Opinión
Las preguntas en La Semanal Presidencial
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5 meses agoon
Oscar López Reyes
Una cifra apreciada de pobladores cree, sostenidamente, que los periodistas que cada lunes acuden a La Semanal con el presidente Luis Abinader, en el Palacio Nacional, van a acomodarle la silla y formularle preguntas generosas, cruzando arroyos sin nadar, como ositos mansos y tolerantes, para que toque la Quinta Sinfonía de Beethoveen. En las transmisiones (video y audio en vivo por internet o streaming), a los receptores se le presenta el chance de verificar si ciertamente ellos portan audífonos con baterías potentes o sulfatadas.
Como prueba al canto, el conversacional público del jefe de Estado con periodistas no se encuadra en un guion, con interrogantes elaboradas por los estamentos de relacionamiento oficial, como para que el mandatario pueda levantar un elefante con una sola mano. No. Son libres, como el vientecillo que arrulla los frontispicios del edificio neoclásico -inaugurado el 16 de agosto de 1947- escenario del acercamiento septenario.
Antes de las 5 de la tarde, el primer ejecutivo de la Nación sube a la ancha y larga tarima y se sitúa frente a un pódium en el Gran Salón de las Cariátides que, en sus 600 metros cuadrados, embelesa con sus 24 esculturas femeninas de mármol (cariátides) y 26 espejos en molduras de caoba y cornisas de oro.
En dos micrófonos chiquitos, la autoridad superior del país informa el tema a tratar, que ya ha sido documentado por la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom), que también lo ilustra sobre las potenciales interpelaciones en función de los tópicos que están en el tapete.
El presidente de la República empieza leyendo un texto, apoyado por imágenes desde una pantalla, con dos cámaras televisivas emplazadas a sus diestras. A su frente se ubican unos 40 periodistas, que cubren la fuente del Palacio Nacional; productores de TV, radio, digitales y articulistas. En el fondo (zona Oeste) se estacionan unos 20 camarógrafos de medios, que rara vez se sirven el café y el agua dispuestos a la entrada del salón.
A su izquierda (franco Sur) se sientan altos funcionarios invitados que se pronuncian con retóricas en su buen desempeño, pero la mayoría de esos burócratas parece como si quiméricamente han ido a agarrar caracoles, porque se tragan las palabras con sus cerebros fijados con prudencia hacia los balcones, pisos pulidos de caoba y lámparas de cristal. También se posicionan invitados especiales, como estudiantes, deportistas y socorristas.
Los periodistas no usan camuflajes y, para despejar su condición de vampiros, cuando les toca el turno dialogante se identifican con sus nombres y los medios que los acreditan y, sin gritar como el pasajero de un autobús, interaccionan improvisadamente, lejos de pautas estatales. Como termómetro de lo antes dicho, chequee usted que, corrientemente, el presidente de la República bromea y enmienda la plana a periodistas ante malentendidos o si se tornan imprecisos o -muy contadas veces-, insolentes.
Con el buen temperamento de un galán que se recrea en el parque, el piloto-protagonista trasbordo no pierde el hilo en su plática, en la cual, por lo general, no muestra adversidad. Excepcionalmente, su lenguaje corporal destella cierta sorpresa oculta, y contesta con precisión y seguridad. Con frecuencia solicita a funcionarios acompañantes con expertis en el tema focalizado para que amplíen los cuestionamientos, y cuando está distante la respuesta, promete investigar el presumido contratiempo señalado.
Un estorbo de La Semanal son los señalamientos precedidos por discursos cansones, que se apartan de las reglas académicas periodísticas, porque dislocan en la insustancialidad y consumen minutos. También han sido vedadas -condicionadamente- la referencia de asuntos de naturaleza político-electoral, que son inconvenientes en este conglomerado politizado.
Por igual, dificulta que un periodista suelte dos y tres indagaciones, que pudieran enredar al entrevistado -que hace anotaciones muy breves y refleja buena retentiva- y quitan la oportunidad a otros colegas para intervenir, particularmente para los que cubren la fuente palaciega, que son los más dinámicos e interesantes de La Semanal.
Cuando el presidente Abinader Corona termina la exposición de la cuestión central, se abre el turno de las consultas, con una duración de más o menos 30 minutos, y que versa sobre el leitmotiv enfocado y otros de relevancia nacional. Los periodistas elevan entre 10 y 12 averiguaciones, que son de curiosidad colectiva o del órgano de prensa que representan.
La Semanal, que ha pasado a ser el pilar troncal de la política de comunicación del Gobierno, ha tenido un impacto significativo y son muchos los dominicanos que esperan las 4:30 de la tarde de cada lunes para conectarse con el canal de YouTube y las cuentas de Facebook, X e Instagram de la Presidencia, así como otras plataformas digitales, Radio Televisión Dominicana y uno que otro canal privado.
Cuatro jefes de Estado de América Latina banderean como novedosa estrategia de gobernanza conversatorios mediáticos, para ilustrar a la comunidad con transparencia informativa sobre sus ejecutorias. El primero fue “Las Mañaneras” (todos los días a las 7 de la mañana, desde el Palacio Nacional) de José Manuel López Obrador, presidente de México, desde el tres de diciembre de 2018, continuado ahora por su sucesora, Claudia Sheinbaum Pardo.
El segundo proyecto fue iniciado por Abinader el 28 de agosto del 2023-; el tercero- desde el 18 de julio de 2024- está a cargo del presidente de Panamá, José Raúl Mulino, quien cada jueves efectúa una rueda de prensa, a partir de las 8:30 de la mañana, en el auditorio del presidencial Palacio de las Garzas. El cuarto ha sido la Conferencia Semanal de Prensa del presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles, los miércoles a las 10 de la mañana en la Casa de Gobierno.
El presidente Abinader ha asumido con tanto compromiso su Semanal con la Prensa que evade otras actividades oficiales para no interrumpirla. La de mayor suspenso se puso sobre el carril el 22 de septiembre de 2025, con una duración de siete minutos y 48 segundos, porque tenía que viajar a Nueva York para participar en una cena oficial en el ámbito del programa de la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El apresuramiento no permitió ni una sola interrogante, ni que se tomaba su acostumbrada botellita de agua.
¿Es susceptible que La Semanal sea mejorada y relanzarla?
Lógicamente que sí. Por ese discernimiento, he aquí 8 recomendaciones:
1.- Que la última pregunta sea hecha al jefe de Estado, de manera remota, por un ciudadano humilde, que se identifique y diga en cuál pueblo o sector de la capital se encuentra.
2.- Que en la Semanal sean invitados periodistas especializados en economía, educación, salud, agropecuario, ecología, deporte, sociales y espectáculos, cuando sean tratadas temáticas concernientes a esos campos.
3.- Que en el interior/exterior sean los periodistas residentes los únicos que planteen incógnitas, como ocurrió en La Semanal de Santiago del 29 de septiembre de 2025. Estos reporteros y analistas, que representan a medios locales y nacionales, son los que conocen a fondo los rompecabezas de sus comunidades.
4.- Que los periodistas hagan preguntas directas y breves, sin recuentos redundantes, que son un menoscabo de tiempo.
5.- Que antes de formular preguntas, algunos se edifiquen bien y se aseguren lo que van a preguntar, para no ponerlos en la sustantividad.
6.- Que el presidente de la República cite por sus nombres, apellidos y cargos a los funcionarios que le acompañan, y no informalmente, para que los que presencian por distintas plataformas sepan de quién se trata.
7.- Que el gobernante responda una sola pregunta por cada expositor, para evitar que se explayen hasta con tres interpelaciones, y que no se entrecruce la estructura lineal del mensaje de contestación.
8.- Que en cada Semanal sean invitados articulistas y delegaciones de periodistas de provincias.
La Semanal dejó de ser bisoño, y ha navegado impactando en un mar de leva, con soplos huracanados por los cuatro costados. No entraña una sobreexposición del presidente de la República, y se tiende como un momento para hacer aclaraciones y prevenir rumores y malas interpretaciones.
Al árbol que da frutos se le tira piedras, y a los adversarios el triunfo incomoda y empuja hacia el ataque. En el camino, los huecos se van rellenando, hasta que la paloma abra el pico y coma con más facilidad.
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El autor: Presidente Asoc. Profesionales de Relaciones Públicas (Asodoprep)
y expresidente Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y Asoc. Escuelas
de Comunicación Social (AdecomRD).
Opinión
Por una Corte Penal Latinoamericana en la Agenda de la X Cumbre de las Américas (2 de 2)
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7 horas agoon
marzo 16, 2026Por Rommel Santos Diaz
El fundamento del proyecto de creación de una Corte Penal para Latinoamérica y el Caribe, de carácter complementario de las justicias nacionales, y dedicada a la desarticulación de esas cúpulas criminales, se presenta como una alternativa adecuada para resolver o tramitar algunos casos, cuando la jurisdicción nacional así lo entienda.
Los integrantes de la X Cumbre de las Américas deben expresar un apoyo contundente mediante una declaración de compromisos a la creación de la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe Contra el Crimen Transnacional Organizado para la persecución y castigo de las cúpulas criminales en estrecha colaboración con las fuerzas de justicia y de seguridad nacionales y a la campaña que se está desarrollando con este objetivo
La COPLA se fundamenta jurídicamente en la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional y sus Protocolos, documentos que han sido suscritos por todos los Estados que conforman este cuerpo; cumpliéndose así con creces las medidas en materia de prevención y sanción de delitos transnacional organizado previstas en las referidas normas.
La inclusión de la creación de la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe Contra el Crimen Transnacional Organizado en la Declaración Final de Compromiso de la X Cumbre de las Américas representa una gran oportunidad para los participantes en esta Cumbre mandar un mensaje inequívoco a las organizaciones criminales que desarrollan sus actividades delictivas en la América Latina y el Caribe.
De la Declaración de Compromiso de la X Cumbre de las Américas deberá resultar un plan de acción con los mandatos de las reuniones ministeriales para la implementación y seguimiento de estos mandatos a través del Grupo de Revisión de la implementación de la Cumbre (GRC).
Entre las instituciones internacionales que esperamos se comprometan con la creación de la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe Contra el Crimen Transnacional Organizado (COPLA), se encuentran la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Banco Interamericano de Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre otras.
Finalmente, el éxito de la cumbre dependerá de la adopción de una agenda objetiva y orientada a la acción, y del cumplimiento de los compromisos que los líderes asuman en la República Dominicana para hacer frente a los desafíos de la región dentro de los cuales está la urgencia de crear la Corte Penal Latinoamericana y del Caribe Contra el Crimen Transnacional Organizado (COPLA) para dar respuestas contundentes al fenómeno del crimen transnacional organizado en la región de Latinoamérica y el Caribe.
Por Narciso Isa Conde
Los medios de EEUU y sus reflejos en el Caribe ocultan la verdad, desviando la atención de temas cruciales.
- El texto critica el resurgimiento de fascismos y tiranos que amenazan derechos fundamentales.
- Se cuestiona la democracia liberal occidental por ser controlada por minorías corruptas.
- Se destaca la resistencia de Irán y Cuba frente al poderío militar de EE.UU.
De sus entrañas brotan los fascismos de estos tiempos, con sus nuevos tiranos y nuevos sátrapas. Esos que aplastan los derechos de los trabajadores y de las mujeres, la soberanía de pueblos y naciones, la libertad de opción sexual y los derechos de niños.
La mediática de EEUU, y la de aquí, que es uno de sus espejos en el Caribe, escamotean la verdad.
Crisis de la democracia liberal
La democracia liberal promovida por Occidente, que prometió igualdad y fraternidad, ha devenido en un sistema político secuestrado por minorías y/o tutelado por un poder supranacional altamente corrompido.
De sus entrañas brotan los fascismos de estos tiempos, con sus nuevos tiranos y nuevos sátrapas. Esos que aplastan los derechos de los trabajadores y de las mujeres, la soberanía de pueblos y naciones, la libertad de opción sexual y los derechos de niños.
Brotan los políticos, generales y empresarios racistas, que odian a los inmigrantes y a las culturas no occidentales. Esos son los Trump, los Biden, los Elon Musk, los Netanyahu, Macri, Meloni, Milei, Noboa, Kast y Bolsonaro… las ultraderechas y todo lo ultraconservador y mafioso asociado a Trump, Macron y Abinader.
La humanidad estaría condenada a morir y a sacrificar el futuro de su descendencia si no toma conciencia, se organiza y lucha para transformar esta trágica realidad.
Debilidades del sistema dominante
Ahora bien, este cuadro, un tanto lúgubre, no es señal de fortaleza del sistema de dominación que ha encabezado EEUU. Es más bien consecuencia directa de sus profundas debilidades en todo lo que no es poderío militar y capacidad de matar, mentir y engañar. Es desesperación por su decadencia.
- Incluso con la agresión a Irán, EEUU e Israel van hacia una crisis y un declive mayor. Allí también brotan evidencias de que el poderío militar gringo no es invencible.
No es cualquier cosa que una potencia media como Irán, bloqueada, hostilizada por décadas, esté dando una demostración insólita, destruyéndole gran cantidad de bases militares, aviones y buques de guerra al imperio estadounidense en esa región; poniendo en jaque a los estados lacayos que les alquilan sus territorios, a lo Abinader.
Resistencia de Irán y Cuba
Entonces, es importante que se entienda que, por más duro que se presente el momento, es posible vencer a un imperio en crisis de decadencia; y para lograrlo, no hay que darle espacio al pesimismo y a la rendición. Vencer la desesperanza, despreciar el miedo y el terror, y desplegar el optimismo del triunfador.
Es la actitud de Irán y también la de Cuba, ambas distantes en geografía y cultura, pero cercanas en heroísmo y firmeza: sometidas durante décadas al escarnio imperialista sin gritar, dispuestas a resistir hasta que la humanidad, desde el Sur Global y desde las entrañas del hemisferio occidental, le diga basta ya, al mismísimo verdugo.
Opinión
Tiempos duros: doctrina nacional para un país vulnerable en un mundo incierto
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7 horas agoon
marzo 16, 2026Por Isaías Ramos
La República Dominicana no puede seguir financiando su vulnerabilidad energética como si fuera una política transitoria. Solo en 2025, el subsidio al sector eléctrico ascendió a RD$105,849.1 millones, una cifra superior al presupuesto conjunto de Obras Públicas, Agricultura y Vivienda. Y a esa carga estructural se añade el repunte del subsidio a los combustibles, que solo para la semana del 14 al 20 de marzo de 2026 obligó al Estado a destinar RD$1,189.8 millones adicionales.
Después de más de dos décadas de subsidios al sector eléctrico, que según distintas estimaciones han absorbido recursos equivalentes a decenas de miles de millones de dólares sin corregir las fallas estructurales del sistema, la República Dominicana sigue sosteniendo un modelo que ha probado su insostenibilidad.
Que esto ocurra, además, sin una auditoría integral e independiente desde la generación hasta la distribución, mientras el Estado continúa asumiendo nuevos subsidios extraordinarios, revela que el problema ya no es únicamente de sostenibilidad fiscal: también es de seriedad institucional.
Los subsidios no focalizados, opacos y escasamente auditables crean un terreno fértil para la discrecionalidad, la ineficiencia y el riesgo de desvío de fondos públicos. Cuando el Estado subsidia sin focalización clara, sin trazabilidad y sin evaluación verificable, termina destinando recursos de todos a esquemas que no necesariamente protegen mejor a quienes más lo necesitan. Por eso, la corrección no debe consistir en abandonar a los sectores vulnerables, sino en sustituir subsidios generalizados por apoyos directos, transparentes y auditables, preservando de manera expresa un subsidio focalizado al GLP doméstico para los hogares de menores ingresos.
Pero el problema no termina ahí. El mundo atraviesa una etapa de desorden e incertidumbre marcada por guerras, rivalidades geopolíticas y tensiones sobre rutas energéticas estratégicas. Para una economía abierta y dependiente de importaciones como la dominicana, esos choques externos no son noticias lejanas: se traducen en inflación, presión fiscal, encarecimiento del transporte y aumento del costo de vida.
Las crisis internacionales rara vez llegan sin aviso. Antes de convertirse en emergencia, suelen anunciarse durante años. En tiempos inciertos, la esperanza sin previsión no es una estrategia. La verdadera prudencia consiste en prepararse para lo peor mientras se trabaja por lo mejor. Gobernar, en tiempos difíciles, es anticipar.
Por eso, la República Dominicana necesita algo más que administración cotidiana del Estado. Necesita una doctrina nacional sobria, realista y sostenida, capaz de ordenar prioridades, reducir vulnerabilidades y garantizar continuidad estratégica más allá de los ciclos políticos. Esa doctrina debería comenzar, al menos, por tres prioridades: seguridad energética, soberanía alimentaria y fortaleza institucional.
La primera es la seguridad energética. Persistir indefinidamente en un esquema de subsidios generalizados sería una temeridad fiscal y estratégica. Un país vulnerable no puede darse el lujo de subsidiar su propia fragilidad. Un país que subsidia el consumo sin corregir las fallas estructurales del sistema no está protegiendo su futuro: está hipotecando su propia estabilidad.
La segunda es la soberanía alimentaria. Cuando sube la energía, no solo se tensionan las cuentas públicas: se encarece el transporte, aumenta el costo de producción y suben los alimentos que llegan a la mesa de las familias dominicanas. Por eso, fortalecer la producción nacional de alimentos no es únicamente una política agrícola. Es una política de estabilidad económica y seguridad nacional.
La tercera es la fortaleza institucional. La República Dominicana ha preservado una estabilidad democrática relativa, pero todavía no puede darse por sentada. Existen reglas y órganos de control en el plano formal; sin embargo, persiste con demasiada frecuencia una distancia incómoda entre la norma y su aplicación efectiva. Cuando esa brecha se amplía, la confianza se resiente, la seguridad jurídica se debilita y la estabilidad deja de ser una fortaleza para convertirse en una vulnerabilidad.
Corregir estas vulnerabilidades no debería ser materia de improvisación ni de cálculo partidario. Debería convertirse en un acuerdo mínimo de Estado sobre lo que la República Dominicana debe proteger primero en un mundo cada vez más caro, más volátil y más incierto.
La pregunta ya no es si el mundo seguirá siendo incierto, sino si la República Dominicana corregirá a tiempo sus vulnerabilidades antes de que esa incertidumbre la obligue a hacerlo bajo presión. Porque en tiempos de desorden global, los países que llegan a puerto seguro no son los que improvisan el rumbo, sino los que protegen con claridad aquello que consideran esencial.
