Affe Gutiérrez plantea diferenciar jurídicamente al consumidor del narcotraficante y sostiene que la persecución penal dificulta la rehabilitación y reinserción social de jóvenes
Santo Domingo.– El Tribunal Constitucional (TC) quedó apoderado para decidir sobre una acción que procura cambiar el tratamiento penal que recibe el simple consumo de drogas en República Dominicana, bajo el argumento de que los consumidores deben ser considerados personas necesitadas de atención sanitaria y rehabilitación, en lugar de ser enviados a prisión.
La iniciativa fue presentada por Affe Gutiérrez, quien fundamenta su planteamiento, entre otros aspectos, en su experiencia durante los dos años que permaneció privado de libertad y en las condiciones que, según relata, observó entre jóvenes consumidores que ingresaban a los centros penitenciarios.
Gutiérrez presentó este miércoles sus conclusiones ante el Tribunal Constitucional durante una audiencia pública en la que fueron conocidas 23 acciones directas de inconstitucionalidad. Su expediente quedó en estado de fallo.
Una discusión entre sanción penal y política sanitaria
El planteamiento parte de una distinción fundamental: consumir drogas y comercializarlas no constituyen, a juicio del accionante, conductas que deban recibir idéntica respuesta del Estado.
Gutiérrez sostiene que existen narcotraficantes, distribuidores y consumidores, y considera a estos últimos víctimas de un problema que requiere principalmente políticas de salud, rehabilitación y reinserción.
Según relató, durante su permanencia en prisión pudo observar las consecuencias que producía el consumo entre algunos internos. Aseguró que mientras determinadas personas tenían capacidad económica para adquirir sustancias, otras accedían a drogas mezcladas con componentes peligrosos, llegando algunas de ellas a presentar condiciones graves de salud.
Esa experiencia constituye uno de los elementos que, conforme a sus declaraciones, lo llevaron a cuestionar la efectividad de encarcelar a personas por conductas relacionadas con el consumo.
Invoca dignidad, salud y proporcionalidad
La acción presentada ante el TC se sustenta, según explicó Gutiérrez, en principios como la objetividad y la proporcionalidad, así como en los derechos a la dignidad humana y a la salud.
Su argumento cuestiona que el Derecho penal sea utilizado contra una persona cuando la conducta atribuida, según su tesis, produce fundamentalmente un daño sobre el propio consumidor.
Desde esa perspectiva, considera que la intervención estatal debería concentrarse en combatir el narcotráfico y la comercialización de sustancias ilícitas, mientras el consumidor debería recibir asistencia dirigida a su recuperación.
La propuesta, por tanto, no persigue la despenalización del tráfico ni de la distribución de drogas.
Las consecuencias de pasar por el sistema penal
Otro de los aspectos planteados por Gutiérrez es el impacto que puede provocar un expediente penal en la vida de un joven después de abandonar un centro penitenciario.
Advirtió que una causa penal abierta puede convertirse posteriormente en una barrera para obtener empleo y reconstruir la vida personal y profesional, dificultando precisamente el proceso de reinserción que debería perseguirse.
Desde esa óptica, entiende que someter al consumidor al sistema penal puede generar consecuencias que se prolongan más allá de la eventual privación de libertad.
¿Consumidor o traficante?
Uno de los puntos sensibles de cualquier eventual diferenciación se encuentra en establecer cuándo una persona posee sustancias para consumo y cuándo participa en actividades de distribución.
Gutiérrez entiende que las autoridades cuentan con elementos para realizar esa distinción. Puso como ejemplo el caso de una persona encontrada en flagrante delito con numerosas porciones individualizadas, circunstancia que, según argumentó, podría indicar una actividad de comercialización y no simplemente consumo.
El planteamiento abre así una discusión jurídica que trasciende el caso particular: hasta dónde debe llegar la intervención del Derecho penal frente al consumo de sustancias y en qué momento debe ceder espacio a las políticas públicas de salud.
Tribunal Constitucional tendrá la última palabra
Tras la presentación de las conclusiones, el expediente fue dejado en estado de fallo.
Corresponderá ahora al pleno del Tribunal Constitucional determinar la suerte de la acción y pronunciarse sobre los argumentos constitucionales planteados.
La decisión podría adquirir especial relevancia por las implicaciones que el tema presenta en materia de política criminal, salud pública, dignidad humana, proporcionalidad, reinserción social y alcance de la potestad punitiva del Estado.
El debate, en consecuencia, no se limita a determinar qué hacer frente a una persona que consume drogas. También plantea una cuestión de mayor profundidad: si la respuesta estatal frente al consumidor debe comenzar en un tribunal o en el sistema de salud.