Opinión
DEL PARTIDO DEMÓCRATA-PD Y SUS GLOBALISTAS AL TRUMPISMO CON MUSK Y LOS SUYOS
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2 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La alianza Trump-Musk ha colocado en una situación difícil a los Soros, Rockefeller, Morgan y hasta el propio Bill Gates.
El imperialismo occidental, tutelado por EEUU, es un imperialismo decadente y en descomposición, que en tiempos recientes ha venido desplegando sus odios y su agresividad guerrerista en loco empeño por recuperar supremacía absoluta.
La guerra global infinita, autocalificada de anti-terrorista, que decretó George W Bush a principio de este siglo, a raíz de derribamiento de las torres gemelas, no es la clásica guerra de rapiña o inter-imperialista por conquista de mercados, con culpas repartidas.
Ella fue diseñada como una multi guerra permanente contra los avances de la autodeterminación y los procesos soberanos que erosionan su supremacía y amenazan su existencia.
Es una multi guerra, en la que la combinación del propósito de recuperar su reinado unipolar (frente a la Federación Rusa y a China) con el gran negocio de las armas de su complejo militar-industrial-financiero e informático -sumada además la desmedida voracidad y el enorme afán de opulencia y dominio mundial de los mega-capitalistas del sistema- la convirtieron en una guerra contra la humanidad y en un gran ecocidio contra la vida en el planeta.
Así, sin proponérselo, agravaron la decadencia y la descomposición del imperialismo occidental en general y de EEUU en particular.
El ascenso en volumen e intensidad destructiva de dos nuevos y peligrosos capítulos, el de la ejecución de la guerra de la OTAN contra la Federación Rusa, iniciada en territorio ucraniano, y del holocausto palestino a cargo de Israel, respaldado por EEUU y la UE, ha resultado un boomerang para ambos componentes de sistema; agravando sus respectivas crisis a niveles insostenibles con sus actuales políticas públicas y fracturado profundamente alianzas y poderes establecidos.
Está realidad ha llevado a sectores de poder en EEUU, a intentar un repliegue negociado y una recomposición de su estrategia de dominación, de sus blancos de ataques y sus alianzas, incluido mayores estímulos al neofascismo integral.
Esa línea fue compartida – por la vía interestatal y vía OTAN- por EEUU y la Unión Europea; y desde el poder estadounidense, por sucesivos gobiernos republicanos y demócratas.
DEL CONSENSO IMPERIALISTA INICIAL A LA RUPTURA
Esto transcurrió así hasta que los reveses e impactos negativos derivados de esas guerras devastadoras en Europa Oriental y Medio Oriente, provocaron una fractura mucho más profunda del poder estadounidense y el consiguiente re-acenso al gobierno estadounidense de Donald Trump.
Trump y el “trumpismo” arroparon al Partido Republicano-PR, con el respaldo activo de Elon Musk y de un gran número de mili-multimillonario, decididos a arrasar en las elecciones, ejercer gobierno, controlar el Estado y convertirse en un instrumento de la “conversión” trumpista del PR.
Musk es el Iceberg de una facción poderosa de las élites multimillonarias, que antes nutrieron al Partido Demócrata (PD) y que recientemente se trasladaron al “trumpismo”, para violentar y relegar una legalidad agotada y tratar de reemplazarla por un Estado esencialmente neofascista.
A Musk, a las claras, les acompañan, sin tener cargos en el gobierno, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg. Otros están tras bambalinas.
La imposición de esa facción en entidades del poder permanente (USAID-CIA-FBI, PENTÁGONO, TESORO, DEA, en nombre de la eficiencia, se está llevando a cabo sin reparar en el respeto a sus propias leyes y a la institucionalidad tradicional.
La otra facción -cobijada todavía en el PD y en ciertas áreas del PR y entidades afines- ha sido debilitada y situada a la defensiva, aunque conserva no poca capacidad de resistencia y la está empleando; lo que agrava la división y, junto a numerosos factores (crisis económica, migratoria, ambiental política y social), genera una peligrosa tendencia a la implosión de esa sociedad.
La alianza Trump-Musk ha colocado en una situación difícil a los Soros, Rockefeller, Morgan y hasta el propio Bill Gates.
Todo este fenómeno tiende a fortalecer la ruta hacia la dictadura institucional neofascista y el expansionismo internacional con ínfulas anexionistas; en fin, mezcolanza de proteccionismo con globalismo de vanguardia, en medio de las dificultades del retorno pleno a un desarrollo hacia dentro.
Claro, ni la táctica del parcial repliegue guerrerista implica descartar la ambición de recuperar a EEUU en la primacía mundial, ni las intervenciones de Musk y el trumpismo en los organismos mencionados, implican su disolución; sino el desplazamiento de sus viejos dueños y el control neofascistas de esos instrumentos, con esos o con otros nombres, y otras políticas imperialistas más afines a los designios de la nueva Administración y sus planes continuistas.
IMPLICACIONES DEL AVANCE TRUMP-MUSK.
De avanzar la asociación MUSK-TRUMP y sus respectivos entornos, tanto en el poder interno, como en el poder supranacional de EEUU, las implicaciones más a la vista son:
· La profundización de fractura del poder estadounidense ante el plan de asalto a todas las instituciones y poderes no electivos.
· La reestructuración geopolítica, ruptura de compromisos financieros anteriores y de otras índoles en los organismos supranacionales existentes: OTAN, ONU, alianza EEUU-UE, OMS…
· El énfasis en la recuperación de EEUU como un gran imperio supranacional, en detrimento del ya dividido sistema imperialista occidental.
· La recurrencia a una guerra de aranceles con efectos contradictorios y dudosa efectividad para sus fines particulares de fortalecimiento económico.
· El reconocimiento de Rusia como gran potencia aceptable, coexistencia tolerada y eventual reparto de Ucrania
· La opción por una Europa no protegida militarmente por EEUU y preferiblemente dividida; lo que está generado una incierta bloquificación independiente de Europa Occidental anti-Putin, anti-Rusia; a favor también de un incierto fortalecimiento militar europeo y la continuación de la guerra y del régimen de Zelensky en Ucrania, en medio de la crisis de la OTAN y de los graves problemas políticos y económicos que afectan a sus principales potencias.
· El cese de la guerra en el escenario ucraniano, pactando con Rusia y procurando apoderarse de una parte de sus riquezas; relegando y humillando al Zelensky (prácticamente derrotado) y a las potencias y países europeos que insisten en continuar la guerra.
· En lugar de Rusia, China pasa a ser el gran adversario, con la determinación de contrarrestar su ascenso por todos los medios posibles.
· La intensificación del monroísmo extremo contra el bolivarianismo y de la visión imperial que la considera patio trasero de EEUU a nuestra América, actualmente sujeta a sus contraofensivas fascistoides o ultra conservadoras, a sus injerencias divisionistas, y a sus nuevas intenciones y declaraciones anexionistas (México, Golfo de México y Canal de Panamá, y hacia otros territorios Canadá y Groenlandia).
· La avalancha migratoria es valorada como el gran enemigo y es criminalizada.
· El incremento del rechazo a los BRICS.
· La tendencia amistosa hacia la India, procurando dividir los BRIC.
· Una débil definición política del trumpismo respecto al continente africano.- África todavía no aparece como prioridad, porque al parecer su rebeldía afecta sobre todo a Europa.
· Alianza carnal con el Israel sionista… considerado como “el pequeño EU” en el Oriente Medio
· Irán y alianza islámica considerados como principales enemigos a agredir y contener en el Medio Oriente.
· Preferencia por un orden geopolítico mundial capitalista-imperialista dividido en varios imperialismos de grandes potencias y apoyados en sus propios estados nacionales; sin auspiciar bloques regionales ni mecanismos supraestatales globales bajo su dependencia. En fin, globalización mucho más fracturada: el gran capital transnacionalizado con diversos sellos chauvinistas de gran potencia.
· La pretensión de ser el más poderoso de todos.
· Activa promoción de la Internacional neofascista y/o ultraconservadora, y las nuevas derechas.
REALIDADES Y FANTASÍAS DEL TRUMPISMO.
EEUU está estremecido por una profunda y prolongada crisis, desigualdades brutales, carencias, procesos de empobrecimiento de los sectores más vulnerables de su sociedad, fuertes pugnas internas, descrédito del establecimiento político tradicional y declinación global, difíciles de revertir.
· Significativa debilidad de los Estado Nación incluido el propio, dado el alto grado de Internacionalización de los capitales más allá de su matriz nacional, y la conformación de poderosas redes empresariales transnacionales entremezcladas.
· Conformación de un poder transnacional resistente a desmontar estructuras supranacionales.
· Tendencia, aún con muchas dificultades, a la formación nuevos bloques regionales con cierta autonomía: en Europa, nuestra América y África.
· La Unión Europea, aún muy debilitada por su subordinación fallida a EEUU, y ahora despreciada y empantanada en una guerra fracasada, se resiste a dispersarse frente al abandono de EEUU, que la usó y el trumpismo la sacrificó.
· Existencia de los BRICS como fuerte polo fuera de su control.
· Incierto todavía el reparto de Ucrania. Trump pretende arbitrar la paz con reparto favorable a su favor, sin contar con todo el poder necesario para imponer una fórmula favorable a su plan y a su estrategia, e incluso con enormes dificultades para lograrlo.
· Rusia sigue avanzando militarmente en Ucrania frente a un adversario cada vez más débil y, en general, se ha fortalecido relativamente frente al PENTÁGONO y la OTAN en medio del conflicto.
· China sigue avanzando integralmente como súper potencia difícil de contener y tiende a ocupar la cima en un mundo cada vez más multipolar y multilateral.
· TRUMP-MUSK dan señales de encabezar un poder alucinado y en pos de una grandeza y una superioridad fantasiosas.
CONFLUENCIA CONTRA UN SISTEMA IMPERIALISTA OCCIDENTAL EN CRISIS, EN DECADENCIA Y FRACTURADO.
Así se ha venido conformando una confluencia de contradicciones y actores político-sociales con un denominador común: autodeterminación y luchas por la soberanía desde una gran diversidad política-ideológica y variadas cosmovisiones.
Eso no implica necesariamente subordinarse las izquierdas transformadoras a CHINA o al FEDERACIÓN RUSA, ni identificarse con sus propósitos de grandes potencias, ni defender las bases capitalistas en que se sustentan los regímenes económico-sociales de ambas súper naciones, Rusia totalmente (aunque con la tradición soviética detrás de las orejas) y China parcialmente (con sus dos sistemas en coexistencia y en disputa).
Putin es una especie de Zar Moderno, con un paquete de ideas conservadoras, pero con el valioso mérito, el talento, las convicciones y el hábil accionar que le ha posibilitado, desde el nacionalismo de gran potencia, conducir las fuerzas que le han permitido a Rusia derrotar el intento del sistema imperialista occidental, encabezado por EEUU, de dominarla (post derrumbe del socialismo estatal) y enfrentar exitosamente sus pretensiones de cercarla, asaltarla y desintegrarla.
Incluso Putin fue de los dirigentes que optó contra la URSS y respaldó la restauración capitalista en las repúblicas que la integraron. Putin no es socialista, no es comunista, no es de izquierda,
Su postura no es para hacerse ilusiones revolucionarias, pero tampoco para no entender que esa gran potencia, coyunturalmente, ha sido –y puede seguir siendo- un factor para vencer o debilitar sustancialmente el dominio centenario del imperialismo occidental y su decadente civilización burguesa; algo de extraordinaria importancia para abrirle nuevos cauces a lucha por la soberanía, la libertad y el socialismo
Vale también la cautela frente al curso del proceso en China y su rol como superpotencia mundial, exportadora de capital y con tendencia a la primacía en el mercado mundial. Pero procede la solidaridad mutua frente a la agresividad imperialista estadounidense y sus nefastos designios a escala mundial, antes de Trump y ahora con Trump.
También vale la cautela respeto al régimen de Irán, sin dejar de valorar su papel antiimperialista de primer orden en el Oriente Medio y en el mundo islámico, y sin dejar de saludar su inmenso respaldo a la causa Palestina, a Venezuela, a Cuba…
Atentos a sus reacciones ante a las maniobras de la Administración Trump, de frente al neofascismo y sin tirar la toalla a la cruel conducta de la cúpula del PD estadounidense y sus globalistas.
En esta situación mundial es necesario confluir tácticamente con ese arcoíris político social diverso, con todo el torrente contrario al sistema imperialista que por siglos ha dominado a África, Asia y Nuestra América. Pero hacerlo sin aceptar centros hegemónicos, sin seguidismos, sin dependencias. !Con autodeterminación de las fuerzas revolucionarias (anticapitalistas, socialistas, comunistas e incluso de la teología de la liberación y los pueblos que también libramos esta lucha trascendente
Reitero: lo que acontece no es una guerra inter imperialista, es una reacción brutal de un sistema imperialista agónico a cargo de su decadente potencia hegemónica. Son los más diversos zarpazos de un monstruo herido de muerte.
Ni Rusia, ni China, ni Irán han desatado esta multi-guerra.
Rusia se ha visto forzada a librarla, después de iniciada por Occidente en Ucrania en el 2014 y de confirmarse el plan de la OTAN, dominada por el Pentágono y la enorme hostilidad de Europa Occidental contra Rusia, y la determinación de cercarla y usar a Ucrania, con el nazi-fascista Zelenski al frente, como escenario y factor de guerra en su contra.
La decisión de desplazar tropas rusas bajo el mando de Putin a Ucrania fue eminentemente defensiva.
Irán, por igual, se ha visto forzada como nación a respaldar militarmente a la resistencia palestina, algo de extraordinario valor antiimperialista, amén de las agresiones sufridas.
En esta confrontación, ni China, ni Irán, ni Rusia son equiparables a EEUU y a la Unión Europea.
Ni la intervención militar de Rusia en Ucrania debe compararse con la intervención militar soviética y del Pacto de Varsovia contra la renovación del socialismo en Checoslovaquia.
Todas las guerras son dolorosas, toda invasión a otro país debería evitarse. Pero no siempre es posible evadir, sin costos mayores, ciertas guerras desatadas por otros o evitar respuestas militares provocadas por agresiones mayores de los adversarios, como es el plan instrumentado desde la OTAN contra Rusia.
Putin es a mi entender lo que sinceramente he dicho, pero en esta confrontación es incomparable con Zelensky y con el propio TRUMP.
Rusia merece triunfar en esa pelea y está triunfando. Eso es lo justo y lo necesario.
El régimen de Zelensky y la agresión de la OTAN, primero con el concurso de EEUU y ahora sin él, casi derrotado, merecen ser derrotados – y lo están siendo- en ese capítulo fallido de la ya debilitada guerra global infinita emprendida por EEUU con el concurso de la Unión Europea, Israel y todos los miembros de la OTAN.
Eso favorece a las izquierdas continentales y mundiales, en tanto tiende a establecer con más firmeza una multipolaridad mundial con un imperialismo occidental semi derrotado y EEUU más debilitado.
Eso lo digo de corazón y por convicción, porque me parece necesario hacerlo de cara al país y al mundo; pero también porque entiendo inoportuno y erróneo el enfoque de este tema expuesto por el compañero Manuel Salazar, Secretario General del Partido Comunista del trabajo-PCT en su artículo titulado: NO DEBE HABER CONFUSIÓN: NI TRUMP, NI ZELENSKY, NI PUTIN.
Posiciones no idénticas, pero parecidas han sido también lamentablemente asumidas por varios grupos de filiación trotskistas aquí y en el exterior.
Es importante reflexionar a fondo sobre estos, corregir equívocos y valorar la trascendencia de ese torrente diverso que ya está debilitando un sistema de dominación que le ha acarreado tantos males a una gran parte de la humanidad y a nuestro planeta, hasta poner en riesgo su existencia.
El déficit de esa gran avalancha, que en los hechos ha actuado como contrapartida que debilita persistentemente el imperialismo occidental, está en la evidente ausencia o acentuadas debilidades de las nuevas vanguardias y de sus propuestas transformadoras; todavía carentes de energías, fuerza y definiciones necesarias para construir alternativas anticapitalistas y pro-socialistas.
Hay amplitud y diversidad en el polo que tiende a desarrollarse como avalancha contra un imperialismo en decadencia. Pero le falta profundidad anti sistémica. El necesario proceso de creación de las nuevas vanguardias revolucionarias se ha dilatado demasiado.
Estas luchas, desde actores tan disimiles, son reacciones importantes, pero todavía insuficientes, frente los efectos desgarradores de la enfermedad senil de esta dominación, que platea retos de gran envergadura, todavía no debidamente asumidos por el conjunto agredido.
Urge superar, a los compases de las rebeldías creadoras, esas carencias.
Por Rommel Santos Diaz
A fin de garantizar el desarrollo de sus actividades, determinados funcionarios estatales gozan de una prerrogativa por medio de la cual no puede ser sometido a un proceso penal si previamente el Congreso, u otra instancia no otorga su autorización.
La inmunidad, como lo ha señalado la doctrina, es una institución que fue establecida con un objetivo concreto, cual es el de poner freno a las intenciones políticas de interrumpir el normal desarrollo de las actividades de una importante autoridad pública.
De acuerdo al Estatuto de Roma, esta prerrogativa de los altos funcionarios no constituye un impedimento para que pueda juzgarse a estas personas. Así lo establece el Art. 27 del Estatuto de Roma.
El artículo 27 del Estatuto de Roma establece que el mismo será aplicable por igual a todos sin distinción alguna basada en el cargo oficial.
En particular el cargo oficial, el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de Gobierno , miembro de un gobierno, en ningún caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per se motivo para reducir la pena.
Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales que conlleven el cargo oficial de una persona, con arreglo al derecho interno o al derecho internacional, no obstan para que la Corte Penal Internacional ejerza su competencia sobre ella.
La prerrogativa de la inmunidad se encuentra prevista en algunos casos en las normas constitucionales o en las leyes. En este último caso, cualquier posible contradicción con el Estatuto de Roma puede solucionarse con la reforma de la legislación respectiva.
Sin embargo, cuando la inmunidad se encuentra prevista en la constitución el asunto se complica, ya que por su naturaleza , es una norma que exige para su modificación un proceso más rígido.
Opinión
Treinta años de leyes. Casi dos generaciones esperando.
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8 horas agoon
septiembre 16, 2026Dr. Isaías Ramos
Durante casi treinta años, la República Dominicana ha recibido una advertencia tras otra sobre la calidad de su educación y la formación de sus ciudadanos.
Han cambiado gobiernos, programas, funcionarios y discursos.
Lo que demasiado poco ha cambiado son los resultados.
Cada vez que llega una nueva evaluación repetimos el mismo ritual: alarma, titulares, explicaciones, promesas. Después pasa la noticia y continuamos.
Así llevamos demasiado tiempo.
La Ley General de Educación 66-97 definió con extraordinaria claridad el ciudadano que debía formar la escuela dominicana.
Su artículo 5 ordena formar personas libres, críticas y creativas; ciudadanos amantes de su familia y de su patria, conscientes de sus deberes, derechos y libertades, con profundo sentido de responsabilidad y respeto a la dignidad humana. También manda fortalecer la identidad nacional y educar en valores morales y éticos, solidaridad, trabajo productivo y servicio comunitario.
Desde 2010, la Constitución reforzó ese mandato: formación social y cívica, enseñanza constitucional, valores patrios y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes.
El mandato nunca faltó.
Después llegaron las advertencias.
El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, ha mostrado reiteradamente graves dificultades de nuestros jóvenes para comprender, razonar y aplicar conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias.
El Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana, ICCS, reveló profundas debilidades en conocimientos y competencias cívicas.
Nuestras propias Pruebas Nacionales también han mostrado desempeños modestos al concluir la secundaria.
Y la Encuesta de Cultura Democrática volvió a encender alarmas sobre dimensiones esenciales de nuestra cultura ciudadana.
No fueron hechos aislados.
Fueron advertencias acumuladas durante años.
Es justo reconocer avances. Entre PISA 2018 y 2022 el país mejoró significativamente en matemáticas, lectura y ciencias. Pero en 2025 esos avances no continuaron: los resultados fueron estadísticamente similares a los de 2022.
Después de mejorar, nos estancamos.
Y ahí surge la pregunta que la nación merece responder:
¿cómo es posible que, después de tantos diagnósticos, no hayamos tenido la voluntad política, la determinación institucional y la continuidad necesarias para implementar plenamente los fines educativos que nosotros mismos convertimos en ley y mandato constitucional?
No faltaron normas.
No faltaron pruebas.
No faltaron diagnósticos.
Faltaron voluntad política, determinación institucional y continuidad para convertir la educación y la formación ciudadana en una verdadera causa nacional.
Y eso tiene un costo humano.
Ya no hablamos solamente de porcentajes y rankings.
Hablamos de casi dos generaciones de dominicanos que atravesaron el sistema mientras sabíamos que no estábamos formando las competencias académicas y ciudadanas que necesitaban para dirigir sus vidas y, algún día, conducir la República.
¿Quién responde por ellos?
¿Dónde está el gran programa nacional para recuperar y fortalecer a quienes ya salieron de las aulas con brechas académicas y cívicas que el propio sistema había identificado?
En 2025, el Consejo Nacional de Educación aprobó la Ordenanza 02-2025 para incorporar explícitamente la Educación Moral, Cívica y Ética Ciudadana. Hoy vuelve a discutirse legislativamente la obligatoriedad de esa formación.
Bienvenidas sean esas iniciativas.
Pero debemos hacernos una pregunta más profunda:
¿cuántas veces tendremos que escribir la misma obligación antes de convertirla en conducta?
Porque el verdadero problema dominicano no parece ser la ausencia de normas, sino la distancia entre lo que proclamamos y lo que cumplimos.
Ahí la calle compite contra el aula.
Le enseñamos al niño a respetar la ley, pero observa que violarla puede no tener consecuencias.
Le hablamos de mérito mientras contempla favoritismo.
Le exigimos puntualidad mientras normalizamos la impuntualidad.
Le hablamos de responsabilidad mientras ve autoridades incumplir sus propias reglas.
Y debemos comprender algo esencial:
cada autoridad también educa.
Cuando quien ejerce poder incumple una norma sin consecuencias, está impartiendo una clase de educación cívica en sentido contrario.
Por eso no necesitamos simplemente otra asignatura.
Necesitamos una Revolución Cívica que abarque escuela, familia, iglesias, comunidad, empresa y Estado; que alcance también a quienes ya dejaron las aulas; que convierta el cumplimiento en hábito, el mérito en estímulo, el buen ejemplo en norma y la responsabilidad en valor nacional.
No se trata de buscar culpables eternos.
Se trata de asumir una responsabilidad histórica y corregir el rumbo.
Porque ninguna Constitución puede proteger una República cuyos ciudadanos aprenden a ignorarla.
Casi dos generaciones han atravesado ya este proceso.
Y serán esas mismas generaciones las que, tarde o temprano, recibirán la conducción del país.
Todavía estamos a tiempo de cambiar la enseñanza.
Pero el tiempo no es infinito.
La pregunta que debemos responder como nación es ésta:
¿seguiremos administrando el deterioro, o tendremos finalmente el carácter, la voluntad, la determinación y la fidelidad a nuestra Constitución necesarios para formar ciudadanos capaces de construir, respetar y defender la República que prometimos ser?
Por Oscar López Reyes
Demetrio, Higinio y Marcelo, exfuncionarios estatales imbuidos de un hinchado poder político, no prestaron oídos del precavido refrán: “A chica boca, chica sopa” y, cual volcán, cada uno por su lado se arrojó -como si tuvieran en misiones espaciales en diferentes temporadas y universos cósmicos- a hostigar y a perseguir a un periodista respetuoso y cumplidor. La maledicencia, agazapada en villanías, les hizo olvidar que para participar en foros había que tener los bozos limpios.
Ninguno de los tres judicializables estuvo en la mirilla del tranquilo Gael Otero, a quien jamás dejaron de incordiarlo inmisericordemente, sin motivo aparente. Empero, sin este reportero/articulista buscarlos, en sus manos se posaron -como si fueran enviados por un molesto extraterrestre- datos incriminatorios sobre sus acosadores, que lo dejaron perplejo. ¿Cuál fue su reacción?
Los hechos y personajes a ser descritos son reales, ocurridos en Santo Domingo, República Dominicana, en años recientes, aunque sus protagonistas pudieran llamarse Piernavieja (abogado), Pieldelobo (administrador de empresas) y Viejobueno (ingeniero). Sus verdaderos patronímicos son Demetrio Gabilondo, Higinio Quintana y Marcelo Mosquera, el trío diabólico que, visiblemente con el sistema límbico y el tronco encefálico dislocados, asediaron y se pusieron a la caza de Gael, como si fuera un ladrón. ”El cazador cazado”, ¡qué ironía!
Primero. Demetrio: en el examen de tesis de grado, un miembro del jurado al estudiante de periodismo Gael le asignó 98 y otro 95, que ponderaron la metodología en el abordaje, la capacidad investigativa y el pensamiento crítico. El tercer juez docente, Demetrio, emitió su veredicto sin consultar a sus dos colegas: un 40. Cuando el ya graduado aspiró a ser maestro, en un examen le colocó un 0 y en el año que presentó un proyecto para crear una unidad académica en la universidad estatal, lo boicoteó, a la clara. Posteriormente, este abogado lo importunaba en reuniones de las lides gremiales. ¿Y por qué…?, se preguntaba Gael.
Sorpresa: Un domingo en la mañana, mientras Gael chequeaba su agenda en la redacción del periódico Hoy, su director Virgilio Alcántara le entregó un documento que había recibido, con acusaciones comprometedoras contra Demetrio. Le instruyó enfáticamente para que profundizara en la investigación. Si no inquirí estos papeles, si este caballero me ha pisoteado insistentemente -reflexionó Gael- y ahora tengo esta encomienda del director del matutino, por qué no hacer mi trabajo y focalizar el tema con superficialidad.
La indagatoria duró más de una semana, y los hallazgos encontrados fueron demoledores. Escribió tres amplios reportajes y el director del rotativo los publicó en tres primeras páginas. El escándalo no pudo ser más vergonzoso, en el pico de la gravedad. El consejo directivo de la institución donde laboraba el jurista sesionó de emergencia, con el documento original y los reportajes en la mesa. La cancelación de Demetrio fue inevitable. ¡Vaya!
Marcelo: En los años 2018-19, a Gael pretendió trazarle pautas, sin ser su jefe; humillarlo e imponérsele, sin razón, en el organismo gubernamental en la cual ambos ofrecían sus servicios profesionales. Narcisista indecoroso y arrogante, Marcelo escudriñaba fallas en el accionar de Gael, para reportarlo ante la máxima autoridad. Cuando este difundía algún texto periodístico, lo separaba, subrayaba puntos específicos y lo llevaba al mando superior, su amigo de muchos años, con recomendaciones despiadadas. Jamás aceptó conciliación, aun comprobándose que incurría en irrefutables conflictos de intereses.
Asombro: Un colega y amigo del periodista Gael sintió estupor al enterarse del drama –a través de un tercero- y decidió rastrear las andanzas de Marcelo en la administración pública, así como sus actuales relaciones y comportamiento. Descubrió que como director administrativo-financiero hacía negocios con otras instituciones públicas. Siendo así, la única alternativa de la alta gerencia fue su despido. ¡Qué pena! ¿Acaso funge ahora con las mismas funciones en otra dependencia estatal?
Higinio: Después que, con el tráfico de influencia política, truculentamente este ingeniero se enriqueció con la adjudicación de contratos a sobreprecios –y con desvíos de fondos públicos desde un organismo público hacia una corporación en la cual era un testaferro- fuera del gobierno –¡Qué viva Odebrecht!- se dedica actualmente a querer socavar las imágenes de personas honradas, desde un digital en el cual se proclama, sin asearse los colmillos, “comunicador”. ¡Qué tupé!
Espanto: El legajo de documentos acumulados por indignados de organizaciones de interés social sirvió para instrumentar un expediente, depositado en la Procuraduría General de la República para que se añadiera a otro más grande divulgado públicamente, vinculada a la gestión 2012-1016. En una cama supercómoda, el imputado Higinio languidece, dando sus últimos suspiros, y pocos saben que fue por su doble osadía: sustraer, usurpar como “comunicador” y atacar para aparentar… ¡Desvergonzado!, ¿sí o no?
Demetrio, Higinio y Marcelo vituperaban a Gael sin conocer sus facultades divinas: cada vez que este emprendía un proyecto y otros hacían lo mismo, avanzaba con tanta prontitud que los paños y lienzos de sus competidores eran tirados en barrancos. Idénticamente, meses después de que un elocuente lo encaraba con alevosía, ese alevoso moría súbitamente, como aconteció con dos de los tres judicializables. El otro de similar estirpe quedó entrampado en la peor hoguera, porque sufre más que Juana de Arco.
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El autor: periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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13 de septiembre de 2026
