
Si, además, durante la nueva gestión del PT, la radicalidad del pueblo y de todas las fuerzas realmente transformadoras de Brasil, obligan a Lula y a la cúpula del PT a proponerse vencer desde la presidencia, con el pueblo en las calles, la camisa de fuerza institucional, empresarial y militar bolsonarista que podría cercar su gobierno
Determinación de gran trascendencia para Brasil y para nuestra América, ajena a anteriores trayectorias ambivalentes y contemporizadoras de Lula y de la alta dirección del PT.
De lo contrario sería un Lula-PT bastante entrampado.
El neofascismo bolsonarista, en lugar de conciliar con Lula y el PT, lo va a tratar de acosar y hará lo indecible para desestabilizar su gobierno junto a EEUU y a toda la reacción mundial. Aun sin ganar la presidencia puede hacer muchos daños y sólo si se le combate con mucho valor, fuerza e inteligencia, eso se podría evitar
El bolsonarismo cuenta con sectores de las FFAA, con la oligarquía fascista brasileña, con gran parte de las iglesias evangélicas fundamentalista y el apoyo de la internacional neofascista, del trumpismo y del complejo militar-industrial de EEUU y la OTAN.
ESTO EXIGE darle continuidad a línea de movilización y protestas, estimular la indignación cívico-militar democrática …hasta debilitar y aislar el neofascismo en coordinación con todas las luchas continentales y mundiales antifascistas y antiimperialistas.
Un tema no solo para Brasil, sino para todos los casos donde se ha entronizado un neo-fascismo repudiado por amplios sectores populares y con tasas y dinámicas de desgaste aceleradas en tiempos cortos y medianos.
Hay que disponerse a desintegrar los neofascismos en todas sus vertientes y en todo el planeta. (27-10-2026)
Por Nelson Encarnación
El artículo de hoy bien pudiera estar designado a reivindicar la entrega del 7 de octubre titulado “Lula es caballo de fondeo”, tras el resultado del balotaje en Brasil, donde el presidente Lula da Silva triunfó en condiciones épicas y reescribió la historia electoral reciente, pues ningún candidato superado en la primera ronda venció en la segunda.
Mi análisis de entonces no se basó en el deseo de que Lula retuviera el poder, sino en las raíces sembradas por su gobierno en el corazón del Brasil profundo, el que no se visibiliza; en los millones que comían de la basura en medio de peleas con otros que querían esa misma basura y que ni eso era suficiente. Lula sembró, dando razones para vivir a estos millones de excluidos…Y cosechó.
Sin embargo, es oportuno enfocarme hoy en la situación haitiana, no porque sea distinta a lo que era ayer—muertes, secuestros, extorsiones, desplazamientos—sino por algo que considero de mayor calado.
Me refiero al desenfoque en el tratamiento de la cuestión por parte de los actores externos que buscan salida a la situación, pues se centran en la parte principalmente delictiva de estos grupos, pero pierden de vista los ángulos político y sociológico.
A partir del enfoque meramente pandilleril que están dando a los grupos, será difícil combatirlos. En primer lugar, pienso que deberían tratarlos políticamente beligerantes, engatusar a sus líderes por vía de la interlocución y obligarlos—desde esta estrategia—a considerarse relevantes, deponer las armas y dominar a sus seguidores.
No es que ellos sean importantes en términos políticos, sino que se les debe hacer creer que lo son, y de ahí al dominio hay un simple paso.
La otra opción es la de mayor penetración. Está fehacientemente establecido que los delincuentes que mueven importantes sumas de dinero—que es el caso de las milicias haitianas—crean unos vínculos sociales que les sirven de escudo para burlar la autoridad.
Pablo Escobar en Colombia, Joaquín “Chapo” Guzmán en México, y antes que ellos cientos de maleantes a nivel global, actuaron a sus anchas porque crearon redes de complicidad comunitaria que les ayudaban a burlar la persecución estatal.
En Haití se están replicando aquellos modelos. Por consiguiente, mientras se busque combatir estas milicias irregulares con el ejército, lamentamos deducir que el fracaso está asegurado.
