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Diputados del exterior han sido electos al margen de la Constitución que dispone que no sean ciudadanos de otras naciones.
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5 años agoon
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Elba GarcíaPor Elba García
Desde hace varios años que este periódico ha lanzado la voz de alerta de los resultados negativos dejados por el voto en el exterior, el cual se ha convertido en un instrumento para manejar mañosamente los presupuestos destinados para esos fines por la Junta Central Electoral y para violar la Constitución de la República.
Los hallazgos encontrados en una investigación de lo ocurrido en el orden financiero durante las pasadas elecciones en la mayoría de las dependencias de la JCE, ya ha dejado como consecuencia la destitución de los funcionarios del órgano comicial a nivel del exterior, pero todavía falta corregir un asunto que viola gravemente la Carta Magna.
La cuestión tiene que ver con que la mayoría, por no decir todos, incluidos algunos provenientes del exterior que se postularon en las pasadas elecciones por diferentes provincias del país y que salieron electos, no ocupan esas posiciones de acuerdo con el mandato de la ley de leyes.
Los artículos 79 y 82 de la Constitución dejan claro su mandato para todo el que busque un cargo electivo a nivel de diputado o senador de cualquier circunscripción, incluidas naturalmente las tres que funcionan en el exterior, es decir, en los Estados Unidos, Europa y otros países donde hay asentadas comunidades de dominicanos, que debe haber renunciado diez años antes a la ciudadanía de cualquier otro país para poder optar por el cargo.
El asunto estriba en que aquel que es ciudadano de los Estados Unidos, pero de ascendencia dominicana, debe primero presentar su renuncia a esa condición y diez años después optar en el país por un cargo electivo, lo cual incluye también que todos los aspirantes del exterior tiene que vivir cinco años antes en la jurisdicción que pretende representar.
Sin embargo, esto nunca ha sido tomado en cuenta por la Junta Central Electoral y ahora resulta que prácticamente todos los diputados, unos siete en total, más otros que fueron electos en el país, deben ser suspendidos por ser ciudadanos de los Estados Unidos hasta que se someta un recurso al Tribunal Superior Electoral y al Tribunal Constitucional para que emitan sentencias definitivas al respecto.
Aunque no hay constancia en las manos sobre este particular, pero de acuerdo a lo informado, la mayoría de los legisladores escogidos en el exterior y algunos en el territorio nacional ejercen esas funciones de manera ilegal porque son ciudadanos de los Estados Unidos y ello viola los artículos 79 y 82 de la Constitución de la República.
Este mandato constitucional fue el que sirvió para sacar de circulación como aspirante presidencial a Ranfis Trujillo, quien a pesar de que quiso decir lo contrario nunca presentó su renuncia como ciudadano de los Estados Unidos para poder aspirar a la presidencia de la República.
De igual modo, como la Junta Central Electoral pudo determinar lo ocurrido con Ranfis Trujillo puede hacerlo con otros dominicanos, algunos nacidos en los Estados Unidos, que no han seguido el procedimiento establecido por la Constitución en lo que respecta a su renuncia como ciudadanos de ese país o de cualquier otro de Europa para presentar una candidatura a diputado o senador de la República.
La JCE tiene todas las herramientas y la autoridad de solicitar al Departamento de Estado de los Estados Unidos un informe de los dominicanos que cuentan con la doble nacionalidad y que hoy ocupan curules en el Congreso Nacional sobre la base de una violación grave a la Carta Magna.
En su defecto, este periódico se animará a aportar las pruebas sobre este caso para que se mande una lección a la sociedad de que estas cosas no pueden ser tolerables, sobre todo porque la ley no debe ser sólo para una parte de los dominicanos, sino para todos.
Recientemente uno de los aspirantes a diputado por el exterior, el señor Yomare Polanco, proclamaba en los medios de comunicación del país que él había sido víctima de un fraude electoral y que ello tendría repercusiones porque es ciudadano de los Estados Unidos, lo cual lo invalida para aspirar a ocupar una curul en el Congreso Nacional.
En el país hay varios casos de personas escogidas como diputados y senadores, como por ejemplo Carlos Gómez de la provincia Espaillat y Charlene Canaán, hija del fallecido de Covid-19 y propietario de la compañía de mudanzas Salcedo Cargo Express, quienes son ciudadanos de los Estados Unidos, la segunda incluso nacida en territorio de los Estados Unidos.
Pero el caso tiene mayor alcance porque de acuerdo a las informaciones que posee este periódico todos los escogidos en territorios de los Estados Unidos son ciudadanos de ese país y son diputados al Congreso Nacional en violación del artículo 82 de la Constitución de la República.
Este tema ha sido tocado en más de una ocasión por este periódico, ya que ha sido una práctica del país escoger diputados en el exterior y en el mismo territorio nacional al margen de las normativas jurídicas nacionales, pero igual ha ocurrido con la designación por parte del Poder Ejecutivo de cónsules, vicecónsules, ministros consejeros, secretarios de embajadas y embajadores alternos y titulares ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de Estados Americanos (OEA) en violación de la Ley 630-16 que regula el servicio exterior dominicano, cuyas irregularidades le han creado dificultades al país con el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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2 días agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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4 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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7 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
