No hay queja que sea tomada en cuenta.
Es como si el Ministerio Público esté por encima de la ley.
Este órgano del Estado continúa con el envío a archivo definitivo de la mayoría de las querellas presentadas en contra de la delincuencia.
Es como si el asunto no le interesara al presidente Danilo Medina, porque su anillo palaciego no puede ser tan cerrado que el mandatario no se de cuenta de lo que pasa.
Todo el mundo sabe que se trata de un problema sistémico, pero alguna preocupación debe tener un presidente que por lo menos busca quedar bien parado frente a la presente y futuras generaciones.
Lo que ocurre con los fiscales es que violentan descaradamente la normativa procesal, los códigos Penal, Procesal penal, la ley orgánica del Ministerio Público y la Constitución de la República en lo que respecta a la tutela judicial.
Debe lanzarse la voz de alarma hasta más no poder, porque el país no es un patrimonio de Danilo Medina y su red de rufianes, que muestran una indolencia y prepotencia como si la República Dominicana fuera de su propiedad.
Alguien tendrá que tomar cartas en el asunto, porque la irresponsabilidad del Ministerio Público estimula y promueve la vía de hecho y pone en peligro la armonía y la convivencia de los dominicanos.
La tolerancia y complicidad con el crimen por parte de los procuradores fiscales constituye un gran peligro para la propia estabilidad social e incluso económica del país.
No hay nadie que pueda creer lo que ocurre a menos que lo viva en carne propia, pero no existe la menor duda de que la explicación del fenómeno está en el criterio con que se maneja el Estado.
Ahora no hay fuerza que sea capaz de cambiar la actitud del Ministerio Público, solo la presión social y culpar directamente al presidente de la República podría constituir una respuesta idónea a una sociedad que luce impotente y desprotegida.
En lo inmediato se debe articular un movimiento social que salga en defensa de la gente que hoy sufre los rigores de unos miembros del Ministerio Público que parece que no tienen hijos ni madres.
Que son unos válvaros e indolentes funcionarios que les importa más el peso que puedan recibir que dejar un buen legado a los que en el futuro ocuparan esas posiciones tan importantes para la preservación del estado de derecho.
El comportamiento del Ministerio Público dice claramente que el PLD con su llegada al poder perdió la perspectiva y que ya no tiene nada que ofrecer al pueblo dominicano.