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Opinión

Hasta el comandante Fidel Castro Ruz fue engañado por el simulador Leonel Fernández, Y…a Bosch y a los boschísta, ni se diga.

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Por Miguel Espaillat G.
 Fidel Castro  y el simulador de Leonel  Fernández
Esta segunda parte se circunscribe a reproducir el artículo ya aludido (Fidel Castro  y el simulador de Leonel  Fernández), escrito por Miguel Espaillat con contribuciones de Narciso Isa Conde para refutar al Comandante la reflexión donde nos presenta a un Leonel diferente a lo que es en la realidad.  Ello, para que se tenga dominio del tema  que hemos estado analizando desde la  primera entrega.
COMANDANTE: Estoy seguro en un ciento por ciento, que el nombre de Miguel Espaillat no significa nada para usted, como tampoco los nombres de Pedro, Maria, José, fulano, mengano, zutano, y el de los muchos millones de esta especie que tanto le admiramos. Pero sí tiene usted que saber, que esos millones constituyen el grueso de la población mundial que lo queremos y respetamos al grado máximo, con que con estos sentimientos, se pueden tener para un ser humano. En consecuencia cae sobre sus hombros la gran responsabilidad de cuidar toda palabra y toda reflexión, que salga de su boca y pensamiento. Ello, por el poder de estos (palabra y reflexión), los cuales mal usados pueden acarrear terribles decepciones y frustraciones en las filas de los ejércitos de sus seguidores.
Para darle una idea de su inmensa popularidad entre los menganos y fulanos aludidos, le informo que en las próximas semanas saldrá a la luz pública un ensayo autoría de este zutano, titulado “FIDEL Y LOS ENANOS”. El mismo, es una apología a su persona y a su obra revolucionaria a favor de la humanidad. Me tomó todo un año escribirla. El sacrificio que conllevó realizarla por las muchísimas limitaciones materiales, usted nunca podrá imaginarlas. En medio de la algarabía y la satisfacción de esta publicación, usted se dispara con una reflexión donde expone de Leonel Fernández lo siguiente: “Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban.”
Comandante: le confieso que aún no salgo de mi asombro por esas sus desacertadas declaraciones. Las mismas, me han consternado y llenado de penas y frustraciones.
En su artículo “No fue así, comandante Fidel” de fecha sábado 14 de marzo del presente año, Narciso Isa Conde se ocupó de señalarle las razones de su yerro, con la exposición siguiente:
“Nadie en República Dominicana puede respaldar esa versión sobre el ascenso de Leonel a la presidencia. Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera sus partidarios».
«Leonel fue el candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para los comicios de 1996 porque ya no fue posible reiterar por razones de salud la candidatura del Profesor Bosch. Ya Leonel había sido candidato a la vicepresidencia en las elecciones de 1994».
«En el 90 el Profesor Bosch ganó las elecciones, pero ciertamente Balaguer le hizo un “fraude colosal”. Bosch inicialmente trató de impugnar por la vía de las movilizaciones los adulterados resultados de esos comicios, pero ya su partido estaba contaminado por Balaguer y por el conservadurismo, por lo que hubo resistencia a esa línea combativa en el seno de su Comité Central… y finalmente el Profesor cedió a la presión claudicante».
«Entonces, el proceso de corrupción del PLD, el cual había quedado muy bien posicionado en el Congreso y en las alcaldías o ayuntamientos (pese a que le arrebataron la Presidencia de la República), creció aceleradamente al aceptar muchos de sus dirigentes electos los sobornos y lisonjas de Balaguer, experto en corrupción de Estado y en el uso abusivo del poder».
«Esto le hizo mucho daño al PLD hasta el punto, que en las elecciones del 94 quedó en tercer lugar con la fórmula Bosch-Leonel Fernández»
«Esas elecciones fueron ganadas por el líder populista-socialdemócrata José Francisco Peña Gómez, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (afiliado a la Internacional Socialista). Pero de nuevo Balaguer orquestó un fraude todavía mayor y más burdo, que evolucionó hacia una gran crisis de gobernabilidad».
«En esa coyuntura el PLD se inclinó a favor de Balaguer para obstruir las posibilidades de ascenso al gobierno del PRD. El odio racista a Peña Gómez (por su negritud de origen haitiano y por su extracción social) predominó tanto en el partido de Balaguer como en el PLD, en este último caso movido además por la pugnacidad sectaria»
«La crisis fue tan estremecedora que si el PLD no hubiera adoptado esa posición y Peña Gómez vacilado de mala manera, casi seguro hubiese sido posible tumbar el régimen de Balaguer con el accionar del pueblo y el respaldo de un sector militar e iniciar una profunda democratización del país».
«En esa oportunidad yo conversé durante varias horas con Leonel Fernández, que por lo menos había admitido la existencia del fraude, para que respaldara una huelga general política (preparada por el PRD, las izquierdas y la mayoría de los movimientos sociales del país) y finalmente se negó a hacerlo. Mostró un gran temor a la movilización popular, a la posible reacción del imperialismo estadounidense frente a ella y se mostró favorable al pacto con Balaguer, en procura de ventajas espurias para el PLD».
«Una parte de la oligarquía, la alta jerarquía de la Iglesia, la cúpula militar balaguerista y la cúpula del PLD acorralaron a Peña Gómez hasta hacerlo desistir de la huelga general y llevarlo a la trampa de una negociación que le permitió a Balaguer permanecer por dos años en el gobierno con la condición de que se prohibiera la reelección y que no se repostulara en el 96, a la vez de establecerse la doble vuelta con un mínimo del 50% de los votos válidos en la segunda. Para esa fecha Bosch estaba mentalmente bastante desgastado y eso le posibilitó a Leonel Fernández -repito- convertirse en el candidato presidencial del PLD».
«Así las cosas, los dos grandes caudillos, que dominaron por largas décadas la política dominicana, quedaron por razones distintas fuera del juego electoral ; y superado en buena medida el bipartidismo, la competencia entonces se centró en tres candidatos más jóvenes: Peña Gómez por el PRD; Leonel por el PLD y Jacinto Peynado por el Partido Reformista Socialcristiano-PRSC de Balaguer.
Peynado no era el precandidato de Balaguer al interior en su partido, entre ambos tenía lugar una fuerte bronca; pero de todas maneras Peynado logró la nominación al ser el que mejor imagen proyectaba.
El caudillo del PRSC no le perdonó el desafío a Peynado y se esforzó por disminuirlo electoralmente favoreciendo indirectamente a Leonel Fernández en la competencia con Peña Gómez, quien le llevaba una gran ventaja a los dos.
Ya para esa fecha existía un pacto secreto entre Balaguer y la cúpula del PLD, expresado incluso en un significativo financiamiento. El oro corruptor, canalizado a través del contratista y relevante miembro del “anillo” palaciego, Guaroa Liranzo, siguió haciendo sus perversos efectos al interior del partido fundado por Bosch.
Esa situación determinó que en la primera vuelta de esas elecciones el PLD pasara de un lejano tercer lugar, al segundo lugar, todavía distante de Peña Gómez. El PRSC quedó en tercer lugar, pero con posibilidades de inclinar la balanza a favor de uno de los dos participantes.
En esa segunda vuelta, Balaguer negoció con Leonel Fernández el apoyo al PLD a cambio de impunidad y cuotas de poder; y el acuerdo secreto se publicitó en un ominoso y aberrante acto público (2 de junio de 1996 en el Palacio de los Deportes), en el que los líderes del PLD aparecieron abiertamente abrazados a políticos ladrones y militares asesinos, encabezados por Balaguer y los generales de “horca y cuchillo” implicados en del terrorismo de Estado, firmando a continuación un pacto realmente diabólico.
Entonces la cúpula del PLD renunció no sólo a todo aquello de la “liberación nacional”, sino al simple liberalismo, decidiéndose a jugar un rol conservador impregnado de corrupción, neoliberalismo y entreguismo a la oligarquía tradicional y a la política de turno de los EEUU.
Esa alianza macabra, acompañada de una feroz campaña racista-antihaitiana y un fraude gigantesco, le posibilitó a Leonel Fernández, con el apoyo de Balaguer, ganarle por poco margen a Peña Gómez y ascender a la silla presidencial.
¿Es esto “selección natural”?  ¿Acaso no fue eso, un repugnante regalo de Joaquín Balaguer y de lo peor del país, o si se quiere un “toma y daca” de la peor especie?  ¿Acaso no fue un ascenso meteórico por la enlodada vía de la corrupción, con la importante muleta de la escoria balaguerista?
Desde entonces, como es lógico, Leonel Fernández no ha tenido escrúpulos para corromperse y corromper, entregarse y entregar, sobornar y recibir, exaltar todos los antivalores, reprimir protestas y asumir el “plan de seguridad democrática” de Uribe dentro de sus óptimas relaciones con ese régimen oprobioso . Y desde entonces además, ha querido erigirse en el nuevo caudillo de la era “postmoderna”, en el sustituto mediocrizado y digitalizado de Balaguer y otros representantes del despotismo ilustrado.
Ofende por tanto, que la memoria histórica de los actuales dirigentes de la Revolución Cubana se haya acortado de esa manera, tanto y tan pronto.
Apena que Fidel, tan querido en este país, no haya tenido presente el sentir del pueblo dominicano y la historia reciente de nuestra martirizada patria.
Y ni siquiera se trataba de plantear las cosas entre reunirse o no con Leonel -independientemente de que no siendo jefe de Estado no estaba obligado a hacerlo, sino, de cuidarse de exaltarlo de esa forma, recurriendo a tantas inexactitudes, desconociendo las barbaridades desplegadas por los gobiernos del Dr. Leonel Fernández y evadiendo hechos ampliamente difundidos.
Nos cuenta Fidel, que en 1996 cuando conoció a Leonel, éste le habló de sus empeños por abaratar la energía y resultó que en casi 9 años de ejercicio presidencial, después de la privatización del sector, le está ofreciendo al país los apagones más caros del universo y los “prendiones” más onerosos.
Por eso es que el relato de Fidel sobre su reciente encuentro con Leonel ha dejado atónito al pueblo dominicano. Las mujeres y hombres sencillos de todas las edades, medianamente informados de la política, no entienden el porqué de esa exaltación tan perjudicial para el propio Comandante y tan favorable para un Leonel políticamente decadente y moralmente desacreditado; el por qué escribir palabras tan desconcertantes por innecesarias y reñidas con la verdad”.
(Termina la cita)
Comandante: en la República Dominicana existió un gran hombre llamado “Narciso González”, el cual fue asesinado en fecha 26 de Mayo de 1994, en el último gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, el dictador trujillista sin escrúpulos, que auspició al poder, al hoy también sin escrúpulos, presidente Leonel Fernández.
El motivo de esa muerte, tiene sus raíces en un artículo escrito por este periodista asesinado titulado “Balaguer los más perverso que ha nacido en la República Dominicana”, el cual se inicia de la manera siguiente: «Según el diccionario de nuestra lengua, la palabra perverso se define así: “individuo sumamente malo, depravado en las costumbres o en las obligaciones de su estado.
Entre los sinónimos de perverso se establecen los siguientes: asesinos, delincuentes, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertidor, y otros.
?En América la perversidad ha brotado como una hierba mala en todos los países y en todos los tiempos. Por eso nuestras naciones han sido corroídas por los Trujillo, los Pinochet, los Duvalier, los Somoza, los Pérez Jiménez, los Fulgencio Batista y otros mandones locos, criminales y desfalcadores. Y aunque no se ha establecido un aparato que mida la malicia de tantos enemigos de sus pueblos, bastaría con hacer una confrontación entre los hechos y el diccionario, y llegaríamos a una obligada conclusión: “Joaquín Balaguer es lo más perverso que ha surgido en el continente americano en toda su historia”.
Eso es Joaquín Balaguer: “La perversidad elevada a su máxima expresión. ¡Es tiempo que terminemos ya con esa pesadilla…!” (Termina la cita).
COMANDANTE: La exaltación que usted hace de Leonel, en su reflexión titulada “Mi encuentro con Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana” en fecha 06 / 03 / 2009, no es más, que la antítesis de lo que realmente es ese personaje, quien hoy, ideológicamente, es el arter ego del Joaquín Balaguer, que nos describe Narciso González en el artículo aludido, que le costara la vida.
Todos esos calificativos de: perverso, asesino, delincuente, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertidor, y hasta traidor, por haber traicionado a su maestro y mentor, el profesor Juan Bosch, le cuadran a la perfección a Leonel Fernández.
Si usted estuviera al tanto de cómo está funcionando el gobierno de su apologado, y de cómo está la situación social política y económica en la República Dominicana, se daría cuenta de que este Leonel Fernández se tiene más que ganados, estos calificativos.
COMANDATE: En estos momentos, Leonel Fernández significa para el pueblo Dominicano, lo que Fulgencio Batista, el tirano que usted combatió, significó para el pueblo de Cuba en su momento de horrores con este dictador.
Comandante: para más ilustración suya sobre Leonel, le proporciono otras informaciones sobre este personaje, dadas por Narciso Isa Conde.
“Sí, Leonel es un hombre talentoso,  muy estudioso, magnífico expositor y sumamente hábil. Es capaz de retener y exponer de memoria cifras, procesos y datos sobre la crisis mundial   y sobre otros asuntos de un volumen impresionante, más aun cuando se propone impresionar. Surgió de abajo, de una familia modesta y es admirable su esfuerzo de superación desde niño.
Sabe muchísimo de publicidad moderna y tiene una gran capacidad para sustituir la realidad por la irrealidad virtual. Es un sofista experimentado, procura siempre hablarle el lenguaje grato al interlocutor y exponer ideas cómodas dentro del escenario de lugar. Tiene a disposición tantas posiciones como sean útiles a sus fines: de derecha, de izquierda, de centro izquierda, revolucionaria, neoliberal, conservadora, liberal…y como si nada, se acostumbra a tomar Té de tachuelas y a decir cualquier mentira. Es buen actor y mejor simulador, por lo que lo correcto es juzgarlo por sus hechos y no por sus poses y palabras. Veamos:
Leonel como gobernante ha sido el gran privatizador de las empresas y servicios públicos, y de los recursos naturales del país. El político más funcional a la globalización neoliberal, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a las “áreas de libre comercio” o TLC.
Leonel Fernández ha sido el gran reivindicador de Joaquín Balaguer, uno de los políticos más perversos del Siglo XX a escala continental. El actual gobierno del PLD ha roto todos los récords de clientelismos, corrupción, soborno político, tráfico de influencia. Y si no se le quiere nombrar como campeón de la degradación moral de la partidocracia y las instituciones estatales, se le puede poner como tan peor como los peores. Ha sido la antítesis de Bosch.
Depredador de ríos, montañas y costas. Contaminador del ambiente. Machista patriarcal de pura cepa. Neoliberal con máscara “light”.
Gestor de un capitalismo dependiente y empobrecedor, de un modelo basado en la financierización del capitalismo (que hoy oportunistamente critica), en las infames Zonas Francas, en el turismo de casinos y de mala calaña, en las comunicaciones y en los cárteles de la construcción y de las drogas, y en el dinero del lavado.
Leonel ha sido un gran corruptor de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, al punto que hoy, éstas son instrumentos del narcotráfico, fuentes del sicariato y espacio de penetración de la CIA, el MOSAAD y el régimen narco-paramilitar de Álvaro Uribe Vélez, con el que ha fraguado una especie de “alianza carnal”. Incluso acaba de darle el “plácet” como Embajador de Colombia al general Montoya, experto en masacres, aliado de los para-militares y de los carteles más agresivos de la droga; quien, por demás, orquestó y re-orquesta un plan para asesinarme (bien conocido por el presidente). Recientemente se abrazó a Bush-padre y a Gustavo Cisneros, propiciando inversiones de ambos y de cuantos mafiosos y “desarrolladores” aventureros se presenten.
Leonel ha recogido toda la escoria criminal y corrupta del balaguerismo y ha garantizado la impunidad de los autores intelectuales del asesinato de Orlando Martínez, de Narciso González, de Caamaño y de muchos héroes y heroínas del balaguerato.
Ahora, el presidente Fernández, está en su peor momento de descrédito y por eso puedo asegurar que en nuestro país lamentablemente, al encuentro sostenido entre él y usted, solo él, puede intentar sacarle provecho; puesto que una gran parte de los/as dominicanos no logran entender por qué el comandante Fidel lo ha recibido y lo ha elogiado siendo tan evidente, cuestionada y cuestionable la trayectoria de Leonel.
Aquí, en este país,   y en cualquiera otro donde se conozcan los hechos de Leonel, nadie se traga el cuento de su supuesta convicción de que el capitalismo es “veneno”. Menos aun cuando mucha gente sabe que el otrora humilde estudiante y profesional es algo más y peor que un capitalista cualquiera y que no pocos oligarcas, y es quien le ha obligado a tomar al pueblo el veneno del capitalismo neoliberal y salvaje” (Termina la cita de Narciso Isa Conde).
COMANDANTE: por la década de 1950s en la “Gloriosa era de Trujillo” en la ciudad de Santiago de los caballeros y sus municipios, hubo un grupo de jóvenes, que hastiados, cansados e indignados por los abusos, crímenes y todas las barbaridades de Trujillo, se dieron a combatirlo distribuyendo panfletos subversivos en toda la población. Todos esos jóvenes cayeron apresados y después de torturas atroces fueron vilmente asesinados. Ellos fueron los Planfleteros de Santiago. Uno de los panfletos que más irritaron a Trujillo fue uno que decía “con permiso de la expresión, Trujillo es una mierda”.
Cuarenta y ocho años después de la desaparición física de ese dictador, Balaguer y Leonel encarnan a aquel sangriento dictador. Las injusticias sociales siguen siendo las mismas. La corrupción, el narcotráfico, el robo de los recursos del Estado por parte de sus ministros y funcionarios, lo mismo que la delincuencia, la inseguridad ciudadana, el desamparo del pueblo, el derroche, el abuso de poder, etc. etc.… siguen siendo iguales o peor, que cuando imperaban aquellos regímenes.
Por lo que hoy parafraseando a los “Planfleteros de Santiago” podemos actualizar su mensaje escribiendo: “con permiso de la expresión, Leonel Fernández es una mierda de presidente”  Y no es justo “Comandante” que usted  entienda lo contrario, y que un simulador que presume  de otra cosa, venga a empañar el final de su gloriosa existencia revolucionaria con juicios desacertados.
Comandante: para terminar, sería bueno y saludable, que usted explicara al pueblo dominicano y al mundo, por qué Carlos Lague Dávila y Felipe Perez Roque son indignos, y Leonel Fernández Reyna… es digno
 

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Opinión

La inmunidad de altos funcionarios

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Por Rommel Santos Diaz

A  fin de garantizar el desarrollo de sus actividades, determinados funcionarios estatales gozan de una prerrogativa por medio de la cual no puede ser sometido a un proceso penal  si previamente el Congreso, u otra instancia no otorga su autorización.

La inmunidad, como lo ha señalado la doctrina, es una institución que fue establecida  con un objetivo concreto, cual es el de poner freno a las intenciones políticas de interrumpir el normal desarrollo de las actividades de una importante autoridad pública.

De acuerdo al Estatuto de Roma, esta prerrogativa de los altos funcionarios no constituye un impedimento para que pueda juzgarse a estas personas. Así lo establece el Art. 27 del Estatuto  de Roma.

El artículo 27 del Estatuto de Roma establece que el mismo será aplicable por igual a todos sin distinción alguna basada en el cargo oficial.

En particular el cargo oficial, el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de Gobierno , miembro  de un gobierno, en ningún caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per se motivo para reducir la pena.

Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales que conlleven el cargo oficial de una persona, con arreglo al derecho  interno o al derecho internacional, no obstan para que la Corte Penal Internacional  ejerza su competencia sobre ella.

La prerrogativa de la inmunidad se encuentra prevista en algunos casos en las normas constitucionales  o en las leyes. En este último caso, cualquier posible contradicción con el Estatuto de Roma puede solucionarse con la reforma de la legislación respectiva.

Sin embargo, cuando la inmunidad se encuentra  prevista en la constitución el asunto se complica,  ya que por su naturaleza , es una norma que exige para su modificación un proceso más rígido.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

Treinta años de leyes. Casi dos generaciones esperando.

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Dr. Isaías Ramos

Durante casi treinta años, la República Dominicana ha recibido una advertencia tras otra sobre la calidad de su educación y la formación de sus ciudadanos.

Han cambiado gobiernos, programas, funcionarios y discursos.

Lo que demasiado poco ha cambiado son los resultados.

Cada vez que llega una nueva evaluación repetimos el mismo ritual: alarma, titulares, explicaciones, promesas. Después pasa la noticia y continuamos.

Así llevamos demasiado tiempo.

La Ley General de Educación 66-97 definió con extraordinaria claridad el ciudadano que debía formar la escuela dominicana.

Su artículo 5 ordena formar personas libres, críticas y creativas; ciudadanos amantes de su familia y de su patria, conscientes de sus deberes, derechos y libertades, con profundo sentido de responsabilidad y respeto a la dignidad humana. También manda fortalecer la identidad nacional y educar en valores morales y éticos, solidaridad, trabajo productivo y servicio comunitario.

Desde 2010, la Constitución reforzó ese mandato: formación social y cívica, enseñanza constitucional, valores patrios y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes.

El mandato nunca faltó.

Después llegaron las advertencias.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, ha mostrado reiteradamente graves dificultades de nuestros jóvenes para comprender, razonar y aplicar conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias.

El Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana, ICCS, reveló profundas debilidades en conocimientos y competencias cívicas.

Nuestras propias Pruebas Nacionales también han mostrado desempeños modestos al concluir la secundaria.

Y la Encuesta de Cultura Democrática volvió a encender alarmas sobre dimensiones esenciales de nuestra cultura ciudadana.

No fueron hechos aislados.

Fueron advertencias acumuladas durante años.

Es justo reconocer avances. Entre PISA 2018 y 2022 el país mejoró significativamente en matemáticas, lectura y ciencias. Pero en 2025 esos avances no continuaron: los resultados fueron estadísticamente similares a los de 2022.

Después de mejorar, nos estancamos.

Y ahí surge la pregunta que la nación merece responder:

¿cómo es posible que, después de tantos diagnósticos, no hayamos tenido la voluntad política, la determinación institucional y la continuidad necesarias para implementar plenamente los fines educativos que nosotros mismos convertimos en ley y mandato constitucional?

No faltaron normas.

No faltaron pruebas.

No faltaron diagnósticos.

Faltaron voluntad política, determinación institucional y continuidad para convertir la educación y la formación ciudadana en una verdadera causa nacional.

Y eso tiene un costo humano.

Ya no hablamos solamente de porcentajes y rankings.

Hablamos de casi dos generaciones de dominicanos que atravesaron el sistema mientras sabíamos que no estábamos formando las competencias académicas y ciudadanas que necesitaban para dirigir sus vidas y, algún día, conducir la República.

¿Quién responde por ellos?

¿Dónde está el gran programa nacional para recuperar y fortalecer a quienes ya salieron de las aulas con brechas académicas y cívicas que el propio sistema había identificado?

En 2025, el Consejo Nacional de Educación aprobó la Ordenanza 02-2025 para incorporar explícitamente la Educación Moral, Cívica y Ética Ciudadana. Hoy vuelve a discutirse legislativamente la obligatoriedad de esa formación.

Bienvenidas sean esas iniciativas.

Pero debemos hacernos una pregunta más profunda:

¿cuántas veces tendremos que escribir la misma obligación antes de convertirla en conducta?

Porque el verdadero problema dominicano no parece ser la ausencia de normas, sino la distancia entre lo que proclamamos y lo que cumplimos.

Ahí la calle compite contra el aula.

Le enseñamos al niño a respetar la ley, pero observa que violarla puede no tener consecuencias.

Le hablamos de mérito mientras contempla favoritismo.

Le exigimos puntualidad mientras normalizamos la impuntualidad.

Le hablamos de responsabilidad mientras ve autoridades incumplir sus propias reglas.

Y debemos comprender algo esencial:

cada autoridad también educa.

Cuando quien ejerce poder incumple una norma sin consecuencias, está impartiendo una clase de educación cívica en sentido contrario.

Por eso no necesitamos simplemente otra asignatura.

Necesitamos una Revolución Cívica que abarque escuela, familia, iglesias, comunidad, empresa y Estado; que alcance también a quienes ya dejaron las aulas; que convierta el cumplimiento en hábito, el mérito en estímulo, el buen ejemplo en norma y la responsabilidad en valor nacional.

No se trata de buscar culpables eternos.

Se trata de asumir una responsabilidad histórica y corregir el rumbo.

Porque ninguna Constitución puede proteger una República cuyos ciudadanos aprenden a ignorarla.

Casi dos generaciones han atravesado ya este proceso.

Y serán esas mismas generaciones las que, tarde o temprano, recibirán la conducción del país.

Todavía estamos a tiempo de cambiar la enseñanza.

Pero el tiempo no es infinito.

La pregunta que debemos responder como nación es ésta:

¿seguiremos administrando el deterioro, o tendremos finalmente el carácter, la voluntad, la determinación y la fidelidad a nuestra Constitución necesarios para formar ciudadanos capaces de construir, respetar y defender la República que prometimos ser?

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Opinión

Ser enemigo de un periodista

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Por Oscar López Reyes

Demetrio, Higinio y Marcelo, exfuncionarios estatales imbuidos de un hinchado poder político, no prestaron oídos del precavido refrán: “A chica boca, chica sopa” y, cual volcán, cada uno por su lado se arrojó -como si tuvieran en misiones espaciales en diferentes temporadas y universos cósmicos- a hostigar y a perseguir a un periodista respetuoso y cumplidor. La maledicencia, agazapada en villanías, les hizo olvidar que para participar en foros había que tener los bozos limpios.

Ninguno de los tres judicializables estuvo en la mirilla del tranquilo Gael Otero, a quien jamás dejaron de incordiarlo inmisericordemente, sin motivo aparente. Empero, sin este reportero/articulista buscarlos, en sus manos se posaron -como si fueran enviados por un molesto extraterrestre- datos incriminatorios sobre sus acosadores, que lo dejaron perplejo. ¿Cuál fue su reacción?

Los hechos y personajes a ser descritos son reales, ocurridos en Santo Domingo, República Dominicana, en años recientes, aunque sus protagonistas pudieran llamarse Piernavieja (abogado), Pieldelobo (administrador de empresas) y Viejobueno (ingeniero). Sus verdaderos patronímicos son Demetrio Gabilondo, Higinio Quintana y Marcelo Mosquera, el trío diabólico que, visiblemente con el sistema límbico y el tronco encefálico dislocados, asediaron y se pusieron a la caza de Gael, como si fuera un ladrón. ”El cazador cazado”, ¡qué ironía!

Primero. Demetrio: en el examen de tesis de grado, un miembro del jurado al estudiante de periodismo Gael le asignó 98 y otro 95, que ponderaron la metodología en el abordaje, la capacidad investigativa y el pensamiento crítico. El tercer juez docente, Demetrio, emitió su veredicto sin consultar a sus dos colegas: un 40. Cuando el ya graduado aspiró a ser maestro, en un examen le colocó un 0 y en el año que presentó un proyecto para crear una unidad académica en la universidad estatal, lo boicoteó, a la clara. Posteriormente, este abogado lo importunaba en reuniones de las lides gremiales. ¿Y por qué…?, se preguntaba Gael.

Sorpresa: Un domingo en la mañana, mientras Gael chequeaba su agenda en la redacción del periódico Hoy, su director Virgilio Alcántara le entregó un documento que había recibido, con acusaciones comprometedoras contra Demetrio. Le instruyó enfáticamente para que profundizara en la investigación. Si no inquirí estos papeles, si este caballero me ha pisoteado insistentemente -reflexionó Gael- y ahora tengo esta encomienda del director del matutino, por qué no hacer mi trabajo y focalizar el tema con superficialidad.

La indagatoria duró más de una semana, y los hallazgos encontrados fueron demoledores. Escribió tres amplios reportajes y el director del rotativo los publicó en tres primeras páginas. El escándalo no pudo ser más vergonzoso, en el pico de la gravedad. El consejo directivo de la institución donde laboraba el jurista sesionó de emergencia, con el documento original y los reportajes en la mesa. La cancelación de Demetrio fue inevitable. ¡Vaya!

Marcelo: En los años 2018-19, a Gael pretendió trazarle pautas, sin ser su jefe; humillarlo e imponérsele, sin razón, en el organismo gubernamental en la cual ambos ofrecían sus servicios profesionales. Narcisista indecoroso y arrogante, Marcelo escudriñaba fallas en el accionar de Gael, para reportarlo ante la máxima autoridad. Cuando este difundía algún texto periodístico, lo separaba, subrayaba puntos específicos y lo llevaba al mando superior, su amigo de muchos años, con recomendaciones despiadadas. Jamás aceptó conciliación, aun comprobándose que incurría en irrefutables conflictos de intereses.

Asombro: Un colega y amigo del periodista Gael sintió estupor al enterarse del drama –a través de un tercero- y decidió rastrear las andanzas de Marcelo en la administración pública, así como sus actuales relaciones y comportamiento. Descubrió que como director administrativo-financiero hacía negocios con otras instituciones públicas. Siendo así, la única alternativa de la alta gerencia fue su despido. ¡Qué pena! ¿Acaso funge ahora con las mismas funciones en otra dependencia estatal?

Higinio: Después que, con el tráfico de influencia política, truculentamente este ingeniero se enriqueció con la adjudicación de contratos a sobreprecios –y con desvíos de fondos públicos desde un organismo público hacia una corporación en la cual era un testaferro- fuera del gobierno –¡Qué viva Odebrecht!- se dedica actualmente a querer socavar las imágenes de personas honradas, desde un digital en el cual se proclama, sin asearse los colmillos, “comunicador”. ¡Qué tupé!

Espanto: El legajo de documentos acumulados por indignados de organizaciones de interés social sirvió para instrumentar un expediente, depositado en la Procuraduría General de la República para que se añadiera a otro más grande divulgado públicamente, vinculada a la gestión 2012-1016. En una cama supercómoda, el imputado Higinio languidece, dando sus últimos suspiros, y pocos saben que fue por su doble osadía: sustraer, usurpar como “comunicador” y atacar para aparentar… ¡Desvergonzado!, ¿sí o no?

Demetrio, Higinio y Marcelo vituperaban a Gael sin conocer sus facultades divinas: cada vez que este emprendía un proyecto y otros hacían lo mismo, avanzaba con tanta prontitud que los paños y lienzos de sus competidores eran tirados en barrancos. Idénticamente, meses después de que un elocuente lo encaraba con alevosía, ese alevoso moría súbitamente, como aconteció con dos de los tres judicializables. El otro de similar estirpe quedó entrampado en la peor hoguera, porque sufre más que Juana de Arco.

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El autor: periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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13 de septiembre de 2026

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