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Opinión

Zika, Yerbicidas, pepticidas y otras quinientas

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Por Narciso Isa Conde

NARCISO-ISA-CONDE11111121El zika-virus hizo sus primeras apariciones a finales de la década de los 40 y principio de los 50, transmitido por el mismo mosquito del “dengue” y la “chicunguya”: el aede aegyipti.

Por muchos años, incluso en días pasados, se le consideró solo capaz de inducir a una enfermedad, suave, leve, manejable y con menos impactos negativos que las otras dos; lo que no excluye mutaciones más agresivas y daños mayores a causa de tratamientos defectuosos o tardíos.

De repente, después de detectar su reactivación en Brasil, El Salvador y EEUU, sin razón demostrada, todavía sin pruebas científicas que lo avalen, a este virus se le culpa -mediante una intensa campaña mediática mundial- del nacimiento de bebes con cabezas muy pequeñas (microcefalia), cerebros dañados y otras enfermedades neurológicas; incluido el  síndrome de Guillain-Barré (enfermedad del sistema nervioso que se traduce en debilidad muscular y parálisis progresiva).

En este caso -sin negar la posibilidad de su acción directa contra el sistema nervioso en una fase de la evolución del ataque viral o su asociación con otros factores con parecidos resultados- hay que advertir de que el tema del zika-virus esté siendo sometido a manejos tramposos a cargo de  inescrupulosas transnacionales y de gobiernos irresponsables, atribuyéndole lo propio y lo ajeno, incluidos daños mayores de los que provoca o de los que no  solo él podría causar.

Así lo han demostrado importantísimas investigaciones relacionadas con otros virus como el VIH, West Nile, Gripe Porcina, SARS, Ébola..… con las que se ha descubierto haberles endilgado  enfermedades graves y muertes que responden a otras causas o a combinaciones con otros factores presentes en los conglomerados afectados.

BRASIL COMO CENTRO DEL CASO ZIKA

Brasil se ha convertido ahora en el centro y referente fundamental de los “graves daños” atribuidos exclusivamente al  zika-virus.

Sin embargo, se ha podido constatar que allí un número sensible de madres embarazadas que han parido bebes micro-cefálicos, no han sido previamente afectadas por el zika ni por ningún otro virus.

Pero hay más.

En Brasil, precisamente en las zonas donde se dice abundan los casos de infectados/as por el zika, se están dando las siguientes situaciones de acuerdo al reportaje titulado “DEBATE SOBRE ZIKA: EL FRAUDE Y LA OPERACIÓN ENCUBIERTA CONTINÚAN” del periodista investigador Jon Rappoport, basado en aportes científicos de investigadores como Jim Stone, Khaty Ford, Jim West, Martin Maloney y Claus Jensen.*

Atención a estos 6 factores:

1.-Uso exagerado de pecticidas, plaguicidas y yerbicidas con componentes como la ATRAZINA-METABOLITO y METALACLOR, que se ha confirmado dañan el sistema nervioso; provocando incluso microcefalia en los bebes de las mujeres embarazadas expuestas a esos venenos. La MUFARN, MONSANTO; FML, NORTOX Y ADAMA, responsables de esos daños, han sido demandadas ante los tribunales brasileños, todas carentes de permisos para emplear esos productos en sus países de origen.

2.-Distribución y aplicación masiva en el 2014 a todas las mujeres embarazadas de dos vacunas TdaP  contra la influeza,por decisión del Ministerio de Salud de Brasil; comprobándose posteriormente  una alta incidencia de microcefalia. Dichas vacunas, por demás, no fueron, sometidas previamente a pruebas en seres humanos.

3.-El magnate estadounidense Bill Gate financió a la empresa OXITTEE para crear un mosquito mediante técnica deingeniería genética que fue liberado por primera vez en Brasil para supuestamente contrarrestar al mosquito transmisor del dengue, la chicunguya y el zika; generando un efecto contrario y registrándose altos niveles de dengue en las zonas de su aplicación.

4.-Gran cantidad de aerosoles, con componentes como el ORNAFOSFATO, que causan daños irreparables al sistema nervioso, han sido distribuidos a mujeres embarazadas para contrarrestar los mosquitos.

5.-Años después de ser introducidos los llamados transgénico en la vida vegetal y animal, las hormonas y fármacos veterinarios, no sometidos a pruebas de largo aliento con el debido rigor científico,  se han podido comprobar los enormes estragos que han causado a la salud del planeta y sus seres vivientes. El campo brasileño también es testigo de esa manera de burlar la ciencia en interés de acumular riquezas.

6.- A todo eso se unen la desnutrición, la insalubridad, la “pobreza demoledora” y la “feminización brutal de la pobreza” que le sirve de caldo de cultivo a todas estas terribles agresiones contra los seres humanos, el medio ambiente y la vida planetaria.

LA OMS: PRUDENCIA, DIPLOMACIA Y PREVENCIÓN CORTA DE MIRAS

La relación directa entre el Zika y la microcefalia es “fuertemente sospechosa pero no ha sido probada científicamente”, confirmó la directora de la OMS, Margaret Chan.

Chan dijo que “los casos de microcefalia y otros desórdenes neurológicos por sí mismos, por su gravedad y por la carga que conllevan para las familias constituyen una amenaza por sí sola y por eso he aceptado la recomendación del Comité (de emergencias de la OMS)” **.

El propio Comité de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que promovió la idea de declarar el estado de alerta y emergencia mundial, ha reaccionado con bastante prudencia y cierta diplomacia frente a las culpas atribuidas recientemente al zika-virus, recomendando estandarizar y mejorar “la vigilancia” de los casos de microcefalia y síndrome Guillain-Barré (especialmente en la zonas de transmisión conocidas del virus zika), y activar la “investigación de la etiología” (causas) en las situaciones y los conglomerados humanos donde aparecen asociados esos problemas, para así determinar si hay relación de causalidad entre ese virus y otros factores o co-factores en esas afecciones neurológicas.***

El referido Comité señaló además que a “falta de otra explicación para esos conglomerados” es importante “tomar medidas enérgicas a fin de reducir el número de casos de infección por el virus del Zika, en particular en las embarazadas mujeres en edad fértil”, pasándole por arriba, ignorando o menospreciando otras explicaciones y causas ya estudiadas y publicadas.

Sin embargo, pese a que posiblemente la OMS no haya tenido tiempo,, no haya querido, o no haya considerado prioritario examinar detenidamente el conjunto de factores o co-factores diferentes al zika-virus que pueden causar esas enfermedades neurológicas y esas deformaciones congénitas, los datos ofrecidos por los investigadores mencionados son demasiado precisos, contundentes y  preocupantes para ser obviados.

Buena parte de las medidas preventivas recomendadas por la OMS frente a la “falta de otras explicaciones” son válidas en sentido general, pero de todas maneras es imperioso abordar a más profundidad este tema, intensificar y ampliar las investigaciones científicas con todo el rigor que la gravedad de los hechos y casos amerita; incluyendo la problemática específica de las mujeres y las deudas sociales y culturales históricas del sistema para con ellas (“educación sexual, acceso a servicios y a insumos anticonceptivos y la despenalización del aborto o el acceso a él para aquellas que así lo decida”)****.

El principio de que “no existe una sola causa para una enfermedad” debe ser respetado y, por tanto, hay que asumir el tema con seriedad, sin ignorar los resultados de investigaciones hechas por otras entidades y actores en esa y otras situaciones parecidas; y sin obviar el necesario enfoque de género, esta vez agredido con el insistente llamado unilateral a las mujeres a no embarazarse como si para la gestación del nuevo ser no fuera imprescindible la pareja; y agredido también  con el silencio sobre el derecho al aborto en tales situaciones.

 NO ES LA PRIMERA VEZ: EL MAL ES SISTÉMICO

No es la primera vez, reiteramos, que se asume el tema de las epidemias y pandemias virales con alarmas y recomendaciones generales muy tradicionales, atribuyéndole daños no propios para encubrir prácticas inescrupulosas y realidades sociales dramáticas responsables de enfermedades graves, secuelas dramáticas y de muertes inducidas por el afán de lucro en el capítulo de la salud y la corrupción incontenible en el contexto de un capitalismo decadente y putrefacto.

La hipocresía y el oportunismo fríamente calculado asoman frecuentemente en medio de las expresiones teatrales de los agentes de la muerte al servicio del gran capital, reproducido y amplificado por un coro mediático apabullante que persigue sembrar y multiplicar el miedo y reducir la capacidad de pensar.

Presidentes, Ministros, funcionarios, corporaciones criminales cierran fila  y anuncian cruzadas antivirus y anti-mosquitos encubridoras de otros males e impactos negativos; ocultando la multiplicidad de sujetos y causas de las enfermedades derivadas, conexas o no, provocadas casi siempre por su perversa gestión política, económica y social, por empresas y funcionarios inescrupulosos, por la conversión de la salud en negocio, por el afán de lucro a costa de la salud humana y por los trágicos empobrecimientos que generan las políticas públicas neoliberales y el creciente predominio de lo privado sobre lo social.

Y tras la trampa, el negocio, las distorsiones en las historias de los virus, los encubrimientos, las operaciones camuflajadas y los “inventos” comerciales inseguros, vienen las VACUNAS Y RECETAS SALVADORAS que rebozan sus arcas repletas y abren nuevas alcancías gigantes y nuevas degradaciones físicas y mentales.

El poder concentrado y súper-enriquecido genera el caos y las tragedias, como lo hace con sus guerras y las especulaciones financieras, al tiempo que sus consorcios aparecen como “salvadores” de sociedades colmadas de basura, desperdicios tóxicos, bacterias, virus, heces fecales, venenos, aguas contaminadas, corruptelas, desnutrición, hambre, inequidades, desigualdades, ignorancias y exclusión social. Y la historia se sigue repitiendo en trágica espiral.

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Opinión

La Constitución dominicana es sólo de apariencia.

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Por José Cabral.

Es muy bonito escuchar por la televisión y todos los demás medios de comunicación el tema de los derechos fundamentales, cuya realidad envía un mensaje distinto.

En más de una ocasión he planteado el serio problema en que está atrapada la sociedad dominicana en el contexto del sistema de justicia nacional.

Lo primero es que nadie, absolutamente nadie, respeta como debe ser la justicia constitucional, ni siquiera las cortes que tienen la misión de velar por ella mediante los recursos extraordinarios para la preservación y respeto de la constitución.

El primer ejemplo de lo que ocurre con la violación de la Constitución y con el no respeto de los derechos fundamentales, tanto a nivel del derecho interno como del externo, es la actitud del Ministerio Público, el cual destina al zafacón las denuncias y querellas presentadas por aquellas personas humanas víctimas de robos, asaltos a mano armada y de una gran variedad de actos delincuenciales.

El asunto es tan grave que cuando las victiman reclaman resultados de sus querellas o denuncias el fiscal procede con un archivo definitivo en virtud de lo que dispone el artículo 181 del Código Procesal Penal, pero peor aun cuando el perjudicado decide someter un recurso de objeción ante el juez de Instrucción, el cual regularmente lo que hace es ratificar lo decidido por el Ministerio Público.

En este caso no importa la violación que cometa el fiscal que ha manejado el caso, lo cual se constituye en una violación de la tutela judicial efectiva, el debido proceso y el derecho a la defensa, consignados en los artículos 68 y 69 de la Constitución.

Pero la cuestión se complica cuando hay que acudir mediante un recurso contencioso administrativo por las constantes y graves violaciones de los derechos de los administrados, cuyo desempeño de los jueces de esta jurisdicción, hermanita de padre y madre del  derecho constitucional, actúa como una caja de resonancia del Procuraduría General Administrativa y ahora abogado del Estado.

Es frustratorio e imperdonable lo que ocurre en esta jurisdicción de la justicia, pero todavía la cuestión es mucho más preocupante con la emisión de una serie de sentencias que violentan los más elementales principios del derecho constitucional.

Sin embargo, lo más deprimente es cuando se somete un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, cuyo fallo se produce cuando  ya los justiciables han muerto o de revisión de una acción de amparo o de una decisión jurisdiccional ante el Tribunal Constitucional, en cuyos órganos se concreta la expresión de que justicia tardía es justicia denegada, dado que los casos son decididos hasta 2, 3 y hasta 4  años después de haberse sometido.

Voy seguir con el tema, pero lo que he dicho hasta este punto indica que la Constitución dominicana y el neo-constitucionalismo que tanto se pregona es una forma de que el país esté a la moda con esta corriente, pero que la realidad está más asociada con la herencia histórico cultural del pueblo dominicano, en la que  prevalecen una serie de antivalores como el amiguismo, el machismo, el patriarcado y el caudillismo, entre otros.

Sólo el pueblo dominicano puede superar la sociedad de las cavernas en que nos tienen sumergidos los partidos políticos y otros actores de la democracia de papel que se ha impuesto en la República Dominicana.

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Opinión

¿Ignorancia constitucional o rebelión institucional?

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Por Isaías Ramos

¿Puede el Congreso aprobar una ley que contradiga, en la práctica, una sentencia vinculante del Tribunal Constitucional? Esa es la pregunta que hoy enfrenta la República Dominicana tras la aprobación en primera lectura en el Senado de un proyecto que eliminaría las candidaturas independientes.

Más allá de las diferencias políticas que puedan existir sobre el modelo electoral, lo que está en discusión es algo mucho más profundo: el respeto a la Constitución de la República Dominicana, a los derechos políticos de los ciudadanos y a las decisiones vinculantes del máximo órgano de control constitucional del país.

En diciembre de 2024, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales diversas disposiciones de la legislación electoral que imponían trabas desproporcionadas a las candidaturas independientes. La decisión procuró garantizar que el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos no quedara condicionado exclusivamente a la estructura de los partidos políticos.

Sin embargo, lo ocurrido en el Congreso parece avanzar en dirección contraria. La aprobación de un proyecto que, en la práctica, eliminaría las candidaturas independientes plantea un choque evidente entre la voluntad legislativa y una sentencia vinculante del máximo intérprete de la Constitución.

La gravedad del momento institucional se acentúa aún más cuando se observa que la decisión fue adoptada de manera prácticamente unánime por los senadores. Resulta legítimo preguntarse si todos los legisladores han reflexionado plenamente sobre el alcance constitucional de la decisión adoptada o si estamos ante una reacción política frente a una sentencia que algunos sectores preferirían ignorar.

Algunos constitucionalistas, como Eduardo Jorge Prats, han descrito esta reacción como una “rabieta institucional hiperpartidista disfrazada de defensa de los partidos”. Más allá de la dureza de esa expresión, la advertencia merece una reflexión seria. Cuando las decisiones de un tribunal constitucional comienzan a ser relativizadas o neutralizadas mediante decisiones políticas, el equilibrio institucional de una democracia empieza a resentirse.

La Constitución dominicana es clara en este punto. El artículo 6 establece que todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución. El artículo 68 dispone que corresponde al Estado garantizar la efectividad de los derechos fundamentales; no basta con reconocerlos en el texto constitucional, es necesario hacerlos posibles en la realidad. El artículo 73 establece la nulidad de pleno derecho de los actos contrarios a la Constitución. El artículo 74 consagra el carácter progresivo de los derechos fundamentales. Y el artículo 184 reconoce al Tribunal Constitucional como el órgano encargado de garantizar la supremacía de la Carta Magna.

A la luz de esos principios, la iniciativa aprobada en primera lectura adquiere una dimensión particularmente sensible para el orden constitucional. Lo que está en juego es una posible tensión institucional con el Tribunal Constitucional si una ley terminara reproduciendo, en la práctica, las mismas restricciones que el propio tribunal declaró inconstitucionales. Una situación así podría tener consecuencias graves para el orden constitucional.

El artículo 68 de la Constitución no es una disposición abstracta: es la garantía de que los derechos fundamentales tengan contenido real y efectivo. Cuando el Estado limita injustificadamente vías de participación política, no solo restringe un derecho; también debilita la confianza del ciudadano en las instituciones llamadas a protegerlo.

Este no es un debate sobre simpatías o antipatías hacia las candidaturas independientes, ni sobre la importancia de los partidos políticos. Los partidos son pilares fundamentales de la democracia. Pero reconocer su importancia no significa convertirlos en los únicos canales posibles de participación política. La democracia dominicana debe abrir puertas al ciudadano, no cerrarlas.

Si la Constitución reconoce derechos políticos a los ciudadanos, surge entonces una pregunta de fondo: ¿quién puede legítimamente restringirlos? Los derechos políticos pertenecen al pueblo dominicano. Los partidos son uno —pero no el único— de los canales para ejercerlos.

Las democracias se sostienen sobre un principio simple pero esencial: la Constitución es la norma suprema del Estado y todos los poderes públicos están sometidos a ella. Cuando ese principio comienza a relativizarse, la confianza institucional se erosiona y el sistema democrático se vuelve más frágil.

Nuestro deber como nación —y particularmente de quienes ejercen responsabilidades públicas— es proteger la Constitución incluso cuando hacerlo resulte incómodo o políticamente inconveniente. El respeto al orden constitucional no es una opción circunstancial: es la base misma sobre la cual descansa la estabilidad institucional de la República.

La estabilidad democrática que hoy disfruta la República Dominicana no es un accidente histórico. Tampoco ha sido un proceso perfecto: a lo largo del tiempo ha habido episodios de indiferencia frente a los deberes y mandatos constitucionales. Pero precisamente por esa experiencia acumulada sabemos que debilitar las reglas del juego institucional solo aumenta los riesgos para el orden democrático en un mundo marcado por crecientes tensiones geopolíticas y desafíos globales.

Desde el Foro Cívico y Social y el Frente Cívico y Social creemos firmemente que aún hay espacio para la reflexión institucional. Por ello hacemos un llamado respetuoso pero firme a los honorables senadores para que, antes de la segunda lectura de este proyecto, revisen con serenidad el alcance constitucional de la decisión que se está tomando.

También está en juego el mensaje institucional que el Congreso envía al país. Cuando un poder del Estado parece actuar en contradicción con la Constitución o con una sentencia vinculante del Tribunal Constitucional, el mensaje hacia la ciudadanía y hacia las instituciones públicas es institucionalmente delicado.

En una democracia constitucional, los derechos políticos del ciudadano no dependen de la voluntad de los partidos ni de las mayorías circunstanciales del Congreso. Dependen de la Constitución. Porque cuando una democracia olvida que la Constitución es su límite, no se debilitan los partidos: se debilita la República.

Despierta RD!

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Opinión

Cambios societales y viejos poderes

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(Primera entrega)

Por Oscar López Reyes

Las costumbres, creencias y valores tradicionales pierden incidencia colectiva o se están esfumando, igual que la rigidez en la gobernanza de la democracia representativa/liberal; se dispersan en el descrédito y desarticulan organizaciones socio-comunitarias y sus líderes más experimentados. La vieja ciudadanía y la identidad cultural se desgastan en su funcionalidad y legitimidad, y no por casuística.

Las instancias del poder típico y clásico han menguado, y las voces que antaño repercutían con resonancia se apagan en el anclaje del paisaje de la individualización, el aislamiento y la fatiga, porque en la globalización y el necrocapitalismo se satisfacen pírricamente los deseos y aspiraciones comunales. Al unísono, esta nueva dinámica ha reducido la lucha de clases y puesto en jaque el viejo discurso político y los lances episódicos y coyunturalistas.

Visualicemos 10 componentes claves de las añejas estructuras del dominio y los procesos neodemocráticos:

1.- Crisis paternal y profesoral. Los jefes del hogar y la escuela han perdido autoridad, haciendo descansar las influencias de infantes y adolescentes en amistades de estos y en los dispositivos electrónicos, que desconcentran y aíslan. Esos tutores no les fijan límites razonables, en una permisividad aupada por el temor al autoritarismo y a la culpabilidad (“crianza culposa”). La fragilidad en el mando de los docentes radica en el escaso respaldo familiar, el decaimiento de algunos padres hacia sus hijos y su desarmonía con las nuevas tecnologías.

2.- Los partidos de masas. Las organizaciones políticas legendarias/rutinarias de alta afiliación han devenido en flácidas estructuras orgánicas, con una militancia con una pobre formación ideológica. Sus características principales son la personalización de su liderazgo en la obsolescencia e inadaptación en un contexto societario en constante cambio, la búsqueda energúmena de cargos públicos y beneficios particulares, la incursión en actos delictivos, como la corrupción, la descomposición, la escasa lealtad y las exigencias monetarias. Esos agravios se han traducido en inercia, estancamiento y en endeble suficiencia de esos partidos para movilizar a los conglomerados.

3.- Los partidos de izquierda. La atomización y decadencia del sistema de agrupaciones de izquierda tiene su raíz en el enclaustramiento a los principios invariables de la Revolución Bolchevique comandada por los reverenciados ideólogos comunistas Vladimir Lenin, León Trotsky y José Stalin (Rusia, 1917), que conduce a la negación de los cambios, o sea, a la resistencia inconsciente a la readecuación a los nuevos tiempos hegemonizados por el marketing y las alternativas populistas nacionalistas. El progresismo no aprovecha la crisis de la plutocracia librecambista, se estanca y retrocede porque tampoco satisface las aspiraciones de la mayoría. Con su dogmatismo divisionista, la izquierda no se amolda a las conversiones, ni responde a desafíos contemporáneos, como la equilibrada, emergente y ascendente República Popular China.

4.- Los grupos estudiantiles. Recrean en la penumbra de la reminiscencia los movimientos estudiantiles de liceos secundarios y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) de las décadas 1960-1980, cuyos miembros y simpatizantes salían a las calles a movilizarse -con quemas de neumáticos y enfrentamientos con agentes de la Policía Nacional- por reivindicaciones académicas y el respetado a las libertades públicas y los derechos humanos. Han sido empequeñecidos y diezmados por la hegemonía del modelo mercantilista neoliberal, la vigencia democrática, la minimización de la izquierda y el predominio del egocentrismo.

5.- Los gremios de empresas. La afiliación sindical está en declive por la disminución de las grandes industrias manufactureras y la automatización tecnológica, que reduce empleos, mejora calidad y aumenta la productividad; el anarcosindicalismo, la percepción de corrupción y la politización de los gremios. Ahora una laptop tonifica con más utilidad que un sindicato.

6.- La gobernanza estatal. La jurisdicción del presidente de la República mengua, por los reclamos de la opinión pública en sociedades democráticas, la vigencia del estado de derecho, las imposiciones de organismos internacionales y los grupos de intereses. Asimismo, la influencia y el poder de funcionarios del Estado se ha limitado (no eliminado) por la implementación de normativas contra sobornos en licitaciones y adquisiciones, la prohibición de doble cargo remunerado, los contubernios y negocios asociados, la reducción de gastos operativos y otros relativos a los procesos de transparencia, y por temores a las denuncias públicas (los desfalcos y peculados son más conocidos) y a los enjuiciamientos judiciales.

7.- La prensa tradicional. Eleva su grado de credibilidad y se reinventa en novedosas esferas, pero desperdicia audiencias y protagonismo por el advenimiento de la internet. También les perforan las redes sociales y la gratuidad de otras plataformas digitales, que son preferidas por los nuevos usuarios, especialmente los jóvenes.

8.- Los militares y policías. Los ciudadanos respetan cada vez menos a los cuerpos policiales y castrenses, que han erosionado su confianza por sus arbitrariedades, la prevaricación y gangrena, la complicidad con crímenes y su incompetencia para afrontar la desbordada delincuencia sistémica. Están siendo frenados por las denuncias ciudadanas y los rollizos esfuerzos de las autoridades oficiales, como las reformas institucionales.

9.- Las masonerías y los clubes culturales. Se estropean y desvanecen las entidades extremadamente cerradas, restringidas, desactualizadas, monótonas y sin presupuestos, como las logias masónicas y los clubes culturales. Por el contrario, las religiones se transforman y crece la espiritualidad, con prácticas como el yoga/meditación, adaptadas a estilos de convivencia flexibles, abiertos, individualistas y globalizados.

10.- Las ligas campesinas. Décadas atrás, comunidades rurales bullían de efervescencia, en intensas jornadas de lucha –que cobró vidas humanas- por la Reforma Agraria, motorizadas por núcleos de agricultores sin tierra. Hoy las ligas agrarias son debiluchas, y perecen. Ese declive brota dispersión e ineficacia para organizarse y proteger su producción, así como la emigración a las ciudades del país y el exterior. También han apaciguado el descalabro de la izquierda y el tráfico y lavado de dinero con la venta de predios.

Como se constata en las descripciones y razonamientos predichos, en la Nueva Era de trabajos digitales, computación cuántica e inteligencia artificial, líderes políticos, socio-comunitarios y organizaciones de pelajes dispares no se han remozado en perspectivas de las otras expresiones ciudadanas y paradigmas emergentes en el hogar, la escuela y los cantones geográficos. Su morfema léxico se fue a pique.

Inequívocamente, no han comprendido que las ideas y potestades ya no se imponen únicamente con la coacción o coerción, sino con el diálogo tolerante, la cercanía con discursos moderados e inclinando el pandero en otros espacios de socialización. Si persisten obstinadamente sin girar gradualmente hacia metas prioritarias y alcanzables en el corazón de esas mutaciones societales, las viejas estructuras organizacionales seguirán carcomidas en el aislamiento, por el derrotero de la desarticulación sin retorno. ¡Qué adversidad!, ¡qué lamento!, y ¡qué calamidad!

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El autor: Periodista, escritor y catedrático.

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