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Opinión

Wen Guillen y los panfleteros de Santiago

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Por Narciso Isa Conde

1.-MB.- Postergué durante veintiún años referirme al tema, queriendo evitar mayores tribulaciones a una madre como Thelma Gómez, para quien su amadísimo hijo Wen siguió siempre viviendo en su corazón, lacerado por profundas y sangrantes heridas con su abrupta desaparición

NIC.-De entrada, en este artículo de Manuel Bueno, que aporta un valioso testimonio a ese episodio de heroísmo de nuestra historia, la lucha y el sacrificio de los “panfleteros” anti-trujillistas de Santiago, Manuel revela sus extraordinarias condiciones humanas, su alta sensibilidad, su amor y protección a la madre de su camarada y amigo Wenceslao Guillén Gómez, vilmente asesinado en la terrible ergástula de La 40.

2. MB.- Pero es ya la hora de lanzarse al rescate de este descomunal héroe nacional –mártir a sus veinte años- que se llama Wenceslao Guillén Gómez (Wen Guillén), cuya memoria ha querido ser mantenida, al igual que muchos otros que cayeron en la lucha antitrujillista, en el más recóndito de los anonimatos por los beneficiarios y continuadores de ese régimen de oprobio conocido como Era de Trujillo.

NIC.- Veinte y un años después Manuel Bueno se rebela contra la conspiración del silencio tendida por la clase dominante-gobernante dominicana contra esa gesta escenificada por jóvenes llenos de dignidad, desde su vida humilde y se decide a revelar sus estremecedoras vivencias y agudas apreciaciones sobre ese desgarrador pasaje de las luchas estelares de nuestro pueblo.

3. MB.- En un artículo reciente, el doctor Negro Veras, integrante de ese grupo de jóvenes y valientes intelectuales que se nucleó alrededor de la figura aglutinante de Wen Guillén, y a cuyo valor sin límites, al igual que muchos otros, debe la vida, rompió el silencio ponderando una serie de cualidades y virtudes del desaparecido líder y algunos detalles de su lucha infatigable por derrotar la tiranía.

NIC.- Comienza, en otro gesto de su fina sensibilidad humana y su alejamiento de todo egoísmo, por reconocer los méritos de otros y no los propios, en una combinación de exaltación del inmenso valor de Wenceslao Guillén, del valioso rol del reconocido luchador Negro Veras, compañero de esa osadía juvenil, protegido por la entereza de Wenceslao.

4. MB.- Ese artículo me incentivó a producir el presente, en el cual revelaré los rasgos más sobresalientes de la actividad revolucionaria de Wen y parte de los episodios terroríficos que padeció en las ergástulas del déspota, hasta caer vilmente asesinado por sus sicarios. Episodios que deben ser conocidos por la presente generación que hoy disfruta de un ambiente de libertades públicas inexistentes en esa época, que ignora la magnitud de las inenarrables crueldades utilizadas por los funestos esbirros al servicio de esa oscura noche de nuestra historia, para acallar las voces de quienes se levantaron valientemente para enfrentarla, y convertir la República Dominicana en una nación verdaderamente libre y democrática.

NIC.- En ese tenor, apuntando hacia el corazón de las nuevas generaciones, que ya actuaban en un clima mucho más libre, ya en la década de los 80 reconoce el valor inspirador del primer artículo de Negro Veras sobre el líder de los “panfleteros”, en su decisión de comenzar a resaltar sus grandes valores y lo que le costó forjarlos en el Santiago de aquellos tiempos, en medio de tantas precariedades.

5. MB.- Wen se distinguió desde temprana edad en los círculos estudiantiles del Liceo Secundario de Santiago, por un inusitado y tesonero afán de superación intelectual que escapaba a la situación imperante a mediados de la década del cincuenta. En su mirada penetrante reflejaba una inteligencia y madurez poco comunes en un púber. De extracción humilde, debió conformarse con los libros que encontró a su alcance en la biblioteca de la “Sociedad Amantes de la Luz”, donde se convirtió en asiduo lector, de libros políticos de Vargas Vila, y hasta una vieja edición que había del Capital, de Max, el cual dejó marcado al caer prisionero.

 NIC.-El liceo, su inteligencia, sus primeras lecturas, la Biblioteca Amantes de la Luz, Vargas Vila, y la valiosa influencia del viejo Marx, vertida en la inmensidad crítica de El Capital, no podían ser silenciadas por un luchador del calibre de Manuel. Allí estaba parte del nutriente de la joven e imparable rebeldía de Wenceslao.

6.MB.- Su pensamiento político era de una claridad y conciencia increíbles para el momento incierto que le tocó vivir, llegando al convencimiento que solo desde dentro se podía hacer la revolución, contrario a la vana ilusión de otros que soñaban con las armas que “iban a ser arrojadas a los patios desde el aire”. Las armas están aquí, las tienen ellos mismos, y solamente tenemos que prepararnos para aprender a quitárselas, solía expresar a sus íntimos. Por eso prefirió formar su propio grupo de noveles y confiables futuros combatientes, al cual bautizó con el nombre de “Unión de Grupos Revolucionarios Independientes, (UGRI)”, aunque no por eso dejó de mantener contacto con el Movimiento “14 de Junio”, a través del padre Cruz Inoa y de Cayeyo Grisanty.

NIC.- A su condición de joven estudioso e inteligente, Manuel le agrega al recuerdo imborrable de Wen su perspicacia política, su confianza en la lucha interna -más que en lo que podía caer del cielo o desde platas extranjeras en tanto a las armas se refería-. Su confianza en el valor del conocimiento y la organización plasmada en el UNGRI que contribuyó a forjar y sus vínculos con el naciente 14 de Junio a través del legendario Cayeyo Crisanty.

7. MB.- Se trazó un plan de acción que consistía de varias fases, empezando con el desarrollo simultáneo de la capacidad física a través del ejercicio y la adquisición de conciencia política por medio del estudio. Sostuvo la tesis de que se debía ir minando paralelamente la estabilidad del régimen, mediante progresivas acciones de propaganda y sabotaje, las que puso en marcha inmediatamente con la colocación de letreros de “Abajo Trujillo” en las paredes de escuelas y calles. Para la noche de inauguración del campeonato de pelota del año 1959, organizó su grupo para la distribución de grapas en las vías públicas de mayor tránsito, y así boicotear el acto de apertura, que acostumbraba aprovechar Trujillo para promover sus cacareados “paz y bienestar”. A finales de ese año, ya nos transmitía las enseñanzas que, sobre la fabricación de bombas, predicaban por la radio los exiliados dominicanos desde Cuba y Venezuela, y empezamos a acumular pólvora en la casa de Enrique Perelló en el barrio El Ejido.

NIC.- De las bases teórico-políticas y los primeros pasos organizativos, Manuel Bueno destaca como Wen Guillén insta a todo el grupo a pasar de las palabras a los hechos y describe como contribuyó a diseñar y poner en práctica un audaz y riesgoso PLAN DE ACCIÓN: propaganda y agitación, letreros ¡ABAJO TRUJILLO! -en escuelas y calles-, distribución de grapas para deslucir la presencia del tirano en la inauguración del campeonato de pelota e instrucciones para acciones de sabotaje, que incluyeron técnicas de fabricación de bombas caseras. Pensamiento y acción fundidos en armas contra la Tiranía.

8. MB.- Ese mismo diciembre, conocedor de mis habilidades artísticas y manuales, me tenía ocupado en el sótano de su casa en la calle General Valverde, en la confección del clisé que serviría para imprimir los volantes con que inundaríamos las calles de Santiago a principios de 1960, cuya distribución, ajena a los planes del 14 de Junio, significó, no tan solo la captura de nuestro grupo, sino que desató la redada contra los miembros de ese movimiento.

NIC.- Solo después de reconocer la visión integral que le imprimía Wen a ese conjunto de aguerridos y talentosos jóvenes, Manuel habla de cómo Wen le asignó, atendiendo a sus “cualidades artísticas y manuales”, la confección de los volantes a imprimir, que una vez profusamente distribuidos, su impacto desconcertante para los artífices de la paz sepulcral entonces imperante, desató una tenaz persecución que concluyó con el apresamiento de la mayoría de los integrantes del grupo revolucionario y tocó las filas del 14 de Junio, a pesar de que la acción fue de la exclusiva responsabilidad de la UNGRI.

9. MB.- Fue el contenido de la literatura de esos panfletos, acción que determinó el sobrenombre de “Los Panfleteros de Santiago” a nuestro grupo de UGRI, lo que realmente provocó “la condena a muerte” por Trujillo, de todos sus participantes. Estaban impresos en ambas caras de la mitad del papel 81/2 x 11, con la siguiente proclama en el lado frontal: “¡Viva la Revolución!”, ¡Abajo el Tirano! ¡Libertad o Muerte!, UGRI, y en el reverso, una sentencia que “el jefe” no podía perdonar: “Con perdón de la expresión, Trujillo es una Mierda”.

NIC.- Con enorme agudeza Manuel Bueno -a la par de dar a conocer el diseño y los contenidos revolucionarios y la intrepidez de las consignas de los panfletos profundamente distribuidos- sostiene la idea de que esa acción determinó la condena a muerte de los integrantes de ese movimiento. Su razonamiento es de una certeza incuestionable, sobre todo si se valora la crueldad extrema de esa tiraría y la megalomanía de Trujillo valientemente calificado de pura MIERDA.

10. MB.- Ya en La 40, Wen se destacó frente a sus torturadores, de la mayoría de los jóvenes que iban cayendo prisioneros, por su valentía y extraordinaria capacidad para resistir el dolor, y su firmeza para enfrentar los interrogatorios manteniendo sus posturas. Sentado en la silla eléctrica, y viendo sus captores que no había forma de arrancarle una confesión que delatara a sus colaboradores, puesto que sostenía que había trabajado solamente con los pocos que ya se encontraban detenidos, uno de los esbirros pidió que le trajeran el cuchillo de la cocina, y cuando procedía a clavarlo en su escroto para arrancarle los testículos, un compañero que observaba frente a él esta malvada operación, y quien había resistido previamente los corrientazos, ya que trabajaba como liniero en la Compañía de Electricidad, no pudo resistir tan macabro espectáculo, y gritó: “Wen, te vas a dejar matar, Déjenlo, que yo voy a hablar.

NIC.- Esta espeluznante descripción no podría tener sustituto a la hora de describir el extraordinario valor y la inmensa humanidad de este luchador todavía no conocido y reconocido colectivamente en su real dimensión.

11. MB.- Por este y muchos otros gestos de valor los matones a sueldo de La 40 le apodaron “el célebre Wen”, así le hacían llamar de la solitaria para cada interrogatorio. Recuerdo su figura desafiante, aunque encorvada por los tantos golpes recibidos, desnudo y esposado al frente, al instruirme en la sala de tortura, de cara al escritorio del abogado: “Escribe tu declaración tal cual te estoy diciendo, cuidando de no involucrar a nadie más, leela bien antes de firmarla, no te vayas a manchar pidiéndole perdón al hijo de puta ese”.

NIC.- El “célebre WEN” -célebre hasta para los esbirros impactados por sus osadías- no perdía oportunidad para instruir a sus camaradas de tal manera que ni por descuidos involuntarios hicieran las veces de delatores. Esta confesión de Manuel es reveladora de ese celo revolucionario y esa integridad moral.

12. MB.- Luego, en las solitarias del sótano del Palacio de la Policía, a las que fuimos trasladados catorce de nosotros, la madrugada del 21 de enero de 1960 desnudos en una guagua celular, enseñándome a fabricar un tipo de bomba de tiempo que me dijo le transmitió Manolo, y haciéndome jurarle continuar la lucha, pues ya tenía una clara convicción: “A todos nosotros nos van a matar, y tú eres quien tiene las mayores probabilidades de sobrevivir, de manera que tienes que hacerte cargo”. ÉL tenía entonces veinte años y yo quince.

NIC.- Esa visión preservadora incluyó el sentido de continuidad delegado por Guillén en Manuel Bueno con el tino propio de un visionario que asume su sacrificio y el sacrificio colectivo, sin dejar de pensar en el porvenir de la conspiración revolucionaria.

13. MB.- No sé exactamente cuál noche le tocó a Wen, pero entre el 25 y 29 de ese mes de enero, pude percatarme de cómo nos fueron procurando en pequeños grupos los calieses del SIM, para el regreso a La 40, y luego de indescriptibles torturas, inventar cada madrugada, asesorados por expertos exagentes nazis, la forma más cruel de completar la orden de exterminio emanada del sátrapa. A uno de los muchachos le fueron extrayendo la sangre con una jeringuilla hipodérmica, para irla derramando en su presencia, en el patio de la cárcel, hasta perder el conocimiento y luego morir.

NIC.-Tal como vaticinó Manuel en su reflexión sobre el contenido de los panfletos, el exterminio se consumó en los días finales de enero de 1960.Se consumó a lo Nazi, yo diría que peor aún, con una crueldad y un sadismo inimaginables, como lo describe con magistral veracidad Manuel Bueno en su breve versión testimonial, realmente horripilante e imposible de imaginar previamente.

14. MB.- Existieron pormenores que todavía me resuelven el estómago, y me hacen asomar las lágrimas cada vez que los reedita mi memoria, tan desagradables, que mejor es no contarlos y poder olvidarlos, y si ahora he traído algunos a colación para honrar la memoria de ese gran luchador y héroe nuestro que se llama Wen Guillén, ha sido porque considero que, por duro que haya sido, nuestras juventudes de hoy no deben ignorar las atrocidades cometidas por los secuaces de la funesta Era de Trujillo, para que no permitan que nuestro país regrese jamás a épocas de tanto oscurantismo, de conculcación total de las hermosas libertades públicas que hoy disfrutamos, y no se dejen confundir por los eternos apologistas del trujillismo, charlatanes tumba polvos e inescrupulosos lisonjeros, defensores de esa nauseabunda manera de pensar y hacer las cosas que Trujillo nos dejó como una lacra, y que hoy, gracias a Dios y a visionarios como Wen Guillén, ya hemos superado bastante . Escorias humanas que aplaudieron públicamente la muerte de un hijo por “traicionar al Jefe amado”, mientras entregaban la más hermosa de sus hijas al disfrute de sus caprichos sexuales. Por suerte ya mucho se han ido al “cielo” y los que quedan van cuesta abajo hacia el ocaso.

NIC.- Ahora entiendo más por qué Manuel Bueno tardó tanto en dar estos testimonios desgarradores, como entiendo su extraordinario valor presente y futuro para arrancar las raíces de la tiranía y su maldita influencia que se proyecta todavía en caudillismo presidencial, en represiones, en autoritarismo y alabanzas, en “lambonismo”…en negación de derechos fundamentales, en negación de democracia social, cultural, económica, en opresión de género, maltrato a niños/as y jóvenes, abusos y crímenes sexuales… en negación de soberanía popular y nacional.

15. MB.- Debemos continuar rescatando del anonimato a nuestros verdaderos héroes y mártires, dando a conocer su ideario, su trayectoria de lucha y afanes revolucionarios, reconociéndoles como nuestros únicos prohombres acreedores de honrar con sus nombres nuestras escuelas, plazas y calles principales, desplazando muchos falsos ídolos de barro que hoy ocupan esas posiciones señeras, aupados por los panegiristas y adulones, y que son más bien merecedores del escarnio y el olvido del pueblo. Loor a Wenceslao Marcial Guillén Gómez. (WEN GUILLÉN)

NIC.- Felicito a Manuel, te felicito Negro, me enorgullezco de haberlos conocido, de compartir luchas juveniles y universitarias, de tenerlos como amigos y camaradas.

P/D.-Recuerdo a Manuel antes, en y después de Abril 65, su figura, su modestia, su carga de talento y heroísmo, asumida sin fanfarrias. Lo tengo presente. Te tengo siempre muy presente, Negro, y nunca olvidaremos al inmenso WEN, que siempre fue reconocido por nuestro PCD como símbolo y ejemplo a seguir.

(Este artículo fue publicado en el libro: A los 60 años: dos panfleteros de Santiago contra un régimen tiránico, en la página 240, y lo reproduzco en ocasión de cumplirse este 29 de enero del 2021, un aniversario más. Recomiendo la lectura de este libro del apreciado amigo Negro Veras, un  valioso aporte  a la verdad histórica).

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Opinión

Investigación  y  enjuiciamiento de la Corte Penal Internacional

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Por Rommel Santos Diaz

El Fiscal, después de evaluar la información de que disponga, iniciará una  investigación  a menos  que determine que no existe fundamento razonable para proceder a  ella  con arreglo en cuenta las  siguientes  circunstancias:

  1. a)La información de que dispone constituye  fundamento razonable para creer que se ha cometido  o se está  cometiendo un crimen de la competencia de la Corte Penal Internacional;
  2. b)La causa es o sería admisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma;
  3. c)Existen razones sustanciales para creer que, aun teniendo en cuenta la gravedad del crimen y los intereses de las víctimas, una investigación no redundaría en interés de la justicia.

El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable para proceder a la investigación y la determinación se basará únicamente en lo señalado anteriormente, lo comunicará a la Sala de Cuestiones Preliminares.

Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento ya que:

  1. a)No existe una base suficiente de hecho o de derecho para pedir una orden de detención o de comparecencia de conformidad con el artículo 58 del Estatuto de Roma;
  2. b)La causa es inadmisible de conformidad con el artículo 17 del Estatuto de Roma ; o
  3. c)El enjuiciamiento no redundaría  en interés de la justicia, teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y la edad o enfermedad del presunto autor y su participación en el presunto crimen, notificará su conclusión  motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Estado que haya remitido el asunto de conformidad  con el artículo 14 del Estatuto  o al Consejo de Seguridad si se trata de un caso previsto  en el artículo 13 del Estatuto de Roma.

Por otro lado, a petición  del Estado que haya remitido el asunto con arreglo al artículo 14 del Estatuto de Roma o del Consejo de Seguridad de conformidad con el artículo 13, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá examinar  la decisión  del Fiscal de no proceder a la investigación de conformidad con  este mismo artículo  y pedir al Fiscal que reconsidere esa decisión.

Además la Sala de Cuestiones Preliminares  podrá, de oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a la investigación  si dicha decisión se basará únicamente en el párrafo 1 c) o  2 c)  del artículo 13 del Estatuto de Roma. En este caso, la decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es confirmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.

Finalmente, el Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su decisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.

rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

El país que crece mientras se despoja

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Por Isaías Ramos

Mil doscientos millones de pesos para señalización turística. A la vez, se denuncian escuelas de jornada extendida con carencias de agua, baños, aulas, comedores y espacios adecuados.

No son partidas presupuestarias jurídicamente intercambiables. Pero sí revelan algo más profundo: qué problemas reciben recursos y urgencia del Estado, y cuáles continúan esperando.

La pregunta es inevitable:

¿Para quién está funcionando nuestro crecimiento?

La República Dominicana ha crecido. Negarlo sería absurdo. Han aumentado el turismo, la inversión extranjera, las exportaciones y el PIB. Pero durante más de tres décadas hemos confundido crecimiento con desarrollo, como si una cifra macroeconómica pudiera sustituir el bienestar de una familia.

Nuestra Constitución establece otra jerarquía. El artículo 8 dispone que la función esencial del Estado es proteger los derechos de la persona, respetar su dignidad y procurar su desarrollo dentro de un marco de justicia social y bienestar general. El artículo 217 ordena orientar el régimen económico hacia el desarrollo humano.

La Constitución no coloca al ciudadano al servicio de la economía. Coloca la economía al servicio del ciudadano.

El crecimiento es un medio, no el fin de la República. Podemos exhibir excelentes indicadores mientras demasiados dominicanos compran agua, pagan de su bolsillo educación y salud y viven en comunidades donde el progreso parece pasar de largo.

El modelo ha consolidado rasgos de rentismo, extractivismo y exclusión. Extraemos minerales, pero también obtenemos rentas del agua, las costas, el suelo y el paisaje. Facilitamos inversiones, concedemos incentivos y construimos infraestructura pública. Eso puede ser legítimo y necesario. La pregunta es qué recibe la nación a cambio.

Las playas muestran esa contradicción con claridad. El artículo 15 de la Constitución las reconoce como bienes de dominio público y de libre acceso. Sin embargo, en distintos lugares el ciudadano encuentra dificultades para acceder a costas rodeadas por proyectos que monetizan aquello que pertenece a todos.

La empresa construyó el hotel.

Pero no construyó el mar.

No creó la playa.

No produjo el paisaje.

Cuando un bien natural colectivo se convierte de hecho en atributo de exclusividad comercial, debemos preguntar quién captura la renta, quién asume los costos y qué pierde la nación.

El turismo no es enemigo del país. La empresa privada tampoco. Necesitamos inversión que genere empleos dignos, fortalezca proveedores nacionales, contribuya fiscalmente, transfiera conocimientos, respete el medioambiente y deje comunidades más prósperas.

No queremos menos crecimiento. Queremos crecimiento que produzca desarrollo.

No queremos menos inversión. Queremos inversión que fortalezca a la nación que la hace posible.

No todo incremento del PIB equivale a mayor bienestar ni necesariamente a mayor riqueza nacional neta. Si al crecer agotamos acuíferos, degradamos costas, acumulamos pasivos ambientales o convertimos privilegios temporales en derechos permanentes, podemos contabilizar como progreso la pérdida de nuestro patrimonio. Ninguna nación puede llamar desarrollo a aquello que mejora las cuentas de esta generación a costa de la siguiente.

El Estado no está ausente. Está selectivamente presente.

Construye carreteras, facilita inversiones, protege propiedades, concede incentivos y promueve destinos. Y debe hacerlo. El problema es que demasiadas veces no muestra la misma eficacia y urgencia para garantizar agua potable, educación, salud, seguridad, saneamiento y servicios públicos dignos.

Ese desequilibrio erosiona la esencia del Estado social y democrático de derecho.

No necesitamos escoger entre empresa y pueblo, ni entre inversión y justicia social. Esa es una falsa disyuntiva. Debemos medir el éxito nacional no solo por cuánto crece la economía, sino por cómo crece, quién recibe sus beneficios, quién asume sus costos y qué deja en el país.

Eso exige proteger el acceso público a los bienes comunes; condicionar los incentivos fiscales a resultados verificables; incorporar los costos ambientales; promover empleo formal, encadenamientos productivos y contribución fiscal; y someter las grandes decisiones al interés general.

Pero la transformación no corresponde únicamente al Estado. Requiere ciudadanos dispuestos a vigilar, participar, exigir cuentas y defender aquello que pertenece a todos.

La República Dominicana necesita más que corregir políticas aisladas. Necesita un proyecto de nación capaz de unificar esfuerzos, ordenar prioridades y fijar metas para saldar una deuda social acumulada durante décadas: un proyecto que convierta crecimiento en desarrollo, desarrollo en derechos y derechos en oportunidades reales.

Ese proyecto no supone renunciar al turismo, al capital ni a empresas prósperas. Supone ponerlos al servicio de algo superior: una economía al servicio de una nación.

Debemos reconocer una verdad incómoda: hemos sido mucho más persistentes construyendo crecimiento que construyendo desarrollo.

Es tiempo de recuperar la jerarquía constitucional:

Primero la persona.

Primero su dignidad.

Primero el bien común.

Y entonces el mercado, la inversión y el crecimiento como instrumentos para alcanzarlos.

Al final, la historia no nos preguntará cuánto creció la economía. Nos preguntará qué país dejamos.

Entonces tendremos que responder:

¿De qué sirvió crecer si, mientras crecíamos, fuimos perdiendo aquello que pertenecía a todos?

Ante esa pregunta, la indiferencia no debe ser una opción.

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Opinión

Ganaba 100 pesos mensuales (1973-76) y me sobraba dinero

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Por Oscar López Reyes

En 1976, en Barahona yo ganaba 100 pesos mensuales en dos trabajos –en el gobierno y en un medio de comunicación- cubría holgadamente los gastos de mi recién formada familia de cuatro miembros, y me sobraba dinero. Caminaba las calles del pueblo como un privilegiado, sin deudas ni estrés. Dormía como un lirón por el estilo de vida sobrio y albergaba una gran esperanza en el futuro.

Como en la mayoría de las casas, en la mía no había televisión, teléfono, nevera, aire acondicionado y mucho menos un vehículo de motor. Tampoco estufa, licuadora, inversor ni botellones de agua, porque por una tubería llegaba sin pagar un solo centavo, igual que la basura, y se pagaban chelitos por el consumo de luz. En el liceo no se cobraba.

En los patios de las dos casas alquiladas donde vivía, en las céntricas calles Colón casi esquina Duvergé y Jaime Mota casi esquina José María Cabral, había frondosos árboles de mangos y limoncillos (quenepas), y en la última anafres (hornillos para cocinar con carbón) y una letrina surtida con periódicos y fundas de papel –provenientes de colmados- para el aseo defecatorio.

Esos pliegos sanitarios representaban una muestra de progreso, porque en las afueras de la ciudad y en las lomas, como Chene, en Enriquillo, para la limpieza tras las necesidades fisiológicas se acudía, en los montes, a piedras, hojas verdes, tusas de maíz y troncos leñosos -en forma giratoria- que se ramificaban desde el suelo.

Entre 1973-1976 en colmados y almacenes –no existían supermercados- se compraban menos de 20 productos hogareños, con precios establecidos por la Dirección General de Control de Precios. Una libra de arroz costaba 8 centavos, una libra de habichuelas 7 centavos, una libra de azúcar 4 cheles, una libra de carne 10 cheles y una botella de aceite comestible valía 30 centavos.

A primera hora de la mañana y en la tardecita se vendía a 8 y 10 cheles una botella o litro de leche de vaca, bien pura, acabada de llegar en bidones desde fincas ganaderas de Amador Pons, Sarita Báez, Buchinche Pérez Espinosa, los hermanos Milongo y Napó (Napoleón) Pérez, los hermanos Dámaso y Zulema López (mis tíos) y otros.

Los gastos eran restringidos, y los regalos escasos, porque muy pocos celebraban cumpleaños o visitaban restaurantes. Predominaba el consumo de helados, principalmente los domingos, antes y después de las retretas del Parque Central.

Esos precios son recordados por mercaderes y amas de casa de la época, debido a que no existían estadísticas de la canasta básica de consumo en pesos dominicanos, en virtud de que, justamente en 1976, el Banco Central fue cuando inició la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGIH).

A la postre, la compra alimenticia mensual para ocho personas –porque había que separar manjares para los vecinos más cercanos y los padres de los esposos- ascendía a menos de 20 pesos mensuales. Otros gastos: Un par de zapatos de la fábrica gubernamental Fac Doc costaba 4 pesos, y cuando al prestamista “Viste Encuero”, muy conocido en el mercado público y los predios judiciales de Barahona, los días 25 –fecha de pago en el gobierno- le avanzaban 50 centavos de un crédito de 7 pesos, los aceptaba gustosamente.

En esos años, el peso dominicano tenía una paridad con el dólar estadounidense, o sea, uno por uno. Para las transacciones cotidianas, junto a las monedas de 5, 10, 25 y 50 centavos, la de un centavo circuló hasta 1987, con la efigie de Caonabo, cuyo poder adquisitivo fue anulado por la inflación, aunque no se conoce la emisión de una resolución definitiva del Banco Central que la despoje de su poder liberatorio.

Aquellos conmemorados, bien recordados y limpiecitos 100 pesos mensuales: 60 de la Corte de Apelación (no se registraba ninguna deducción de impuestos sobre la renta ni de seguridad social) y 40 pesos de Radio Barahona equivalen, a junio de 2026, a 125 mil 898 pesos con 56 centavos nominales, calculando el Índice de Precios al Consumidor, año por año, el valor del capital y el efecto inflacionario. A este último salario, la Dirección General de Impuestos Internos le reduce a 98 mil 400 pesos con 44 centavos, porque se le aplica un descuento de 27 mil 498 pesos con 12 por aportes de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y el Impuesto sobre la Renta (ISR).

¡Ah, consumismo y lujos!

¡Uy, prima del dólar!

¡Guau, globalización!

Entre 1973 y 1976 yo andaba despacio, a pie, relax y divertido, de un sitio a otro por las calles de Barahona como un afortunado, porque en la Corte de Apelación (juicios penales y civiles) me desempeñaba como mecanógrafo y mensajero ocasional, ya que estaba responsabilizado de buscar, el 25 de cada mes en las oficinas de Correo, los cheques de los jueces Federico Neftalio Cuello López (Nene), Doro Buenaventura Vásquez, Máximo Deñó, Rafael Dotel Recio y David Vicente Vidal Matos, y el procurador general de ese tribunal, Secundino Gómez Pérez (Jumito), máximas autoridades judiciales de la provincia.

El día 25, los magistrados arribaban a la Corte más temprano que nunca, caminando desde sus casas, sin parafernalias. Recuerdo cuando los secretarios de la Corte, Rafael Alfredo Pérez Rocha (Fellito Tinina), y la Procuraduría, Alejandro Rocha Peña (Mingolito), les entregaban a los jueces los emolumentos que devengaban: unos 250 pesos. Fungían como alguaciles Rafael Matos (Alito), Ignacio Mota y Luis Marino Arias. De unos 20 empleados de ese tribunal, solo sobreviven este último, hoy notario público; el extogado David Vidal, la entonces escribiente Teresa Peña y este servidor.

Yo era el menor de edad y el de más bajo salario: 60 pesos mensuales, el mínimo estatal, y cumplía el horario de 7:30 a.m. a 1:30 p. m. En la segunda jornada laboraba, desde las 3 de la tarde hasta las 7 de la noche, como secretario auxiliar de Rodolfo Z. Lama Jaar, propietario de Radio Barahona, Radio Pedernales, Radio Jimaní y Radio Neyba. Redactaba cartas, anuncios y notas luctuosas, nutrido por mis primeras prácticas escriturales en los clubes culturales y en los murales de la Juventud Comunista (Pacoredo) del liceo secundario Federico Henríquez y Carvajal.

El 11 de febrero de 2026 -justo 50 años después, porque ingresé en el citado mes- volví a las oficinas de la Corte de Apelación de Barahona y la nostalgia me envolvió con los cambios experimentados: existía uno que otro escritorio de caoba, pero ni en sombra las máquinas mecánicas Olympia, Olivetti y Remington, y prácticamente todos los jueces y empleados de 1973-1976 viajaron a un espacio inhóspito. El salario mínimo es de 20 mil 500 pesos y los titulares de Corte de Apelación ganan desde 260 mil 859 hasta más de 362 mil 304 pesos.

Albricias: Aparecieron los datos de mi ingreso al Poder Judicial, y me expidieron la certificación pertinente. El juez presidente de la Cámara Penal de la Corte y juez coordinador del Departamento Judicial (Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia), Joselín Moreta Carrasco, me dispensó la más esplendorosa atención. Lo que no dijo el texto fue que fui cancelado -el más próspero premio de mi vida, porque tuve que emigrar forzosamente a Santo Domingo- por negarme a ingresar al Partido Reformista del gobernante presidente Joaquín Balaguer. ¡Qué vida Balaguer!

……………………………………

El autor: Periodista, mercadólogo, catedrático, escritor y comentarista de medios escritos, televisivos y digitales.

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