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Opinión

Memoria de las izquierdas dominicanas en las últimas décadas

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«La invasión militar estadounidense de 1965 condicionó el proceso posterior y trastrocó los actores, contribuyendo paulatinamente a la adulteración de lo acontecido en aquellos días estelares del combate político. Balaguer en su ejercicio de gobierno de 22 años hizo mucho por distorsionar y ocultar la memoria histórica.»

Por Narciso Isa Conde

Varias décadas de predominio de la contrarrevolución impuesta por la invasión militar de EEUU a República Dominicana han servido para ocultar y distorsionar parte de la memoria histórica vinculada a importantes situaciones y acontecimientos político-sociales del siglo XX.

En ese ocultamiento sistémico se apoyan las derechas de estos tiempos para detractar y menospreciar el accionar de las izquierdas en la historia recientes, el cual contrasta con el papel nefasto y las perversidades políticos de las derechas a lo largo de una gran parte del siglo XX y en lo que va del Siglo XXI.

Pienso que ese proceder no es exclusivo de las derechas dominicanas, sino que más bien tiene su matriz en un patrón ideológico de factura imperialista que impacta diferentes  escenarios latino-caribeños y mundiales.

Está claro que una parte de  esos olvidos y estigmatizaciones corresponden al papel de las izquierdas en la Revolución de abril, la Guerra Patria de 1965 y en el periodo de post-guerra, representada entonces por tres fuerzas políticas (Agrupación Política 14 de Junio —1J4—, Movimiento Popular Dominicano —MPD— y Partido Socialista Popular —PSP— que en el curso de la revolución de 1965 cambió su nombre por el de Partido Comunista Dominicano —PCD—) y por los contingentes independientes que se radicalizaron en el curso de la guerra patria que sucedió al levantamiento político-militar constitucionalista, incluido una parte significativa de los propios militares democráticos.

La invasión militar estadounidense de 1965 condicionó el proceso posterior y trastrocó los actores, contribuyendo paulatinamente a la adulteración de lo acontecido en aquellos días estelares del combate político. Balaguer en su ejercicio de gobierno de 22 años hizo mucho por distorsionar y ocultar la memoria histórica.

Las traiciones posteriores ayudaron a confundir y alterar realidades.

Mucho de verdad tiene aquello de que hay héroes que deben saber morir a tiempo, aunque ello jamás debe llevar a borrar pasajes de la historia real o a negarle méritos a quienes en un momento determinado se lo ganaron.

La verdad histórica nunca debe ser escamoteada, pero ciertamente que traiciones posteriores a los aportes y creaciones heroicas, facilitaron su distorsión. Sobre todo cuando la realidad ha sido narrada en forma parcelada e incompleta.

También eso ha pasado.

En la post guerra, al paso del tiempo, no pocos componentes de las izquierdas cruelmente reprimidas pasaron a ser del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y luego del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en tanto fuerzas concurrentes a los procesos electorales. Así comenzó a perder su identidad una parte de esa corriente político-ideológica, sobre todo por el devenir derechizante y pro-imperialista de ambas agrupaciones.

No pocos líderes militares constitucionalistas y militantes revolucionarios se derechizaron después de la contienda; mientras Caamaño, líder político-militar de aquel abril heroico, culminaba su vida como un revolucionario partidario del socialismo y el comunismo, tal como se lo comunicó a sus hijos antes de desembarcar en playas dominicanas procedente de Cuba en febrero de 1973, para dar inicio a un fracasado intento guerrillero que posibilitó su captura herido y su posterior fusilamiento.

Además, no pocos de los componentes de esas izquierdas olvidaron las valiosas enseñanzas de la unidad y se sumieron en divisiones y subdivisiones hasta provocar la dispersión y atomización de sus filas.

Pero al mismo tiempo son valiosos los ejemplos de persistencia, firmeza y reafirmación revolucionaria, antiimperialista, socialista y comunista.

El PRD y el PLD terminaron cooptados por la contrarrevolución; no sin soterradas y profundas insatisfacciones en sus bases en y en los componentes nostálgicos de sus roles previos a sus claudicaciones; referencia obligada en esos tiempos de todo proyecto alternativo al orden político-social dominante.

Las izquierdas organizadas que se mantuvieron firmes, si bien se depuraron, decantaron y sobrevivieron, pasando por múltiples caídas, pero todavía siguen dispersas y relativamente estancadas.

Este año se cumplieron 56 años de la insurrección constitucionalista y del desembarco de 42 mil soldados estadounidenses destinados a impedir la victoria plena de la segunda revolución popular y democrática del Caribe en el siglo XX.

Desde entonces hemos padecido un largo período de predomino de las derechas, después de haber intentado conquistar una nueva democracia, una democracia basada en el pueblo en armas, con soberanía popular y autodeterminación nacional. Y tiene trascendencia evaluar sus causas.

  • Vicisitudes de las izquierdas del 65 a la actualidad. 

El 24 de abril de 1965 estalló en Santo Domingo una rebelión popular, cívico-militar, que derrocó el Gobierno surgido del golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, que reclamó la restauración del Gobierno electo el 20 de diciembre de 1962, bajo la presidencia de Juan Bosch y la Constitución democrática promulgada al inicio de su gobierno.

El movimiento se desarrolló impetuoso, con la participación de los militares constitucionalistas y del pueblo en armas. En los tres días iniciales, el ascendente movimiento democrático constitucionalista rompió las estructuras de dominio y represión tradicionales.

Entonces el coronel Caamaño, líder político-militar de la insurgencia, simbolizó la esperanza redentora.

Entonces el General golpista Elías Wessin y Wessin simbolizó la destrucción y la muerte, el golpismo entreguista y genocida.

Las tropas estadounidenses finalmente desembarcaron para bloquear la insurrección  y reestructurar las fuerzas militares nativas a su servicio, cuando éstas estaban a punto de ser totalmente derrotadas.

Su presencia forzó el cambio de correlación de fuerzas a favor de las derechas e impuso la paz negociada  a favor de la contrarrevolución.

Con la contrarrevolución llegó también, sigilosamente, el Cortesano y su corte (Balaguer y el neo-trujillismo), que juntos más tarde nos impusieron el régimen de terror de los doce años.

EE.UU  rearmó y reestructuró el viejo ejército y el viejo régimen, e impuso el neo-trujillismo aliado a la derecha golpista.

Balaguer permaneció durante tres períodos consecutivos a base de represión, corrupción, fraudes electorales y respaldo imperialista.

Luego, ya desgastado el balñaguerismo, un PRD condicionado, mediatizado por su dirección política y cooptado por los Estados Unidos y sectores de la clase dominante dominicana, ascendió al gobierno y en sus 8 años de mala gestión auspició (sin querer, pero queriendo) la rehabilitación política de Balaguer y con ella diez años más de su corrupta y entreguista administración.

Más tarde un PLD neo-liberalizado, favorecido por Balaguer y su corte, lo relevó con el Gobierno de Leonel Fernández (1996-2000) hasta verse cuatro años después desplazado de nuevo por un gobierno del PRD presidido por Hipólito Mejía (2000-2004), que devino en un verdadero desastre nacional.

El desastre encabezado por Hipólito Mejía rehabilitó el retorno de Leonel Fernández y el PLD al gobierno (2004 a 2012) y con ello la continuidad de las políticas neoliberales y el entreguismo a EEUU (ratificación del Tratado de Libre Comercio-TLC con EU y Centroamérica y el acuerdo Stand By con el FMI, así como facilidades a la intervención militar en la isla y para imponer privatizaciones a favor de las corporaciones trasnacionales) y continuidad de la corrupción y la impunidad de los delitos de Estado.

A Leonel lo reemplazó Danilo Medina al frente del gobierno del PLD durante ocho años más (2012-2020) y ambos gobernantes convirtieron al partido y al Estado en una corporación mafiosa que reinó 20 años 1996-2000 y 2004- 2020).

Hemos sufrido 56 años de una contrarrevolución tutelada por EE.UU, continuamente remozada y readecuada desde una partidocracia perversa y pervertida, y desde una gran burguesía asociada a ella, que subordinada al poder imperial, optó recientemente por asumir directamente las funciones ejecutivas del Estado en el contexto del nuevo Gobierno de Luis Abinader (político-empresario) y del Partido Revolucionario Moderno (PRM), surgido del viejo PRD, reemplazante del PLD.

El balance ha sido trágico y “pinta” peor.

Pobreza y dependencia creciente, acompañadas de corrupción a granel.

Y todo esto facilitado por la división y el debilitamiento de las izquierdas y las fuerzas populares, por sus desarraigos y errores posteriores a sus valiosos aportes en la lucha contra la tiranía y en abril 65, por los efectos desmovilizadores y dispersantes del colapso de la Unión Soviética y de los regímenes del Este europeo (seguidos de la derrota sandinista), por el peso de la unipolaridad a favor de EEUU, y por los impactos del discurso y el accionar neoliberal.

Largo e insoportable vía crucis.

Situación que es preciso revertir ya que pronto no habrá vida para una gran parte del pueblo dentro de este contexto fatal. Ni naturaleza, ni medio ambiente que defender.

Pobreza e indigencia creciente, depredación y contaminación del ambiente conforman una amenazante cultura de la muerte.

El orden jurídico-político-militar de la seguridad imperial en la posguerra de Abril, agravado por la estrategia neoliberal, progresivamente conduce a un gran genocidio por hambre y a un gran ecocidio por sus efectos depredadores y contaminantes, tendencias que ahora tienden a agravarse.

Las nuevas rebeldías apuntan en dirección contraria y hacen las veces de contrapartidas. Pero ellas precisan de un salto cualitativo que sólo puede ser fruto de una nueva acumulación política revolucionaria.

La resistencia social que no ha cesado y deberá convertirse, a través de la acumulación de conciencia y organización transformadora, en ofensiva política; en nuevo y renovado abril, en nueva primavera política a favor de una nueva institucionalidad surgida de una constituyente popular y un proyecto alternativo al neoliberalismo.

Se trata de algo realmente imperioso, casi de vida o muerte para la nación y para una gran parte de nuestro pueblo.

Y precisamente ese desafío obliga a recuperar la memoria histórica de aquel Abril heroico, a valorar sus enseñanzas, a explicarnos las causas de su interrupción…así como a recatar todo lo que de esa singular y extraordinaria experiencia pueda tener valor y continuidad en el presente y el futuro próximo para vencer la prolongada contrarrevolución y retomar el camino de los cambios revolucionario; actualizada hoy su pertinencia en nuestra América por la revolución bolivariana en Venezuela y por el accidentado proceso transformador y pro autodeterminación que tiene lugar en esta región, acompañado de la continuidad de la revolución cubana.

A ese propósito responden éste y otros artículos de mi autoría, los cuales procuran reanimar un debate trascendente, tanto cara a las fuerzas de la contrarrevolución como a los(as) que han renegado de ese valioso pasado, trasladándose al cómodo campo de las derechas, la reacción y el reformismo.

Entiendo que el debate entre las partes ayer enfrentadas sigue siendo necesario para que resplandezca la verdad histórica y salirle al paso a los intentos de reconciliar lo diametralmente opuesto.

Entre aquellas partes enfrentada hay no pocas variaciones, incluyendo componentes, que  ayer de izquierda, hoy confluyen en el campo de las derechas; generando no pocas confusiones y desconfianzas.

En verdad las derechas y  los contrarrevolucionarios del 65 siguen siendo quienes eran. No conozco casos de arrepentimiento ni de reivindicación decorosa entre ellos. Derechistas ayer y derechistas hoy. Derechistas y contrarrevolucionarios ¡siempre!

No ha pasado así con los revolucionarios/as de abril,  entre los que abundan tránsfugas y, renegados/as de aquel proyecto transformador. Algo propio de las revoluciones violentamente bloqueadas.

Muchos se cansaron. Otros se vendieron. Algunos resistieron un tiempo para luego sucumbir. Y no pocos se cansaron.

Corrientes  de esa matriz avanzadas fueron conducidas hacia la derecha por liderazgos que abandonaron aquellos ideales y principios.

El PRD devino en otra cosa: una fuerza despojada del nacionalismo revolucionario que lo inspiró en Abril de 1965 y durante una parte del periodo de la posguerra. De él ha surgido el PRM al servicio de las elites capitalistas y del coloniaje.

El PLD, inicialmente producto de una rebeldía frente a la degeneración del PRD, se transformo en algo similarmente negativo, traicionando el ideario y el ejemplo del Profesor Juan Bosch.

Muchos (as) izquierdistas pasaron a ser del PRD y del PLD  y hasta del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), y allí dentro resultaron más conservadores que los cuadros originales de esos partidos del sistema.

Algunos partidos y grupos de izquierda —o fracciones de ellos— sencillamente dejaron de ser revolucionarios.

Igual pasó con una parte de los militares constitucionalistas que se izquierdizaron en revolución del 65 y se derechizaron mas tarde.

Esa revolución quedó para todos (as) ellos situada en el pasado, pero no proyectada en el presente, y menos aun como arma de futuro.

Muchos de ellos se reconciliaron con los contrarrevolucionarios, se abrazaron con ellos y se aproximaron a sus posiciones.

En esos casos la reconciliación es evidente, aunque no haya sido decretada. Ella no tienen nada de positiva. Ella más bien ha estado mediada por actos de claudicación que perjudican a las fuerzas revolucionarias y que han debilitado la capacidad de lucha de nuestro pueblo.

La izquierda deja ser de izquierda cuando se derechiza y las culpas contraídas no se le deben cargar a las fuerzas revolucionarias y transformadoras.

Nadie en el mundo podrá convencerme de la necesidad de aplaudir esos hechos. Tampoco debemos sentirnos mal o cargar como izquierda consecuente las responsabilidades de quienes abandonaron nuestras filas.

Claro está que tales mutaciones no agotan las contradicciones y enfrentamientos entre ambos proyectos, amén de que es imposible reconciliar la historia real y los enfrentamientos ocurridos.

El campo revolucionario fue diezmado, pero no exterminado. Una parte importante resistió, persistió en el camino, reafirmó posiciones anticapitalistas y antiimperialistas, y renovó ideales.

Entre sus componentes estamos el Movimiento Caamañista (MC) de matriz comunista, el Movimiento Popular Dominicano (MPD-ML), el conjunto de la Izquierda Revolucionaria (IR), el Movimiento de Acción por una Nueva Dominicana (Mando), los Militantes por la Revolución Socialista. Todos con trabas a superar y la mayoría con fuerte ausencia de la nueva generación.

Otras agrupaciones políticas y movimientos políticos-sociales, aunque más moderados, integran tanto una izquierda que se autodefine marxista como un progresismo avanzado y patriótico, definidamente anti-neoliberal, diferenciadas de las derechas y el conservadurismo. Entre ellos se destaca Patria para Todos/as y Fuerza de la Revolución-FR, esta última lamentablemente condicionada por subordinación electoral a Alianza País, organización que se define como centro-progresista y asume una actitud medularmente sistémica.

Otros componentes de las izquierdas históricas, incluidos agrupamientos que se definen comunistas, todavía no desisten de apoyar y aliarse al PRM y a otras fuerzas de las derechas pro-imperialistas. Es el caso del Partido Comunista del Trabajo (PCT), de origen pro-albanés, que hegemoniza el denominado Frente Amplio.

En estas tres vertientes participa una parte importante de la generación revolucionaria de los años 60  y 70, cuyo componente activo en política se divide entre los que asumen militancia partidista y los que no, estos últimos presente en diversos movimientos sociales.

Caamaño  legó el buen ejemplo de firmeza y de radicalidad revolucionaria hasta su caída en combate y posterior fusilamiento, cualidades que impactan positivamente diversos sectores contestatarios.En las nuevas generaciones y en los grandes  movimientos sociales en lucha (juveniles, ambientalistas, feministas, anti-impunidad, comunitarios, clasistas, antirracistas…) hay muchas inquietudes y rebeldías. Pero también muchas confusiones teóricas-políticas, grandes déficits en la formación política revolucionaria y en la conciencia y militancia necesarias para ser factor subversivo  frente al poder del gran capital.

En nosotros/as, comunistas-caamañistas, se ha reafirmado la convicción de que respecto al bando opresor, a los traidores de ayer y de hoy, a las elites capitalistas transnacionales y locales, a los saqueadores, a los genocidas, a los asesinos y ladrones de Estado, a las derechas y neo-derechas, corrompidas y corruptoras, no debe haber ni olvido ni perdón. Tampoco, en consecuencia, conciliación o reconciliación.

Nunca hemos conciliado con ese “bando traidor y parricida” y no lo haremos jamás. Somos partes enfrentadas por intereses de clases contrapuestos, por concepciones programáticas y por motivos éticos bien diferenciados.

Esa línea de aportes la ha continuado la izquierda más consecuente frente a la farsa que representa el cambio del Gobierno del PLD por el del PRM-Abinader-Mega-millonarios, otra modalidad de dominio de las derechas bajo la impronta recolonizadora neoliberal en tiempo de COVID.

Podemos y debemos debatir con todos los adversarios, pero no renunciar a nuestra razón de ser para aliarnos a sus herederos, representantes políticos y elites económicas.

Aquel enfrentamiento no fue una “guerra primaria” al margen de principios, ideales y proyectos.

No fue una simple “contienda fratricida”.

No es aceptable un enfoque o una valoración neutral de las partes enfrentadas.

Esas partes no son equiparables ni moralmente, ni ideológicamente, ni políticamente.

Menos aun desde el punto de vista de los intereses populares y nacionales, o desde el concepto de justicia, desde los valores patrióticos, la solidaridad humana y la lucha de clases.

El despotismo, el entreguismo, la corruptela, la criminalidad, la injusticia, el genocidio, la explotación y exclusión social, la traición a la patria, la pertenencia o alianza con la oligarquía capitalista y con el invasor extranjero, son los contravalores de esas fuerzas que entonces enfrentamos con las armas y hoy con otros medios. Contrarrevolucionarias ayer y contrarrevolucionarias hoy.

La democracia, la justicia social, la moralización de la vida política, la honestidad, la soberanía nacional y popular, la solidaridad humana, el patriotismo, el latino-americanismo, son los valores de la revolución de abril y de los caamañistas de ayer y de siempre, de los socialistas y comunistas leales a sus orígenes.

Tales ideales son realmente irreconciliables con los detentan el poder y diametralmente opuestos a los intereses que defienden las derechas. Ayer, hoy y siempre. Tan irreconciliables como los hechos históricos que situaron a las partes enfrentadas en 1965 en campos opuestos.

Esa confrontación sigue pendiente y a ella no renunciaremos jamás. Jamás.

Visto este balance general, no es difícil descubrir que las izquierdas han tenido que ver como el que más con las luchas libradas, los aportes a ellas y los logros alcanzados antes, durante y después de la revolución de Abril de 1965.

Su aporte en ideas, en sacrificio, en sangre, en combates, en luchas políticas, sociales, cultural, patriotas, solidarias… ha sido enorme.

Y me refiero a las izquierdas históricas y actuales en toda su amplitud y diversidad, política y social, cultural, orgánica y no orgánica; quedando pendiente para una segunda entrega las conquistas alcanzadas a lo largo del periodo ya abordado.

P/D: Artículo inspirado por ideas contenidas en el libro: “Rescatar sus enseñanzas: Para que abril tenga futuro”, debidamente actualizadas y enriquecidas. Ensayo sobre las izquierdas, el PRD y los militares democráticos en la Revolución de Abril / Narciso Isa Conde/ Primera edición: Publiguía, 2002/ 74 p.

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Opinión

La Secretaria de la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Diaz

El Estatuto de Roma  establece que la Secretaría de la Corte Penal Internacional , sin perjuicio de las funciones y atribuciones del Fiscal de conformidad con lo dispuesto en el artículo 42 del estatuto de referencia, estará encargada  de los aspectos no judiciales de la administración de la Corte Penal Internacional  y de prestarle servicios.

De conformidad con el Estatuto de la Corte Penal Internacional la Secretaría será dirigida por el Secretario, que será el principal funcionario administrativo de la Corte. El Secretario ejercerá sus funciones bajo la autoridad del Presidente de la CPI.

El Estatuto de la Corte Penal Internacional señala, además, que el Secretario y el Secretario Adjunto deberán ser personas que gocen de consideración  moral y tener un alto nivel de competencia y un excelente  conocimiento  y dominio de al menos uno de los idiomas de trabajo de la Corte.

El Estatuto de Roma  también  establece que los magistrados elegirán al Secretario de la Corte Penal Internacional  en votación secreta por mayoría  absoluta y teniendo en cuenta las recomendaciones de la Asamblea de los Estados Partes. De ser necesario elegirán por recomendación del Secretario y con arreglo al mismo procedimiento,  un Secretario Adjunto.

En cuanto al procedimiento de elección del Secretario de la Corte Penal Internacional, el Estatuto de Roma establece que el mismo será elegido por un periodo de cinco años en régimen de de dejación  exclusiva y podrá ser reelegido una sola vez. El Secretario  Adjunto será elegido por un periodo de cinco años, o por uno más breve, si así lo deciden los magistrados por mayoría absoluta en el entendimiento de que prestara sus servicios según será necesario.

Finalmente, el Secretario  establecerá  una Dependencia de Víctimas y Testigos dentro de la Secretaria. Esta Dependencia, en consulta con la Fiscalía, adoptará medidas de protección y dispositivos de seguridad y prestará asesoramiento  y otro tipo de asistencia a testigos y víctimas  que comparezcan  ante la CPI, y a otras personas que estén peligro en razón del  testimonio prestado . La Dependencia contara con personal  especializado para atender a las víctimas de traumas, incluidos los relacionados  con delitos de violencia sexual.

Rommelsantosdiaz@gmailcom

 

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Opinión

Cerca de US$50 mil millones en costo financiero de la deuda: ¿qué país construimos a cambio?

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Por Isaias Ramos

Hay cifras capaces de desnudar décadas de discurso económico.

Cerca de US$50 mil millones.

Esa es la magnitud que arroja nuestra reconstrucción del costo financiero de la deuda del Gobierno Central dominicano entre 2004 y 2026, utilizando las ejecuciones oficiales de DIGEPRES hasta 2025 y lo presupuestado para 2026.

No estamos incluyendo amortización de capital.

Entre 2004 y 2025, las cuentas públicas registran aproximadamente RD$2.285 billones en la clasificación funcional de intereses y comisiones. Incorporando el presupuesto de 2026 y convirtiendo cada año a dólares, el acumulado se aproxima a US$50 mil millones, con variaciones según la clasificación financiera y el tipo de cambio utilizados.

La cifra adquiere una dimensión extraordinaria frente a las necesidades fundamentales que todavía enfrenta nuestra nación.

Un estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2021 estimó entonces en US$32,175 millones las inversiones necesarias hasta 2030 para atender importantes brechas dominicanas en agua y saneamiento, electricidad, telecomunicaciones y transporte.

¡La factura financiera reconstruida equivale aproximadamente a una vez y media aquella estimación de infraestructura!

Son magnitudes de períodos y bases de precios diferentes, no recursos automáticamente intercambiables. Pero su contraste revela la escala del costo financiero y obliga a examinar nuestras prioridades.

La cuestión no es atribuir obras al pago de intereses, sino determinar si el endeudamiento que originó esa factura produjo beneficios económicos y sociales suficientes para justificar su costo.

¿Qué país construimos a cambio de semejante factura?

Durante décadas, el debate sobre la deuda pública ha girado alrededor de un indicador que, presentado aisladamente, puede transmitir una tranquilidad injustificada: la relación deuda/PIB.

El indicador es legítimo, pero insuficiente.

El PIB mide el tamaño de la economía, no los ingresos fiscales disponibles. Los intereses deben financiarse con ingresos públicos o nuevo endeudamiento, comprometiendo capacidad fiscal presente o futura.

Para 2026, DIGEPRES presupuestó RD$324,257 millones en intereses bajo la clasificación económica, equivalentes al 26.2% de los ingresos tributarios previstos. La clasificación funcional más amplia alcanza RD$362,550 millones, equivalentes al 29.3%, pero incorpora conceptos adicionales asociados al Banco Central que no deben confundirse con intereses estrictos.

De cada RD$100 proyectados en impuestos, aproximadamente RD$26 equivalen solamente a intereses. Y todavía falta amortizar capital.

Mientras tanto, el FMI ha advertido que una inversión pública cercana al 2.5% del PIB continúa siendo insuficiente para atender nuestras necesidades de infraestructura y desarrollo.

Hemos desarrollado una enorme capacidad para financiar obligaciones, mientras persisten profundas deficiencias en los servicios esenciales que deberían sostener el bienestar y la productividad nacional.

El proyecto presupuestario de 2027 añade otra dimensión: contempla RD$351,327 millones en intereses y RD$44,556 millones para recapitalizar el Banco Central. Aunque son obligaciones contables diferentes, su suma ronda RD$396,000 millones, superando la asignación proyectada para el Ministerio de Educación, que no representa la totalidad del gasto educativo nacional.

La deuda convencional tampoco cuenta toda la historia.

En 2024, RD Vial registró RD$5,624 millones en intereses devengados, frente a RD$6,576 millones de resultado operativo. Su costo financiero equivalió al 85.5% de ese resultado contable, aunque no necesariamente del efectivo disponible.

Este caso plantea preguntas que deben extenderse a los demás fideicomisos públicos, empresas estatales, garantías y contratos de largo plazo:

¿Cuánto deben? ¿Qué ingresos futuros tienen comprometidos? ¿Qué patrimonio han creado? ¿Qué beneficios económicos y sociales concretos aportan a la nación?

Porque la responsabilidad fiscal no consiste solamente en demostrar capacidad de pago.

Consiste también en demostrar qué recibe la sociedad a cambio de las obligaciones que asume.

Frente a esta realidad, la respuesta nacional no puede limitarse a denunciar el pasado ni continuar administrando sus consecuencias.

Gobierno y oposición deberían presentar programas fiscales cuantificados, sometidos al escrutinio público, que expliquen cómo reducirán sostenidamente el costo del endeudamiento sin sacrificar inversión productiva ni servicios esenciales.

República Dominicana necesita un compromiso de Estado de 18 años, desde 2027 hasta 2044, bicentenario de nuestra Independencia Nacional.

No proponemos deuda cero. Proponemos una deuda baja, sostenible y manejable, acompañada de equilibrio fiscal estructural, fortalecimiento de la recaudación, revisión de privilegios injustificados, eficiencia del gasto y recuperación legal del patrimonio público.

El endeudamiento debe orientarse principalmente hacia inversiones cuya rentabilidad económica o social justifique sus costos y riesgos, preservando excepciones transparentes para emergencias.

La transformación exige compromisos verificables: para 2030, publicar un balance fiscal ampliado y establecer una trayectoria plurianual de reducción del déficit estructural; para 2035, evaluar las metas legales de deuda y la presión de intereses sobre ingresos; para 2040, comprobar avances en inversión productiva, reducción de deuda y servicios esenciales; y para 2044, evaluar los resultados de sostenibilidad fiscal y fortalecimiento patrimonial.

Las metas deberán sustentarse en proyecciones públicas de ingresos, gastos, balance primario, deuda e inversión, bajo escenarios económicos favorables, centrales y adversos, con revisiones periódicas y evaluación independiente.

Hacienda deberá publicar sus resultados anualmente; el Congreso ejercer su función fiscalizadora y los organismos de control verificar su cumplimiento. La transición deberá preservar la estabilidad económica y la protección social.

Deuda para crear patrimonio, no para perpetuar déficits.

Después de una factura financiera cercana a US$50 mil millones, no basta con celebrar nuevas emisiones de bonos.

Obtener crédito no demuestra que se haya creado riqueza. Refinanciar no equivale a reducir deuda. Y crecimiento económico no garantiza desarrollo.

Las generaciones que todavía no han nacido heredarán consecuencias de decisiones que nunca tomaron.

Que en 2044 República Dominicana no celebre solamente dos siglos de independencia política, sino también una nueva etapa de autonomía fiscal y económica.

Porque la verdadera independencia también consiste en que el país que entreguemos a nuestros hijos valga más que la deuda que les dejamos.

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Opinión

Fallas y falsedades memorables de IA (3 de 6)

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Por Oscar López Reyes

En la réplica y amplificación con la rapidez más impresionante, la Inteligencia Artificial (IA) crea y reproduce un alto porcentaje de datos incorrectos, imprecisos, desactualizados e inexistentes, muchos de ellos memorables y que, aunque no reconoce sus inexactitudes y falsedades, tampoco exclama: ¡oh, excúsame! ¡Muchas gracias! Lógico que así sea, porque no comprende y carece de la aptitud y el talento para interpretar la información, ya que no piensa y opera condicionada con la probabilidad estadística y no basada en el razonamiento humano crítico y profundo.

El panorama de la información digital ha sido transformado por la IA, la cual desempeña un papel central en la producción y el ensanchamiento de la alteración intencional de una proporción sin precedentes. Esta tecnología permite la difusión multitudinaria de contenido sintético de textos compendiados, a bajo costo, desafiando la integridad de la vida cotidiana y la participación democrática.

¿Cuáles son las desventajas y riesgos críticos asociados a la IA?

1.- Producción de desinformación y deepfakes: La IA permite generar videos y audios sintéticos que copian con gran precisión a las personas reales, que se utiliza para distorsionar la realidad y manipular la opinión pública.

2.- Alucinaciones y falta de veracidad: Los modelos de lenguaje suelen engendrar información que parece coherente y gramaticalmente correcta, pero que contiene hechos totalmente inciertos o inventados, que los convierte en fuentes de información poco confiables.

3.- Bots para distorsión social: Los bots (programas de software automatizados en internet) impulsados por IA emulan el comportamiento humano para construir una ficticia sensación de consenso (astroturfing), amplificar narrativas polarizadoras y acosar a usuarios con opiniones divergentes.

4.- Fraude con identidades sintéticas: La tecnología permite diseñar rasgos amañados con rostros y voces realistas para cometer estafas financieras y suplantar la identidad de figuras públicas o ejecutivos.

5.- Microsegmentación y torcida psicológica: La IA analiza trazos de datos para enviar mensajes de propaganda personalizados que explotan los sesgos y temores específicos de los individuos a una escala industrial.

6.- Riesgos graves para la salud mental: Han sido acreditados temas en los cuales chatbots de IA han ofrecido consejos peligrosos, llegando incluso a sugerir métodos de suicidio a personas en situaciones vulnerables.

7.- Asesoría médica incorrecta: Estudios indican que los consejos de salud proporcionados por chatbots suelen ser incompletos, incorrectos o carecen del contexto necesario, lo que puede llevar a diagnósticos equivocados.

8.- Sesgos y discriminación algorítmica: Muchos sistemas de IA están entrenados con conjuntos de datos limitados o sesgados, lo que puede provocar que la tecnología ignore a grupos minoritarios o perpetúe prejuicios sociales.

9.- Privacidad y protección de datos: El funcionamiento de la IA requiere el procesamiento de grandes volúmenes de datos personales, lo que a menudo entra en conflicto con las leyes de privacidad (como el GDPR) y expone a los usuarios a un rastreo masivo.

10.- Erosión de la confianza pública: La proliferación de noticias falsas y contenido fabricado por IA degrada la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, los medios de comunicación y los procesos electorales.

¿Cuáles son las principales modalidades de desinformación impulsadas por IA?

Primero: Contenido sintético y deepfakes. Entre 2023 y 2024, los incidentes documentados aumentaron aproximadamente un 257 %. Además, solo durante el primer trimestre de 2025 se registraron más incidentes que en todo 2024.

11.- Impacto político: Han sido documentados hechos críticos, como el video falso del presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, pidiendo la rendición en 2022 y audios manipulados en Eslovaquia para sembrar dudas sobre la integridad electoral.

12.- Interferencia electoral: En India, en 2024 fueron utilizados recursos tecnológicos (deepfakes) para superar barreras lingüísticas: líderes políticos aparecieron hablando en videos en idiomas que no dominan, para manipular a diversos grupos étnicos.

13.- Acoso y daño reputacional: La falsificación de multimedia (deepfakes) se ha extendido al acoso personal, como la cuestión de la parlamentaria norirlandesa Cara Hunter, quien fue víctima de pornografía sintética generada para intimidarla.

Segundo: Generación de texto y «fake news».

Los Modelos de Lenguaje de Gran Tamaño (LLM) pueden producir noticias falsas, en más del 50% de los casos, que los humanos no logran distinguir del periodismo auténtico.

14.- Proliferación de sitios: Para 2024 se identificaron más de 1,200 sitios de noticias falsas generadas por IA, que representa un aumento de diez veces en un año.

15.- Arma política en Brasil: En Brasil, la desinformación creada con IA se triplicó entre 2024 y 2025, pasando de ser mayoritariamente estafas comerciales a convertirse en un arma política con sesgo ideológico en el 45% de los casos analizados.

Tercero: Identidades sintéticas y redes de bots.

La IA facilita la producción de «granjas de troles» altamente convincentes mediante fotos de perfil generadas por redes neuronales (GAN), que no son cónsonos con personas reales.

16.- Automatización Avanzada: Herramientas como «Meliorator» han sido utilizadas por servicios de inteligencia de Rusia para gestionar ejércitos de cuentas falsas en Twitter (X), que imitan comportamientos humanos para difundir propaganda sobre la guerra en Ucrania.

17.- Escala del tráfico: Se estima que el 42% de todo el tráfico web en 2024 fue generado por bots, de los cuales el 65% se clasificaron como maliciosos.

¿Conoce los riesgos críticos y falta de confiabilidad?

La incidencia de la IA no sólo proviene de actores malintencionados, sino de las limitaciones intrínsecas de la tecnología:

18.- Citas y testimonios inventados: El 12 de mayo de 2026, Steven Rosenbaum publicó en Nueva York el libro “El futuro de la verdad: cómo la IA transforma la verdad”, que provocó un escándalo, porque contenía múltiples citas y testimonios alterados o falsos derivados de la inteligencia artificial.

19.- Consejos médicos erróneos: Un estudio de 2026 de la revista científica Nature Medicine reveló que los chatbots de IA no superan a las búsquedas tradicionales en calidad de consejos de salud: el 34% de los usuarios identificaron afecciones correctas, pero los modelos suelen ofrecer información incompleta o inventada («alucinaciones»).

20.- Salud mental y seguridad: En 2025 fueron reportados casos en los cuales chatbots ofrecieron consejos peligrosos, como el de una joven de 17 años refugiada de Ucrania, que residía en Polonia, nombrada Viktoria, a quien el sistema le sugirió métodos para suicidarse, en lugar de brindarle ayuda profesional.

21.- Envenenamiento de datos: La IA es vulnerable a la manipulación de sus fuentes de entrenamiento: bastan 250 documentos maliciosos para corromper un modelo y hacer que genere respuestas desastrosas.

22.- Fraude financiero: La IA ha facilitado esquemas de fraude masivo, como ocurrió en 2024 con Michael Smith, domiciliado en Carolina del Norte, Estados Unidos, que ganó millones creando cuentas falsas y canciones generadas por IA para manipular las reproducciones en plataformas como Spotify y Apple Music.

Anotemos respuestas regulatorias y recomendaciones:

La respuesta global es fragmentada, destacando el acta de IA de la Unión Europea (UE, 2024) con sus mandatos de transparencia, frente a enfoques más específicos en EE. UU. o modelos de censura estricta en China.

Para fortalecer la resiliencia democrática, las fuentes recomiendan un marco de gobernanza basado en cuatro facetas:

23.- Resiliencia cognitiva: Integrar la alfabetización digital y el pensamiento crítico en los currículos escolares para que los ciudadanos detecten manipulaciones.

24.- Cooperación internacional: Establecer una alianza global de seguridad de IA para compartir inteligencia sobre amenazas en tiempo real y armonizar regulaciones entre países 29.

25.- Mecanismos adaptativos: Implementar «sandboxes» (códigos o archivos sospechosos) regulatorios y revisiones periódicas de las leyes (cada 18-24 meses) para no quedar rezagados ante el avance tecnológico.

26.- Auditorías de sesgo: Obligar a realizar auditorías de los conjuntos de datos de entrenamiento para evitar que la IA ignore la desinformación dirigida a grupos minoritarios.

Cierre: La IA actúa como un arma y un escudo en la brega por la verdad. Mientras su capacidad para escalar la mentira crece, su uso responsable en la detección y la educación ciudadana son las únicas vías para proteger la esfera pública digital.

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Referencias bibliograficas:

1.- Inteligencia artificial generativa con modelos de ChatGPT y OpenAI, Valent0ina Alto, Editora Anaya Multimedia, Madrid, España, 2023.

2.- Domina la inteligencia artificial antes de que ella te domine a ti: IA101 estrategias para impulsar tu carrera y mejorar tu vida, Lasse Rouhiainen, Alienta Editorial. Barcelona, España, 2026.

3.- Generación IA: guía para un uso responsable, creativo y seguro de la inteligencia artificial, María Lázaro Ávila, Ediciones Anaya Multimedia, Madrid, España, 2026.

4.- Inteligencia Artificial. Guía definitiva desde los orígenes a la IA generativa, Adrián González Sánchez y Laura Sánchez Fernández, Ediciones Anaya Multimedia, Madrid, España, 2025.

5.- Liderando la era de la IA generativa: Playbook ejecutivo para convertirse en el líder que impulsa la transformación de su empresa, Adrián González Sánchez, Marcombo, Alpha Editorial, Barcelona, España, 2026.

6. Artículo académico (PMC / Frontiers in Artificial Intelligence). Romanishyn, A., Malytska, O., y Goncharuk, V. (2025, 31 de julio). AI-driven disinformation: policy recommendations for democratic resilience. Frontiers in Artificial Intelligence, 8, 1569115. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12351547/.

7. Noticia de Agencia (Agência Brasil). Agência Brasil. (2026, 6 de febrero). Contenidos falsos creados con IA se triplican entre 2024 y 2025.,.

8. Reportaje periodístico (El Nacional / BBC). Titheradge, N., y Malchevska, O. (2026, 22 de marzo). ¿Por qué ChatGPT aconsejó a una joven rusa suicidarse? El Nacional, p. 7.,.

9. Artículo de opinión/tecnología (Vía Tecnológica). Díaz, R. (s.f.). La IA no es confiable, y esta es la razón. Vía Tecnológica.

10. Artículo sobre salud (The New York Times / Estudio). Rosenbluth, T. (2025, 29 de octubre). Los consejos de salud de los chatbots de IA suelen ser erróneos, según un estudio.

11. Breve de prensa (Fraude con IA). Agencias. (s.f.). Gana millones por fraude con IA.

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El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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