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Opinión

Wen Guillen y los panfleteros de Santiago

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Por Narciso Isa Conde

1.-MB.- Postergué durante veintiún años referirme al tema, queriendo evitar mayores tribulaciones a una madre como Thelma Gómez, para quien su amadísimo hijo Wen siguió siempre viviendo en su corazón, lacerado por profundas y sangrantes heridas con su abrupta desaparición

NIC.-De entrada, en este artículo de Manuel Bueno, que aporta un valioso testimonio a ese episodio de heroísmo de nuestra historia, la lucha y el sacrificio de los “panfleteros” anti-trujillistas de Santiago, Manuel revela sus extraordinarias condiciones humanas, su alta sensibilidad, su amor y protección a la madre de su camarada y amigo Wenceslao Guillén Gómez, vilmente asesinado en la terrible ergástula de La 40.

2. MB.- Pero es ya la hora de lanzarse al rescate de este descomunal héroe nacional –mártir a sus veinte años- que se llama Wenceslao Guillén Gómez (Wen Guillén), cuya memoria ha querido ser mantenida, al igual que muchos otros que cayeron en la lucha antitrujillista, en el más recóndito de los anonimatos por los beneficiarios y continuadores de ese régimen de oprobio conocido como Era de Trujillo.

NIC.- Veinte y un años después Manuel Bueno se rebela contra la conspiración del silencio tendida por la clase dominante-gobernante dominicana contra esa gesta escenificada por jóvenes llenos de dignidad, desde su vida humilde y se decide a revelar sus estremecedoras vivencias y agudas apreciaciones sobre ese desgarrador pasaje de las luchas estelares de nuestro pueblo.

3. MB.- En un artículo reciente, el doctor Negro Veras, integrante de ese grupo de jóvenes y valientes intelectuales que se nucleó alrededor de la figura aglutinante de Wen Guillén, y a cuyo valor sin límites, al igual que muchos otros, debe la vida, rompió el silencio ponderando una serie de cualidades y virtudes del desaparecido líder y algunos detalles de su lucha infatigable por derrotar la tiranía.

NIC.- Comienza, en otro gesto de su fina sensibilidad humana y su alejamiento de todo egoísmo, por reconocer los méritos de otros y no los propios, en una combinación de exaltación del inmenso valor de Wenceslao Guillén, del valioso rol del reconocido luchador Negro Veras, compañero de esa osadía juvenil, protegido por la entereza de Wenceslao.

4. MB.- Ese artículo me incentivó a producir el presente, en el cual revelaré los rasgos más sobresalientes de la actividad revolucionaria de Wen y parte de los episodios terroríficos que padeció en las ergástulas del déspota, hasta caer vilmente asesinado por sus sicarios. Episodios que deben ser conocidos por la presente generación que hoy disfruta de un ambiente de libertades públicas inexistentes en esa época, que ignora la magnitud de las inenarrables crueldades utilizadas por los funestos esbirros al servicio de esa oscura noche de nuestra historia, para acallar las voces de quienes se levantaron valientemente para enfrentarla, y convertir la República Dominicana en una nación verdaderamente libre y democrática.

NIC.- En ese tenor, apuntando hacia el corazón de las nuevas generaciones, que ya actuaban en un clima mucho más libre, ya en la década de los 80 reconoce el valor inspirador del primer artículo de Negro Veras sobre el líder de los “panfleteros”, en su decisión de comenzar a resaltar sus grandes valores y lo que le costó forjarlos en el Santiago de aquellos tiempos, en medio de tantas precariedades.

5. MB.- Wen se distinguió desde temprana edad en los círculos estudiantiles del Liceo Secundario de Santiago, por un inusitado y tesonero afán de superación intelectual que escapaba a la situación imperante a mediados de la década del cincuenta. En su mirada penetrante reflejaba una inteligencia y madurez poco comunes en un púber. De extracción humilde, debió conformarse con los libros que encontró a su alcance en la biblioteca de la “Sociedad Amantes de la Luz”, donde se convirtió en asiduo lector, de libros políticos de Vargas Vila, y hasta una vieja edición que había del Capital, de Max, el cual dejó marcado al caer prisionero.

 NIC.-El liceo, su inteligencia, sus primeras lecturas, la Biblioteca Amantes de la Luz, Vargas Vila, y la valiosa influencia del viejo Marx, vertida en la inmensidad crítica de El Capital, no podían ser silenciadas por un luchador del calibre de Manuel. Allí estaba parte del nutriente de la joven e imparable rebeldía de Wenceslao.

6.MB.- Su pensamiento político era de una claridad y conciencia increíbles para el momento incierto que le tocó vivir, llegando al convencimiento que solo desde dentro se podía hacer la revolución, contrario a la vana ilusión de otros que soñaban con las armas que “iban a ser arrojadas a los patios desde el aire”. Las armas están aquí, las tienen ellos mismos, y solamente tenemos que prepararnos para aprender a quitárselas, solía expresar a sus íntimos. Por eso prefirió formar su propio grupo de noveles y confiables futuros combatientes, al cual bautizó con el nombre de “Unión de Grupos Revolucionarios Independientes, (UGRI)”, aunque no por eso dejó de mantener contacto con el Movimiento “14 de Junio”, a través del padre Cruz Inoa y de Cayeyo Grisanty.

NIC.- A su condición de joven estudioso e inteligente, Manuel le agrega al recuerdo imborrable de Wen su perspicacia política, su confianza en la lucha interna -más que en lo que podía caer del cielo o desde platas extranjeras en tanto a las armas se refería-. Su confianza en el valor del conocimiento y la organización plasmada en el UNGRI que contribuyó a forjar y sus vínculos con el naciente 14 de Junio a través del legendario Cayeyo Crisanty.

7. MB.- Se trazó un plan de acción que consistía de varias fases, empezando con el desarrollo simultáneo de la capacidad física a través del ejercicio y la adquisición de conciencia política por medio del estudio. Sostuvo la tesis de que se debía ir minando paralelamente la estabilidad del régimen, mediante progresivas acciones de propaganda y sabotaje, las que puso en marcha inmediatamente con la colocación de letreros de “Abajo Trujillo” en las paredes de escuelas y calles. Para la noche de inauguración del campeonato de pelota del año 1959, organizó su grupo para la distribución de grapas en las vías públicas de mayor tránsito, y así boicotear el acto de apertura, que acostumbraba aprovechar Trujillo para promover sus cacareados “paz y bienestar”. A finales de ese año, ya nos transmitía las enseñanzas que, sobre la fabricación de bombas, predicaban por la radio los exiliados dominicanos desde Cuba y Venezuela, y empezamos a acumular pólvora en la casa de Enrique Perelló en el barrio El Ejido.

NIC.- De las bases teórico-políticas y los primeros pasos organizativos, Manuel Bueno destaca como Wen Guillén insta a todo el grupo a pasar de las palabras a los hechos y describe como contribuyó a diseñar y poner en práctica un audaz y riesgoso PLAN DE ACCIÓN: propaganda y agitación, letreros ¡ABAJO TRUJILLO! -en escuelas y calles-, distribución de grapas para deslucir la presencia del tirano en la inauguración del campeonato de pelota e instrucciones para acciones de sabotaje, que incluyeron técnicas de fabricación de bombas caseras. Pensamiento y acción fundidos en armas contra la Tiranía.

8. MB.- Ese mismo diciembre, conocedor de mis habilidades artísticas y manuales, me tenía ocupado en el sótano de su casa en la calle General Valverde, en la confección del clisé que serviría para imprimir los volantes con que inundaríamos las calles de Santiago a principios de 1960, cuya distribución, ajena a los planes del 14 de Junio, significó, no tan solo la captura de nuestro grupo, sino que desató la redada contra los miembros de ese movimiento.

NIC.- Solo después de reconocer la visión integral que le imprimía Wen a ese conjunto de aguerridos y talentosos jóvenes, Manuel habla de cómo Wen le asignó, atendiendo a sus “cualidades artísticas y manuales”, la confección de los volantes a imprimir, que una vez profusamente distribuidos, su impacto desconcertante para los artífices de la paz sepulcral entonces imperante, desató una tenaz persecución que concluyó con el apresamiento de la mayoría de los integrantes del grupo revolucionario y tocó las filas del 14 de Junio, a pesar de que la acción fue de la exclusiva responsabilidad de la UNGRI.

9. MB.- Fue el contenido de la literatura de esos panfletos, acción que determinó el sobrenombre de “Los Panfleteros de Santiago” a nuestro grupo de UGRI, lo que realmente provocó “la condena a muerte” por Trujillo, de todos sus participantes. Estaban impresos en ambas caras de la mitad del papel 81/2 x 11, con la siguiente proclama en el lado frontal: “¡Viva la Revolución!”, ¡Abajo el Tirano! ¡Libertad o Muerte!, UGRI, y en el reverso, una sentencia que “el jefe” no podía perdonar: “Con perdón de la expresión, Trujillo es una Mierda”.

NIC.- Con enorme agudeza Manuel Bueno -a la par de dar a conocer el diseño y los contenidos revolucionarios y la intrepidez de las consignas de los panfletos profundamente distribuidos- sostiene la idea de que esa acción determinó la condena a muerte de los integrantes de ese movimiento. Su razonamiento es de una certeza incuestionable, sobre todo si se valora la crueldad extrema de esa tiraría y la megalomanía de Trujillo valientemente calificado de pura MIERDA.

10. MB.- Ya en La 40, Wen se destacó frente a sus torturadores, de la mayoría de los jóvenes que iban cayendo prisioneros, por su valentía y extraordinaria capacidad para resistir el dolor, y su firmeza para enfrentar los interrogatorios manteniendo sus posturas. Sentado en la silla eléctrica, y viendo sus captores que no había forma de arrancarle una confesión que delatara a sus colaboradores, puesto que sostenía que había trabajado solamente con los pocos que ya se encontraban detenidos, uno de los esbirros pidió que le trajeran el cuchillo de la cocina, y cuando procedía a clavarlo en su escroto para arrancarle los testículos, un compañero que observaba frente a él esta malvada operación, y quien había resistido previamente los corrientazos, ya que trabajaba como liniero en la Compañía de Electricidad, no pudo resistir tan macabro espectáculo, y gritó: “Wen, te vas a dejar matar, Déjenlo, que yo voy a hablar.

NIC.- Esta espeluznante descripción no podría tener sustituto a la hora de describir el extraordinario valor y la inmensa humanidad de este luchador todavía no conocido y reconocido colectivamente en su real dimensión.

11. MB.- Por este y muchos otros gestos de valor los matones a sueldo de La 40 le apodaron “el célebre Wen”, así le hacían llamar de la solitaria para cada interrogatorio. Recuerdo su figura desafiante, aunque encorvada por los tantos golpes recibidos, desnudo y esposado al frente, al instruirme en la sala de tortura, de cara al escritorio del abogado: “Escribe tu declaración tal cual te estoy diciendo, cuidando de no involucrar a nadie más, leela bien antes de firmarla, no te vayas a manchar pidiéndole perdón al hijo de puta ese”.

NIC.- El “célebre WEN” -célebre hasta para los esbirros impactados por sus osadías- no perdía oportunidad para instruir a sus camaradas de tal manera que ni por descuidos involuntarios hicieran las veces de delatores. Esta confesión de Manuel es reveladora de ese celo revolucionario y esa integridad moral.

12. MB.- Luego, en las solitarias del sótano del Palacio de la Policía, a las que fuimos trasladados catorce de nosotros, la madrugada del 21 de enero de 1960 desnudos en una guagua celular, enseñándome a fabricar un tipo de bomba de tiempo que me dijo le transmitió Manolo, y haciéndome jurarle continuar la lucha, pues ya tenía una clara convicción: “A todos nosotros nos van a matar, y tú eres quien tiene las mayores probabilidades de sobrevivir, de manera que tienes que hacerte cargo”. ÉL tenía entonces veinte años y yo quince.

NIC.- Esa visión preservadora incluyó el sentido de continuidad delegado por Guillén en Manuel Bueno con el tino propio de un visionario que asume su sacrificio y el sacrificio colectivo, sin dejar de pensar en el porvenir de la conspiración revolucionaria.

13. MB.- No sé exactamente cuál noche le tocó a Wen, pero entre el 25 y 29 de ese mes de enero, pude percatarme de cómo nos fueron procurando en pequeños grupos los calieses del SIM, para el regreso a La 40, y luego de indescriptibles torturas, inventar cada madrugada, asesorados por expertos exagentes nazis, la forma más cruel de completar la orden de exterminio emanada del sátrapa. A uno de los muchachos le fueron extrayendo la sangre con una jeringuilla hipodérmica, para irla derramando en su presencia, en el patio de la cárcel, hasta perder el conocimiento y luego morir.

NIC.-Tal como vaticinó Manuel en su reflexión sobre el contenido de los panfletos, el exterminio se consumó en los días finales de enero de 1960.Se consumó a lo Nazi, yo diría que peor aún, con una crueldad y un sadismo inimaginables, como lo describe con magistral veracidad Manuel Bueno en su breve versión testimonial, realmente horripilante e imposible de imaginar previamente.

14. MB.- Existieron pormenores que todavía me resuelven el estómago, y me hacen asomar las lágrimas cada vez que los reedita mi memoria, tan desagradables, que mejor es no contarlos y poder olvidarlos, y si ahora he traído algunos a colación para honrar la memoria de ese gran luchador y héroe nuestro que se llama Wen Guillén, ha sido porque considero que, por duro que haya sido, nuestras juventudes de hoy no deben ignorar las atrocidades cometidas por los secuaces de la funesta Era de Trujillo, para que no permitan que nuestro país regrese jamás a épocas de tanto oscurantismo, de conculcación total de las hermosas libertades públicas que hoy disfrutamos, y no se dejen confundir por los eternos apologistas del trujillismo, charlatanes tumba polvos e inescrupulosos lisonjeros, defensores de esa nauseabunda manera de pensar y hacer las cosas que Trujillo nos dejó como una lacra, y que hoy, gracias a Dios y a visionarios como Wen Guillén, ya hemos superado bastante . Escorias humanas que aplaudieron públicamente la muerte de un hijo por “traicionar al Jefe amado”, mientras entregaban la más hermosa de sus hijas al disfrute de sus caprichos sexuales. Por suerte ya mucho se han ido al “cielo” y los que quedan van cuesta abajo hacia el ocaso.

NIC.- Ahora entiendo más por qué Manuel Bueno tardó tanto en dar estos testimonios desgarradores, como entiendo su extraordinario valor presente y futuro para arrancar las raíces de la tiranía y su maldita influencia que se proyecta todavía en caudillismo presidencial, en represiones, en autoritarismo y alabanzas, en “lambonismo”…en negación de derechos fundamentales, en negación de democracia social, cultural, económica, en opresión de género, maltrato a niños/as y jóvenes, abusos y crímenes sexuales… en negación de soberanía popular y nacional.

15. MB.- Debemos continuar rescatando del anonimato a nuestros verdaderos héroes y mártires, dando a conocer su ideario, su trayectoria de lucha y afanes revolucionarios, reconociéndoles como nuestros únicos prohombres acreedores de honrar con sus nombres nuestras escuelas, plazas y calles principales, desplazando muchos falsos ídolos de barro que hoy ocupan esas posiciones señeras, aupados por los panegiristas y adulones, y que son más bien merecedores del escarnio y el olvido del pueblo. Loor a Wenceslao Marcial Guillén Gómez. (WEN GUILLÉN)

NIC.- Felicito a Manuel, te felicito Negro, me enorgullezco de haberlos conocido, de compartir luchas juveniles y universitarias, de tenerlos como amigos y camaradas.

P/D.-Recuerdo a Manuel antes, en y después de Abril 65, su figura, su modestia, su carga de talento y heroísmo, asumida sin fanfarrias. Lo tengo presente. Te tengo siempre muy presente, Negro, y nunca olvidaremos al inmenso WEN, que siempre fue reconocido por nuestro PCD como símbolo y ejemplo a seguir.

(Este artículo fue publicado en el libro: A los 60 años: dos panfleteros de Santiago contra un régimen tiránico, en la página 240, y lo reproduzco en ocasión de cumplirse este 29 de enero del 2021, un aniversario más. Recomiendo la lectura de este libro del apreciado amigo Negro Veras, un  valioso aporte  a la verdad histórica).

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Opinión

La inmunidad de altos funcionarios

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Por Rommel Santos Diaz

A  fin de garantizar el desarrollo de sus actividades, determinados funcionarios estatales gozan de una prerrogativa por medio de la cual no puede ser sometido a un proceso penal  si previamente el Congreso, u otra instancia no otorga su autorización.

La inmunidad, como lo ha señalado la doctrina, es una institución que fue establecida  con un objetivo concreto, cual es el de poner freno a las intenciones políticas de interrumpir el normal desarrollo de las actividades de una importante autoridad pública.

De acuerdo al Estatuto de Roma, esta prerrogativa de los altos funcionarios no constituye un impedimento para que pueda juzgarse a estas personas. Así lo establece el Art. 27 del Estatuto  de Roma.

El artículo 27 del Estatuto de Roma establece que el mismo será aplicable por igual a todos sin distinción alguna basada en el cargo oficial.

En particular el cargo oficial, el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de Gobierno , miembro  de un gobierno, en ningún caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per se motivo para reducir la pena.

Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales que conlleven el cargo oficial de una persona, con arreglo al derecho  interno o al derecho internacional, no obstan para que la Corte Penal Internacional  ejerza su competencia sobre ella.

La prerrogativa de la inmunidad se encuentra prevista en algunos casos en las normas constitucionales  o en las leyes. En este último caso, cualquier posible contradicción con el Estatuto de Roma puede solucionarse con la reforma de la legislación respectiva.

Sin embargo, cuando la inmunidad se encuentra  prevista en la constitución el asunto se complica,  ya que por su naturaleza , es una norma que exige para su modificación un proceso más rígido.

Rommelsantosdiaz@gmail.com

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Opinión

Treinta años de leyes. Casi dos generaciones esperando.

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Dr. Isaías Ramos

Durante casi treinta años, la República Dominicana ha recibido una advertencia tras otra sobre la calidad de su educación y la formación de sus ciudadanos.

Han cambiado gobiernos, programas, funcionarios y discursos.

Lo que demasiado poco ha cambiado son los resultados.

Cada vez que llega una nueva evaluación repetimos el mismo ritual: alarma, titulares, explicaciones, promesas. Después pasa la noticia y continuamos.

Así llevamos demasiado tiempo.

La Ley General de Educación 66-97 definió con extraordinaria claridad el ciudadano que debía formar la escuela dominicana.

Su artículo 5 ordena formar personas libres, críticas y creativas; ciudadanos amantes de su familia y de su patria, conscientes de sus deberes, derechos y libertades, con profundo sentido de responsabilidad y respeto a la dignidad humana. También manda fortalecer la identidad nacional y educar en valores morales y éticos, solidaridad, trabajo productivo y servicio comunitario.

Desde 2010, la Constitución reforzó ese mandato: formación social y cívica, enseñanza constitucional, valores patrios y ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes.

El mandato nunca faltó.

Después llegaron las advertencias.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, PISA, ha mostrado reiteradamente graves dificultades de nuestros jóvenes para comprender, razonar y aplicar conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias.

El Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana, ICCS, reveló profundas debilidades en conocimientos y competencias cívicas.

Nuestras propias Pruebas Nacionales también han mostrado desempeños modestos al concluir la secundaria.

Y la Encuesta de Cultura Democrática volvió a encender alarmas sobre dimensiones esenciales de nuestra cultura ciudadana.

No fueron hechos aislados.

Fueron advertencias acumuladas durante años.

Es justo reconocer avances. Entre PISA 2018 y 2022 el país mejoró significativamente en matemáticas, lectura y ciencias. Pero en 2025 esos avances no continuaron: los resultados fueron estadísticamente similares a los de 2022.

Después de mejorar, nos estancamos.

Y ahí surge la pregunta que la nación merece responder:

¿cómo es posible que, después de tantos diagnósticos, no hayamos tenido la voluntad política, la determinación institucional y la continuidad necesarias para implementar plenamente los fines educativos que nosotros mismos convertimos en ley y mandato constitucional?

No faltaron normas.

No faltaron pruebas.

No faltaron diagnósticos.

Faltaron voluntad política, determinación institucional y continuidad para convertir la educación y la formación ciudadana en una verdadera causa nacional.

Y eso tiene un costo humano.

Ya no hablamos solamente de porcentajes y rankings.

Hablamos de casi dos generaciones de dominicanos que atravesaron el sistema mientras sabíamos que no estábamos formando las competencias académicas y ciudadanas que necesitaban para dirigir sus vidas y, algún día, conducir la República.

¿Quién responde por ellos?

¿Dónde está el gran programa nacional para recuperar y fortalecer a quienes ya salieron de las aulas con brechas académicas y cívicas que el propio sistema había identificado?

En 2025, el Consejo Nacional de Educación aprobó la Ordenanza 02-2025 para incorporar explícitamente la Educación Moral, Cívica y Ética Ciudadana. Hoy vuelve a discutirse legislativamente la obligatoriedad de esa formación.

Bienvenidas sean esas iniciativas.

Pero debemos hacernos una pregunta más profunda:

¿cuántas veces tendremos que escribir la misma obligación antes de convertirla en conducta?

Porque el verdadero problema dominicano no parece ser la ausencia de normas, sino la distancia entre lo que proclamamos y lo que cumplimos.

Ahí la calle compite contra el aula.

Le enseñamos al niño a respetar la ley, pero observa que violarla puede no tener consecuencias.

Le hablamos de mérito mientras contempla favoritismo.

Le exigimos puntualidad mientras normalizamos la impuntualidad.

Le hablamos de responsabilidad mientras ve autoridades incumplir sus propias reglas.

Y debemos comprender algo esencial:

cada autoridad también educa.

Cuando quien ejerce poder incumple una norma sin consecuencias, está impartiendo una clase de educación cívica en sentido contrario.

Por eso no necesitamos simplemente otra asignatura.

Necesitamos una Revolución Cívica que abarque escuela, familia, iglesias, comunidad, empresa y Estado; que alcance también a quienes ya dejaron las aulas; que convierta el cumplimiento en hábito, el mérito en estímulo, el buen ejemplo en norma y la responsabilidad en valor nacional.

No se trata de buscar culpables eternos.

Se trata de asumir una responsabilidad histórica y corregir el rumbo.

Porque ninguna Constitución puede proteger una República cuyos ciudadanos aprenden a ignorarla.

Casi dos generaciones han atravesado ya este proceso.

Y serán esas mismas generaciones las que, tarde o temprano, recibirán la conducción del país.

Todavía estamos a tiempo de cambiar la enseñanza.

Pero el tiempo no es infinito.

La pregunta que debemos responder como nación es ésta:

¿seguiremos administrando el deterioro, o tendremos finalmente el carácter, la voluntad, la determinación y la fidelidad a nuestra Constitución necesarios para formar ciudadanos capaces de construir, respetar y defender la República que prometimos ser?

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Opinión

Ser enemigo de un periodista

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Por Oscar López Reyes

Demetrio, Higinio y Marcelo, exfuncionarios estatales imbuidos de un hinchado poder político, no prestaron oídos del precavido refrán: “A chica boca, chica sopa” y, cual volcán, cada uno por su lado se arrojó -como si tuvieran en misiones espaciales en diferentes temporadas y universos cósmicos- a hostigar y a perseguir a un periodista respetuoso y cumplidor. La maledicencia, agazapada en villanías, les hizo olvidar que para participar en foros había que tener los bozos limpios.

Ninguno de los tres judicializables estuvo en la mirilla del tranquilo Gael Otero, a quien jamás dejaron de incordiarlo inmisericordemente, sin motivo aparente. Empero, sin este reportero/articulista buscarlos, en sus manos se posaron -como si fueran enviados por un molesto extraterrestre- datos incriminatorios sobre sus acosadores, que lo dejaron perplejo. ¿Cuál fue su reacción?

Los hechos y personajes a ser descritos son reales, ocurridos en Santo Domingo, República Dominicana, en años recientes, aunque sus protagonistas pudieran llamarse Piernavieja (abogado), Pieldelobo (administrador de empresas) y Viejobueno (ingeniero). Sus verdaderos patronímicos son Demetrio Gabilondo, Higinio Quintana y Marcelo Mosquera, el trío diabólico que, visiblemente con el sistema límbico y el tronco encefálico dislocados, asediaron y se pusieron a la caza de Gael, como si fuera un ladrón. ”El cazador cazado”, ¡qué ironía!

Primero. Demetrio: en el examen de tesis de grado, un miembro del jurado al estudiante de periodismo Gael le asignó 98 y otro 95, que ponderaron la metodología en el abordaje, la capacidad investigativa y el pensamiento crítico. El tercer juez docente, Demetrio, emitió su veredicto sin consultar a sus dos colegas: un 40. Cuando el ya graduado aspiró a ser maestro, en un examen le colocó un 0 y en el año que presentó un proyecto para crear una unidad académica en la universidad estatal, lo boicoteó, a la clara. Posteriormente, este abogado lo importunaba en reuniones de las lides gremiales. ¿Y por qué…?, se preguntaba Gael.

Sorpresa: Un domingo en la mañana, mientras Gael chequeaba su agenda en la redacción del periódico Hoy, su director Virgilio Alcántara le entregó un documento que había recibido, con acusaciones comprometedoras contra Demetrio. Le instruyó enfáticamente para que profundizara en la investigación. Si no inquirí estos papeles, si este caballero me ha pisoteado insistentemente -reflexionó Gael- y ahora tengo esta encomienda del director del matutino, por qué no hacer mi trabajo y focalizar el tema con superficialidad.

La indagatoria duró más de una semana, y los hallazgos encontrados fueron demoledores. Escribió tres amplios reportajes y el director del rotativo los publicó en tres primeras páginas. El escándalo no pudo ser más vergonzoso, en el pico de la gravedad. El consejo directivo de la institución donde laboraba el jurista sesionó de emergencia, con el documento original y los reportajes en la mesa. La cancelación de Demetrio fue inevitable. ¡Vaya!

Marcelo: En los años 2018-19, a Gael pretendió trazarle pautas, sin ser su jefe; humillarlo e imponérsele, sin razón, en el organismo gubernamental en la cual ambos ofrecían sus servicios profesionales. Narcisista indecoroso y arrogante, Marcelo escudriñaba fallas en el accionar de Gael, para reportarlo ante la máxima autoridad. Cuando este difundía algún texto periodístico, lo separaba, subrayaba puntos específicos y lo llevaba al mando superior, su amigo de muchos años, con recomendaciones despiadadas. Jamás aceptó conciliación, aun comprobándose que incurría en irrefutables conflictos de intereses.

Asombro: Un colega y amigo del periodista Gael sintió estupor al enterarse del drama –a través de un tercero- y decidió rastrear las andanzas de Marcelo en la administración pública, así como sus actuales relaciones y comportamiento. Descubrió que como director administrativo-financiero hacía negocios con otras instituciones públicas. Siendo así, la única alternativa de la alta gerencia fue su despido. ¡Qué pena! ¿Acaso funge ahora con las mismas funciones en otra dependencia estatal?

Higinio: Después que, con el tráfico de influencia política, truculentamente este ingeniero se enriqueció con la adjudicación de contratos a sobreprecios –y con desvíos de fondos públicos desde un organismo público hacia una corporación en la cual era un testaferro- fuera del gobierno –¡Qué viva Odebrecht!- se dedica actualmente a querer socavar las imágenes de personas honradas, desde un digital en el cual se proclama, sin asearse los colmillos, “comunicador”. ¡Qué tupé!

Espanto: El legajo de documentos acumulados por indignados de organizaciones de interés social sirvió para instrumentar un expediente, depositado en la Procuraduría General de la República para que se añadiera a otro más grande divulgado públicamente, vinculada a la gestión 2012-1016. En una cama supercómoda, el imputado Higinio languidece, dando sus últimos suspiros, y pocos saben que fue por su doble osadía: sustraer, usurpar como “comunicador” y atacar para aparentar… ¡Desvergonzado!, ¿sí o no?

Demetrio, Higinio y Marcelo vituperaban a Gael sin conocer sus facultades divinas: cada vez que este emprendía un proyecto y otros hacían lo mismo, avanzaba con tanta prontitud que los paños y lienzos de sus competidores eran tirados en barrancos. Idénticamente, meses después de que un elocuente lo encaraba con alevosía, ese alevoso moría súbitamente, como aconteció con dos de los tres judicializables. El otro de similar estirpe quedó entrampado en la peor hoguera, porque sufre más que Juana de Arco.

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El autor: periodista, mercadólogo, catedrático y escritor.

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13 de septiembre de 2026

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