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Opinión

Liderazgos, Cargos, Revolución y Reelección

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Por Narciso Isa Conde

(Publicado por primera vez en el 2007 y reeditado oportunamente en este inicio del 2013)

El paso de lo espontáneo a lo conducido, a lo organizado y a lo dirigido, trae consigo los liderazgos sociales, políticos, culturales, artísticos, religiosos, deportivos…

En los fenómeno de masas el paso de la inconciente a lo conciente, casi siempre se ve acompañado de la creación de líderes y liderezas en sus respectivos conglomerados.

Las grandes corrientes teóricas, político-teóricas o simplemente políticas o político–sociales, están acompañadas de grandes liderazgos.

Pasa así con las revoluciones.

Pasa con las contrarrevoluciones.

Con los procesos de reformas y contrarreformas.

Pensamiento y acción, palabras y hechos, son inseparables de esas dinámicas de formación de liderazgos, porque con ellos(as) se impacta la subjetividad, la conciencia, los sentimientos, los deseos y anhelos colectivos.

  • Las personalidades en la historia.

Ambos vertientes, pensamiento y acción–mutuamente influenciables entre sí-cuentan en el caso de los grandes combates de clase y del compromiso por la liberación de los pueblos con actores (as), con protagonistas, más o menos destacados, más o menos sobresalientes.

Sobresalientes por su valor y firmeza a la hora de actuar.

Por su capacidad para escoger el momento oportuno de la acción.

Por su sintonía con el sentir de la colectividad donde actúan.

Por su talento.

Por sus conocimientos apropiados.

Por su verbo.

Por su atractivo personal.

Por su “carisma”.

Por su sinceridad.

Por su bondad.

Por su capacidad para educar o formar.

Por su intuición para acertar o predecir, o por su genialidad para ver lo que otros (as) no logran captar.

Por su agudo olfato clasista.

Por la confluencia de todos, una parte o algunos de estos atributos.

Esto toca de lleno el tema de lo individual y lo colectivo, de la personalidad en los procesos y en la historia, en los acontecimientos sociales, políticos y culturales que mueven comunidades, sectores y/o multitudes.

Esos acontecimientos estimulan esas personalidades y contribuyen en forma decisiva a crear esos liderazgos, muy sólidos cuando interpretan los anhelos de cambios de las clases y sectores explotados, oprimidos, excluidos.

Los líderes no nacen.

Lo líderes se hacen en esa relación dinámica entre lo individual y lo social, lo personal y lo colectivo; siempre compelida su gestación por la necesidad de acciones, de ideas, de conciencia, de movilización y organización.

  • Liderazgos, cargos y funciones institucionales.

Esas necesidades y esos momentos no solo colocan al frente de corrientes teóricas-políticas, movimientos sociales, fuerzas políticas y militares, procesos culturales… a esas personalidades, sino que muchas veces la catapultan al ejercicio de funciones en partidos, organizaciones populares, entidades de la sociedad civil, instituciones civiles y militares del Estado y organismos nacionales e internacionales.

Y es común que ese salto de lo informal a lo formal, de lo general a lo institucional, tenga grados y jerarquías en función de la fuerza y el nivel del cada liderazgo.

Así los (as) llamados liderazgos “naturales” en diversos campos de actividad, pasan a ser secretarios (as) generales, presidentes (as), primeros (as) ministros (as), jefes (as), coordinadores (as)… de tal o cual entidad política, Estado, gobiernos- administraciones, organización social o cultural.

La principalía en liderazgo es traslada a la principalía del cargo o de la función institucional.

Así los liderazgos de los procesos emancipatorios tienen toda la posibilidad de ocupar las más altas posiciones de Estado, de partidos, de gobierno y de frentes nacionales.

La función institucional, organizativa, y/o directiva-ejecutiva, el cargo en sí, generalmente existe antes de crearse el liderazgo; y el liderazgo es generalmente independientemente del cargo (aunque a veces se le crea el cargo al liderazgo). Y esta realidad determina que no se sea líder o lidereza por el cargo que se ocupa o la función que se desempeña, sino por la autoridad, el prestigio y la influencia previamente conquistadas.

Ambas cosas se puede hacer coincidir por conveniencia, necesidad temporal, situaciones y exigencias específicas. Y se pueden alimentar o debilitar mutuamente.

Hay veces que al liderazgo se le hace coincidir con varios cargos y funciones relevantes, incluso de naturaleza diferente: estatal, gubernamental, político- partidista, social… Y eso trae consigo otro problema: la centralización y concentración, a veces extrema, de funciones y la superposición de variados y diferenciados roles institucionales y no institucionales.

Tales superposiciones temporalmente pueden ser o no ser necesarias, convenientes o inconvenientes, aunque a la larga perjudican y restan democracia.

El liderazgo es algo muy auténtico, imposible de reemplazar o de obviar mecánicamente. El desempeño de cargos no, porque tiene mucha flexibilidad aprovechable. Y su asunción depende de necesidades y situaciones bien concretas.

El cargo y la función pueden tener diferentes actores (as), que a su vez pueden ser o no ser líderes; esto es, sus incumbentes pueden o no tener liderazgos, pero si ser personas aptas para desempeñarlos al margen de tener o no sus condiciones especiales para liderar grandes masas y pueblos.

El ejercicio de cargos públicos o institucionales y el ejercicio del liderazgo social o político tienen características distintas, muchas veces bien diferenciadas. Además hay muy buenos (as) dirigentes (as) y buenos (as) funcionarios (as) que no son líderes o liderezas.

Los roles de los Estados, gobiernos y ciertas instituciones oficiales o para-oficiales son diferentes entre sí y diferentes a los de los partidos y movimientos políticos. También los papeles de estos dos últimos, aunque más relacionados, son distintos entre sí, como también los roles de los movimientos culturales y el de los órganos de base del poder popular: consejos comunales, consejos de trabajadores (as) y de estudiantes y profesionales.

Desconocer esas diferencias y características funcionales, suplantar roles, superponer innecesariamente y prolongadamente sus dinámicas…tarde o temprano crea graves problemas y serios males.

Perpetuar líderes en cargos y funciones, tiene riesgos y puede generar deformaciones evitables, aunque en los mejores casos su brillantez y genialidad presione en esa dirección. Y aunque reelegirlos por determinados periodos pueda ser una necesidad política, dados otros factores imperiosos.

Sin embargo, no superponer por tiempo indefinido cargos y liderazgos…no concentrar los liderazgos en cargos y en entidades con roles diferentes…no reelegirlos (as), seleccionarlos (as) o nombrarlos (as) de manera indefinida para esas funciones…no va de por si en contra del liderazgo, no lo afecta ni lo erosiona. Y si puede favorecer las grandes virtudes derivadas de la separación de poderes en el Estado, el gobierno, en la sociedad civil y en las esferas de lo político y lo social; como también contribuir a las enormes ventajas de la dirección colectiva y de la descentralización de la toma de posiciones.

  • El liderazgo va más allá del cargo.

Se puede ser líder de una organización x sin ser su presidente (a) o secretario (a) general.

Se puede ser líder de un pueblo sin ser su Jefe de Estado.

Se puede ser líder o lidereza ejerciendo o no esos cargos.

El liderazgo ni lo hace ni lo deshace el cargo en sí; esto es, la jerarquía institucional en sí no es condición obligada del liderazgo. El liderazgo, desde el cargo o fuera del cargo, depende de una autoridad bien ganada en x proceso, de la conducta que se adopte, de las cualidades que se desplieguen antes, durante o después del mismo.

Ambas cosas pueden asumirse a discreción y a conveniencia del colectivo, una vez la comunidad o el pueblo se hayan convertidos en poder.

  • La reelección, los grandes liderazgos y las funciones de Estado.

Las grandes revoluciones políticas y sociales generalmente tienen grandes líderes o liderezas.

Ellos, ellas, por lo que han significado y significan dentro de esos acontecimientos históricos para las clases y sectores explotado y excluidos (as), tienen un profundo calado, son muy queridos(as) y respetados(as) y son, en consecuencia, sumamente necesarios(as). Y mientras más se profundiza el cambio social, político y cultural, enfrentado a poderosísimas fuerzas enemigas, y más consecuentes son con los anhelos de la sociedad, más necesarios(as) se tornan y más se entiende la necesidad de su permanencia en cargo relevantes.

Es formidable contar en tales procesos con líderes brillantes, audaces, visionarios (as).

A ellos, a ellas, hay que preservarlos, ayudarlos, acompañarlos (as) y respaldarlos (as) desinteresadamente.

Sin embargo no creo- a la luz de la experiencia histórica- que sea beneficioso para ellos (as), para los pueblos y los procesos que lideran, cargarlos de funciones, asignarles roles diferentes y superpuestos, y auspiciar que se reelijan de por vida en la más altas funciones de Estado; a veces, por demás, acompañadas de las más altas funciones del partido o del movimiento político.

Y esto es todavía más improcedente cuando no existen mecanismos para revocarlos al margen de las elecciones ordinarias y cuando las competencias electorales pueden ser vulnerables a métodos antidemocráticos.

Pienso que no es malo, sino bueno, que un líder pueda ser hoy presidente de la República y mañana primer ministro.

Hoy presidentes y mañana solo secretario general o dirigente del partido.

Hoy alto funcionario del Estado o del gobierno central y mañana no.

Hoy principal funcionario del partido y mañana no.

Si es líder de verdad siempre lo será, sobretodo si no comete errores graves que lo hagan perder su influencia bien ganada.

Ellos, ellas- independientemente de las funciones temporales que ejerzan (partidistas, sociales o gubernamentales…)- tienen la virtud de influir y de crear hegemonías. Y pueden hacerlo en función de otras personas, de otros (as) candidatos cuando presentan condiciones para lograrlo.

Ellos y ellas pueden ser mejores si se rotan en las funciones y contribuyen a la creación de reales direcciones colectivas, a pesar de su enorme e indiscutida gravitación política y social.

  • Reelecciones indefinidas, sucesivas y otros riesgos mayores.

Las reelecciones sucesivas e indefinidas no son las únicas fuentes del caudillismo y de la anti-democracia, pero pueden favorecer tendencias negativas; además dar la apariencia de lo imprescindible y de crear resistencia, voluntaria o no, a la rotación en las funciones públicas más importantes y a la participación colectiva en las decisiones.

La fusión del partido con el Estado es todavía peor, independientemente de que coexista o no con la reelección presidencial indefinida o las reelecciones sucesivas en otras funciones públicas.

El estatismo burocrático integral (político, económico, ideológico, comunicacional…) por igual es altamente perjudicial, puesto que genera un alto grado de uniformización de los medios de comunicación; un alto grado de censura y autocensura que afecta sensiblemente la libre discusión, el debate democrático y la auto-superación del proceso.

Y esto sin ponerme ahora a analizar la gran perversidad encubierta de la llamada democracia representativa, porque en este trabajo me he propuesto reflexionar fundamentalmente sobre los problemas históricos y actuales que pueden deformar los procesos revolucionarios; sin entrar en el examen y la denuncia del carácter antidemocrático de la hegemonía de las oligarquías capitalistas y del gran capital transnacional, del despotismo neoliberal y la dictadura mediática, con o sin pluralismo partidocrático.

Pienso-sin obviar ese combate decisivo contra el despotismo capitalista- que la luz de lo acontecido debemos extraer también las experiencias negativas de lo que ha significado sustituir la esclavitud respecto al gran capital, a sus instituciones y medios, por la absoluta subordinación a un Súper- Estado propietario de todo y controlador de todo, supuestamente actuando- y en algunos casos realmente o medianamente- en representación de la mayoría de la sociedad.

No soy de los que sataniza la reelección ni de los que exalta e idealiza la no reelección como panacea de democracia, no soy ni reeleccionista ni anti-reelecciones por principio. Creo que las re-postulaciones y las reelecciones deben de ser ponderadas en función de situaciones y periodos específicos, de necesidades o impertinencias concretas.

Pero creo también firmemente que a la nueva democracia que procuramos crear y al tránsito al verdadero socialismo que nos proponemos desarrollar, le conviene mucho no atar eternamente los liderazgos a los cargos públicos ni a lo cargos partidarios.

Le conviene muchísimo no fundir permanentemente el liderazgo nacional con la presidencia de la República.

Y esto le ayuda muchísimo tanto en cuanto a imagen como en cuanto a contenido.

Le conviene sobremanera, además, no fundir Estado y partido, ni crear partido desde el Estado o con los métodos del Estado y le ayuda mucho crearlo y desarrollarlo independientemente de los intereses y las dinámicas específicas de Estados y Gobiernos!

Le conviene remozar y separar constantemente las funciones sin dejar de fortalecer el liderazgo nacional y los liderazgos locales o sectoriales o nacionales.

Le conviene la diversificación de los medios de comunicación (sean gubernamentales, estatales, partidistas, de movimientos sociales, de fuerzas independientes de Estado, Gobierno, partidos, movimientos culturales, minorías…).

Le conviene una prensa diversa de calidad, abierta y crítica, porque ella facilita las mejores condiciones para el crecimiento, la diversificación y el relevo o reemplazo individual y/o colectivo de los liderazgos creados existentes.

  • Un ejemplo reciente proyectable.

Los cargos y las funciones no hacen los líderes ni la concentración de poderes son consustanciales a ellos (as).

Y si desean un ejemplo reciente, muy aleccionador por cierto, veamos lo que ha pasado recientemente en Cuba.

Fidel no es presidente y sigue siendo el líder.

Raúl es presidente y no por ello sustituye el liderazgo de Fidel.

¿Por qué no haber hecho eso antes de la enfermedad de Fidel en relación a esa y otras funciones, con esa y otras fórmulas?

¿Cuál es el temor?

¿Por qué no aprender de las malas y de las buenas experiencias?

¿Por qué no pensar seriamente estos problemas y debatir con franqueza esta cosa cara a otros procesos de cambios en marcha en nuestra América?

Es hora ya de pensar en voz alta éstas y otras cuestiones importantes.

Es hora de enterrar definitivamente la autocensura.

“La verdad –decía Lenin- es siempre es revolucionaria”

  • La reelección en Venezuela.

El caso de Venezuela presenta particularidades a tener bien en cuenta.

En Venezuela el gobierno de Chávez vivió inicialmente un periodo crucial de aguda confrontación con las derechas y con EE.UU., de alta inestabilidad. Más que gobernar resistía y peleaba gallardamente la permanencia y continuidad del proceso.

La consolidación, aun con aguda y perdurable confrontación, tardó bastante; hasta el punto que solo recientemente el presidente Chávez ha comenzado a gobernar, después de someterse muchas pruebas de popularidad y capacidad confrontativa.

En Venezuela existen elecciones democráticas no adulterables sustancialmente desde el gobierno. Pocos sistemas electorales en el mundo son tan libres y tan invulnerables al fraude.

Pero además en Venezuela existe la figura constitucional del referéndum revocatorio.

En ese país incluso consagrar constitucionalmente la reelección indefinida y sucesiva no es sinónimo ni garantía de su imposición por factores ventajosos de poder.

La consagración constitucional de tal posibilidad parece estar sobretodo motivada por la necesidad de asegurar la sucesiva derrota electoral de las derechas e impedir en próximas coyunturas electorales la victoria contrarrevolucionaria desde el gran poder competitivo del liderazgo del comandante Chávez.

Esto así porque al parecer existe la inseguridad o el temor de que si no es con Chávez candidato, no se gana o es mucho más difícil ganar. Y perder la presidencia del país en trance de revolución es perder demasiado.

Esta es sin duda una razón fuerte, porque el proceso de cambios debe de estar por encima del factor que analizamos a pesar de toda su validez.

De ser así esta debe considerarse como una de las debilidades del proceso que amerita ser pensada y superada, buscando a futuro próximo soluciones que eliminen o minimicen el riesgo.

De todas maneras es muy importante no convertir la necesidad temporal en ley del proceso, más cuando a todo proceso revolucionario desatado le conviene no depender permanentemente del gran liderazgo individual que lo ha encarnado.

Mas allá de lo requerimiento tácticos, realmente necesarios e imposible de ignorar, está la necesidad estratégica de procurar su constante auto-superación, su fortalecimiento institucional, su posibilidad de reciclamiento mas allá del liderazgo de histórico-original.

Y esto precisa crear conciencia y condiciones para superar en el menor tiempo posible la obligada dependencia de la candidatura presidencial con perspectivas de victoria al liderazgo principal y a los déficit en cuanto a capacidad de conquista de hegemonía en el seno del pueblo otras candidaturas confluentes con el liderazgo de la revolución.

Esto nos remite al tema de la vanguardia, al tema del poder popular y muy especialmente al tema de las transformaciones estructurales socializantes capaces de erosionarle totalmente las bases internas de sustentación a la burguesía dependiente y al capital transnacional en la sociedad venezolana y de terminar de quitarle el respaldo electoral que le queda a sus instrumentos políticos en sectores populares y en una parte de las capas medias.

No se trata, claro está, del camino más fácil; pero si posiblemente del más fructífero y el de mayor calidad para el proceso.

  • Avanzar sin rigidez

El tema es agudo y complejo, pero toca la madre de un problema real no debidamente solucionado desde las izquierdas y desde las revoluciones populares.

No me anima dar recetas inconmovibles al respecto, mucho menos entrar en la lógica hipócrita de las alternancias sustentadas por las derechas seudo-liberales y liberales.

Planteo el problema- mis inquietudes, consideraciones y sugerencias- sin formular esquemas rígidos, aunque si previsores, respecto a las re-postulaciones y reelecciones en el contexto de una nueva democracia revolucionaria (a sus tiempos, pertinencias, restricciones, oportunidades y circunstancias).

Si soy categórico en cuanto a la necesidad de superar por vía revolucionaria la falsa democracia representativa capitalista y a la necesidad de proponer una alternativa que supere radicalmente la fracasada fórmula del estatismo-burocrático con fusión partidoEstado-movimientos sociales y sin autogestión popular, control social y democracia participativa, directa e integral(económica, social, intercultural, de género..).

El tránsito al socialismo debe ofertar mucho más democracia y libertad en todos los órdenes y en todas las vertientes de la vida en sociedad que todas las experiencias históricas del liberalismo capitalista; y, por tanto, debe ser totalmente ajeno y adverso a todas las variantes que tiendan a subordinar a la sociedad y sus movimientos populares al Estado y siempre procurar el máximo de libertad, emulación y felicidad.

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Opinión

Agua sí, oro no: la Constitución no se negocia

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Por Isaías Ramos

San Juan habló.

El Presidente entendió.

Ahora el Estado debe actuar.

El proyecto minero Romero ya no es un simple expediente ambiental: es una prueba de soberanía, autoridad institucional y respeto a la Constitución.

San Juan no se levantó contra la inversión ni contra el progreso. San Juan se levantó por el agua. Y cuando un pueblo se levanta por el agua, defiende la vida.

En un Estado Social y Democrático de Derecho, la inversión es bienvenida, pero subordinada a la dignidad humana, al interés general, al agua, al ambiente sano y a la soberanía popular.

El presidente Luis Abinader acertó al paralizar las actividades vinculadas al proyecto. Respondió a una realidad inocultable: una provincia agrícola, hídrica y movilizada rechazó un proyecto extractivo que percibe como amenaza a sus ríos y agricultura.

Las declaraciones de la empresa, afirmando que no se da por vencida y que buscará diálogo, pueden sonar diplomáticas; pero después de una decisión presidencial, pueden leerse como desafío elegante, presión calculada y gesto improcedente ante una comunidad que ya habló.

La empresa tiene derecho al debido proceso y a una respuesta formal. Pero no tiene derecho a desconocer la voluntad social ni a tratar el rechazo popular como obstáculo vencible con comunicación estratégica.

En República Dominicana la inversión no está por encima de la Constitución. Una concesión no es soberanía. Un permiso no es carta blanca. Una exploración no es derecho adquirido a explotar. Y un estudio de impacto ambiental no puede convertirse en antesala inevitable de una mina rechazada por el territorio.

El artículo 8 ordena al Estado proteger los derechos de las personas y crear condiciones para el desarrollo humano. La Constitución reconoce el agua como patrimonio nacional estratégico, esencial para la vida, y ordena proteger el ambiente sano para presentes y futuras generaciones.

Si una permisología de exploración o evaluación ambiental avanza ignorando la vocación agrícola, la fragilidad hídrica, la ausencia de licencia social y el rechazo masivo, contradice la Ley General de Medio Ambiente y el mandato superior de la Constitución.

La Ley Ambiental nació para prevenir, informar, consultar, restaurar y aplicar el principio de precaución. Cuando existe riesgo grave para el agua, la salud y la vida comunitaria, la falta de certeza absoluta no puede usarse como excusa para avanzar.

San Juan ya respondió la pregunta de fondo: agua sí, oro no.

A quienes defienden con ligereza la explotación industrial de oro habría que pedirles algo más que entusiasmo económico y frases sobre “minería responsable”: que citen, en cualquier lugar del mundo, con nombre, país, fecha y evidencia independiente, un caso de explotación aurífera industrial que no haya provocado daño ambiental significativo o irreversible, afectación hídrica comprobada, relaves peligrosos no remediados, deterioro neto de ecosistemas o pasivos pagados por comunidades; y que además haya dejado a su pueblo mejor, más seguro y más próspero, descontados los costos ambientales, sociales, hídricos y de remediación.

En República Dominicana la prudencia debe ser mayor: somos parte de una isla, con ríos cortos, acuíferos frágiles y montañas interconectadas. Aquí un error ambiental no queda aislado: baja al valle, afecta la agricultura y compromete agua sin sustituto. El oro se exporta y se agota; el agua y los suelos fértiles no se recuperan con discursos.

Si existe en el mundo un ejemplo incuestionable de explotación industrial de oro sin daño ambiental significativo, afectación hídrica, relaves peligrosos, deterioro neto del territorio ni pasivos comunitarios, que lo presenten. Y si no existe, que no nos pidan fe donde corresponde aplicar prudencia constitucional.

República Dominicana necesita una nueva Ley de Minería nacida de la Constitución, no extractivista: una ley que ponga el agua por encima del oro, la cuenca por encima del polígono minero y la comunidad por encima del contrato. Debe declarar zonas incompatibles con minería metálica y exigir garantías reales, cierre, post-cierre, monitoreo independiente, transparencia y participación ciudadana efectiva.

Que nadie confunda la paralización anunciada con victoria definitiva. El pueblo debe mantenerse vigilante hasta que las aguas se aclaren; hasta que la decisión sea formalizada y blindada; hasta que se legisle una Ley de Minería armónica con la Constitución; y hasta que ninguna empresa use la permisología como escalera hacia una explotación que el territorio ya rechazó.

Desde el Foro y Frente Cívico y Social impulsaremos una ruta cívica, jurídica e institucional: solicitudes para que ningún expediente avance sin transparencia, motivación legal y control ciudadano; estudio de una acción constitucional contra normas mineras incompatibles con el Estado Social y Democrático de Derecho; y convocatoria a una vigilancia nacional por el agua. Esta no es causa de un grupo: es causa de país.

En un país donde la partidocracia tantas veces ha abandonado al pueblo, la vigilancia ciudadana no es desconfianza gratuita: es deber patriótico. Hoy resuena aquella advertencia: “Nunca me fue tan necesario como hoy tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la patria”.

En el Foro y Frente Cívico y Social entendemos que la mayor riqueza de una nación no está debajo de la tierra. Está en su gente, en su agua, en sus alimentos, en su educación, en su soberanía alimentaria y energética, y en su ciudadanía despierta.

San Juan habló.

El Presidente entendió.

La Constitución manda.

El pueblo debe vigilar.

Agua sí, oro no.

Ya basta de improvisar. Es tiempo de gobernar.

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Opinión

Plus de la publicidad digital

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(Segunda entrega)

Por Oscar López Reyes

La publicidad digital (información procesada) ha prosperado, crecidamente como flor en primavera, por su exclusiva y ventajosa preferencia en el raudal de su automatización (función autónoma) y democratización tanto de su cobertura como del bajo costo presupuestario. Ha escalado un eslabón preeminente (por su cuantía y repetida difusión) del edificio mercadológico y sacudido la alfombra de los modelos de negocios comunicacionales. Se desplaza imparable…

En el universo hiperconectado y el cambio de mentalidades, el aforo de la digitalización experimenta un crecimiento de doble dígito, y lidera el gasto publicitario de República Dominicana, por ser más económica, por su precisa segmentación de audiencias, formato multimedia (texto, imagen y video), alcance global y por ser medible en tiempo real.

Reforcemos las palabras con cifras verificables: En 2025, la inversión publicitaria general de República Dominicana fue de 38 mil 645 millones de pesos, y la insertada en 583 medios oneline (redes sociales, buscadores y sitio web) fue 4 mil 600 pesos, que representó el 12%.

Los nuevos portales, blogs y nativos emergentes han logrado un gran alcance, y en el 2026 el 70% de la población dominicana incursiona en redes sociales, que la corona como el canal tecnológico dominante de interacción diaria, con una elevada inversión de tiempo.

Ese auge en apenas tres décadas se ha afianzado porque el consumo de noticias ha emigrado preponderantemente a redes sociales y portales digitales. Cerca del 90% de la población dominicana tiene acceso al servicio de internet, especialmente a través de la conexión celular, y más del 50% de los jóvenes entre 18 y 25 años la usa como su dieta alimenticia.

Empero, esa expansión se coloca muy por debajo del mercado planetario, que en el 2025 acumuló entre el 69% y el 73% de la inversión publicitaria global, lo que significa que los offlines o tradicionales (prensa escrita, radio, televisión y vallas/carteles) cuentan con un 30% de audiencia.

La publicidad en la red gira en el espinazo de algoritmos cambiantes, subastas y un ecosistema sofisticado y engorroso, en torno a por lo menos diez núcleos centrales:

1.- Contenido temático estratégico

La publicidad de contenido digital crea, edita y difunde narrativas emocionantes y motivantes sobre una marca, para posibilitar la acción de compra y fidelizar a audiencias preseleccionadas.

2.- Segmentación personalizada

Separar a clientes conquistados en grupos más pequeños y homogéneos (remarketing) para interactuar sobre el producto en plataformas definidas, a fin de lograr empatía, aumentar las visitas y detener a esos usuarios.

3.- Diversidad de espectro/plataformas

Las plataformas se fragmentan en cinco facetas: 1) Redes sociales, como Facebook, YouTube, Instagram, WhatsApp, TikTok, Telegram, LinkedIn, X (Twitter) y WeChat, Comunicación en tiempo real; 2) Streaming: Netflix, Disney, HBO Max, Prime Video y Apple TV+; 3) Comercio Electrónico (E-commerce) Amazon, Shopify, Mercado Libre, Tiendanube yHotmart; 4) Educación Virtual y E-learning (LMS), y 5) Trabajo y Almacenamiento en la Nube.

4.- Interacción dinámica conversacional

Interlocutores emplean el diálogo explicativo personalizado —por redes sociales, WhatsApp o chatbots— para despejar dudas, explicar procesos y generar confianza en la línea para guiar hacia el acto de compra.

5.- Tipos de publicidad de mensajes

Los textos persuasivos son diseñados para convencer a los usuarios sobre los plus de los bienes y servicios, en las esferas informativa/educativa, afectiva/sentimental, narrativa/memorable, racional e inspiracional. Abarca Marketing en Buscadores (SEM), Social Ads, Display (banners), Nativa, Video, Email Marketing, Programática, Retargeting/Remarketing, Marketing de Influencer y Marketing de Afiliación.

6.- Clases de formatos innovadores

Los formatos de documento, imagen, video y audio en dispositivos electrónicos almacenar y optimizan bases de datos, editan y mejoran la calidad de fotografías, gráficos y web, la animación y la impresión.

7.- Flexibilidad con cambios inmediatos

La publicidad digital facilita cambios inmediatos, el perfeccionamiento del mensaje, el movimiento de presupuestos de un canal a otro y la maximización automatizada para rehuir al cansancio de la audiencia.

8.- Alto alcance/cobertura de la campaña

El anuncio o campaña sobre una marca o servicio es oído o visto por una inmensidad de receptores (alto alcance), en extensos territorios geográficos o segmentos de un mercado (alta cobertura), para su mejor posicionamiento.

9.- Menor costo de producción y difusión

Son reducidos y eficientes los costos tanto de producción como de divulgación de los mensajes, por plataformas de nichos con creativos visuales de alta calidad, sin necesidad de contratar costosas agencias publicitarias.

10.- Facilidad para medir resultados

Las auditorías, que por métricas miden en tiempo real la tasa de clics de usuarios que han visitado la web y la efectividad del mensaje, factor básico para reajustar la campaña y cuantificar la rentabilidad de la inversión.

Como perciben sus ojos, la comunicación social en tanto disciplina científica ha parido un área, la publicidad digital (vinculada también con el marketing), que se sustenta en la investigación, el conocimiento sistemáticamente estructurado, los diseños, los cálculos y estadísticas, las ciencias de datos, los modelos predictivos y la inteligencia artificial.

Al ritmo apresurado en que la publicidad digital evoluciona, conceptual y tecnológicamente, los sitios web, blogs, redes sociales y otros nativos digitales, desplazan a los periódicos impresos, que están siendo instalados en las páginas web; el podcast a la radio tradicional y el streaming y YouTube a la televisión por cable y abierta.

Excluyendo los clics falsos y fraudes publicitarios, la propagación de datos privados, los ruidos por la sobrecarga de información/anuncios y las continuas modificaciones en los algoritmos de las plataformas –susceptibles de disminuir las metas propuestas- la publicidad digital seguirá agrandando su panza. En la multimedia interactiva descansa el futuro y los anunciantes preferirán, en la lógica rentable empresarial, a las altas audiencias.

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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y gremialista.

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Opinión

El medio ambiente y los crímenes en el Estatuto de Roma (2 de 2)

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Por Rommel Santos Diaz

Además, para ser admisible, cada uno deberá ser ¨ de gravedad suficiente para justificar la adopción de otras medidas por la Corte Penal Internacional¨. Quedan excluidos los casos fuera de lo habitual  en los que la gravedad de los hechos  específicos  no deja de ser secundaria.

Al evaluar la admisibilidad de un caso, la Fiscalía  estudiará el daño ambiental causado por el crimen. Aunque la determinación de la gravedad de los crímenes ambientales  se centra a menudo  en los daños sufridos  por humanos como consecuencia  de un daño ambiental, también podrán considerarse los daños sufridos  por el medio ambiente en sí, tal como ocurre cuando un crimen ocasiona un daño a gran escala en un ecosistema  no utilizado por humanos con fines de subsistencia.

La Fiscalía de la Corte Penal Internacional también tendrá en cuenta factores de orden estrictamente ambiental  al determinar la gravedad,  entre ellos factores de escala, naturaleza e impacto:

Escala: el número de víctimas humanas y no humanas directa e indirectas  o el alcance geográfico  o temporal del daño ambiental.

Naturaleza: si se cometieron daños ambientales contra víctimas marginadas o en situación de vulnerabilidad, entre ellas, mujeres, menores, personas mayores, personas con discapacidad, Pueblos Indígenas, afrodescendientes y campesinos, o si estas víctimas se vieron  especialmente afectadas.

Impacto: magnitud del daño, desde el punto de vista integral y con inclusión de los daños irreversibles  y a largo plazo, v vista de manera acumulativa cuando se ha cometido  una serie de actos de daño ambiental  causado al entorno natural , con independencia  de su efecto antropocéntrico ; el efecto intergeneracional del daño ambiental  en la vida humana;  y el daño social, cultural, psicológico, religioso, espiritual o socioeconómico especifico  infligido por los crímenes ambientales, en particular a grupos o personas  con vulnerabilidades interseccionales.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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Edificio La República: Restauración No. 138, cuarta planta, Santiago, República Dominicana. Teléfono: 809-247-3606. Fax: 809-581-0030.
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