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Opinión

Una carta de Juan

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Por Andrés L. Mateo

ANDRES-L.-MATEO11111111Juan Bosch murió el primero de noviembre del 2001. No era un santo, no era perfecto, no tenía ninguna pasta divina, ni su trayectoria de vida  estaba libre de errores. Era, sencillamente, un ser humano.  Un arco tendido de moralidad en la práctica política dominicana.  ¿Por qué, entonces, me preguntaba,  a doce años de su muerte, el PLD no conmemoró  su trayectoria de vida, su valor de paradigma; y el aniversario pasó casi en silencio?  La respuesta la encontré en esta carta  que Juan Bosch escribió en el Palacio Nacional, y que creo Milagros Ortiz Bosch sacó a escondidas al día siguiente del golpe septembrino.

El 26 de septiembre de 1963 Juan Bosch estaba preso.

Desde el primer día de su gobierno había soportado todo el martirio de la conspiración, y sabía que la honradez era una empresa cruel. Horas antes, los militares golpistas y la recua indecorosa de políticos corruptos que los acompañaba, habían asaltado el palacio. No era un hombre desengañado, curado de una amarga y dulce locura, volvía a ser el viajero sin boleto que en un momento palpitante elige lo que será su gloria.

Entonces escribió una Carta al pueblo dominicano, que era como levantar la cabeza hacia el porvenir: “Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas pero también con justicia social. En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones.” Eso decía el Juan Bosch que quieren ocultar, cogido ya en los engranajes de la decepción.

¿Qué queda de ese vibrante testimonio?

Únicamente el lazo del soliloquio. Quienes han pretendido domesticar la figura de Juan Bosch han esgrimido el argumento del pragmatismo. No era un político, era un politólogo. Apenas fue un teórico. Sus ideas eran sólo palabras, y las palabras se destiñen sobre las cosas. Pero ese Juan Bosch preso el 26 de septiembre de 1963, lo que  demuestra en su carta es  que nunca amó el poder sin medidas, y que en el país podía haber otra forma de hacer política. Casi se puede decir que esa era la prueba de que  su virtud no era cosa fácil: oponía a la decepción el espesor infinito de su propia vida, su práctica era una forma diferente de hacer política: “(…) no hemos derramado una gota de sangre, ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones”.

¿Por qué en el gobierno de sus discípulos son muchos los dineros del pueblo que han ido a parar a manos de ladrones? ¿Por qué son sus vástagos los protagonistas de  gobiernos  corruptos de la historia republicana? Simplemente, porque se han abandonado todos los escrúpulos, y la libido desencadenada ama el poder sobre todas las cosas, el poder sin medidas. Aún preso en una habitación del Palacio Nacional, el 26 de septiembre de 1963, Juan Bosch lo advertía: “Los hombres pueden caer, pero los principios no”.  Quizás era éste el mensaje fundamental de esta carta redactada en medio de la ignominia. Quizás, el hombre que moriría el primero de noviembre del 2001, se adelantaba al horror del presente, y proclamaba que su opción de goce no era el dinero. Quizás esa carta es el testimonio de su virtud, que se dibujaría en su muerte muchos años después, en la más absoluta humildad, sin fortuna material, con el decoro que quienes lo eluden no tienen. Por eso el silencio en el aniversario de su muerte.

!Oh,  Dios! Los principios se fueron al carajo, y los hombres no han podido caer más bajo.

Artículo publicado originalmente en el periódico HOY

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Opinión

Las encuestas: estafa política contra la  sociedad y la democracia dominicanas.

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Por José Cabral

La República Dominicana es impactada por una cultura del fraude que es transversal a todas las actividades humanas que tienen lugar en el país.

El engaño no se circunscribe al sistema tributario, económico y político, sino también a herramientas tan importantes para cualquier democracia como son las encuestas.

En el país hay una multiplicidad de supuestas mediciones políticas que se inventan números para beneficiar a determinados candidatos, todo ello a cambio de dinero.

Ni la Junta Central Electoral (JCE) ni las leyes sobre la materia  han podido detener las encuestas inventadas con el propósito de vender una falsa percepción de algunos candidatos a cargos electivos, principalmente a la presidencia de la República.

Lo curioso del caso de las encuestas es que no hay nadie ni nada que detenga esa mala práctica  y  engaño  en contra de la sociedad y la democracia dominicanas.

Podría decirse que el negocio de las falsas encuestas es un arma a la que recurren los delincuentes que se dedican a la política, pero, que sin lugar a dudas, logran confundir al votante al éste asumir  como cierta una mentira.

Nadie puede negar que la encuesta es una técnica científica para medir el nivel de penetración de cualquier candidato electoral o producto en el mercado , pero que la misma puede sufrir una manipulación que sus resultados no tengan nada que ver con la verdad.

De manera, que las encuestas son una arma de doble filo, la cual incluso puede ser elaborada en un cuarto frío sin haber consultado a nadie, lo cual agrava la estafa en esta materia.

La pregunta que surge a propósito de esa distorsión de un instrumento científico tan importante para que la gente pueda saber con certeza cuál es el posicionamiento de los que  buscan tener el control del Estado, es la siguiente:

¿Por qué, por ejemplo, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que ha servido de soporte a la democracia dominicana en muchos  aspectos que rebasan lo docente,  no contribuye con llevar la verdad a la sociedad sobre la aceptación popular de los aspirantes presidenciales y de otros candidatos  a cargos electivos con el montaje de una encuesta creíble?

La preocupación al respecto queda sobre la mesa  y ojalá en algún momento se pueda tener una respuesta.

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Opinión

Masacre en el Masacre

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Por Narciso Isa Conde

Duramente maltratados por cínicos continuadores de ese escarnio, aferrados como lapas al poder y al dinero.

El Masacre se pasa a pié.

Hubo una vez masacre en el Masacre: 1937,

¿Más cambios?
¿Más cambios?
…masacre por simplemente cruzarlo a pié.

A pié y descalzo,

Dos Minutos: ¿De qué hablará Abinader?
Dos Minutos: ¿De qué hablará Abinader?
…con estampa africana y mochilas cargadas de pobreza y sufrimientos coloniales.

Negros, negras, negritos y negritas, empobrecidos, a pie…

Infantes nutridos de tierra y lombrices…

Mujeres barrigonas y no por obra y gracia del espíritu santo,

…acosadas, arrestadas, deportadas,

…abandonados.

No han cesado desde entonces la masacre por cruzar el Masacre…

…gota a gota a gota de sangre y de dolor.

¡Cuánto dolor y por tanto tiempo!

¡Cuántas lágrimas amargas por cruzar el Masacre a pié!

No se detiene el calvario de esclavos y esclavas libertas.

Siguen sometidos/as al cruel aprecio y desprecio de la esclavitud del capital y el coloniaje “modernizado”.

No cesa el nuevo e infernal apartheid.

Continúan obligados a ser propiedad ilegalizada.

Seres humanos apropiados y perseguidos a la vez.

Duramente maltratados por cínicos continuadores de ese escarnio, aferrados como lapas al poder y al dinero.

¡Todavía!

85 años después.

¡Racismo a granel!

Cuidado, cuidado…

¡Mucho cuidado!

Que andan sueltos y ajitos de odios, vestidos de patriotas!

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Opinión

La coherencia diplomática

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Por Miguel Guerrero

La anunciada y pendiente decisión del presidente Luis Abinader de trasladar la sede de la embajada dominicana a Jerusalén, donde funcionó desde su instalación hasta 1980, sería una medida coherente con la diplomacia que la nación ha mantenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial y en particular con la nación hebrea.

Desde la creación del estado judío, en virtud de una resolución adoptada por Naciones Unidas en 1947, las naciones que votaron a favor de ella instalaron su sede en la capital histórica israelí. La resolución fue adoptada en noviembre de 1947en un esfuerzo de la comunidad internacional para solucionar el creciente conflicto entre árabes y judíos en la zona de Palestina, con la aprobación a favor de crear allí dos estados, un judío y otro árabe palestino.

Los primeros crearon el suyo, el 14 de mayo siguiente, tras la salida de las tropas británicas, el último poder colonial en la región. Los palestinos se negaron y con el respaldo de la Liga Árabe, financiada por los británicos y dirigida por un general inglés, y varios países vecinos árabes, intentaron abortar la creación de Israel agravando un conflicto que dura hasta hoy.

En las guerras formales posteriores, la de 1966, la del Iom Kippur, y en las llamadas intifadas, Israel ha logrado sobrevivir y crecer convirtiéndose en una potencia económica y científica regional a pesar de sus escasos recursos económicos, incomparables con las enormes posesiones petroleras de los estados árabes beligerantes que le rodean y le hostigan permanentemente.

Hoy todo parece estar cambiando y por lo menos varios estados árabes han establecido ya vínculos con Israel y varias naciones, incluyendo Estados Unidos han anunciado el trasladado de su sede a Jerusalén, las cuales la habían movido por presiones árabes después de la guerra del Iom Kippur. La decisión no cumplida todavía de Abinader es correcta y coherente con la diplomacia dominicana tras la Segunda Guerra mundial.

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