Opinión
Me postulé a la Presidencia
Published
9 años agoon
Por Narciso Isa Conde
En plena campaña visité Brasil para relevar a Ladronel en las relaciones con Lula y Odebrecht. Logré su respaldo en tres vertientes: política, económica y marketing.
El liderazgo del PT me etiquetó su prestigio y modelo, me prestó a Joao como hacedor de presidentes, mientras Odebrecht me aportó un paquete de dólares para hacer campaña a la brasileña.
Nada sería gratis si resultaba triunfador y Joao nunca dudó de que lo fuera. Y así fue: gané, no importa cómo. Gané.
Y solo hice llegar al Palacio… para activar el mega-proyecto de Catalina.
Odebrecht nunca había instalado plantas de carbón, pero por agradecimiento era mi preferida.
A los cinco meses de sentarme en la silla de alfileres traje a Lula y Alejandrino Alercart, ejecutivo del consorcio, para concretar ese compromiso.
Ni modo: la pulcritud de la licitación estaba asegurada.
Nadie podía ganarle a Odebrech: ni la corporación china, que además de su experiencia, ofertó construirlas por una suma inferior en mil millones de dólares.
La transnacional brasileña estaba condenada irremediablemente a la victoria por obra y gracia de Joao, que nunca dudó de mi triunfo.
Soy un hombre agradecido y de palabra. En mi se puede confiar. Lo mío es pura moral, recia ética, nada de sobornos, sino colaboraciones decorosas del gran capital.
Sin embargo, debo confesar que no calculé lo que podía pasar en Brasil con las calumnias que le levantaron a la pulcra Odebrech en sus relaciones con Petrobras y BNDES; las cuales circularon por el mundo, llegaron aquí y me obligaron a activar mi ministerio público.
Agregué una idea genial para que la investigación sobre Catalina se ajustara solamente a mi verdad: seleccioné una Comisión de notables, muy vinculados al sistema de bondades y moralidad existente, que en cinco meses produjo un informe profundo, de una calidad técnica sin precedente.
Éste incluyó una histórica sentencia, ya enviada a mi Procurador, contentiva de una resolución fundamental: en el único lugar de la bolita del mundo donde Odebrech respetó leyes y ética empresarial fue en Catalina y la única obra importante de esa corporación (ejecutada en gobiernos recientes), exenta de corrupción, fue la que dirigí personalmente.
Soy un verdugo. Sigo libre, suelto y conforme con ese “informazo”, confiado en que Odebrecht va a terminar esa portentosa obra… si al pueblo dominicano no se le ocurre sacarla a patadas y algo más…
DECLARACIÓN DE NARCISO ISA CONDE:
No hay sorpresa: el sistema garantiza libertad para los grandes delincuentes
Esto lo hemos dicho de múltiples formas antes de la puesta en libertad de 6 de los inculpados casos Odebrecht:
Someter y encarcelar a ese pequeño grupo de sobornados por ODEBRECHT no aseguraba que no pasara algo parecido a lo ocurrido con Félix Bautista y otros, dado que están siendo juzgados por un poder judicial corrompido y manipulado. Ya se inició el ablandamiento. El sometimiento inicial tuvo mucho de teatro.
Recordemos:
-Que excluyeron del expediente a los danilistas sobornados, incluyendo a Reinaldo Pared, Cristina Lizardo, Abel Martínez, Sonia Medina, Simón Lizardo y Vicente Bengoa. Y decidienon no tocar ni Hipólito, ni a Leonel ni a Danilo en su condición de presidentes de los tres Gobiernos sobornados por ODEBRECHT
-Que sacaron del proceso propiamente judicial -y la derivaron a una Comisión ilegal y complaciente, presidida por Agripino e integrada por defensores del Gobierno- la estafa de Punta Catalina (donde están involucrados el propio Presidente Medina y los ministros Rubén Bichara, Gonzalo Castillo, José Ramón Peralta y otros).
-Que dejaron fuera los financiamientos o sobornos electorales a favor de Leonel Fernández y del binomio Danilo Medina-Margarita Cedeño que ascienden a más de 500 millones de dólares; y obviaron sobre-valuaciones que suman más de 2000 millones de dólares.
-Y que quieren enterrar los escándalos de la Sun Land, Super-Tucanos, Renove, Barrick Gold, Falcondo, piñata del CEA, estafa de los Tres Brazos, Scaners de la JCE, narco-escándalos, corruptela y criminalidad policial, magnates depredadores de Valle Nuevo, latrocinio de los Bonetti (ANTENA LATINA) y los Vicini (ahora sumada y develada la estafa del contrato de los terrenos de Punta Catalina), casos como OISOE,
Diandino-Metro, mafia de los combustibles, quiebras bancarias, impunidad de los femenicidio…
El informe de la Comisión de Agripino confirmó lo que Danilo perseguía con esa decisión. Ella merece ser acusada de encubrimiento de graves delitos de Estado.
AHORA ES QUE HAY QUE DARLE POTENCIA A LA GRAN MARCHA NACIONAL DEL PRÓXIMO DOMINGO 16 DE JULIO.
Por Nelson Encarnación
Durante la llamada guerra de los 12 días librada por Israel e Irán en junio de 2025, escribí un artículo que mantiene toda su vigencia.
Hablaba de las mentiras de George W. Bush para lanzar la invasión de Irak, basada en la narrativa de las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein.
Esa propaganda se difundió como guion de cine por todo el planeta, replicado masivamente por los medios de comunicación estadounidenses y de una parte importante de los países europeos, sin que ninguno de ellos se ocupara de verificar y contrastar los hechos.
Al lanzarse la ocupación que depuso el régimen iraquí, los propios invasores buscaron por todos los rincones del país árabe y no encontraron más que armas convencionales, es decir, tanques, cañones, fusiles, lanzacohetes y más, y nada de “destrucción masiva”, entendido este término como elementos susceptibles de aniquilar a poblaciones enteras.
Fue una vagabundería redonda que medios de desinformación y alabarderos de los Estados Unidos repitieron sin cesar, pese a que la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) aseguraba de manera precisa y rotunda que no existían dichas armas.
Más de dos décadas después, y justo menos de un año, los mismos actores y los mismos mentirosos montan la misma narrativa y la misma propaganda, esta vez para la segunda embestida contra Irán.
La información que han analizado los expertos concluye en que Irán no ha podido enriquecer uranio hasta los niveles que permiten desarrollar un arma nuclear susceptible de causar devastación, y que, a lo sumo, ha logrado el punto en que solo lo puede emplear en cuestiones civiles.
Esto puede explicar la efectividad del bombardeo de la noche del viernes 13 de junio que mató a varios de ellos junto con oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas persas.
Es con base en la repetición del guion de 2003 que Israel abrió una guerra con el país persa que se sabe ha sido comenzada, de la que nadie conoce sus resultados al final.
Por consiguiente, es hora de que los líderes sensatos hagan mayores esfuerzos para influir en ambos países para que se ponga fin al enfrentamiento.
Cuando hablamos de líderes sensatos damos una vuelta a la redonda y caemos en el mismo punto de partida sin ver a nadie que califique como tal.
Por Rosario Espinal
¿Son estúpidas las mujeres? ¿Incapaces? ¿No les interesan esos cargos? Muchas veces se habla de igualdad, pero a la hora de la verdad, sobresalen las justificaciones para mantener la desigualdad.
No se dejen engañar, ni construyan ustedes la mentira de que hay igualdad, ni siquiera de oportunidad. Los hombres mandan en este país y en todos, y tienen más recursos que las mujeres.
Para ilustrar, en este país nunca ha habido una mujer presidente. De una veintena de ministerios en solo dos hay ministras (una es de la Mujer). De 32 senadores, solo hay cuatro senadoras. De 158 alcaldes, solo 10% son mujeres. De 190 diputados, solo alrededor del 30% son mujeres (y eso es con cuota).
¿Por qué? ¿Son estúpidas las mujeres? ¿Incapaces? ¿No les interesan esos cargos?
Muchas veces se habla de igualdad, pero a la hora de la verdad, sobresalen las justificaciones para mantener la desigualdad.
Se argumenta que los hombres tienen más fuerza física, que es un designio de Dios, que son más racionales, menos emotivos.
A las mujeres las culpan hasta de que las violen. ¿Por qué estaba en la calle a esa hora? ¿Por qué se viste así? O se lo inventó.
¿Quieren los hombres perder el poder que tienen? ¡Jamás!
Entre los empresarios sobresalen los hombres. Unas cuántas mujeres, casi siempre por nombre de familia, adornan el escenario masculino-empresarial.
El poder de los hombres es ancestral y la inmensa mayoría de los hombres lo defienden a capa y espada, con distintos argumentos, con distintas estrategias, y también, con la ayuda de muchas mujeres que han sido socializadas (y socializan a sus hijos) para creer que los hombres mandan, y tienen derecho a hacerlo.
Veamos las religiones. ¿Conoce usted un Dios mujer en la tradición judeocristiana-islámica? ¿Ha habido un Papa mujer? ¿Sacerdotes mujeres? ¿Imanes o ayatolas mujeres?
Hay pastoras protestantes y evangélicas, pero la mayoría son hombres. Hay algunas mujeres rabinas en el judaísmo reformado, pero la inmensa mayoría de los rabinos son hombres. Hasta el corrector de esta laptop me marcó la palabra rabina incorrecta.
¿Quieren los curas, imanes, rabinos y pastores perder su poder para dar cabida a las mujeres en las estructuras jerárquicas que controlan? ¡No!
Si todavía usted no se ha dado cuenta de la desigualdad de género, vaya al oculista o deshollínese el cerebro.
La campaña en contra de la llamada “ideología de género” que promueven las religiones consiste en decir que no hay desigualdad entre hombres y mujeres, que hay diferencias biológicas por designios de Dios para cumplir distintas funciones en la sociedad.
Por siglos y siglos, los hombres han tenido el poder en todas las religiones, mientras las mujeres representan la gran feligresía y dicen amén. Es penoso que tantos utilicen a Dios para justificar las desigualdades.
En todo el mundo, las mujeres se encargan de casi todas las labores de cuidado doméstico, trabajan fuera del hogar (quieran o no) porque necesitan recursos para mantener sus familias, y muchas cuidan solas de sus hijos porque el padre los abandonó.
Y encima de todas esas cargas, ahora se proclama que las mujeres deben pagar la mitad de la cuenta, para aliviar la carga de los hombres que no tienen suficiente para invitar.
¡Por favor! La fiebre no está en la sábana.
Por Miguel Guerrero
Durante años he escuchado con fascinación a los dirigentes políticos pontificar que los problemas nacionales son de tal ancianidad y envergadura que se precisa de una acción conjunta de todas las fuerzas políticas y sociales para encararlos. Pero de ahí a los hechos ha mediado, como se dice, un largo e interminable trecho.
Las rivalidades partidistas se anteponen a ese enorme compromiso nacional, siempre pendiente.
Usualmente, los partidos se hacen la ilusión de que el fracaso de una administración les favorece y les allana el camino al poder. En ciertas circunstancias esa percepción es errónea y denota una escasa visión de futuro. Los tropiezos de un gobierno, cuando es legítimo, son de todo el país. Y si la oposición llegara a beneficiarse de ello, le tocaría un fardo de problemas como herencia.
Además de los temas coyunturales, como los que hoy se debaten, la nación tiene otros grandes retos, tal vez como pocas veces en el pasado. Y para alcanzar la mayoría de ellos se impone un compromiso nacional. Muchos de nuestros fracasos, lo que en cierta medida explica el atraso del que nos hablaba frecuentemente el profesor Juan Bosch, se derivan de la resistencia de los grupos de oposición a colaborar con la agenda del gobierno en aquellos temas que son prioridades nacionales, y, por el otro lado, de la prepotencia de dirigentes y funcionarios que creen que se bastan por sí solos.
Muchas de las fallas de esos programas, que pagamos después, se deben a la falta de respaldo político fuera del ámbito oficial y de la miopía de los gobiernos respecto al valor del rol de la oposición. Sólo un ambiente de respeto mutuo hará que un día gobierno y oposición se pongan de acuerdo para adelantar aquellos proyectos con los que usualmente están de acuerdo. En una democracia el valor de la oposición es tan importante como la del gobierno. Mientras no se la entienda de ese modo seguiremos a la deriva.
