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Opinión

El otro Duarte

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Por Andrés L. Mateo

Juan Pablo Duarte es un lampo, y debió haber sido un trueno

La proceridad de Juan Pablo Duarte se ha levantado sobre un universo de sentidos tan precariamente asociado a una gesta, que su figura queda como suspendida, flotando en la incertidumbre de no saber con certeza por qué sobre esas pinceladas tan débiles de heroicidad se edifica un edificio tan sólido como el de la identidad dominicana. Por eso, con tan solo  invocar el nombre del patricio se entra en una teoría de la dominicanidad.

Nada más y esbozar su imagen y de inmediato iniciamos una peregrinación que nos arroja sobre la consiguiente resignación apática respecto del sacrificio y la vida consagrada  de su símbolo. No hay en el continente un héroe como él,  cuya debilidad es su fuerza, cuya prístina visión de lo que seríamos nunca se doblegó. Y eso que nuestra accidentada historia cuenta con numerosos prohombres que alguna vez dudaron que ése conglomerado humano podría haber llegado a constituirse en una nación.

¿Por qué es sobre las grises viñetas de la vida de este hombre que se levanta la Patria? ¿Quiénes tejieron el esfumato humano que describe su cólera?

¿Allí, donde el martirio sustituye al acto, el azar al destino, los lúgubres graznidos del desconsuelo al entusiasmo alborozado de soñar un país, no había, acaso, un hombre condolido, un ser humano concreto, descojonado sobre el dolor?

 Para los hombres de mi generación, Juan Pablo Duarte es un lampo, y debió haber sido un trueno. Es un quejido y debió haber sido un portazo estentóreo. Es casi una lágrima, y debió haber sido una llama.

El Duarte de nuestras travesías ha sido etéreo, confesional y marcado por la tragedia. Casi sin epopeya, se sostiene de un soplo. En los primeros años de mi acercamiento personal a su figura, dos libros eran los referentes obligatorios para estudiar su vida: “El Cristo de la libertad”, de Joaquín Balaguer, y “Episodios duartianos”, de Pedro Troncoso Sánchez. En ambos libros Duarte se emparienta con la divinidad, y no responde a la condición humana, rebrillando su martirologio sin condescender a las dimensiones del hombre y la mujer humanamente situados en el escenario de la historia.

En  “El Cristo de la libertad”, la metáfora crucifica al sujeto histórico. En la cultura judeo cristiana, Cristo es siempre un significante que remite a otro significante. Su invocación es la recuperación de un martirologio que le era predestinado. Su drama estaba ahí, marcado en el designio sagrado y le era personalmente infranqueable.

El Duarte que enarbola la metáfora de Cristo está cogido en los engranajes de un designio, del cual le será imposible escapar. No es un drama histórico lo que vive, son lanzazos de un martirio divino que le era preexistente los que rodean su vida. Y él los padece a las mil maravillas, con poses frías, resignado, sin apostrofar a la historia misma que lo desgarra…

Los “Episodios duartianos”, de Troncoso Sánchez, equivalen a las estaciones de las caídas de Cristo, y el personaje se trenza a un desenlace preconcebido. La historia no es allí un escenario de confrontación, sino la escenografía de un martirio. Aquel jovencito angélico, que tiembla de ira con sus puñitos rosados cerrados con fuerza cuando le dicen haitiano en el barco que lo conduce a Europa, es una estampa celeste, y no la arboladura de un futuro conspirador. Su pasión no es la impotencia que teje el desconsuelo de la ausencia de libertad, sino la carga lastimera de una vida particularmente empinada sobre la desgracia.

Duarte es más el fulgor de una idea que la ausencia de un acto. El cemento con el cual se une nuestra aventura espiritual es la idea tensada de la viabilidad de la Nación Dominicana, que bajo ninguna circunstancia flaqueó en su espíritu. Santana, en cambio, es la acción pura por la vertebración de un ideal, que entrega rendido unos años después. Duarte jamás titubeó con respecto de nuestro destino como Nación.

 Hay otro Duarte que quizás hoy nos sea necesario. Un Duarte que se nos ha escamoteado. Un Duarte de carne y hueso. Que se sacuda el polvo del pantalón y diga: ¡coño nos han engañado! Un Duarte maldiciente, humanamente colocado en la historia. Un Duarte  paradigma de honradez en un momento  de la Patria en que los ladrones han desfalcado el erario, un Duarte indignado por la supremacía del cinismo y la anomia de las instituciones, un Duarte conmovido por la inequidad que impera en la Patria que él soñó, un Duarte que le dé asco el Senado de la República y  la Cámara de Diputados  que no son más que almacenes de  cazadores de fortunas ajenos al bien común.

Un Duarte encrespado, rebusero, ceñudo ante el espectáculo deprimente en que han convertido el país por el cual él se desolló el pellejo. Un Duarte marmóreo, con cojones de plomo ante la infamia.

Artículo publicado originalmente en el periódico HOY.

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Opinión

Cuestiones de admisibilidad ante la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Díaz

La Corte Penal Internacional teniendo en cuenta el décimo párrafo del preámbulo 1 del Estatuto de Roma, resolverá la admisibilidad de un asunto atendiendo a una serie de circunstancias que se analizaran en este artículo.

Cuando el asunto sea objeto de una investigación o enjuiciamiento por un Estado que tenga jurisdicción sobre él salvo que este no esté dispuesto a llevar a cabo la investigación o el enjuiciamiento o no pueda realmente hacerlo.

La otra circunstancia es cuando el asunto haya sido objeto de investigación por un Estado que tenga jurisdicción sobre el y este haya decidido no incoar acción penal contra la persona de que se trate salvo que la decisión haya obedecido a que no esté dispuesto a llevar a cabo el enjuiciamiento o no pueda realmente hacerlo

Otra situación resulta si la persona de que se trate haya sido enjuiciada por la conducta a que se refiere la denuncia y la Corte Penal Internacional no pueda adelantar el juicio con arreglo a lo dispuesto en el párrafo 3 del artículo 20 del Estatuto de Roma.

También cuando el asunto no sea de gravedad suficiente para justificar la adopción de otras medidas por la Corte Penal Internacional.

A fin de determinar si hay o no disposición a actuar en un asunto determinado, la Corte Penal Internacional examinará, teniendo en cuenta los principios de un proceso con las debidas garantías reconocidos por el derecho internacional, si se da una o varias de las siguientes circunstancias, según el caso:

a) Que el juicio ya haya estado o esté en marcha o que la decisión nacional haya sido adoptada con el propósito de sustraer a la persona de que se trate de su responsabilidad penal por crímenes de la competencia de la Corte Penal Internacional, según el artículo 5 del Estatuto de Roma;

b) Que haya habido una demora injustificada en el juicio que, dadas las circunstancias, sea incompatible con la intención de hacer comparecer a la persona de que se trate ante la justicia;

c) Que el proceso no haya sido o no esté siendo sustanciado de manera independiente o imparcial y haya sido o esté siendo sustanciado de forma en que, dadas las circunstancias, sea incompatible con la intención de hacer comparecer a la persona de que se trate ante la justicia.

Finalmente, a fin de determinar la incapacidad para investigar o enjuiciar en un asunto determinado la Corte Penal Internacional examinará si el Estado, debido al colapso total o sustancial de su administración nacional de justicia o al hecho de que carece de ella, no puede hacer comparecer al acusado, no dispone de las pruebas y los testimonios necesarios o no esta por otras razones en condiciones de llevar a cabo el juicio.

Rommelsantosdiaz@gmailcom

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Opinión

Las Candidaturas Independientes

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Por: Edgard Paniagua Miguel

¿Era verdaderamente un sueño que se aprobara mediante una sentencia del TCRD la figura de las Candidaturas Independientes, una utopía?

Al parecer, para muchos Juristas y Políticos, la respuesta era un sí, rotundo. Era un sueño imposible, una utopía.

Las razones para que no se aprobara esa figura podrían ser las siguientes:

  1. El sistema partidario vigente no lo permitiría.
  2. La gran influencia negativa que desde el ámbito político partidario tradicional se produce cuando algo no le favorece o le perjudica.
  3. Porque los jueces de las altas Cortes responden en ese tipo de materia a los políticos y partidos que facilitaron o le negociaron sus respectivos puestos. Siendo así mas fieles a los políticos que a la Constitución y las Leyes de la Republica.
  4. Porque la Constitución es un pedazo de papel y podía seguir siendo desdeñada y opacada.

Pero un joven, brillante y valiente Jurista, académico y profesor en materia Constitucional decidió, harto del sistema y las opciones que nos da, hacer lo siguiente:

  1. Hacer cumplir la Constitución de la Republica.
  2. Se retó así mismo, por cuanto es profesor en esa Materia
  3. Se retó ante sus alumnos, presentes y pasados para que ellos vean la necesidad de la acción de hacer cumplir la Constitución por parte del Profesor que le enseñó.

¿Que hizo el Joven Jurista?

  1. Constitución en manos, inscribió su candidatura independiente ante la JCE en las elecciones generales del 2024-2028
  2. La respuesta del Sistema fue, RECHAZADO.
  3. Escaló convencido de lo que hacía, en reclamo ante el Tribunal Superior Electoral.
  4. La respuesta del Sistema fue, RECHAZADO.
  5. Sabiendo lo que hacía y quería, y con determinación, escaló otro peldaño, esta vez ante el TCRD

La espera debió ser tensa, pero la respuesta del TCRD fue una tremenda sorpresa, y el Joven Jurista debió haber exclamado, ¡¡EURKA!! Ante la sentencia.

La Providencia Divina debió haber iluminado a esos 9 jueces para que la justa demanda del   Lic. Alberto Fiallo obtuviera ganancia de causa.

En ese momento de la sentencia la Constitución de la Republica dejó de ser un pedazo de papel y tomó su validez.

Alberto Fiallo logró vencer sus propios retos. Logró despertar la legalidad y vigencia de la Constitución en los 9 jueces. Logró acertar un duro golpe al sistema político partidario que tenía secuestrada, monopolizado el tema de las candidaturas en el País en la forma de elegir y ser elegido.

Alberto Fiallo logró con tenacidad, valentía y Constitución en manos devolverle al País una esperanza democrática, otra oportunidad.

Alberto Fiallo ha logrado junto al TCRD evitar que el País se hunda más en el sistema partidario actual, ha evitado el caos en la Republica, ha arrebatado a los secuestradores la falsa democracia que solo ha podido ofrecer, corruptos a menos corruptos, a más corruptos, sin que el pueblo pueda darse el lujo de elegir un Candidato Independiente alejado de ellos.

Y no porque los Partidos sean malos, sino porque allí dentro todavía no han sido capaces de reformarse, purgar sus escorias y limpiarse.

¿Que nos queda?

El sensato y honesto, aquellos que desean democracia abierta y más creíble, apoyar la Constitución de la Republica para que esto sea una realidad, y no aparezcan estorbos en el camino. Pues ya se oyen las voces y los lamentos de los Partidos, las quejas y los gritos de aquellos que se sentían dueños y señores del sistema.

Hacer un frente, un movimiento Cívico y Social que se una a Alberto Fiallo en la defensa de la sentencia, en todo terreno. Porque, hasta ex jueces del TCRD han opinado que dicha sentencia no debió darse de esa forma, sino “Exhortativa”

Por mi parte felicito a Alberto Fiallo por su iniciativa y nos unimos a Él en todos esto.

Felicito también a los jueces del TCRD que mostraron independencia de criterio, valentía, coraje y supieron entender su papel. Son jueces puestos por Dios para ejercer Justicia. Cuya lealtad primero es a Dios mediante el ejercicio correcto de la aplicación de las leyes y la Constitución de la República, luego lealtad a ellos mismos y finalmente al Pueblo.

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Opinión

UN PAÍS HIPOTECADO: EL VERDADERO COSTO DEL TURISMO

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Por Isaías Ramos

La reciente participación de la República Dominicana en la feria turística FITUR ha sido anunciada como un “éxito rotundo”. Se habla de inversiones por 6,750 millones de dólares, la construcción de 7,400 nuevas habitaciones, la llegada de 713,000 turistas adicionales y la creación de 47,800 empleos.

Pero detrás de estos titulares optimistas se esconde una realidad alarmante: el sector financiero nacional está siendo utilizado como apalancamiento de empresas extranjeras del turismo, asumiendo todos los riesgos mientras los beneficios quedan en manos foráneas.

Muchos creen que estas cifras reflejan capital extranjero inyectado en el país. Nada más lejos de la verdad. Gran parte de estos recursos no provienen de inversión extranjera directa (IED), sino de endeudamiento interno y externo, en su mayoría dinero de los propios dominicanos a través del sistema bancario.

Un verdadero inversionista extranjero arriesga su propio capital y asume los riesgos del mercado. Pero en este modelo, es la banca nacional la que está prestando los recursos, comprometiendo su estabilidad y, con ella, la seguridad de los ahorrantes y los fondos de pensiones del país.

El turismo dominicano, basado en el modelo de “todo incluido”, es fiscalmente privilegiado pero económicamente vulnerable. Genera empleos mal pagados, mientras goza de exenciones fiscales masivas. Al mismo tiempo, sectores estratégicos como la agroindustria, la manufactura y el emprendimiento local enfrentan enormes dificultades para acceder a financiamiento.

El crédito nacional, en lugar de impulsar la producción y fortalecer la soberanía económica, se está desviando hacia el turismo extranjero, dejando a la economía productiva en el abandono. Esto ha provocado consecuencias devastadoras para el país.

El campo dominicano se estanca. Sin inversión en infraestructura, riego y tecnología, la producción local cae, las importaciones aumentan y la soberanía alimentaria se debilita. La agroindustria no crece, pues empresas que podrían generar miles de empleos se ven obligadas a paralizar proyectos por falta de financiamiento, mientras que grandes cadenas hoteleras extranjeras reciben préstamos multimillonarios con condiciones preferenciales.

La industria local queda rezagada. Mientras los productos importados entran con ventajas arancelarias, la manufactura dominicana pierde competitividad y cada vez depende más de insumos y tecnología extranjera.

El emprendimiento se asfixia. Las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que generan más del 50% del empleo en el país, se enfrentan a barreras financieras que limitan su crecimiento y sostenibilidad. Es inaceptable que estos sectores tengan que luchar por financiamiento mientras las grandes cadenas hoteleras extranjeras reciben miles de millones con condiciones privilegiadas.

El turismo es un sector altamente vulnerable. Una crisis internacional, una pandemia, un desastre natural o una caída en la demanda global puede colapsarlo de inmediato. Cuando eso ocurra, ¿qué pasará con la banca dominicana, que ha apostado todo a este sector? El sistema financiero nacional quedará expuesto, los ahorrantes y pensionados pagarán las consecuencias y el país enfrentará una crisis de endeudamiento interno con impactos devastadores.

Desde el Frente Cívico y Social (FCS) demandamos medidas urgentes para corregir este desbalance. Es necesario establecer políticas públicas que obliguen a la banca a financiar la producción nacional con tasas preferenciales y garantías estatales. Se requieren reformas que establezcan un mínimo obligatorio de crédito para el sector agropecuario, agroindustrial e industrial.

Es urgente reducir los incentivos fiscales al turismo extranjero y fomentar más estímulos a la producción local. Se debe fortalecer un banco de desarrollo nacional que impulse proyectos estratégicos en sectores clave en lugar de favorecer la especulación y el enriquecimiento de cadenas extranjeras.

El turismo, bajo un modelo de responsabilidad social y equidad, es importante. Pero no puede seguir absorbiendo los recursos que deberían fortalecer la economía productiva del país. Si no se cambia esta política de financiamiento, seguiremos siendo un país dependiente, vulnerable y al servicio de intereses particulares y ajenos al desarrollo de la nación.

¡Despierta, RD!

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Edificio La República: Restauración No. 138, cuarta planta, Santiago, República Dominicana. Teléfono: 809-247-3606. Fax: 809-581-0030.
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