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Guerra política entre Danilo y Leonel ahora entra al terreno legal con búsqueda de habilitación.
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6 años agoon
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Elba García
Son muy variadas las posiciones de abogados constitucionalistas en lo que respecta a si existen asideros para que Leonel Fernández presente una candidatura presidencial por el Partido La Fuerza del Pueblo, cuyos mandatos de la Ley de Partidos y Electoral hablan muy claro sobre el transfuguismo.
La discusión se focaliza en si Leonel luego de haber participado en las primarias del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y resultar vencido puede por la razón que sea abandonar esa organización para presentar una candidatura por otra fuerza política.
La polémica sobre este particular sólo podrá ser decidida por el Tribunal Superior Electoral o el Tribunal Constitucional en razón de que se considere que la Ley de Partidos viola la Constitución de la República en lo que se refiere a elegir y ser elegible.
Si Leonel logra que el Tribunal Constitucional emita una sentencia mediante la cual declare inconstitucional los artículos 49 de la Ley 33-18 y 134 y 135 de la 1519 que hablan de transfuguismo habría ganado una batalla importante de cara a su futuro político para el año 2020.
Si el procedimiento no deja los resultados esperados, Leonel por lo menos para la contienda electoral del próximo año queda fuera de competencia y consecuencia sufre una mortal derrota en sus intenciones de presentarse nueva vez como candidato presidencial.
Pero además esa derrota de Leonel en el Tribunal Constitucional constituiría un revés frente al grupo oficialista que no persigue otra cosa que sacarlo del ruedo político por diferencias personales y por una cuestión de egos.
Sin embargo, debe advertirse que de cualquier manera el nuevo partido de Leonel tiene otras opciones, como por ejemplo la presentación de Margarita Cedeño de Fernández como su candidata presidencial en el caso hipotético de que ella renuncie del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La vicepresidenta de la República proyecta una imagen de vacilación que le quita mucha credibilidad, amén de que ella en el actual proceso ha demostrado actuar al margen de los valores familiares, porque está unida por matrimonio a Leonel Fernández y se cuestiona que en algún momento de la lucha interna en el PLD dijera que con Danilo y su marido es perder, perder, mientras que con ella es ganar, ganar.
Con ese mensaje envió los que son sus verdaderos sentimientos y puso por encima su pretensiones y aspiraciones presidenciales que la unidad de su propia familia, lo cual se contrapone con los valores familiares y religiosos que ella misma enarbola.
La actitud de Cedeño de Fernández acaba de dar otra declaración en la que deja claro que la confianza puesta por Danilo Medina en lo que se hace llamar el gabinete social no esta en discusión, cuya afirmación también plantea un problema de lealtad hacia su marido.
Lo dicho por la vicepresidenta de la República no cae muy bien en una sociedad donde el matrimonio entre el hombre y la mujer deja muy claro que se mantendrán unidos en las buenas y en las malas, pero además habría que preguntarse si una esposa debe mantener una posición contraria a su compañero aunque sea en el terreno político, en el todo se vale y se puede.
La cuestión se complica porque Margarita no tiene un aval político propio, sino que todo lo que ostenta es como resultado del matrimonio que contraje con el exmandatario, porque de otra manera ella no fuera lo que es.
Este fenómeno es muy conocido y se ha repetido en diferentes escenarios en el campo internacional, como ejemplo Violeta Chamorro que llegó a la presidencia de la República de Nicaragua porque capitalizo la lucha en favor de la democracia que había tenido su fallecido esposo.
Situaciones parecidas se produjeron en muchos otros países donde las esposas ante el fallecimiento de sus esposos capitalizaron políticamente la desaparición de ellos por diferentes circunstancias y llegaron al poder, como por ejemplo Filipinas, Panamá, entre otros.
La vacilación y el coqueteo de Margarita Cedeño de Fernández con Leonel y con Danilo daña mucho su imagen pública, sobre todo porque en un país católico y con una acentuada herencia histórico cultural, fundamentada en el machismo, el caudillismo, el patriarcado y otro anti-valores como la República Dominicana no se perdona que la esposa no sea lo suficientemente leal a su esposo, máxime cuando este pasa por una situación difícil en el campo físico-emocional.
Margarita, que aunque tenga una buena aceptación popular, no cuenta con una formación y las condiciones para ser una buena aspirante a la presidencia de la República, porque le falta discurso y carisma, lo cual le imposibilita constituirse en una verdadera opción de poder a menos que no sea de la mano de su marido.
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Posición de R.D. sobre Venezuela es acomodamiento a su condición de sometida a nuevos requerimientos de Trump.
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1 día agoon
enero 8, 2026
Lo planteado por el Gobierno de Luis Abinader de que no comparte la elección de Delcy Rodríguez como presidenta transitoria de Venezuela tras el apresamiento de Nicolás Maduro, revela que República Dominicana quiere incluso superar lo impuesto por Estados Unidos, pero siempre ajustada a los intereses de la potencia del norte.
La realidad es que la pregunta que se impone es y hasta dónde y quién ha dicho que el país tiene la facultad de objetar a una mandataria provisional escogida por el órgano competente y supuestamente sugerida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aunque el restablecimiento de relaciones comerciales y diplomáticas conlleve algunos requerimientos democráticos.
Sin embargo, la posición dominicana implica la violación del derecho internacional, entre los que se encuentran el de soberanía y autodeterminación de los pueblos, así como la Carta de la ONU.
Evidentemente que el ingrediente introducido por el Gobierno dominicano resulta gracioso para los intereses foráneos que convergen en Venezuela, máxime los que están asociados a los Estados Unidos.
La contradicción dominicana con lo planteado en la Organización de Estados Americanos (OEA) y su práctica en política exterior, ya que el presente Gobierno siempre se inclina por la intromisión en los asuntos internos de otros países, no deja la naci0n buen parada en la comunidad internacional.
Resulta poco entendible que la República Dominicana no haya apoyado abiertamente la incursión ilegal de Estados Unidos en Venezuela, pero que preste su territorio para el apoyo logístico de la acción.
Es una especie de doble moral, pese a que en su lugar debió mantener una posición aparentemente neutral, aunque de cualquiera manera ya estaba involucrada en una intervención armada que viola los principios fundamentales del derecho internacional
De lo que no queda ninguna duda es que el crédito internacional en política exterior del país ha quedado seriamente comprometido con una causa de la que ha sido una víctima en una diversidad de ocasiones como en el 1916 y el 1965.
La verdad que pretender una conducta diferente de la nación frente a la irracionalidad de Trump sería mucho pedir, sobre todo cuando otros países pertenecientes a la Unión Europea y otras superpotencias como Rusia y China también son tolerantes con la agresividad e intromisión del principal imperio del mundo.
No obstante, desde cualquier perspectiva que sea vea el asunto la conclusión no puede ser otra que en la situación pesa más el miedo que la vergüenza y la dignidad del pueblo dominicano.
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La República Dominicana inhabilitada en política exterior en el nuevo escenario imperial de Trump
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3 días agoon
enero 6, 2026
La República Dominicana con una ocupación militar parcial de Estados Unidos, se proyecta como una presa sin libertad para expresarse libremente en política exterior.
La ocupación militar, aunque sólo se observa en el Aeropuerto Internacional de las Américas, abarca otros entornos que no son necesariamente visibles.
Pero la agresividad o poco disimulada intervención, deja el país y de igual modo a prácticamente toda Latinoamérica, a merced del capricho y la voluntad de los intereses de la nueva cara del imperio.
La República Dominicana ni por asomo se atreve a pronunciarse libremente sobre política exterior sin que esté a tono con la linea trazada o impuesto por la administración Trump.
La pregunta que subyace es si ese nuevo cuadro no implica también un trastorno del régimen legal, porque se podría estar en un escenario en el que los derechos fundamentales pasen a un segundo plano en el que el Estado Social Democrático de Derecho sea una expresión vacía y sin sentido.
Por razones geopolíticas y factores muy particulares, el país se asoma a un resquebrajamiento del proceso de constitucionalización del derecho a nivel interno y retroceder la nación a épocas ya superadas.
La pregunta que se impone es si prevalecerá en el mundo el pregonado derecho internacional cuando las instituciones que lo enarbolan pierden autoridad moral frente a las violaciones provenientes de potencias como los Estados Unidos que ya ni siquiera guarda las apariencias
El problema, que tiene una dimensión mundial, pero impacta más severamente a los países del tercer mundo y que propicia la posibilidad del surgimiento de regímenes de fuerza, aunque con simulaciones democráticas.
La preocupación tiene que ver con el hecho de graves violaciones del derecho internacional en una época en que éste forma parte consustancial del derecho interno y entonces qué se puede esperar como resultado.
El retroceso de la línea trazada por Donald Trump representa una amenaza mundial contra los logros del derecho contemporáneo, no sólo en favor de las personas físicas, sino también de los Estados más pequeños y débiles.
Hay precedentes en esta materia cuando predominaba en el mundo el llamado constitucionalismo clásico, que dio paso a dictaduras como las Adolfo Hitler en Alemania y la de Benito Mussoline en Italia, cuyos resultados fueron realmente catastróficos para la humanidad.
La interrogante que permanece en el nuevo panorama mundial es si va a pesar más el miedo que la vergüenza y la dignidad de los pueblos del mundo.
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Donald Trump cumple su sueño de ser dictador aunque sea por un día.
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6 días agoon
enero 3, 2026Por Elba García
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple su sueño de ser dictador hemisférico, aunque sea por un día.
La vocación dictatorial de Trump se ha expresado con mayor contundencia tras la entrada ilegal en territorio venezolano y apresar al jefe de Estado de ese país Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Tras este acontecimiento en momentos que se habla de la época del derecho constitucional, el cual incluye el derecho internacional, Trump ha anunciado su pretensión de convertir a Venezuela en una nueva colonia del imperio norteamericano.
El gobernante de los Estados Unidos ha adelantado que busca manejar la riqueza petrolera de Venezuela, una de las principales del mundo.
Pero la violación de Trump llega todavía más lejos al advertir a los demás países latinoamericanos a verse en el espejo de Venezuela.
Tromp hizo una alusión directa contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien dice podría correr la misma suerte de Maduro.
Anteriormente lo hizo con Brasil a propósito de la condena por conspiración del expresidente Bolsonoro.
Pero de igual modo se ha comportado con Honduras, donde en sus recientes elecciones presidenciales auspició uno de los candidatos y presionó con advertencias de actuar duramente contra los que estén en contra de sus designios.
Al fin impuso su voluntad, sin que haya reacción fuerte de rechazo a la vocación imperial del presidente de Estados Unidos.
No sé entiende por qué los países latinoamericanos no se unen en un bloque para rechazar la política de dominación y dictatorial de Donald Trump.
Incluso en el rechazo a la violación del derecho internacional por parte de los Estados Unidos pueden incluirse los países de la Unión Europea, que son permanentemente asediados y amenazados de imponerles aranceles y otros castigos como parte de la vocación dictatorial del mandatario norteamericano.
El chantaje de los Estados Unidos incluye también el otorgamiento de visados para ingresar al territorio de la potencia del norte.
La conducta de Trump es como si su administración haya borrado del mapa la supuesta clase gobernante que existe allí.
El problema se torna tan grave que la violación de derechos no solo se produce en Estados Unidos, sino en todo el mundo que parece haber retornado el derecho constitucional clásico, que fue sustituido por el derecho constitucional moderno en que los Estados grandes aplastan a los pequeños.
La época Trump prácticamente ha borrado el legado establecido por Estados Unidos a través del derecho constitucional difuso y sobre el equilibrio de los poderes.
Lo sorprendente de la era Tromp es que hasta la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos luce sometida a una cierta tolerancia del jefe de Estado de la potencia del norte.
Si la mayoría de los países no reaccionan a la política represiva y de dominación de Trump difícilmente pueda sobrevivir el sistema democrático, lo que puede crear serias tensiones y confrontaciones sociales y políticas en todo el planeta.
