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Opinión

Hasta el comandante Fidel Castro Ruz fue engañado por el simulador Leonel Fernández, Y…a Bosch y a los boschísta, ni se diga.

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Por Miguel Espaillat G.
 Fidel Castro  y el simulador de Leonel  Fernández
Esta segunda parte se circunscribe a reproducir el artículo ya aludido (Fidel Castro  y el simulador de Leonel  Fernández), escrito por Miguel Espaillat con contribuciones de Narciso Isa Conde para refutar al Comandante la reflexión donde nos presenta a un Leonel diferente a lo que es en la realidad.  Ello, para que se tenga dominio del tema  que hemos estado analizando desde la  primera entrega.
COMANDANTE: Estoy seguro en un ciento por ciento, que el nombre de Miguel Espaillat no significa nada para usted, como tampoco los nombres de Pedro, Maria, José, fulano, mengano, zutano, y el de los muchos millones de esta especie que tanto le admiramos. Pero sí tiene usted que saber, que esos millones constituyen el grueso de la población mundial que lo queremos y respetamos al grado máximo, con que con estos sentimientos, se pueden tener para un ser humano. En consecuencia cae sobre sus hombros la gran responsabilidad de cuidar toda palabra y toda reflexión, que salga de su boca y pensamiento. Ello, por el poder de estos (palabra y reflexión), los cuales mal usados pueden acarrear terribles decepciones y frustraciones en las filas de los ejércitos de sus seguidores.
Para darle una idea de su inmensa popularidad entre los menganos y fulanos aludidos, le informo que en las próximas semanas saldrá a la luz pública un ensayo autoría de este zutano, titulado “FIDEL Y LOS ENANOS”. El mismo, es una apología a su persona y a su obra revolucionaria a favor de la humanidad. Me tomó todo un año escribirla. El sacrificio que conllevó realizarla por las muchísimas limitaciones materiales, usted nunca podrá imaginarlas. En medio de la algarabía y la satisfacción de esta publicación, usted se dispara con una reflexión donde expone de Leonel Fernández lo siguiente: “Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban.”
Comandante: le confieso que aún no salgo de mi asombro por esas sus desacertadas declaraciones. Las mismas, me han consternado y llenado de penas y frustraciones.
En su artículo “No fue así, comandante Fidel” de fecha sábado 14 de marzo del presente año, Narciso Isa Conde se ocupó de señalarle las razones de su yerro, con la exposición siguiente:
“Nadie en República Dominicana puede respaldar esa versión sobre el ascenso de Leonel a la presidencia. Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera sus partidarios».
«Leonel fue el candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para los comicios de 1996 porque ya no fue posible reiterar por razones de salud la candidatura del Profesor Bosch. Ya Leonel había sido candidato a la vicepresidencia en las elecciones de 1994».
«En el 90 el Profesor Bosch ganó las elecciones, pero ciertamente Balaguer le hizo un “fraude colosal”. Bosch inicialmente trató de impugnar por la vía de las movilizaciones los adulterados resultados de esos comicios, pero ya su partido estaba contaminado por Balaguer y por el conservadurismo, por lo que hubo resistencia a esa línea combativa en el seno de su Comité Central… y finalmente el Profesor cedió a la presión claudicante».
«Entonces, el proceso de corrupción del PLD, el cual había quedado muy bien posicionado en el Congreso y en las alcaldías o ayuntamientos (pese a que le arrebataron la Presidencia de la República), creció aceleradamente al aceptar muchos de sus dirigentes electos los sobornos y lisonjas de Balaguer, experto en corrupción de Estado y en el uso abusivo del poder».
«Esto le hizo mucho daño al PLD hasta el punto, que en las elecciones del 94 quedó en tercer lugar con la fórmula Bosch-Leonel Fernández»
«Esas elecciones fueron ganadas por el líder populista-socialdemócrata José Francisco Peña Gómez, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (afiliado a la Internacional Socialista). Pero de nuevo Balaguer orquestó un fraude todavía mayor y más burdo, que evolucionó hacia una gran crisis de gobernabilidad».
«En esa coyuntura el PLD se inclinó a favor de Balaguer para obstruir las posibilidades de ascenso al gobierno del PRD. El odio racista a Peña Gómez (por su negritud de origen haitiano y por su extracción social) predominó tanto en el partido de Balaguer como en el PLD, en este último caso movido además por la pugnacidad sectaria»
«La crisis fue tan estremecedora que si el PLD no hubiera adoptado esa posición y Peña Gómez vacilado de mala manera, casi seguro hubiese sido posible tumbar el régimen de Balaguer con el accionar del pueblo y el respaldo de un sector militar e iniciar una profunda democratización del país».
«En esa oportunidad yo conversé durante varias horas con Leonel Fernández, que por lo menos había admitido la existencia del fraude, para que respaldara una huelga general política (preparada por el PRD, las izquierdas y la mayoría de los movimientos sociales del país) y finalmente se negó a hacerlo. Mostró un gran temor a la movilización popular, a la posible reacción del imperialismo estadounidense frente a ella y se mostró favorable al pacto con Balaguer, en procura de ventajas espurias para el PLD».
«Una parte de la oligarquía, la alta jerarquía de la Iglesia, la cúpula militar balaguerista y la cúpula del PLD acorralaron a Peña Gómez hasta hacerlo desistir de la huelga general y llevarlo a la trampa de una negociación que le permitió a Balaguer permanecer por dos años en el gobierno con la condición de que se prohibiera la reelección y que no se repostulara en el 96, a la vez de establecerse la doble vuelta con un mínimo del 50% de los votos válidos en la segunda. Para esa fecha Bosch estaba mentalmente bastante desgastado y eso le posibilitó a Leonel Fernández -repito- convertirse en el candidato presidencial del PLD».
«Así las cosas, los dos grandes caudillos, que dominaron por largas décadas la política dominicana, quedaron por razones distintas fuera del juego electoral ; y superado en buena medida el bipartidismo, la competencia entonces se centró en tres candidatos más jóvenes: Peña Gómez por el PRD; Leonel por el PLD y Jacinto Peynado por el Partido Reformista Socialcristiano-PRSC de Balaguer.
Peynado no era el precandidato de Balaguer al interior en su partido, entre ambos tenía lugar una fuerte bronca; pero de todas maneras Peynado logró la nominación al ser el que mejor imagen proyectaba.
El caudillo del PRSC no le perdonó el desafío a Peynado y se esforzó por disminuirlo electoralmente favoreciendo indirectamente a Leonel Fernández en la competencia con Peña Gómez, quien le llevaba una gran ventaja a los dos.
Ya para esa fecha existía un pacto secreto entre Balaguer y la cúpula del PLD, expresado incluso en un significativo financiamiento. El oro corruptor, canalizado a través del contratista y relevante miembro del “anillo” palaciego, Guaroa Liranzo, siguió haciendo sus perversos efectos al interior del partido fundado por Bosch.
Esa situación determinó que en la primera vuelta de esas elecciones el PLD pasara de un lejano tercer lugar, al segundo lugar, todavía distante de Peña Gómez. El PRSC quedó en tercer lugar, pero con posibilidades de inclinar la balanza a favor de uno de los dos participantes.
En esa segunda vuelta, Balaguer negoció con Leonel Fernández el apoyo al PLD a cambio de impunidad y cuotas de poder; y el acuerdo secreto se publicitó en un ominoso y aberrante acto público (2 de junio de 1996 en el Palacio de los Deportes), en el que los líderes del PLD aparecieron abiertamente abrazados a políticos ladrones y militares asesinos, encabezados por Balaguer y los generales de “horca y cuchillo” implicados en del terrorismo de Estado, firmando a continuación un pacto realmente diabólico.
Entonces la cúpula del PLD renunció no sólo a todo aquello de la “liberación nacional”, sino al simple liberalismo, decidiéndose a jugar un rol conservador impregnado de corrupción, neoliberalismo y entreguismo a la oligarquía tradicional y a la política de turno de los EEUU.
Esa alianza macabra, acompañada de una feroz campaña racista-antihaitiana y un fraude gigantesco, le posibilitó a Leonel Fernández, con el apoyo de Balaguer, ganarle por poco margen a Peña Gómez y ascender a la silla presidencial.
¿Es esto “selección natural”?  ¿Acaso no fue eso, un repugnante regalo de Joaquín Balaguer y de lo peor del país, o si se quiere un “toma y daca” de la peor especie?  ¿Acaso no fue un ascenso meteórico por la enlodada vía de la corrupción, con la importante muleta de la escoria balaguerista?
Desde entonces, como es lógico, Leonel Fernández no ha tenido escrúpulos para corromperse y corromper, entregarse y entregar, sobornar y recibir, exaltar todos los antivalores, reprimir protestas y asumir el “plan de seguridad democrática” de Uribe dentro de sus óptimas relaciones con ese régimen oprobioso . Y desde entonces además, ha querido erigirse en el nuevo caudillo de la era “postmoderna”, en el sustituto mediocrizado y digitalizado de Balaguer y otros representantes del despotismo ilustrado.
Ofende por tanto, que la memoria histórica de los actuales dirigentes de la Revolución Cubana se haya acortado de esa manera, tanto y tan pronto.
Apena que Fidel, tan querido en este país, no haya tenido presente el sentir del pueblo dominicano y la historia reciente de nuestra martirizada patria.
Y ni siquiera se trataba de plantear las cosas entre reunirse o no con Leonel -independientemente de que no siendo jefe de Estado no estaba obligado a hacerlo, sino, de cuidarse de exaltarlo de esa forma, recurriendo a tantas inexactitudes, desconociendo las barbaridades desplegadas por los gobiernos del Dr. Leonel Fernández y evadiendo hechos ampliamente difundidos.
Nos cuenta Fidel, que en 1996 cuando conoció a Leonel, éste le habló de sus empeños por abaratar la energía y resultó que en casi 9 años de ejercicio presidencial, después de la privatización del sector, le está ofreciendo al país los apagones más caros del universo y los “prendiones” más onerosos.
Por eso es que el relato de Fidel sobre su reciente encuentro con Leonel ha dejado atónito al pueblo dominicano. Las mujeres y hombres sencillos de todas las edades, medianamente informados de la política, no entienden el porqué de esa exaltación tan perjudicial para el propio Comandante y tan favorable para un Leonel políticamente decadente y moralmente desacreditado; el por qué escribir palabras tan desconcertantes por innecesarias y reñidas con la verdad”.
(Termina la cita)
Comandante: en la República Dominicana existió un gran hombre llamado “Narciso González”, el cual fue asesinado en fecha 26 de Mayo de 1994, en el último gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, el dictador trujillista sin escrúpulos, que auspició al poder, al hoy también sin escrúpulos, presidente Leonel Fernández.
El motivo de esa muerte, tiene sus raíces en un artículo escrito por este periodista asesinado titulado “Balaguer los más perverso que ha nacido en la República Dominicana”, el cual se inicia de la manera siguiente: «Según el diccionario de nuestra lengua, la palabra perverso se define así: “individuo sumamente malo, depravado en las costumbres o en las obligaciones de su estado.
Entre los sinónimos de perverso se establecen los siguientes: asesinos, delincuentes, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertidor, y otros.
?En América la perversidad ha brotado como una hierba mala en todos los países y en todos los tiempos. Por eso nuestras naciones han sido corroídas por los Trujillo, los Pinochet, los Duvalier, los Somoza, los Pérez Jiménez, los Fulgencio Batista y otros mandones locos, criminales y desfalcadores. Y aunque no se ha establecido un aparato que mida la malicia de tantos enemigos de sus pueblos, bastaría con hacer una confrontación entre los hechos y el diccionario, y llegaríamos a una obligada conclusión: “Joaquín Balaguer es lo más perverso que ha surgido en el continente americano en toda su historia”.
Eso es Joaquín Balaguer: “La perversidad elevada a su máxima expresión. ¡Es tiempo que terminemos ya con esa pesadilla…!” (Termina la cita).
COMANDANTE: La exaltación que usted hace de Leonel, en su reflexión titulada “Mi encuentro con Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana” en fecha 06 / 03 / 2009, no es más, que la antítesis de lo que realmente es ese personaje, quien hoy, ideológicamente, es el arter ego del Joaquín Balaguer, que nos describe Narciso González en el artículo aludido, que le costara la vida.
Todos esos calificativos de: perverso, asesino, delincuente, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertidor, y hasta traidor, por haber traicionado a su maestro y mentor, el profesor Juan Bosch, le cuadran a la perfección a Leonel Fernández.
Si usted estuviera al tanto de cómo está funcionando el gobierno de su apologado, y de cómo está la situación social política y económica en la República Dominicana, se daría cuenta de que este Leonel Fernández se tiene más que ganados, estos calificativos.
COMANDATE: En estos momentos, Leonel Fernández significa para el pueblo Dominicano, lo que Fulgencio Batista, el tirano que usted combatió, significó para el pueblo de Cuba en su momento de horrores con este dictador.
Comandante: para más ilustración suya sobre Leonel, le proporciono otras informaciones sobre este personaje, dadas por Narciso Isa Conde.
“Sí, Leonel es un hombre talentoso,  muy estudioso, magnífico expositor y sumamente hábil. Es capaz de retener y exponer de memoria cifras, procesos y datos sobre la crisis mundial   y sobre otros asuntos de un volumen impresionante, más aun cuando se propone impresionar. Surgió de abajo, de una familia modesta y es admirable su esfuerzo de superación desde niño.
Sabe muchísimo de publicidad moderna y tiene una gran capacidad para sustituir la realidad por la irrealidad virtual. Es un sofista experimentado, procura siempre hablarle el lenguaje grato al interlocutor y exponer ideas cómodas dentro del escenario de lugar. Tiene a disposición tantas posiciones como sean útiles a sus fines: de derecha, de izquierda, de centro izquierda, revolucionaria, neoliberal, conservadora, liberal…y como si nada, se acostumbra a tomar Té de tachuelas y a decir cualquier mentira. Es buen actor y mejor simulador, por lo que lo correcto es juzgarlo por sus hechos y no por sus poses y palabras. Veamos:
Leonel como gobernante ha sido el gran privatizador de las empresas y servicios públicos, y de los recursos naturales del país. El político más funcional a la globalización neoliberal, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a las “áreas de libre comercio” o TLC.
Leonel Fernández ha sido el gran reivindicador de Joaquín Balaguer, uno de los políticos más perversos del Siglo XX a escala continental. El actual gobierno del PLD ha roto todos los récords de clientelismos, corrupción, soborno político, tráfico de influencia. Y si no se le quiere nombrar como campeón de la degradación moral de la partidocracia y las instituciones estatales, se le puede poner como tan peor como los peores. Ha sido la antítesis de Bosch.
Depredador de ríos, montañas y costas. Contaminador del ambiente. Machista patriarcal de pura cepa. Neoliberal con máscara “light”.
Gestor de un capitalismo dependiente y empobrecedor, de un modelo basado en la financierización del capitalismo (que hoy oportunistamente critica), en las infames Zonas Francas, en el turismo de casinos y de mala calaña, en las comunicaciones y en los cárteles de la construcción y de las drogas, y en el dinero del lavado.
Leonel ha sido un gran corruptor de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, al punto que hoy, éstas son instrumentos del narcotráfico, fuentes del sicariato y espacio de penetración de la CIA, el MOSAAD y el régimen narco-paramilitar de Álvaro Uribe Vélez, con el que ha fraguado una especie de “alianza carnal”. Incluso acaba de darle el “plácet” como Embajador de Colombia al general Montoya, experto en masacres, aliado de los para-militares y de los carteles más agresivos de la droga; quien, por demás, orquestó y re-orquesta un plan para asesinarme (bien conocido por el presidente). Recientemente se abrazó a Bush-padre y a Gustavo Cisneros, propiciando inversiones de ambos y de cuantos mafiosos y “desarrolladores” aventureros se presenten.
Leonel ha recogido toda la escoria criminal y corrupta del balaguerismo y ha garantizado la impunidad de los autores intelectuales del asesinato de Orlando Martínez, de Narciso González, de Caamaño y de muchos héroes y heroínas del balaguerato.
Ahora, el presidente Fernández, está en su peor momento de descrédito y por eso puedo asegurar que en nuestro país lamentablemente, al encuentro sostenido entre él y usted, solo él, puede intentar sacarle provecho; puesto que una gran parte de los/as dominicanos no logran entender por qué el comandante Fidel lo ha recibido y lo ha elogiado siendo tan evidente, cuestionada y cuestionable la trayectoria de Leonel.
Aquí, en este país,   y en cualquiera otro donde se conozcan los hechos de Leonel, nadie se traga el cuento de su supuesta convicción de que el capitalismo es “veneno”. Menos aun cuando mucha gente sabe que el otrora humilde estudiante y profesional es algo más y peor que un capitalista cualquiera y que no pocos oligarcas, y es quien le ha obligado a tomar al pueblo el veneno del capitalismo neoliberal y salvaje” (Termina la cita de Narciso Isa Conde).
COMANDANTE: por la década de 1950s en la “Gloriosa era de Trujillo” en la ciudad de Santiago de los caballeros y sus municipios, hubo un grupo de jóvenes, que hastiados, cansados e indignados por los abusos, crímenes y todas las barbaridades de Trujillo, se dieron a combatirlo distribuyendo panfletos subversivos en toda la población. Todos esos jóvenes cayeron apresados y después de torturas atroces fueron vilmente asesinados. Ellos fueron los Planfleteros de Santiago. Uno de los panfletos que más irritaron a Trujillo fue uno que decía “con permiso de la expresión, Trujillo es una mierda”.
Cuarenta y ocho años después de la desaparición física de ese dictador, Balaguer y Leonel encarnan a aquel sangriento dictador. Las injusticias sociales siguen siendo las mismas. La corrupción, el narcotráfico, el robo de los recursos del Estado por parte de sus ministros y funcionarios, lo mismo que la delincuencia, la inseguridad ciudadana, el desamparo del pueblo, el derroche, el abuso de poder, etc. etc.… siguen siendo iguales o peor, que cuando imperaban aquellos regímenes.
Por lo que hoy parafraseando a los “Planfleteros de Santiago” podemos actualizar su mensaje escribiendo: “con permiso de la expresión, Leonel Fernández es una mierda de presidente”  Y no es justo “Comandante” que usted  entienda lo contrario, y que un simulador que presume  de otra cosa, venga a empañar el final de su gloriosa existencia revolucionaria con juicios desacertados.
Comandante: para terminar, sería bueno y saludable, que usted explicara al pueblo dominicano y al mundo, por qué Carlos Lague Dávila y Felipe Perez Roque son indignos, y Leonel Fernández Reyna… es digno
 

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Opinión

LIBERARNOS PARA CONSTRUIR**

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Por Isaías Ramos

Cada 26 de enero la República Dominicana pronuncia un nombre que no admite trivialidades: Juan Pablo Duarte. Esta fecha no debe servir solo para recordar; debe servir para medirnos.

Duarte no nos dejó una patria para contemplarla desde la nostalgia, sino una República para sostenerla con carácter. Y lo dijo sin ambigüedades: “Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor”. Esa frase no pertenece al pasado; es una interpelación directa al presente.

La liberación que hoy necesitamos no es romántica ni cinematográfica. No es violenta ni ideológica. Es cívica, moral e institucional.

Tiene un propósito concreto: hacer posible el Proyecto de Nación del Estado Social y Democrático de Derecho que nuestra Constitución proclama, pero que aún no logra encarnarse en la vida diaria del país.

Hablar de liberación no es hablar de ruptura; es hablar de rescate. Rescatar la ley como límite real, la justicia como medida efectiva y la virtud pública como norte compartido.

No se construye un proyecto de nación sobre un pueblo resignado. Cuando la ciudadanía se acostumbra a no esperar nada, el problema deja de ser electoral y pasa a ser moral.

Se rompe entonces el vínculo invisible que sostiene toda república: la convicción de que la verdad importa, de que la ley obliga y de que el bien común está por encima del interés del grupo. Sin esa convicción, cualquier “nueva etapa” se vuelve maquillaje: comunicación sin explicación, narrativa sin responsabilidad, poder sin rendición de cuentas.

Por eso, antes de hablar de reformas, programas o candidaturas, debemos atrevernos a responder una pregunta incómoda pero ineludible: ¿de qué —y de quién— debemos liberarnos? No para alimentar odios ni competir por etiquetas, sino para comprender la raíz del problema.

La liberación verdadera comienza cuando entendemos que el principal obstáculo no es una persona, sino un sistema de incentivos que premia el abuso, protege la impunidad y castiga la virtud. Personalizar el problema entretiene; comprenderlo libera.

Debemos liberarnos, primero, de un modelo que ha deformado la idea misma de ciudadanía. Un país no se sostiene solo con obras visibles; se sostiene con carácter colectivo.

La educación y la cultura deberían formar ciudadanos con respeto a la libertad, amor por la patria y responsabilidad ante Dios y ante la historia. Cuando el Estado abdica de esa misión y normaliza el dinero fácil, el vicio y la banalización de la dignidad humana, la sociedad se vuelve más vulnerable a la captura y a la desesperanza. Un pueblo sin brújula moral no pierde el rumbo de golpe: se acostumbra a caminar sin él.

Debemos liberarnos también de la privatización del Estado como botín. Cuando el poder se administra como propiedad y no como mandato temporal, se firman contratos opacos, se desmontan instituciones, se entregan recursos estratégicos sin visión nacional y se gobierna para socios, no para ciudadanos.

En ese contexto, la corrupción deja de ser excepción y se convierte en método; la impunidad deja de ser anomalía y se vuelve garantía. Ninguna República puede sostenerse cuando el presupuesto se percibe como botín y la ley se aplica según conveniencia.

Debemos liberarnos de la lógica del endeudamiento sin transformación y del abandono de lo esencial. Endeudarse no es un pecado en sí mismo; lo destructivo es endeudarse sin resolver lo básico: educación de calidad, salud digna, seguridad ciudadana, servicios esenciales y empleo decente.

Cada deuda que no se traduce en bienestar es una factura moral que se le pasa a nuestros hijos. Y cuando los servicios siguen precarios y la inseguridad se normaliza, el ciudadano entiende que se le exige paciencia, pero no se le entregan resultados.

Debemos liberarnos, además, del desprecio al mandato constitucional y de la manipulación de nuestra identidad. Defender la identidad nacional no es odiar a nadie. Es exigir que el Estado cumpla su deber: aplicar la ley con justicia, sin discriminación, proteger la convivencia y garantizar derechos sin sacrificar soberanía ni dignidad.

Como advirtió Duarte: “Todo poder dominicano está y deberá estar siempre limitado por la ley y ésta por la justicia”. Ese principio no es una cita ceremonial: es la columna vertebral del Estado Social y Democrático de Derecho.

La pregunta decisiva, entonces, no es si debemos liberarnos, sino cómo hacerlo sin caer en el odio, el caos o el caudillismo. La respuesta exige madurez histórica y una secuencia clara: verdad, para nombrar la captura sin maquillajes ni excusas; conciencia, para entender que la resignación no es prudencia, es rendición; organización cívica, para convertir la indignación en criterio y el criterio en disciplina colectiva; y proyecto, para asumir el Estado Social y Democrático de Derecho como norte compartido, no como decoración constitucional.

La liberación sin proyecto se convierte en rabia. El proyecto sin liberación se queda en papel. Por eso, la tarea de esta hora histórica es doble: despertar la conciencia colectiva y, sobre esa base, construir un Proyecto de Nación que haga realidad la Constitución en la vida diaria.

En esa dirección, el Foro y Frente Cívico y Social continuará trabajando en todo el territorio nacional para elevar el estándar del debate público, formar ciudadanía y articular voluntades alrededor de principios verificables: verdad, legalidad, transparencia, mérito, justicia y responsabilidad.

En el natalicio de Duarte conviene recordar otra de sus exigencias, sencilla y decisiva: “Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”. Si asumimos esa obligación, la liberación deja de ser consigna y se convierte en tarea histórica compartida.

Despierta, RD!

No para odiar.

Para asumir.

 

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Opinión

La Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia ( 3 de 3 )

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Por Rommel Santos Diaz

La Asamblea podrá tratar de resolver por sí misma la controversia o recomendará otros medios de solución, incluida su remisión a la Corte Internacional de Justicia de conformidad con el Estatuto de esta.

En virtud de lo anterior, es posible afirmar que existe un vínculo normativo según lo previsto en el segundo párrafo  del Artículo 119. Según esto, solo las controversias que no estén relacionadas a las funciones judiciales de la Corte podrían ser dirimidas por la Corte Internacional de Justicia.

Este tribunal actuará sólo en caso que dicha controversia haya sido remitida a su jurisdicción como resultado de una recomendación de la Asamblea de los Estados Parte de la Corte Penal Internacional. Solo en ese caso la Corte Internacional de Justicia podría conocer y resolver una controversia relativa a la interpretación  o aplicación del Estatuto.

Esta disposición concuerda con lo dispuesto en el Artículo 36  del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia  que extiende su competencia a todos los asuntos previstos en los tratados vigentes  como es el caso del Estatuto de Roma.

Conviene subrayar que no se trata de una relación de superposición de un tribunal en relación al otro, sino más bien de una relación de coordinación entre los distintos tribunales internacionales.

Sin embargo, si bien la relación en el ámbito normativo entre ambos tribunales tiene por objeto garantizar la seguridad jurídica, en el ámbito jurisprudencial el funcionamiento de ambos tribunales puede concluir en posiciones disímiles. En este punto cabe precisar que la Corte Internacional de Justicia, sin ser un tribunal de derechos humanos, ha abordado en su jurisprudencia distintos temas relevantes para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho Penal Internacional.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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Homosexuales en la televisión (segunda parte)

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Por Oscar López Reyes

Décadas atrás, los homosexuales se regodeaban a escondidas, y ahora se exceden en su lucimiento en la descubierta y una nueva generación ha optado por incursionar en los mass-media. Una porción de ellos se encopetan en el tobogán televisivo, mimados en la piltrafa lingüística del chisme y la intriga quebradiza de la privacidad, en tanto que un número apreciable estudia en las escuelas de comunicación social.

El programa de esa estirpe podemos denominarlo El Trineo no apto para niños ni adolescentes, por el uso y abuso del discurso carnal en la tiniebla de la ironía, el humor y la tropelía a la intimidad y honor en la tele y las caricaturas sobre la diversidad erótica y el cambio de sexo biológico en la serie de ciencia ficción difundida por Nefflix.

Ese bamboleo de imagen y sonido retrotrae a los viejos bares cabareteros sin decoraciones, mesas y sillas cojas y arqueadas, en continuo empinar de copas de ron y cerveza baratos en pasavasos chatos, letreros con faltas ortográficas, olores penetrantes y música de doble sentido, trenzada por anfitrionas que pronuncian palabras sucias subidas de tono.

Los espectáculos que escenifican los gais en la vida cotidiana son llevados a la televisión, donde solo producen programas de cocina, farándula, moda y estilismo, pero jamás educativos ni científicos. En vez del aprovechamiento didáctico y de fomentar el pensamiento crítico, se inflan pletórico en pequeñas bolsas hinchadas de morbo e injurias.

¿Son estas apreciaciones un gazapo? Los espacios audiovisuales ejercen una influencia muy poderosa en el desarrollo cognitivo, emocional y social de niños y adolescentes (formación de carácter), que suelen imitar -parcial o totalmente- los mensajes orales, la voz, los gestos, los comportamientos y valores transmitidos por ciertos personajes, que se convierten en sus referentes y modelos.

Habitualmente, perjudican la evolución del lenguaje de los receptores, su concentración, rendimiento académico y capacidad para diferenciar entre materialidad y fábula. En su núcleo central, pueden ser tanto rentables (de un lado) en la eficacia y adversativos en la nocividad (del otro) en las conductas de riesgos, como el sexo, las drogas y la violencia.

No por casualidad, los gais, lesbianas, bisexuales, trans, intersexuales, queer y otras orientaciones de la comunidad LGBTIQ+ han decidido trotar en los medios de comunicación, para enfocarse en un mercado cautivo del círculo del espectáculo, en virtud de que a través de esta almohadilla alcanzan objetivos específicos, en el lomo de una sociedad propensa a la recreación, la fama, el dinero y las loas.

Vanidosos y presumidos intocables, audaces en el arrebato de su nerviosidad y narcisistas obsesivos por la belleza, la fantasía, la acequia y las galas despampanantes, como dicta su estructura cerebral, presagiamos que en los próximos años disminuirá la presencia de hombres especialmente en la teledifusión o “caja tonta” que, conforme con el libro La Información en Televisión. Obsesión Mercantil y Política (autoría de Mariano Cebrián Herreros, profesor de la Universidad Complutense de Madrid), “las presiones comerciales convirtieron la noticia en un espectáculo para entretener”, y en una “espectacularización para captar audiencias”.

Más de 100 homosexuales están insertos actualmente en programas de farándula y modas de la República Dominicana, y otra cantidad similar estudia comunicación social en universidades (son tratados con respeto e igualdad por profesores y alumnos), que se empotra como una de sus carreras predilectas. La matrícula de mujeres en esas unidades académicas escala más de un 80% de los alumnos.

¿Es dable aceptarlos como guías sociales, orientadores de ciudadanos o, simplemente, para musitar o duchar en el entretenimiento?

No, a los gais pervertidos en la madriguera de la obscenidad y la difamación, que difieren –en cierto contexto y perspectiva- de icónicos filósofos y pensadores, geofísicos y astronautas, inventores y descubridores, neurocientíficos y psiquiatras, matemáticos y músicos, historiadores y antropólogos, literatos y humanistas de la comunidad LGBTIQ+, que transmitieron un legado intangible de vida útil para futuras generaciones.

Pasemos a justificar la postura crítica a gais desaforados, cimentados en dos instituciones que son ejemplos de disciplina: las Fuerzas Armadas y la Iglesia.

Las Fuerzas Armadas de diferentes litorales separan de sus filas a los soldados que son atraídos por el mismo sexo.

¿Es correcto …? Sí, por estas tres razones:

1.- Cuando integrantes de un cuerpo armado se enteran de que un compañero o superior es un desviado sexual, comúnmente se le pierde el respeto.

2.- Un uniformado policíaco o militar puede enamorarse de un subalterno y, por tanto, se quiebran la disciplina y la autoridad. O se debilita el frente de guerra.

3.- Una gran parte de estas personas rinde culto a la promiscuidad, lo que entraña un riesgo físico, mental, emocional y social.

¿Prejuicio? o ¿discriminación?

El homosexualismo no camina por los predios de la normalidad, sea una condición o una patología. Las investigaciones científicas no concuerdan sobre un origen único, y lo atribuyen a componentes biológicos, hormonales, ambientales y epigenéticos. Respecto a esta última marca, que acumula el mayor porcentaje de aceptabilidad de maestros, que señalan que no se borran correctamente los andrógenos que protegen el feto de la madre, y que ese cambio sin alteración del ADN incide en la masculinidad o feminización, igual que los niveles de testosteronas durante la gestión y el desarrollo del cerebro.

Según otros estudiosos de este fenómeno, no es generada por “un gen gay”, por factores hereditarios, alteraciones hormonales ni por otros de orden biológico. La ubican en la esfera psicológica o emotiva, específicamente en los hábitos neuroinfantiles.

El ex director del Instituto para la Sanación Marital (Filadelfia, Estados Unidos) y experto en tratamiento a sacerdotes que han cometido abusos sexuales, el psiquiatra Richard Fitzgibbons (1958-2024), sitúa los orígenes de la homosexualidad en la envoltura, durante la infancia y la adolescencia, de la soledad y la tristeza, en los profundos sentimientos de ser inadecuado, en la falta de autoaceptación, la desconfianza y el miedo, el narcisismo, los intentos de evadir un excesivo sentido de responsabilidad, los traumas en la infancia y los enfados excesivos.

En tanto que otros especialistas en la materia buscan la causa en los complejos de inferioridad, la falta de madurez o ruptura familiar, y definen a los gais como obsesivos, ansiosos, compulsivos y depresivos, no obstante “aparentar jovialidad y alegría”. Y afirman que esta patología se cura.

¿Debemos aceptarlos como guías y como orientadores…?

Siempre hemos enfatizado y reiterado que la televisión es un lenguaje imitativo, condicionante y moldeable. Los telespectadores reproducen, como aprendizaje deducido o mimético, los códigos conductuales empaquetados en los mensajes: cantan los trozos musicales más pegajosos, relatan las escenas más intensas y animadas, y emulan o copian los gestos de figuras-prototipos de los espacios televisivos.

¿Y la prevención?

En una sociedad fundada en principios humano-sociales acendrados y con medios de comunicación autorregulados en la decencia y el pudor, un segmento de los gais se empaca en una relajada nocividad encubierta. En colectividades permisivas, como la dominicana, apenas podemos aspirar a que sus programas sean difundidos en horarios no aptos para menores. En México la clasificación de los contenidos engloba cinco tramos: 1) AA (para todo público e infantiles), 2) A (para todo público, con violencia de fantasía y comedia), 3) B (para mayores de 12 años, con violencia moderada), 4) B-15 (para mayores de 15 años con supervisión), y 5) C y D (para adultos).

En torno al impacto de la televisión y la violencia en niños y adolescentes, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y la Academia Americana de Psiquiatría de la Niñez y Adolescencia enjuician que los padres pueden protegerlos del exceso en la televisión y prevenir sus efectos dañinos, como el estereotipo racial o sexual; establecer controles y límites en el tiempo frente a los programas que ven, apagarla cuando aparecen escenas ofensivas y propiciar que jueguen con amigos, la interacción familiar en un diálogo abierto y receptivo, el estudio y la lectura.

Los niños, adolescentes y la familia urgen ser protegidos en este ciclo de suspensión anímica, casi paranormal, que luce un lance postrero. Esa trilogía aulla por la innovación espiritual y la docilidad en la decencia, que puede ser impuesta por las entidades profesionales de la comunicación y los propietarios de medios, corresponsables de que estos no sean templos de conversión para caminar hacia la información, la educación y la sanidad protectoras.

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El autor: expresidente Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), vicepresidente de Asoc. Escuelas de Comunicación Social (AdecomRD), presidente Asoc. de Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep) y columnista de decenas de digitales.

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25 de enero de 2026.

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