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Opinión

Terremoto de la Independencia (7 de mayo 1842)

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Por el Ing. Orlando A. Franco Batlle

 

Introducción

Hace 170 años, el pasado 7 de Mayo 2012,  y después de  veinte  (20)  años  y  tres  meses  de   dominación  haitiana  bajo  el  régimen   tiránico   del   General  Jean  Pierre  Boyer,  presidente vitalicio (dictador), donde el  poder descansaba en   una   corona   republicana   en  un   país   (Haití)    empobrecido    por    las  deudas  de  Francia  y   el   sistema   de distribución  de   tierras   Petion/Boyer,   que   resulta   en   una   agricultura   de subsistencia.

Es el escenario político que existe en el territorio  dominicano  desde  Enero  de 1822 cuando Boyer amenaza y realiza su decisión de invadir  la  parte  Este  de  la  isla  por “la imposibilidad de tener dos  (2)  gobiernos  independientes  en  la isla”.   “Mandaré  a  12,000   hombres   para   invadir  la   parte  Este  y   ningún  obstáculo  lo va impedir”: mensaje que  recibe  “Núñez  de Cáceres”,  indefenso con solo varias docenas de soldados.

Jean  Pierre  Boyer  llega a  Santo  Domingo  el  9  de  Febrero 1822 y se  inicia   la ocupación militar del presidente  vitalicio  que  desconocía  su  futuro  incierto  y  su  poder  serian  derrocados  por  los  procesos  geológicos   naturales   que pueden que cambiar la historia.

Terremotos Históricos en el Noreste del Caribe

Terremotos han sido documentados en el Caribe desde la llegada  de  Cristóbal Colón  a  las  América,   registros   existentes   en   los   archivos,   catálogos   y documentos históricos los que están disponibles en este momento.

La documentación de los eventos dependen de  la  población,  la  disponibilidad de los documentos históricos, cartas, documentos de gobernadores,  periódicos  y  fuentes   de   la   época   donde   se   buscaban   testimonios,   daños   a   las edificaciones, descripción, pérdida, daños de las  infraestructuras  y  muertos  o  heridos.  Que  permitan  construir  los  catálogos  que  se   puedan   estimar   la   intensidad-momento  (MI),  localización  donde  fue  sentido  y   daños  sufridos,  informaciones  que  nos permitan mejorar catálogos existentes.

Escenario Tectónico

La isla de  la  Hispaniola  localizada  a  lo  largo  del  complejo  borde  de  placa transformante entre las placas de Norteamérica y del Caribe.  La  Isla  es  parte del arco insular de las antillas, el cual envuelve la placa del Caribe desde Cuba. El desplazamiento total de4 cmpor año, a través de esta frontera se  comparte de manera casi igual entre las dos fallas transformante (strike-slip)  que  existen a cada borde de  la  microplaca  de  Gonaives,  al  sur  falla  Enriquillo  Plantain Garden (ZFEPG), la cual se extiende desde Jamaica en el oeste al sur-este  de la Hispaniola.

En el norte la Falla Septentrional – Oriente (ZFS),  desde  el  sur de  Cuba   y  a  través  de  la  parte  norte  de  la  Hispaniola, siendo uno de  los  sistemas  más extenso  de  fallas  intra-arc,  el  cual   acomoda  una  porción  significativa   del componente de convergencia oblicua entre las  placas  de  Norte-América  y  el Caribe.

El sistema de Falla Septentrional (ZFS) esta debajo  de Santiago  (Santiago  de los  Caballeros).  Ambas  fallas   (ZFEGP)  (ZFS),   están   asociados   con   los   mayores eventos históricos ocurridos en la Hispaniola.

 

Fallas activas e inactivas en la Isla Hispaniola (modificado de Eric Calais, 2003)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mapa Topográfico de Santiago de los Caballeros con el rastro activo de la Zona Falla Septentrional

Mayo 7, 1842 Terremoto Norte Hispaniola

 

Hora : Cerca de 5:37 de la tarde hora de Santo Domingo

 

Observaciones

 

Superficie: el Río Yaque del Norte se separa en  dos  direcciones.   Una  de  las direcciones es revertida  por  un  periodo  corto  de  tiempo  retomando  al  flujo normal.

Sal,  bitumen,  manantiales  aparecen  a  lo  largo  de  montañas  costeras.  Río Ozama en Santo Domingo se produce sobre  flujo  que  causa movimientos  en los barcos y se sueltan del  muelle.  Montaña  en  St. Marc  (Haití)  se  describe  que la misma se divide en  dos  fisura  o  corte  con  suficiente  ancho para  que  un carruaje (coche) pase a través de la rotura.

Tsunami: Se observaron cerca de 200  pases y olas de15 pies de altura.

El mar entra por la Delta de Montecristi, inundando toda la región. Grandes olas son notadas en Jeremie en la península sur.

Replicas: Varias replicas son sentidas en las siguientes horas  y  los  siguientes días. Replicas sentidas en lugares tan lejanos como Añasco, Puerto Rico.

Notas de Fenómenos

Algunas fuentes registraron la duración del evento con  una  duración  de  cinco minutos.  En  Puerto  Plata,  Puerto  Príncipe  describen  dos  eventos  en   muy cercano tiempo, siendo el segundo más fuerte y poderoso.

Cerca o más de la mitad de la población de Cabo  Haitiano  muere,  más  de  la mitad de los residentes en las  ciudades  de  Santiago  de  los  Caballeros  y  la Vega mueren también durante el evento.

Principales Centros Urbanos Afectados

 

A) Efectos en Haití

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-72.2006

19.7616

Cap. Haitien

(9) a (9.5)

 

          Terremoto en Cabo Haitiano 1842, cortesía Amis et  Passionnes

 

Descripción de las Observaciones

 

Duración del sismo de40 a50 segundos durante el cual un ruido de  las  casas y  edificaciones  colapsando  era  terrible.  La  iglesia  orgullo  de  la  ciudad,  se convierte en ruinas y escombros en pocos segundos. En las siguientes seis  (6) horas cada tres a seis (6) minutos, se repetían una tras otras las replicas  (after shock).  Casas  de  madera  resisten  mejor  que   la   de   piedras   y    ladrillos.  Fuego (conflagración) dura sin extinguirse los siguientes 4 días y noches.

Solo les toma a los pobladores cercanos cuarenta y ocho horas para realizar un pillaje, de los que quedaban en los escombros. Muchos fueron muertos por  los habitantes armados defendiendo sus  propiedades.  La  mitad  de  la  población perdieron sus vidas, también mueren extranjeros y sus ayudantes. En Mayo 14 continúan las replicas trayendo nuevas tragedias.

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-72.8376

19.9408

Port-de-Paix

(9)

 

La ciudad de Port-de-Paix tiene un mayor sufrimiento,  destruida  por  completo por el evento y cubierta por las olas del tsunami.

Otras ciudades del territorio haitiano con graves daños fueron localizados en  el norte, entre ellas:

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-71.8397

19.6668

Fort-Liberte

(9)

 

Iglesia de Fort-Liberte la que queda destruida y/o con severos daños, la Villa de Port-Margort, Borgñe Quanaminthe experimentaron graves daños o destrucción total.

B) Efectos en República Dominicana

 

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-70.7075

19.4502

Santiago de los Caballeros

(9)

 

El horrible terremoto que devastó  Haití  no  consideró  la  parte  Española  más antigua de la isla. Santiago fue destruida completamente, se reportaron más de 2,000 personas fallecidas.

El pueblo de Santiago, localizado a60 millasdel interior, centro de  comercio  y agricultura el que fue destruido totalmente, la población de  6,000  personas  de las cuales 500 quedaron enterradas en las ruinas.

Las casas bien construidas de un solo nivel, la parroquia, iglesias que  parecían un castillo, todas fueron destruidas en un instante.

Alrededor de Santiago aparecieron manantiales (efecto  licuefacción),  el  suelo se agrietó  en  muchos  lugares.  El  Río  Yaque  del  Norte  repentinamente  se detiene  y  devuelve  sus  aguas  en  sentido  contrario.  Ocurre  subsidencia   y repentinamente la corriente toma su cause otra vez.

El lugar conocido como Paso de  los  Borbones  (Bella  Vista)  en  el  borde  del  Río Yaque del Norte, cerca del Río Gurabito, la tierra se abrió  a  lo largo de  él.

Más lejos en el interior, St. Osero (Cerro Santo) y el pueblo de la Vega sufren la misma suerte.

LONG

LAT

Ciudad

Intensidad

-70.6937

19.7971

Puerto Plata

(8) (7) (7.5)

 

 

En el día 7 de Mayo, la isla de Haití fue visitada por  un  terremoto,  el  cual  fue tan severo con efectos destructivos que puede  ser  considerado  como  el  más grande de los sismos registrados. **

En la tarde de ese día, media  hora  pasada  las  5,  estábamos  parados  en  la parte  más  elevada  del  pueblo.  El  cielo  estaba  sereno  y  el   sol  descendía  prometiendo ser brillante y glorioso atardecer, justamente dirijo la mirada  hacia la montaña Isabela, desde la cual podemos ver todo el  pueblo.  Yo  percibo  un vapor oscuro ascendiendo y enrollando la base y los lados de  la  montaña.  Un ruidoso sonido se siente en el  suelo,  inmediatamente  ocurre un golpe, el  cual  casi me tira al suelo. El sitio y el lugar parecen estar ondulando  como  las  olas del mar.

Una  sensación  fantasma  y  enfermiza viene sobre mí, produciéndome  mareo   y  dificultad  en  respirar.  Las  casas  se  mueven  como   los   barcos   en   una  tormenta. El suelo estaba en varias partes al mismo tiempo con ondulaciones.

Muchas personas fueron tiradas al suelo por la fuerza del evento, otras estaban en un estado de embriaguez. Cada momento  esperábamos  que  la  tierra  nos tragara. Un segundo evento siguió más fuerte que el primero  acompañado  por los mismos efectos, apariencia y resultados.

La iglesia  un  fuerte  y  masiva  estructura   parecía  moverse  hacia  su  caída,  ladrillos volaban como proyectiles, fisuras aparecían en los muros y arcos.

*** El segundo evento duro cerca de 60 segundos. Afortunadamente  el  pueblo esta construida enteramente de  madera  con  lo  que  contribuye  por  si,  a  su preservación. Edificios de piedra y ladrillos  sufrieron  materialmente  y  algunos fueron destruidos totalmente.

Desde el día  7  a  la  fecha,  hemos  permanecido  en  estado  de  alarma,  han ocurrido mas de 40 replicas. (Nota publicada el 20 de Mayo de 1842,  periódico local, Puerto Plata).

Consecuencias Sociales, Económicas y Políticas

 

Los   terremotos    generalmente    resultan    en    consecuencias    sociales    y económicas. Interrupción de los negocios, daños  a  las  estructuras  de  alguna manera producen interrupción de los sistemas de transporte, inestabilidad a los accesos, daños físicos, heridos y aún la muerte de empleados y  ciudadanos  a escalas diferentes.

El terremoto catastrófico del 7 Mayo 1842 produce, no sólo  daños  económicos y  sociales  de  graves  consecuencia  a  la  isla  de  Haití,  nombre   oficial   por imposición de la dictadura del General Jean Pierre Boyer durante el periodo  de invasión  y  ocupación, que  se  inicia  el  proceso  descomposición  económico-social que permite un rápido crecimiento de los dominicanos que  combatían  el régimen de ocupación.

Los costos humanos, las consecuencias macroeconómicas y  la  manera  como el terremoto del 7 de Mayo 1842, cambio las condiciones sociales y políticas de la Isla Hispaniola. La magnitud de esos impactos permanece 170 años después poco estudiada y comprendida,  y  sobre  todo  nunca  se  le  ha  dado  el  valor histórico  con  lo  que  la  naturaleza  contribuyó  agilizar  los  procesos  que  un  próximo 27 de  Febrero  de 1844,  nuestros  símbolos  patrios;  bandera,  himno   nacional se conviertan en realidad.

El  olvido  histórico  de  los  sismos  importantes ocurridos en la Hispaniola  han  contribuido  de  gran  manera  al  mayor  desastre  de  consecuencias  sociales,  económicas  y políticas  de  la  historia sísmica de los últimos  siglos, causando una ausencia total de la mitigación y preparación de los desastres sísmicos. El sismo de Enero 12, 2010 en Haití es el mejor ejemplo.

El sismo del 7 de Mayo 1842, ocurrido en un tiempo particular de la historia con un contexto específico social y cultural, puede ser llamado, apropiadamente,  El Desastre de la Historia Dominicana que más contribuyó  a  su  “Independencia Nacional”.

Ruinas Palacio San –Souci

Severamente Dañado por el Sismo 1842

(Nunca se Reparó)

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Opinión

¿Ignorancia constitucional o rebelión institucional?

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Por Isaías Ramos

¿Puede el Congreso aprobar una ley que contradiga, en la práctica, una sentencia vinculante del Tribunal Constitucional? Esa es la pregunta que hoy enfrenta la República Dominicana tras la aprobación en primera lectura en el Senado de un proyecto que eliminaría las candidaturas independientes.

Más allá de las diferencias políticas que puedan existir sobre el modelo electoral, lo que está en discusión es algo mucho más profundo: el respeto a la Constitución de la República Dominicana, a los derechos políticos de los ciudadanos y a las decisiones vinculantes del máximo órgano de control constitucional del país.

En diciembre de 2024, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales diversas disposiciones de la legislación electoral que imponían trabas desproporcionadas a las candidaturas independientes. La decisión procuró garantizar que el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos no quedara condicionado exclusivamente a la estructura de los partidos políticos.

Sin embargo, lo ocurrido en el Congreso parece avanzar en dirección contraria. La aprobación de un proyecto que, en la práctica, eliminaría las candidaturas independientes plantea un choque evidente entre la voluntad legislativa y una sentencia vinculante del máximo intérprete de la Constitución.

La gravedad del momento institucional se acentúa aún más cuando se observa que la decisión fue adoptada de manera prácticamente unánime por los senadores. Resulta legítimo preguntarse si todos los legisladores han reflexionado plenamente sobre el alcance constitucional de la decisión adoptada o si estamos ante una reacción política frente a una sentencia que algunos sectores preferirían ignorar.

Algunos constitucionalistas, como Eduardo Jorge Prats, han descrito esta reacción como una “rabieta institucional hiperpartidista disfrazada de defensa de los partidos”. Más allá de la dureza de esa expresión, la advertencia merece una reflexión seria. Cuando las decisiones de un tribunal constitucional comienzan a ser relativizadas o neutralizadas mediante decisiones políticas, el equilibrio institucional de una democracia empieza a resentirse.

La Constitución dominicana es clara en este punto. El artículo 6 establece que todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución. El artículo 68 dispone que corresponde al Estado garantizar la efectividad de los derechos fundamentales; no basta con reconocerlos en el texto constitucional, es necesario hacerlos posibles en la realidad. El artículo 73 establece la nulidad de pleno derecho de los actos contrarios a la Constitución. El artículo 74 consagra el carácter progresivo de los derechos fundamentales. Y el artículo 184 reconoce al Tribunal Constitucional como el órgano encargado de garantizar la supremacía de la Carta Magna.

A la luz de esos principios, la iniciativa aprobada en primera lectura adquiere una dimensión particularmente sensible para el orden constitucional. Lo que está en juego es una posible tensión institucional con el Tribunal Constitucional si una ley terminara reproduciendo, en la práctica, las mismas restricciones que el propio tribunal declaró inconstitucionales. Una situación así podría tener consecuencias graves para el orden constitucional.

El artículo 68 de la Constitución no es una disposición abstracta: es la garantía de que los derechos fundamentales tengan contenido real y efectivo. Cuando el Estado limita injustificadamente vías de participación política, no solo restringe un derecho; también debilita la confianza del ciudadano en las instituciones llamadas a protegerlo.

Este no es un debate sobre simpatías o antipatías hacia las candidaturas independientes, ni sobre la importancia de los partidos políticos. Los partidos son pilares fundamentales de la democracia. Pero reconocer su importancia no significa convertirlos en los únicos canales posibles de participación política. La democracia dominicana debe abrir puertas al ciudadano, no cerrarlas.

Si la Constitución reconoce derechos políticos a los ciudadanos, surge entonces una pregunta de fondo: ¿quién puede legítimamente restringirlos? Los derechos políticos pertenecen al pueblo dominicano. Los partidos son uno —pero no el único— de los canales para ejercerlos.

Las democracias se sostienen sobre un principio simple pero esencial: la Constitución es la norma suprema del Estado y todos los poderes públicos están sometidos a ella. Cuando ese principio comienza a relativizarse, la confianza institucional se erosiona y el sistema democrático se vuelve más frágil.

Nuestro deber como nación —y particularmente de quienes ejercen responsabilidades públicas— es proteger la Constitución incluso cuando hacerlo resulte incómodo o políticamente inconveniente. El respeto al orden constitucional no es una opción circunstancial: es la base misma sobre la cual descansa la estabilidad institucional de la República.

La estabilidad democrática que hoy disfruta la República Dominicana no es un accidente histórico. Tampoco ha sido un proceso perfecto: a lo largo del tiempo ha habido episodios de indiferencia frente a los deberes y mandatos constitucionales. Pero precisamente por esa experiencia acumulada sabemos que debilitar las reglas del juego institucional solo aumenta los riesgos para el orden democrático en un mundo marcado por crecientes tensiones geopolíticas y desafíos globales.

Desde el Foro Cívico y Social y el Frente Cívico y Social creemos firmemente que aún hay espacio para la reflexión institucional. Por ello hacemos un llamado respetuoso pero firme a los honorables senadores para que, antes de la segunda lectura de este proyecto, revisen con serenidad el alcance constitucional de la decisión que se está tomando.

También está en juego el mensaje institucional que el Congreso envía al país. Cuando un poder del Estado parece actuar en contradicción con la Constitución o con una sentencia vinculante del Tribunal Constitucional, el mensaje hacia la ciudadanía y hacia las instituciones públicas es institucionalmente delicado.

En una democracia constitucional, los derechos políticos del ciudadano no dependen de la voluntad de los partidos ni de las mayorías circunstanciales del Congreso. Dependen de la Constitución. Porque cuando una democracia olvida que la Constitución es su límite, no se debilitan los partidos: se debilita la República.

Despierta RD!

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Opinión

Cambios societales y viejos poderes

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(Primera entrega)

Por Oscar López Reyes

Las costumbres, creencias y valores tradicionales pierden incidencia colectiva o se están esfumando, igual que la rigidez en la gobernanza de la democracia representativa/liberal; se dispersan en el descrédito y desarticulan organizaciones socio-comunitarias y sus líderes más experimentados. La vieja ciudadanía y la identidad cultural se desgastan en su funcionalidad y legitimidad, y no por casuística.

Las instancias del poder típico y clásico han menguado, y las voces que antaño repercutían con resonancia se apagan en el anclaje del paisaje de la individualización, el aislamiento y la fatiga, porque en la globalización y el necrocapitalismo se satisfacen pírricamente los deseos y aspiraciones comunales. Al unísono, esta nueva dinámica ha reducido la lucha de clases y puesto en jaque el viejo discurso político y los lances episódicos y coyunturalistas.

Visualicemos 10 componentes claves de las añejas estructuras del dominio y los procesos neodemocráticos:

1.- Crisis paternal y profesoral. Los jefes del hogar y la escuela han perdido autoridad, haciendo descansar las influencias de infantes y adolescentes en amistades de estos y en los dispositivos electrónicos, que desconcentran y aíslan. Esos tutores no les fijan límites razonables, en una permisividad aupada por el temor al autoritarismo y a la culpabilidad (“crianza culposa”). La fragilidad en el mando de los docentes radica en el escaso respaldo familiar, el decaimiento de algunos padres hacia sus hijos y su desarmonía con las nuevas tecnologías.

2.- Los partidos de masas. Las organizaciones políticas legendarias/rutinarias de alta afiliación han devenido en flácidas estructuras orgánicas, con una militancia con una pobre formación ideológica. Sus características principales son la personalización de su liderazgo en la obsolescencia e inadaptación en un contexto societario en constante cambio, la búsqueda energúmena de cargos públicos y beneficios particulares, la incursión en actos delictivos, como la corrupción, la descomposición, la escasa lealtad y las exigencias monetarias. Esos agravios se han traducido en inercia, estancamiento y en endeble suficiencia de esos partidos para movilizar a los conglomerados.

3.- Los partidos de izquierda. La atomización y decadencia del sistema de agrupaciones de izquierda tiene su raíz en el enclaustramiento a los principios invariables de la Revolución Bolchevique comandada por los reverenciados ideólogos comunistas Vladimir Lenin, León Trotsky y José Stalin (Rusia, 1917), que conduce a la negación de los cambios, o sea, a la resistencia inconsciente a la readecuación a los nuevos tiempos hegemonizados por el marketing y las alternativas populistas nacionalistas. El progresismo no aprovecha la crisis de la plutocracia librecambista, se estanca y retrocede porque tampoco satisface las aspiraciones de la mayoría. Con su dogmatismo divisionista, la izquierda no se amolda a las conversiones, ni responde a desafíos contemporáneos, como la equilibrada, emergente y ascendente República Popular China.

4.- Los grupos estudiantiles. Recrean en la penumbra de la reminiscencia los movimientos estudiantiles de liceos secundarios y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de las décadas 1960-1980, cuyos miembros y simpatizantes salían a las calles a movilizarse -con quemas de neumáticos y enfrentamientos con agentes de la Policía Nacional- por reivindicaciones académicas y el respetado a las libertades públicas y los derechos humanos. Han sido empequeñecidos y diezmados por la hegemonía del modelo mercantilista neoliberal, la vigencia democrática, la minimización de la izquierda y el predominio del egocentrismo.

5.- Los gremios de empresas. La afiliación sindical está en declive por la disminución de las grandes industrias manufactureras y la automatización tecnológica, que reduce empleos, mejora calidad y aumenta la productividad; el anarcosindicalismo, la percepción de corrupción y la politización de los gremios. Ahora una laptop tonifica con más utilidad que un sindicato.

6.- La gobernanza estatal. La jurisdicción del presidente de la República mengua, por los reclamos de la opinión pública en sociedades democráticas, la vigencia del estado de derecho, las imposiciones de organismos internacionales y los grupos de intereses. Asimismo, la influencia y el poder de funcionarios del Estado se ha limitado (no eliminado) por la implementación de normativas contra sobornos en licitaciones y adquisiciones, la prohibición de doble cargo remunerado, los contubernios y negocios asociados, la reducción de gastos operativos y otros relativos a los procesos de transparencia, y por temores a las denuncias públicas (los desfalcos y peculados son más conocidos) y a los enjuiciamientos judiciales.

7.- La prensa tradicional. Eleva su grado de credibilidad y se reinventa en novedosas esferas, pero desperdicia audiencias y protagonismo por el advenimiento de la internet. También les perforan las redes sociales y la gratuidad de otras plataformas digitales, que son preferidas por los nuevos usuarios, especialmente los jóvenes.

8.- Los militares y policías. Los ciudadanos respetan cada vez menos a los cuerpos policiales y castrenses, que han erosionado su confianza por sus arbitrariedades, la prevaricación y gangrena, la complicidad con crímenes y su incompetencia para afrontar la desbordada delincuencia sistémica. Están siendo frenados por las denuncias ciudadanas y los rollizos esfuerzos de las autoridades oficiales, como las reformas institucionales.

9.- Las masonerías y los clubes culturales. Se estropean y desvanecen las entidades extremadamente cerradas, restringidas, desactualizadas, monótonas y sin presupuestos, como las logias masónicas y los clubes culturales. Por el contrario, las religiones se transforman y crece la espiritualidad, con prácticas como el yoga/meditación, adaptadas a estilos de convivencia flexibles, abiertos, individualistas y globalizados.

10.- Las ligas campesinas. Décadas atrás, comunidades rurales bullían de efervescencia, en intensas jornadas de lucha –que cobró vidas humanas- por la Reforma Agraria, motorizadas por núcleos de agricultores sin tierra. Hoy las ligas agrarias son debiluchas, y perecen. Ese declive brota dispersión e ineficacia para organizarse y proteger su producción, así como la emigración a las ciudades del país y el exterior. También han apaciguado el descalabro de la izquierda y el tráfico y lavado de dinero con la venta de predios.

Como se constata en las descripciones y razonamientos predichos, en la Nueva Era de trabajos digitales, computación cuántica e inteligencia artificial, líderes políticos, socio-comunitarios y organizaciones de pelajes dispares no se han remozado en perspectivas de las otras expresiones ciudadanas y paradigmas emergentes en el hogar, la escuela y los cantones geográficos. Su morfema léxico se fue a pique.

Inequívocamente, no han comprendido que las ideas y potestades ya no se imponen únicamente con la coacción o coerción, sino con el diálogo tolerante, la cercanía con discursos moderados e inclinando el pandero en otros espacios de socialización. Si persisten obstinadamente sin girar gradualmente hacia metas prioritarias y alcanzables en el corazón de esas mutaciones societales, las viejas estructuras organizacionales seguirán carcomidas en el aislamiento, por el derrotero de la desarticulación sin retorno. ¡Qué adversidad!, ¡qué lamento!, y ¡qué calamidad!

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El autor: Periodista, escritor y catedrático.

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Opinión

La guerra de Netanyahu y Trump

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Por Nelson Encarnación

Donald Trump y Benjamín Netanyahu (más Netanyahu que Trump) se han propuesto empujar al mundo a un conflicto del que se sabe cuándo comienza mas no cuándo termina. Pero sobre todo cómo termina.

El ataque “preventivo” a Irán se inscribe en esa tónica, cuya justificación se encuentra en el interés de un guerrerista que arrastra a Estados Unidos a un conflicto carente de apoyo interno, como lo evidencian las encuestas realizadas tras los bombardeos al país persa.

El primer ministro israelí actúa desde una lógica de preservación personal, teniendo la guerra como su seguro de vida, pues sabe que un Israel en calma significaría su ingreso a la cárcel por ladrón y abusador del poder que le confiere su actual investidura.

De hecho, este criminal tiene pendiente una condena de 12 años de prisión que no ha empezado a cumplir gracias a la inmunidad—o impunidad—de la que goza como derivación del cargo.

La mayor evidencia de que Netanyahu ha arrastrado a Estados Unidos a una guerra sin ninguna justificación, la tenemos en declaraciones de altos cargos de la Administración Trump, quienes han dicho que decidieron atacar a Irán porque de no hacerlo, Israel les tomaría la delantera y entonces tendrían que ingresar de segundones.

Un argumento tan insólito como aberrante, puesto que estos funcionarios, que ostentan una elevadísima responsabilidad en sus funciones, actúan como aventureros que se dejan manipular por un sujeto que tiene las manos manchadas de sangre, y que solo actúa en procura de salvar su pellejo, sin importar que el mundo arda en llamas.

Como le han enrostrado legisladores de ambos partidos, el presidente Trump se ha movido como segundón del aventurerismo de Netanyahu, sin medir las consecuencias de acciones guerreristas de las cuales tiene pocas posibilidades de salir airoso.

No importa que emerja de este enfrentamiento como superior en el campo de la batalla aérea, al final los iraníes se impondrán cuando Estados Unidos no pueda ocupar el territorio con su infantería, pues el precio a pagar en bajas sería sencillamente enorme.

Además, las últimas aventuras militares de Trump solo conducen a darle la razón a Rusia cuando lanzó en Ucrania su llamada operación militar especial, y todavía peor, deberá cruzarse de brazos cuando China se arroje sobre Taiwán y se haga con la “provincia rebelde”.

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