Opinión
Un nuevo Papa: ¿criollo y socialmente reformador?
Published
1 año agoon
Por Narciso Isa Conde
Al inicio de este texto, para evitar toda distorsión y/o manipulación del mismo, vale recordar mis convicciones filosóficas y políticas.
Soy militante comunista desde 1962, previas lecturas y vivencias relacionadas con literatura y prácticas inspiradas en teorías socialistas vinculadas a la evolución del pensamiento científico de la humanidad. Tempranamente opté por la emancipación de los/as trabajadores/as y de la humanidad del yugo del capital y de todas las opresiones y discriminaciones.
Superé convicciones religiosas en mi adolescencia, antes de concluir mis estudios de bachillerato en el Colegio La Salle y poco después de cursar el primer año de la Escuela Normal (pública) de Puerto Plata.
No creo en seres supremos, ni humanos ni divinos.
Respeto todas las creencias y tengo mis propias convicciones sobre el origen del universo, de la vida y de la humanidad, al margen de los dioses creados por los seres humanos.
No asumo dogmas, ni calcos ni copias.
Nada humano me es ajeno
Frente a los dogmas de cualquier signo prefiero asumir la herejía y optar por la creación heroica.
Milito en el socialismo científico y en el ideal comunista en permanente evolución y transformación.
Soy anticapitalista, antiimperialista, comunista toda la vida. Un comunista de múltiples cepas: Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Mao, Gramsci, Ho Chi Ming, Mariátegui, Che, Fidel, Jorge Beinstein, Iñaki Gil de San Vicente, Néstor Kohan, feminismo socialista, ambientalismo socialista, teoría de la colonialidad…entre otras.
Soy de la escuela del Partido Comunista Dominicano-PCD, independiente de todo centro hegemónico, herético, pionero en este país del diálogo entre marxistas y cristianos, aliado consecuente del cristianismo y del islamismo revolucionario y antiimperialista: practicante de la unidad en profundidad con todas las expresiones anticapitalistas, del socialismo ambientalista y la teología de la liberación.
Agradezco profundamente la valiosa solidaridad que me brindaron sectores de base de la iglesia católica que en periodos de alta peligrosidad ayudaron a nuestro partido a impedir que me asesinaran.
Nunca he fingido ser cristiano ni ocultado mis convicciones comunistas. Sí he
respetado, respaldado y valorado la unidad y la solidaridad mutua en las relaciones con los cristianos y creyentes de otras religiones, comprometidos/as con la liberación de la pobrecía, la justicia y la dignidad de los seres humanos.
Ahora paso al tema central que motiva este artículo.
· EL NUEVO PAPA.
La historia familiar de Robert Francis Prevost Martínez, el Papa León XIV, según fuentes calificadas. es una historia que relaciona Louisiana, Haití, España y el amplio y diverso mundo criollo, íntimamente ligada a la herencia de los criollos, negros y mulatos de Louisiana,
Su madre, Mildred Agnes Martínez, nació el 30 de diciembre de 1911 en Chicago y se casó con Louis M. Prevost de padre nacido en Haití.
La tía materna de Mildred, Margaret Martínez, fue registrada como negra al nacer de la unión Joseph N. Martínez nacido en Haití y Louise Baquie, en Lousiana.
En 1900, Joseph, Louise y sus hijos estaban registrados como negros. Joseph, fabricante de puros, declaró haber nacido en Haití y sus dos padres en Luisiana,
La abuela materna del actual Papa XIV, Louise Baquie, descendía de una familia criolla de Luisiana.
En cuanto a su padre, Louis Prevost nació en Chicago, hijo de Jean Lanti PREVOST, cuyas raíces se extendían hasta los históricos territorios franceses de Luisiana.
El apellido PREVOST está vinculado a las primeras familias criollas de Luisiana.
Esta identidad criolla, profundamente arraigada en el catolicismo, el multilingüismo y la herencia afrocaribeña, se ha visto moldeada durante mucho tiempo por la singular relación entre Luisiana y Haití.
A todas luces el nuevo Papa es de una familia multicultural, multilingüe y migrante, lo que le facilita entender tanto el fenómeno socio-económico de la multiculturalidad, como también la defensa de los derechos de ese sector de las sociedades sujeto a discriminaciones y exclusiones abusivas.
Estas tres cualidades en la conformación de su historia familiar no necesariamente permiten atribuirle al nuevo Papa una conciencia intercultural, aunque ciertamente de seguro le debe haber ayudado a tomar conciencia y aceptar la diversidad cultural como un dato de la realidad, a valorarla y a auspiciar la compatibilidad entre ellas.
Con esa conciencia de lo multicultural y del respeto a las reivindicaciones de todas ellas, no se nace. No es genético. Más bien se adquiere a través de vivencias, socializaciones y procesos formativos, y luego se asume como fenómeno inter y transcultural.
En esa proyección estratégica intercultural del tema -en caso de ser confirmada y desplegada durante la gestión papal de Robert Francis Presos Martínez- podría tener ciertamente influencia su historia familiar, pero me parece que podría ser mas determinante su experiencia de vida en EEUU, íntimamente relacionada con las culturas criollas de Louisiana y con el conocimiento de las mismas. Igual con lo vivido y aprendido en sus misiones internacionales y, sobre todo, con su estancia de 40 años en el Perú profundo, junto a los pueblos originarios y a las luchas contra brutales desigualdades sociales, abusos y crueldades políticas.
Su elección como Papa sienta bases no solo para una afirmación de la verdad histórica de la multiculturalidad, sino además para aportar desde una iglesia con mucha influencia en el hemisferio occidental, pero con muchas esencias conservadoras y ultra conservadoras, para una reivindicación de alto vuelo, puesto que León XIV es ahora un Papa nacido en América con una historia que es también la historia de la América criolla: compleja, multilingüe, multirracial y multicultural.
· HISTORIAL EN PERÚ.
De acuerdo a un valioso reportaje de TELESUR titulado MÁS PERUANO QUE ESTADOUNIDENSE: LEÓN XIV ENFRENTÓ AL FUJIMORISMO, A BOLUARTE Y AL SODALICIO, el nuevo Papa llegó al Norte de Perú en 1985 e inició sus tareas como pastor en el Departamento de Piura, fronterizo con Ecuador y ubicado al Norte de Chiclayo.
Tenía 33 años cuando fue asignado a cumplir trabajo pastoral en las comunidades de la región andina de Apurímac y en la amazónica de Iquitos, con sectores amplios de la población campesina e indígena con altos índices de abandono por parte del Estado y expoliación por parte de las aristocracias locales empobrecedoras.
Desempeñó dichas funciones entre 1988 y 1998 en un período muy duro en el que el Perú.
Enfrentó la etapa más cruda de la insurgencia indígena-guerrillera y la represión generalizada de las fuerzas armadas, que incluyó secuestros, desapariciones y acciones del escuadrón de la muerte “Colina”, compuesta por agentes del Ejército, cuyas actividades homicidas autorizó el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).
Las informaciones ofrecidas por TELESUR en el referido reportaje, dan cuenta que el sacerdote Robert Francis Prevost Martínez se manifestó en reiteradas ocasiones contra el exmandatario que antes de morir acumuló 5 condenas, algunas por delitos de lesa humanidad, y penas de por más de 52 años y medio de prisión.
También enfrentó la ultraconservadora agrupación SODALICIO, organización religiosa formada por laicos y sacerdotes católicos, que llegó a contar con unos 20.000 miembros en América Latina y Estados Unidos.
Esa organización fue investigada durante años por denuncias de presuntos abusos sexuales y psicológicos y denunciada por la apropiación de más de diez mil hectáreas usurpadas a los campesinos pobres de Piura y luego comercializadas por esa organización ultraderechista.
El sacerdote misionero, ahora Papa, no sólo acompañó a los campesinos, sino que fue clave para que el Papa Francisco tuviera un expediente sólido para hacer cesar en funciones a José Antonio Eguren como arzobispo de Piura, protector de esos delitos, y disolver SOLDALICIO. .
Antes de ser nombrado Cardenal por el propio Francisco, Prevost también desaprobó públicamente las acciones tomadas por la presidenta no electa Dina Boluarte, quien ejerció crueles represiones contra las masivas movilizaciones que denunciaban su llegada al poder mediante un golpe de Estado al expresidente Pedro Castillo.
De acuerdo a cifras oficiales, consolidadas en base a datos de las propias fuerzas del Ejército y la Policía Nacional, al menos 49 manifestantes fueron asesinados como consecuencia de la acción represiva entre diciembre de 2022 y marzo de 2023.
Cuando ya Prevost era obispo de Chiclayo y había sido llamado a Roma en enero de 2023, ante la gravedad de la violencia gubernamental contra los manifestantes que ejercían su derecho a la disidencia, decidió quedarse un tiempo más en Perú con permiso del papa Francisco.
Luego en la Santa Sede, Francisco le asignó a Prevost una de las tareas de más importancia en la Curia Romana: dirigir la Pontificia Comisión para América Latina y el Dicasterio para los Obispos. Este último es el órgano encargado de analizar y aprobar el nombramiento de prácticamente todos los obispos del mundo, con excepción de las Iglesias orientales.
Esta elección decía mucho de la confianza de Francisco en Prevost. Se necesita a alguien con un sólido perfil canónico, sensibilidad pastoral y, sobre todo, lealtad a la visión del pontífice para prolongar su legado; virtudes que el difunto Papa parece haber visto en el que en adelante será su sucesor.
El nuevo Papa fue electo con todos los votos de los cardenales designados por el Papa Francisco, quien evidentemente fue previsor de la necesidad de una sucesión no conservadora, todavía por confirmarse su alcance y profundidad
· ¿POR QUÉ LEON XIV?
Salvatore Cernuzio, en un extenso reportaje publicado el 10 de mayo del 2025 en el portal VATICAN NEW, titulado “TOMÉ MI NOMBRE LEÓN DE QUIEN AFRONTÓ LA DEFENSA DE LA DIGNIDAD, LA JUSTICIA Y EL TRABAJO”, informó del intercambio del Papa con todos los cardenales que lo eligieron. De ese texto tomo algunas de las incidencias que estimo importante destacar.
León XIV, nombre (pontificio), ilustra al parecer todo un programa social.
El mismo Papa Prevost explicó el «motivo principal» de esta elección en ese primer encuentro con todos los cardenales del Sacro Colegio, recibidos a puerta cerrada en el Aula del Sínodo. Es decir, su clara referencia a León XIII que, a finales del siglo XIX, con la histórica encíclica Rerum Novarum «afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial».
Hoy –según el nuevo Papa- “la Iglesia ofrece su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”.
Así pues, esta referencia a León XIII se ha afirmado que es un puente entre el pasado y el presente, mirando hacia el futuro.
Todo esto montado en “la estela del Concilio Vaticano II”, al que el Papa pidió a sus colaboradores más cercanos “adherirse plenamente”, recogiendo el fuerte legado del Papa Francisco.
De la primera exhortación apostólica, hoja de ruta del pontificado de Bergoglio, el Papa León XIV subrayó algunos puntos fundamentales: «el retorno al primado de Cristo en el anuncio», la “conversión misionera de toda la comunidad cristiana”, el “cuidado amoroso de los últimos y descartados” y “el diálogo valiente y confiado con el mundo contemporáneo en sus diversos componentes y realidades».
El Papa recién elegido pidió ser acompañado por sus hermanos cardenales, para que le sostengan «a la hora de aceptar un yugo que evidentemente supera mis fuerzas y las de cualquier otro»
Recordó también el «estilo de Francisco: de plena entrega en el servicio y de sobria esencialidad en la vida, demandando recoger “esta valiosa herencia y retomemos el camino”.
Antes del Papa, el cardenal Re tomó la palabra y dirigió un saludo, en el que recordó inmediatamente «el entusiasmo con el que el mundo acogió su elección como Sucesor de Pedro».
“El mundo entero – afirmó el Cardenal Re- se alegró, pero nosotros también nos alegramos y valoré la alegría del Perú, que decía: ¡Nuestro Papa, nuestro Papa!”. Y concluyó exhortando, en nombre de todos, a que colaboren “para que la Iglesia sea arca de salvación y también faro en la oscuridad de la noche», especialmente en un momento histórico en el que «el mundo está atenazado por tantas guerras que desgraciadamente no quieren terminar, a pesar de las muertes y la destrucción».
· CONCLUSIONES:
Así la cosas, todo parece indicar que el Papa León XIV apunta en seis direcciones más o menos definidas:
1. Defensa de los/as migrantes y combate a la exacerbación de la xenofobia y el racismo.
2. Ataque a las causas e impactos del cambio climático y las políticas ecocidas, incluida la asunción de la encíclica LAUDATO, SI
3. Reivindicación de la doctrina social de la Iglesia Católica y opción en favor de los/as empobrecidos/as y excluidos/as.
4. Contra las guerras y por la paz.
5. Impulso a la alianza ecuménica entre diversas religiones e iglesias a escala planetaria en torno a temas importantes para la humanidad.
6. Sobriedad eclesial e intensificación de la misión pastoral junto al pueblo humilde y trabajador,
Otros temas importantes tocados por el Papa Francisco en forma muy limitada y personal, no institucional (sobre el respeto a las convicciones comunistas, el rechazo categórico al neofascismo, la aceptación de la diversidad en materia de orientación sexual, los derechos de la mujer, la dominación capitalista-imperialista y las brutales desigualdades sociales en la actualidad…); o sencillamente obviados o ratificados desde el conservadurismo eclesial extremo (ideología patriarcal, teoría de género, sacerdocio femenino, aborto terapéutico, educación sexual, concordatos, laicismo estatal…), no han sido abordados por el nuevo Papa.
No hay referencia ni señales que marquen tendencias y propósitos claros respecto a los problemas cruciales obviados.
Los pueblos saludan palabras en favor de la dignidad humana, la justicia social y la primacía del trabajo sobre el capital, pero sobre todo esperan hechos.
El nuevo Papa, en su larga hoja de vida sacerdotal misionera y en su ejercicio como Obispo y Cardenal, unió muchas veces sus palabras con la acción, y eso espera el mundo de su gestión papal; además de la plena asunción de la interculturalidad y los derechos derivados de ella, el contexto de un planeta y una humanidad realmente amenazadas de muerte por un sistema que desprecia las necesidades vitales, el respeto a su Casa Común, el decoro y la solidaridad entre los seres humanos y hacia la Madre Tierra.
Opinión
Investigación y enjuiciamiento de la Corte Penal Internacional
Published
8 horas agoon
agosto 27, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una investigación a menos que determine que no existe fundamento razonable para proceder a ella con arreglo en cuenta las siguientes circunstancias:
- a)La información de que dispone constituye fundamento razonable para creer que se ha cometido o se está cometiendo un crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional;
- b)La causa es o sería admisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma;
- c)Existen razones sustanciales para creer que, aun teniendo en cuenta la gravedad del crimen y los intereses de las víctimas, una investigación no redundaría en interés de la justicia.
El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable para proceder a la investigación y la determinación se basará únicamente en lo señalado anteriormente, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.
Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento ya que:
- a)No existe una base suficiente de hecho o de derecho para pedir una orden de detención o de comparecencia de conformidad con el artículo 58 del Estatuto de Roma;
- b)La causa es inadmisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma ; o
- c)El enjuiciamiento no redundaría en interés de la justicia, teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y la edad o enfermedad del presunto autor y su participación en el presunto crimen, notificará su conclusión motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Estado que haya remitido el asunto de conformidad con el artículo 14 del Estatuto o al Consejo de Seguridad si se trata de un caso previsto en el artículo 13 del Estatuto de Roma.
Por otro lado, a petición del Estado que haya remitido el asunto con arreglo al artículo 14 del Estatuto de Roma o del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 13, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá examinar la decisión del Fiscal de no proceder a la investigación de conformidad con este mismo artículo y pedir al Fiscal que reconsidere esa decisión.
Además la Sala de Cuestiones Preliminares podrá, de oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a la investigación si dicha decisión se basará únicamente en el párrafo 1 c) o 2 c) del artículo 13 del Estatuto de Roma. En este caso, la decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es confirmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.
Finalmente, el Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.
Por Isaías Ramos
Mil doscientos millones de pesos para señalización turística. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados.
No son partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables. Pero sí revelan algo más profundo: qué problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cuáles continúan esperando.
La pregunta es inevitable:
¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?
La República Dominicana ha crecido. Negarlo sería absurdo. Han aumentado el turismo, la inversión extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante más de tres décadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroeconómica pudiera sustituir el bienestar de una familia.
Nuestra Constitución establece otra jerarquía. El artículo 8 dispone que la función esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El artículo 217 ordena orientar el régimen económico hacia el desarrollo humano.
La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía. Coloca la economía al servicio del ciudadano.
El crecimiento es un medio, no el fin de la República. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educación y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.
El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusión. Extraemos minerales, pero también obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura pública. Eso puede ser legítimo y necesario. La pregunta es qué recibe la nación a cambio.
Las playas muestran esa contradicción con claridad. El artículo 15 de la Constitución las reconoce como bienes de dominio público y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.
La empresa construyó el hotel.
Pero no construyó el mar.
No creó la playa.
No produjo el paisaje.
Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar quién captura la renta, quién asume los costos y qué pierde la nación.
El turismo no es enemigo del país. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversión que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades más prósperas.
No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo.
No queremos menos inversión. Queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible.
No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acuíferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la pérdida de nuestro patrimonio. Ninguna nación puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generación a costa de la siguiente.
El Estado no está ausente. Está selectivamente presente.
Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educación, salud, seguridad, saneamiento y servicios públicos dignos.
Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democrático de derecho.
No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversión y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el éxito nacional no solo por cuánto crece la economía, sino por cómo crece, quién recibe sus beneficios, quién asume sus costos y qué deja en el país.
Eso exige proteger el acceso público a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribución fiscal; y someter las grandes decisiones al interés general.
Pero la transformación no corresponde únicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.
La República Dominicana necesita más que corregir políticas aisladas. Necesita un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante décadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.
Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas prósperas. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una economía al servicio de una nación.
Debemos reconocer una verdad incómoda: hemos sido mucho más persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.
Es tiempo de recuperar la jerarquía constitucional:
Primero la persona.
Primero su dignidad.
Primero el bien común.
Y entonces el mercado, la inversión y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.
Al final, la historia no nos preguntará cuánto creció la economía. Nos preguntará qué país dejamos.
Entonces tendremos que responder:
¿De qué sirvió crecer si, mientras crecíamos, fuimos perdiendo aquello que pertenecía a todos?
Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opción.
Opinión
Ganaba 100 pesos mensuales (1973-76) y me sobraba dinero
Published
8 horas agoon
agosto 27, 2026Por Oscar López Reyes
En 1976, en Barahona yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación- cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.
Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.
En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados- para el aseo defecatorio.
Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos -en forma giratoria- que se ramificaban desde el suelo.
Entre 1973-1976 en colmados y almacenes –no existían supermercados- se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.
A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.
Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.
Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).
A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos- ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno- le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.
En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.
Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).
¡Ah, consumismo y lujos!
¡Uy, prima del dólar!
¡Guau, globalización!
Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.
El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.
Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.
El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.
Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado -el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo- por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida Balaguer!
……………………………………
El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.
