Opinión
Wen Guillen y los panfleteros de Santiago
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5 años agoon
Por Narciso Isa Conde
1.-MB.- Postergué durante veintiún años referirme al tema, queriendo evitar mayores tribulaciones a una madre como Thelma Gómez, para quien su amadísimo hijo Wen siguió siempre viviendo en su corazón, lacerado por profundas y sangrantes heridas con su abrupta desaparición
NIC.-De entrada, en este artículo de Manuel Bueno, que aporta un valioso testimonio a ese episodio de heroísmo de nuestra historia, la lucha y el sacrificio de los “panfleteros” anti-trujillistas de Santiago, Manuel revela sus extraordinarias condiciones humanas, su alta sensibilidad, su amor y protección a la madre de su camarada y amigo Wenceslao Guillén Gómez, vilmente asesinado en la terrible ergástula de La 40.
2. MB.- Pero es ya la hora de lanzarse al rescate de este descomunal héroe nacional –mártir a sus veinte años- que se llama Wenceslao Guillén Gómez (Wen Guillén), cuya memoria ha querido ser mantenida, al igual que muchos otros que cayeron en la lucha antitrujillista, en el más recóndito de los anonimatos por los beneficiarios y continuadores de ese régimen de oprobio conocido como Era de Trujillo.
NIC.- Veinte y un años después Manuel Bueno se rebela contra la conspiración del silencio tendida por la clase dominante-gobernante dominicana contra esa gesta escenificada por jóvenes llenos de dignidad, desde su vida humilde y se decide a revelar sus estremecedoras vivencias y agudas apreciaciones sobre ese desgarrador pasaje de las luchas estelares de nuestro pueblo.
3. MB.- En un artículo reciente, el doctor Negro Veras, integrante de ese grupo de jóvenes y valientes intelectuales que se nucleó alrededor de la figura aglutinante de Wen Guillén, y a cuyo valor sin límites, al igual que muchos otros, debe la vida, rompió el silencio ponderando una serie de cualidades y virtudes del desaparecido líder y algunos detalles de su lucha infatigable por derrotar la tiranía.
NIC.- Comienza, en otro gesto de su fina sensibilidad humana y su alejamiento de todo egoísmo, por reconocer los méritos de otros y no los propios, en una combinación de exaltación del inmenso valor de Wenceslao Guillén, del valioso rol del reconocido luchador Negro Veras, compañero de esa osadía juvenil, protegido por la entereza de Wenceslao.
4. MB.- Ese artículo me incentivó a producir el presente, en el cual revelaré los rasgos más sobresalientes de la actividad revolucionaria de Wen y parte de los episodios terroríficos que padeció en las ergástulas del déspota, hasta caer vilmente asesinado por sus sicarios. Episodios que deben ser conocidos por la presente generación que hoy disfruta de un ambiente de libertades públicas inexistentes en esa época, que ignora la magnitud de las inenarrables crueldades utilizadas por los funestos esbirros al servicio de esa oscura noche de nuestra historia, para acallar las voces de quienes se levantaron valientemente para enfrentarla, y convertir la República Dominicana en una nación verdaderamente libre y democrática.
NIC.- En ese tenor, apuntando hacia el corazón de las nuevas generaciones, que ya actuaban en un clima mucho más libre, ya en la década de los 80 reconoce el valor inspirador del primer artículo de Negro Veras sobre el líder de los “panfleteros”, en su decisión de comenzar a resaltar sus grandes valores y lo que le costó forjarlos en el Santiago de aquellos tiempos, en medio de tantas precariedades.
5. MB.- Wen se distinguió desde temprana edad en los círculos estudiantiles del Liceo Secundario de Santiago, por un inusitado y tesonero afán de superación intelectual que escapaba a la situación imperante a mediados de la década del cincuenta. En su mirada penetrante reflejaba una inteligencia y madurez poco comunes en un púber. De extracción humilde, debió conformarse con los libros que encontró a su alcance en la biblioteca de la “Sociedad Amantes de la Luz”, donde se convirtió en asiduo lector, de libros políticos de Vargas Vila, y hasta una vieja edición que había del Capital, de Max, el cual dejó marcado al caer prisionero.
NIC.-El liceo, su inteligencia, sus primeras lecturas, la Biblioteca Amantes de la Luz, Vargas Vila, y la valiosa influencia del viejo Marx, vertida en la inmensidad crítica de El Capital, no podían ser silenciadas por un luchador del calibre de Manuel. Allí estaba parte del nutriente de la joven e imparable rebeldía de Wenceslao.
6.MB.- Su pensamiento político era de una claridad y conciencia increíbles para el momento incierto que le tocó vivir, llegando al convencimiento que solo desde dentro se podía hacer la revolución, contrario a la vana ilusión de otros que soñaban con las armas que “iban a ser arrojadas a los patios desde el aire”. Las armas están aquí, las tienen ellos mismos, y solamente tenemos que prepararnos para aprender a quitárselas, solía expresar a sus íntimos. Por eso prefirió formar su propio grupo de noveles y confiables futuros combatientes, al cual bautizó con el nombre de “Unión de Grupos Revolucionarios Independientes, (UGRI)”, aunque no por eso dejó de mantener contacto con el Movimiento “14 de Junio”, a través del padre Cruz Inoa y de Cayeyo Grisanty.
NIC.- A su condición de joven estudioso e inteligente, Manuel le agrega al recuerdo imborrable de Wen su perspicacia política, su confianza en la lucha interna -más que en lo que podía caer del cielo o desde platas extranjeras en tanto a las armas se refería-. Su confianza en el valor del conocimiento y la organización plasmada en el UNGRI que contribuyó a forjar y sus vínculos con el naciente 14 de Junio a través del legendario Cayeyo Crisanty.
7. MB.- Se trazó un plan de acción que consistía de varias fases, empezando con el desarrollo simultáneo de la capacidad física a través del ejercicio y la adquisición de conciencia política por medio del estudio. Sostuvo la tesis de que se debía ir minando paralelamente la estabilidad del régimen, mediante progresivas acciones de propaganda y sabotaje, las que puso en marcha inmediatamente con la colocación de letreros de “Abajo Trujillo” en las paredes de escuelas y calles. Para la noche de inauguración del campeonato de pelota del año 1959, organizó su grupo para la distribución de grapas en las vías públicas de mayor tránsito, y así boicotear el acto de apertura, que acostumbraba aprovechar Trujillo para promover sus cacareados “paz y bienestar”. A finales de ese año, ya nos transmitía las enseñanzas que, sobre la fabricación de bombas, predicaban por la radio los exiliados dominicanos desde Cuba y Venezuela, y empezamos a acumular pólvora en la casa de Enrique Perelló en el barrio El Ejido.
NIC.- De las bases teórico-políticas y los primeros pasos organizativos, Manuel Bueno destaca como Wen Guillén insta a todo el grupo a pasar de las palabras a los hechos y describe como contribuyó a diseñar y poner en práctica un audaz y riesgoso PLAN DE ACCIÓN: propaganda y agitación, letreros ¡ABAJO TRUJILLO! -en escuelas y calles-, distribución de grapas para deslucir la presencia del tirano en la inauguración del campeonato de pelota e instrucciones para acciones de sabotaje, que incluyeron técnicas de fabricación de bombas caseras. Pensamiento y acción fundidos en armas contra la Tiranía.
8. MB.- Ese mismo diciembre, conocedor de mis habilidades artísticas y manuales, me tenía ocupado en el sótano de su casa en la calle General Valverde, en la confección del clisé que serviría para imprimir los volantes con que inundaríamos las calles de Santiago a principios de 1960, cuya distribución, ajena a los planes del 14 de Junio, significó, no tan solo la captura de nuestro grupo, sino que desató la redada contra los miembros de ese movimiento.
NIC.- Solo después de reconocer la visión integral que le imprimía Wen a ese conjunto de aguerridos y talentosos jóvenes, Manuel habla de cómo Wen le asignó, atendiendo a sus “cualidades artísticas y manuales”, la confección de los volantes a imprimir, que una vez profusamente distribuidos, su impacto desconcertante para los artífices de la paz sepulcral entonces imperante, desató una tenaz persecución que concluyó con el apresamiento de la mayoría de los integrantes del grupo revolucionario y tocó las filas del 14 de Junio, a pesar de que la acción fue de la exclusiva responsabilidad de la UNGRI.
9. MB.- Fue el contenido de la literatura de esos panfletos, acción que determinó el sobrenombre de “Los Panfleteros de Santiago” a nuestro grupo de UGRI, lo que realmente provocó “la condena a muerte” por Trujillo, de todos sus participantes. Estaban impresos en ambas caras de la mitad del papel 81/2 x 11, con la siguiente proclama en el lado frontal: “¡Viva la Revolución!”, ¡Abajo el Tirano! ¡Libertad o Muerte!, UGRI, y en el reverso, una sentencia que “el jefe” no podía perdonar: “Con perdón de la expresión, Trujillo es una Mierda”.
NIC.- Con enorme agudeza Manuel Bueno -a la par de dar a conocer el diseño y los contenidos revolucionarios y la intrepidez de las consignas de los panfletos profundamente distribuidos- sostiene la idea de que esa acción determinó la condena a muerte de los integrantes de ese movimiento. Su razonamiento es de una certeza incuestionable, sobre todo si se valora la crueldad extrema de esa tiraría y la megalomanía de Trujillo valientemente calificado de pura MIERDA.
10. MB.- Ya en La 40, Wen se destacó frente a sus torturadores, de la mayoría de los jóvenes que iban cayendo prisioneros, por su valentía y extraordinaria capacidad para resistir el dolor, y su firmeza para enfrentar los interrogatorios manteniendo sus posturas. Sentado en la silla eléctrica, y viendo sus captores que no había forma de arrancarle una confesión que delatara a sus colaboradores, puesto que sostenía que había trabajado solamente con los pocos que ya se encontraban detenidos, uno de los esbirros pidió que le trajeran el cuchillo de la cocina, y cuando procedía a clavarlo en su escroto para arrancarle los testículos, un compañero que observaba frente a él esta malvada operación, y quien había resistido previamente los corrientazos, ya que trabajaba como liniero en la Compañía de Electricidad, no pudo resistir tan macabro espectáculo, y gritó: “Wen, te vas a dejar matar, Déjenlo, que yo voy a hablar.
NIC.- Esta espeluznante descripción no podría tener sustituto a la hora de describir el extraordinario valor y la inmensa humanidad de este luchador todavía no conocido y reconocido colectivamente en su real dimensión.
11. MB.- Por este y muchos otros gestos de valor los matones a sueldo de La 40 le apodaron “el célebre Wen”, así le hacían llamar de la solitaria para cada interrogatorio. Recuerdo su figura desafiante, aunque encorvada por los tantos golpes recibidos, desnudo y esposado al frente, al instruirme en la sala de tortura, de cara al escritorio del abogado: “Escribe tu declaración tal cual te estoy diciendo, cuidando de no involucrar a nadie más, leela bien antes de firmarla, no te vayas a manchar pidiéndole perdón al hijo de puta ese”.
NIC.- El “célebre WEN” -célebre hasta para los esbirros impactados por sus osadías- no perdía oportunidad para instruir a sus camaradas de tal manera que ni por descuidos involuntarios hicieran las veces de delatores. Esta confesión de Manuel es reveladora de ese celo revolucionario y esa integridad moral.
12. MB.- Luego, en las solitarias del sótano del Palacio de la Policía, a las que fuimos trasladados catorce de nosotros, la madrugada del 21 de enero de 1960 desnudos en una guagua celular, enseñándome a fabricar un tipo de bomba de tiempo que me dijo le transmitió Manolo, y haciéndome jurarle continuar la lucha, pues ya tenía una clara convicción: “A todos nosotros nos van a matar, y tú eres quien tiene las mayores probabilidades de sobrevivir, de manera que tienes que hacerte cargo”. ÉL tenía entonces veinte años y yo quince.
NIC.- Esa visión preservadora incluyó el sentido de continuidad delegado por Guillén en Manuel Bueno con el tino propio de un visionario que asume su sacrificio y el sacrificio colectivo, sin dejar de pensar en el porvenir de la conspiración revolucionaria.
13. MB.- No sé exactamente cuál noche le tocó a Wen, pero entre el 25 y 29 de ese mes de enero, pude percatarme de cómo nos fueron procurando en pequeños grupos los calieses del SIM, para el regreso a La 40, y luego de indescriptibles torturas, inventar cada madrugada, asesorados por expertos exagentes nazis, la forma más cruel de completar la orden de exterminio emanada del sátrapa. A uno de los muchachos le fueron extrayendo la sangre con una jeringuilla hipodérmica, para irla derramando en su presencia, en el patio de la cárcel, hasta perder el conocimiento y luego morir.
NIC.-Tal como vaticinó Manuel en su reflexión sobre el contenido de los panfletos, el exterminio se consumó en los días finales de enero de 1960.Se consumó a lo Nazi, yo diría que peor aún, con una crueldad y un sadismo inimaginables, como lo describe con magistral veracidad Manuel Bueno en su breve versión testimonial, realmente horripilante e imposible de imaginar previamente.
14. MB.- Existieron pormenores que todavía me resuelven el estómago, y me hacen asomar las lágrimas cada vez que los reedita mi memoria, tan desagradables, que mejor es no contarlos y poder olvidarlos, y si ahora he traído algunos a colación para honrar la memoria de ese gran luchador y héroe nuestro que se llama Wen Guillén, ha sido porque considero que, por duro que haya sido, nuestras juventudes de hoy no deben ignorar las atrocidades cometidas por los secuaces de la funesta Era de Trujillo, para que no permitan que nuestro país regrese jamás a épocas de tanto oscurantismo, de conculcación total de las hermosas libertades públicas que hoy disfrutamos, y no se dejen confundir por los eternos apologistas del trujillismo, charlatanes tumba polvos e inescrupulosos lisonjeros, defensores de esa nauseabunda manera de pensar y hacer las cosas que Trujillo nos dejó como una lacra, y que hoy, gracias a Dios y a visionarios como Wen Guillén, ya hemos superado bastante . Escorias humanas que aplaudieron públicamente la muerte de un hijo por “traicionar al Jefe amado”, mientras entregaban la más hermosa de sus hijas al disfrute de sus caprichos sexuales. Por suerte ya mucho se han ido al “cielo” y los que quedan van cuesta abajo hacia el ocaso.
NIC.- Ahora entiendo más por qué Manuel Bueno tardó tanto en dar estos testimonios desgarradores, como entiendo su extraordinario valor presente y futuro para arrancar las raíces de la tiranía y su maldita influencia que se proyecta todavía en caudillismo presidencial, en represiones, en autoritarismo y alabanzas, en “lambonismo”…en negación de derechos fundamentales, en negación de democracia social, cultural, económica, en opresión de género, maltrato a niños/as y jóvenes, abusos y crímenes sexuales… en negación de soberanía popular y nacional.
15. MB.- Debemos continuar rescatando del anonimato a nuestros verdaderos héroes y mártires, dando a conocer su ideario, su trayectoria de lucha y afanes revolucionarios, reconociéndoles como nuestros únicos prohombres acreedores de honrar con sus nombres nuestras escuelas, plazas y calles principales, desplazando muchos falsos ídolos de barro que hoy ocupan esas posiciones señeras, aupados por los panegiristas y adulones, y que son más bien merecedores del escarnio y el olvido del pueblo. Loor a Wenceslao Marcial Guillén Gómez. (WEN GUILLÉN)
NIC.- Felicito a Manuel, te felicito Negro, me enorgullezco de haberlos conocido, de compartir luchas juveniles y universitarias, de tenerlos como amigos y camaradas.
P/D.-Recuerdo a Manuel antes, en y después de Abril 65, su figura, su modestia, su carga de talento y heroísmo, asumida sin fanfarrias. Lo tengo presente. Te tengo siempre muy presente, Negro, y nunca olvidaremos al inmenso WEN, que siempre fue reconocido por nuestro PCD como símbolo y ejemplo a seguir.
(Este artículo fue publicado en el libro: A los 60 años: dos panfleteros de Santiago contra un régimen tiránico, en la página 240, y lo reproduzco en ocasión de cumplirse este 29 de enero del 2021, un aniversario más. Recomiendo la lectura de este libro del apreciado amigo Negro Veras, un valioso aporte a la verdad histórica).
Opinión
Crímenes de lesa humanidad y los daños al medio ambiente (2 de 2)
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4 días agoon
abril 1, 2026
Por Rommel Santos Díaz
El artículo 7 del Estatuto de Roma también tipifica como crimen la persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género definido en el párrafo 3, u otros motivos universalmente reconocidos como inaceptables con arreglo al derecho internacional, en conexión con cualquier acto mencionado en el referido párrafo o con cualquier crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional.
El acto de persecución se define como ¨la privación intencional y grave de derechos fundamentales en contravención del derecho internacional en razón de la identidad del grupo o de la colectividad¨.
Un grupo o colectividad puede verse potencialmente privado de diversos derechos fundamentales como consecuencia de daños ambientales, la explotación ilegal de recursos naturales y la confiscación ilegal de tierras, entre ellos el derecho a la vida, el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, el derecho a la integridad física, el derecho a la salud física y mental, el derecho a un suministro adecuado de alimentos y agua, entre otros derechos fundamentales.
Reviste especial importancia adoptar un enfoque interseccionales en materia de persecución en el contexto ambiental, pues pueda que se cometa un acto de persecución por medio de daños ambientales o que resulte en dichos daños por razones múltiples o interseccionales, entre ellas razones de género, políticas , raciales, étnicas, culturales, religiosas o de otro tipo que se consideran universalmente inadmisibles de conformidad con el derecho internacional.
A diferencia de otros crímenes de lesa humanidad, la persecución exige algún tipo de prueba de intención de discriminación. El autor hace daño a la víctima porque considera que pertenece a un determinado grupo o colectividad.
La intención puede inferirse del comportamiento general del autor, asi como de las circunstancias en las que se cometió el crimen. En ese sentido verter productos químicos tóxicos en un río del que dependía un determinado Pueblo Indígena para obtener alimentos y agua no constituirá un crimen de lesa humanidad consistente en persecución.
Sin embargo, el acto de contaminación señalado anteriormente constituye persecución si el autor hubiera optado por contaminar ese río concreto con intención de privar a ese Pueblo Indígena en particular de sus derechos fundamentales.
Cabe destacar que el artículo 7, párrafo 1 K) del Estatuto de Roma tipifica como crímenes otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física.
En vista del lugar central que ocupa el medio ambiente en la vida social, cultural, religiosa y espiritual de muchas personas, en particular de los miembros de Pueblos Indígenas, los daños ambientales, la explotación ilegal de de recursos naturales y la confiscación ilegal de tierras pueden a menudo ser fuente de gran sufrimiento físico o mental, incluso cuando no constituyen uno de los demás crímenes de lesa humanidad enumerados en el artículo 7 del Estatuto de Roma.
Finalmente, mientras el causante del sufrimiento fuera consciente de que en el curso normal de los acontecimientos tendría lugar ese daño, tales actos podrían calificarse de crímenes de lesa humanidad o actos inhumanos de otro tipo.
Ni autoelogio oficial ni amnesia opositora
Por Isaías Ramos
Esta Semana Santa encuentra al país en medio de una incertidumbre internacional real y de una incertidumbre interna todavía más vieja: la de una clase política que, cuando el pueblo necesita verdad, vuelve a ofrecer relato. Luis Abinader habló de cambiar la “cultura de corrupción” por una de transparencia. Leonel Fernández dijo que los precios venían subiendo por la ineficiencia del PRM. Danilo Medina exigió un plan frente a la crisis derivada de la guerra con Irán y reclamó austeridad porque al pueblo no se le puede pedir todo el sacrificio mientras el Gobierno no se sacrifica en nada.
Los tres quieren ocupar la tribuna moral del momento. Pero, vistos con serenidad, los tres revelan el mismo problema: el oficialismo quiere absolverse y la oposición tradicional quiere amnistiarse.
Uno habla de transparencia desde el poder. Los otros hablan de crisis como si no hubieran dejado, durante años, buena parte del endeudamiento, del privilegio y de la fragilidad estructural que hoy vuelve tan vulnerable a la República Dominicana. No estamos viendo una disputa entre verdad y mentira. Estamos viendo, demasiadas veces, una competencia entre autoelogio y amnesia. Y el pueblo ya no debería seguir dejándose encerrar en esa falsa alternativa.
Por eso hay que decirlo sin rodeos: la corrupción no se apaga con palabras. No se derrota con congresos partidarios sobre ética. No se derrota con discursos de transparencia. No se derrota con opositores que descubren el dolor popular solo cuando no gobiernan.
La corrupción empieza a retroceder cuando un país instala educación, concientización y disciplina, de manera coherente, persistente y consistente; y, por último, consecuencias reales para quien viola la ley y el orden. Sin esa secuencia, todo discurso moral corre el riesgo de convertirse en propaganda. Y cuando la mora judicial en casos de presunta corrupción supera el 80%, la prédica ética sin consecuencia se parece demasiado a una cultura de favoritos protegidos y de impunidad administrada.
La verdad completa empieza por las finanzas públicas. Según el Presupuesto Consolidado del SPNF 2026, la Administración Central proyecta RD$1,342,258.2 millones en ingresos, RD$324,257.1 millones en intereses de la deuda y RD$121,192.6 millones en aplicaciones financieras. Traducido al lenguaje del ciudadano: entre 32.8 y 33.2 pesos de cada 100 que ingresan al Estado ya están comprometidos por intereses y amortización/aplicaciones de deuda. Esa no es una opinión. Es una señal de alarma fiscal. Y esa carga no cayó del cielo.
Es el resultado acumulado de años de endeudamiento bajo las administraciones de las mismas fuerzas políticas que hoy se disputan el relato nacional, sin haber explicado con el debido detalle y con la debida seriedad en qué se invirtió cada peso tomado a nombre del pueblo dominicano, qué problema resolvió y qué resultado concreto dejó para el país.
Con una carga así, la austeridad que demandan las circunstancias no debe empezar por el bolsillo exhausto del ciudadano común. Debe empezar por el privilegio enquistado del poder: gasto público innecesario, subsidios no auditables, gastos tributarios injustificados, recursos blindados a partidos, salarios estatales desproporcionados y rentas protegidas por décadas de un Estado complaciente. Solo después de esa cirugía arriba puede pedírsele al país un sacrificio adicional con autoridad moral. Lo contrario no es disciplina: es crueldad administrativa.
Y hay una coincidencia todavía más grave entre oficialismo y oposición tradicional: cuando se trató de cerrar el sistema político para protegerse entre sí, convergieron. La Constitución reconoce, en su artículo 22, el derecho de ciudadanía a elegir y ser elegible. Sin embargo, tras la sentencia TC/0788/24, el Congreso no reguló las candidaturas independientes: optó por suprimirlas. Diario Libre reportó que legisladores del PRM, PLD, Fuerza del Pueblo, PRSC y otras fuerzas se pusieron inusualmente de acuerdo para aprobar esa eliminación. Ahí no hubo rivalidad real. Hubo defensa corporativa del sistema cerrado.
Eso debe entenderlo bien el pueblo dominicano. No se trata solo de una discusión técnica. Se trata de si el ciudadano conserva o pierde espacios reales para competir fuera del oligopolio partidario. Se trata de si las grandes maquinarias pueden seguir repartiéndose la cancha mientras le dicen al país que su libertad política consiste en escoger siempre entre los mismos administradores del mismo sistema. Esa es la lógica que el pueblo ya no debería aceptar: el viejo libreto del dominicano súbdito. Pedagogía moral para abajo, comodidad política para arriba; sacrificio para el ciudadano, excepción para el privilegiado; deber para el pueblo, impunidad para el poder.
Esta Semana Santa debería servir para discernir el bien del mal en la vida pública. El bien no está en el gobernante que se felicita mientras preserva demasiadas excepciones. El bien no está en el opositor que denuncia el presente como si no hubiese pasado años incubando parte de lo que ahora critica. El bien político, en esta hora, está en algo mucho más exigente: verdad fiscal, austeridad arriba, protección de los más vulnerables, defensa de la Constitución y un régimen de consecuencias real.
La República Dominicana sí puede soportar tiempos duros. Lo que ya no debería seguir soportando es la incoherencia de quienes le piden deber mientras administran privilegio, opacidad e impunidad selectiva. Si de verdad vienen sacrificios, el primer recorte debe hacerse arriba. Y la primera disciplina debe imponerse al poder.
Solo entonces el esfuerzo nacional dejará de parecer abuso
y podrá empezar a parecerse a un pacto republicano.
Por Oscar López Reyes
Con sus resabios personales en la creencia de ser el rey de la selva, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha roto el pecho de la humanidad, a la que mantiene en ascuas y causándole una dolencia inconmensurable. Perpetra una hecatombe en el salvajismo a guisa de la confrontación con las supremas instancias institucionales de su país y de su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas junto a Rusia, China, Francia y Reino Unido. ¡Caray …!
Detrás del apoderamiento geoestratégico del Golfo Pérsico, que concentra el más gigantesco volumen de petróleo y gas del globo terráqueo, y el control del estrecho de Ormuz, Estados Unidos está apelando a su corpulencia convencional y tecnológica, desestabilizando, como un tobogán, la economía, los ecosistemas y la salud humana universal.
Las tormentas de fuego son parecidas a un Armagedón y cumplen una profecía bíblica. En el empeño imperialista/hegemónico de la superpotencia de Norteamérica y expansionista territorial del sionismo de Israel, se han intensificado los bombardeos aéreos en Irán y el Golfo Pérsico, destrozado edificios, hospitales, escuelas, cuarteles y bases castrenses, centrales nucleares y otras infraestructuras militares, industriales y urbanísticas.
El saldo ha sido de miles de muertos y heridos, hambrunas y desplazamientos poblacionales, que tiemblan en el ensordecedor zumbido de las cargas explosivas. Aunque cuentan con armas nucleares, Estados Unidos e Israel también matan persiguiendo detener el proyecto de bombas atómicas emprendido por Irán.
Por esta conflagración bélica ha sido apretado el botón de pánico energético, acelerado la volatilidad económico-financiera internacional -con la consiguiente avalancha inflacionaria-, los daños medioambientales y el estrés postraumático crónico, cocidos por el mal olor cadavérico, el calor de los escombros en llamas y la diseminación en la atmósfera de fardos de pólvoras y sustancias nocivas.
En anclas parecidas, el influyente humorista gráfico de diarios de España Antonio Fraguas de Pablo (Forges, 1942-2018) tiró un alarido expresivo: “No hay guerras justas y guerras injustas: solo hay malditas guerras”, apropiado para ser repetido en esta época.
¡Oh guerras! De veras, estas han sido gestadas por desarmonías espirituales individuales, el ensanchamiento de negocios en la codicia económica, las rivalidades por apoderarse de recursos naturales, franjas fronterizas y por geoestrategias en la desconfianza, las demandas de seguridad ante amenazas y los fracasos diplomáticos.
En la escalada guerrera de Estados Unidos e Israel contra Irán (iniciada el 28-2-2026), el primer complejo militar fabricante y exportador de armas está de pláceme, cual festines carnívoros de perros y gatos, alacranes y buitres, y ratas y leones. Los cielos, mares y tierras retumban saturados de drones suicidas y sistemas anti-drones, misiles balísticos de largo alcance y aviones bombarderos ultramodernos, con toques de sirenas para huir despavoridamente hacia los refugios.
En este escenario de acometidas, el presidente Donald Trump (Taco) y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (Bibi) traen a la memoria las atrocidades del nazi autoritario de Alemania Adolfo Hitler, por aquello de “El veneno de la sangre”, y la crueldad.
Y, en ese hábitat, han detonado esos dos osados que, con vértebras que flechan lutos, se engullen un elefante africano sin obedecer las normas jurídicas, éticas y de salubridad; sin arrojar gases del estómago ni dar señales de sonrojo. La catástrofe de Trump desde la Casa Blanca y Netanyahu desde Beit HaNassi (Casa del Presidente), convoca a glosar las odas del poeta español Vicente Aleixandre (1898-1984), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1977:
“…Suena en las calles /Todas las casas gritan/… y de esa ventana rota sale un grito de muerte/Seguís. De ese hueco sin puerta/sale una sangre y grita/ Las ventanas, las puertas, las torres, los tejados/gritan. Son niños que murieron/Por la ciudad gritando/…un río pasa: un río clamoroso de dolor que no acaba/No lo miréis: sentido/Pequeños corazones, pechos difuntos, caritas destrozadas/”.
Incontestablemente, la guerra del 2026 está engordando el mercantilismo de las herramientas de muerte, en el batir de récords de ventas de las compañías armamentistas enclavadas en una nación que pregona defender la vida y los derechos humanos. El Pentágono está pidiendo cuadruplicar la producción de esos artefactos para reponer los arsenales y sustentar los enfrentamientos, en tanto que Lockheed Martin, RTX (Raytheon), Northrop Grumman, General Dynamics y Boeing han suscrito contratos sin precedentes, con encapié en la tecnología aeroespacial, como los misiles de precisión.
La carrera belicista se acrecienta colosalmente, sin contención de naciones capitalistas ni socialistas. En 2025, el gasto militar mundial ascendió a unos 2,63 billones de dólares, que equivale a un incremento del 2,5%, comparado con el año anterior. Ese presupuesto está liderado por Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Reino Unido, India, Arabia Saudita, Japón, Ucrania, Francia, Israel, India, Pakistán y Corea del Norte.
A riendas sueltas, las superpotencias acumulan un arsenal nuclear que cifra 9,745 ojivas, conforme con el último monitoreo de la Prohibición de Armas Nucleares. Ellas son un riesgo a gran escala por su utilización ante una situación de presión, un error de cálculo o un accidente, con lo cual serían aniquiladas más de 5 mil millones de personas, especies animales y vegetales. Ese cataclismo radioactivo destruiría la civilización humana.
En contraste con la prosperidad en la venta de armas de fuego, se disparan los precios del petróleo y el gas, los mercados financieros sobrellevan una recia perturbación, particularmente con la caída de las cotizaciones bursátiles, y los ciudadanos estadounidenses se ven compelidos a pagar un costo calculado en más de 890 millones de dólares diarios.
Esa tirantez marcial causa estragos financieros, y revive la teoría de los conflictos sociales y políticos, expuesta por el filósofo y revolucionario alemán Carlos Marx (1818-1883) en su obra «Contribución a la crítica de la economía política» (1859), cuando aún no proliferaban instalaciones atómicas.
El fundador del socialismo científico postula que los conflictos sociopolíticos no son casuales, sino que nacen de la infraestructura económica (relaciones de producción) que, a su vez, cimienta y levanta la superestructura jurídica y política. Plantea que, por la pugna en torno a recursos limitados, la sociedad está inmersa en una discrepancia perpetua (pobreza, discriminación, violencia doméstica, guerras y revoluciones), y que el orden social se sustenta en la dominación y el poder, y no en el consenso y la conformidad.
En esa coordenada, opinamos, el armamentismo alimenta el planteamiento marxista-leninista de que la lucha armada encarna el medio esencial para conquistar y mantener el poder político. La anterior premisa de Carlos Marx se complementa con la famosa frase acuñada, el 7 de agosto de 1927 y reafirmada en 1938, por el líder de la revolución (1949) y presidente de la República Popular China (1949-1976), Mao Tse Tung: «El poder político nace del cañón de un arma», o sea, «del fusil».
La inversión monetaria para la defensa y para neutralizar capacidades militares luce que seguirá en marcha, para que por calles y avenidas veamos transitar, lentamente, más carros fúnebres con seres humanos devorados, sin bombas y con flores; más guirnaldas sin arder en mañanas, tardes ni noches de hogueras, pero sin pólvora, y llevados hasta cementerios, sin fuego ni sangre y dejados en tumbas frías.
En su cancionero y romancero de ausencias, el poeta y dramaturgo Miguel Hernández (1910-1942), comprometido con la Guerra Civil Española, esparció su lírica contra las hostilidades en la hoguera: “Tristes guerras/si no es amor la empresa/Tristes, tristes/Tristes armas/si no son las palabras/Tristes, tristes/Tristes hombres/si no mueren de amores/Tristes, tristes”.
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El autor: Periodista, escritor y catedrático.
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