Análisis Noticiosos
Gas se encarece más de un 40% y petróleo supera los 100 dólares tras guerra en Ucrania
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5 años agoon
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LA REDACCIÓN
La profundidad de las sanciones con las que responderán la UE y EE UU será clave para calibrar hasta dónde puede llegar la escalada
Los mercados energéticos responden al peor escenario posible, con consecuencias imprevisibles: la invasión de Ucrania por parte de Rusia.El gas natural, un combustible para el que la UE depende en gran medida del gigante euroasiático para su suministro, se dispara este jueves un 40%, hasta rozar los 125 euros por megavatio hora, su nivel más alto desde diciembre y siete veces más de lo que costaba hace un año. El barril de petróleo Brent —el de referencia en Europa— pulveriza, por su parte, la barrera de los 100 —algo que no ocurría desde 2014— y amenaza con prolongar la brutal escalada reciente de la gasolina y el diésel.
El nivel de dureza de la nueva ronda de sanciones económicas que Bruselas prepara para tratar de ahogar económicamente al Kremlin será clave para calibrar hasta dónde puede llegar la crecida de precios de las materias primas energéticas. Aunque el presidente ruso, Vladímir Putin, se ha comprometido en varias ocasiones a no cerrar el grifo del gas o del crudo —un movimiento que, además, no podría permitirse de un día para otro en un momento en el que el gasto militar está disparado—, su credibilidad está bajo mínimos tras el ataque por tierra y aire sobre su país vecino. Y los inversores reaccionan en consecuencia.
Todo depende de cómo respondan Europa y Estados Unidos”, apunta Hans van Cleef, economista sénior del banco holandés ABN Amro. “¿Impondrán o no sanciones sobre los sectores petrolero y gasista?”, se pregunta. “Los precios del crudo y del gas se han convertido en el mejor termómetro del miedo durante esta crisis: cualquier corte en los flujos de Rusia a Europa, bien por daños [materiales sobre los ductos] bien por sanciones, empeoraría la escasez de suministro actual”, añade Norbert Rücker, jefe de análisis económico del banco de inversión Julius Baer, en una nota para clientes en la que deja, además, varias preguntas para la reflexión: “¿Aplicará Occidente sanciones graves a Rusia a pesar del alto económico que implicaría una nueva subida en el precio del petróleo? ¿Se involucrarán China e India [importadores netos de energía] en el conflicto si también pagan parte de los costes económicos? ¿Cederán los países petroleros a la presión occidental y eliminarán sus restricciones sobre la oferta para bombear más petróleo?”.
El encarecimiento del petróleo y del gas tiene consecuencias catastróficas sobre la inflación en el Viejo Continente, una variable que ya está en un nivel desconocido desde hace décadas. Tanto por la subida de precio de los carburantes de automoción —que ya estaban en máximos desde bastante antes de que el crudo perforase la barrera de los 100 dólares por barril—, como por el aumento de precio de los combustibles de calefacción y de la electricidad, ambos muy dependientes de lo que ocurre en el mercado de gas natural.
Algo más del 40% del crudo que consume el bloque comunitario proviene de Rusia, según los datos de Eurostat, una cifra que ronda el 25% en el caso del gas natural. Sin embargo, esa foto fija general esconde amplias diferencias entre Estados miembros: mientras en Alemania y en otros países de Europa Central las dos terceras de ese combustible proceden de Rusia, en España la dependencia apenas llega al 10%. Lo mismo ocurre con el petróleo: Alemania compra a Moscú cerca de la tercera parte de lo que requiere y en España esa cifra apenas llega al 5%. Un problema adicional es que, además, las reservas estratégicas de gas en la Unión están en mínimos de más de una década.
El Ejecutivo comunitario trabaja estos días en planes de contingencia para tratar de buscar fuentes alternativas de suministro de combustibles. En ese esfuerzo se enmarcan, por ejemplo, las conversaciones con EE UU, con Qatar o con Noruega para aumentar el volumen de gas que se trae por barco, una cantidad que ha aumentado exponencialmente desde el inicio de la crisis energética.
La UE, según subrayó el lunes la comisaria europea de Energía, Kadri Simson, está “preparada incluso para el peor escenario”. La situación, dijo durante una visita a Madrid, “está bastante cubierta” para el tramo final del invierno. En la misma línea, la vicepresidenta tercera del Gobierno español y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha enfatizado este jueves que el suministro “está garantizado” pero ha subrayado que España “puede verse afectada” por el encarecimiento de la energía “en todos los frentes”.
elpais.com
Análisis Noticiosos
El mensaje equivocado de la elección presidencial en Latinoamérica.
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1 semana agoon
octubre 5, 2026Por José Cabral
La elección presidencial en los países latinoamericanos envía un mensaje preocupante, el cual consiste en que mientras más vínculos con el bajo mundo se tenga, mayores son las posibilidades de salir triunfante.
Este meta mensaje lo hemos vivido en Colombia, Honduras, Perú, Panamá y ahora en Brasil, lo cual quiere decir que para ser un buen candidato presidencial hay que tener vínculos con el bajo mundo, porque parece que la conducta ética no es apreciada por el votante latinoamericano.
Flavio Bonsonaro es buen ejemplo de la tendencia en este sentido, quien en las elecciones celebradas este domingo 4 de octubre en Brasil ha logrado quedar en primer lugar con una votación que llega casi al 50 por ciento.
Sin embargo, será el próximo 25 del presente mes cuando se celebre la segunda vuelta de los referidos comicios, en los que una serie de pequeños partidos han obtenido algo más del siete por ciento de la votación general, lo que de alguna manera representa lo que podría darle el triunfo a Bolsonaro, un hombre de derecha e imputado de una serie de irregularidades,
En Brasil se ha repetido la misma historia de otros lugares de Latinoamérica, donde el apoyo de Donald Trump a gente vinculada al bajo mundo logran imponerse en las elecciones presidenciales.
Este cuadro plantea si lo que ocurre en Latinoamérica significa que la lucha en contra del crimen transnacional carece de sinceridad y que se valora más al que anda en ese mundo que al hombre serio.
Son muchos los discursos en contra del crimen transnacional, pero todo parece indicar que esa narrativa no luce que sea sincera.
En consecuencia, me parece que el real mensaje que se envía es que meterse al lavado de activo y negocios ilícitos es la mejor vía para hacer política.
El triunfo de Bolsonaro y de otros elegidos en Latinoamérica no deja dudas de que el bajo mundo ha ganado la batalla e incluso entre los que dicen combatirlo.
Parece que no tiene sentido escoger el camino de la ética en la política, porque si bien hay quienes dicen combatir el problema del no respeto de la ley, pero en la práctica hacen todo lo contrario y el votante al final de la jornada también se inclina por esta tendencia.
Todo anda al revés de como lo plantea gente que busca cambios profundos en los países latinoamericanos, donde la ética parece importar muy poco.
Análisis Noticiosos
CARTA ABIERTA A LA CLASE POLÍTICA DOMINICANA
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2 semanas agoon
septiembre 27, 2026
Les hablo desde la responsabilidad ciudadana, no desde la trinchera partidaria. Les hablo porque la democracia dominicana atraviesa un umbral peligroso y pretender que todo sigue igual es una irresponsabilidad histórica.Análisis Noticiosos
La República Dominicana entre las estadísticas y la realidad de la delincuencia en el pais.
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3 semanas agoon
septiembre 23, 2026Las cifras oficiales presentan una supuesta tendencia descendente en los homicidios durante 2026, pero los robos, los hechos violentos de alto impacto y el temor ciudadano son el pan de cada día.
Por la redacción
La delincuencia sigue ocupando un espacio central en la conversación pública dominicana, pese a que las estadísticas oficiales hablan de avances en algunos indicadores, especialmente en la reducción de los homicidios, pero los hechos y la percepción de inseguridad continúa presente en la mayoria de la población.
Al 11 de septiembre de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta reportó una tasa acumulada de 7.41 homicidios por cada 100,000 habitantes, inferior a los registros de 2025, 2024, 2023 y 2022. Además, pero lo que se se observa no parece corresponderse con esas estadisticas.
Ese dato muestra una aparente tendencia favorable en materia de violencia homicida. Sin embargo, por sí solo no permite concluir que la inseguridad haya dejado de ser un problema de primer orden en la preocupacion de la gente.
En el reporte correspondiente al corte del 31 de agosto, las autoridades contabilizaron 4,402 robos, junto con 91 homicidios y 183 personas heridas. Esto evidencia que la criminalidad no puede analizarse únicamente a través de las muertes violentas.
Una cosa es la estadística y otra la experiencia cotidiana
El ciudadano no mide la seguridad solamente por la tasa nacional de homicidios.
La mide cuando sale de su casa, cuando utiliza su teléfono en la calle, cuando deja un vehículo estacionado, cuando abre un negocio o cuando un familiar regresa tarde de trabajar.
Por eso, puede existir una aparente reducción de algunos delitos y, al mismo tiempo, mantenerse una percepción elevada de inseguridad.
El problema se vuelve aún más visible cuando ocurren hechos violentos de gran repercusión mediática. Casos de homicidios, atracos, ataques dentro de viviendas o enfrentamientos armados generan un impacto social que va más allá de las estadísticas.
En septiembre, por ejemplo, la Policía ha informado sobre varios operativos vinculados a robos, atracos y homicidios, incluyendo casos en Boca Chica y Santo Domingo Norte.
Los robos siguen siendo parte importante del problema
Uno de los puntos que merece mayor atención es el comportamiento de los delitos contra la propiedad.
En apenas una semana, con corte al 4 de septiembre, el reporte policial registró 563 robos.
Aunque ese número necesita ser interpretado dentro del total nacional y comparado con períodos equivalentes, refleja que miles de ciudadanos continúan enfrentándose a situaciones relacionadas con sustracción de bienes, atracos y otros delitos patrimoniales.
Las propias autoridades han informado que, durante el primer semestre de 2026, los robos mostraban una reducción interanual de alrededor de 27 % frente a igual período de 2025.
La conclusión, por tanto, no es que los robos estén aumentando necesariamente, sino que siguen siendo numerosos y visibles, aun dentro de una tendencia oficial de esgrimir una narrativa de reducción del fenómeno..
El reto no es solo detener, sino prevenir
Otro elemento central del debate es la estrategia de seguridad.
La Policía ha intensificado patrullajes, operativos, allanamientos y ejecución de órdenes de arresto. A junio de 2026, las autoridades reportaban más de 1.7 millones de acciones preventivas, 3,220 órdenes de arresto ejecutadas y 845 allanamientos.
Pero una política de seguridad pública sostenible necesita ir más allá de la reacción policial.
Debe incluir prevención comunitaria, inteligencia criminal, control de armas ilegales, investigación de redes delictivas, persecución financiera del crimen organizado y fortalecimiento de la justicia.
También requiere atender factores sociales que, sin ser una causa automática de la delincuencia, pueden crear contextos de mayor vulnerabilidad: abandono escolar, falta de oportunidades laborales, consumo problemático de drogas, violencia familiar y presencia de estructuras criminales en determinados sectores.
La confianza ciudadana es parte de la seguridad
Existe otro desafío menos visible: la confianza en las instituciones.
Cuando una víctima no denuncia porque considera que “no vale la pena”, cuando teme represalias o cuando piensa que el expediente no avanzará, el sistema de seguridad pierde información esencial.
La lucha contra la delincuencia también depende de que el ciudadano confíe en la Policía, el Ministerio Público y los tribunales.
Una investigación bien realizada, un proceso judicial transparente y una sanción conforme al debido proceso pueden tener un efecto preventivo tan importante como el patrullaje.
Una realidad con dos caras
Los datos actuales permiten identificar una realidad compleja.
Por un lado, la tasa de homicidios presenta una tendencia supuestamente descendente: pasó de niveles superiores a 13 por cada 100,000 habitantes en 2022 a alrededor de 7.4 en septiembre de 2026, según las estadísticas oficiales, pero en la práctica no parece ser esa la realidad.
Por otro, los robos, los delitos violentos de alto impacto y la constante difusión de hechos criminales mantienen viva la preocupación social.
La cuestion es que eso explica por qué puede existir una diferencia entre lo que muestran las cifras y lo que siente la gente.
El desafío: que la mejoría estadística llegue a las calles
La verdadera prueba para cualquier política de seguridad no será únicamente reducir una tasa.
Será conseguir que esa reducción se traduzca en una experiencia cotidiana diferente.
Que el comerciante pueda cerrar su negocio con menos temor.
Que una persona pueda caminar por su comunidad sin sentirse permanentemente vulnerable.
Que una familia pueda confiar en que, si ocurre un delito, habrá una investigación seria y una respuesta institucional.
La República Dominicana muestra, de acuerdo a los informes oficiales, supuestos avances en algunos indicadores, particularmente en homicidios, pero el desafío de la seguridad ciudadana continúa siendo mucho más amplio: reducir el delito, fortalecer la justicia y lograr que la población también perciba esa mejoría en su vida diaria.
