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Opinión

Hasta el comandante Fidel Castro Ruz fue engañado por el simulador Leonel Fernández, Y…a Bosch y a los boschísta, ni se diga.

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Por Miguel Espaillat G.
 Fidel Castro  y el simulador de Leonel  Fernández
Esta segunda parte se circunscribe a reproducir el artículo ya aludido (Fidel Castro  y el simulador de Leonel  Fernández), escrito por Miguel Espaillat con contribuciones de Narciso Isa Conde para refutar al Comandante la reflexión donde nos presenta a un Leonel diferente a lo que es en la realidad.  Ello, para que se tenga dominio del tema  que hemos estado analizando desde la  primera entrega.
COMANDANTE: Estoy seguro en un ciento por ciento, que el nombre de Miguel Espaillat no significa nada para usted, como tampoco los nombres de Pedro, Maria, José, fulano, mengano, zutano, y el de los muchos millones de esta especie que tanto le admiramos. Pero sí tiene usted que saber, que esos millones constituyen el grueso de la población mundial que lo queremos y respetamos al grado máximo, con que con estos sentimientos, se pueden tener para un ser humano. En consecuencia cae sobre sus hombros la gran responsabilidad de cuidar toda palabra y toda reflexión, que salga de su boca y pensamiento. Ello, por el poder de estos (palabra y reflexión), los cuales mal usados pueden acarrear terribles decepciones y frustraciones en las filas de los ejércitos de sus seguidores.
Para darle una idea de su inmensa popularidad entre los menganos y fulanos aludidos, le informo que en las próximas semanas saldrá a la luz pública un ensayo autoría de este zutano, titulado “FIDEL Y LOS ENANOS”. El mismo, es una apología a su persona y a su obra revolucionaria a favor de la humanidad. Me tomó todo un año escribirla. El sacrificio que conllevó realizarla por las muchísimas limitaciones materiales, usted nunca podrá imaginarlas. En medio de la algarabía y la satisfacción de esta publicación, usted se dispara con una reflexión donde expone de Leonel Fernández lo siguiente: “Nadie le regaló el cargo; llegó a él a través de una especie de selección natural en virtud de la cual ascendió políticamente a medida que los acontecimientos históricos se desarrollaban.”
Comandante: le confieso que aún no salgo de mi asombro por esas sus desacertadas declaraciones. Las mismas, me han consternado y llenado de penas y frustraciones.
En su artículo “No fue así, comandante Fidel” de fecha sábado 14 de marzo del presente año, Narciso Isa Conde se ocupó de señalarle las razones de su yerro, con la exposición siguiente:
“Nadie en República Dominicana puede respaldar esa versión sobre el ascenso de Leonel a la presidencia. Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera sus partidarios».
«Leonel fue el candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para los comicios de 1996 porque ya no fue posible reiterar por razones de salud la candidatura del Profesor Bosch. Ya Leonel había sido candidato a la vicepresidencia en las elecciones de 1994».
«En el 90 el Profesor Bosch ganó las elecciones, pero ciertamente Balaguer le hizo un “fraude colosal”. Bosch inicialmente trató de impugnar por la vía de las movilizaciones los adulterados resultados de esos comicios, pero ya su partido estaba contaminado por Balaguer y por el conservadurismo, por lo que hubo resistencia a esa línea combativa en el seno de su Comité Central… y finalmente el Profesor cedió a la presión claudicante».
«Entonces, el proceso de corrupción del PLD, el cual había quedado muy bien posicionado en el Congreso y en las alcaldías o ayuntamientos (pese a que le arrebataron la Presidencia de la República), creció aceleradamente al aceptar muchos de sus dirigentes electos los sobornos y lisonjas de Balaguer, experto en corrupción de Estado y en el uso abusivo del poder».
«Esto le hizo mucho daño al PLD hasta el punto, que en las elecciones del 94 quedó en tercer lugar con la fórmula Bosch-Leonel Fernández»
«Esas elecciones fueron ganadas por el líder populista-socialdemócrata José Francisco Peña Gómez, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (afiliado a la Internacional Socialista). Pero de nuevo Balaguer orquestó un fraude todavía mayor y más burdo, que evolucionó hacia una gran crisis de gobernabilidad».
«En esa coyuntura el PLD se inclinó a favor de Balaguer para obstruir las posibilidades de ascenso al gobierno del PRD. El odio racista a Peña Gómez (por su negritud de origen haitiano y por su extracción social) predominó tanto en el partido de Balaguer como en el PLD, en este último caso movido además por la pugnacidad sectaria»
«La crisis fue tan estremecedora que si el PLD no hubiera adoptado esa posición y Peña Gómez vacilado de mala manera, casi seguro hubiese sido posible tumbar el régimen de Balaguer con el accionar del pueblo y el respaldo de un sector militar e iniciar una profunda democratización del país».
«En esa oportunidad yo conversé durante varias horas con Leonel Fernández, que por lo menos había admitido la existencia del fraude, para que respaldara una huelga general política (preparada por el PRD, las izquierdas y la mayoría de los movimientos sociales del país) y finalmente se negó a hacerlo. Mostró un gran temor a la movilización popular, a la posible reacción del imperialismo estadounidense frente a ella y se mostró favorable al pacto con Balaguer, en procura de ventajas espurias para el PLD».
«Una parte de la oligarquía, la alta jerarquía de la Iglesia, la cúpula militar balaguerista y la cúpula del PLD acorralaron a Peña Gómez hasta hacerlo desistir de la huelga general y llevarlo a la trampa de una negociación que le permitió a Balaguer permanecer por dos años en el gobierno con la condición de que se prohibiera la reelección y que no se repostulara en el 96, a la vez de establecerse la doble vuelta con un mínimo del 50% de los votos válidos en la segunda. Para esa fecha Bosch estaba mentalmente bastante desgastado y eso le posibilitó a Leonel Fernández -repito- convertirse en el candidato presidencial del PLD».
«Así las cosas, los dos grandes caudillos, que dominaron por largas décadas la política dominicana, quedaron por razones distintas fuera del juego electoral ; y superado en buena medida el bipartidismo, la competencia entonces se centró en tres candidatos más jóvenes: Peña Gómez por el PRD; Leonel por el PLD y Jacinto Peynado por el Partido Reformista Socialcristiano-PRSC de Balaguer.
Peynado no era el precandidato de Balaguer al interior en su partido, entre ambos tenía lugar una fuerte bronca; pero de todas maneras Peynado logró la nominación al ser el que mejor imagen proyectaba.
El caudillo del PRSC no le perdonó el desafío a Peynado y se esforzó por disminuirlo electoralmente favoreciendo indirectamente a Leonel Fernández en la competencia con Peña Gómez, quien le llevaba una gran ventaja a los dos.
Ya para esa fecha existía un pacto secreto entre Balaguer y la cúpula del PLD, expresado incluso en un significativo financiamiento. El oro corruptor, canalizado a través del contratista y relevante miembro del “anillo” palaciego, Guaroa Liranzo, siguió haciendo sus perversos efectos al interior del partido fundado por Bosch.
Esa situación determinó que en la primera vuelta de esas elecciones el PLD pasara de un lejano tercer lugar, al segundo lugar, todavía distante de Peña Gómez. El PRSC quedó en tercer lugar, pero con posibilidades de inclinar la balanza a favor de uno de los dos participantes.
En esa segunda vuelta, Balaguer negoció con Leonel Fernández el apoyo al PLD a cambio de impunidad y cuotas de poder; y el acuerdo secreto se publicitó en un ominoso y aberrante acto público (2 de junio de 1996 en el Palacio de los Deportes), en el que los líderes del PLD aparecieron abiertamente abrazados a políticos ladrones y militares asesinos, encabezados por Balaguer y los generales de “horca y cuchillo” implicados en del terrorismo de Estado, firmando a continuación un pacto realmente diabólico.
Entonces la cúpula del PLD renunció no sólo a todo aquello de la “liberación nacional”, sino al simple liberalismo, decidiéndose a jugar un rol conservador impregnado de corrupción, neoliberalismo y entreguismo a la oligarquía tradicional y a la política de turno de los EEUU.
Esa alianza macabra, acompañada de una feroz campaña racista-antihaitiana y un fraude gigantesco, le posibilitó a Leonel Fernández, con el apoyo de Balaguer, ganarle por poco margen a Peña Gómez y ascender a la silla presidencial.
¿Es esto “selección natural”?  ¿Acaso no fue eso, un repugnante regalo de Joaquín Balaguer y de lo peor del país, o si se quiere un “toma y daca” de la peor especie?  ¿Acaso no fue un ascenso meteórico por la enlodada vía de la corrupción, con la importante muleta de la escoria balaguerista?
Desde entonces, como es lógico, Leonel Fernández no ha tenido escrúpulos para corromperse y corromper, entregarse y entregar, sobornar y recibir, exaltar todos los antivalores, reprimir protestas y asumir el “plan de seguridad democrática” de Uribe dentro de sus óptimas relaciones con ese régimen oprobioso . Y desde entonces además, ha querido erigirse en el nuevo caudillo de la era “postmoderna”, en el sustituto mediocrizado y digitalizado de Balaguer y otros representantes del despotismo ilustrado.
Ofende por tanto, que la memoria histórica de los actuales dirigentes de la Revolución Cubana se haya acortado de esa manera, tanto y tan pronto.
Apena que Fidel, tan querido en este país, no haya tenido presente el sentir del pueblo dominicano y la historia reciente de nuestra martirizada patria.
Y ni siquiera se trataba de plantear las cosas entre reunirse o no con Leonel -independientemente de que no siendo jefe de Estado no estaba obligado a hacerlo, sino, de cuidarse de exaltarlo de esa forma, recurriendo a tantas inexactitudes, desconociendo las barbaridades desplegadas por los gobiernos del Dr. Leonel Fernández y evadiendo hechos ampliamente difundidos.
Nos cuenta Fidel, que en 1996 cuando conoció a Leonel, éste le habló de sus empeños por abaratar la energía y resultó que en casi 9 años de ejercicio presidencial, después de la privatización del sector, le está ofreciendo al país los apagones más caros del universo y los “prendiones” más onerosos.
Por eso es que el relato de Fidel sobre su reciente encuentro con Leonel ha dejado atónito al pueblo dominicano. Las mujeres y hombres sencillos de todas las edades, medianamente informados de la política, no entienden el porqué de esa exaltación tan perjudicial para el propio Comandante y tan favorable para un Leonel políticamente decadente y moralmente desacreditado; el por qué escribir palabras tan desconcertantes por innecesarias y reñidas con la verdad”.
(Termina la cita)
Comandante: en la República Dominicana existió un gran hombre llamado “Narciso González”, el cual fue asesinado en fecha 26 de Mayo de 1994, en el último gobierno del Dr. Joaquín Balaguer, el dictador trujillista sin escrúpulos, que auspició al poder, al hoy también sin escrúpulos, presidente Leonel Fernández.
El motivo de esa muerte, tiene sus raíces en un artículo escrito por este periodista asesinado titulado “Balaguer los más perverso que ha nacido en la República Dominicana”, el cual se inicia de la manera siguiente: «Según el diccionario de nuestra lengua, la palabra perverso se define así: “individuo sumamente malo, depravado en las costumbres o en las obligaciones de su estado.
Entre los sinónimos de perverso se establecen los siguientes: asesinos, delincuentes, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertidor, y otros.
?En América la perversidad ha brotado como una hierba mala en todos los países y en todos los tiempos. Por eso nuestras naciones han sido corroídas por los Trujillo, los Pinochet, los Duvalier, los Somoza, los Pérez Jiménez, los Fulgencio Batista y otros mandones locos, criminales y desfalcadores. Y aunque no se ha establecido un aparato que mida la malicia de tantos enemigos de sus pueblos, bastaría con hacer una confrontación entre los hechos y el diccionario, y llegaríamos a una obligada conclusión: “Joaquín Balaguer es lo más perverso que ha surgido en el continente americano en toda su historia”.
Eso es Joaquín Balaguer: “La perversidad elevada a su máxima expresión. ¡Es tiempo que terminemos ya con esa pesadilla…!” (Termina la cita).
COMANDANTE: La exaltación que usted hace de Leonel, en su reflexión titulada “Mi encuentro con Leonel Fernández, Presidente de la República Dominicana” en fecha 06 / 03 / 2009, no es más, que la antítesis de lo que realmente es ese personaje, quien hoy, ideológicamente, es el arter ego del Joaquín Balaguer, que nos describe Narciso González en el artículo aludido, que le costara la vida.
Todos esos calificativos de: perverso, asesino, delincuente, inmoral, pandillero, tramposo, maquiavélico, miserable, cínico, dañino, mentiroso, corrupto, alevoso, servil, pervertidor, y hasta traidor, por haber traicionado a su maestro y mentor, el profesor Juan Bosch, le cuadran a la perfección a Leonel Fernández.
Si usted estuviera al tanto de cómo está funcionando el gobierno de su apologado, y de cómo está la situación social política y económica en la República Dominicana, se daría cuenta de que este Leonel Fernández se tiene más que ganados, estos calificativos.
COMANDATE: En estos momentos, Leonel Fernández significa para el pueblo Dominicano, lo que Fulgencio Batista, el tirano que usted combatió, significó para el pueblo de Cuba en su momento de horrores con este dictador.
Comandante: para más ilustración suya sobre Leonel, le proporciono otras informaciones sobre este personaje, dadas por Narciso Isa Conde.
“Sí, Leonel es un hombre talentoso,  muy estudioso, magnífico expositor y sumamente hábil. Es capaz de retener y exponer de memoria cifras, procesos y datos sobre la crisis mundial   y sobre otros asuntos de un volumen impresionante, más aun cuando se propone impresionar. Surgió de abajo, de una familia modesta y es admirable su esfuerzo de superación desde niño.
Sabe muchísimo de publicidad moderna y tiene una gran capacidad para sustituir la realidad por la irrealidad virtual. Es un sofista experimentado, procura siempre hablarle el lenguaje grato al interlocutor y exponer ideas cómodas dentro del escenario de lugar. Tiene a disposición tantas posiciones como sean útiles a sus fines: de derecha, de izquierda, de centro izquierda, revolucionaria, neoliberal, conservadora, liberal…y como si nada, se acostumbra a tomar Té de tachuelas y a decir cualquier mentira. Es buen actor y mejor simulador, por lo que lo correcto es juzgarlo por sus hechos y no por sus poses y palabras. Veamos:
Leonel como gobernante ha sido el gran privatizador de las empresas y servicios públicos, y de los recursos naturales del país. El político más funcional a la globalización neoliberal, al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y a las “áreas de libre comercio” o TLC.
Leonel Fernández ha sido el gran reivindicador de Joaquín Balaguer, uno de los políticos más perversos del Siglo XX a escala continental. El actual gobierno del PLD ha roto todos los récords de clientelismos, corrupción, soborno político, tráfico de influencia. Y si no se le quiere nombrar como campeón de la degradación moral de la partidocracia y las instituciones estatales, se le puede poner como tan peor como los peores. Ha sido la antítesis de Bosch.
Depredador de ríos, montañas y costas. Contaminador del ambiente. Machista patriarcal de pura cepa. Neoliberal con máscara “light”.
Gestor de un capitalismo dependiente y empobrecedor, de un modelo basado en la financierización del capitalismo (que hoy oportunistamente critica), en las infames Zonas Francas, en el turismo de casinos y de mala calaña, en las comunicaciones y en los cárteles de la construcción y de las drogas, y en el dinero del lavado.
Leonel ha sido un gran corruptor de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, al punto que hoy, éstas son instrumentos del narcotráfico, fuentes del sicariato y espacio de penetración de la CIA, el MOSAAD y el régimen narco-paramilitar de Álvaro Uribe Vélez, con el que ha fraguado una especie de “alianza carnal”. Incluso acaba de darle el “plácet” como Embajador de Colombia al general Montoya, experto en masacres, aliado de los para-militares y de los carteles más agresivos de la droga; quien, por demás, orquestó y re-orquesta un plan para asesinarme (bien conocido por el presidente). Recientemente se abrazó a Bush-padre y a Gustavo Cisneros, propiciando inversiones de ambos y de cuantos mafiosos y “desarrolladores” aventureros se presenten.
Leonel ha recogido toda la escoria criminal y corrupta del balaguerismo y ha garantizado la impunidad de los autores intelectuales del asesinato de Orlando Martínez, de Narciso González, de Caamaño y de muchos héroes y heroínas del balaguerato.
Ahora, el presidente Fernández, está en su peor momento de descrédito y por eso puedo asegurar que en nuestro país lamentablemente, al encuentro sostenido entre él y usted, solo él, puede intentar sacarle provecho; puesto que una gran parte de los/as dominicanos no logran entender por qué el comandante Fidel lo ha recibido y lo ha elogiado siendo tan evidente, cuestionada y cuestionable la trayectoria de Leonel.
Aquí, en este país,   y en cualquiera otro donde se conozcan los hechos de Leonel, nadie se traga el cuento de su supuesta convicción de que el capitalismo es “veneno”. Menos aun cuando mucha gente sabe que el otrora humilde estudiante y profesional es algo más y peor que un capitalista cualquiera y que no pocos oligarcas, y es quien le ha obligado a tomar al pueblo el veneno del capitalismo neoliberal y salvaje” (Termina la cita de Narciso Isa Conde).
COMANDANTE: por la década de 1950s en la “Gloriosa era de Trujillo” en la ciudad de Santiago de los caballeros y sus municipios, hubo un grupo de jóvenes, que hastiados, cansados e indignados por los abusos, crímenes y todas las barbaridades de Trujillo, se dieron a combatirlo distribuyendo panfletos subversivos en toda la población. Todos esos jóvenes cayeron apresados y después de torturas atroces fueron vilmente asesinados. Ellos fueron los Planfleteros de Santiago. Uno de los panfletos que más irritaron a Trujillo fue uno que decía “con permiso de la expresión, Trujillo es una mierda”.
Cuarenta y ocho años después de la desaparición física de ese dictador, Balaguer y Leonel encarnan a aquel sangriento dictador. Las injusticias sociales siguen siendo las mismas. La corrupción, el narcotráfico, el robo de los recursos del Estado por parte de sus ministros y funcionarios, lo mismo que la delincuencia, la inseguridad ciudadana, el desamparo del pueblo, el derroche, el abuso de poder, etc. etc.… siguen siendo iguales o peor, que cuando imperaban aquellos regímenes.
Por lo que hoy parafraseando a los “Planfleteros de Santiago” podemos actualizar su mensaje escribiendo: “con permiso de la expresión, Leonel Fernández es una mierda de presidente”  Y no es justo “Comandante” que usted  entienda lo contrario, y que un simulador que presume  de otra cosa, venga a empañar el final de su gloriosa existencia revolucionaria con juicios desacertados.
Comandante: para terminar, sería bueno y saludable, que usted explicara al pueblo dominicano y al mundo, por qué Carlos Lague Dávila y Felipe Perez Roque son indignos, y Leonel Fernández Reyna… es digno
 

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Opinión

Un Estado puede ganar un enfrentamiento y, al mismo tiempo, estar perdiendo la batalla contra el crimen.

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Por Isaías Ramos

En las últimas semanas, decenas de personas han muerto durante actuaciones policiales calificadas como “intercambios de disparos”. El debate se ha concentrado, comprensiblemente, en determinar si esas actuaciones fueron legítimas, si hubo proporcionalidad en el uso de la fuerza y qué mecanismos pueden establecer con credibilidad lo ocurrido.

Son preguntas indispensables.

Pero hay otra que estamos formulando mucho menos:

¿Estamos desmontando el sistema que produce al delincuente o solamente neutralizando una de sus manifestaciones?

Esta controversia me recuerda una enseñanza que quedó especialmente presente en mí desde que tuve la oportunidad de participar en el Diplomado Internacional Transformación Social y Educativa, vinculado al pensamiento del filósofo francés Edgar Morin.

Morin advertía sobre la “inteligencia ciega”: aquella que fragmenta la realidad, separa sus componentes y termina confundiendo el conocimiento de una parte con la comprensión del todo.

La criminalidad castiga severamente ese pensamiento simplificador.

El hombre armado que aparece en una esquina es apenas la expresión visible de un sistema mucho más amplio. Detrás pueden coexistir tráfico de armas, narcotráfico, microtráfico, lavado de activos, corrupción, financiamiento ilegal, reincidencia, abandono escolar, exclusión social, debilidades penitenciarias y territorios donde las instituciones han perdido capacidad preventiva.

Reducir semejante entramado al último individuo de la cadena constituye un error estratégico.

Porque si hoy cae un delincuente y mañana otro ocupa exactamente su lugar, no hemos desmontado el crimen.

Solamente hemos reemplazado una pieza.

Y mientras celebramos que una pieza cayó, la maquinaria que la incorporó, la utilizó y puede sustituirla sigue funcionando intacta.

Durante aproximadamente tres décadas, distintos gobiernos han administrado una sociedad que ha experimentado crecimiento económico y avances sociales, pero donde persisten brechas educativas, sociales, territoriales e institucionales.

El problema no es solamente cuánto se ha invertido en cada área, sino cuánto hemos sido capaces de articularlas.

Educación, protección social, seguridad, justicia, sistema penitenciario y prevención continúan funcionando demasiadas veces como compartimentos separados.

Ahí reaparece la advertencia de Morin: conocemos las partes, financiamos las partes y administramos las partes, pero perdemos de vista las relaciones que producen el fenómeno completo.

Entonces surge una contradicción preocupante: toleramos durante años condiciones que favorecen exclusión, violencia, economías ilícitas y ausencia de oportunidades y, cuando algunas de sus consecuencias finalmente aparecen armadas en nuestras calles, pretendemos enfrentarlas principalmente mediante fuerza policial.

La seguridad comienza mucho antes de que un policía tenga que sacar su arma.

Existe, además, una diferencia fundamental entre letalidad operativa y eficacia estratégica.

Una intervención policial puede neutralizar una amenaza inmediata y ser tácticamente exitosa. Pero la eficacia estratégica exige una pregunta mucho más importante:

¿Qué poder criminal perdió la sociedad después del operativo?

Un presunto delincuente capturado con vida puede convertirse, dentro del debido proceso, en una fuente de inteligencia criminal: identificar quién suministra las armas, quién financia, quién distribuye, quién recibe el dinero, quién protege la estructura y quién dirige niveles superiores.

Por eso no basta preguntar quién cayó.

Debemos preguntar:

¿Qué estructura descubrimos?

¿Qué red desmantelamos?

¿Qué información obtuvimos para impedir al próximo?

Un Estado verdaderamente fuerte no es aquel que solamente puede enfrentar a un hombre armado.

Es aquel capaz de investigar, capturar, obtener información conforme a la ley, seguir el dinero, rastrear las armas, identificar conexiones, judicializar responsables y reducir efectivamente el poder de las organizaciones criminales.

Nada de esto significa negar a los agentes policiales su derecho a defenderse ante una agresión real.

Tampoco significa asumir que toda muerte ocurrida durante una intervención policial constituye automáticamente una ejecución.

Precisamente por eso, cuando una persona muere por actuación de agentes del Estado, debe existir un procedimiento independiente y creíble capaz de establecer qué ocurrió.

Eso protege al ciudadano.

Y también protege al policía que actuó legítimamente.

Pero una política moderna de seguridad debe avanzar más.

Necesitamos inteligencia criminal integrada, capaz de conectar armas, personas, territorios, comunicaciones y organizaciones.

Necesitamos persecución financiera y judicial, porque una estructura criminal pierde verdadero poder cuando pierde su dinero, sus armas, su protección y sus mandos.

Y necesitamos prevención focalizada allí donde las redes criminales encuentran las condiciones para reclutar o sustituir continuamente a sus integrantes.

Por eso tampoco deberíamos medir la seguridad únicamente por muertos, detenidos u operativos realizados.

Debemos medirla por redes criminales desarticuladas, armas rastreadas, dinero ilícito intervenido, mandos identificados, funcionarios corruptos sometidos, reincidencia reducida y territorios recuperados.

El verdadero dilema nunca debió ser seguridad contra derechos.

Esa falsa dicotomía es, en sí misma, otra expresión de inteligencia ciega.

La República Dominicana necesita autoridad.

Necesita una Policía capaz de enfrentar el crimen.

Necesita justicia capaz de investigar y sancionar.

Necesita inteligencia capaz de anticipar las redes.

Necesita prevención capaz de reducir el reclutamiento.

Pero, sobre todo, necesita un Estado capaz de comprender que todas esas piezas forman parte del mismo sistema.

Porque neutralizar al delincuente puede resolver la amenaza de hoy.

Desmantelar las redes que reclutan y sustituyen al próximo es comenzar a resolver el problema del país.

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Opinión

Otra estafa, la Inteligencia Artificial (1 de 4)

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Por Oscar López Reyes
Los evangelizadores de la Inteligencia Artificial (IA) cabalgan sin pausas ni paradas, a toda mecha como un lince o un cohete, confiados en sus maravillosos proyectos de inversiones financieras. Y el ritmo rasguea en una constante que no presiente ni anticipa límites ni la potencial burbuja/fin de esta expansionista tecnología, la IA, otra estafa, otra doble estafa universal.
Sí, dos estafas. La primera se patentiza en la global automatización planificada de las gigantes tecnológicas, y la segunda, la ciberdelincuencia, que procede de hábiles empíricos y hackers teñidos de mafiosos. Para vulnerar sistemas informáticos y leyes, estos piratas supervillanos se sumergen en dispositivos y navegadores, engendros primigenios de la devastadora revolución transhumanista y posthumanista.
Balanceando la beneficiencia (comunicación, salud, educación, economía, etc.) y la maleficiencia (ciberterrorismo, ciberrrobos, ciberacosos, armas biológicas, reducción laboral, deshumanización, agujero negro, etc.) de las tecnociencias digitales, científicos computacionales cuánticos y cognitivos, programadores, pensadores, filósofos y otros expertos se inclinan en señalar que los ciudadanos están siendo embaucados y colocados en una trampa por el algoritmo y la robótica.
Y con una asombrosa responsabilidad advierten que ese intelecto sintético o cibernético “aterroriza” y se delinea como “la mayor crisis existencial”, por “la pérdida del control de la civilización”, que entraña “un jaque mate a la civilización”, que avizora “un futuro impredecible”, que los ciudadanos no captan por el apabullante “bombo” de los predicadores de la IA.
Una de las personas más influyentes en Inteligencia Artificial, la lingüista de la Universidad de Washington Emily M. Bender, y la antigua investigadora científica de IA ética de Google, la socióloga Alex Hanna, impugnan “la implacable promoción de la IA por parte de las empresas tecnológicas para justificar el robo de datos, motivar la creación de herramientas de vigilancia en el puesto de trabajo y devaluar la creatividad humana”
Y plantean los “riesgos” de la IA,  que “amenazan nuestra existencia”, en tanto que “cuanta más gente esté preparada para identificar y resistirse a las nuevas promesas, menor y menos destructiva será la burbuja” (1), mientras que Mo Gawdat, exdirector ejecutivo de Google, señala que “los villanos funcionando con IA es tan inevitable como el desarrollo de la IA” (2), y Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, España, resalta “El afán imperialista de las ciencias triunfantes por negar la libertad” (3).
Reforcemos los lineamientos de estas advertencias y petitorios:
Un total de 86 desarrolladores de Inteligencia Artificial han acumulado una fortuna récord, y 45 cofundadores y ejecutivos de primera línea de compañías de esta tecnología se convirtieron en multimillonarios en apenas el último año. Y para 2026 se calcula en más de 11 billones de dólares los perjuicios por los delitos de la ciberdelincuencia, como los usos de la propiedad intelectual, el phishing (notificaciones falsas para sustraer datos), el Ransomware (software que interrumpe o cifra archivos y sistemas para exigir dinero para volver a permitir el acceso), estafas de inversión y fraudes con criptomonedas, impulsadas por IA.
Conforme firmas especializadas, como Cybersecurity Ventures, con su sede en Nueva York y que opera a escala mundial, si la ciberdelincuencia fuera una nación, sería la tercera economía más grande del globo terráqueo, superada apenas por Estados Unidos y China (4).
Corporaciones que implementan la IA apelan a sistemas, dispositivos y procesos de espigadas especializaciones y a la ingeniería civil ((manipulación psicológica), así como los ciberdelincuentes, para defraudar a empresas y consumidores. Las estafas sofisticadas son múltiples, y plasmemos 10 de ellas:
1.- Despojo de propiedad intelectual (Big Tech). Difundir, sin permiso ni remunerar a los autores, contenidos de libros, artículos periodísticos, software, códigos de programación, modelos de lenguaje, imágenes, música y otras obras de arte, así como para entrenar a recursos humanos de compañías tecnológicas. Están en marcha múltiples demandas judiciales por plagios de autores de obras posteadas en internet por empresas, que han tenido que pactar acuerdos millonarios con artífices de proyectos intelectuales y artísticos copiados y explotados.
2.- Afectación de la creación cultural. Redactores, ilustradores, fotógrafos y músicos que viven de sus producciones denuncian que las gigantes computacionales devalúan su trabajo, y que no informan a los autores ni a la sociedad el uso que dan a los contenidos ajenos. Cuando una máquina produce en segundos, y casi gratis, el trabajo humano pierde precio en el mercado.
3.- Exagerar el potencial de productos. Inflan las capacidades y el rendimiento de hardware para elevar el precio de sus acciones, atraer inversores y reclutar a ingenieros y científicos para que laboren en proyectos avanzados. Otras simulan la utilización de algoritmos, cuando en verdad operan con herramientas manuales tradicionales o software básico y, además, monopolizan el mercado.
4.- Estafas artificiales financieras. Esquemas de compañías de inteligencia virtual prometen jugosas rentabilidades, empleando presuntos algoritmos milagrosos y plataformas de Trading automatizadas capaces de predecir el mercado a la perfección, y para lo cual presentan gráficos y ganancias simuladas en pantallas controladas por los estafadores, pero el dinero real nunca se invierte. Asimismo, muestran vídeos y audios hiperrealistas sobre «oportunidades de inversión masivas», que aseguran beneficios sin riesgos y rápidos.
 5.- Bloquear el acceso a documentos (Ransomware). Obstaculizan matemáticamente o con software desactualizado ficheros de datos y servidores esenciales -paralizan operaciones comerciales- bajo la amenaza de publicarlos si no se materializa el pago, comúnmente aceptados en criptomonedas.
6.- Clonación de voz y video. Reproducir o imitar con gran precisión, empleando redes neuronales artificiales, la voz y la imagen de un pariente cercano o una persona famosa (deepfakes o ultrafalsos) para simular una emergencia y solicitar dinero. También se usa para destruir reputaciones.
 7.- Crear nueva identidad sintética. Concebir perfiles falsos, mezclando informaciones reales e inventadas por IA (incluidas fotografías), para aperturar cuentas bancarias o solicitar créditos ilegítimos. Se construye un historial, obtiene un crédito y un día la deuda desaparece y, aunque el golpe inicial recae en bancos y financieras, termina siendo pagado por todo el sistema con controles más estrictos y créditos más caros para clientes honestos.
 8.- Chatbots amables e impostores. Asistentes virtuales o robots conversacionales (chatbots impostores), que imitan a agentes de servicios de atención a clientes de bancos y empresas legítimas, sustraen contraseñas y claves bancarias, para robar dinero. Ningún banco serio pide claves por mensaje ni teléfono.
9.- Acceso telefónico no autorizado. Hackears de centrales telefónicas privadas o sistemas de Voz sobre IP (VoIP) carentes de seguridad efectúan llamadas internacionales para recibir una comisión del operador dueño de los teléfonos. La empresa agraviada se entera de la generación del tráfico cuando recibe costosas facturas de cobros.
10.- Engaños de soportes técnicos. Infractores que simulan ser empleados de compañías tecnológicas o mensajería contactan por ventanas emergentes, chats o redes sociales y números de teléfonos fraudulentos para hacer advertencias o alertas de que dispositivos de la empresa han sido afectados por un virus grave o serán víctimas de un bloqueo inminente. Entonces proponen instalar aplicaciones para controlar computadoras o celulares, con la espuria promesa de repararlos a remoto y hurtar datos y dinero.
Habitualmente, por chats grupales, entrevistas en pódcast, libros e instrumentos mediáticos se encomia y loa apasionadamente a los robots humanoides, a los buscadores de internet y a los que responden preguntas, como Chatbolts, pero no se detienen, ni por un instante, a interpretar informaciones, aprendizajes y el análisis de datos, y sus objetivos ocultos. No se detecta a los villanos y malvados.
La inteligencia artificial no inventó las estafas, aunque lo hizo más barata, más rápida y más creíble. Lo que antes de su aparición requería una banda organizada, hoy lo hace una sola persona con las herramientas adecuadas. La respuesta no es temerle a la tecnología, sino educarnos para usarla a sabiendas de cuándo la usan en contra de los ciudadanos y la sociedad.
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Citas bibliográficas:
1.- Bender, Emily M., y Hanna, Alex, en “La Estafa de la IA. Cómo combatir el espejismo de las grandes tecnológicas que amenaza tu trabajo y tu libertad”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2026, págs. 310, 246 y contraportada.
2.- Gawdat, Mo, “La inteligencia que asusta. El futuro de la inteligencia artificial y cómo podemos salvar nuestro mundo”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2024, pág. 104.
3.- Cortina, Adela, “¿Ética o ideología de la inteligencia artificial? El eclipse de la razón comunicativa en una sociedad tecnologizada”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2026, pág. 140.
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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.
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Opinión

La Relación de la Corte Penal Internacional y los Estados

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Por Rommel Santos Diaz

El Estatuto de Roma estipula que la Corte Penal Internacional entrará en vigor el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que se deposite en poder del Secretario General de las Naciones Unidas el sexagésimo instrumento de ¨ratificación, aceptación, aprobación o adhesión¨.

La firma del Estatuto de Roma estuvo abierta hasta el  31 de diciembre del año 2000, tal y como lo estipula el referido Estatuto. Para que un Estado devenga parte , este deberá ratificar, aceptar, aprobar o adherirse al tratado.

El término ¨adhesion¨normalmente significa adherirse al Tratado una vez que este haya entrado en vigor, pero también podrá referirse a un proceso específico de un Estado.

Para el Estado que ratifique, acepte, o apruebe el Estatuto posteriormente al depósito del sexagésimo instrumento, la entrada en vigor del Estatuto para dicho Estado será el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que haya depositado su instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión al Estatuto de Roma.

Según el Estatuto de Roma los Estados los Estados no podrán hacer reservas al Estatuto. Los Estados Partes deberán aceptar el Estatuto tal y como fue adoptado en la Conferencia de Roma.

No obstante, el Estatuto de Roma dispone que el Estado  podrá declarar que ¨ durante un periodo de siete años contados a partir de la fecha en que el Estatuto entre en vigor a su respecto , no aceptará la competencia de la CPI sobre la categoría de crímenes a que se hace referencia en el artículo 8 cuando se denuncie la comisión de uno de  esos crímenes  por sus nacionales  o en su territorio¨.

El objetivo de la disposición indicada anteriormente  es brindar a los Estados Partes tiempo suficiente para capacitar a todo su personal militar sobre los requisitos del Estatuto con respecto a los crímenes de guerra, ya que algunas de las disposiciones del Estatuto de Roma podrían ser contrarias a las obligaciones nacionales existentes.

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