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Renuncia de Evo Morales en Bolivia es resultado de su torpeza más que de la razón de quienes le adversan.
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6 años agoon
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LA REDACCIÓN
El modelo político y económico que predominó en México con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el cual se mantuvo en el poder de forma ininterrumpida por unos setenta años, fue el resultado de que supieron jugar con el cambio del rostro de quien tenía la misión de dirigir los destinos nacionales.
Cada sexenio se presentaba un candidato nuevo que ofrecía villas y castillas, pero que al final las promesas se convertían en mentiras repetidas mil veces, pero que la gente las creía y votaba sobre todo por el encanto que generaba su falsa nueva propuesta, la cual era más de lo mismo, pero con una cara nueva
Sin embargo, hay una expresión que dice que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista y entonces a pesar de los engaños y la manipulación de un modelo corrupto y que promovía grandes asimetrías sociales, un día llegó a su fin, aunque alternadamente todavía sube y baja del Gobierno.
En Bolivia acaba de renunciar el presidente Evo Morales y su vicepresidente Alvaro García Linera tras la escenificación de una serie de hechos de violencia como consecuencia de la denuncia de fraudes en las elecciones generales del país.
Morales ya llevaba tres lustros en el poder e insistía en seguir al frente del Estado cuando muy bien pudo darle paso a otro de los dirigentes con que cuenta la corriente que representa y en consecuencia ello se ha convertido en una bomba de tiempo, pese a que tiene logros indiscutibles en todos los órdenes en una nación que cuando éste llegó a la presidencia vivía una permanente inestabilidad con más golpes de Estado que de vida republicana.
Esta torpeza de muchos dirigentes de la izquierda latinoamericana ha creado serias dificultades a sus gobiernos, porque donde han logrado vencer en las elecciones se empeñan en mantener el mismo rostro por tiempo indefinido al frente de la cosa pública.
Este comportamiento se repite en muchos países latinoamericanos, como por ejemplo Venezuela, Nicaragua, Bolivia, entre otros, lo cual generalmente llega a un punto que el descrédito los impacta a todos sin que exista un margen para colocar un rostro nuevo que les de seguimiento a proyectos de gobiernos que puedan generar muchos más cambios que quienes los adversan.
La torpeza como se ha manejado el poder en los países donde ha llegado la izquierda al control del Estado ha puesto en riesgo los avances en desarrollo humano logrados en estas naciones como resultado de su llegada al poder, como ejemplo Bolivia, donde Evo, nadie puede negarlo, ha hecho cambios significativos, pero que su obstinación por seguir como presidente de este país ha echado a perder prácticamente todo, lo cual incluso hace más difícil el reposicionamiento de los que representa esta propuesta.
Lo propio habría que decir con lo que ocurre con Nicolás Maduro en Venezuela, donde se pudo propiciar una alternabilidad de la persona que está en la presidencia de la República, pero sin cambiar la política que se promueve a través de sus partidos y las ideas de la izquierda latinoamericana.
Sería interesante preguntarse si el Gobierno de Evo Morales hubiera corrido la misma suerte si presenta un rostro nuevo como el del vicepresidente García Linera para cambiar la del gobernante sin renunciar a los planes estratégicos del partido que controla el Estado?.
Probablemente la historia hoy fuera otra y los logros que ha tenido el gobierno de Evo Morales hoy no estuvieran en peligro, pero este planteamiento para la izquierda de algunos países suena como una conspiración y una coincidencia con los intereses de los que no quieren lo mejor para las naciones de la América Morena.
Este fundamentalismo es resultado de una visión muy estrecha y egoísta y que en consecuencia provocará la caída muchos gobiernos de la izquierda y subir con una repetición de lo que no debe ser de gobernantes de derecha, pero que lamentablemente si no se corrige esa distorsionada forma de hacer política por parte de la izquierda para no hacer sufrir tanto a los pueblos de economías subdesarrolladas y al final además se podría perder definitivamente la batalla.
Naturalmente, ese cambio de rostro debe ir acompañado de la cautela y la seguridad de escoger a la persona ideal y que tenga convicciones y compromisos irrenunciables con los principios y los propósitos de la izquierda, a fin de que no se produzca lo que pasó por ejemplo en Ecuador tras Rafael Correa pasarle la antorcha a Lenín Moreno.
Lo ocurrido en Bolivia ha significado una gran derrota a la lucha en contra del neoliberalismo en Latinoamérica, pero lo mismo podría ocurrir en países como Nicaragua donde el presidente Daniel Ortega no sólo busca perpetuarse en el poder, sino también colocar a su mujer y a otros familiares en el tren administrativo como si se tratara de una dinastía, por lo que podría llegar el momento de un gran hartazgo de la gente como ha pasado en Bolivia.
Dos buenos ejemplos de la alternabilidad de que hablamos son los modelos de Uruguay y México, donde Manuel López Obrador, quien ha dejado muy claro que ni por asomo piensa en reelección, pero se asume que alguien del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) le sustituirá en la presidencia de la República, y por ultimo lo ocurrido en Argentina, donde el peronismo luego de salir del poder, logra regresar con una cara nueva que representa el electo presidente Alberto Fernández.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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2 días agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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4 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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7 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
