Opinión
Una afrenta difamatoria en democracia
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1 año agoon
Por Oscar López Reyes
Ángel Martínez:
(y parte II)
En un memorable acto de honor por no probar una denuncia sobre corrupción, Eduardo Chibás se pegó un tiro mortal mientras producía su programa radial (Cuba, 1951). A la inversa, en el 2025 el dominicano Angel Martínez ha dado tumbos por cárceles y tribunales, donde olímpicamente reconoce sus difamaciones y pide perdón a los vilipendiados, que no estarían seguros que si retiran las querellas muy pronto volverá por su fuero con otras delaciones morbosas e intimidaciones.
Aprovechando lucrativamente la vulnerabilidad de las audiencias mediáticas sin sentido crítico ni capacidad de rechazo, especificada en la comunicativa Teoría de la Aguja Hipodérmica (o Teoría de la Bala Mágica), un obsesivo con visibles alteraciones emocionales ensombrece como una patana sin freno, en un firmamento en que el tuerto es Rey. Encapota cual aborto de la democracia.
El presunto investigador privado Angel Ramón de Jesús Martínez Jiménez (Nacido en Santiago en 1954) tiene abierto procesos judiciales por utilizar plataformas digitales para formular imputaciones sin fundamento real, y luego exigir recursos financieros para retirar sus contenidos, así como por delitos tecnológicos, estafa y lavado de activos.
Visualicemos ocho siluetas biopsicosociales del protagonista -peyorativamente denominado La Guinea- devenido en un fenómeno de las redes sociales:
1.- Espionaje
Se vanagloria en proclamar que ha trabajado en operaciones clandestinas y encubiertas para la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), el Buró Federal de Investigaciones (FBI), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración, el Servicio Secreto, la Policía de New York y otros organismos de inteligencia de Estados Unidos. La DEA aseguró que Ángel Martínez no ha laborado para esa ni para otra agencia del Departamento de Justicia de esa nación. Más, no se descarta que, en algunos periquetes, por paga individualmente haya ofrecido informaciones a uno que otro oficial de estas instituciones.
2.- Secuestro
Pregona, como cartulina de triunfo, que ha sido secuestrado en tres ocasiones, y que ha salido victorioso por el rescate espectacular de la Fuerza Delta de Contrainteligencia.
3.- Libros publicados
En su comprobado ingenio e inventiva para concatenar ideas y manipular conceptos e imágenes, ha escrito y publicado más de una docena de libros: La Historia de Todos, La Cocaína al Desnudo, ¿Quién se ha robado mi identidad?, Psicología Criminal: Manual de Estudio, La Mujer del Sicario, El Narcotráfico como Forma de Vida, Alzheimer: Más allá de los Recuerdos, Manual del Detective Privado, La CIA. Hombre Marcado: Historia Basada en Hechos Reales, Narcocultura: Diario de un Latino en New York y La Doble Cara del Narcotráfico.
4.- Conferencia:
Por su creatividad y chispa se estribó en escuelas, colegios, clubes e instituciones privadas, donde dictó conferencias, antes de la aparente gravitación de su variación conductual y escandaleras.
5.- Arrestado en EE. UU.
El 16 de agosto de 2013 fue arrestado en Miami-Dade County, Florida, por el delito de estafa en tercer grado, conforme el expediente registrado con el número 13-019119. Según su contenido, a parientes de víctimas o encarcelados prometía ayudarlos en los procesos judiciales a cambio de recursos monetarios, y desaparecía sin dejar rastro.
6.- Redes Sociales
Desde el 2015 ha diseminado su canal de YouTube “Detective Angel”, y en esta y otras redes sociales ha embrujado a más de un millón de seguidores, atraídos por las controversias, las acusaciones sobre supuestas actividades ilícitas contra dirigentes políticos, empresarios, funcionarios, legisladores y otras personalidades públicas.
Aplica, sabedor o inconscientemente, la Teoría de la Aguja Hipodérmica (o Teoría de la Bala Mágica), que plantea que los mensajes mediáticos poseen la capacidad para manipular efectivamente a montones de personas que no son selectivas con la información, y que reciben pasivamente y sin postura crítica. O sea, que los argumentos son como una inyección que se introduce directamente en la mente humana, impactando y condicionando sus pensamientos y comportamientos.
7.- Demandas
Acumuló un récord por haber sido sometido a la Justicia como 20 veces por difamación y delitos tecnológicos, extorsión, estafa, lavado de activos y otros, a través de plataformas digitales. Los acusadores han sido Guido Gómez Mazara (2020), Arnulfo de Jesús Gutiérrez Almonte, Serio (Gory Moya, 2021), Sandra Eugenia de la Rosa, Milagros Germán, Roberto Fulcar, Gregorio Dominguez, Arismendy Almonte y otros.
8.- Arrestos y coerciones
El lunes 26 de mayo de 2025 fue detenido en alta mar por la Armada Dominicana en Puerto Plata, a bordo del crucero MSC World America, en cumplimiento a una orden de captura emitida por la Novena Sala Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, que el 10 de junio de 2021 lo declaró en rebeldía por no acudir a una audiencia para que enfrentara cargos por el quebrantamiento a los artículos 21 y 22 de la Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología. Jueces le han rechazado acción de amparo e impuesto medidas de prisión, el pago de sumas económicas, presentación periódica a juzgado e impedimento de salida del país. Miami notará su ausencia.
Como colofón, Eduardo Chibás ni Ángel Martínez estudiaron periodismo en centros universitarios, y sus imputaciones temerarias y lastimeras, sus melodramas y tragedias encuadran, prioritariamente, en un paraje antagónico con la verdad. Cautivaron por la formulación de denuncias en expectativas, con mentiras pronunciadas con absoluta seguridad.
El dominante neoliberalismo comunicacional facilita el acceso a la radio, la televisión, las redes sociales y otras plataformas digitales, para denigrar en la impudicia. Jamás apelaron a la investigación, a los formatos de redacción con objetividad, a la ética profesional, el derecho a la información, el derecho constitucional ni a otras leyes de comunicación. Dejaron de ser metódicos, concienzudos y meticulosos.
Durante un mínimo de cuatro años, en las escuelas universitarias de comunicación social se enseñan y practican más de 50 asignaturas, que versan sobre la búsqueda de datos, su comprobación y verificación por un superior; el respeto tanto a las fuentes como a los receptores de los mensajes, y cuándo y cómo preferir con responsabilidad el periodismo informativo, interpretativo y de opinión. Y es que cada día el periodismo contornea con más complejidad y exige más rigurosidad.
Además del lance del chantaje y la extorsión, ciertos comentaristas de radio, televisión y redes sociales no profesionalizados en comunicación social aparentan estar abrumados por una anormalidad psíquica o un desgaste cognitivo. Son mercenarios de la difamación y descarrilamiento de la pluralidad digital. Acalambran como un cisne negro de la democracia.
Expresidente Colegio de Periodistas (CDP) y
Presidente Asoc. de Relaciones Públicas (Asodoprep).
Opinión
Un Estado puede ganar un enfrentamiento y, al mismo tiempo, estar perdiendo la batalla contra el crimen.
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6 días agoon
octubre 8, 2026Por Isaías Ramos
En las últimas semanas, decenas de personas han muerto durante actuaciones policiales calificadas como “intercambios de disparos”. El debate se ha concentrado, comprensiblemente, en determinar si esas actuaciones fueron legítimas, si hubo proporcionalidad en el uso de la fuerza y qué mecanismos pueden establecer con credibilidad lo ocurrido.
Son preguntas indispensables.
Pero hay otra que estamos formulando mucho menos:
¿Estamos desmontando el sistema que produce al delincuente o solamente neutralizando una de sus manifestaciones?
Esta controversia me recuerda una enseñanza que quedó especialmente presente en mí desde que tuve la oportunidad de participar en el Diplomado Internacional Transformación Social y Educativa, vinculado al pensamiento del filósofo francés Edgar Morin.
Morin advertía sobre la “inteligencia ciega”: aquella que fragmenta la realidad, separa sus componentes y termina confundiendo el conocimiento de una parte con la comprensión del todo.
La criminalidad castiga severamente ese pensamiento simplificador.
El hombre armado que aparece en una esquina es apenas la expresión visible de un sistema mucho más amplio. Detrás pueden coexistir tráfico de armas, narcotráfico, microtráfico, lavado de activos, corrupción, financiamiento ilegal, reincidencia, abandono escolar, exclusión social, debilidades penitenciarias y territorios donde las instituciones han perdido capacidad preventiva.
Reducir semejante entramado al último individuo de la cadena constituye un error estratégico.
Porque si hoy cae un delincuente y mañana otro ocupa exactamente su lugar, no hemos desmontado el crimen.
Solamente hemos reemplazado una pieza.
Y mientras celebramos que una pieza cayó, la maquinaria que la incorporó, la utilizó y puede sustituirla sigue funcionando intacta.
Durante aproximadamente tres décadas, distintos gobiernos han administrado una sociedad que ha experimentado crecimiento económico y avances sociales, pero donde persisten brechas educativas, sociales, territoriales e institucionales.
El problema no es solamente cuánto se ha invertido en cada área, sino cuánto hemos sido capaces de articularlas.
Educación, protección social, seguridad, justicia, sistema penitenciario y prevención continúan funcionando demasiadas veces como compartimentos separados.
Ahí reaparece la advertencia de Morin: conocemos las partes, financiamos las partes y administramos las partes, pero perdemos de vista las relaciones que producen el fenómeno completo.
Entonces surge una contradicción preocupante: toleramos durante años condiciones que favorecen exclusión, violencia, economías ilícitas y ausencia de oportunidades y, cuando algunas de sus consecuencias finalmente aparecen armadas en nuestras calles, pretendemos enfrentarlas principalmente mediante fuerza policial.
La seguridad comienza mucho antes de que un policía tenga que sacar su arma.
Existe, además, una diferencia fundamental entre letalidad operativa y eficacia estratégica.
Una intervención policial puede neutralizar una amenaza inmediata y ser tácticamente exitosa. Pero la eficacia estratégica exige una pregunta mucho más importante:
¿Qué poder criminal perdió la sociedad después del operativo?
Un presunto delincuente capturado con vida puede convertirse, dentro del debido proceso, en una fuente de inteligencia criminal: identificar quién suministra las armas, quién financia, quién distribuye, quién recibe el dinero, quién protege la estructura y quién dirige niveles superiores.
Por eso no basta preguntar quién cayó.
Debemos preguntar:
¿Qué estructura descubrimos?
¿Qué red desmantelamos?
¿Qué información obtuvimos para impedir al próximo?
Un Estado verdaderamente fuerte no es aquel que solamente puede enfrentar a un hombre armado.
Es aquel capaz de investigar, capturar, obtener información conforme a la ley, seguir el dinero, rastrear las armas, identificar conexiones, judicializar responsables y reducir efectivamente el poder de las organizaciones criminales.
Nada de esto significa negar a los agentes policiales su derecho a defenderse ante una agresión real.
Tampoco significa asumir que toda muerte ocurrida durante una intervención policial constituye automáticamente una ejecución.
Precisamente por eso, cuando una persona muere por actuación de agentes del Estado, debe existir un procedimiento independiente y creíble capaz de establecer qué ocurrió.
Eso protege al ciudadano.
Y también protege al policía que actuó legítimamente.
Pero una política moderna de seguridad debe avanzar más.
Necesitamos inteligencia criminal integrada, capaz de conectar armas, personas, territorios, comunicaciones y organizaciones.
Necesitamos persecución financiera y judicial, porque una estructura criminal pierde verdadero poder cuando pierde su dinero, sus armas, su protección y sus mandos.
Y necesitamos prevención focalizada allí donde las redes criminales encuentran las condiciones para reclutar o sustituir continuamente a sus integrantes.
Por eso tampoco deberíamos medir la seguridad únicamente por muertos, detenidos u operativos realizados.
Debemos medirla por redes criminales desarticuladas, armas rastreadas, dinero ilícito intervenido, mandos identificados, funcionarios corruptos sometidos, reincidencia reducida y territorios recuperados.
El verdadero dilema nunca debió ser seguridad contra derechos.
Esa falsa dicotomía es, en sí misma, otra expresión de inteligencia ciega.
La República Dominicana necesita autoridad.
Necesita una Policía capaz de enfrentar el crimen.
Necesita justicia capaz de investigar y sancionar.
Necesita inteligencia capaz de anticipar las redes.
Necesita prevención capaz de reducir el reclutamiento.
Pero, sobre todo, necesita un Estado capaz de comprender que todas esas piezas forman parte del mismo sistema.
Porque neutralizar al delincuente puede resolver la amenaza de hoy.
Desmantelar las redes que reclutan y sustituyen al próximo es comenzar a resolver el problema del país.
Los evangelizadores de la Inteligencia Artificial (IA) cabalgan sin pausas ni paradas, a toda mecha como un lince o un cohete, confiados en sus maravillosos proyectos de inversiones financieras. Y el ritmo rasguea en una constante que no presiente ni anticipa límites ni la potencial burbuja/fin de esta expansionista tecnología, la IA, otra estafa, otra doble estafa universal.Opinión
La Relación de la Corte Penal Internacional y los Estados
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6 días agoon
octubre 8, 2026Por Rommel Santos Diaz
El Estatuto de Roma estipula que la Corte Penal Internacional entrará en vigor el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que se deposite en poder del Secretario General de las Naciones Unidas el sexagésimo instrumento de ¨ratificación, aceptación, aprobación o adhesión¨.
La firma del Estatuto de Roma estuvo abierta hasta el 31 de diciembre del año 2000, tal y como lo estipula el referido Estatuto. Para que un Estado devenga parte , este deberá ratificar, aceptar, aprobar o adherirse al tratado.
El término ¨adhesion¨normalmente significa adherirse al Tratado una vez que este haya entrado en vigor, pero también podrá referirse a un proceso específico de un Estado.
Para el Estado que ratifique, acepte, o apruebe el Estatuto posteriormente al depósito del sexagésimo instrumento, la entrada en vigor del Estatuto para dicho Estado será el primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que haya depositado su instrumento de ratificación, aceptación, aprobación o adhesión al Estatuto de Roma.
Según el Estatuto de Roma los Estados los Estados no podrán hacer reservas al Estatuto. Los Estados Partes deberán aceptar el Estatuto tal y como fue adoptado en la Conferencia de Roma.
No obstante, el Estatuto de Roma dispone que el Estado podrá declarar que ¨ durante un periodo de siete años contados a partir de la fecha en que el Estatuto entre en vigor a su respecto , no aceptará la competencia de la CPI sobre la categoría de crímenes a que se hace referencia en el artículo 8 cuando se denuncie la comisión de uno de esos crímenes por sus nacionales o en su territorio¨.
El objetivo de la disposición indicada anteriormente es brindar a los Estados Partes tiempo suficiente para capacitar a todo su personal militar sobre los requisitos del Estatuto con respecto a los crímenes de guerra, ya que algunas de las disposiciones del Estatuto de Roma podrían ser contrarias a las obligaciones nacionales existentes.
