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La República Dominicana atrapada en medio de la irracionalidad del Gobierno y la hipocresía del PLD.
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5 años agoon
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LA REDACCIÓN
El Gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y quien lo preside, el presidente Luis Abinader, acaban de cometer su primera gran torpeza con la elaboración de un presupuesto que carga a los más pobres y a la clase media como si se tratara de una irracionalidad de los grupos económicos enquistados en el Palacio Nacional, cuyas intenciones han generado una reacción inmediata de la gente a través de las redes sociales.
El presupuesto, que alcanza la suma de un billón 37,842.3 millones de pesos, grava la compra nacional e internacional que se haga a través del internet, el sueldo número trece en favor de los trabajadores, entre otros renglones, lo cual aumenta la presión tributaria en contra de los que menos tienen que siempre son los que pagan el impuesto al consumo en vez de aumentar la carga impositiva a las grandes ganancias como tanto se ha repetido en el país.
Lo gracioso de la irracionalidad del Gobierno, el cual parece no dar pie con bola, es el hecho de que las principales críticas provienen de algunos legisladores y exfuncionarios de la administración peledeísta, quienes sostienen que el hecho de que las autoridades hayan colocado tres mil ochocientos millones de dólares en bonos soberanos es la mejor demostración de que el PLD dejó una economía saneada.
Los que así hablan son el exministro de Hacienda, Donald Guerrero, el diputado Gustavo Sanchez y el senador por la provincia de Elías Piña, Iván Lorenzo, quienes enfrentaron las intenciones del Gobierno de Luis Abinader de colocar una serie de impuestos a los que menos pueden, pero principalmente a una clase media que ha sido la más golpeada cada vez que se quiere buscar recursos donde no hay.
De igual modo, rechazaron las fuentes de ingresos del nuevo presupuesto, la senadora Faride Raful y el diputado Jorge Orlando Villegas, ambos legisladores perremeístas por el Distrito Nacional, quienes fueron acusados de inmediato por Eilyn Beltrán, asistente del jefe de Estado, de hipócritas, lo cual podría interpretarse que la reacción de éste proviene de un mandato del mandatario.
La acusación del asistente presidencial fue de que ambos legisladores son unos hipócritas, lo cual parece tener que ver con alguna otra acción de esta senadora y del diputado del PRM que le salieron al frente a las pretensiones del Gobierno, pero que cualquiera podría atribuir la reacción del funcionario palaciego a algunos de los nombramientos con vínculos filial con Faride y Villegas, ya que ambos tienen prácticamente toda su familia nombrada en el actual Gobierno.

Tony Raful
Faride tiene a su padre Tony Raful como diputado ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), la propia legisladora que es senadora en representación del Distrito Nacional y otro hijo del viejo dirigente perremeísta como cónsul en Suramérica.
En lo que respecta a Villegas éste tiene a su padre como Ministro de Medio Ambiente, Orlando Jorge Mera, su tía, Leticia, como viceministra del Ministerio de la Presidencia y a la madre del diputado como embajadora en Brasil, lo cual quiere decir que no debían adoptar esa actitud beligerante en contra del presupuesto que serviría para buscar el dinero para el pago de estos funcionarios.
Pero además lo dicho por el asistente del presidente Abinader podría implicar también que algo tienen ellos que ver con el nombramiento en el Gobierno de sus familiares, pero esto sólo se trata de una simple deducción del boche dado por el funcionario palaciego, cuya reacción también podría generar una cierta confrontación entre el Congreso y el Poder Ejecutivo.
Lo que más ha sorprendido de todo esto es que el presidente en su tiempo de candidato presidencial del PRM siempre dijo que se opondría a la creación de nuevos impuestos en la República Dominicana, máxime en contra de los trabajadores y la clase media sobre quienes descansa principalmente la presión tributaria, ya que la misma está dirigida a gravar al consumo y no a las grandes ganancias.
Sin embargo, todavía son muchas las cosas que podrían ocurrir en virtud de que nadie tiene la menor duda de que el Gobierno del PRM y de Luis Abinader ha sido entregado en cuerpo y alma a unos grupos económicos que tradicionalmente sólo han sabido tener grandes ganancias económicas sobre la base del empobrecimiento de los sectores más vulnerables de la sociedad.
El fenómeno ha sido uno de los temas de mayor preocupación entre los dominicanos, porque hasta ahora el llamado Gobierno del cambio ha significado un instrumento para los que siempre salen beneficiados en la sociedad dominicana se reposicionen y coloquen en el tren gubernamental a todos sus cuadros para diseñar políticas públicas en su favor.
La inquietud de la gente obedece a que mientras se habla de la quiebra económica y financiera del Gobierno se nombra a una gran cantidad de funcionarios innecesarios con sueldos tan altos que se llevan una buena parte del presupuesto nacional, sin que a nadie se le haya ocurrido reducir los mismos.
En medio de la pandemia la República Dominicana se ve azotada por una ola de políticos, viejos y jóvenes, que sólo tienen la mirada puesta en su enriquecimiento, generalmente ilícito, pero además con un sector empresarial confabulado con los que viven de la política para bajo la sombrilla del Estado aumentar sus fortunas, sin darse cuenta que lo arriesgan todo por una vocación mafiosa y corrupta y por la carencia de conciencia social para distribuir de una mejor manera las riquezas nacionales y también las precariedades en tiempos difíciles como los actuales.
La realidad es que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) parece encaminarse en un nuevo fracaso político con una gestión que lo que más proyecta es la falta de una visión correcta para enfrentar los grandes problemas nacionales, ya que Luis Abinader ha sido más que torpe para aliarse a los que pueden provocar el fracaso de su Gobierno y faltar a su palabra frente a amplios sectores nacionales que mantienen una crítica severa a la forma de manejar durante décadas la cosa pública.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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1 día agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
