Análisis Noticiosos
La volatilidad del dólar y su efecto en Europa y América Latina
Published
14 años agoon
By
LA REDACCIÓN
La inyección masiva de dólares vía los programas de facilitación cuantitativa [Quantitative Easing](1) favoreció la depreciación del tipo de cambio dólar/euro en los últimos meses. Prevalece la especulación financiera con posiciones largas, compra de divisas a un precio determinado que esperan venderse en el futuro a un precio mayor, pasando de 1.240 a 1.333 dólares por euro de julio de 2012 a enero de 2013.(2)
Tanto el programa de Transacciones Monetarias Directas (OMT, por sus siglas en inglés)(3) del Banco Central Europeo (BCE), equivalente al QE estadounidense, como el último rescate a Grecia en diciembre apostaron por recobrar la confianza en el euro y reducir la volatilidad cambiaria, sin embargo, se han probado insuficientes.
El fortalecimiento del proceso de integración mediante la conformación de una Genuina Unión Monetaria Europea (GUME) se paralizó en diciembre. El proyecto del GUME se inició a mediados de 2012 con los siguientes elementos: a) una Unión Bancaria, b) un mecanismo de recuperación y quiebra para los bancos en problemas, c) un presupuesto especial para absorber shocks externos, c) un programa de transferencias supranacionales bajo condicionalidad y d) una entidad fiscal supranacional.
El salto subyacente hacia un gobierno supranacional europeo fue rechazado por varios líderes europeos, en especial Alemania. Estos emplazaron al presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, a presentar una nueva propuesta en junio próximo. El problema que ha emergido es que tras sesenta años del proceso de integración, su naturaleza supranacional -que define a la integración y la distingue de la subordinación-, donde los Estados se someten a la voluntad del acuerdo común expresado en el ente político unitario, está en cuestión.
Cuando Estados Unidos entró en recesión, la Reserva Federal (Fed) empezó a inyectar dólares para evitar la deflación y apuntalar el crecimiento. El efecto de esto ha sido depreciar el dólar con el subsecuente efecto sobre Europa. La crisis en la Zona Euro se profundizó: la depreciación del tipo de cambio dólar/euro incrementó el costo de las exportaciones extra zonales -25% del total- y la volatilidad cambiaria.
Con el argumento de incrementar la productividad, los gobiernos respondieron con políticas de austeridad contrayendo el comercio interno europeo. Las tasas de crecimiento cayeron y las prospectivas de recuperación apuntaron a la baja.(4) El resultado es un círculo vicioso que aumenta el riesgo en Europa y genera nuevas apuestas especulativas en el mercado cambiario y de deuda.
América Latina (AL) por su parte, tras la experiencia de la década del ochenta, aplica ahora, con excepciones, políticas de tipo cambio flotante, reducción de la deuda externa en el PIB y del costo del servicio de la deuda en la balanza de pagos, que se cuentan dentro de las condiciones que han reducido su vulnerabilidad.(5) El EMBI [Emerging Markets Bond Index] elaborado por JP Morgan Chase, que mide las posibilidades de impago de la deuda externa de un país emergente, se encuentra en su mínimo para la mayoría de los países de la región.
No obstante desde 2002 -pero más desde el 2007- se viene observando la apreciación de los tipos de cambio de México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay espejo de la depreciación del dólar. Las tasas de interés negativas en EU y Europa que empujan la liquidez hacia AL, aprecian los tipos de cambio. Las excepciones son Venezuela y un tanto Argentina.
En los próximos meses la lucha contra el fortalecimiento cambiario y su impacto negativo en las exportaciones de la región continuará. La tasa de crecimiento del PIB de las economías emergentes seguirá su tendencia al alza en comparación con el estancado G7.(6) Sin embargo, una vez que la Fed cierre el grifo de la liquidez y las tasas de interés suban en Estados Unidos o Europa, el mercado de materias primas caerá en picado junto con las monedas latinoamericanas. El ‘auge’ bien podría terminar en colapso.
Ciudad Universitaria, Coyoacán, 18 de enero de 2013
Editorial del Observatorio Económico de América Latina (OBELA), UNAM: Instituto de Investigaciones Económicas. Fecha de publicación: Enero (2013). Disponible en Web: http://www.obela.org.
– Oscar Ugarteche es economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA).
– Ariel Noyola Rodríguez es pasante de la licenciatura en Economía, UNAM. Miembro del proyecto Observatorio Económico de América Latina (OBELA), UNAM: Instituto de Investigaciones Económicas. Contacto: anoyola@iiec.unam.mx.
(1) Los programas de facilitación cuantitativa [Quantitative Easing] tienen por objeto inyectar liquidez a la economía mediante la compra de valores hipotecarios.
(2) Hastings, Michael. “El efecto Draghi del Euro podría estar llegando a su fin” en Wall Street Journal. Fecha de publicación: 07-01-2013. Disponible en Web: http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324391104578228003018599088.html
(3) El objetivo del programa es evitar la cesación de pagos de España mediante la compra ilimitada de bonos de deuda soberana por el BCE.
(4) Véase Panico, Carlos y Purificato, Francesco. “Fears, ideologies and rational solutions to the European debt crisis” en TripleCrisis. Fecha de publicación: 14-01-2013. Disponible en Web: http://triplecrisis.com/fears-ideologies-and-rational-solutions-to-the-european-debt-crisis/
(5) Rapetti, Martin. “Capital inflows to Latin America: Blessing or curse?” en TripleCrisis. Fecha de publicación: 19-11-2012. Disponible en Web: http://triplecrisis.com/capital-inflows-to-latin-america-blessing-or-curse/
(6) El Grupo de los 7 (G7) integra a Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
Published
6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
Published
2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
Published
3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.
