Opinión
Israel y RD: dos vallas vulnerables por arrogantes
Published
2 años agoon
Por Narciso Isa Conde
La Valla Súper-inteligente construida por Israel para hacer de Gaza un campo de concentración, fue derribada por una vieja excavadora palestina.
La Valla Inteligente que se construye en la frontera dominico-haitiana es de diseño y tecnología israelí.
Su construcción se decidió al inicio de actual gobierno que preside Luis Abinader, después de recibir un significativo respaldo de Donald Trump y su canciller Pompeo; continuado esa relación de dependencia con la Administración Biden,
Es imposible obviar que la política exterior de Biden es de igual o de peor calaña que la implementada por Trump, a pesar de todas las alabanzas que le hicieron comunicadores dominicanos de filiación supuestamente progresista cuando llegó éste “demócrata” fascistoide a la Casa Blanca.
La construcción del muro o “valla inteligente” de aquí fue atizada por el anti-haitianismo racista y alimentada por la xenofobia y altanería del poder imperialista estadounidense y su socio israelí.
• LOS MUROS FRONTERIZOS TIENEN PROPÓSITOS PERVERSOS.
Siempre dijimos que no hay muro ni valla que sirva para impedir los flujos migratorios y menos en una frontera donde opera un gran negocio de generales, coroneles, políticos y empresarios.
En RD su instalación fue contratada con una empresa israelí con dos motivaciones fundamentales encubiertas:
1) Facilitar mayor control y mayor presencia de la inteligencia militar de Israel y del Comando Sur del Pentágono en la franja fronteriza; y de paso hacer un buen negocio.
2) Atizar el odio entre ambos países para desviar el patriotismo en cada uno de ellos hacia enfrentamientos chauvinistas o seudo-nacionalistas, que relegan la lucha por la autodeterminación de la isla frente al intenso coloniaje desplegado por el imperialismo estadounidense y sus aliados europeos.
Ese empeño imperialista por el control militar de la franja fronteriza a su vez se debe a razones espurias y propósitos nefastos:
-Las evidencias de yacimientos de oro, titanio y tierra raras, lo que le interesa mucho al Comando Sur y al ejercito sionista; al punto que ya el estado dominicano le concedió al Pentágono el derecho a explorar tierras raras en el Sur de la frontera, aprobó concesiones de exploración de oro a Uni Gold y Barrick Gold, y autorizó una sospechosa exploración de titanio en el Norte de la frontera, a nombre de un tal Eliezer Lisboa Medina.
-El proyecto de una nueva intervención militar en Haití y el uso de esa franja como base logística.
Además, la construcción de la verja del lado dominicano le facilitó al presidente Luis Abinader desplegar desde un falso patriotismo su pensamiento conservador, en procura de arrebatarle la bandera racista anti haitiana a sus principales adversarios políticos ultra conservadores: Leonel Fernández y Abel Martínez.
Esto de cara a las votaciones del 2024 y a un sensible nicho electorero, que la mercadología política considera amplio y copioso.
• LA VULNERABILIDAD DE LAS DOS VALLAS.
La Valla Inteligente de aquí es una copia en pequeño y al carbón de la Valla que rodeaba la Franja de Gaza.
La de aquí dicen que va costar, además de los cuantiosos daños ecológicos, algo más de1,750 millones de pesos, equivalente a unos 200 millones de dólares.
La israelí, que rodeaba la franja de Gaza donde gobierna HAMAS y cercaba dos millones de personas (la inmensa mayoría palestinos y palestinas), solo sus bases costaron algo más de 700 millones de dólares.
Ambas se nutrieron de una gran prepotencia e igual arrogancia exhibida por los gobernantes de los dos países.
• ¡EL FIASCO!
La gran valla que cercaba la franja de Gaza fue propagandizada como la mejor de la bolita del mundo y lo máximo en tecnología; y resultó que fue derribada en un santiamén por una vieja excavadora que adquirió HAMAS. ¡Una justa humillación parecida a aquella de David contra Goliat!
El reportero estelar del periodismo judío, Gedeón Levy, se lo dijo al mundo de esta manera “como ayer la vieja y humeante excavadora palestina demolió el muro, el más avanzado de todos los muros y vallas, también arrancó el manto de la arrogancia y la indiferencia israelíes”.
Pero no hay vergüenza, sino decisión de imponer mucha más crueldad e intentar avanzar hacia el extermino del pueblo palestino, mediante una especie de holocausto.
Miren para lo que sirvió una verja que decían era inteligente: solo sirvió para agravar los odios, sembrar y practicar neofascismo.
La verja de aquí debe ser más débil y menos inteligente y más vulnerable. Ya sus meses de construcción han aportado ingredientes nefastos.
Por ahora ha servido para potenciar un anti haitianismo arrogante, colocar al Comando Sur y la Seguridad Israelí en la frontera, y desviar el sentimiento patriótico contra Haití, exonerando a EEUU de su cruel coloniaje.
¡Tremendo servicio al imperio del Norte en sus estertores brutalmente agresivos y demasiados prolongados!
Pero no solo: súmele a esos los daños ocasionados a los manglares y humedales fronterizos, y al tesoro natural Laguna de Saladilla
• EUROCENTRISMO Y NORT-CENTRISMO: FUENTES DE OPRESIÓN Y PREPOTENCIAS.
Tras todo esto está el determinante impacto de las ideologías euro-céntricas y nort-céntricas, con su fuerte carga de supremacía blanca y alta dosis de capacidad seductora y neutralizadora con repartos selectivos de lisonjas y privilegios por sus élites sociales.
Un poder que facilita convertir en negadores de sus orígenes contestatarios y sus valores iniciales, a destacados artistas e intelectuales; capaz de llenar de miedo y premiar en muchos países los silencios cómplices de una gran parte de la intelectualidad y sectores profesionales, como sucede en nuestra querida tierra.
Habrán de justificarse con el reciente mal ejemplo de Jean Manuel Serrat y su infame carta al pueblo palestino, justificando 75 años de genocidios y de terror israelí y dándole aliento a su actual cruzada de exterminio en Gaza.
Serrat y su indiscutible talento poético y musical son prisioneros perfumados y privilegiados de esas élites capitalistas y de su actitud despreciativa de otras civilizaciones e identidades culturales y religiosas
Igual sucede con otros personajes similares que pululan por aquí con sus silencios y mezquindades a cuestas, vergonzosamente doblados.
Su enfático apoyo a Israel me colmó de indignación y de pena, como tanta pena me da el devenir pusilánime de gran parte de la intelectualidad, del profesorado universitario y del llamado progresismo de nuestro país.
Pero existen chispas capaces de encender praderas, activar sueños que mueven montañas y recrear el concepto sublime ¡PATRIA ES HUMANIDAD!
Existen minorías capaces de convertirse, en otras circunstancias posibles de crear, en mayorías decididas a luchar y construir otro país, otro subcontinente latino-caribeño y otro mundo.
¡Justos y solidarios!
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Justicia Internacional (3 de 3)
Published
6 días agoon
enero 4, 2026Por Rommel Santos Diaz
Se tiene reportado el uso de 250,000 niños soldados en cerca de 50 países. Para completar el panorama, se estima que 20 millones de niños han sido desplazados como consecuencias de las diversas guerras y catástrofes humanitarias, mientras que entre 8,000 y 10,000 niños mueren cada año como consecuencia de utilización de minas antipersonales.
Existen indicios de que la trata de niños en zonas de conflicto es una tendencia que va en aumento y esta vinculada a redes de delincuencia transnacional organizada.
La Corte Penal Internacional es el primer tribunal internacional cuyo Estatuto y Reglas de Procedimiento y Prueba brindan a las víctimas la posibilidad de participar en todas las etapas del proceso.
A diferencia de las actuaciones de las víctimas en otros tribunales internacionales, limitadas a reforzar los argumentos de la defensa o el Fiscal, la Corte Penal Internacional les reconoce derechos que les corresponden por ser quienes han sufrido la grave vulneración de sus derechos humanos y tienen la mayor expectativa de que se haga justicia.
El principal reto de la Corte Penal Internacional será demostrar que sus investigaciones y decisiones no están guiadas por móviles políticos o intereses ajenos a la justicia y la represión de crímenes internacionales.
Finalmente, en la medida en que este sistema se vaya consolidando, siguiendo los parámetros legales del Estatuto de Roma y de las Reglas de Procedimiento y Prueba, es posible que países hoy reticentes hacia la Corte Penal Internacional modifiquen su postura hacia una de ayuda y cooperación. Con esto se lograría tener un sistema penal internacional plenamente universal como complemento a las iniciativas locales por sancionar crímenes de genocidio, lesa humanida, guerra y agresión.
rommelsantosdiaz@gmail.com
Por Nelson Encarnación
El reciente escándalo de corrupción detectado en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) ha acentuado la percepción o el convencimiento en algunos de que los políticos acceden a los cargos públicos con la intención de apropiarse de los recursos que manejan.
Ya en otras oportunidades se ha esparcido el mismo convencimiento, en ocasión de hechos judicializados que aún cursan en los tribunales sin sentencias firmes.
Estos y casos anteriores han servido de fundamento a quienes entienden que las formaciones políticas son nidos de bandidos con una amplia vocación hacia la depredación de los recursos públicos, dando lugar, al mismo tiempo, a la prédica contra los políticos y los partidos.
Sin embargo, existen argumentos y evidencias suficientes para desmontar la mala fama contra los políticos. Podemos afirmar, de manera categórica, que los políticos profesionales no roban.
Para remontarnos a los hechos más sonados de persecución a la corrupción, podemos referir el que ha sido, probablemente, el más sonoro de todos, es decir, el procesamiento judicial del expresidente Salvador Jorge Blanco (1982-1986), quien fue condenado a 20 años de prisión por hechos que, evidentemente, no cometió.
Jorge Blanco, que antes de ser político ya era un abogado prestigioso, murió en medio de precariedades materiales, una situación que no concuerda con quien supuestamente fue un corrupto.
Los hechos por los que se condenó al exmandatario no fueron cometidos por él ni por ninguno de sus seguidores con formación y compromiso político, sino por allegados que nada tenían que ver con el Partido Revolucionario Dominicano.
En el caso de los expedientes que todavía se ventilan en la justicia relacionados con hechos registrados—conforme las imputaciones del Ministerio Público—vinculan en primer plano a personeros relacionados al expresidente Danilo Medina, no a dirigentes conocidos del Partido de la Liberación Dominicana.
Y en el más reciente que ocupa la atención del país, es decir, el expediente Senasa, una simple identificación de los encartados permite concluir en que se repite el mismo patrón: los principales señalados no son políticos de militancia.
En consecuencia, si miramos los hechos con un sentido lógico y alejado de la intención de dañar a los partidos y sus dirigentes, podemos proclamar que los políticos profesionales, con formación en el servicio a la sociedad, con compromiso, no roban los fondos del erario. Ahí está la historia.
Por Isaías Ramos
Al despedir 2025 y abrir 2026, es fácil refugiarse en lo cómodo: deseos repetidos, frases bonitas, la ilusión de que todo cambiará solo porque cambia el calendario. Pero la República Dominicana no necesita otro brindis vacío. Necesita una sacudida de conciencia y un cambio de rumbo. Ese rumbo comienza cuando dejamos de mirar la política como un espectáculo ajeno y asumimos que la república —la casa de todos— se sostiene o se cae con la conducta diaria de su gente.
Durante más de tres décadas, una clase política dominante, reciclada en siglas, alianzas y narrativas, ha contribuido a degradar la vida pública. Se normalizó el privilegio. Se hizo costumbre la trampa. El clientelismo dejó de ser excepción y se volvió método. La impunidad dejó de ser temor y se volvió expectativa. El Estado, demasiadas veces, dejó de ser instrumento del bien común para convertirse en botín, refugio o escalera personal. Cuando lo público se vuelve mercancía, el daño deja de ser un asunto de élites y se convierte en una fractura moral, social y espiritual.
No se trata de negar que existan servidores públicos honestos ni ciudadanos decentes. Precisamente por ellos —y por los jóvenes que merecen un país digno— no podemos resignarnos. Los datos aportan contexto a una percepción extendida: el Índice de Percepción de la Corrupción 2024 asigna a la República Dominicana 36/100 y la ubica en la posición 104 de 180 países. El Rule of Law Index 2025 del World Justice Project sitúa al país en el puesto 76 de 143, y en el factor “Ausencia de Corrupción”, en 90 de 143.
La experiencia cotidiana confirma esa brecha. El trámite que solo “camina” por la vía indebida. El contrato opaco. El expediente que duerme. La sanción que nunca llega. Ese desgaste produce algo peor que el enojo: produce resignación. Y cuando una sociedad se resigna, la corrupción no se frena; se perfecciona. Así es como una república se vacía por dentro, aunque conserve su nombre y sus símbolos.
La historia política lo ha advertido con claridad: cuando los ciudadanos se repliegan en el interés personal y abandonan la vida pública, el Estado se debilita y queda a merced de los peores. Cuando un pueblo ama su país, respeta las leyes y vive con sobriedad cívica, es posible avanzar hacia el bienestar compartido. Cuando se instala la indiferencia, el interés particular aísla y la república se convierte en un cascarón.
Si 2026 será un año de esperanza, esa esperanza no puede ser pasiva. Tiene que ser esperanza disciplinada: la que mira el abismo, lo nombra y aun así decide construir un puente. Ese puente se llama Constitución. No como símbolo ceremonial, sino como norma viva. El artículo 6 establece su supremacía y declara nulos los actos contrarios a ella. El artículo 7 nos define como Estado Social y Democrático de Derecho. El artículo 8 fija como función esencial del Estado proteger los derechos de la persona y respetar su dignidad.
Honrar la Constitución no es citarla: es vivirla. Es aceptar que no puede haber Estado de derecho con corrupción estructural; que no puede haber democracia con clientelismo; que no puede haber justicia con privilegios. Honrar la Constitución es convertir el servicio público en honor y no en negocio; proteger el dinero del pueblo como sagrado; poner el mérito por encima del padrino; transparentar compras, obras y nombramientos; y asegurar consecuencias reales a quien robe lo común. Esa es la frontera entre república y fachada.
Por eso, en 2026, el Foro y Frente Cívico y Social debe reforzar en todo el territorio nacional un despertar de conciencia sostenido y pacífico que convierta indignación en organización y esperanza en disciplina. No se trata de incendiar el país; se trata de iluminarlo. No de sustituir instituciones, sino de obligarlas a cumplir su rol constitucional con presión cívica legítima.
La ruta es concreta y verificable: formación cívica territorial, veeduría social continua y defensa constitucional práctica, acompañando denuncias, dando seguimiento público a los casos y exigiendo consecuencias sin selectividad.
Nada de esto se logra solo con organizaciones. Se logra con el ciudadano común. En esta semana de cambio de año, vale la pena asumir un pacto sencillo: renunciar a pagar sobornos, a pedir favores indebidos y a justificar privilegios; comprometerse a informarse antes de opinar, a exigir rendición de cuentas en lo local y a participar más allá del voto. Un país cambia cuando cambia lo que su gente considera “normal”.
Imaginemos, con realismo, la nación que podemos construir si ese giro comienza: una donde no se necesita padrino para un servicio; donde un contrato público no es lotería para unos pocos, sino obligación transparente; donde el funcionario teme más a la justicia y a la vergüenza pública que a la pérdida del cargo; donde el joven respeta al competente y no admira al tramposo. Que Dios —y la conciencia despierta de cada dominicano— nos guíe y nos exija verdad, justicia y rectitud; que el amor a la patria sea conducta diaria; y que la defensa de la libertad sea nuestro sentir y nuestro hacer.
Cerramos 2025 con una verdad incómoda: hemos permitido demasiado. Abrimos 2026 con una verdad poderosa: todavía estamos a tiempo. Honrar la Constitución o perder la República: esa es la elección de nuestro tiempo. Salvemos la patria.
¡Despierta RD!
