Opinión
La élite capitalista global y su manejo sospechoso de la COVID-19
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5 años agoon
Por Narciso Isa Conde
Bill Gates, cual adivino, anunció en el 2015 esta pandemia en curso y muy activa, con un posible balance de 30 millones de muertos; y ella ya va camino a los dos millones de víctimas mortales.
“Puede que exista un virus con el que las personas se sientan lo suficientemente bien mientras están infectadas para subirse a un avión o ir al supermercado y eso haría que se extienda por todo el mundo de manera muy rápida”.
Esta fue la predicción que auguró Bill Gates, el fundador de Microsoff en 2015, hace cinco años durante el brote del Ébola en Africa. (LAVANGUARDIA, REDACCIÓN BARCELONA 18/03/2020)
Esto no parece un simple producto de una “bola de cristal”, pero lo que resulta todavía más llamativo es que de nuevo, en medio de la COVID 19, Mr. Gates ha anunciado a futuro próximo otra pandemia más, que según él “no será tan destructiva” porque ahora actuarán con más inteligencia y disponiendo de mejores pruebas e instrumentos.
Más bien esto parecería como algo pre-determinado, que incluye una propaganda adelantada sobre una respuesta supuestamente distinta y más eficaz desde el poder; a base de mercancías y tecnologías que siempre dejan muchas ganancias a las elites capitalistas y siempre la paga a precios altos sus altos la mayoría empobrecida de la sociedad.
Además, el magnate mayor de la elite capitalista transnacional, que se considera a sí misma como dueña del mundo, confesó (por inocultable) que su fundación “se asoció con gobiernos y patrocinadores para crear la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), por su sigla en inglés). Dicha iniciativa, en la situación actual, ha logrado aportar a la financiación de vacunas como Oxford/AstraZeneca y Moderna.”
Ahora se conoce mejor el real propósito que tiene que el magnate Bill Gates, fundador y dueño de MICROSOFT, financie directamente el 90% del Programa de Medicamentos de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD-OMS, mientras que el 80% del presupuesto de esa entidad se está financiando con donaciones privadas canalizadas a través de la FUNDACIÓN BILL Y MELINDA GATES.
Evidentemente Gates se acercó a esa esfera de negocio con un proyecto superior a su ya fuerte gravitación sobre la OMS y a su red institucional bajo el manto de la ONU.
Él, George Soros, Jeff Bezos, Warren Buffett, Mark Zuchenbert, son, entre otros, los principales ideólogos y líderes de la facción capitalista-imperialista globalizadora; con sede en EEUU y ejercicio supranacional; con las recientes ventajas que le ha dado recuperar la Casa Blanca y el Capitolio a través de Biden y el PD. Aunque también –hay que decirlo- con el incordio fascista que lidera Donald Trump y los graves problemas derivados de la división del poder estadounidense.
Steven Rockefeller, aun con fuertes contradicciones con algunos de los “globalistas”, opera intensamente a nivel mundial, y dado su enorme capital acumulado en el negocio de las enfermedades, junto con Gates gravita con fuerza en el proceso de privatización de la OMS; influyentes ambos, por demás, en las compras de medicamentos, pruebas y equipos, y en las conexiones con las industrias farmacéuticas, protocolos y decisiones relacionadas con epidemias y pandemias, incluyendo fabricación de vacunas.
Bill Gates -entendiendo limitado el rol de la OMS centrado, según sus propias palabras, en “monitorear epidemias”– no ha ocultado su decisión de impulsar un sistema mundial de “salud eficaz” (Jorge Santa Cruz, REBELION: “Coronavirus: La humanidad cautiva y la presidencia mundial de Bill Gates”), en el que evidentemente confluirían los intereses de la industria informática-digital-robótica, con los de los grandes laboratorios farmacéuticos y corporaciones relacionadas con el tema salud, que a su vez se conectan con la minería de punta, el complejo militar-industrial financiero y la producción de los sistemas súper-modernos de seguridad, control y monitoreo.
Gates habla de un nuevo sistema de salud que se apoye en “celulares, mapas satelitales”, en los avances en la ciencia “biológica”, la fabricación de “vacunas rápidas” y decorto ciclo inmunológico, las “drogas de última generación” y una organizacióncuasi militarasociada o apoyada por fuerzas militares y policiales regulares. Ese proyecto cuenta con el respaldo de las corporaciones Welcome y Master Cart, entre otras. (Jorge Santa Cruz, articulo citado)
- COVID 19 Y TIPO DE MANIPULACIÓN.
En esa elite concentrada se producen interconexiones y confluencias entre diversas ramas productivas y variados conglomerados financieros.
Las pandemias tipo COVID 19 -cual sea el origen del virus y la causa de su propagación- resultan funcionales y son oportunistamente aprovechadas por esos grandes conglomerados industriales, comerciales y financieros; sobre todo cuando son manejadas desde mecanismos con las ambigüedades de la OMS o con las complicidades presentes en las programaciones estatales condicionadas por intereses económicos enmarcados en el predominio del afán de ganancias empresariales y la acumulación del capital privado por sobre las necesidades de los pueblos.
Las versiones sobre el nuevo corona virus, detectado primero en China, van desde el impacto ambientalmente degradante del industrialismo y la súper-urbanización sobre la naturaleza no humana, hasta el tema de su manipulación en laboratorios o su empleo en la guerra biológica.
En marzo del 2020 -después que la cúpula imperialista acuñó el término del “virus chino” para estigmatizar al Gigante Oriental- China denunció que éste había sido introducido en Wuhan por una delegación deportiva-militar con el objeto de causarle graves problemas a ese país.
Concomitantemente, Philip Giraldi, ex funcionario de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA), declaró que su país podría haber “creado” al temido virus en colaboración con el régimen de Israel como un arma de guerra biológica para dañar a China e Irán.(Facebook–Twitter–Telegram–WhatsApp–Meneame–Compartir Internacional. Hispan TV / 08/04/2020)
Hasta ahora, sin embargo, no se ha podido determinar científicamente la verdad sobre este fenómeno.
- DOS ACTITUDES DIFERENCIADAS FRENTE A LA PANDEMIA.
Sin embargo, es evidente que existen dos actitudes diferentes frente al agravamiento de la crisis sanitaria y la depresión económica global que ella ha precipitado:
- Una se inclina por la manipulación de la pandemia desde de la lógica neoliberal, para producir una restructuración del poder capitalista a nivel mundial y local, que conlleva mayor acumulación y concentración de riqueza a favor de las elites de la burguesía transnacional que disponen de más posibilidades de expansión en medio de esta multi-crisis. Y aunque no se confiese, eso implica convivir el mayor tiempo posible con la COVID 19 para usarla en función de intereses espurios.
- La otra consiste priorizar la salud colectiva acompañada de la determinación de aplicar una estrategia de eliminación o aislamiento de la pandemia, sin poner a depender este delicado asunto solo del empleo de las vacunas y condicionando a la vez la apertura progresiva de la economía a la efectividad de eso plan. Eso implica la firme decisión de poner en primer plano el interés de los pueblos, sin sujetarse a las pautas condicionadas de los organismos multilaterales tipo FMI, BC, OMS, FORO ECONÓMICO MUNDIAL, G8…; e implica también ejercer soberanía y sensibilidad humana.
Los resultados de ambas actitudes frente a la misma pandemia están a la vista y son incontrovertibles.
A más neoliberalismo, a más privatizción de los servicios de salud y de las decisiones, peores resultados, aún se trata de países “altamente desarrollados” y con muchos recursos de todo tipo.
A mayor orientación a favor del interés colectivo, del predominio de lo social sobre lo privado o de una orientación socializante, mayores logros colectivos y mejor status comparativo.
En este último sector sobresalen CUBA, CHINA, AUSTRIA, URUGUAY, NICARAGUA, VIET-NAM e incluso VENEZUELA (pese al bloqueo y sus largas fronteras terrestres).
- CONSIDERACIONES DE “THE ECONOMIST” TRASLUCEN PROPOSITOS NO CONFESADOS POR LA ÉLITE GLOBAL.
La revista británica THE ECONOMIST, posiblemente “sin querer queriendo”, aunque con bastante azúcar, realizó la publicación “Hacia una nueva normalidad 2021–2030”, en la que describe cómo cambiará la sociedad, sus relaciones y la economía del mundo luego de los cambios que provocaría la crisis sanitaria a nivel mundial.
Ese texto y especialmente el resumen de los 20 puntos que fueron analizados por más de 50 expertos sobre lo que se viene para este 2021, trasluce quienes serían los grandes beneficiarios de esa tendencia empujada por la “élite globalista” al interior de la clase capitalista transnacional, de tornarse realidad sus planes. (Teletrabajo, economía, reciclaje y turismo son solo algunos de los puntos que cambiarán para este año, en una completa transformación de este década. Felipe Alcaíno 1 Febrero, 2021)
Procedo a mencionar los puntos más relevantes de ese análisis, evidentemente inductivo y a tono con los anhelos, pretensiones y programas de los magnates de la informática, cuyas arcas, bolsillos y propiedades se van a reventar,
- El trabajo a distancia llegó para quedarse. Las oficinas cerrarán en alto porcentaje. Desaparecerán las juntas en hoteles relacionados al trabajo. Las casas se volverán más tecnológicas. La productividad ya no dependerá de un jefe que te revise, sino que serán las plataformas. Todo lo repetitivo se vuelve virtual y se fomenta el esquema de suscripción También aumentarán los servicios a domicilio por medio vía virtual.
- Las empresas que no inviertan por lo menos un 10% de sus ganancias en nuevas tecnologías desaparecerán. La empresa tradicional llegó a su fin en el 2020 y solo queda esperar a su muerte definitiva. Las personas apreciarán más que nunca visitar turísticamente lo natural, pero con soluciones altamente tecnológicas apoyadas con asistencia digital 24/7. Se reducirá la fuerza laboral, optando por la inteligencia artificial.
- -La educación no regresará igual. Se retomará lo presencial, pero se adaptará tecnológicamente tanto en colegios como en universidades. La medicina también se adaptó a lo digital con tecnología a distancia y las citas en teleconferencia serán normales. Por otro lado, la gente se seguirá realizando pruebas de Covid el 2021 para sentirse seguros y la vacuna se acelerará, pero también encontrará retos en el camino. Aumentará el comercio en línea con jugadores como Facebook, Tik-Tok y YouTube para competir contra Amazon. Cerca del 50% de tiendas físicas globales cerrará. Entrarán en el campo nuevos modelos de información y noticias por suscripción. (Fuente: The Economist.).
- El dulce gringo-británico se expresa así: “El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades… La innovación, la tecnología, lo natural y el pensamiento lateral son la base de la nueva realidad”.
Claro que ese análisis no perseguía visibilizar la depredación minera, la crisis ambiental, la destrucción de las fuentes de agua, la profundización de las desigualdades, el incremento del hambre por desempleo bestial, la salud “virtualizada” como negocio de alto precio, la conquista violenta de territorios y de recursos naturales: todo esto acompañado de los policía globales tipo Pentágono y OTAN y de todas las calamidades que para los pueblos conlleva ese paraíso informático, esa sociedad robotizada, ese saqueo digitalizado.
No era de su interés el examen prospectivo del impacto de una depresión económica cargada sobre los pueblos, brutalmente empobrecedora. Tampoco calcular las posibles rebeldías y estallidos sociales a falta de alimentos, viviendas virtuales.
Mucho menos detenerse a pensar si China le gana a EEUU y a Occidente en la carrera del 5 G.
Para sus fines le era conveniente invisibilizar las contradicciones, ignorar la crisis crónica del capitalismo, ocultar la decadencia de la civilización burguesa, borrar a los pueblos del análisis y crear un paraíso virtual de elites dispuestas a derramar bienestar luego de sembrar terror, guerras, penurias…
Pero de todas maneras hay que felicitar a THE ECONOMIST por develar “dulcemente” a quienes se enriquecen obscenamente en tiempo de COVID y convierten en instrumentos de dominación y muerte de los pueblos los grandes adelantos tecno-científicos aportados por la inteligencia humana. (3-2-2021, Santo Domingo, RD)
El mundo está viendo este año como un nuevo inicio. Un renacimiento. Le gente replanteará sus metas personales, de trabajo, de salud, de dinero y espirituales. Vienen grandes oportunidades para satisfacer todos esos requerimientos y cambios de pensamiento. Un nuevo inicio con valores más reales. Muchos comportamientos se transforman y nunca regresarán. Acumular, consumir y vivir por lo material pasa al lado negativo de la conversación.
La innovación, la tecnología, lo natural y el pensamiento lateral son la base de la nueva realidad. Seguir haciendo lo mismo sin replantearse en el 2021 es ir directo al desfiladero. Todos están a tiempo de encontrar nuevos caminos. Las directrices están definidas. Simplemente hay que encontrar las nuevas rutas personales o empresariales.
Por José Cabral.
Es muy bonito escuchar por la televisión y todos los demás medios de comunicación el tema de los derechos fundamentales, cuya realidad envía un mensaje distinto.
En más de una ocasión he planteado el serio problema en que está atrapada la sociedad dominicana en el contexto del sistema de justicia nacional.
Lo primero es que nadie, absolutamente nadie, respeta como debe ser la justicia constitucional, ni siquiera las cortes que tienen la misión de velar por ella mediante los recursos extraordinarios para la preservación y respeto de la constitución.
El primer ejemplo de lo que ocurre con la violación de la Constitución y con el no respeto de los derechos fundamentales, tanto a nivel del derecho interno como del externo, es la actitud del Ministerio Público, el cual destina al zafacón las denuncias y querellas presentadas por aquellas personas humanas víctimas de robos, asaltos a mano armada y de una gran variedad de actos delincuenciales.
El asunto es tan grave que cuando las victiman reclaman resultados de sus querellas o denuncias el fiscal procede con un archivo definitivo en virtud de lo que dispone el artículo 181 del Código Procesal Penal, pero peor aun cuando el perjudicado decide someter un recurso de objeción ante el juez de Instrucción, el cual regularmente lo que hace es ratificar lo decidido por el Ministerio Público.
En este caso no importa la violación que cometa el fiscal que ha manejado el caso, lo cual se constituye en una violación de la tutela judicial efectiva, el debido proceso y el derecho a la defensa, consignados en los artículos 68 y 69 de la Constitución.
Pero la cuestión se complica cuando hay que acudir mediante un recurso contencioso administrativo por las constantes y graves violaciones de los derechos de los administrados, cuyo desempeño de los jueces de esta jurisdicción, hermanita de padre y madre del derecho constitucional, actúa como una caja de resonancia del Procuraduría General Administrativa y ahora abogado del Estado.
Es frustratorio e imperdonable lo que ocurre en esta jurisdicción de la justicia, pero todavía la cuestión es mucho más preocupante con la emisión de una serie de sentencias que violentan los más elementales principios del derecho constitucional.
Sin embargo, lo más deprimente es cuando se somete un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, cuyo fallo se produce cuando ya los justiciables han muerto o de revisión de una acción de amparo o de una decisión jurisdiccional ante el Tribunal Constitucional, en cuyos órganos se concreta la expresión de que justicia tardía es justicia denegada, dado que los casos son decididos hasta 2, 3 y hasta 4 años después de haberse sometido.
Voy seguir con el tema, pero lo que he dicho hasta este punto indica que la Constitución dominicana y el neo-constitucionalismo que tanto se pregona es una forma de que el país esté a la moda con esta corriente, pero que la realidad está más asociada con la herencia histórico cultural del pueblo dominicano, en la que prevalecen una serie de antivalores como el amiguismo, el machismo, el patriarcado y el caudillismo, entre otros.
Sólo el pueblo dominicano puede superar la sociedad de las cavernas en que nos tienen sumergidos los partidos políticos y otros actores de la democracia de papel que se ha impuesto en la República Dominicana.
Opinión
¿Ignorancia constitucional o rebelión institucional?
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1 semana agoon
marzo 8, 2026Por Isaías Ramos
¿Puede el Congreso aprobar una ley que contradiga, en la práctica, una sentencia vinculante del Tribunal Constitucional? Esa es la pregunta que hoy enfrenta la República Dominicana tras la aprobación en primera lectura en el Senado de un proyecto que eliminaría las candidaturas independientes.
Más allá de las diferencias políticas que puedan existir sobre el modelo electoral, lo que está en discusión es algo mucho más profundo: el respeto a la Constitución de la República Dominicana, a los derechos políticos de los ciudadanos y a las decisiones vinculantes del máximo órgano de control constitucional del país.
En diciembre de 2024, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales diversas disposiciones de la legislación electoral que imponían trabas desproporcionadas a las candidaturas independientes. La decisión procuró garantizar que el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos no quedara condicionado exclusivamente a la estructura de los partidos políticos.
Sin embargo, lo ocurrido en el Congreso parece avanzar en dirección contraria. La aprobación de un proyecto que, en la práctica, eliminaría las candidaturas independientes plantea un choque evidente entre la voluntad legislativa y una sentencia vinculante del máximo intérprete de la Constitución.
La gravedad del momento institucional se acentúa aún más cuando se observa que la decisión fue adoptada de manera prácticamente unánime por los senadores. Resulta legítimo preguntarse si todos los legisladores han reflexionado plenamente sobre el alcance constitucional de la decisión adoptada o si estamos ante una reacción política frente a una sentencia que algunos sectores preferirían ignorar.
Algunos constitucionalistas, como Eduardo Jorge Prats, han descrito esta reacción como una “rabieta institucional hiperpartidista disfrazada de defensa de los partidos”. Más allá de la dureza de esa expresión, la advertencia merece una reflexión seria. Cuando las decisiones de un tribunal constitucional comienzan a ser relativizadas o neutralizadas mediante decisiones políticas, el equilibrio institucional de una democracia empieza a resentirse.
La Constitución dominicana es clara en este punto. El artículo 6 establece que todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución. El artículo 68 dispone que corresponde al Estado garantizar la efectividad de los derechos fundamentales; no basta con reconocerlos en el texto constitucional, es necesario hacerlos posibles en la realidad. El artículo 73 establece la nulidad de pleno derecho de los actos contrarios a la Constitución. El artículo 74 consagra el carácter progresivo de los derechos fundamentales. Y el artículo 184 reconoce al Tribunal Constitucional como el órgano encargado de garantizar la supremacía de la Carta Magna.
A la luz de esos principios, la iniciativa aprobada en primera lectura adquiere una dimensión particularmente sensible para el orden constitucional. Lo que está en juego es una posible tensión institucional con el Tribunal Constitucional si una ley terminara reproduciendo, en la práctica, las mismas restricciones que el propio tribunal declaró inconstitucionales. Una situación así podría tener consecuencias graves para el orden constitucional.
El artículo 68 de la Constitución no es una disposición abstracta: es la garantía de que los derechos fundamentales tengan contenido real y efectivo. Cuando el Estado limita injustificadamente vías de participación política, no solo restringe un derecho; también debilita la confianza del ciudadano en las instituciones llamadas a protegerlo.
Este no es un debate sobre simpatías o antipatías hacia las candidaturas independientes, ni sobre la importancia de los partidos políticos. Los partidos son pilares fundamentales de la democracia. Pero reconocer su importancia no significa convertirlos en los únicos canales posibles de participación política. La democracia dominicana debe abrir puertas al ciudadano, no cerrarlas.
Si la Constitución reconoce derechos políticos a los ciudadanos, surge entonces una pregunta de fondo: ¿quién puede legítimamente restringirlos? Los derechos políticos pertenecen al pueblo dominicano. Los partidos son uno —pero no el único— de los canales para ejercerlos.
Las democracias se sostienen sobre un principio simple pero esencial: la Constitución es la norma suprema del Estado y todos los poderes públicos están sometidos a ella. Cuando ese principio comienza a relativizarse, la confianza institucional se erosiona y el sistema democrático se vuelve más frágil.
Nuestro deber como nación —y particularmente de quienes ejercen responsabilidades públicas— es proteger la Constitución incluso cuando hacerlo resulte incómodo o políticamente inconveniente. El respeto al orden constitucional no es una opción circunstancial: es la base misma sobre la cual descansa la estabilidad institucional de la República.
La estabilidad democrática que hoy disfruta la República Dominicana no es un accidente histórico. Tampoco ha sido un proceso perfecto: a lo largo del tiempo ha habido episodios de indiferencia frente a los deberes y mandatos constitucionales. Pero precisamente por esa experiencia acumulada sabemos que debilitar las reglas del juego institucional solo aumenta los riesgos para el orden democrático en un mundo marcado por crecientes tensiones geopolíticas y desafíos globales.
Desde el Foro Cívico y Social y el Frente Cívico y Social creemos firmemente que aún hay espacio para la reflexión institucional. Por ello hacemos un llamado respetuoso pero firme a los honorables senadores para que, antes de la segunda lectura de este proyecto, revisen con serenidad el alcance constitucional de la decisión que se está tomando.
También está en juego el mensaje institucional que el Congreso envía al país. Cuando un poder del Estado parece actuar en contradicción con la Constitución o con una sentencia vinculante del Tribunal Constitucional, el mensaje hacia la ciudadanía y hacia las instituciones públicas es institucionalmente delicado.
En una democracia constitucional, los derechos políticos del ciudadano no dependen de la voluntad de los partidos ni de las mayorías circunstanciales del Congreso. Dependen de la Constitución. Porque cuando una democracia olvida que la Constitución es su límite, no se debilitan los partidos: se debilita la República.
Despierta RD!
(Primera entrega)
Por Oscar López Reyes
Las costumbres, creencias y valores tradicionales pierden incidencia colectiva o se están esfumando, igual que la rigidez en la gobernanza de la democracia representativa/liberal; se dispersan en el descrédito y desarticulan organizaciones socio-comunitarias y sus líderes más experimentados. La vieja ciudadanía y la identidad cultural se desgastan en su funcionalidad y legitimidad, y no por casuística.
Las instancias del poder típico y clásico han menguado, y las voces que antaño repercutían con resonancia se apagan en el anclaje del paisaje de la individualización, el aislamiento y la fatiga, porque en la globalización y el necrocapitalismo se satisfacen pírricamente los deseos y aspiraciones comunales. Al unísono, esta nueva dinámica ha reducido la lucha de clases y puesto en jaque el viejo discurso político y los lances episódicos y coyunturalistas.
Visualicemos 10 componentes claves de las añejas estructuras del dominio y los procesos neodemocráticos:
1.- Crisis paternal y profesoral. Los jefes del hogar y la escuela han perdido autoridad, haciendo descansar las influencias de infantes y adolescentes en amistades de estos y en los dispositivos electrónicos, que desconcentran y aíslan. Esos tutores no les fijan límites razonables, en una permisividad aupada por el temor al autoritarismo y a la culpabilidad (“crianza culposa”). La fragilidad en el mando de los docentes radica en el escaso respaldo familiar, el decaimiento de algunos padres hacia sus hijos y su desarmonía con las nuevas tecnologías.
2.- Los partidos de masas. Las organizaciones políticas legendarias/rutinarias de alta afiliación han devenido en flácidas estructuras orgánicas, con una militancia con una pobre formación ideológica. Sus características principales son la personalización de su liderazgo en la obsolescencia e inadaptación en un contexto societario en constante cambio, la búsqueda energúmena de cargos públicos y beneficios particulares, la incursión en actos delictivos, como la corrupción, la descomposición, la escasa lealtad y las exigencias monetarias. Esos agravios se han traducido en inercia, estancamiento y en endeble suficiencia de esos partidos para movilizar a los conglomerados.
3.- Los partidos de izquierda. La atomización y decadencia del sistema de agrupaciones de izquierda tiene su raíz en el enclaustramiento a los principios invariables de la Revolución Bolchevique comandada por los reverenciados ideólogos comunistas Vladimir Lenin, León Trotsky y José Stalin (Rusia, 1917), que conduce a la negación de los cambios, o sea, a la resistencia inconsciente a la readecuación a los nuevos tiempos hegemonizados por el marketing y las alternativas populistas nacionalistas. El progresismo no aprovecha la crisis de la plutocracia librecambista, se estanca y retrocede porque tampoco satisface las aspiraciones de la mayoría. Con su dogmatismo divisionista, la izquierda no se amolda a las conversiones, ni responde a desafíos contemporáneos, como la equilibrada, emergente y ascendente República Popular China.
4.- Los grupos estudiantiles. Recrean en la penumbra de la reminiscencia los movimientos estudiantiles de liceos secundarios y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de las décadas 1960-1980, cuyos miembros y simpatizantes salían a las calles a movilizarse -con quemas de neumáticos y enfrentamientos con agentes de la Policía Nacional- por reivindicaciones académicas y el respetado a las libertades públicas y los derechos humanos. Han sido empequeñecidos y diezmados por la hegemonía del modelo mercantilista neoliberal, la vigencia democrática, la minimización de la izquierda y el predominio del egocentrismo.
5.- Los gremios de empresas. La afiliación sindical está en declive por la disminución de las grandes industrias manufactureras y la automatización tecnológica, que reduce empleos, mejora calidad y aumenta la productividad; el anarcosindicalismo, la percepción de corrupción y la politización de los gremios. Ahora una laptop tonifica con más utilidad que un sindicato.
6.- La gobernanza estatal. La jurisdicción del presidente de la República mengua, por los reclamos de la opinión pública en sociedades democráticas, la vigencia del estado de derecho, las imposiciones de organismos internacionales y los grupos de intereses. Asimismo, la influencia y el poder de funcionarios del Estado se ha limitado (no eliminado) por la implementación de normativas contra sobornos en licitaciones y adquisiciones, la prohibición de doble cargo remunerado, los contubernios y negocios asociados, la reducción de gastos operativos y otros relativos a los procesos de transparencia, y por temores a las denuncias públicas (los desfalcos y peculados son más conocidos) y a los enjuiciamientos judiciales.
7.- La prensa tradicional. Eleva su grado de credibilidad y se reinventa en novedosas esferas, pero desperdicia audiencias y protagonismo por el advenimiento de la internet. También les perforan las redes sociales y la gratuidad de otras plataformas digitales, que son preferidas por los nuevos usuarios, especialmente los jóvenes.
8.- Los militares y policías. Los ciudadanos respetan cada vez menos a los cuerpos policiales y castrenses, que han erosionado su confianza por sus arbitrariedades, la prevaricación y gangrena, la complicidad con crímenes y su incompetencia para afrontar la desbordada delincuencia sistémica. Están siendo frenados por las denuncias ciudadanas y los rollizos esfuerzos de las autoridades oficiales, como las reformas institucionales.
9.- Las masonerías y los clubes culturales. Se estropean y desvanecen las entidades extremadamente cerradas, restringidas, desactualizadas, monótonas y sin presupuestos, como las logias masónicas y los clubes culturales. Por el contrario, las religiones se transforman y crece la espiritualidad, con prácticas como el yoga/meditación, adaptadas a estilos de convivencia flexibles, abiertos, individualistas y globalizados.
10.- Las ligas campesinas. Décadas atrás, comunidades rurales bullían de efervescencia, en intensas jornadas de lucha –que cobró vidas humanas- por la Reforma Agraria, motorizadas por núcleos de agricultores sin tierra. Hoy las ligas agrarias son debiluchas, y perecen. Ese declive brota dispersión e ineficacia para organizarse y proteger su producción, así como la emigración a las ciudades del país y el exterior. También han apaciguado el descalabro de la izquierda y el tráfico y lavado de dinero con la venta de predios.
Como se constata en las descripciones y razonamientos predichos, en la Nueva Era de trabajos digitales, computación cuántica e inteligencia artificial, líderes políticos, socio-comunitarios y organizaciones de pelajes dispares no se han remozado en perspectivas de las otras expresiones ciudadanas y paradigmas emergentes en el hogar, la escuela y los cantones geográficos. Su morfema léxico se fue a pique.
Inequívocamente, no han comprendido que las ideas y potestades ya no se imponen únicamente con la coacción o coerción, sino con el diálogo tolerante, la cercanía con discursos moderados e inclinando el pandero en otros espacios de socialización. Si persisten obstinadamente sin girar gradualmente hacia metas prioritarias y alcanzables en el corazón de esas mutaciones societales, las viejas estructuras organizacionales seguirán carcomidas en el aislamiento, por el derrotero de la desarticulación sin retorno. ¡Qué adversidad!, ¡qué lamento!, y ¡qué calamidad!
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El autor: Periodista, escritor y catedrático.
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