Opinión
La obsesión de las religiones con las mujeres
Published
6 años agoon
Por Rosario Espinal
No hay que viajar al Medio Oriente ni leer sobre los horrores del islam contra las mujeres para quedar estupefactos. Aquí tenemos versiones del cristianismo para asombrarnos.
En todas las religiones mandan los hombres; las mujeres son feligreses.
Esto es clave para entender la obsesión de las religiones con las mujeres. Hay que mantenerlas subyugadas para preservar la estructura de poder jerárquico, machista o patriarcal (escoja usted el término que desee, lo importante es la realidad).
La mujer es madre o pecadora. Su dignidad está atada a la reproducción, y si pudiese ocurrir en virginidad, mejor. Pero la historia de María y José es única; ninguna otra mujer engendra el misterio. Todas las mujeres enfrentan el desafío de combinar pureza con sexo, juicio que no se aplica a los hombres.
Confinadas a la pureza, cualquier desviación de las normas establecidas se paga con creces. La mujer provoca al hombre (pecadora). La mujer debe protegerse del hombre (cohibirse). La mujer debe satisfacer al hombre (doblegarse). La mujer es sacrificio y abnegación (familia).
Las religiones tienen montada una campaña internacional con lobistas, influenciadores mediáticos, predicadores, y políticos para que los hombres sigan mandando y las mujeres obedeciendo. ¿Es justo?
Dios hizo el hombre y la mujer con un sexo inmutable, plantean las religiones. Esa diferencia biológica determina las características y responsabilidades de hombres y mujeres. Desde esa ideología de género (¡sí!, ideología; ¡sí!, de género), no es posible cuestionar ni transformar culturalmente el sistema establecido: los roles asignados a hombres y mujeres tienen un fundamento biológico que deriva de la creación divina.
Para las religiones, el feminismo es maligno por una sencilla razón: cuestiona los roles tradicionales donde los hombres mandan y las mujeres obedecen.
Muchas mujeres, beneficiarias de las conquistas del movimiento feminista, niegan ser feministas porque prefieren disfrutar los beneficios laborales, sociales y políticos que trajo el feminismo, sin cambiar comportamientos tradicionales que hacen la vida más placentera sin confrontaciones. Porque enfrentar los poderosos y cambiar la sociedad es tarea difícil.
En su más reciente ataque a los derechos de las mujeres, la iglesia católica y las evangélicas han decidido impulsar una cruzada mundial contra lo que llaman “ideología de género”. Plantean que la “ideología de género” que emana del feminismo es negativa y anticientífica porque propone que no hay sexo biológico, sino construcción social.
Pero ni el feminismo ni la “ideología de género” que le imputan han planteado que no hay sexo biológico. Sería ilógico hacerlo; hay diferencias biológicas obvias. Hay personas que nacen con anatomía de varón y otras de hembra (también hay personas que nacen con indefinición de órganos).
Lo que el feminismo ha planteado es que la biología no debe ser un impedimento para la igualdad, y que deben cambiarse los patrones culturales discriminatorios para las mujeres.
La campaña contra la llamada “ideología de género” busca eliminar la palabra género del debate público para que no se hable de las mujeres como sujetos de derechos, ni se impulsen políticas públicas a favor de la igualdad entre mujeres y hombres (por eso sus proponentes locales atacan la Orden 33-2019 del Ministerio de Educación).
El argentino Agustín Laje, que estuvo recientemente en la República Dominicana invitado por una organización católica, propaga que todos somos iguales ante la ley, y, por tanto, no hay que hablar de igualdad de género. El resultado de esta línea de pensamiento es que las mujeres quedan a expensas de una igualdad ante la ley que no se concretiza en igualdad real de derechos y resultados.
Las religiones tienen montada una campaña internacional con lobistas, influenciadores mediáticos, predicadores, y políticos para que los hombres sigan mandando y las mujeres obedeciendo. ¿Es justo?
Artículo publicado originalmente en el periódico HOY
Opinión
La Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia ( 1 de 3)
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23 mins agoon
enero 11, 2026Por Rommel Santos Diaz
A fin de establecer la forma como se relacionan la jurisdicción de la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, se estima necesario identificar cuáles son los elementos comunes y disímiles que definen la naturaleza y competencia de cada uno de estos órganos jurisdiccionales internacionales.
Para tratar este tema conviene citar a Cherif Bassiouni quien señala que la Corte no es un órgano supranacional, sino un ente internacional similar a otros ya existentes, entre los que se puede mencionar a la Corte Internacional de Justicia. Asimismo, ambos tribunales tienen en común ser órganos jurisdiccionales internacionales de carácter permanente y de vocación universal.
A pesar de la existencia de otros tribunales internacionales permanentes que también ejercen una competencia restringida ratione personae y ratione materiae, la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia son los únicos tribunales internacionales que tienen vocación universal, lo que permite a cualquier Estado ser Parte en el Estatuto de Roma y en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, reconociendo la competencia de estos tribunales.
Por el contrario, otros órganos jurisdiccionales internacionales, tales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Corte Europea de Derechos Humanos, la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, los Tribunales Penales Ad-Hoc para la Ex Yugoslavia y para Ruanda tienen una competencia restringida en base criterios geográficos y técnico-jurídicos y por tanto no tienen vocación universal.
Desde una perspectiva general es posible afirmar que los tribunales internacionales ejercen dos tipos de competencia: competencia contenciosa y competencia consultiva.
La primera permite a un tribunal internacional ´´decir el derecho´´ y resolver controversias jurídicas, mientras que la competencia consultiva permite a un órgano jurisdiccional interpretar los alcances de las disposiciones contenidas en los tratados. Dichas decisiones se denominan ´´ Opiniones Consultivas´´´ y no tienen el mismo carácter de obligatorio cumplimiento que una sentencia. En este caso, La Corte Internacional de Justicia tiene competencias contenciosas y consultivas y mientras que la Corte Penal Internacional sólo tiene competencia contenciosa.
Un análisis de las competencias contenciosas de ambos tribunales permite identificar diferencias en relación al tipo de competencias atribuidas a ambos en relación a la materia, a los sujetos que pueden acudir a ellas, así como respecto a los sujetos de derecho internacional cuya responsabilidad es declarada por ambas jurisdicciones.
Si bien ambos tribunales internacionales resuelven controversias reguladas por el derecho internacional , la Corte Internacional de Justicia tiene una competencia general en materia de controversias internacionales mientras que la Corte Penal Internacional sólo conoce los crímenes tipificados en el Artículo 5 del Estatuto de Roma.
Por Nelson Encarnación
Los presidentes suelen aplicar su propia lógica de gobernar y actúan conforme el momento y lo que entienden la oportunidad adecuada en procura del mayor provecho para la administración.
Desde hace algunos meses se han escuchado voces desde distintos espacios que piden al presidente Luis Abinader realizar cambio de funcionarios para “relanzar el Gobierno”, bajo el argumento de que, al ratificar a la mayoría de los incumbentes cuando asumió su segundo mandato en agosto de 2024, estaba abriendo el camino para que el Gobierno se le pusiera “viejo”.
Sin embargo, el jefe del Estado entendió que esos reclamos podían obedecer al interés genuino de dichos voceros, pero también se cuidó de no actuar fuera del momento adecuado.
Y es ahí que el momento adecuado lo consideró en esta primera semana de trabajo del joven año 2026, y se puso manos a la obra con el movimiento de fichas que hizo este martes.
Nótese que el gobernante ha removido a los ministros y algunos funcionarios de otras áreas que llevaban en sus puestos desde el 16 de agosto de 2020.
Estos cambios han abarcado los ministerios de Agricultura, Industria y Comercio, Mujer y Vivienda, así como las dos áreas fundamentales de los ingresos del Gobierno, es decir, las direcciones de Aduanas e Impuestos Internos, cuyos titulares también venían desde 2020.
El ámbito de políticas sociales del Gobierno no tiene ese impacto mediático que las anteriores posiciones citadas, pero al manejar la asistencia a millones de personas vulnerables, no se puede desdeñar su relevancia.
En fin, estos movimientos implementados por el presidente de la República en un momento no habitual para que la población espere cambios en el tren administrativo resaltan el estilo del jefe del Ejecutivo que no anda esperando fechas específicas—digamos febrero de la Independencia o agosto de la Restauración—para remover a quienes necesite reubicar o dejar fuera de Gobierno.
¿Satisfacen estos cambios el deseo de quienes pedían relanzar el Gobierno y el morbo de quienes piden cortar cabezas solo por verlas rodar?
Esta interrogante es difícil de responder, sobre todo en un ambiente cargado de buenas y malas intenciones, de intrigas, intereses solapados y deseos de molestar sin resultados.
El presidente Abinader es quien sabe el beneficio que procura con estos movimientos, que no es otro que remozar instituciones que necesitan creatividad.
Por Narciso Isa Conde
El plan estadounidense busca desplazar a China, Rusia y otras potencias, aumentando riesgos de conflicto global.
Santo Domingo.– EE.UU sigue sobrevalorando su erosionado poderío global, aunque su abrumante hegemonía histórica, se ha deteriorado significativamente. Una cosa es su relato y otra su realidad.
Estrategia militar y reordenamiento en América Latina
EEUU ha sufrido derrotas y pérdidas de capacidades competitivas, por lo que su nueva estrategia de seguridad nacional plantea reordenar su poderío militar, priorizando el Hemisferio Occidental y concentrando fuerzas en el Caribe y el Pacífico suramericano, para intentar restablecer su diezmada dominación absoluta en esta subregión latino-caribeña.
Ese reordenamiento incluye cercos navales, ubicación de poderío aéreo en el mar y de tropas para tratar de controlar territorios y corredores marítimos en interés de apoderarse de riquezas minerales y obstruir rutas comerciales.
Impacto geopolítico y riesgos globales
A eso, el PENTÁGONO y su ARMADA, agrega un despliegue de fuerzas navales en el indico-pacifico y otros mares como recursos obstructivos de rutas comerciales usadas por sus aventajados competidores.
EE.UU. pretende así recuperar terrenos perdidos y fortalecer sus emplazamientos militares en América Latina y el Caribe, como parte de una reorientación de su política exterior que procura apropiarse de valiosos recursos naturales y sacar a China, Rusia y otras potencias competidoras de este subcontinente.
La nueva estrategia abarca tanto lo relativo a sus intenciones de hacer colapsar las soberanías de Venezuela, Cuba, Nicaragua y México, como de intentar afectar a China, Irán, la India, la Federación Rusa y otros países, exponiendo a la humanidad a un altísimo riesgo de escalamiento de la guerra global y su derivada nuclear.
Ella anuncia que los objetivos de Estados Unidos en el hemisferio pueden sintetizarse en la frase «alistar y expandir» («enlist and expand»), atraer viejos y nuevos aliados y expandir su debilitado dominio.
EEUU inició esta vertiente de su nueva estrategia, empleando el pretexto del narcotráfico para su despliegue naval y para sus agresiones militares puntuales, arreciando y remozando la Doctrina Monroe.
Ahora -agotada esa narco-retórica- TRUMP, en su rol de instrumento del Complejo Militar-Industrial– confiesa su determinación imperial de apoderarse de territorios y riquezas, empleando el uso de la fuerza para tratar de revertir los avances económicos de China, Rusia y otras potencias nucleares.
Tanto peligro encierra esa agresiva e irresponsable estrategia para la existencia de la humanidad y del planeta, que se ha generalizado la falsa idea de que míster Trump está «loco de remate».
Es, más bien, un neofascista visceral, con mucho de sociópata racista aferrado al dominio colonial y neocolonial que, ante el inevitable declive de la hegemonía de EEUU, ha tenido que abrazar el remozamiento de la Doctrina Monroe y el estímulo imperial a las nuevas derechas fascistoides. Esto, finalizando el 2025, convulsiona aún más el cuadro latino-caribeño y mundial.
