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Opinión

El FMI: ¿y el diablo?

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Por Rosario Espinal

Hubo una época que llamar al Fondo Monetario Internacional (FMI), o que viniera por cuenta propia, era ver llegar el mismo diablo. El Fondo era sinónimo de imposición imperial, austeridad, impuestos y devaluación. En los últimos años, sin embargo, los técnicos del FMI llegan al país, se reúnen, evalúan, acuerdan y se van sin que se arme un titingó.

¿Por qué? ¿Es más benévolo ahora? ¿Cambió la sociedad dominicana?

Por la crisis financiera que explotó hace cuatro años en Estados Unidos, el FMI decidió apretar sin asfixiar.

La caída del consumo en las economías desarrolladas obligó a mantener cierta flexibilidad en el sistema económico mundial, de manera que no se generalizara la crisis. Esto favoreció a países como República Dominicana, que pudieron acceder a más recursos vía préstamos bancarios o la emisión de bonos soberanos. He ahí la facilidad con que Leonel Fernández endeudó el país en los últimos años.

Gran parte de esa deuda se contrajo para construir el Metro de Santo Domingo, otras obras de infraestructura, y subsidiar el sistema eléctrico. Mucho de ese dinero fue a parar en manos de peledeístas, reformistas, y otras fuerzas aliadas que acumulan riqueza desde el Estado.

El FMI se ha hecho de la vista gorda, aunque República Dominicana apareciera, en el Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, como líder en malversación de fondos públicos y mala educación. Para cumplir con los requerimientos del FMI, el gobierno de Leonel Fernández impulsó varias reformas impositivas sin que se generaran amplias protestas. Una, porque en las más recientes no se aumentó el ITBIS, y dos, porque la oposición política es cadavérica. Sostener el ritmo de endeudamiento del Estado Dominicano ha dependido también de un flujo significativo de inversión extranjera que genera divisas y estabiliza el peso. Otra será la historia cuando se reduzca esa inversión o se repatrien muchos capitales.

En los últimos ocho años el país también se benefició de los efectos post-traumáticos de la crisis financiera dominicana de 2003-2004, que obligó a establecer controles bancarios. Cuando en 2008 explotó la crisis financiera en Estados Unidos, el sistema dominicano ya había sido rehabilitado y regulado.

Por su lado, la oposición política dominicana sólo habla de catástrofe. Consecuentemente, legitima la presencia del FMI como prueba fehaciente de que las cosas andan mal.

Cuando los técnicos del FMI aterrizan en República Dominicana, ya han sido bendecidos por el gobierno que siempre quiere recursos frescos, y por la oposición que siempre muestra un panorama nacional espantoso y dice no confiar en el gobierno para solucionar los problemas.

Ahora sucede lo mismo: el gobierno necesita dinero para cubrir sus déficits y negocia con el Fondo. Si las medidas de reajuste no son muy duras, se aprobarán con algunas críticas y muchas alabanzas. Si son duras, el horno se calentará porque en el país hay mucha fatiga social.

Algunos altos funcionarios gubernamentales se muestran sabichosos y buscan de excusa para aumentar los impuestos, la necesidad de recaudar más recursos para otorgar el 4% a la educación. Pero ojo, no hay que tragarse ese cuento. En la espiral de préstamos e impuestos acumulados, nunca se contempló invertir más en la educación.

El gobierno de Danilo Medina necesita dinero para pagar los préstamos contraídos por su antecesor, para subsidiar el ineficiente sector eléctrico, cubrir déficits presupuestarios incurridos en campaña electoral, y embarcarse en algunos grandes proyectos que permitan la acumulación de capital a cercanos colaboradores y contribuyan a gestar cierta legitimidad política.

Este círculo vicioso se mantendrá hasta que el FMI decida apretar y asfixiar, sea en esta ronda u otra.

Artículo original publicado en el periódico HOY

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Opinión

«Pan y circo para el pueblo»

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Por. Isaías Ramos

Estos politiqueros se han especializado en una materia que, hasta ahora, les ha dado un resultado fenomenal, pues han sembrado ignorancia, miseria y perversión en todos los rincones del país y han logrado envilecer a través del «BAM» (bulto, allante y movimiento) para continuar engañando vez tras vez.

Distraer a la población mientras se roban y saquean el presente y futuro de la nación pareciera que para ellos ya es un juego de niños y es conociendo esa sed de justicia que padece este pueblo, que cada vez que requieren distraerlo o ganar popularidad, se inventan sometimientos, apresamientos a algunos de los corruptos de los tantos que abundan, creando falsas expectativas de que se hará justicia y los corruptos, ladrones y saqueadores pagarán por sus actos y así llevan décadas de «amagar para no dar». Es la novela que le presentan a la población con el final que ya todos conocemos: «impunidad» para los corruptos y «frustración e indignación» en la población.

¿Qué consiguen con estos circos? Múltiples objetivos. Primero, apaciguar los ánimos del pueblo, segundo, conseguir aceptación de los ingenuos, tercero, a los que someten al final, el sistema los premia con la absolución y los declaran inocentes con la conveniencia de que no podrán volver a ser acusados o sometidos, bajo la premisa de que una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo delito; y cuarto, debido a la distracción de la población en esta «novela», aprovechan y le clavan el cuchillo por la espalda al pueblo para lograr lo que hace décadas vienen cocinando, y es terminar de adueñarse de todos los bienes públicos.

Con ese fin, acaban de promulgar la ley de fideicomiso público, una ley que no es más que un instrumento de atraco legalizado a los recursos naturales y económicos de la nación, y ya libres de consecuencias penales, podrán terminar de despedazar los bienes públicos. Esa ley, que de por sí está obviando el artículo 146 de la constitución y sí garantizando su impunidad bajo el numeral 38 de la ley 107-13, convierte a esta ley en una verdadera aberración, solo posible en un sistema podrido de pies a cabeza.

Del mismo modo, continúan endeudando de manera inmisericorde, injusta e irresponsable a la presente y futura generación, condenándola a la miseria, hambre y opresión eterna. Mientras continúa la novela, también pretenden aprobar la ley del agua y así adueñarse de los recursos hídricos, líquido indispensable para la supervivencia humana, y por último, han reintroducido la ley de trata de personas que, a todas luces, resulta violatoria a la soberanía, donde sólo traidores a la patria serían capaces de aprobarla.

Todas estas intenciones chocan contra la constitución y la soberanía nacional, pero a ellos eso tampoco les importa. Quebrar esa columna vertebral que sostiene a la Nación con tal de que ellos cumplan con sus amos no les hace cosquillas. Hace tiempo que la irrespetan, seguros de que por ahora no tendrán consecuencias, pues la justicia está secuestrada y todos los poderes fácticos se han alineado en contra del pueblo para garantizar ese saqueo.

En el Frente Cívico y Social hacemos un llamado vehemente a la población dominicana para defender la patria y la constitución, ya que ambas están en peligro de perecer si continúan siendo guiadas por una clase política que está ciega y nos conduce al precipicio sin punto de retorno. Es urgente liberar esa justicia que sigue en manos de los corruptos. Llevan más de dos décadas gobernando la nación y lo único que han hecho es robar, saquear, endeudar y, lo más grave hasta ahora, sin ninguna consecuencia.

Hoy aún tenemos la oportunidad de comenzar a construir un destino diferente. Es necesario dejar el letargo y sumarse a un proyecto de nación compuesto por verdaderos patriotas dispuestos a luchar para refundar la patria bajo los principios y valores que heredamos de nuestros libertadores.

¡Despierta RD!

 

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Opinión

La donación millonaria al presidente: una perturbadora confusión.

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Por José Cabral

Mucha gente apuesta que los temas comprometedores desaparezcan del escenario nacional, que pasen a un segundo plano en los medios de comunicación social.

Ello así, porque hasta los que tienen grandes compromisos públicos como el presidente de la República recurren al silencio para no dejar claro algún tema de trascendencia nacional.

A propósito de la llamada Operación Calamar ha salido a la superficie una supuesta donación de 400 millones de pesos a la campaña de Luis Abinader que desnuda en el país como se mueven los que están al hecho para sustraer dinero del patrimonio público.

Angel Lockuard, un abogado habilidoso, se ha asociado con otros para conformar una asociación de malhechores que se dedica hasta a la falsificación de documentos.

Lo grave del asunto no es sólo que se haya sustraído del erario la suma de 19 mil millones de pesos, sino que el protagonista de las falsificaciones legales y que recibió miles de millones de pesos por ese concepto, haya donado al ahora presidente Abinader 400 millones de pesos.

Lo extraño de esto es que el presidente no haya hablado del asunto, ya sea para afirmar o desmentir semejante anormalidad, sobre todo cuando todo el mundo en el país conoce las andanzas de Angel Lockuard.

Pero, además, el propio presidente de la República sabe muy bien que este individuo no es heredero de una gran fortuna económica y que se trata sólo de un abogado habilidoso para engañar al Estado, que es lo mismo que decir a toda la sociedad.

De manera, que no hay forma de que el presidente de la República pueda justificar esa donación, porque además de ser cierto el mandatario ha sido receptor de fondos que provienen de un robo en contra del Estado.

Es una situación todavía más compleja porque se trata de un presidente que su discurso se fundamenta en adecentar la vida publica nacional.

El presidente Luis Abinader debe darle una explicación al pueblo dominicano de una donación que se supone que de antemano el ahora jefe de Estado sabia de donde venía.

Se impone una explicación a la mayor brevedad posible y sino que  el Ministerio Público realice una minuciosa investigación al respecto para que preserve su credibilidad, sobre todo frente a las acciones que lleva a cabo muy sacrificadamente para imponer en el país la decencia nacional.

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Opinión

Cómo  funciona  la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Díaz

El artículo 5 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional desglosa  los crímenes  que estarán  dentro de la competencia  de la Corte, genocidio, crímenes de lesa humanidad,  crímenes de guerra y el crimen de agresión.

El artículo 6 determina que el crimen de genocidio  será definido, para efectos del Estatuto, de la misma manera  en que actualmente se define en el artículo 2 de la Convención  sobre Genocidio de 1948.

Tanto los crímenes de  lesa humanidad , como ¨los crímenes de guerra , han sido cuidadosamente definidos en el Estatuto  para que se puedan  incorporar los distintos conceptos de diversos tratados  y fuentes consuetudinarias,  acordados  por 120 Estados en la Conferencia de Roma  como  ¨los crímenes más graves de trascendencia  para la comunidad internacional en su conjunto¨ , articulo 5 del Estatuto de Roma.

La Corte Penal Internacional  será  competente sobre todos los crímenes una vez que el Estatuto entre vigor, excepto sobre el crimen de agresión. Los artículos 5, 121 y 123 integralmente  prevén que la Corte ejercerá competencia  sobre el crimen de agresión una vez que se apruebe una definición conforme, aceptada por dos tercios de los Estados Partes  de la CPI ,  en una Conferencia de Revisión que se llevara a cabo siete años después de la entrada en vigor  del Estatuto. La disposición sobre el crimen de agresión también deberá regular las condiciones  bajo las cuales la Corte ejercerá su competencia  sobre este crimen de conformidad  con la Carta de las Naciones  Unidas.

Respecto  al crimen de agresión  de referencia anteriormente debemos señalar  que en la Conferencia  de Revisión  de Kampala celebrada en el año 2010 se adoptaron disposiciones que permitirán a la Corte ejercer su competencia sobre el crimen de agresión, comprometiéndose  expresamente a  activar dicha competencia  ¨lo antes posible¨.

Ese logro ha sido aclamado  como un hito histórico, tanto en el derecho internacional  como en  la búsqueda de la paz y la seguridad mundiales. Por primera vez en la historia, una corte internacional permanente e independiente tendrá la competencia para declarar a dirigentes nacionales como responsables de las formas más graves de uso ilegal de la fuerza contra otros Estados.

Los preceptos procesales del Estatuto de Roma han sido redactados creando  un balance óptimo entre las siguientes prioridades: La  necesidad de una corte internacional, independiente  apolítica  y representativa, que pueda  funcionar eficiente y efectivamente para enjuiciar a aquellos responsables  por los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto.

Otras  prioridades  interesantes del Estatuto de Roma  es el derecho  de los Estados de enjuiciar de manera prioritaria  estos crímenes, si pueden y están dispuestos. También pueden brindar adecuada compensación y reparación a las víctimas de estos crímenes.

Otras  prioridades  a destacar  es la  que tiene que ver con la necesidad  de proteger los derechos de las personas acusadas; y el papel del  Consejo de Seguridad en el mantenimiento de la paz y seguridad internacional , de acuerdo a sus potestades según el Capítulo VII de la  Carta de las Naciones Unidas. Estas consideraciones  están todas reflejadas en las funciones y potestades de la Corte Penal Internacional y su relación con otras unidades, de acuerdo al Estatuto de Roma.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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