Análisis Noticiosos
Las 335.479 mariposas monarcas que le echan el pulso al cambio climático
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4 años agoon
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LA REDACCIÓNEl último conteo registró un ligero aumento en la población con respecto al anterior. Sin embargo, el calentamiento y las lluvias torrenciales amenazan la especie
Bogotá.- Es la reina de las mariposas. La más icónica y viajera de todas. La mariposa monarca migratoria (Danaus plexippus plexippus) es la primera en el imaginario colectivo, de hermosas alas naranjas y un patrón atigrado que asusta a sus predadores. Pero lo que la convierte en la más conocida es el periplo que realiza el insecto, de apenas 0,4 gramos, desde Estados Unidos y Canadá hasta México. En esos 4.000 kilómetros los peligros que enfrentan son infinitos. Desde hace unos años, el cambio climático ha comprometido su aleteo. Aunque según el 26º Conteo Anual de Acción de Gracias de la Monarca Occidental, realizado por Xerces Society, en California, la población aumentó ligeramente a 335.479 ejemplares, los expertos encienden las alarmas ante las amenazas que acechan a los hábitats que transitan.
“Los resultados de este recuento son motivo de celebración”, dijo en un comunicado Emma Pelton, bióloga conservacionista de Xerces Society. “Un segundo año consecutivo de números relativamente positivos nos da la esperanza de que aún hay tiempo para salvar su migración. Pero sabemos que aún nos queda un largo camino para alcanzar su recuperación y, con las últimas tormentas que azotaron la zona, significa que comenzaremos la primavera con mucho menos de este recuento total”.

La migración de la mariposa a los bosques mexicanos.
La población de mariposa monarca migratoria se ha reducido entre un 22% y un 72% durante la última década, advierte la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Rebeca Quiñonez-Piñón, estratega de recuperación de Mariposas Monarca de National Wildlife Federation, es incluso más precisa: “Hace dos años, esta cifra se redujo casi un 99%. Solo había 1.914 ejemplares. Había una gran preocupación por la tendencia tan alarmante. Pensamos que igual no repuntaría”. En 1997, había más de 1,2 millones de estos insectos.
Gonzalo Andrade, profesor y director del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, sitúa los primeros impactos del cambio climático en esta especie hace 15 años. Y, aunque detalla lo resistente de la mariposa en sí, apunta que la destrucción de sus ecosistemas dificulta su supervivencia. “Cuando se desatan lluvias torrenciales, cae más nieve de la que estaba estimada, se producen olas de calor… Todo ello cambia las condiciones que necesita la mariposa. No tiene dónde reproducirse ni dónde pasar el invierno”.
Según Xerces Society, el clima extremo que causó inundaciones en California dañó la base de los árboles que las monarcas utilizan para congregarse durante el invierno. Estos se desprendieron de sus raíces y las forzó a mudarse a otras zonas en busca de un nuevo refugio.
Para Quiñonez-Piñón, además de la destrucción de hábitats, que dificulta el acceso a zonas de reproducción o a néctar que precisan, el uso excesivo de pesticidas también ha sido clave en la pérdida de estos insectos. En México, un de las principales amenazas de la especie es la tala ilegal, que va diezmando los árboles en las que hibernan. De hecho, la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca reportó el año pasado una pérdida de cobertura forestal por tala clandestina de 13,9 hectáreas, por encima de las 13,3 de 2021.
Es por ello que los expertos coinciden en que las fuerzas se tienen que centrar en la conservación de ecosistemas. Quiñonez-Piñón celebra proyectos como ley Recovering America’s Wildlife Act y The Monarch Act 2021, que promueven la restauración y la mitigación de daños en áreas de paso. “No nos podemos relajar con la legislación”, zanja.
Para los ciudadanos también hay “deberes”. “Uno de los puntos claves es la sensibilización”, explica. “Muchas de las zonas donde hibernan en Canadá están ubicadas en lugares privados y hace falta que los particulares se sumen a la causa”. Además, invita a que los vecinos hagan una jardinería responsable, plantando algodoncillo nativo y plantas de néctar, necesarias para las orugas y los adultos de la monarca. Si desaparecen, advierte, “es una pérdida de todos”.
elpais.com
Análisis Noticiosos
La Pérdida de la Cultura del Trabajo
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6 días agoon
septiembre 17, 2026Por José Cabral
Un fenómeno muy preocupante que se produce en la República Dominicana tiene que ver con la pérdida de la cultura del trabajo.
Aparentemente hay un relativo cumplimiento con las obligaciones laborales cuando se trata de una empresa con altos niveles de organización y supervisión.
La pérdida de la cultura del trabajo puede ser demoledora para la micro, pequeña y mediana empresa, en las que no hay forma de que se respete el contrato laboral entre empleados y empleadores.
La desaparición de la cultura del trabajo en el país representa una crisis muy profunda debido a la precariedad laboral, la informalidad y la pérdida de incentivos para el esfuerzo formal.
La pérdida de la cultura del trabajo está asociada a una serie de factores como los bajos salarios y que un empleo no garantiza la salida de la pobreza, según los estudios económicos al respecto.
Sin embargo, la razón principal, siempre de acuerdo a lo que puedo observar, obedece a la crisis de valores que impacta a la sociedad dominicana.
Hay una tendencia muy acentuada a no cumplir con la responsabilidad asumida, es decir, que se observa una negación de la gente a asumir sus obligaciones.
Inclinarse por la vida fácil es una percepción ciudadana que tiene que ver con la crisis de valores que procura la búsqueda de ingresos sin hacer ningún esfuerzo, cuyo ejemplo más contundente es la famosa “botella” a nivel estatal, la cual es estimulada por el clientelismo que promueven los partidos políticos.
Lo otro que explica el fenómeno es que la gente ha aprendido a reclamar sus derechos sin cumplir con sus deberes.
Es una percepción generalizada, la cual va de lo pequeño a lo grande y lo contrario, pero no parece que haya una respuesta a la vista por tratarse de una realidad en la que el Estado no hace ningún esfuerzo planificado para combatirla.
Análisis Noticiosos
La burocracia vuelve a representar la comedia triste de la entrega.
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2 semanas agoon
septiembre 11, 2026
Asistimos, con el alma acongojada pero erguida en el patriotismo más puro, al espectáculo de unos ministros que celebran como proeza histórica el servilismo diplomático.Análisis Noticiosos
El orgullo de ser dominicano bien valorado, da seguridad y confianza.
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3 semanas agoon
septiembre 5, 2026Por José Cabral
Hace ya muchos años fuí testigo de varios anécdotas que deben servir para algo a cualquier persona, no importa de que país sea.
En un lugar en Nueva York llamado Merchant, donde se vende vinos y cigarros y se toca Jaz, compartía con unos amigos, entre ellos había varias muchachas colombianas y una de ellas me pregunta que si soy dominicano y le responde que sí.
Y de inmediato me narra que su hermana más joven, quien se encontraba también en el lugar, tenía un noviazgo con un joven dominicano, pero que esa relación le había traído muchos problemas a la familia, porque su papá entendía que la misma no debía existir.
Me decía la joven que su papá siempre decía que lo menos que él debía hacer era estrangular a su hija por mantener una relación que podía terminar en procreación con una persona de una baja procedencia.
Pero la historia se repite unos años después en la calle 50 y la quinta avenida de la ciudad de Nueva York cuando me decía otro señor que conoció una muchacha tan hermosa y educada de apellido Trujillo que nadie podía pensar que fuera dominicana.
Evidentemente que ambas narraciones tenían su explicación en que la mayor parte de la inmigración dominicana hacia los Estados Unidos, que es el escenario analizado, procedia en ese momento del campo y cuya formación académica y cultural es muy pobre.
Además, por un asunto cultural, la mayoría de los dominicanos radicados en Nueva York proceden de barrios muy pobres o del campo de la región del Cibao, cuyas características y acento es, podría decirse, la representación de un regionalismo que se expresa a través del uso de la i para hablar.
Naturalmente, las razones que tienen que ver con que mucha de nuestra gente no haya tenido la oportunidad de cursar estudios universitarios y de tener una buena formacion cultural son parte de las deficiencias que se observa en el Estado dominicano.
De cualquier manera, la imagen de cualquier gentilicio se complica o deteriora cuando una buena parte del grupo étnico de que se trate se ve involucrado en actividades que nadie quiere para su familia, aunque, naturalmente, ese no sea el caso de lo planteado en este comentario.
Hay que decir que los propios colombianos se vieron en una situación indeseable cuando la época de Pablo Escobar que un pasaporte de ese país era prácticamente una ofensa a nivel internacional.
La enseñanza que quiero dejar con estas narraciones es que el orgullo de ser dominicano es algo que no se negocia, pero el mismo está determinado por la imagen que se venda en la comunidad internacional.
Y para sentirse orgulloso de la dominicanidad hay que partir, principalmente, de que sea un país en el que la dignidad humana sobresalga sobre la mayoría de los derechos, pero además que quien la representa sea gente con la decencia y un comportamiento acorde con los tiempos de las sociedades civilizadas.
Ciertamente que las democracias han fallado, sobre todo por el comportamiento de los partidos políticos y si bien hay que combatir ese mal y buscar la sustitución ahora y para siempre de esos actores de la vida nacional, pero cualquier solución al respecto no puede ser peor que lo que existe y sobre la base de lesionar el orgullo de ser dominicano.
Con esto quiero decir que en aras de preservar el orgullo nacional, se debe procurar llevar a la direccion del Estado a personas que, no sólo sean éticas y defensoras del interés nacional, sino también que coloquen en la cima, si es posible, la imagen del gentilicio por tener una conducta en el contexto de una sociedad civilizada.
Hay una expresión popular que dice que es muy importante guardar bien las apariencias, lo cual es aplicable en estos momentos en la República Dominicana, pero que ello no sea una causa para dejar de gestionar la salida del poder de los que han dañado gravemente la democracia, aunque, naturalmente, sin apoyarnos en ciudadanos que, aunque tienen el derecho constitucional de elegir y ser elegido, pero que su comportamiento lo descalifica para representar a todos los que tenemos un criterio muy claro del orgullo de ser dominicano y lo que ello implica para la economia y toda la vida nacional.
