Opinión
Venezuela: un plan perverso a derrotar
Published
13 años agoon
Por Narciso Isa Conde
En esta entrega me hago eco de esta condensada, profunda y audaz reflexión del intelectual Julio Escalona sobre la situación actual de Venezuela y las perspectivas derivadas del plan orquestado por la extrema derecha de ese país y el poder imperialista estadounidense. Su texto se titula Impugnación Y Guerra y dice así:
Capriles ha impugnado el resultado de las elecciones ante el TSJ. Han desconocido al CNE, al presidente Maduro, y desconocerán al TSJ. Desconocer las instituciones es una forma de subversión.
La declaración de Obama, la intensificación de la guerra en Siria con la participación de Israel, son una clara señal de que una vez que inician un proceso de desestabilización, continúan hasta el final, a menos que los derrotemos políticamente.
La relación entre política y guerra cambió. Ayer la guerra era la continuación de la política por otros medios. Hoy la política imperial es la continuación de la guerra por otros medios. Si las fuerzas imperiales nos derrotan políticamente, habrá guerra. Por eso hoy los errores políticos son tan graves.
La invasión es un hecho. Bandas de narco-paramilitares han ocupado zonas fronterizas, barrios, campos, cárceles; controlan el contrabando de gasolina, bienes de Mercal, tráfico de armas, sicariato, tráfico de drogas Con redes populares lanzan invasiones de terrenos que negocian con gente pobre fortaleciendo su base social; secuestros exprés, motines carcelarios, guerras de pandillas, atracos, desorden urbano La vida cotidiana convertida en un infierno.
El desconocimiento del resultado electoral y el llamado de Capriles a descargar la arrechera son la señal para que esas fuerzas entren en acción para la batalla final. Por eso se han sumado la cúpula de la Iglesia Católica y organizaciones como Provea.
Con guerra mediática y psicológica, fomentan desestabilización, inseguridad y miedo, bases del fascismo. Con participación de fuerzas de derecha y funcionarios públicos corruptos van constituyendo un poder paralelo. Si no actuamos a tiempo ese poder proclamará a Capriles como presidente electo.
Tiene razón el presidente Maduro, el asesinato del periodista Jhonny González es obra de sicarios. También el secuestro del concejal Rafael Albertos. Van a generalizar los atentados y la guerra económica, crear ingobernabilidad, a proclamar a Capriles presidente e invocar protección internacional. Tratarán de llevarse por delante la Celac, Unasur, Petrocaribe, la cooperación solidaria, el comercio justo, la soberanía
El plan para una guerra regional está en marcha. Si ganamos la batalla política podemos impedir su ejecución.
- Motivaciones del recrudecimiento de la contrarrevolución.
La Venezuela de Bolívar y Chávez ha sido la bujía inspiradora de un camino desbrozado recientemente por la fuerza de un pueblo, que desde su nueva y original rebeldía cívico-militar, entendió que en un continente bajo dominación imperial no era posible recuperar su independencia y alcanzar su libertad plena sin unir voluntades con las demás naciones oprimidas, camino a la Patria Grande liberada y al socialismo redentor; más aún en medio de la pertinaces y perversas agresiones imperialistas encabezadas por el Norte revuelto y brutal que nos explota y saquea.
La Venezuela de Chávez -esa que se abraza a Bolívar, Manuelita Sáez, Martí, Ohiggins, San Martín, Zapata, Sandino, Betances, Duarte, El Che, Caamaño y Fidel- ha sido dínamo y factor solidario de una trascendente y profunda oleada transformadora, confabulándose entre sí sus enemigos jurados para generar fascismo, contrarrevolución interna e imperial, intervención pentagónica y guerra.
Esa Venezuela, que sobrevive con gallardía al delicado impacto de la dolorosa muerte inducida del comandante Chávez y que promete desde el nuevo gobierno del PSUV y el Polo Patriótico lealtad al valioso legado del comandante eterno, está ahora (por esa noble actitud y por el pérfido cálculo imperial sobre la oportunidad que le brinda la muerte de Chávez), sometida a un nuevo, agresivo y peligroso plan desestabilizador de factura imperial.
Un plan contrarrevolucionario que arranca con el desconocimiento de los resultados electorales (desfavorables para las derechas), que niega la legitimidad probada y mundialmente reconocida del gobierno Nicolás Maduro y que procura subvertir las instituciones vigentes, merece un rechazo categórico e inequívoco de nuestros pueblos.
Un plan desestabilizador que se perfila en los trajines paramilitares y conspirativos de la reacción interna, en las declaraciones incitadoras del presidente Obama y sus asesores, en el contubernio de Capriles con las fuerzas del guerrerismo colombiano, en las incitaciones del naciente neo-fascismo alimentado por la lumpen-burguesía- exhibe ya el rostro genocida y criminal de la subversión antidemocrática, de la agresión violenta y la amenaza de guerra. No olvidemos la siembra de bases militares en Colombia de cara a Venezuela y a la Amazonía, al petróleo, al gas, al agua, a la biodiversidad y a los minerales estratégicos presentes en la región.
- Contraofensiva reaccionaria continental.
Esa contraofensiva de la gran burguesía transnacional trasciende las fronteras venezolanas y está presente y activa, con gradaciones variadas, contra todos los países del ALBA y más allá: contra todo el proceso hacia la segunda independencia continental, no importa su profundidad en cada caso (Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Brasil, Uruguay ); caminando parejo a otras similares en Asia, África, Medio Oriente y Europa.
La apuesta imperial en el contexto de la multi-crisis crónica del sistema capitalista- es a la derecha, a la recolonización monda y lironda, a las agresiones multifacéticas (directas e indirectas) de ablandamiento y desgaste, a la ocupación de territorio con sus tropas y al empleo brutal de su decadente poderío.
Esto amerita un persistente concierto de movilización interna y de solidaridad mundial, que pasa por el avance en grande del torrente transformador colombiano (país vecino y plataforma de la contra venezolana-estadounidense), hasta derrotar políticamente esos funestos designios.
De lo contrario, si no hay victoria política rotunda, profundización de las transformaciones emprendidas y rápida ampliación del apoyo y la participación popular, habrá guerra en Venezuela, traspasando a continuación las fronteras formales en el Norte de Suramérica, vórtice de los cambios continentales en marcha.
Por Nelson Encarnación
Donald Trump y Benjamín Netanyahu (más Netanyahu que Trump) se han propuesto empujar al mundo a un conflicto del que se sabe cuándo comienza mas no cuándo termina. Pero sobre todo cómo termina.
El ataque “preventivo” a Irán se inscribe en esa tónica, cuya justificación se encuentra en el interés de un guerrerista que arrastra a Estados Unidos a un conflicto carente de apoyo interno, como lo evidencian las encuestas realizadas tras los bombardeos al país persa.
El primer ministro israelí actúa desde una lógica de preservación personal, teniendo la guerra como su seguro de vida, pues sabe que un Israel en calma significaría su ingreso a la cárcel por ladrón y abusador del poder que le confiere su actual investidura.
De hecho, este criminal tiene pendiente una condena de 12 años de prisión que no ha empezado a cumplir gracias a la inmunidad—o impunidad—de la que goza como derivación del cargo.
La mayor evidencia de que Netanyahu ha arrastrado a Estados Unidos a una guerra sin ninguna justificación, la tenemos en declaraciones de altos cargos de la Administración Trump, quienes han dicho que decidieron atacar a Irán porque de no hacerlo, Israel les tomaría la delantera y entonces tendrían que ingresar de segundones.
Un argumento tan insólito como aberrante, puesto que estos funcionarios, que ostentan una elevadísima responsabilidad en sus funciones, actúan como aventureros que se dejan manipular por un sujeto que tiene las manos manchadas de sangre, y que solo actúa en procura de salvar su pellejo, sin importar que el mundo arda en llamas.
Como le han enrostrado legisladores de ambos partidos, el presidente Trump se ha movido como segundón del aventurerismo de Netanyahu, sin medir las consecuencias de acciones guerreristas de las cuales tiene pocas posibilidades de salir airoso.
No importa que emerja de este enfrentamiento como superior en el campo de la batalla aérea, al final los iraníes se impondrán cuando Estados Unidos no pueda ocupar el territorio con su infantería, pues el precio a pagar en bajas sería sencillamente enorme.
Además, las últimas aventuras militares de Trump solo conducen a darle la razón a Rusia cuando lanzó en Ucrania su llamada operación militar especial, y todavía peor, deberá cruzarse de brazos cuando China se arroje sobre Taiwán y se haga con la “provincia rebelde”.
Por Miguel Guerrero
Una de las herencias trágicas del autoritarismo propio de nuestra historia, y que aún se expresa en amplias esferas de la vida social, es la de aceptar cuanto se nos diga sin cuestionamiento alguno y propalarlo. Ni en el aula es común formular preguntas y esa modalidad de aprendizaje se ha exportado a ciertas formas de periodismo.
Revisando archivos descubro un tratamiento mediático especial con la “revelación” hecha por el vocero de una muy activa ONG relacionada con el cambio climático, en julio del 2016. Se refería a lo tratado por el canciller de Brasil al entonces presidente Danilo Medina en una reunión cuyo propósito “era” prevenirle acerca de una investigación del Ministerio Público de la nación suramericana. Según lo publicado la figura presidencial se vería asociada a una trama vinculada a una empresa brasileña acusada allí de tráfico de influencias, sobornos y sobrevaluación.
La fantástica “revelación” fue hecha en una entrevista radial, reseñada en diarios digitales y tradicionales, que confirma la vieja práctica llevada de contrabando al periodismo, sin que nadie ose indagar lo fundamental, que en este caso sería o debió ser obviamente la procedencia de la información.
En otras palabras, la fuente que generó tan excepcional noticia. La pregunta se imponía por una razón muy sencilla. Como suele ocurrir en el tratamiento de los asuntos de Estado, como fue el caso de la reunión entre el Presidente y el canciller brasileño, en el despacho no había más personas, como en su oportunidad se reseñó en todos los medios. De manera que se imponía preguntarle al vocero de la ONG quién de ambos, el presidente Medina o el canciller brasileño, le sirvió la información. Deduzco que no sería el primero, porque no se trata de un suicida. Como tampoco el segundo, conociéndose la profesionalidad de Itamaraty.
Quién sabe si tal vez fuera una vernácula versión del pajarito que suele llevarle a Maduro los mensajes enviados del más allá por Chávez.
Por Narciso Isa Conde
El estudio señala que la productividad aumentó un 83%, pero los salarios reales permanecen estancados
Santo Domingo.– El programa hambre cero es propaganda oficialista y exaltación del asistencialismo clientelista.
Igual las falacias que se dicen sobre la «prosperidad» y el «desarrollo» de la sociedad dominicana.
Mientras más asistencialismo, más empobrecimiento y menos desarrollo y menos prosperidad colectiva…Migajas temporales
Aquí hay mucha gente que no se come las tres calientes.
Mucha hambre de alimentos saludables y agua potable.
Hambre de viviendas habitables, de educación, salud y agua potable.
Abunda la escasez de trabajo digno y bien remunerado.
Tenemos hambre de ambiente sano y justicia ambiental… y en muchas partes la tierra también tiene hambre.
Hambre de soberanía.
Hambre de democracia real.
Tenemos hambre de seguridad ciudadana, de justicia frente al crimen, la corrupción y la impunidad.
Angustia del hambre de justicia que provoca la violencia patriarcal.
Es altísima la desnutrición de menores, de personas anémicas y seres humanos mal alimentados,
Es grande el hambre por salir de la pobreza y la indigencia.
El hambre se ve en las calles, en los semáforos, en las playas, a la orilla de ríos y cañadas en bateyes y barriadas; se contabiliza en enfermedades infecciosas, niños/as famélicos y barrigones.
Se expresa en harturas tóxicas y enfermedades de alta mortalidad.
Impera el hambre por la igualdad en una sociedad brutalmente desigual, donde el hambre mayor es la suma de necesidades vitales, física y espirituales insatisfechas.–
Es enorme el hambre por conocer la verdad y vivir con justicia social.
Entonces, vamos a las cifras no maquilladas, a las investigaciones confiables y no rebatidas; más bien irresponsablemente soslayada por un poder experto en mentir y ocultar lo que no le conviene.
El 80 por ciento de los salarios de la clase trabajadora de República Dominicana está por debajo del valor de la canasta familiar.
Casi el 50 por ciento de las personas viven por debajo de la línea de la pobreza, de acuerdo a los ingresos laborales de los hogares.
La masa salarial real en relación con el PIB ha disminuido progresivamente desde 2007, lo que indica que los trabajadores reciben la menor parte de la riqueza producida, aunque la productividad laboral ha aumentado en un 83 %-
Los salarios reales se mantienen por debajo de los niveles del año 2000, existiendo una desconexión entre el crecimiento económico y los ingresos laborales.
La pobreza general medida por los salarios afectó al 49.7% de los hombres y el 56.8 % a las mujeres trabajadoras y sus dependientes.
La pobreza extrema, igual de alarmante, alcanza un 23.3% en hombres y un 28% en mujeres.
El ingresó laboral del sector turismo, una de las principales fuentes de ingresos de los multimillonarios, está por debajo de los niveles del año 2000.
En el año 2023, el salario fue inferior en 35.8, al nivel registrado en el 2000; y en el sector industrial se ha incrementado en solo 15.2 contrastando con la productividad laboral.
Son cifras del estudio realizado por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FCES) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Fundación Juan Bosch, incapaces de mentir como lo hace a diario la vocería oficial y le hace eco la dictadura mediática del gran capital.
