Opinión
Condena mundial al holocausto palestino acorrala Israel y EEUU
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2 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Una resistencia palestina, harta de masacres sucesivas y penurias prolongadas, cruelmente cercada, logró las condiciones y tomó la decisión de pasar a la ofensiva contra el Estado Terrorista de Israel, aun a costa de una segura respuesta genocida de colosales dimensiones.
Estos datos dan una idea de lo que han representado en exterminio y crueles sufrimientos, los genocidios a plazos ejecutados por el fascismo israelí desde su Estado:
“En el 2015 la población palestina se estimaba en poco más de 12 millones 300 mil personas. En la Palestina histórica, apenas queda un 40% de ese número, arrinconado en dos pequeños territorios separados entre sí. Cisjordania con una extensión de alrededor de 6,000 Km2 y población aproximada de 3 millones de habitantes y la Franja de Gaza con una extensión de 360 Km2, con una población de 2 millones de habitantes.” (¡NO AL HOLOCAUSTO PALESTINO!, declaración del Movimiento Caamañista- MC de Republica Dominicana, 9 de octubre 2023)
Hay momentos de desesperación e indignación en la historia de las tiranías estatales-terroristas y de las opresiones neocoloniales-racistas, en los que no queda de otra: se impone romper el cerco, hacer estallar la caldera. al precio de la inmolación de una parte del pueblo oprimido.
No olvidemos que en importantes debates en torno al pensamiento histórico-religioso hay quienes, con gran sentido de humanidad, han destacado el devenir del poder sionista en un “Israel: Criminal Endiosado «Teologizado», es decir, se ha Autodivinizado, manipulando, sin escrúpulo, la condición de saberse a sí mismo Pueblo elegido de Dios ¿Acaso elige Dios pueblo alguno para extinguir otro pueblo?” Julin, 13-10-2023.
¿Acaso el pueblo amenazado de extinción, en la ruta de una masacre tras otras y sus defensores constantemente y cruelmente agredidos, no tienen derecho a indignarse y reaccionar?
El pueblo palestino tiene el record en años de resistencia e insurgencia armada contra un Estado Terrorista: 75 años de combate heroico con millones de muertos, heridos y torturados.
En nuestra América le sigue Colombia con algo más de 60 años enfrentando otro Estado terrorista.
La radicalidad extrema de Hamas y la radicalidad de Hezbolá tiene su explicación en los sufrimientos impuestos a ese pueblo durante ese largo periodo de horripilante terror desplegado por el Estado sionista junto a EEUU.
Esa radicalidad, a su vez, la han convertido en dos organizaciones político-militares líderes de la resistencia islámica palestina.
A Hamas la dictadura mediática de la civilización capitalista occidental y su coro mercenario, la critican por sus reacciones violentas que brotan del dolor y la indignación, seguramente potenciadas por una intensa interpretación del islamismo.
Sin embargo, a Israel, que junto a EEUU son los dos estados líderes mundiales en genocidios, masacres, torturas, terror de todo tipo, cárceles-tumbas, bloqueos criminales… con millones de víctimas en su haber… los elogian y defienden por supuestos méritos en la lucha por la democracia y la paz.
Pero más allá de lo que es verdad y lo que es mentira, de lo que es violencia extremista del oprimido contra el opresor o noticia inventada por las agencias estadounidenses, está la realidad: la reciente y radical ofensiva militar de Hamas contra el sistema de terror de Israel, ha potenciado su liderazgo en palestina y la resistencia islámica.
Pero no solo
Elevó extraordinariamente la moral de su pueblo y de los pueblos oprimidos de la región y del mundo, cambió dentro y fuera de sus fronteras la correlación de fuerzas respecto a ese largo y desgarrador conflicto, y modificó actitudes.
Y más aún: la explosión la caldera de Gaza, apuntando hacia el exterior de la “Valla Inteligente”, y como detonante de un genocidio colosal ejecutado por el poderoso y criminal ejercito sionista, ha provocado precisamente lo que hacía falta:
1) La indignación mundial contra el régimen fascista de Israel y el imperialismo estadounidense.
2) La determinación confrontativa de Irán y su Guardia Revolucionaria contra el genocidio sionista.
3) La activación de otras fuerzas militares de otros Estados vecinos, amigos de Palestina.
4) Las acciones ofensivas de otras organizaciones político-militares islámicas.
5) La creciente indignación de una parte de la población judía a escala nacional y mundial, y enormes movilizaciones de migrantes del Medio Oriente, África y del “tercer mundo” en las capitales europeas y norteamericanas.
· ARROGANCIA SIONISTA REPUDIADA POR PUEBLOS Y ESTADOS.
Era impensable humillar de esa manera y poner en apuros la arrogancia asesina de Israel y EEUU, y eso ha creado una nueva subjetividad en no pocas fuerzas político-sociales y pueblos víctimas del terror de esos dos estados criminales.
Multitudes condenándolos, y cada vez más Estados decididos salir fuera de la órbita perversa que ambos encabezan y a expresar su solidaridad con el sufrido pueblo palestino.
Un clamor de voces, canciones, poemas y sinfonías, recorre el planeta, diciéndole ¡NO AL HOLOCAUSTO PALESTINO!
Irán dice que la entrada de Israel a Gaza es su “línea roja”.
Arabia Saudita pacta con Irán y se aleja de Israel.
Putin dice que existe un riesgo de conflicto regional y declara su apoyo a Palestina.
Egipto ha empezado a mover tanques de guerra, soldados y municiones cerca de la frontera con GAZA.
Hezbolá pide a sus miembros en el extranjero que vengan al Líbano para enfrentar a Israel.
La resistencia islámica yemenita lanza cohetes contra Israel y naves de guerra estadounidenses
La Guardia Revolucionaria Iraní traslada a sus combatientes a la frontera de Siria con Israel. Teherán considera que Estados Unidos ya está involucrado militarmente en el conflicto palestino-israelí.
La emisora estatal de Irán está instando a los ciudadanos iraníes a registrarse y expresar su preparación para ser alistados y enviados a la guerra contra Israel.
Han llegado refuerzos de facciones armadas iraquíes al sur de Siria, en la frontera con el Golán ocupado.
Más de 1 millón de iraníes se han registrado para ser desplegados en el teatro de guerra de Palestina.
Hezbolá está «preparando y movilizando» sus tropas hacia la frontera de Israel con Líbano.
El Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir-Abdollahian, afirmó que “la posibilidad de un fin pacífico de la guerra en Israel se está volviendo rápidamente imposible y que la posibilidad es que el conflicto se extienda.”
Multitudes judías se movilizaron en el corazón de New York condenando el régimen de Nethanyau y activistas judíos por la paz tomaron áreas del Capitolio, exigiéndole al Congreso que ordene un cese al fuego o de lo contrario permanecerán indefinidamente allí.
La censura, la represión, la prohibición de las movilizaciones ha sido la respuesta pro sionista.
Petro contempla la posibilidad de romper relaciones con Israel.
Canadá les pide a sus ciudadanos que no intenten viajar al Líbano. Air Canadá suspende vuelos a Israel hasta finales de octubre.
Reino Unido le dice a su gente que no viaje al Norte del LÍBANO.
Esto es consecuencia del golpe audaz que desató la ira de un sistema decadente en franca desesperación y estado de locura homicida.
Pero la impunidad de la ira genocida de Israel, EEUU y sus potencias aliadas, ha sido enérgicamente estremecida por el sentido de justicia y solidaridad humana. ¡Palestina tiene quien le escriba!
La reacción mundial contra holocausto palestino, está acorralando a Israel, EEUU y sus comparsas.
Por lo que la tendencia predominante, pese la progresiva destrucción de Gaza y el avance del genocidio, sigue siendo –y cada vez en forma más acelerada- la perdida de hegemonía del sistema imperialista occidental y la agudización de la crisis de legitimidad de sus Estados Terroristas.
Buenos augurios en medio del dolor y la tragedia.
Gran oportunidad para sumar más fuerzas militares y civiles, más estados y más pueblos, para acorralar a los estados-verdugos en mayor grado y levantar sus propios pueblos contra su guerra global desatada contra la humanidad a principio de siglo.
Este es un propósito inmediato de extraordinario valor coyuntural, que debería enlazarse con el desarrollo de la conciencia, organización y unidad de las diversas vanguardias capaces de asumir una estrategia definidamente anti-capitalista y una propuesta alternativa profundamente transformadora, socialista y liberadora de todas las opresiones y discriminaciones. (22-10-23, Santo Domingo, RD)
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)
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6 días agoon
enero 4, 2026Por Rommel Santos Diaz
Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre 8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.
La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.
A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.
El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.
Finalmente, en la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una de ayuda y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.
rommelsantosdiaz@gmail.com
Por Nelson Encarnación
El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.
Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.
Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.
Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.
Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.
Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.
Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.
En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.
Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.
En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.
Por Isaías Ramos
Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.
Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.
No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.
La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.
La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.
Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.
Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.
Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.
La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.
Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.
Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.
Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.
¡Despierta RD!
